Archivo de la categoría: Diarios, notas, apuntes, biografía, prosa

Autoficción 51: Se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Por esos años alcanzabas, finalmente, tu primer trabajo en la industria privada. Todavía no obtenías tu tarjeta de residencia (la conocida green card o tarjeta verde), pero te habían contratado. Life Systems fue una pequeña compañía que diseñaba equipos para la NASA y que vivió del dinero que obtenía al presentar sus proyectos al gobierno. El dueño -ya no recuerdas su nombre- era un tipo de un ego formidable, que se encerraba en su oficina grande, imponente, rodeado de retratos, donde él figuraba como protagonista principal al lado de políticos, científicos, artistas de cine –¡lo que fuera!- junto, también, a algunos prototipos de los equipos diseñados por su empresa. En ese entonces todavía no sabías, Cristián, ni lo sospechabas, que el culto a la personalidad de estos genios y grandes empresarios, era la norma y no la excepción. Te tocarían a menudo, y pasarían a ser una constante en tu vida; incluso uno de ellos llegaría a ser presidente de la nación. Son predominantemente hombres que, pese a la poca sustancia y pies de barro que pudieran tener, saben manejar muy bien el marketing, dominan el spin -“spin doctors”- y si algo es rojo, te convencen de que ahora es amarillo; y tú al principio te defiendes, luchas, pero de alguna manera muchas veces te convencen, y lo aceptas y guardas silencio….es amarillo, ¿cierto?, siempre fue amarillo, te persuaden. Esos empresarios son personajes que entienden y conocen lo poco racionales que somos cuando tomamos decisiones, y por eso son unos verdaderos magos al manejar ciertas situaciones, críticas, donde logran doblarle la mano a cualquiera para conseguirse ese dinero que necesitan para promover sus proyectos. En ese entonces no te imaginabas que esa forma de vida sería una constante que verías repetirse una y otra vez, sería el “business model” que replicarían muchas empresas para subsistir; no sería una excepción. Un notable ejemplo y muy reciente, está en Theranos, una compañía de biotecnología comandada en ese tiempo por Elizabeth Holmes ( https://www.youtube.com/watch?v=W2_A93PWPNY ). Llegó a tener como miembros en su directorio a “expertos” como Henry Kissinger y George Shultz (!). Ahora está acusada de fraude y espera juicio para Junio del 2020.

En Life Systems te contrataron justamente para eso, porque habían vendido un proyecto donde el equipo simplemente no funcionaba, era solo “humo y espejos”. Era un sistema que le ofrecieron a la NASA con “bombos y platillos,” y que después de muchos grants y negociaciones, simplemente no funcionó. El problema consistía en que uno de los catalizadores que usaban en uno de los electrodos no era reversible, es decir se descomponía; se podía utilizar para la reducción de oxígeno, pero después se disolvía cuando trataban de usarlo para generar oxígeno. Y el sistema era un componente crítico y de gran importancia para la NASA en ese entonces ya que permitiría, al consumir oxígeno, generar electricidad (al reducirlo). Y por otro lado, en el otro modo de operación (por eso se llama reversible), generaba oxígeno a partir del agua, al descomponer el agua. Ya en el primer día de trabajo, después de ver lo que estaban tratando de hacer, le hiciste ver el problema al gran jefe supremo. Entraste feliz, como un gato contento, relajado, a su oficina para explicarle tus ideas. Estabas hasta sonriente, afuera había un sol radiante que penetraba los ventanales de su espaciosa oficina. Tremendo error, Cristián, porque casi te echa a patadas de su cueva, de sus fotos y personajes, acusándote de ignorante. ¿Acaso no sabías cuántos años y cuántos proyectos él tenía acumulados y financiados por la NASA? ¿Quién eras tú, para cuestionar su idea? Aparte de ser un gran mocoso, un recién llegado en esta área, ¿quién eras tú, Cristián? Por eso, el leer la carta de tu padre, ahora te genera una sonrisa:

 

“…..también es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo….”

 

Pero en tu vida profesional siempre encontraste gente valiosa, hombres y mujeres meritorios, alejados de las luces y la bulla, pero que sabían y entendían lo que hacían. Tu misión fue invariablemente buscarlos, olfatear bien y desenterrarlos porque estaban siempre ahí, fueron pocos, pero estuvieron siempre ahí. John Lennon menciona algo parecido en su lírica de Imagine:

 

“…..you may think that I am a dreamer

but I am not the only one

I hope someday you will join us….”

 

 

Tu padre te pregunta por Pilar:

 

“….¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar?…”

 

No le resultaría nada de fácil a la Pili, sobre todo porque su director de tesis alargaba y extendía su trabajo tratando de alcanzar la gloria, nuevas publicaciones, o apetitosos descubrimientos. En el fondo los estudiantes como ella -o como tú antes- son mano de obra barata para estos profesores, y a veces cuesta que estos los liberen, les den el pase y puedan recibirse para obtener un trabajo verdadero, con más seguridades.

Pronto mi padre se larga con un detallado rosario sobre el estado físico de su familia, y te cuenta sobre tu hermano, Álvaro, que iniciaba su propia empresa, o tu hermano Gonzalo que soñaba urgentemente con partir, con arrancarse de Chile, volar lo más lejos posible (aunque en esta carta tu padre no te dice una palabra, todo estaba bien, viajaba mucho a Buenos Aires. Eso sería todo):

 

“….Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires….”

 

 

Y, claro, también llegan noticias sobre la salud de tu madre que recién había sobrepasado con éxito otro chequeo médico:

 

“…todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal…”

 

Y llegamos a la carta:

 

Santiago, Septiembre 12 de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Estamos muy contentos con que tú, Cristiancito, hayas logrado un contrato en la empresa privada, que sin ninguna duda, te ofrece mejores condiciones económicas y probablemente mayores expectativas y futuro. La copia del contrato que nos enviaste nos parece muy buena, pero las exigencias de trabajo son harto grandes. Ojala que a futuro puedas tener vacaciones más prolongadas. También es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor, Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo. Otra cosa también que creo importante, es que tu de ahora averigües con tu abogado de todos los tramites para lograr la residencia definitiva. Ya que en el mismo contrato dice que este podría cambiar en relación con tu condición de residencia en USA. Averigua lo que tienen que pagarle al abogado, pero asegúrate por anticipado un buen resultado al respecto.

 ¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar? Desde que uno inicia la redacción, hasta que termina con las revisiones, bibliografías, etc., en general creo que debe demorar como un año. Cuéntame cómo le va al respecto.

 Acá sin ninguna novedad de importancia. Desafortunadamente seguimos en la misma situación, pero con la esperanza de que las cosas cambien.

 Todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal.

 Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

 La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

 Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires.

 Alberto sigue muy bien en su Departamento de Diálisis.

 Yo, como siempre, haciendo proyectos en Indisa, que ojalá se cumplan todos.

 La mamá en este tiempo gran parte de la semana se va a Algarrobo porque estamos haciendo una remodelación de la casa.

 ¿Cuándo se casa la hija de los Guenther?

 Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta tu padre menciona dos temas importantes: el nacimiento de tu primera hija, Camila, y el viaje final de tu hermano, Gonzalo, a Canadá:

 

(1987)

Querido Cristiancito

 Antes que nada, muchas felicitaciones por la magnífica noticia de la niñita que van a tener. Es macanuda la suerte que han tenido, que sea niñita, porque es nuestra experiencia y de la inmensa mayoría, que las niñas son muy amorosas y querendonas de sus papás. ¿Cómo se siente Pilar? Por lo que nos cuentas los vómitos han parado, pero de todas maneras tiene que cuidarse mucho. Debe ser lindo sentir moverse la guagua. Cuando tú estabas en la guatita de la mamá, dabas muchas patadas, y tus movimientos, a veces se veían a través de las sábanas de la mamá. Por lo que nos has informado, el nacimiento será en Mayo. ¿Exactamente en qué fecha te ha dicho el doctor? Mándanos decir ese dato para que la mamá programe sus cosas. ¿Qué médico la atiende? ¿En qué hospital o Clínica se atenderá Pilar? ¿El gasto de todo el parto es por cuenta de ustedes, o reciben alguna ayuda del seguro? Por suerte la niña ha venido ahora que tienen mas holgura económica. ¿Pilar sigue trabajando en la universidad? ¿Cuándo cree que sacará su tesis y después el doctorado? ¿Es real que ha recibido ofertas para un puesto después del doctorado? Y tú, Cristián, ¿estás más acostumbrado en el trabajo? No siempre las cosas son ideales, porque donde se tenga trabajo, siempre existen algunas dificultades; los trabajos ideales no existen. ¿Qué posibilidades hay para obtener residencia en EE.UU? A Gonzalo, tú sabes, le dieron residencia en Canadá, y piensa ir en Febrero-Marzo, por un mes, y ver personalmente las posibilidades de trabajo. Yo creo que si puede los pasará a ver. Todos acá, la mamá y hermanos bien de salud, aunque Gonzalo tiene una litiasis renal y mañana le sacan el cálculo.

 Recibe tú, Pilar y la niña un abrazo muy cariñoso de tus hermanos y mío.

