Autoficción 47: Fecha de Vencimiento

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

 

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una reestructuración,” pero una reestructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

 

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

Por qué recuerdo todo eso ahora. No lo sé; pero ha pasado un mes de esa visita y ya vinieron nuevamente a verme. Me quedan tres años, me dijeron. Me anuncian que lo mío va ser un Parkinson fulminante. No se lo he contado todavía a la Pili. Le mentí cuando ella me lo preguntó porque la primera vez que vinieron a verme la verdad es que di sangre y me parece que firmé algunos papeles. O a lo mejor no firmé nada, ya no recuerdo bien, estaba nervioso, incluso asustado; pero doné sangre y no le conté toda la verdad a la Pili. Y tú, tú que estas leyendo, ¿le cuentas todo a tu pareja?……..Yo tampoco. No le conté a Pilar todo lo ocurrido como tampoco nunca le conté a nadie lo que hice con ese cerebro que despaché en el escusado del baño de la Guille. Cuando vino la camioneta naranja, donde parece que firmé y di o doné sangre, antes de partir me prometieron otra visita para compartir los resultados. Tenía confianza de que no me ocurrirá nada malo, porque como he contado antes, en estas notas, mi madre se casó justamente con “un roto” para eso, para mejorar el pool genético. Pero hasta en eso parece que se equivocó mi madre, aunque le concedo que no se equivocó por mucho porque ya tengo 63 años y me quedan tres; es decir he vivido bastante, a lo mejor lo suficiente.

Ella le tenía terror al cáncer, y ahora que me han dado fecha creo que la entiendo mejor, a veces es peor no tener fecha de vencimiento, porque con el cáncer, por ejemplo, este sale a jugar a las escondidas contigo. Algo parecido a lo que ocurre con ese juego, el Pac-Man, que fue tan popular hace unos años. El cáncer aparece y desaparece, asoma una mano para agarrarte una extremidad y pronto te la suelta, pero al segundo te tira nuevamente, te tira y afloja y entonces todos creen que estas imaginando cosas, enfermedades secretas, desenterrando cánceres, tumores escondidos, dolores, molestias, vértigos, alergias a la piel, lo que venga.

La verdad es que me dio bastante rabia conocer mi fecha de vencimiento. Pero me ayudó poder ver a mi vecino para compartir un poco. Él me cuenta que le sucedió lo mismo cuando se enteró. Pero estos gringos son bien prácticos, tienen grupos de ayuda para todo. En un principio me rebelé; pero al conversarlo en grupo me ayudó y cambié, lentamente, pero cambié. Ahora creo que he llegado a ser un ferviente partidario de las fechas de vencimiento. Incluso le he dado direcciones y datos al chofer de la camioneta naranja. Cada vez que se aparece por aquí lo saludo con la mano en alto y nos sonreímos juntos, se muere de la risa y eso me gusta mucho porque siento que ya somos parte de un tejido.

 

 

Lo extraño, y lo que me cuesta entender, es que se me pasó la fecha y justo ahora llegan unos tipos a golpear la puerta. Pero con las drogas que tomo para combatir el Parkinson a veces sufro de alucinaciones, y me cuesta distinguir entre la realidad y la ficción; es decir estoy –y eso me consuela- en un territorio que conozco, que se me hace familiar. Siento los golpes en la puerta de entrada y no me preocupa, no corro, no me escondo, y trato de calmar al Copo que ahora ladra como si le fueran a robar algo valioso. Lo raro es que no siento mucho miedo, no me duele nada, incluso me atrae la idea de dejarle este lugar a otro. Me da pena por la Pili, eso sí, pero la verdad es que somos bastante menos importantes de lo que uno cree. Le he dicho eso varias veces. Sé que pronto se va a recuperar, lo mismo el Copo; más que nada es el cambio forzado lo que duele. Además nuestras hijas ya están grandes.

Me acuerdo de mi padre cuando en mi último día de visita en Chile, cuando ya partía de regreso, me dijo que me iba a morir en los Estados Unidos, “te vas a morir allá, mijito”, aunque nunca mencionó una fecha de vencimiento; en esos años todavía nadie hablaba de eso, nadie hablaba así.

Siento deseos de probar jugo de naranjas, o de escuchar un tango. Y de manera un poco tonta (creo que ahora siento menos temor de parecer un viejo leso), antes de que entren a mi casa, miro hacia mis manos, me las toco, las giro frente a mis ojos, y me pregunto qué va a suceder con ellas; de mi cerebro no me inquieto (creo que nadie lo destruirá en un escusado), pero me intriga saber que va a ocurrir con estas manos cuando ya no esté. Me daría pena no poder terminar…..este…..este relato…..

Autoficción 46: Te vas a morir allá, mijito

En la siguiente carta mi padre siente algo de optimismo por la evolución política chilena en esos años, en el 87:

 

“…..hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo…”

 

Comenta nuevamente sobre una ecografía de mi madre que también acarreó noticias optimistas. Seguía viva y aparentemente sin el cáncer, ese convidado de piedra que no la abandonaría nunca, solapadamente estaría siempre ahí; pero lo vigilaban, lo espiaban tratando siempre de sacarle las máscaras con una ecografía, con un examen de sangre, o una visita al médico:

 

“…estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año….”

 

Después, mi querido padre le pasa revista a su familia indicando los distintos caminos que va tomando cada uno. Es un inventario que repetirá en prácticamente cada una de sus cartas, donde nos cuenta que mi hermano menor, “Álvaro, está próximo a hacer funcionar una empresa constructora…” O que mi otro hermano, Gonzalo, “como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef”. O que mi hermana, Mónica, “y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península.”

A mis padres, la función del abuelo les resultaba ambivalente; por un lado les gustaba ver como se replicaba la familia, la familia de ellos, y tomaban nota al ver como ganaba nuevos espacios y como se renovaba, pero por el otro lado, creo, le temían mucho al título de “abuelo”, ese que los podía hacer sentirse viejos, pasados, irrelevantes, fuera de época. Todos tenemos nuestras taras, pero creo que en mis padres esa fue una especialmente notoria, acentuada. Cuenta que:

 

“….en este último tiempo los fines de semana con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados…”

 

Mis padres le tenían terror a ser catalogados como viejos lesos. Le tenían susto al deterioro mental, a que los clasificaran como seres periféricos, y quizás, en particular mi padre, temor a que los pacientes lo sintieran incapaz de ejercer la medicina y verse forzado a cederle el turno a otro; algo que finalmente hizo, pero a regañadientes, a destiempo, a empujones y caídas -grandes caídas- y bastante tarde. Qué lástima que mi padre no haya escrito sobre eso, no haya contado más de su vida cuando ya era un veterano frágil.

 

La viuda de mi querido amigo Ignacio Carrión en un comentario a la nota anterior toca con el dedo un tema bien peludo, complicado, difícil. Menciona a mi madre cuando ella escribió en una de sus cartas que “escandaliza vivir las diferencias con indiferencia.” María Jesús (Chus) comenta con bastante razón que “me ha interesado esa frase porque no sé si se escandaliza de ella misma o del resto.” Difícil saberlo, querida Chus, no lo sé. Pero en mi casa de ese entonces éramos buenos para hablar así, a lo mejor lo hacíamos para sentirnos mejor, al margen de todo lo que sucedía, un poco como seres intocables; porque la verdad es que no teníamos soluciones, íbamos aprendiendo a medida que ocurrían y se desencadenaban los hechos. ¿No es así como aprendemos? Y creo que la desigualdad es un tema vigente y muy actual, porque las diferencias han aumentado con los años, y todos siguen fracasando, uno detrás de otro, como esos búfalos cuando caen al despeñadero, al proponer sus respectivas soluciones.

Finalmente mi padre menciona nuestra casa en el balneario de Algarrobo, una casa que con sus arreglos y caídas creo que terminó reflejando el estado de ánimo adentro de nuestra familia por los distintos períodos en que navegábamos. Hace poco de inundó con los excrementos nauseabundos de la ciudad entera, al florecer estos por un escusado que estaba situado a bajo nivel. Esa casa ha sido como un termómetro de la familia. Me acuerdo de su chimenea, con unos leños húmedos y difíciles de quemar. Y las piedras moteadas que seguían irradiando calor por varias horas, hasta la madrugada, y cuando ya todos se iban a dormir. El aire de esa zona era diferente, lo mismo los montes, o el color de las arcillas, y como crujían bajo la suela del zapato.

 

 

Santiago, Marzo 24 de 1987

Queridos Cristián y Pilar

Hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo.

Estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año. Al respecto, Jorge Ovalle, compañero de Alberto que vive en USA y que tú lo debes conocer por el apodo del “Pollo Ovalle” ha venido con un pasaje New York-Santiago-New York en Lan Chile que le cuesta algo más de US$600. Igualmente le resulta extraordinariamente barato ir de USA a Europa. La empresa que vende estos pasajes es Cóndor Travell. Llamada libre 1 800-4236686. Fono: 212-8899584. Dirección: Manhattan 501 5ª Avenida, Suite 115 New York 10117.

Álvaro (hermano menor) está próximo a hacer funcionar una empresa constructora que se dedicará en el primer tiempo a hacer viviendas sociales. La empresa está formada por el 98% de él y el 2% mío. Álvaro es bastante disciplinado, piensa bastante las cosas, es trabajador y creo le irá bien.

La Mónica (hermana) y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península. En estos días están en Barcelona estudiando la arquitectura de Gaudi.

Gonzalo (hermano que actualmente vive en Canadá), como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef y gana aproximadamente $250.000 libres; además del seguro de enfermedad, etc. En estos días anda en Buenos Aires haciendo una auditoría de la Unicef en Argentina. Está muy contento y es probable que vaya a hacer una estadía en New York.

Alberto está trabajando muy bien en su departamento de diálisis y le va muy bien tanto desde el punto de vista económico como médico.

Respecto a ti, estamos felices que continúes como investigador en la universidad; cualquier contrato que tuvieras en la industria ahora sería afuera de Cleveland, lo que significaría que ustedes vivieran separados, y que el mayor sueldo se les iría en gastos de viajar de una a otra ciudad. Lo importante es que aunque tengan que gastar trata de conseguir la visa de residente que es la única que da seguridad para trabajar.

Deseamos que Pilar logre su doctorado cuanto antes y así ustedes, sin separarse, podrán decidir lo que más les guste y les convenga.

Aquí está empezando a cambiar el tiempo , y empiezan a aparecer los primeros días nublados.

Nosotros antes de la llegada del invierno hicimos arreglar el techo de Algarrobo a fin de evitar que la casa se llueva. Además hemos aprovechado para hacer otros pequeños arreglos para que la casa no se arruine.

En este último tiempo y durante los fines de semana, con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados.

No te pongas flojo para escribir; echamos mucho de menos tus cartas, siempre tan interesantes. Las últimas tarjetas de Pilar y tuyas han sido muy informativas y se las agradecemos mucho.

Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

 

Y aquí viene una carta de Anita, en ese entones la esposa de mi hermano Gonzalo, pero hoy desgraciadamente fallecida después de un cáncer fulminante. No sé por qué ocurre así, pero es parecido a lo que me ocurre con las cartas de mi padre, donde al leerla escucho hablar a Anita, incluso hasta se ríe. Es increíble la fuerza que tiene la memoria, aunque sea parcial, repleta de pifias, selectiva, y quizás un poco arrogante al engañarnos y hacernos creer que somos capaces de recordar tantas cosas. En esos años ella estaba recién empezando su familia:

 

 

27-3-87

Queridos Pilar y Cristián

Disculpen la hoja pero no tenía de carta.

Por fin tengo una foto de Catalina para mandarles. Es súper linda, tiene la carita bien fina y la nariz respingada. Yo creo que va a ser colorida y pecosa.

A la Godita la metí al jardín, pero fue una semana y se resfrió con fiebre y por supuesto que nos contagió a todos. Hasta la Catalina todavía está con antibióticos por una otitis.

Gonzalo está en Buenos Aires hace como diez días. Creo que vuelve el martes y sino tendrá que ser hasta el jueves porque el miércoles está cerrado el aeropuerto por la llegada del Papa.

Les cuento que mañana se va mi empleada. Ya llamé a dos agencias y estoy esperando que me manden alguna.

Aquí ya está llegando el otoño, y en la noche hace bastante frío. Hace unos días hubo una tempestad eléctrica que llegaba a bajar la luz con los rayos.

Ojalá se hagan de un tiempito y nos escriban novedades de ustedes, planes, etc.

Abrazos con mucho cariño

Godita, Catalina y Anita

 

 

Y aquí me despido con el relato-experimento que empecé en la nota anterior. Lo titulé FECHA DE VENCIMIENTO:

 

FECHA DE VENCIMIENTO

 

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una restructuración,” pero una restructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

 

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

 

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

 

Continuará

Autoficción 45: ……el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros…

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, demasiado, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una reestructuración”

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

Continuará….. Este es un experimento que puede terminar aquí, con esta nota o a lo mejor se extiende en el futuro, no lo sé.

 

Pero por ahora regresemos a las notas y cartas de esos años, en el Chile del 87. En las dos cartas siguientes, mi madre cuenta que los viajes de fines de semana a la zona central de Chile, se encaminaban cada vez menos hacia Algarrobo, donde tenían una casa, y mucho más hacia Viña y Valparaíso, donde una de las atracciones era disfrutar del típico plato de Machas a la Permasena, un hit que no desaparece y que no ha disminuido con los años. Añade, también, que el Chevrolet continúa con sus recalenturas y problemas. De la casa de Algarrobo me cuenta poco, pero me imagino que la casa permanecía con los problemas de siempre, lloviéndose periódicamente, y siendo asaltada por los lugareños que la veían invariablemente inhabitada.

En el área del debate público, el clima beligerante no decae. Menciona una entrevista de una conocida periodista de ese entonces, Raquel Correa, al Obispo Carlos Camus, donde:

 

“……el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros….”

 

Eran otros tiempos, una época donde la iglesia católica parecía resonar con los sufrimientos y problemas del hombre de la calle. Chile se preparaba para la venida del Papa Juan Pablo II:

 

“…..aunque la prensa del gobierno festeja la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terrorismo, y no habrá transito de autos desde muchas horas antes por donde el Papa pase….”

 

Mi hermana junto a Pato, su marido de ese entonces, continuaban su recorrido por Europa:

 

“….Mónica llamó hoy desde Florencia. El 1º estará en Roma y vuelta a seguir en sus recorridos. Llegarán peritos en monumentos y edificios….”

 

Al final menciona al “Pollo Ovalle”, un amigo de mi hermano mayor, Juan Alberto, en las secundarias del colegio San Ignacio. “El Pollo” le da a mi madre buena información sobre cómo conseguir pasajes baratos. Hay que recordar que en esa época la Internet todavía no se conocía:

 

 

Santiago, 9 de Marzo 87

 Cristiancito querido

 Recién llamaste como transmisión de pensamiento. Perdón, te escribo acostada de puro floja, es que ayer el viaje fue un poco agotador porque se nos volvió a recalentar el Chevrolet a pesar que donde Davis lo habían arreglado.

 Nadamos el sábado con Álvaro (hermano menor) y Marlene (su actual esposa) en la piscina del Miramar, pero el domingo amaneció muy nublado. Teníamos ganas de hartos mariscos y después de pagar el Hotel nos fuimos a un restorán en Valparaíso (dato del weekend Mercurial). Subimos a los comedores del 2º piso por unas escaleras negras de mugres, como para rasparlas con cuchillo. Había poca gente, pero a los 15 minutos estaba lleno y pasaban inmensos pescados fritos envueltos en grasa. Mis machas a la parmesana estaban duras, secas y casi sin queso. Juan no terminó el caldillo guardando lugar para el congrio frito que le llegó crudo. ¡Y eso costó $200 menos que en el Miramar! Di una vuelta por esa Caleta el Membrillo con el agua sucia de papeles y pobres chiquillos tratando de pescar.

 Hay hambre en los cerros de Valparaíso. Ahora con el camino a cuatro pistas, las empresas se trasladan a Santiago. Por menos de la mitad de $ de hace 3 años, aquí se pueden comprar casas, pero, ¿quién puede vivir tranquilo entre tanta pobreza?

 El sábado tuvimos un magnifico almuerzo en el Miramar, rodeados de mozos para entregar tumbonas,, toallas, ofrecer bebidas y poner quitasoles. Escandaliza vivir las diferencias con indiferencia. Dicen que con los fuegos artificiales de Valparaíso se podría no haber despedido a los 6.000 profesores… ¡Luego, luego, control de la natalidad!

 Como ves, aún estoy bajo el efecto de haber estado ayer en Valparaíso.

 Un gran abrazo

 Ximena

Stgo 13 Marzo 87

Queridos Cristián y Pilar

 Ayer estrené las pantys negras con bordado, se ven preciosas… ¡Gracias!

 Aquí estamos bastante entretenidos por una entrevista que le hizo Raquel Correa al Obispo Camus; pero mejor es que se las envíe….voy a buscar entre los diarios viejos…el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros.

 Aída (casada con Alberto, mi hermano mayor) va dos veces por semana a un policlínico en que trabaja Antonio Cavalla. Ayer y hoy, en El Mercurio, sale que fue interrogado por un juez que investiga la muerte de un carabinero. Harto que le dije a Aída….creo que persiguen a los ex exiliados para asustarlos.

