MexicanTown, Detroit

Marzo 8 14

En el restarán “Parrilladas Patagonia” ubicado en Vernon Street en el corazón mismo del Mexican Town, en Detroit. Este cliente está comprando cuatro empanadas (que se ven envueltas en ese plástico). El es uno de los artistas del Mexican Town. Sus cuadros se pueden ver colgados sobre las murallas del restorán. Son dibujos pintados sobre género y sobre poleras.
Mientras manejaba por la autopista I-75, hacia el sur, llamé a Álvaro por teléfono para que me tuviera listas una docena de empanadas –a cuatro dólares cada una. “Las tuve que suprimir” me confidenció al poco rato en su restorán – y un arrollado “a la chilena” por $20. Eran las 5 de la tarde de un día Martes y no había casi nadie en el restarán, el lugar estaba completamente vacío. Me demoré en pagarle porque ya no aceptaba tarjeta de crédito. “Le tengo que pagar como 120 dólares al mes al banco si quiero aceptar tarjetas de crédito. Una estafa. Lo mismo me pasa con estas maquinitas para las bebidas. No vale la pena.”
-¿Y qué pasó con tu mamá que te vino a ayudar desde Chile? –le pregunté
-No me digas nada. Partió de regreso, me espantaba a los clientes. Imagínate, me vas a creer que un día llegó este mexicano, amigo, chorreado de espuelas, botas, sombrero enorme, y mi madre, mi pobre madre, se le planta al frente, se le cruza de brazos, y le dice que aquí no se sirve comida mexicana (!). Me lo contaba y yo no lo podía creer. Y él es el dueño del mejor restarán mejicano que tenemos aquí.
Y Álvaro me lo repetía sujetándose la cabeza con las dos manos.
-Y las empanadas son el negocio del “oso”, -me dijo- yo se las vendo y nada más, es demasiado trabajo. Ahora le hago a lo mejicano. Fíjate que tenía un amigo que a cada rato me decía “contrata a la señora Lucia, contrata a la señora Lucia”. Y uno, el muy pelotudo, el muy huevón no lo escuchaba. Y no lo escuchaba porque todavía insistía que mi restorán tenía que ser un restarán chileno y que vendiera solo comida chilena….. pero aquí estamos en el Mexican Town; ……pero si soy muy pelotudo. Y sentémonos, a conversar, compadre, aquí tengo una Coca-Cola abierta, aquí tienes un vasito- y como te contaba, así es como uno aprende, cagándola y dándose de cabezazos contra una muralla. “Contrata a la señora, Lucía. Contrata a la señora, Lucía,” me decía mi amigo. Y como te contaba, yo no lo escuchaba. Pero como te contaba, se fue mi querida madre….. si me escuchara, la pobre, pero tuve que cerrar el restorán como por tres semanas para que ella se fuera, -imagínate- para que ella se diera cuenta que esto ya se había terminado y no había más restorán y se fuera con tu su ayuda a Chile. ¡Si me escuchara, mi querida madre! Bueno, pero cuando partió, contraté finalmente a la señora, Lucía, y santo remedio, me trajo a toda la clientela mejicana del Mexican Town y ahora no estoy en el rojo. Y comen puras huevadas, todos se las arreglan con las famosas salsitas. Por eso te digo que las empanadas son complicadas, mucho trabajo, pero las sigo vendiendo, aunque ese es el negocio del “oso”. Y se me llena bastante el lugar, al almuerzo tengo como 7 mesas repletas. Y cuando llegan yo me escondo, fíjate, me voy para atrás y la dejo a ella solita que maneje todo el asunto. A ellos no les gusta verme con esta facha de chileno como la tuya o la mía, se asustan, así que yo me voy para atrás a barrer o a limpiar platos, mientras ella los recibe y los atiende. Y cocina muy rico.
-Oye, pero si quieres nos vamos atrás, yo también se barrer –le insinúo.
-No, como se te ocurre, si ahora no hay nadie. ¿Más Coca-Cola?
Marzo 9 14

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