 Juan

 

Y aquí llegamos a la carta de mi hermano, Gonzalo, que te felicita por la noticia de la futura niña, de Camila. No fue una sorpresa, simplemente ustedes se cansaron de que la tesis, el doctorado de Pilar, se alargara y alargara indefinidamente, y no por falta de resultados, más bien porque ella les producía demasiados, y justamente por eso no la liberaban; que todavía falta eso, le decían, o qué tal si nos confirmas esa hipótesis haciendo este otro experimento, la aconsejaban nuevamente. Fue por eso que ella simplemente terminó su doctorado pero en sus propios términos. No fue tarea fácil, no le fue cómodo ir a trabajar moviendo equipos y obteniendo nuevos resultados con esa panza que crecía y se expandía; pero lo hizo, y después de gran esfuerzo, constancia, sacrificio, lo logró. Pero no, a ti no te ocurrió como te cuenta Gonzalo:

 

“….¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos…”

Para variar, no estabas preparado, pero eso qué importancia tenía, nada iba a fallar, ¿cierto? Fue una de las pocas ocasiones en que pudiste decir que la ignorancia te ayudó, Cristián. Desconocías los peligros y eso te ayudó a seguir, te ayudó a echarle pa’delante.

Tu hermano partía hacia Canadá, pero esta vez no le cuenta nada a su madre:

 

“…a la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo…”

 

En Autoficción 48 contaste el intento fallido de tu hermano, Gonzalo, de escapar con “camas y petacas” hacia Australia. Lo tenía todo listo, todo arreglado con la embajada de ese país, cuando tu madre, solapadamente, los llamó por teléfono para informarles que en tu familia, en la familia de ella, había mucha enfermedad mental, muchos locos, muchos desquiciados. Tú siempre le escuchabas una historia de un descendiente Ossa, por ejemplo, uno que después de buscar oro en el desierto (no salitre, como los Ossa conocidos, bien famosos y pudientes), había terminado de maquinista en un tren que circulaba por el sur de Chile. Siempre te has preguntado cómo lo hizo para contactarse con la embajada. ¿Llamaría temprano una mañana? ¿Estaba todavía en cama? ¿Cómo se identificó? ¿Y qué detalles les habrá contado? ¿Qué Gonzalo llegaría con una pica y una pala a buscar oro en las veredas de Toronto? ¿Eso les dijo? No lo sabemos, pero debido a esa llamada, esta vez tu hermano se movió en las sombras, con sigilo, y se comunicó solamente con tu padre:

 

“…al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara….”

 

Aparentemente la partida hacia Canadá le vino como “anillo al dedo” a tu hermano porque el jefe de promoción mundial de UNICEF le contó, a la representante en Chile, es decir la jefa de tu hermano, que:

 

“…..esperaban que ella fuera la última representante en años….”

 

Eso confirmó en Gonzalo que la decisión de partir hacia Canadá era la correcta. A su trabajo ya le quedaba poca cuerda. Finalmente se despide augurando encuentros y paseos juntos.

 

“…vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad)….”

 

Pero eso no sucedería tan a menudo, Cristián. Ustedes dos estaban recién comenzando una nueva vida lejos de Chile, cada uno rodeado de sus respectivas familias y preocupaciones, que simplemente no se dieron cuenta. Las buenas intenciones siempre existieron, estuvieron persistentemente ahí, y ustedes también imaginaron que los tiempos eran eternos, y que no les costaría mucho organizar “algo”, una comida, y en cualquier momento podrían verse y conversar. Pero algo así ocurriría en contadas ocasiones porque eso cuesta, se demora en florecer, y ustedes, que creían tener el tiempo del mundo por delante, Cristián, dejaron pasar muchas oportunidades que después simplemente no se presentaron, no llegaron nunca más.

Aquí va la carta donde se respira algo de su felicidad:

 

13 de Noviembre de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Felicitaciones. ¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos.

 El papá nos ha contado las que han tenido que pasar por el embarazo. Supongo que ya se le han pasado los vómitos a Pilar. Cuando la Anita estaba esperando la primera guagua nuestra, durante tres meses y medio comí fuera o me tuve que hacer sándwiches (mucho más sándwiches como te podrás imaginar). A la Anita le molestaba hasta el olor de las comidas. Y bueno, ahora peso 93 Kg. NO LO PODÍA CREER el otro día. No estamos comprando bebidas para nada.

 Las niñas han estado en general bien, pero ayer se enfermó la Catalina, así que la tuvimos que llevar al doctor. Le están dando una dosis de antibióticos salvajes. También estuvo en estos días la hermana de la Anita, Carmen. Venía a comprar un vestido de matrimonio a Santiago (……!!!…..).

 Lo han pasado re-bien.

 Ah, Pilar, estuve en Talca como 4 días, recorriendo unos proyectos que tiene UNICEF allá. No fui donde tus papás por falta de tiempo (estuve viajando por unos caminos literalmente infernales todo el tiempo), pero lo pasé súper bien y comí como un cerdo. El Hotel Plaza de Talca es harto rico, y me llegué hasta meter en el sauna (casi me muero con 67 grados, eso sí).

Y qué más….la representante de acá le dijo el jefe de programación mundial de UNICEF (en la última reunión de representantes de Centro y Sudamérica que se realizó en Bogotá) que esperaban que ella fuera la última representante en años…. (!!PLEASE DO NOT, DO NOT COMMENT!!!!!)

Así es que estoy súper contento con la carta que me llegó de la Embajada de Canadá….Me confirmaron definitivamente que estamos autorizados a emigrar y me piden que pasemos con los pasaportes y los pasajes a buscar la Visa. Tenemos hasta el 12 de Junio de 1988 para entrar o perdemos todo (los casi tres años de solicitudes y entrevistas).

Así que ya es definitivo. En Mayo nos vamos a Canadá. No voy a dejar mi trabajo de acá, eso si. Vamos a ir todos a Canadá, y si es que encuentro trabajo en el mes de tiempo que me voy a tomar como vacaciones, se queda la Anita y las niñas, y yo vuelvo a terminar los asuntos acá en Santiago. Ya estoy escribiendo cartas a Canadá solicitando empleo.

A la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo. Al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara. Acá en Chile está como se pueden imaginar. Esta mierda va de mal en peor. Por favor no añoren nada más que a los familiares (y algunos…a eso) hasta las empanadas se han echado a perder. Caca, caca, caca.

He estado cotizando los precios de los pasajes Stgo-Montreal-Stgo y valen $1,220 cada uno, más la Godo que paga un 50% y la Catalina (me van a creer) paga un 10%.

El papá me dijo eso sí, que ustedes conocían una agencia en que los pasajes valían súper baratos. Como realmente no tenemos plata para comprar los pasajes y llevar plata para un mes), voy a pedir un préstamo –que si logro obtener trabajo en Canadá en un mes- lo voy a pagar con mi trabajo de allá. Me serviría un montón que ustedes me averiguaran cuanto podría ser lo más barato Stgo-Montreal-Stgo (y que nos digan si hay que hacer cambio de avión…ojalá no)

Vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad).

Bueno, gallos, contesten luego y pásenlo bien.

Un abrazo

Gonzalo

 

Y pareciera que deseas intentarlo nuevamente, Cristián, te veo bien metido.

Allá vamos:

 

-¿Tienes calor? –te pregunta la Pili, reiteradamente.

 

No, le dices que no, que todavía no tanto, pese a la humedad. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de intenso calor santiaguino, en Chile. Detenía el auto frente al portón de entrada y tocaba varias veces la bocina. Ladra un perro, escuchas pasos apresurados y a tu madre que le pide a la Guille, a la empleada de ese entonces, que se apresurara “….apúrese con la comida, mijita, que ya llegó el caballero. Rápido, rápido”.

 

Afuera ahora llueve en Michigan, también hace calor, pero no llega nadie a tocarnos la bocina, o ya no llega nadie apurado a que le sirvan la comida. Tu gato, el Diego, mira por el ventanal hacia un pájaro que cruza velozmente, un cardenal que vuela rápido, y que casi choca con el ventanal; pero no ocurre nada malo, Cristián, tranquilo; sucede, solamente, que se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Autoficción 50: ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

-¿Tienes calor? –le pregunta la Pili.

 

Le dices que no, que todavía no tanto. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de calor santiagino, con las ventanas del segundo piso de la casa –de tu casa- abiertas hacia la calle y con los postigos de madera café a medio abrir para protegerse del sol del verano. “Apúrese con la comida, mijita, que ya llegó don Juan. Rápido, rápido”, escuchabas.

Y esa tarde tu padre comió en el cuarto de ustedes, en una mesa diminuta, amarilla, que habían comprado en un remate de gringos. ¿Por qué a veces comía ahí? ¿A lo mejor para verlos a ustedes, para estar con sus hijos? No lo sabes, Cristián, pero esas son a veces las imágenes que te llegan del pasado y que te cachetean, y que se mezclan con el presente y con los huevos fritos y el arroz, y la marraqueta fresca, con ese aroma a marraqueta tibia y crujiente que tu padre se lleva a la boca, lo estás viendo. “Apúrese, apúrese, mijita, que ya llegó el caballero,” escuchabas.