                                                                                                 24 de Marzo

Y parece que olvidé aquí la carta.

 Ayer me llegó una tarjeta tuya y antes de Pilar con motivo de un día de (no legible)….gracias.

 Los diarios han desaparecido y las revistas Hoy no sé si te las envié. Ahora te pongo al correo el primer número del diario La Época y recortes.

 Aunque la prensa del gobierno festeja la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terrorismo, y no habrá transito de autos desde muchas horas antes por donde el Papa pase.

 Mónica (mi hermana) llamó hoy desde Florencia. El 1º estará en Roma y vuelta a seguir en sus recorridos. Llegarán peritos en monumentos y edificios….

 Jorge Ovalle (amigo de mi hermano Alberto en las secundarias), o “El Pollo Ovalle” desde NY sacó pasajes a poco más de US$ 600 en Lan Chile. En la Agencia Cóndor Travel. Toll free 1 800 4236686 Manhattan 501 5ª Avenida, Suite 115, Nueva York 10017. Esos datos me los envió la secretaria de Juan. Hay que re-chequear en la guía de teléfono. En casa de Juan Alberto estaba el Pollo y me contó que ellos compraban pasajes baratísimos en esa agencia. Ahora se vuelve el Pollo a Filadelfia por uno o dos meses, y de ahí sigue a Barcelona donde viven. Creo que les venden los pasajes a menos de 400 dólares a Europa.

 Un gran abrazo

 Ximena

Autoficción 44: ….como buscando a ese niño que fui…

Febrero del año 87 fue el mes de los aerogramas de mi madre. Me llegaron unos detrás de otros, pequeñas metralletas. Parece raro leer y repasar esas cartas después de tantos años, mientras me controlan el auto en el garaje de aquí en Michigan. En la sala de espera las leo y escribo este texto, mientras un cliente gordo y blanco y viejo, me pregunta si me molestaría si encienden la televisión. Qué no, le digo, qué no se preocupe, ningún problema, le repito. ”You are welcome”, me contesta, y me mira las cartas con curiosidad. Ya nadie escribe cartas, me añade, pero ya estoy sumergido en ese otro mundo, ese universo donde mi madre comenta sobre los calores que estaba soportando, tremendos, dice, 34 grados. Se nota que el cambio o la emergencia climática, no había llegado todavía a Chile porque esos calores son un aperitivo comparado con los más recientes del año 2018:

 

“…aquí parecen aumentar los calores, son las cuatro de la tarde y te escribo en bikini….34 C…….lo pasamos estupendo en Jahuel, a pesar del calor que achicharraba los cerros…..”

 

Ese verano mis padres visitaban bastante Jahuel, un refugio en las montañas, junto a la familia de mi hermano mayor, Alberto. Ahí se reencuentran con sus nietos, pero en dosis breves, o en dosis bien medidas:

 

“….los niños gozaron. Todo el día sus padres detrás, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche porque no duermen siesta. Y nosotros cara de palo, cuando Juan Alberto decía que pagaría porque le cuidaran los niños después de almuerzo….nosotros nos dormíamos siesta ….ya cuidamos cinco, ahora me gusta por ratos cortos, me canso luego….”

 

En su carta mi madre menciona a Singer, el doctor Singer, un reconocido médico-biólogo de esos años que nosotros conocimos en su época de decaimiento y deterioro, después de haber sufrido un problema vascular que lo dejó con problemas motores y con un pequeño cambio en su personalidad. Lo conocimos por intermedio de Alicia, una amiga uruguaya que trabajaba como secretaria en el departamento de química de la universidad, y que siempre guardó secretas intenciones de casarse o de vivir juntos algún día con él, un hombre ya de edad, divorciado y solo, y con problemas de salud. Recuerdo que cuando llegábamos a su casa lo primero que me ofrecía Singer, era una revista Playboy; y me la tiraba encima como si fuera un periódico para conversarlo frente a una taza de café. En su época de juventud había ayudado a los españoles de la república; tenía discos de esa época. Y tenía también una amiga francesa, investigadora como él, que nos decía que Singer debería haber ganado el premio Nóbel por sus investigaciones. Ya no lo recuerdo bien, pero me parece que sus contribuciones fueron en el área de la regeneración de los tejidos. Desgraciadamente para él, nunca ganó el ansiado premio. Como contaba, nosotros lo conocimos en la época de sus disminuciones, y mientras estas dos mujeres se lo peloteaban -nuestra amiga uruguaya y la francesa- y él derivaba su atención hacia las niñas piluchas de los Playboy’s. Fue también un buen amigo de un físico teórico que por esos años popularizó la física en una serie de televisión que tuvo bastante éxito. Cada episodio comenzaba mostrando a un tipo en silla de ruedas que se elevaba hacia las nubes como explorando el infinito. Pareciera que los físicos con problemas motores llaman mucho la atención, como que enfatizan la importancia de la mente sobre las dificultades físicas de todo tipo. Alicia, así se llamaba nuestra amiga uruguaya, nos contaba que cuando este físico lo visitaba en Cleveland, subía hacia el segundo piso de su casa arrastrándose por las escaleras como si fuera una lombriz. Me parece que en ese tiempo, Alicia vivía intermitentemente en la casa de él. Recuerdo que hicieron un simposium en su honor en Chile. Ahí sufrió una neumonía y terminó en la Clínica Indisa donde casi se murió. De ahí partió en un avión hospital a Cleveland. No sé cual de esas dos amigas ganó en esa batalla por el doctor Singer. Sé que la investigadora francesa, con el paso del tiempo, viajó menos, y que Alicia lentamente abandonó sus intereses y regresó -o la hicieron regresar- calladamente a su departamento chico, estrecho, mientras el doctor Singer era cuidado por sus familiares:

 

“…me llegó una muy simpática tarjeta de la amiga de Pilar que vive en casa de Singer….”

 

En su carta mi madre menciona también a su amiga, Aminie, esposa de Emilio Filippi, premio nacional de periodismo en el año 1972. En el año 87 estaba de mucha actualidad porque había fundado el diario La Época, que jugaría un rol preponderante como instrumento político de la democracia cristiana (aunque eso él no lo reconociera) en la oposición a Pinochet. A él lo recuerdo con cariño leyendo en una silla incómoda, un libro grueso en nuestra casa de Algarrobo. Me parece que leía Trópico del Cáncer, de Henry Miller, y subrayando meticulosamente las secciones de índole sexual. Según él, lo hacía por “interés sociológico”. Me caía bien mi tío Emilio, siempre me refería a él como “tío Emilio”, aunque nunca fuera tío mío; ignoro si todavía se usa llamar “tíos” a los amigos de los padres. Aminie, su señora, falleció como a los 50 años de edad después de un Alzheimer fulminante y trágico, y que avanzó a gran velocidad descerebrándola hasta transformarla en un guiñapo humano, realmente muy triste:

 

“…..Aminie está con comienzo de bronconeumonía. ¿Ponerla en tratamiento intensivo? ¿Dejarla morir tranquila? Difícil dilema….Si yo estuviera en su lugar querría oxígeno y nada más…..”

 

De mi hermano, Gonzalo, el que finalmente terminaría en Canadá, cuenta lo de siempre:

 

“….está feliz, pero siempre soñando con ir a Canadá. ¿Le hizo falta más tiempo de aventuras?….

 

Mi madre todavía sueña con ser una escritora, o por lo menos dedicarle más tiempo a la escritura. En el texto menciona el relato que le gustaría escribir. A lo mejor la trama que describe ahí reflejaba a un sector de la población chilena de ese entonces, en el 87. ¿Será válido todavía?, ¿en el 2019?:

 

“….me he prometido que este año sí voy a dedicar dos horas todos los días a escribir. Me gustaría contar de mujeres que viven sin entenderse ni comprender algo de la realidad, sólo pendientes de teleseries y de los noticieros del gobierno, y tendrían que vivir contentas esperando los premios de los supermercados, leyendo los horóscopos, y trabajando para un gran fabricante de tejidos árabe, mujeriego y jugador. Tejen desde las 8 de la mañana. Conozco una mujer que va a buscar tejidos así, y está todo el día frente a la TV…..”

 

Y sobre política contingente, cuenta sobre lo sucedido al periodista Juan Pablo Cárdenas por unos editoriales contra Pinochet de la revista Análisis:

 

“….y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna, por cinco editoriales de su revista insultantes para Pinochet….”

 

 

2 de Febrero 1987

 Cristiancito querido

 En este rato, lunes 2 de Febrero, tú debes estar en la entrevista en NY. Estoy anhelando que te vaya de lo mejor y quedes contratado con hartos US$….