 

Y regresas a las cartas de esos años. Ahora te tropiezas con una de tu hermana Mónica que en ese tiempo pasaba unos meses en Italia junto a Pato, su marido en ese entonces. Empezaban sus vidas en común y todavía no había nacido el Patatín, la Xime, y el Igna; todos ya grandes en el 2019, y a lo mejor todos ya crecidos y planificando sus propios viajes, practicando sus propios saltos mortales fuera del nido para aterrizar dónde, Cristián, ¿en Chile? ¿en Suiza?, ¿en los Estados Unidos?

A tu hermana y Pato ya se les acababa el tiempo que pasaron en Roma y regresaban, pero a un regreso complicado porque:

 

“….la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…”

 

Ella saca cuentas, usa los números y entonces la realidad la abofetea duramente:

 

“…pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes…”

 

La soledad del viaje por Italia y España le hace ver que las familias se desgranan, algo parecido a lo que ocurre con los choclos secos, o con la uva madura, pero esa es la realidad de las distancias, de las vidas diferentes, de los golpes que nos da la existencia:

 

“….me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos….”

 

Y es cierto, el ADN es bueno, pero para los veterinarios, porque en las familias parece que los rumbos particulares, la historia de cada uno es más importante, y se mueve por otros derroteros.

 

Roma 24 de Mayo 1987

Queridos Cristián y Pilar

 ¡HOLA!….y primero que todo perdonen por lo ingrata que he sido al no escribirles.

 Les contaré que todo Marzo nos dedicamos a viajar. Primero nos fuimos directamente a España ya que en Amposle vive una tía de Pato (hermana de su mamá) con cuatro de sus hijos, los cuales por tener padre español se vinieron con “camas y petacas” a buscar trabajo y establecerse definitivamente en España. Ahí estuvimos como una semana. Asistimos al matrimonio del menor de los hijos (el que vivió varios años en la casa de Pato) y luego partimos a Barcelona donde estuvimos como diez días.

 Fueron nuestros primeros aprontes de viaje, y del cual sacamos muchas experiencias de todo tipo; y una que parece tonta y práctica. ¡Viajar con lo menos posible de ropa y peso!

 De ahí partimos con la idea de venirnos conociendo las ciudades más importantes hasta llegar a Roma. Pero como les cuento fue una “idea”. Todo varía mucho en el transcurso, y finalmente terminamos llegando a Florencia, donde también estuvimos como diez días. Ahí lo pasamos muy bien y hay tanto que conocer. Con Pato tomamos cualquier cantidad de fotos, y caminábamos como promedio, ¡ocho horas diarias!, pero igual mis “tobillos no se vieron afectados”. Llegamos a Roma (¿un poco?) rendidos y los bolsillos vacíos. La verdad es que se gasta mucho más de lo que uno supone. Llegamos ingenuamente a la casa de los chilenos (en donde nos habíamos quedado en Enero) ya que nos insistieron mucho antes de partir y…. ¡ERROR FATAL! Nunca lo deberíamos haber hecho, además de tirarnos unas indirectas-directas fuertes, nos contagiamos de una gripe súper mala que tenía ella. Yo empecé con dolores de garganta y un poco de fiebre….y todo eso en pie, ya que dormíamos en el living. Después, a los dos días de haber llegado, Pato, muy duro para resistir, cae con 39 de fiebre. Fue ahí cuando decidimos venirnos nuevamente a San Giovanni (son de una comunidad de curas, pero no viven aquí). Ahí, los dos nos metimos a la cama; Pato muy necesitado, pero yo solo para reponerme mejor….pero de ahí en adelante, TODO, TODO el mes de abril estuvimos enfermos. No pudimos salir de Roma. Estábamos amargados, sintiéndonos debiluchos, parecía un partido de ping-pong, primero era Pato y después yo. Los papás preocupados, al final llamamos porque no recibían nada de cartas. Hay que sumarle que un día amanecía bonito, y a los diez minutos todo era agua y frío, por lo que nos costaba reponernos. Pero en los últimos días de Abril , ya repuestos, arreglamos e hicimos planes para viajar durante todo el mes de Mayo por el sur de Italia. Fuimos a Nápoles, luego a Capri, de ahí a Salerno. Conocimos la costa Amalti, y luego tomamos el tren que nos llevó directamente a Palermo en Sicilia. En total viajamos 14 días de los 30, del día 4 de Mayo al lunes 18, y nos gastamos la plata que pensábamos nos iba a alcanzar para todo el mes. Todo esto se los digo para que sepan una triste verdad. La plata no nos va a alcanzar para ir a USA y así poder estar con ustedes. De verdad que me da pena, por años que no los veo. Hoy por ejemplo, que es domingo, amanecí con un poco de nostalgia. Son muchos meses de estar en el aire y me trataba de imaginar cómo estarían ustedes, qué estarían haciendo, y no podía. No los tengo ni en el mundo de cada uno estudiando o en las casas, ni tampoco de casados y viviendo en los Estados Unidos. Me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos. Querría estar con ustedes juntos en su casa. Sé que también todo esto se debe porque “YO” no escribo mucho, por no decir nada….y así no estoy al tanto. Pero el pasarlo bien, conversar y vivir juntos por un tiempo, nada tiene que ver. Pucha, de verdad que me da harta pena. Ya no tenemos cómo arreglarlo, ni cambiar planes, ya que vimos que comprando un Eurail-pass era la única posibilidad “real” de conocer. En Marzo hablamos con el papá y vimos que comprándolos en Chile era mucho más barato que en Roma. Los mandó de Chile, para así viajar Abril/Mayo/Junio (tres meses). Pero todos los cálculos fallaron por el mes de Abril que estuvimos enfermos y nos gastamos la plata del mes en cama. Teníamos planeado haber viajado Abril-Mayo-Junio con el Eurail-pass, y luego Julio irnos a USA donde ustedes.

 Me hubiese gustado tanto haber conversado horas y horas con ustedes dos. Todo resultó distinto….y el futuro, la vuelta a Chile ,“empelota”, perdón, pero la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…

 Es increíble, con Pato hemos tratado de hacer todo ordenado, planificado, pero no sé si todo eso sirve de algo. Los dos terminamos de estudiar, nos casamos porque era “seguro” que la beca nos salía al tiro….¡Las pinzas! Después hicimos tiempo en lo que mejor pudimos y por fin salió…lo pasamos aquí uy bien, aunque no se pudo estudiar nada ya que el curso no existía, pero igual el viajar y conocer da mucho más. Pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes.

 Este año cumpliremos (en Junio) 2 años de casados, y en Marzo próximo DIEZ años que nos conocemos, y aunque antes poco me gustaban las guaguas veo que inconcientemente que cada día quiero más poder tener una. La verdad es que me muero de ganas. No sé si a ustedes les pasa lo mismo.

 Se fijan, son tantas las cosas que nos pasan y quizás ni las sabemos. Ahora que hemos estado lejos me doy cuenta de lo necesario que es sentirse con algo en común y saber cómo están los que queremos. Después de esto prometo escribirles. Los quiero mucho.

 Mónica

 …Pato duerme siesta, por eso no puede firmar

 …todo lo que les escribo a ustedes no se los cueto a los papás ya que tienen BASTANTES problemas, así que no comenten nada.

 

 

Tu querido padre, continúa con sus cartas donde explica el proceso de la familia, de su familia, cómo tratando de explicar los mecanismos internos que todavía la mantenían unida, pero es una familia que poco a poco se atomiza y que en forma natural se distancia, se separa. Todavía te echa de menos, pero eso Cristián, poco a poco y de manera natural, cambiará. Tú te fuiste, ¡qué esperabas! Pero aquí está tu padre que cuenta sobre el estado de su familia, pero más físico que emocional, punto por punto, brincando de personaje en personaje, como si se tratara de un procedimiento quirúrgico; primero un corte por ahí para después seguir con otro por allá, en un orden meticuloso y secuencial que parece combatir el caos, como si todo estuviese bajo control, dominado en el quirófano, y fácil de extrapolar hacia el futuro.

Cuenta que tu madre pasa el test de la ecografía y la premian con una prórroga en su “fecha de vencimiento”; no le encuentran ese cáncer que parece aprendió a jugarle a las escondidas, y que continúa milagrosamente sana, sana y aparentemente libre hasta que llegue la siguiente molestia, hasta la próxima visita al médico, o hasta la próxima ecografía que le puede llegar en cualquier día maldito, cualquier mes, cualquier año, solo falta la molestia, o el susto, para que eso ocurra, para que ella pida hora nuevamente y vaya escondidita –sin contarle a nadie, sin contarle a tu papá- a recibir la prórroga o la sentencia final, la “fecha vencimiento”.

 

 

Stgo 29 de Mayo 87

Querido Cristiancito y Pilar

 Les deseo que estén muy bien de salud y les vaya bien en vuestros trabajos. Nosotros acá en buenas condiciones, solo echándoles de menos. Todos bien de salud.

 La mamá se hizo una ecografía y está normal.

Álvaro poniendo en marcha su empresa constructora.

 Gonzalo con sus proyectos de Canadá.

 Alberto trabajando en buenas condiciones.