 Aquí parecen aumentar los calores, son las cuatro de la tarde y te escribo en bikini….34 C.

 Ayer llegaron Álvaro y Marlen y familiares de Algarrobo. Lo pasaron felices. Me gusta la serenidad y el tiempo que se toma Álvaro para pensar qué hará en el futuro. Creo que empezará a construir lo mismo que hacía en la empresa en que estaba antes. Y es muy buena idea.

 Me llegó una muy simpática tarjeta de la amiga de Pilar que vive en casa de Singer. Oriana estaba muy contenta con la preciosa tarjeta que recibió de ustedes….. y yo bien envidiosa por no tener carta de ustedes dos.

 Te escribo desde la pieza de ustedes. Me gustaría estuvieran aquí con harto tiempo por delante. Se me olvidó darte una maleta con algunas de las cosas de antes. Me alegró que el pato de cerámica llegara en buen estado. Guardé el que no se pudieron llevar, ésa como fuente de pared para cartas.

 Lo pasamos estupendo en Jahuel, a pesar del calor que achicharraba los cerros. Nadé en una piscina que antes no tenía agua termal, cerca de la fuente, rodeada de árboles que le dan sombra. Aún está el mismo personal, todo más viejo, pero muy agradable. Es como tener un fundo. Fernando quería quedarse, por favor, un día más. Los niños gozaron. Todo el día sus padres detrás, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche porque no duermen siesta. Y nosotros cara de palo, cuando Juan Alberto decía que pagaría porque le cuidaran los niños después de almuerzo….nosotros nos dormíamos siesta ….ya cuidamos cinco, ahora me gusta por ratos cortos, me canso luego.

 Aminie está con comienzo de bronconeumonía. ¿Ponerla en tratamiento intensivo? ¿Dejarla morir tranquila? Difícil dilema….Si yo estuviera en su lugar querría oxígeno y nada más.

 Gonzalo (hermano) quedó contratado por un año con doscientos treinta y ocho mil pesos líquidos al mes. Está feliz, pero siempre soñando con ir a Canadá. ¿Le hizo falta más tiempo de aventuras? Aída se va mañana con los tres niños y sin empleada a Algarrobo. Hablé con la señora del mayor para que le consiga una. Juan Alberto (hermano mayor) no puede salir de vacaciones, y el próximo sábado está de turno. Gocé mirándolo cuidar sus hijos en Jahuel , era la historia repetida. Aída parece contenta de su embarazo. Sus padres deben haber sido muy indiferentes con ella, porque los niños solo siguen a Juan Alberto. Y Juan, gústele o no, también aceptó caminar con los niños…y estuvo bien contento (le está saliendo un Michelin sobre el cinturón). Y yo he bajado dos kilos y quizás los recuperé en Jahuel.

Nos quedamos con las ganas de ir al Miramar. Desde Noviembre estaba todo completo hasta Marzo. Y yo que soñaba estar con ustedes un fin de semana….

Cristiancito, espero sigas corrigiendo y alargando tu novela. En Jahuel leí una bien lesa que postuló al Nadal y la editó otra empresa. Al lado de esa, la tuya merece el Nobel.

 Dime si quieres algo en especial, algún libro.

 Me he prometido que este año sí voy a dedicar dos horas todos los días a escribir. Me gustaría contar de mujeres que viven sin entenderse ni comprender algo de la realidad, sólo pendientes de teleseries y de los noticieros del gobierno, y tendrían que vivir contentas esperando los premios de los supermercados, leyendo los horóscopos, y trabajando para un gran fabricante de tejidos árabe, mujeriego y jugador. Tejen desde las 8 de la mañana. Conozco una mujer que va a buscar tejidos así, y está todo el día frente a la TV.

 Y no tengo qué más contarte, excepto que me gustaría ser trimillonaria, tener un yate y un jet privados y pasear por las islas griegas…y tener un departamento en París y los mismos hijos de ahora. Y colorín colorado…

 Cariños a Pilar, saludos a los amigos, y ustedes dos escriban sobre cualquier cosa pero pónganlo al correo a mi dirección.

 No he podido ubicar a Martín Cerda. Creo que iré yo misma a buscar tu manuscrito.

 Y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna, por cinco editoriales de su revista insultantes para Pinochet.

 Un gran abrazo

Ximena

 

…un mayor de carabineros se interesa por la casa de Algarrobo, pero no puede pagar 9 millones que es lo que Juan quiere. Yo la bajaría a siete…

—es preciosa la guagua de Anita. La pena que duerme siempre cuando voy a verla

 

 

En la siguiente carta continúa el terremoto relacionado con mi entrevista en IBM, y que ya he descrito en notas anteriores:

 

“….estoy esperando que sean las 7 o 8 pm en Cleveland para llamar a Pilar y saber cómo te fue en N. York. Quizás la respuesta te la den varios días más tarde. Tu experiencia en esta entrevista te servirá para alguna futura novela…”

 

Los robos en la casa de Algarrobo, ese balneario de la zona central, han sido una constante. Como la casa estaba siempre vacía, los robos se combatían manteniendo una amistad aparente con el capitán o mayor de carabineros de Algarrobo. Recuerdo que el general Vicente Huerta iba mucho al retén de ese balneario a pasar unos días de verano y sol. Pero con el tiempo nos fuimos desvinculando, cambiaron los capitanes, los trasladaban continuamente, hasta que perdimos el contacto. Esos sustos empujaban a que la casa de Santiago no estuviera sola. Me parece que los temores de dejar las casas solas a aumentado con los años:

 

“…me arranqué al tiro para no dejar esta casa sola. Guille salió. Tuvimos suerte. En Algarrobo se entraron por la pieza de la terraza, adelante, sacando el candado del cemento. Dieron vuelta los cajones en todas las piezas y solo se llevaron el reloj de un primo de Marlene. La TV chica, con radio (la que ustedes tuvieron en su pieza) no se la llevaron a pesar de estar sobre la chimenea. El cura Doby dice que todos los “patos malos” están en el litoral central. Ahora quiero salir y no me atrevo, dos veces han tocado para vender parches curita…deben saber cuando la Guille no está…”

 

 

 

Stgo Lunes 6 pm

 Cristián querido

 Estoy esperando que sean las 7 o 8 pm en Cleveland para llamar a Pilar y saber cómo te fue en N. York. Quizás la respuesta te la den varios días más tarde. Tu experiencia en esta entrevista te servirá para alguna futura novela…

 Hoy fui a ver a la niña de Anita y Gonzalo. Como siempre estaba dormida. Estaba Álvaro, Marlene, una prima de Anita y la Godi, todos encima de la cama con Anita. Me arranqué al tiro para no dejar esta casa sola. Guille salió. Tuvimos suerte. En Algarrobo se entraron por la pieza de la terraza, adelante, sacando el candado del cemento. Dieron vuelta los cajones en todas las piezas y solo se llevaron el reloj de un primo de Marlene. La TV chica, con radio (la que ustedes tuvieron en su pieza) no se la llevaron a pesar de estar sobre la chimenea. El cura Doby dice que todos los “patos malos” están en el litoral central. Ahora quiero salir y no me atrevo, dos veces han tocado para vender parches curita…deben saber cuando la Guille no está…

                                                                                                                        7pm

 ¿Creerás que llamé por equivocación a tu número de Alemania? Me contestó una grabación no sé qué….y con tanta llamada a Mónica, que ya no lo haremos más, porque en San Giovanin no tienen teléfono cerca.

 Prefirieron volver a la hospedería de los curas. El departamento que les arrendarían tenía las chapas, la cocina y el baño malos, y estaba en el primer piso a la calle.

 Un gran abrazo

 Ximena

 

 

En la siguiente carta mi madre me cuenta que habían operado a mi hermano Gonzalo de apendicitis:

 

“…..el viernes volvió a Algarrobo y el sábado se devolvió a Stgo en micro. Después el Metro y al final taxi a Clínica Las Condes, donde confirmaron su autodiagnóstico….”

 

Y pobre suerte la del médico que lo trató; tuvo que operar a mi hermano bajo la mirada vigilante de mi padre, también médico:

 

“….por supuesto que Juan le ordenó al médico esperar que él llegara porque Gonzalo no tenía fiebre y poco dolor………Gonzalo como si fuera tanda chacoteaba con las enfermeras…por supuesto que de la cintura para abajo…salió tan campante hacia su pieza de tratamiento intensivo…realmente valiente o acostumbrado a tener dolores….”

 

Pero finalmente todo salió bien y:

 

“…..Juan se festejó comprando arroz a la valenciana.”

 

 

Stgo, 24 Febrero 87

Cristiancito querido

 A Gonzalo lo operaron de apendicitis el sábado pasado de urgencia. Las cosas pasaron así: estando Gonzalo con Anita , las niñas y la hermana Carmen (quien vino del sur para descansar en Algarrobo) le aumentaron las molestias al estómago que tenía desde días antes. El lunes pasado fue a dejarlas a Algarrobo y se volvió en micro. El viernes volvió a Algarrobo y el sábado se devolvió a Stgo en micro. Después el Metro y al final taxi a Clínica Las Condes, donde confirmaron su autodiagnóstico. Desde urgencia llamó acá a la Guille, después al Miramar donde estábamos Juan, Álvaro y yo. Por supuesto que Juan le ordenó al médico esperar que él llegara porque Gonzalo no tenía fiebre y poco dolor. Total, a las 7 u 8 estaba en pabellón de Indisa y en 40 minutos operado (el apéndice ya tenía pus y a punto de reventar). Gonzalo como si fuera tanda chacoteaba con las enfermeras…por supuesto que de la cintura para abajo…salió tan campante hacia su pieza de tratamiento intensivo…realmente valiente o acostumbrado a tener dolores….Hoy martes lo dan de alta. Anita llegó con familia y bártulos el lunes a mediodía . Entre Juan que se desespera con estas cosas, ese día sábado me dejó exhausta, ya que terminé de llamar al mayor de Algarrobo cerca de medianoche, para avisarle a Anita que todo estaba bien y se quedara allá como Gonzalo quería. Así que cuando el domingo Juan quería invitar a Juan Alberto y familia a almorzar, le dije que no, yo me quedaría en cama. Y así lo hice. Me dolía cada músculo, lo peor es ir al lado del chofer de vuelta de Viña….Juan se festejó comprando arroz a la valenciana.

 A Gonzalo lo atienden como rey….hoy está de vuelta en su casa….y colorín colorado….Sentimos dejar Viña, pero Gonzalo quedó muy bien operado….pero a todos ustedes les quedan apéndices…¡qué horror!

 Un gran abrazo a los dos

 Ximena 

…festejé el cumpleaños de Oriana (su hermana mayor) el 18 de Febrero, llevándola a Jahuel. Se me recalentó el Chevrolet, seguimos en colectivo a las termas…dormimos allá y volvimos al día siguiente.

 

La política en Chile sigue su curso. Ya se hablaba mucho y se discutía el asesinato en Washington de Orlando Letelier, donde Fernández Larios jugó un papel importante:

 

“…..Este verano ha estado dedicado a Fernández Larios, a las minucias sobre la vida del Papa y a que ya van más de 150 ahogados (en el veraneo)….”

Mi madre siente el cáncer y también siente y olfatea a la gente que potencialmente busca quedarse con su “herencia” post-cáncer. Un día me contó horrorizada como una amiga suya, pobre y viuda, solitaria, había quedado en la calle, en la miseria, después que las señoras de los hijos reclamaran “su parte” del botín. En esta carta, de manera casi divertida, tragicómica, imaginando un drama a lo José Donoso, donde sugiere que la empleada de la casa, en este caso la Guille, había vuelto a trabajar en la casa justamente para eso, para quedarse con algo cuando llegara el tiempo de “la repartija”….pero para eso –creo- primero habría tenido que conquistar a mi padre, engatusándolo con sus delicias de cocina, su limpieza, el orden, (¿algo más?) no lo sé, aquí estoy elucubrando:

 

“….pero no me da confianza la Guille. Creo que quiso volver a casa porque yo tenía cáncer y heredarme, y está mal genio porque estoy vivita y coleando…”

 

Mi hermano Álvaro se lanza con una nueva empresa que desgraciadamente no le resultó, pero en ese entonces estaba bien entusiasmado. Principalmente fueron los estornudos preliminares antes de saltar finalmente del nido:

 

“……Álvaro dibuja planos y tendrá el 98% de una sociedad constructora con Juan (viviendas mínimas). Está bien entusiasmado buscando una camioneta. Y hablan con Marlene en términos de ‘cuadrilla de trabajadores’…..”

 

Las cartas de mi madre estuvieron siempre salpicadas de comentarios sobre la vida diaria de su casa o sus hermanas. En este caso fue Oriana, su hermana mayor:

 

“…..fue bueno ir a Jahuel. Oriana se sentía Lola con eso de quedar en panne en el camino, buscar taxi, teléfono, etc. En el hotel tuve que esperarla a que despertara porque puso el colchón atravesado en la puerta de baño, durmió en cama dura, ji, ji, ¡como en su casa!…”

 

Y al final de su carta saca nuevamente a colación al doctor Singer:

 

“….Pilar, dile a tu amiga que la espero cuando venga con Singer…”

 

 

Stgo 24 Febrero 87

 Cristiancito

 Espero te llegaran revistas Análisis. Este verano ha estado dedicado a Fernández Larios, a las minucias sobre la vida del Papa y a que ya van más de 150 ahogados (en el veraneo).

 La dirección donde recibe cartas Mónica es Caulonia 10 int 32 00183 Roma, Italia. (Irá una vez al mes a buscar la $ de la beca). Desde el 2 de Marzo se dedicarán a viajar, no existía curso de nada en los pocos meses que estarán becados. Los arriendos de departamentos demasiado caros y les costará lo mismo dedicarse a conocer con un ‘eurailtpass’. Sería tonto hacer bibliotecología o algo por el estilo. Después de todo, esa beca es para descendientes de italianos en reencuentro de sus raíces.

 Hoy está nublado, es bueno después de los calores y los sustos de este fin de semana. Aída vuelve a Algarrobo hasta que los niños entren a clases.

 Álvaro dibuja planos y tendrá el 98% de una sociedad constructora con Juan (viviendas mínimas). Está bien entusiasmado buscando una camioneta. Y hablan con Marlene en términos de “cuadrilla de trabajadores’.

 Y a mí ya me están dando ganas de viajar en Junio o Julio a Mallorca….pero no me da confianza la Guille. Creo que quiso volver a casa porque yo tenía cáncer y heredarme, y está mal genio porque estoy vivita y coleando…

 Fue bueno ir a Jahuel. Oriana se sentía Lola con eso de quedar en panne en el camino, buscar taxi, teléfono, etc. En el hotel tuve que esperarla a que despertara porque puso el colchón atravesado en la puerta de baño, durmió en cama dura, ji, ji, ¡como en su casa!

 También estuvimos en el famoso Cauquenes, Juan y yo. Una cárcel en un hermoso paisaje y comida exquisita…piscina a 28 grados. Como vez aprovechamos los años antes de los achaques finales.

Cariños

Ximena

 …Pilar, dile a tu amiga que la espero cuando venga con Singer..

 

 

En la siguiente carta nuevamente menciona el terremoto de mi potencial trabajo para la IBM en esos años, pero esta vez después de ver una película de terror donde a uno de los personajes le recuerdan que “….podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para la IBM…”:

 

“……ayer vimos una película de terror “Deadly friend” o algo así, y en algún momento, la madre le dice al hijo: “podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para IBM.” Es tan terrorífica que en la noche me dolían las “carretillas” de tanto haberlas apretado…..”

 

Mi hermano Álvaro se esfuerza por llevar a buen termino su empresa. Como decía antes, fueron los estornudos preliminares al tratar de independizarse económicamente y algo más:

 

“…..Álvaro está en los preparativos de su empresa “efe efe”, ayer dibujó el logotipo. Es tenso y preocupante empezar algo sin haber entrado al gremio, pero ya Álvaro tuvo algo de práctica y va a seguir con esas viviendas sociales…..”

 

Y la política en Chile continúa su curso a saltos, con protestas en las calles y procesos judiciales:

 

“….Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así es que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque ‘las criticas son intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional’……..parece que se destapa el asunto Letelier. Ayer enviaron confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y el asunto quemados va a justicia militar un coronel…”

 

Emilio Filippi logra finalmente sacar adelante su nuevo proyecto, un diario que fue, sobre todo, un periódico dominado por el partido democratacristiano, que en ese entonces ya se oponía fuertemente a Pinochet:

 

“…..el 17 de Marzo sale el diario La Época, les enviaré el primer número….”

 

 

Miércoles 25 Febrero 87

 Queridos Cristián y Pilar

 El hermano de Marlene llegó feliz de haber estado con ustedes y hablando maravillas que lo llevaron y lo trajeron del aeropuerto, etc. Legó directo a Viña y solo ayer a Santiago. Preciosas las calcetas y los pantys de fiesta, las usaré para el matrimonio de los hijos de Chicharro, Carlos, en Mayo. Un montón de gracias por la sorpresa y la carta. ¿Tienen “El Coronel no Tiene quien le Escriba?” Digan para mandarlo, es lo que más me ha gustado de García Márquez. El primer libro que leí de él fue la historia de unos náufragos, creo era ese. ¡Mil gracias! Álvaro llamó a tu amiga para que venga a buscar las otras cosas. Ahora en Marzo arreglamos el techo y por dentro, Algarrobo.