 La Mónica y Pato están viajando por España y Francia.

 Reciban un cariñoso abrazo de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

 

 La carta de tu madre es distinta a la de tu papá. Como ella misma lo indica, en sus cartas ella “se pone a comentar, a divagar con las teclas”, como si improvisara con el jazz. La carta no tenía fecha, pero por lo que menciona al hablar de tu hermano Álvaro, la escribió cuando él todavía no intentaba su propia empresa, la que indica tu padre en la carta anterior. Se refiere también a tu hermano Gonzalo, que está cada vez más decidido a apostar por Canadá pese al buen salario, pese a trabajar para la Unicef, pese al auto que le prestan tus padres, pese a las machas a la parmesana que saborean cerca de una playa en Algarrobo, en Los Patitos, o pese a la ayuda de las empleadas; él y Anita ya estaban decididos, ya no le veían otra alternativa, tenían que irse, se le hacía imperativo escapar de esa realidad de la familia. Te lo aseguró hace pocos días cuando te llamó por teléfono desde Canadá para comentarte Autoficción 49. Te contó que cuando la leyó, le vinieron flashbacks, tuvo pesadillas, y le dijo a Connie (su esposa actual) que ya no deseaba leerlas, que eran recuerdos que no quería revivir porque la verdad es que en esos años necesitaban irse, volar lejos, arrancarse del país,

 

”…de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace….”

 

Eso lo podría haber escrito yo, te dice por la línea.

 

Y finalmente, Cristián, tu madre te comenta sobre la situación política chilena. Tu intención inicial de estas notas de esta autoficción era centrarte en eso, la historia de una familia chilena en un período crítico en la historia de tu país, pero se te enredan las piernas y siempre terminas hablando demasiado sobre tu familia chilena de esos años, y no cuentas mucho, no dices mucho sobre lo que ocurría en la calle, como

 

“….. el cierre de noticias, por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?….”

 

 

(1987)

Cristián amor

 Estoy leyendo la revista Quimera española. La he gozado. Me asustó la cantidad de US$ en sellos. Y gracias por la linda tarjeta para mi cumpleaños. Quizás para el tuyo estaré volando a España. Tu naciste el 16 de Agosto a las once de la noche. Me fui a la Clínica Santa María el día 15 (era fiesta por la asunción de la Virgen). Tantos años después a esa misma hora estaré atravesando el océano. Será lindo, ya empiezo a soñar. Quiero olvidarme de esta vida latinoamericana. En Madrid voy a vagar, gozando los 40 a la sombra. Aquí hace tanto frío….releí lo que te escribí en la mañana; un puro pensamiento esquizofrénico, pero te la envío por las copuchas. Escribir cartas, no sé, me pongo a comentar, a divagar con las teclas. Juan se reía cuando le leía a él.

 Álvaro nos contó hoy que pidió aumento de sueldo por el mucho trabajo, y que se lo darían según cómo les vaya en los próximos meses. No sé si te conté que era una gran empresa con 100 obreros y hartos empleados y ahora quedan tres, siendo Álvaro el tercero; no sé cuantos obreros hay ahora.

 Voy a ver a Anita y le llevaré pañales. Juan no quiere que los invite todos los días, dice que Anita debe saber lo que le espera en el extranjero donde no hay empleadas. Ellos usan el auto de Juan, a quien no le gusta ya manejar. Gonzalito lo lleva en las mañanas a Indisa, y Juan se regresa en taxi. Mañana vienen a almorzar Edmundo Concha y Juan Alberto. Espero que encuentren algún tema de conversación. Trataré de hablar de tangos que a los tres les gustan. A mí me parece música de TBC (tuberculosis), así que Juan oye los tangos que le regaló Álvaro, con audífonos.

 El día está muy frío y nublado, son las tres de la tarde y tengo que salir a caminar, Juan chillaría porque le gustaría verme fajada como momia en la camita. Pero no chilla enojado, sino por buena voluntad y mala costumbre.

 El viernes fuimos a comer donde Coco (todo el directorio de la Clínica Indisa). Ostras, corvina, torta, etc. Todos muy corteses hablando de cualquier tema apolítico pero como estaba Genaro Arriagada (político importante durante la transición) derivó a criticas y hasta los derechistas hablaron bien de Mónica Madariaga, la ex ministra de justicia que ahora está contra el gobierno. Y también de lo humillante para todos, del cierre de noticias por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

 Bueno. Cristiancito amor, siento que no estés en Chile donde tendrías tanto tema. Yo escribiría sobre la indiferencia.

 Los curas lanzaron una proclama cuero de diablo sobre la injusticia de que sólo algunos puedan hablar y publicar, y sobre la miseria. Si la veo escrita, te la envío. Pero no sufras por nosotros. La gente no lo pasa mal, se amurallan dentro de cada familia.

 Te quiero un montón.

 Ximena

Autoficción 49: Fue a invitar al Cardenal Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini….

-¿Tienes hambre? –te pregunta la Pili.

 

Le dices que no, todavía no tanto. Y recuerdas a tu padre cuando llegaba del trabajo hambriento, con la capacidad de devorarse un gran plato de arroz con carne y huevos fritos después del trabajo de hospital. Apúrese con la comida, mijita, que llegó don Juan, escuchábamos.

 

Y regresas a las cartas, esas que escribió tu madre muy seguidas, una detrás de otra, como metralletas. Te molestas porque una se te traspapeló. Costaba darse cuenta del año en que fue escrita porque la fecha venía con un 7 tipiado sobre un 6, lo que hacía difícil saber si había sido escrita en el 86 o en el año 87. Apostaste por el 87 y te equivocaste porque al leerla, por las noticias que anunciaba tu madre, se nota claramente que el año fue el 86. Cuenta claramente que el departamento de diálisis de tu hermano Alberto todavía no había sido inaugurado, por ejemplo, y eso ocurría en el año 86. En todo caso ese traspapeleo todavía resulta, todavía funciona porque ofrece un buen contraste al compararla con una carta del año 87, justo un año después, donde tu madre cuenta lo esforzado, lo difícil que le resultó a tu hermano Juan Alberto salir adelante con su departamento de diálisis. Cuenta también algo relacionado con tu tío Daniel Frías, algo legal que ya no recuerdas:

 

Stgo 8 de Mayo 87

 Cristiancito querido

 Recién te escribo un poco apresuradamente, sin releer. Creo que a Daniel le pidas como a tío que arregle ese asunto legal. Es más o menos nada para él. Además ha atendido a Danielito cuando Daniel se lo ha pedido…es solo vuelta de mano. Aquí se le pone más interés en ver asuntos a lo amigo, a lo pariente, que por $.

 Por favor Cristiancito trata de ser bien amigo de Juan Alberto. Lo necesita. Como dice Gonzalo, sigue siendo un exiliado. Yo creo que no es vida pasarse 10 horas dializando gente terminal, con muy pocas posibilidades de un trasplante de riñón porque no hay donantes. Juan Alberto me decía que a él le pagan para eso, para mantenerlos con vida, y se angustia. Las 10 máquinas tienen que estar funcionando perfectamente todos los días. Dice que le cuesta cerrar los problemas al llegar a sus niños, a su casa.

 Aída va dos o tres veces a la semana a un policlínico en gran avenida. Hace siquiatría a gente pobre por $7,000 pesos al mes. Deja el auto lejos y llega en Metro o micro. Eso es para oscurecer cualquier día de sol. Es un centro médico de Cavala (a quien llamaron a interrogatorio a principios de año). A Juan Alberto le falta vivir más suelto, sin críticas, sin analizar. Gozar las cosas más simples, hacer deportes, vivir más al día “su” vida.

 ¿Qué harías tú en mi caso por él ahora?

 Te quiero mucho

 Ximena

 …Álvaro dice que no son más hermanables con Juan Alberto porque nosotros, durante muchos años, no hablamos bien de él. ¿Tendrá razón?

 

 

…pero interrumpes el papeleo porque necesitas inyectarle fluidos a la gata (Alegría) que tuvo una infección a los riñones. No es tu gata preferida, pero te impresiona ver como las enfermedades nos acercan, nos aglutinan, sobre todo cuando notas que esa gata puede fallecer. Se ve tan vulnerable, la pobre, que repentinamente todo empieza a girar en torno a ella, a ella y su posible muerte, su posible fecha de vencimiento. Esperas que salga adelante. Eso anhelas, eso anhelan todos en tu casa.

Al poco rato regresas al libro de Miguel Ángel Hernández (El Dolor de los Demás, Anagrama, 2018) donde cuenta sus impresiones al visitar su pueblo natal después de muchos años, Los Ramos, que dejó por las oportunidades que le ofreció la gran ciudad. Se da cuenta por los comentarios que le hacen, por las preguntas, la razones por las que partió:

 

-Y los hijos, ¿para cuando? Se os va a pasar el arroz.

-¿Esta es tu mujer? A tu marido lo conocí así de chiquitito, cuando no era tan grande y gordo.

-¿Y cómo te va por la capital? Qué pena da ver la casa de tu madre caerse a pedazos. ¿Cuando la vas a arreglar y vas a volver a tu sitio?”

 

Por esos comentarios se dio cuenta que….