 Ayer vimos una película de terror “Deadly friend” o algo así, y en algún momento, la madre le dice al hijo: “podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para la IBM.” Es tan terrorífica que en la noche me dolían las “carretillas” de tanto haberlas apretado.

 Álvaro está en los preparativos de su empresa “efe efe”, ayer dibujó el logotipo. Es tenso y preocupante empezar algo sin haber entrado al gremio, pero ya Álvaro tuvo algo de práctica y va a seguir con esas viviendas sociales. Quizás te haya escrito ayer que el 2% de esa sociedad es de Juan…!ji…ji!

 Recién llamé a Gonzalo que ya está en su casa después de la “apendicetomía”. Ayer les envié dos cartas que tiré a un buzón en Tobalaba, ¿llegaron? Hoy empiezan las inscripciones electorales. Trabajo normal, sin computadoras.

 Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así es que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque “las criticas son intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional”.

 El 17 de Marzo sale el diario La Época, les enviaré el primer número.

 Perdonen el desorden, es que aún no me levanto y han llamado más de cuatro veces mientras escribo , y la Guille entra y sale, ocupando no solo espacio físico…

 Parece que se destapa el asunto Letelier. Ayer enviaron confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y el asunto quemados va a justicia militar un coronel…

 Escriban noticioso de lo que hacen.

Un gran abrazo

 Ximena

 

Y el auto ya está listo y estacionado afuera. Le doy los últimos toques a este texto aquí en mi casa, en Michigan, mientras el Luca (nuestro gato hondureño) se me estira frente al laptop porque también se siente solo, también guarda sus cartas. Comienzo a emerger de la burbuja lentamente, de mi tío Emilio (Filippi) y la casa de Algarrobo, de la entrevista en la IBM, de Alone, de Anita, de mis hermanos y hermana, de mis padres, de don Guillermo Blanco, de mi querido amigo Ignacio Carrión que escribió tanto y con tanta disciplina, de la Guille, la empleada de mi casa en ese entonces, y me dan deseos de salir, de salir corriendo con las cartas en la mano, como jugando con el tiempo, como buscando a ese niño que fui, luchando con el tiempo, dándonos de bofetadas, y todo eso mientras hablo con alguien, mientras lo agarro de las solapas, a un pobre despistado que caminaba con su perro, y le grito si conoció algo de todo eso. ¿Te las muestro?, le grito ¿Fue todo verdad? ¿Ocurrió así realmente?

¿Qué trucos me está jugando la memoria?

Autoficción 43: ….como ardilla en su árbol…

Bajando al subterráneo de mi casa, este fin de semana, encontré la bofetada de la Agencia Carmen Balcells, que ahora y antes veo como bien justificada. Como expliqué antes, pese a las sugerencias de Guillermo Blanco creo que busqué el fracaso en ese texto que mandé, busqué el rechazo, cosa que finalmente llegó:

 

Agencia Literaria Carmen Balcells

 Estimado amigo:

 Transcurridos estos mese podemos ya darle noticias sobre la lectura de la versión revisada de El PROPOSITO DE LA LUZ MAS LUMINOSA.

 Lamentablemente los informes de la lectura no han sido muy favorables y a pesar de que hemos considerado detenidamente las posibilidades de esta obra en el mercado editorial español, creemos que hay algunos errores de estructura y de concepto, que nos han hecho desistir sobre su representación.

 Agradecemos nuevamente su confianza al dirigirse a nosotros y quedamos a la espera de sus instrucciones en cuando a los originales.

 Muy cordialmente

 Carina Pons

 

Recuerdo que tiempo después, varios años después, mandé unos cuentos a la agencia Carmen Balcells, la suprema jefa, la jueza de todo lo que es malo o bueno de lo que ocurría con la literatura y los escritores en esos años. Recuerdo que José Donoso sufría ataques de ansiedad esperando los derechos de autor que ella regularmente le mandaba. Lo interesante es que en la agencia me tomaron demasiado en serio, me contestaron las cartas y me trataron como alguien que todavía les podía ofrecer algo, una gran novela. Recuerdo que el título del texto anterior no sonaba mal: “Hablen con Mariana”. Un título que después cambie por: “El Propósito de la Luz más Luminosa”. Se acordaban de mí cuando les mandé los cuentos, y por teléfono me dijeron que no era la primera vez que les mandaba algo. A los pocos meses llamé nuevamente por teléfono para averiguar como andaba todo, y me alegré cuando me dijeron que los habían aprobado, que habían pasado “el turno de la lectura”. Pero sin embargo, en ese preciso instante me chanté, ahí nuevamente arranqué despavorido frente a la posibilidad de tener éxito, porque después de la felicidad inicial, de la copita con champagne, me asusté, me enfrié y no llamé nunca más y ellos tampoco hicieron nada. Creo que hasta me mudé de casa. A lo mejor pensaron, y correctamente, que un libro de cuentos apenas vendería, sería un fracaso comercial. Asunto que podía ser muy cierto porque siempre he sido malo para el marketing, algo que es tan importante para los días que nos comen. Como contaba antes, tuve susto de pasar miserias, pellejerías, y a lo mejor también le tuve temor al potencial fracaso, a ser un elegido que al final no producía nada de valor. ¿Bueno para escribir qué, Cristián? ¿Pendejadas?

Hace pocos días me llegó un lindo email en la sección de comentarios de este blog, de la viuda de mi amigo Ignacio Carrión que reproduzco más abajo:

 

Cristián he leído en tu página hasta la 42 y me atrapa. Estás haciendo un trabajo maravilloso. Tu amigo Ignacio estaría fascinado. Me hace gracia la expresión “como ardilla en su árbol”. No sé si se dice o lo inventó ella. Desde que sé que tu madre está viva me cambió el punto de mira. No por el hecho de que esté viva sino por lo que hizo con la herencia. La verdad no lo entiendo. ¿Qué tal os va todo? ¿Las chicas bien? Por aquí ya se acerca el final del colegio de los niños y hace mucho calor. Acabo de terminar la última novela de Antonio Muñoz Molina. Está bien. El título es muy bonito. Tus pasos en la escalera. Te mando un abrazo enorme.

María Jesus

 

Querida María Jesús (Chus)

 Gracias por tu comentario. Como te contaba siento que de alguna manera Ignacio todavía lee estas notas cuando tú mencionas algo y eso me llena de alegría, me salpica. Y tienes mucha razón cuando comentas las cartas de mi madre. Al igual que tú, encuentro que ella escribía muy bien, sabía desdoblarse y mirar, con esa mirada de vuelo de pájaro, sin amarras ni anclas, donde simplemente contaba lo que ella veía y sin inhibiciones. Pero eso le ocurrió solamente en las cartas, textos que ella presumía serían secretos y por eso soltaba su escritura y relegaba a su censor a la basura.

 Mi madre todavía está viva, todavía vive, pero después del desaguisado de la herencia, donde básicamente desheredó a sus hijos hombres por decreto supremo, sin conversar nada, simplemente la he desconocido y en gran medida ya se me murió, no está, partió; quizás por eso hablo de ella en el pasado. Pero en las cartas es claramente otra persona y ahí la recuerdo nuevamente con cariño, resucita, donde me río muchísimo y también la sufro. Con los años creo que la voy a perdonar, querida Chus, pero sé que será tarde, a destiempo, en cartas sin destinatarios y en otros espacios, bajo otras condiciones.

 Aquí en Michigan estamos bien, y nuestras dos hijas, Camila y Sofía, están bien, viven en Seattle. Yo aquí me he matriculado con estas cartas y algunos libros y algunas otras ocupaciones que no tienen nada de espacial. Jugamos con nuestro perro, el Copo, nuestros gatos (me encanta el Luca, el gato hondureño que se trajo Camila cuando estuvo ahí), y a veces escribo una notita y recuerdo a los amigos. Y claro, ahí está y estará siempre Ignacio Carrión. Siento que gané mucho al conocerlo, siento que me liberé, sacudí la censura, la inhibición en las palabras, y su ejemplo me empujó a tomarme esto, la escritura, de manera mucho más seria que antes, como lo hizo siempre él; aunque uno a veces lo haga mal, no lo pueda hacer o no resulte. No es tarea fácil, querida Chus, porque como nos recuerda el escritor chileno, Jorge Edwards, en Chile somos buenos para las intimidades, las confidencias, los copucheos, pero solo cuando nos tomamos un cafecito, un traguito, y en la privacidad y los encierros de los restoranes. Ahí usamos mucho la broma, la anécdota, el chiste, y todo se hace muy entretenido. Lo triste es que tan pronto se acaba el cafecito, se acaba la fiesta y quedan las botellas vacías en medio del desorden, junto a un sándwich mal comido, todo eso se olvida y se pierde, y al final es como si nada de eso hubiese sucedido, nada se hubiese conversado……eso me lo enseño también Ignacio, querida Chus…..

 ¡Otro abrazo igual de enorme desde Michigan!

 Cristian

 

Le mencionaba a Chus que en Chile conversamos y nos abrimos solamente en la casas de los amigos. Me acuerdo, por ejemplo, del “Chatito Frías”, un retirado general del Cuerpo de Carabineros de Chile y sus innumerables anécdotas que contaba en la casa de mi padre, en Algarrobo. El Chatito Frías conocía bien el arte de la conversación, y a veces pienso que era algo muy cercano a la literatura, o al teatro, un destilado puro, porque a veces hasta se paraba del asiento para actuar, para explicar mejor una ocurrencia, o algo que le había sucedido en una cuartel de un pueblo chico, retirado, y todo eso contado con mucha humanidad.

En la escritura es fácil chantarse; a veces se cuenta algo, sale algo, pero muy acotado, poco y mal. Nos cuesta mucho escribir y contarlo claramente, sacarlo a la luz. Jorge Edwards creo que solo ahora, con la edad y casi al término de una larga vida, ha cambiado y se liberó bastante del censor interno. Eso se nota sobre todo en su segundo libro de memorias (Esclavos de la Consigna, 2018). Creo que esa liberación lo deja ver como un personaje mucho más humano, porque nos muestra claramente que se equivocó en muchas ocasiones, pero no tiene problemas en reconocerlo, y el texto se hace entretenido y fácil de leer, atrae. Las únicas secciones que podrían pasar como añejas en su último libro, un poco fuera de época –creo- son las secciones donde celebra o cuenta en forma graciosa la tendencia al alcohol de ciertos escritores y poetas. A lo mejor me equivoco, pero creo que en el futuro esas celebraciones serán vistas como algo de mal gusto, percibidas como un aplaudir y vitorear cierto tipo de enfermedades serias. Me gusta que cuente sin mucha censura, pero no tiene para qué agregarle ese toque celebratorio a las tomateras excesivas. También son entretenidas las confidencias sobre Neruda. Menciona también varias veces al famoso crítico literario de esos años, Alone, o Hernán Díaz Arrieta (amigo de mis padres, y sobre todo de mi madre, fallecido ciego y mudo el año 84 al los 92 años de edad), y a Gabriel Valdés Subercaseaux (amigo de mi padre, fallecido en el año 2011), que fue jefe de Edwards cuando él trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. El mismo Gabriel Valdés que llamó ocho veces al embajador italiano en Chile, en el 87, para que le dieran la beca a Italia a mi hermana Mónica y a Pato, su marido en ese entonces (Autoficción 42). Jorge Edwards nuevamente habla bastante de Neruda en su último libro, y en otro anterior, en “Adiós Poeta”, donde toca el tema de su entierro.…….y menciona a mi madre pero en clave, como “una amiga”, o “la amiga común”, sin mencionar jamás su nombre: ¿Nuevamente el susto, el terror al “qué dirán” de mi madre? Así es como lo escribe Jorge Edwards en Adiós Poeta: (Tusquets Editores, 1990):

 

“Una de las versiones de su entierro me llegó, curiosamente, del lado más conservador que uno habría podido imaginarse, del lado de Hernán Díaz Arrieta, Alone, el eterno crítico dominical de El Mercurio que se había convertido en sus últimos años en un incesante fustigador de nuestra izquierda no solo literaria, sino también política. Recibí el testimonio, precisamente, durante el funeral suyo, algunos años después, y por boca de una amiga que lo había acompañado al del Poeta. Hernán Díaz, en el mundo literario chileno de comienzos de siglo, fue uno de los primeros en reconocer el genio poético del joven Neftalí Ricardo Reyes, que ya había empezado a firmar como Pablo Neruda. Se sabe que le prestó quinientos pesos de entonces para que pudiera financiar la publicación de Crepusculario, su primer libro. Se respetaron y fueron amigos siempre, a pesar de que no dejaban de propinarse algún arañazo o picotazo periodístico. Para definir al beligerante Alone de la década del sesenta, Pablo utilizó una expresión que venía del parlamento español de épocas anteriores a Franco: “Insigne escritor y extravagante ciudadano”.

 Pues bien, la amiga común a la que me he referido antes me contó que Alone supo la noticia de la muerte de Neruda y partió de inmediato a visitar a Matilde. Entró a la casa del costado del cerro San Cristóbal llorando, detalle que Matilde me confirmó. Al día siguiente, acompañado por la misma amiga, partió al entierro. Cerca de la tumba, ese mausoleo prestado en los comienzos por una familia burguesa, los miembros de las Juventudes Comunistas, que estaban rodeados de soldados con ametralladoras, levantaron los puños y rompieron a cantar la Internacional. “Hasta aquí nomás llego”, dijo, con tranquilidad, Hernán Díaz, que quizás, después de todo, no era una ciudadano tan extravagante como pretendía creer el Poeta, y regresó a su casa de una de las orillas del Parque O’Higgins.”

Todavía recuerdo que fui yo el que contestó la llamada de Alone el día del entierro de Neruda. Era temprano y se escuchaba el zumbido de los autos en las calles, lo que apagaba todavía más su voz frágil y afectada, y le pidió a mi madre que lo acompañara a la ceremonia del entierro. Rogué para que me dejaran ir con ellos, pero no me dejaron, sería peligroso, me dijeron, habría protestas, gritos, así que mejor sería me quedara en casa. Fue una pérdida, pero ya la perdoné.

Creo que frente al papel, o la pantalla en blanco, nos frenamos porque le tenemos terror al “qué dirán”. Mi madre, por cierto, le tenía mucho susto, y me parece que eso le impidió desarrollar su escritura plenamente. Pero creo que felizmente esa tranca, esa dificultad, ahora, en el 2019, está cambiando y se están abriendo las puertas del closet donde los asuntos íntimos, secretos, incluso aparentemente vergonzosos –sobre todo en las nueva generaciones- se conversan con menos rodeos y con más autenticidad, como lo hizo mi querido amigo Ignacio Carrión hasta el agotamiento, y literalmente hasta el último suspiro. Él lo supo hacer hasta hundirse en el dolor, donde se quemó las manos (y donde también se las quemó a otros), se hirió los ojos, y hasta rasguñó el papel de sus cuadernos donde lo contaba todo.

Pero regresemos al 87. Ese año fuimos a Chile de visita y recuerdo que con Pilar nos acostamos en cada una de las camas que antes habían sido solamente mías. Fue como un acto de purificación, de lucha, de borrón y cuenta nueva. O a lo mejor pudo haber sido todo lo contrario, a lo mejor fue como un renacer, pero sobre las cenizas todavía tibias de otros años, no lo sabré nunca. Fue un proceso bien curioso, como de reconquista.

Mi entrevista en la IBM –lo veo en las cartas que he escondido “como ardilla”- parece que causó revuelo en mis padres. Ahora recuerdo mejor como ocurrió todo. Sucedió en Nueva York entre parques de árboles frondosos y laboratorios que parecían sacados de algún sueño. Me entrevistaron varios tipos, pero mi suerte estaba echada. Recuerdo a un tipo joven, un poco extravagante, muy trabajador, y que era algo así como una leyenda en los círculos electroquímicos. Me hizo varias preguntas pero más que nada para salir del trámite, para cumplir. Después me entrevistó un tipo más joven, buena facha, al que se le notaba un futuro resplandeciente por adelante, y él lo mostraba en su desplante, tenía la seguridad para mostrarlo. Había pasado por universidades importantes, y por cada uno de los laboratorios adecuados, o por los que había que transitar para ser considerado como miembro de ese círculo dorado de las nuevas generaciones que prometían. Yo también prometía, venía del laboratorio de Yeager, que en esos años era una leyenda. Pero nunca he actuado bien, y uso mal el marketing, y cuando me ocurre eso, dejo de ser técnico, científico, y observo, comienzo a mirar a esos actores, a buscar que fotos tienen sobre su escritorio, por ejemplo, o qué libros guardan en una estantería. Pero como contaba en la nota anterior, mi suerte ya estaba sellada después de haberle dado un no rotundo al doctor Bindra. Había dejado pasar esa oportunidad y ahora estábamos en ese tiempo donde había que pagar la deuda. Años después me enteré que el primer tipo que me entrevistó ese día había fallecido de SIDA. Del segundo no supe nunca nada. Espero le haya ido bien; creo que a él lo contrataron cuando inicialmente rechacé la oferta por mi viaje hacia Berlín.