 

“….en realidad, de eso era de lo que había huido. De ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace. Ahora cuando escribo esto y miro de reojo mi perfil de Instagram y mis tuits, sé que no he escapado del todo, que sigo controlado, que continúo dando explicaciones de mis viajes, mis cenas, mis lecturas, mis acciones…que aquel sistema de vigilancia se ha convertido en algo mucho más extremo. La única diferencia es que ahora soy yo quien se expone directamente a los demás. Ya no es necesario que pregunten. Yo soy mi propio centinela….”

 

Notas que a lo mejor a ti te ha sucedido algo parecido, Cristián. Que tú te fuiste del país, de Chile, por un motivo análogo, para evitar las sugerencias no solicitadas, ofrecidas con muy buenas intenciones por tus padres y parientes, por cierto, pero no solicitadas, arrancando de ese orden que te querían imponer. Y ahora, leyendo las cartas de esos años, escudriñas sobre ese pasado para averiguar nuevamente sobre ese orden, ese aparente orden o caos de tu familia, sobre sus opiniones. Ahora que ya estás grande, crecido, viviendo el último tercio de tu vida, te has envalentonado y quieres participar, ahora quieres jugar, ahora que te sientes fuerte quieres que te digan lo que te conviene hacer, lo que es bueno para ti, Cristián; pero ya están casi todos muertos, o están casi todos débiles, desperdigados como palitroques, en tu entorno ya no queda casi nadie que te pudiera dar un consejo no solicitado. Pareciera que ahora ocurre todo lo contrario, es a ti al que a veces le preguntan, ahora te ha llegado el turno a ti pese a que no lo has buscado; pero notas que te has quedado mudo, Cristián, te rehusas, no te salen las palabras, a lo mejor por terror a equivocarte te niegas a participar, te niegas a soltar los dados. Así es la vida, sientes que todo ocurre a un tiempo para el cual no estabas preparado, y sientes que así te seguirá ocurriendo hasta que te llegue la fecha de vencimiento. Como que nunca estuviste preparado para nada, Cristián; a lo mejor, ya tarde, te convendría finalmente acostumbrarte a eso.

Y ahora lees las cartas, nuevamente las lees como caminando sobre un territorio que ya está finalmente en paz. Tu madre te cuenta del hijo mayor de Román Cabezón. Tú lo recuerdas bien, buena pinta, fortacho, todo un triunfador. Se cayó el avión pequeño en el que viajaba por el norte de Chile. Lo rescataron, iba con vida, pero entonces la ambulancia se volcó y ahí simplemente le llegó la fecha de vencimiento, ahí partió dejando tres niños menores de seis años. En una de tus visitas a Chile, hace pocos años, ibas con tu hermana Mónica y quisiste recorrer esa fatídica parroquia El Bosque (esa misma, la de Karadima). Para sorpresa tuya velaban a Román Cabezón, a tu “tío Román”. Te acercaste como en un túnel del tiempo a saludar a sus hijos. No los conocías, pero los reconociste porque eran copias de él, de Lucho Cabezón, el padre fallecido a temprana edad. La misma sonrisa, la misma manera de caminar, los mismos modales. Los saludaste titubeando, como si te movieras adentro de un museo de cera. Igual a tu padre, le dijiste a uno, igual a tu padre. Se te cerraba otra persiana Cristián, otro vivencia pasaba a ser solo un recuerdo.

Pero ahora te resulta difícil reescribir tanto consejo que se menciona en esta carta de tu madre, sobre todo después de leer a Miguel Ángel Hernández.  Tu hermana Mónica con Pato tratando de salir adelante, por ejemplo. Tu hermano Gonzalo iniciaba su trabajo en la Unicef (antes había sido una pesquera) mientras elucubraba numerosos planes para arrancar de Chile, o a lo mejor para arrancar “de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace.” No lo sé.

Lees comentarios sobre tu padre:

 

“….pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura…”

 

Y aquí va la carta, te resulta difícil repetir tanto consejo, tanto comentario; te llega a doler tanta “pulsación”. Tu madre sigue participando de la cosa pública. Organiza un meeting para Gabriel Valdez, el mismo que ayudó a obtener la beca de tu hermana Mónica:

 

“….me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana….”

 

Se inaugura el departamento de diálisis en la Clínica Indisa donde trabajaría tu hermano Alberto. Tu padre invita al Cardenal Fresno:

 

“….ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo…”

 

Finalmente la carta:

 

 

Stgo., 15 de Mayo 1986 (___7)

 Cristiancito amor del mundo

 Me molesta escribir con teclas sucias. Primero limpié la “a”, y no sé cómo dejar las otras más claras….

 Son las 9 de la mañana. Álvaro (hermano menor) partió a su primer día de trabajo en una empresa constructora de un sobrino de Román Cabezón. ¿Sabías que el hijo mayor de Román y Ester murió en un accidente automovilístico el año pasado? Aún no pueden aceptar la realidad de no volver a verlo. Dejó viuda y tres niños menores de seis años; ella es parvularia. (Definitivamente voy a despreocuparme de esta cinta nueva que ensucia las letras….).

 Ayer sentí que me subía la sangre a la cara, al escuchar que le regateaban 5 mil pesos más o menos al mes (US$25). Le pagarán $55 mil son horario, lo cual significa trabajar de la mañana a la noche en lo que sea. Desde tramitar papeles en las municipalidades, tratar con obreros, vigilar la o las obras, etc., (lo que hizo Pato hasta que la sociedad que lo contrató por 40 lucas se disolvió). Pero peor era el trabajo de Gonzalo (hermano que finalmente emigraría a Canadá) en la pesquera, entre siúticos mal pagados que vivían para las dos horas en que en lugar de almorzar visitaban striptiseras del centro…y también peor han sido estos meses para Álvaro (hermano menor), sin ninguna perspectiva los dedicó a leer y escribir; esto último lo hace muy bien, algo entre verso y prosa geométrica, algo cerebral, inteligente y computarizado (ver autoficción 36 y 37). Aún no quiere que los muestre, son frases cortas, precisas, lapidarias y hermosas. Mientras escribo estoy rogando que no lo maltraten como sucedía con Mónica en la oficina de Fernando Castillo. Hay aquí un placer entre los pobretones en aplastar a alguien para así no sentir su propia pequeñez moral.

 Y bueno, como hace un buen tiempo que no te escribo te contaré de cada uno un poco de lo que yo veo.. algo así como querer saber el gusto de una fruta por su color….empiezo el pelambre por “migo”…

 Todo bien, excepto cada órgano en particular….ya demasiado trajinados, o sea, debo estar contenta por estar viva. Mi gran placer es comer, para no tener vinagrera con tanto ácido ascórbico….así que estoy gorda como chorizo…pero lo paso bien. Camino unas ocho cuadras al día y leo harto en la biblioteca de Providencia y de francés. Apenas compramos revistas, es como que todas las cosas se repiten. Protestas, arrestos, declaraciones…y nada cambia…

 Juan está contento, envejece con lentitud. Tiene un buen manejo de su trabajo con su equipo, las responsabilidades se comparten. Pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura.

 Juan Alberto trabaja como chino. Muda guagua, atiende enfermos graves, va a buscar niños al colegio. Vive en una vorágine de obligaciones. Para el día de la madre cortó en madera gruesa unos lindos corazones, le colocó una flores secas y algo de colgar, vi varios, uno me lo regaló a mí. Trata de darse tiempo para todos menos para él. Temo que de repente tenga cincuenta años y no ha tenido tiempo para vivir su vida, tiene ese mismo temperamento de Juan, fijarse metas y correr tras ellas sin detenerse. Aída trabaja desde la mañana hasta las tres o cinco de la tarde en distintos servicios para convalidar el título de médico. Hace tres horas diarias de micros, no se queda con el auto porque Juan Alberto lo ocupa en ir a dejar y buscar niños a Vitacura donde está el colegio alemán. Cuando salen a distinta hora voy yo o Adela a buscar al rezagado. Hoy, más tarde, iré por Francisca a su casa, y Juan Alberto traerá a los dos niños desde el colegio a las 1:30 porque hoy sale la empleada ….pero Aída y Alberto se sienten en un mundo más de ellos, no solamente aceptados así, así como en Alemania. La casa nueva es re-contra húmeda y la empleada que les dejé me da remordimiento porque tiene cara de tisis, pero es buena y están contentos. Cuando llegó me dijo no tener familia, a los 15 días supe que tenía dos. La semana pasada habló de otro más. Aquí en la casa tengo a Guillermina quien me pidió volver, creo que te lo conté. La pobre está sola a cargo de las dos chicas y un sobrino, pero creo que tiene un tipo que las niñas llaman tío y que será el dueño del lugar en que arriendan piezas. Así es que le regalo cosas de comida todas las semanas y le pago 10 lucas al mes más micros, etc., y seguros etc., es justo que se lleve un 10% de lo se gasta en comer.

 Gonzalo sigue en su departamento porque no encuentran algo mejor. Anita quisiera algo con jardín para tener un perro y más espacio. Están pagando 30 mil al mes así que los 100 mil de sueldo se le hacen bien poco. Pero no tiene angustia de que Unicef se achicará. Gonzalo dice que él sale a la calle a vender lo que sea. Tengo la remota esperanza de que su jefe se lo lleve con él a Lima, donde él va ascendido. Chile ya no es prioridad en ayuda a la infancia. También está postulando a emigrar a Canadá. Llamé a Montreal a Angélica Duran (hija de Julio Durán. Conocido político de esos años) (¿La recuerdas?). Viajó en la Tour pololeando y con una tía, los dos son médicos allá. Aceptó encantada dar su nombre como referencia de gente conocida allá. Su madre y Juan fueron compañeros en medicina y Juan atendió a la abuela hasta que se murió hace pocos meses.

 La guagua de Anita y Gonzalo es muy amorosa, con el temperamento tímido y quieto de Anita. Anita es una estupenda mamá, realmente tierna y dedicada. Ahora está siguiendo unos cursos, creo que de macramé o bordados en el Instituto Las Condes. Tienen una muy buena empleada, a seis lucas, del sur. Gonzalo sigue con su temperamento entusiasta, un tanto más moderado en gastar. Puchas que me da pena lo que hace la experiencia….ahora, desde que chocó o lo chocaron tiene un cuidado extremo en las esquinas (tuvo que pagar parte del arreglo del auto…).

 Mónica (hermana) bien amargada a ratos. También que debe ser incómodo estar todo el santo día con la misma persona, sin trabajo los dos, y ella lavando y cocinando. Me gusta que vengan todos los días a almorzar para levantarles el ánimo. Porque la beca aún no sale y quizás ni resulte la beca. Han tratado de fabricar unas sillas buenas para la columna, también unos carteles de acrílicos pero no han resultado. Quizás le salga un trabajo en Curicó, dato de su papá, así es que bien poco posible. Su padre le ofreció que se fuera a Viña por cuarenta mil al mes, pero dejar su departamento aquí y con eso no alcanzan a vivir allá, además la tajada del león se la lleva él. La mamá de Pato está cada día meas dedicada al trago. Quitty y su niña vive con ellos. Enterrarse ahí sería atroz para Mónica. Prefiero que sigan aquí, tienen el departamento y la renta (38 mil) del departamento de Huérfanos, y como son bien programados viven al justo. Han sido difíciles para Mónica estos tiempos, Pato como que está más acostumbrado a los problemas después de vivir en Reñaca. Dicen que se gana construyendo esas casuchas para el gobierno o para empresas, algo están viendo. Trato de influenciarlos, a Mónica, en que no tome la vida tan gravemente en serio que en lo importante a ellos les va bien, lo demás es pasajero.

 Este fin de semana Juan y yo vamos al Miramar, llevaremos a Mónica y Pato, lástima que ellos tengan que alojar en Reñaca, pero sus papás podrían sentirse y a nosotros desajustarnos el gasto, pero saldremos a almorzar a algún lugar…hay que ser bien conscientes de que solo contamos con esta vida…

 No te cuento de nuestro panorama político, porque en los recortes veo que sabemos lo mismo.

 Son las diez de la mañana, tengo que vestirme, ir al correo a poner esta, porque no quiero que me pase como con la última que se añejó en mi cartera, y cuando la releí no te la mandé.

 Me alegro tanto por ti y por Pilar que estén en un lugar donde hay la posibilidad de trabajar. Y ya estamos contando el poco tiempo que falta para que vengan. Les tengo reservado Algarrobo para que Pilar invite a su familia si quiere. Aquí tienen lista tu pieza. A Álvaro le compré un catre de dos plazas para que le sirva cuando se case. Marlene es un amor de niña. ¿De qué le irá a servir estudiar agronomía si no tiene tierra?

 Me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana. También un domingo de sol, con falda negra y cinturón ancho. Estoy floja, el día está nublado. Esta tarde voy a un homenaje a S. de Beauvoir con Francoise; resfrío seguro y dolor de garganta si no estoy en casa en cama a las nueve de la noche. Todavía vivimos en un país sin calefacción….pero no me voy a quedar encerrada por eso. Mañana me meto más vit. C.

 He tenido que sacar más de quince copias de los papeles que te enviaron de Linus Pauling porque quien se entera, quiere saber más sobre vitamina C. Lo mejor es el libro de él, el nuevo que me enviaste, ahora lo tiene Olaya (Tomic), ojalá lo devuelva luego, se lo encargué como oro, es reconfortante leerlo. He agregado otra vitamina a mi dieta y también eso me hace engordar. Ahora tengo un hambre feroz, seguro que después de pasar seis horas de hambre compraré pasteles para los niños y yo también me rellenaré.

 El domingo llevé a los tres niños porque Francisca se porta como grande, al Parque Intercomunal de la Reina. Anduvieron en ponys, en autos con motor y un tren que a ratos había que empujarlo; te reirás cuando lo conozcas.

 No creas que al leer tantas cosas sobre desempleo, que esto es trágico. No te preocupes, aquí todo el mundo está por el estilo así que nos conformamos.

 Luego se inaugura el Centro de Diálisis que ya está en funcionamiento (las máquinas se las pagarán a lo largo de cinco años). Ya Albertito ha tenido consultas y tendrá porcentaje con la Clínica. Por estos meses le pagan 100 mil al mes por ver las instalaciones y mientras se completan los estudios de costos. Tiene una estupenda enfermera y le arreglaron sus máquinas en el primer piso con vista al río (ocho millones con botar tabiques e implementar). Ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo.

 Bueno mi amor, ni releo para que esta salga. Así que perdona los motes.

 Estoy programando una “nouvelle” con la vida de una doméstica.

 Chao amor

 Ximena

 

-sabes que lo más difícil es estar viviendo los problemas y no saber qué hacer (sino poner buen humor). La gente que uno conoce tampoco sabe y el “poder” está en otros.

 -Pilar, mándame fotos de ustedes y escribe

 -Juan Alberto ya está aceptando las cosas como son y no como él cree deberían ser. Y le gusta paguen las diálisis y consultas.

 -Temo que este país se está nivelando con Paraguay

 -No me gusta la idea de que te de pena leer esta carta. Lo que pasa es que todos están dando los primeros pasos y eso es difícil.

 Escribe. Cariños a Pilar

 Ximena

Autoficción 48: ….pensando que vendrán tiempos mejores

En la primera carta de mi padre no cuenta nada especial; solo trámites y noticias sobre mis hermanos y bien breve:

 

Stgo 15 IV 87

 Querido Cristián

 Aprovecho la oportunidad del viaje del Dr. García para enviarte estas letras y desearte que tú y Pilar se encuentren muy bien, tanto en lo personal como de trabajo. ¿Cómo va la tesis de Pilar?

 Ayer llamó José Zagal que irá a EE.UU. a Filadelfia el 20 de Mayo, y que piensa encontrarse contigo. La mamá está bien de salud y el resto de tus hermanos. Álvaro haciéndole empeño en una empresa constructora. Si vieras alguna oportunidad para él en EE.UU., acuérdate. Acá empiezan los cambios de temperatura y todavía se sigue hablando del Papa. Recibe tu y Pilar un cariñoso abrazo de tu mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

En la siguiente carta mi madre es más sabrosa y nos cuenta sobre Pilar Serrano, la esposa de José Donoso. Ella era una persona muy abierta y tengo la impresión que vivía solo para él, para ayudarlo en esa difícil empresa de ganarse la vida como un escritor. No le resultó nada de fácil la tarea:

 

“…Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias?…”

 

Se reúnen nuevamente con el escritor Martín Cerda. Él renuncia el 3 de Marzo a la Presidencia de la Sociedad de Escritores de Chile. Públicamente se dice que lo hacía porque deseaba escribir nuevos libros, pero no tengo claro qué ocurrió. Se vuelven a reunir en la casa de mi madre, pero ya le quedaba poco; la fecha de vencimiento le llegó el 12 de Agosto de 1991. Leo lo que encuentro en la Internet sobre Martín Cerda y me da tristeza; fue una especie de escritor maldito. En el año 1990 obtuvo una beca para terminar tres proyectos: “Montaigne y el Nuevo Mundo”, “Crónicas de Viajeros Australes”, y una “Completa Bibliografía de Roland Barthes”. Escogió Punta Arenas para vivir esos proyectos y cumplir sus sueños. Desgraciadamente, en Agosto de 1990, la Casa de Huéspedes del Instituto de la Patagonia, donde alojaba, se incendió, destruyendo su biblioteca personal y sus manuscritos próximos a ser publicados. Ese mazazo duro, mortal, no le permitió recuperarse, y luego de sufrir un paro cardíaco, tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de la cual no salió vivo. Falleció el 12 de Agosto de 1991. Un gran tipo que murió mal, a golpes, como dando trompos al caer de un despeñadero. Me habría gustado haber leído, sobre todo, sus “Crónicas de Viajeros Australes”:

 

“…hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia…..”

 

Y nuevamente la política:

 

“…después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política…”

 

Y nos cuenta sobre la trágica muerte de Aminie, la señora del periodista Emilio Filippi, que recientemente había sacado a circulación un diario opositor a Pinochet, “La Época”, de tendencia demócrata cristiana. El Alzheimer la mató con especial virulencia. Aparentemente eso ocurre cuando ataca a edad temprana:

 

“….vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo….”