En la siguiente carta, mi querido padre, con metodología de cirujano, recorre brevemente la situación de mi madre y lo que ocurre con las vidas de mis hermanos y hermana. Al final menciona lo que le sucedió cuando un amigo mío, Javier de Ferari, llevó a su madre a su consulta. Mi padre tiene que haberle pegado “un palo” feroz, porque al día siguiente, cuando se dio cuenta de que Javier era el Javier amigo mío, le devolvió la plata de la consulta hasta con intereses:

 

“…..vi a la mamá de Javier de Ferari y como la secretaria le había cobrado la consulta le devolví el dinero al otro día…..”

 

Santiago, Febrero 17 de 1987

Queridos Cristián y Pilar

Espero que se encuentren bien de salud y que los proyectos se vayan concretando. Ojalá que Pilar termine la parte experimental de su tesis y obtenga el próximo año definitivamente su doctorado. Me alegró mucho que estés conforme con la entrevista de la IBM. Estoy conciente que lograr un contrato es muy difícil pero en todo caso es una buena experiencia. Si no es eso ya se presentarán otras oportunidades. Vuestra estada en Chile nos pareció un sueño y el mes se hizo muy, muy corto. Lástima que nuestra casa no sea lo suficientemente grande donde hubiésemos podido atender en mejor forma a la familia de Pilar, nuestras intenciones habrían sido brindarles mayores atenciones.

Acá las cosas tienen la rutina del tiempo y las novedades que tu debes conocer quizás mejor que nosotros por la prensa de los Estados Unidos.

La mamá bien de salud y el próximo fin de semana iremos a Viña.

Álvaro (hermano menor) está armando una sociedad constructora de viviendas.

Gonzalo (hermano que finalmente terminó viviendo en Canadá) feliz con su nuevo puesto en la Unicef, cuyo sueldo de $250.000 libres es un buen sueldo para Chile.

La Mónica (hermana) y Pato recorriendo Europa y logrando nuevas experiencias.

Alberto (hermano mayor) trabajando en buenas condiciones.

Yo también trabajando en Indisa muy a gusto. Acá el clima está siendo menos caluroso por lo que creo que ustedes irán teniendo menos fríos. Vi a la mamá de Javier de Ferari y como la secretaria le había cobrado la consulta le devolví el dinero al otro día. Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, hermanos y mío.

Juan

 

Aquí sigue una carta de mi hermana Mónica, donde cuenta las vicisitudes de su nueva vida en Roma y en Europa. Estaban recién casados:

 

Roma, 16 de Febrero 1987

Queridos Cristián y Pilar

Hola! ¿Cómo están? Ojalá súper bien y un poco más estables después del viaje a Chile. También supe por los papás que tuviste una entrevista en NY para la IBM y que te contestan a fines de este mes o principios de Marzo. En todo caso, de verdad te deseamos suerte.

Bueno, ahora paso a contarles hartas y nuevas noticias. Como me imagino, se habrán enterado en Chile, que el curso al cual vinimos no existe, y la única posibilidad de algo en la universidad era un curso “singolo”, es decir, uno cualquiera de la carrera….nada de posgrado ni importante, y aunque lo fuese a tomar yo (no Pato), no tenía los papeles, ya que aunque se suponía que debían estar en la universidad el 1º de Noviembre, no llegaron hasta el 23 de Enero. Estos italianos son un despelote únicos y solo te contestan con un “boh”. Llevé mis fotocopias necesarias, pero nada de eso podían ser usadas, debían ser los originales y mandados y visados por la embajada de Italia en Chile, y de ahí al Ministerio de Relaciones Exteriores en Italia, luego a la embajada de Chile en Roma, y de ahí, finalmente, a la universidad. Como se imaginan, un círculo imposible, casi, de seguir; ah, y además, hay que agregarle que debíamos dar un examen de italiano el 12 de Diciembre para tener los resultados supuestamente en la semana…. pero solo los tuvimos como el 15 de Enero. Y algo divertido, se cerraban las inscripciones en Diciembre; pero prerrequisito, debíamos haber aprobado el examen. Como ven, una sola locura. Para qué les digo lo desesperados y angustiados que estábamos, sumándole que aquí no hay donde vivir, y encontrar una pieza ya es un milagro. Ya en Año Nuevo y antes de Pascua, nos salió esto del Vaticano, pero después de 20, aunque no lo crean, 20 entrevistas y conversaciones pospuestas, supimos de que se trataba realmente el curso (antes solo era una idea general, a lo italiano…) y era “Biblioteconomía, con Mención en Arquitectura Religiosa del Renacimiento a Nuestros Días”…. Por lo cual, aunque ya estábamos inscritos, lo pensamos seriamente, y sumamos el otro gran problema, el dónde vivir. Aunque por medio de unos chilenos encontramos un departamento (¿departamento?), que de verdad eran dos piezas sin cama, con cocina (pero sin cocina ni refrigerador), el baño lleno de hongos por la humedad, sin rejas, en plano terra (nivel calle) y por 500 dólares al mes. Sacamos cuenta de cuanto nos iba a costar en arreglarlo, solo por 4 meses, y era todo una locura. Iba a ser una inversión para botar. No encontramos ni siquiera residenciales.

A Pato le empezaron los dolores de guata (quizás de nuevo úlcera).

Entonces, Cristian y Pilar, dado que los estudios no eran los indicados para nosotros, las condiciones del departamento ($ en general) y por tan poco tiempo y viendo que la beca es independiente al estudio, cambiamos de planes y nos replanteamos todo, no esperar el fin de la beca para empezar a conocer y viajar, sino empezar ahora desde marzo, y ocupar el tiempo y las $ con que disponemos por la beca.

Aunque parezca una locura, no lo es. Creo que vamos a aprender mucho más viajando y “viendo arquitectura”, que por medio de libros en una biblioteca.

Es por esto, que durante el mes de Febrero nos hemos dedicado a ver precios de trenes, ofertas, etc., como también los carnet de estudiantes para tener derecho a albergues. Nos hicimos socios de los dos que hay (y que podemos) uno es el ICTUS, y YHF. Los dos nos dan posibilidades de albergue dentro de toda Europa y el mundo (¡hasta hay en Chile! ¿Cómo será?). También ofrecen billetes de avión a todas partes y súper económicos. ¡Con esto Pato quiere ir hasta Egipto! (no me lo imagino arriba de un camello).

Con esto y el tiempo que disponemos, cree que de verdad se hace mucho más factible el que nos podamos ver. Escriban y dígannos (¿?) como sería, si ustedes pueden y quieren, y así nos ponemos de acuerdo.

Ya tenemos listas las mochilas y sacos de dormir. Nuestro viaje va a empezar, esperamos el 1º de Marzo a España, ya que ahí Pato tiene un primo hermano (no de los que viven en su casa por años) que se casa. Tenemos pensado quedarnos mas o menos hasta el 15 ahí, y luego volver a Italia recorriendo el norte, llegando finalmente el 1º de Abril a Roma donde cobramos la beca (la cual vendremos a buscar cada 1º de cada mes, hasta Junio incluido). Después tenemos planeado comprarnos el Europass por 2-3 meses y recorrer hasta quedar “lona”.

Bueno, ahora ya tienen una idea más o menos de toda la “película”, así que paso a contarles que de verdad en algunos momentos creo nos “tiramos al agua pato”,  ya que ni Pato ni yo tenemos experiencia en viajar así, pero si no lo hacemos ahora, ¿cuándo?  Será toda una aventura, tenemos “planeado” hasta cuanta ropa llevar, pero todo en teoría. ¿Cómo será la práctica?

Ah, y Cristián y Pilar, porfa’ les pido (pero no se rían) que como se me perdió un libretín donde anotaba algunas cosas (como los cumpleaños), se me perdió y necesito, si tu tienes, las fechas de los cumpleaños de todos ya que sé que las debes de tener y sabes, porque siempre llegan tarjetas en las fechas. A mí me encanta mandar, pero sin saber exactamente las fechas estoy perdida (pedirlos a la casa, me da plancha!!). Porfa’ mandalas a:

Sra. Mónica Fierro

Caulonia 10, int 32

00183 Roma

Italia

Si puedes lo antes posible para así tenerlas antes de irnos de viaje el 1º de Marzo.

Bueno, escríbannos y cuenten como están, y todo lo que quieran. ¿Y cómo está el frío allá?

Bueno ya es súper tarde (12) y prefiero cerrarlo de una vez y mandarlo mañana a primera hora.

Reciban un gran abrazo y espero sus noticias

Mónica