 

Mi hermano Gonzalo continuaba con su empeño de “escapar” de Chile:

 

“….en general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene-….”

 

Gonzalo finalmente emprendería vuelo, junto a Anita y su dos hijas, rumbo a Canadá, pero no fue tarea fácil. El primer intento de salir de Chile, hacia Australia, fracasó cuando intervino mi madre; algo que conté en la nota del 20 de Enero del 2018, titulada “Mis Países”:

 

“…en un principio Gonzalo había tratado de emigrar hacia Australia, donde tenemos un pariente, una prima de nuestra madre. Fue así como hizo todos los trámites rutinarios, como visitar el Consulado, llenar formularios, entrevistarse, y cuando ya lo tenía casi todo listo, a pocas semanas de su partida, lo llamaron por teléfono para contarle que su madre había conversado con ellos para informarles de algo grave. ¿Qué era eso? ¿Qué les había dicho? Les había largado la noticia-bomba y teledirigida de que en su familia, en la familia de él, de Gonzalo, habían muchos miembros con problemas mentales –lo que no era cierto- y que basado en esa información ya no lo podían aceptar como inmigrante….”

 

 

Stgo Miércoles 5 Mayo 87

 Pilar y Cristián

 Sabes Pilar que en casi todas las tiendas me aconsejaban que, para la falda de encaje, comprara una blusa de raso negra o un peto de terciopelo negro. Al fin, en un maniquí, vi una falda de gamuza concho de vino con esta polera que te envío. Ahora al verla en casa, no me tinca (no había nada en el color del encaje). Todas las blusas que vi en boutiques se ven añejas comparadas con las de allá (el maniquí tenía medias y zapatos azules, como esta polera). También te envío unas revistas con las lanas que aquí hacen furor, pero carísimas (entre 15 y 35 mil pesos). Pero fue entretenido recorrer Providencia y General Holley. Terminé comprándome botas y hartos cafés…y una chalina…y revistas francesas…y cremas Clinique (en promoción, + baratas que en EE.UU.).

 Ya están cortos los días, y nublados. Mañana se va la Guillermina y llega Delicias, ¿la recuerdas, Cristián? Me cuidó el 74 cuando me operaron en la Clínica Alemana.

 Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias? Te mando “El Obseno Pájaro de la Noche” dedicado por él. Me fascinó “La Fuerza de las Palabras”, y recién me doy cuenta que una parte la escribió Guillermo Blanco. Espero también a ustedes les guste. Lástima el subtítulo, siento que desvaloriza el contenido.

 Hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia.

 Después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política.

 Murió Aminie (Filippi). Hace poco la fui a ver y gritaba. Ya descansó. Murió en la mañana y fue velada en Los Dominicos, con mucha gente que no la conoció. Llegamos hasta el Parque del Recuerdo, parecía TV norteamericana. Iba yo caminando cuando vi entre el pasto el nombre de un médico, hijo de un primo de mi papá (Tito Correa). El año pasado lo vi en la Municipalidad de Providencia. Entró a una Clínica por algo sencillo y murió por un paro cardíaco o algo de anestesias, no me acuerdo bien. Me impresionó verlo escrito en un cuadrado de cemento tan chico.

 Vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo.

 Ayer llegó tu tarjeta por el día de la madre. Me sentí muy feliz. Estábamos Juan Alberto y yo tomando el café. Gracias por tu cariño. Es rico saber que existimos a pesar de la distancia.

 En general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene– estamos todos bien entretenidos con las historietas políticas chilensis. Lastima que Condorito no se atreva a reírse. También se las envío.

 Un gran abrazo a los dos.

 Ximena

 

 

Mi padre, en la siguiente carta, se muestra constante y parecido a las anteriores; no dice nada nuevo o noticioso, solo reseñas sobre mis hermanos y sobre la casa de Algarrobo, esa casa que estuvo en permanente estado de refacción, como aspirando a algo inalcanzable, un algo que nunca llegaría:

 

“….arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro….”

 

Stgo Jueves 6 de Mayo

 Querido Cristián

 La mamá estaba feliz con la tarjeta que le enviaste para el día de la madre. Aquí viviendo la rutina de siempre, y siempre pensando que vendrán tiempos mejores. La salud de la mamá bien y en general todos en casa sin novedades importantes.

 Gonzalo con la idea de emigrar a Canadá, lo que más preocupa por lo incierto que es llegar a un país y lograr tener éxito. Acá él, si bien no es “salvaje” el puesto que tiene , $250,000 pesos permiten una vida digna. Además él tiene un seguro Suizo de salud y todas las perspectivas para hacer carrera.

 Álvaro (hermano menor) iniciando sus actividades de Empresa Constructora, pero por el momento solo son gastos y dinero creo que verá en 5 o 6 meses más. Gracias a Dios, Álvaro es muy responsable y si bien no va rápido, por falta de capital, seguro que a la larga logrará tener éxito.

 Alberto (hermano mayor) le va muy bien con la diálisis, pero tiene que trabajar duro para salir adelante.

 Arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro.

 Nos alegramos mucho como les va a ustedes en EE.UU. Ojalá Pilar corrija definitivamente su tesis de doctorado en los próximos meses. Me parece muy bien tu decisión de continuar trabajando en la universidad, viendo otras posibilidades, y lograr arreglar la permanencia de ustedes en EE.UU. Cuéntenme todos los proyectos y qué es lo que hacen, porque eso nos acerca a ustedes que tanto los queremos.

 Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso, de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

Autoficción 47: Fecha de Vencimiento

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

 

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una reestructuración,” pero una reestructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

 

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

Por qué recuerdo todo eso ahora. No lo sé; pero ha pasado un mes de esa visita y ya vinieron nuevamente a verme. Me quedan tres años, me dijeron. Me anuncian que lo mío va ser un Parkinson fulminante. No se lo he contado todavía a la Pili. Le mentí cuando ella me lo preguntó porque la primera vez que vinieron a verme la verdad es que di sangre y me parece que firmé algunos papeles. O a lo mejor no firmé nada, ya no recuerdo bien, estaba nervioso, incluso asustado; pero doné sangre y no le conté toda la verdad a la Pili. Y tú, tú que estas leyendo, ¿le cuentas todo a tu pareja?……..Yo tampoco. No le conté a Pilar todo lo ocurrido como tampoco nunca le conté a nadie lo que hice con ese cerebro que despaché en el escusado del baño de la Guille. Cuando vino la camioneta naranja, donde parece que firmé y di o doné sangre, antes de partir me prometieron otra visita para compartir los resultados. Tenía confianza de que no me ocurrirá nada malo, porque como he contado antes, en estas notas, mi madre se casó justamente con “un roto” para eso, para mejorar el pool genético. Pero hasta en eso parece que se equivocó mi madre, aunque le concedo que no se equivocó por mucho porque ya tengo 63 años y me quedan tres; es decir he vivido bastante, a lo mejor lo suficiente.

Ella le tenía terror al cáncer, y ahora que me han dado fecha creo que la entiendo mejor, a veces es peor no tener fecha de vencimiento, porque con el cáncer, por ejemplo, este sale a jugar a las escondidas contigo. Algo parecido a lo que ocurre con ese juego, el Pac-Man, que fue tan popular hace unos años. El cáncer aparece y desaparece, asoma una mano para agarrarte una extremidad y pronto te la suelta, pero al segundo te tira nuevamente, te tira y afloja y entonces todos creen que estas imaginando cosas, enfermedades secretas, desenterrando cánceres, tumores escondidos, dolores, molestias, vértigos, alergias a la piel, lo que venga.

La verdad es que me dio bastante rabia conocer mi fecha de vencimiento. Pero me ayudó poder ver a mi vecino para compartir un poco. Él me cuenta que le sucedió lo mismo cuando se enteró. Pero estos gringos son bien prácticos, tienen grupos de ayuda para todo. En un principio me rebelé; pero al conversarlo en grupo me ayudó y cambié, lentamente, pero cambié. Ahora creo que he llegado a ser un ferviente partidario de las fechas de vencimiento. Incluso le he dado direcciones y datos al chofer de la camioneta naranja. Cada vez que se aparece por aquí lo saludo con la mano en alto y nos sonreímos juntos, se muere de la risa y eso me gusta mucho porque siento que ya somos parte de un tejido.

 

 

Lo extraño, y lo que me cuesta entender, es que se me pasó la fecha y justo ahora llegan unos tipos a golpear la puerta. Pero con las drogas que tomo para combatir el Parkinson a veces sufro de alucinaciones, y me cuesta distinguir entre la realidad y la ficción; es decir estoy –y eso me consuela- en un territorio que conozco, que se me hace familiar. Siento los golpes en la puerta de entrada y no me preocupa, no corro, no me escondo, y trato de calmar al Copo que ahora ladra como si le fueran a robar algo valioso. Lo raro es que no siento mucho miedo, no me duele nada, incluso me atrae la idea de dejarle este lugar a otro. Me da pena por la Pili, eso sí, pero la verdad es que somos bastante menos importantes de lo que uno cree. Le he dicho eso varias veces. Sé que pronto se va a recuperar, lo mismo el Copo; más que nada es el cambio forzado lo que duele. Además nuestras hijas ya están grandes.

Me acuerdo de mi padre cuando en mi último día de visita en Chile, cuando ya partía de regreso, me dijo que me iba a morir en los Estados Unidos, “te vas a morir allá, mijito”, aunque nunca mencionó una fecha de vencimiento; en esos años todavía nadie hablaba de eso, nadie hablaba así.

Siento deseos de probar jugo de naranjas, o de escuchar un tango. Y de manera un poco tonta (creo que ahora siento menos temor de parecer un viejo leso), antes de que entren a mi casa, miro hacia mis manos, me las toco, las giro frente a mis ojos, y me pregunto qué va a suceder con ellas; de mi cerebro no me inquieto (creo que nadie lo destruirá en un escusado), pero me intriga saber que va a ocurrir con estas manos cuando ya no esté. Me daría pena no poder terminar…..este…..este relato…..

Autoficción 46: Te vas a morir allá, mijito

En la siguiente carta mi padre siente algo de optimismo por la evolución política chilena en esos años, en el 87:

 

“…..hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo…”

 

Comenta nuevamente sobre una ecografía de mi madre que también acarreó noticias optimistas. Seguía viva y aparentemente sin el cáncer, ese convidado de piedra que no la abandonaría nunca, solapadamente estaría siempre ahí; pero lo vigilaban, lo espiaban tratando siempre de sacarle las máscaras con una ecografía, con un examen de sangre, o una visita al médico:

 

“…estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año….”

 

Después, mi querido padre le pasa revista a su familia indicando los distintos caminos que va tomando cada uno. Es un inventario que repetirá en prácticamente cada una de sus cartas, donde nos cuenta que mi hermano menor, “Álvaro, está próximo a hacer funcionar una empresa constructora…” O que mi otro hermano, Gonzalo, “como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef”. O que mi hermana, Mónica, “y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península.”

A mis padres, la función del abuelo les resultaba ambivalente; por un lado les gustaba ver como se replicaba la familia, la familia de ellos, y tomaban nota al ver como ganaba nuevos espacios y como se renovaba, pero por el otro lado, creo, le temían mucho al título de “abuelo”, ese que los podía hacer sentirse viejos, pasados, irrelevantes, fuera de época. Todos tenemos nuestras taras, pero creo que en mis padres esa fue una especialmente notoria, acentuada. Cuenta que:

 

“….en este último tiempo los fines de semana con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados…”

 

Mis padres le tenían terror a ser catalogados como viejos lesos. Le tenían susto al deterioro mental, a que los clasificaran como seres periféricos, y quizás, en particular mi padre, temor a que los pacientes lo sintieran incapaz de ejercer la medicina y verse forzado a cederle el turno a otro; algo que finalmente hizo, pero a regañadientes, a destiempo, a empujones y caídas -grandes caídas- y bastante tarde. Qué lástima que mi padre no haya escrito sobre eso, no haya contado más de su vida cuando ya era un veterano frágil.

 

La viuda de mi querido amigo Ignacio Carrión en un comentario a la nota anterior toca con el dedo un tema bien peludo, complicado, difícil. Menciona a mi madre cuando ella escribió en una de sus cartas que “escandaliza vivir las diferencias con indiferencia.” María Jesús (Chus) comenta con bastante razón que “me ha interesado esa frase porque no sé si se escandaliza de ella misma o del resto.” Difícil saberlo, querida Chus, no lo sé. Pero en mi casa de ese entonces éramos buenos para hablar así, a lo mejor lo hacíamos para sentirnos mejor, al margen de todo lo que sucedía, un poco como seres intocables; porque la verdad es que no teníamos soluciones, íbamos aprendiendo a medida que ocurrían y se desencadenaban los hechos. ¿No es así como aprendemos? Y creo que la desigualdad es un tema vigente y muy actual, porque las diferencias han aumentado con los años, y todos siguen fracasando, uno detrás de otro, como esos búfalos cuando caen al despeñadero, al proponer sus respectivas soluciones.

Finalmente mi padre menciona nuestra casa en el balneario de Algarrobo, una casa que con sus arreglos y caídas creo que terminó reflejando el estado de ánimo adentro de nuestra familia por los distintos períodos en que navegábamos. Hace poco de inundó con los excrementos nauseabundos de la ciudad entera, al florecer estos por un escusado que estaba situado a bajo nivel. Esa casa ha sido como un termómetro de la familia. Me acuerdo de su chimenea, con unos leños húmedos y difíciles de quemar. Y las piedras moteadas que seguían irradiando calor por varias horas, hasta la madrugada, y cuando ya todos se iban a dormir. El aire de esa zona era diferente, lo mismo los montes, o el color de las arcillas, y como crujían bajo la suela del zapato.

 

 

Santiago, Marzo 24 de 1987

Queridos Cristián y Pilar

Hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo.

Estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año. Al respecto, Jorge Ovalle, compañero de Alberto que vive en USA y que tú lo debes conocer por el apodo del “Pollo Ovalle” ha venido con un pasaje New York-Santiago-New York en Lan Chile que le cuesta algo más de US$600. Igualmente le resulta extraordinariamente barato ir de USA a Europa. La empresa que vende estos pasajes es Cóndor Travell. Llamada libre 1 800-4236686. Fono: 212-8899584. Dirección: Manhattan 501 5ª Avenida, Suite 115 New York 10117.

Álvaro (hermano menor) está próximo a hacer funcionar una empresa constructora que se dedicará en el primer tiempo a hacer viviendas sociales. La empresa está formada por el 98% de él y el 2% mío. Álvaro es bastante disciplinado, piensa bastante las cosas, es trabajador y creo le irá bien.

La Mónica (hermana) y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península. En estos días están en Barcelona estudiando la arquitectura de Gaudi.

Gonzalo (hermano que actualmente vive en Canadá), como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef y gana aproximadamente $250.000 libres; además del seguro de enfermedad, etc. En estos días anda en Buenos Aires haciendo una auditoría de la Unicef en Argentina. Está muy contento y es probable que vaya a hacer una estadía en New York.

Alberto está trabajando muy bien en su departamento de diálisis y le va muy bien tanto desde el punto de vista económico como médico.

Respecto a ti, estamos felices que continúes como investigador en la universidad; cualquier contrato que tuvieras en la industria ahora sería afuera de Cleveland, lo que significaría que ustedes vivieran separados, y que el mayor sueldo se les iría en gastos de viajar de una a otra ciudad. Lo importante es que aunque tengan que gastar trata de conseguir la visa de residente que es la única que da seguridad para trabajar.

Deseamos que Pilar logre su doctorado cuanto antes y así ustedes, sin separarse, podrán decidir lo que más les guste y les convenga.

Aquí está empezando a cambiar el tiempo , y empiezan a aparecer los primeros días nublados.

Nosotros antes de la llegada del invierno hicimos arreglar el techo de Algarrobo a fin de evitar que la casa se llueva. Además hemos aprovechado para hacer otros pequeños arreglos para que la casa no se arruine.

En este último tiempo y durante los fines de semana, con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados.

No te pongas flojo para escribir; echamos mucho de menos tus cartas, siempre tan interesantes. Las últimas tarjetas de Pilar y tuyas han sido muy informativas y se las agradecemos mucho.

Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

 

Y aquí viene una carta de Anita, en ese entones la esposa de mi hermano Gonzalo, pero hoy desgraciadamente fallecida después de un cáncer fulminante. No sé por qué ocurre así, pero es parecido a lo que me ocurre con las cartas de mi padre, donde al leerla escucho hablar a Anita, incluso hasta se ríe. Es increíble la fuerza que tiene la memoria, aunque sea parcial, repleta de pifias, selectiva, y quizás un poco arrogante al engañarnos y hacernos creer que somos capaces de recordar tantas cosas. En esos años ella estaba recién empezando su familia:

 

 

27-3-87

Queridos Pilar y Cristián

Disculpen la hoja pero no tenía de carta.

Por fin tengo una foto de Catalina para mandarles. Es súper linda, tiene la carita bien fina y la nariz respingada. Yo creo que va a ser colorida y pecosa.

A la Godita la metí al jardín, pero fue una semana y se resfrió con fiebre y por supuesto que nos contagió a todos. Hasta la Catalina todavía está con antibióticos por una otitis.

Gonzalo está en Buenos Aires hace como diez días. Creo que vuelve el martes y sino tendrá que ser hasta el jueves porque el miércoles está cerrado el aeropuerto por la llegada del Papa.

Les cuento que mañana se va mi empleada. Ya llamé a dos agencias y estoy esperando que me manden alguna.

Aquí ya está llegando el otoño, y en la noche hace bastante frío. Hace unos días hubo una tempestad eléctrica que llegaba a bajar la luz con los rayos.

Ojalá se hagan de un tiempito y nos escriban novedades de ustedes, planes, etc.

Abrazos con mucho cariño

Godita, Catalina y Anita

 

 

Y aquí me despido con el relato-experimento que empecé en la nota anterior. Lo titulé FECHA DE VENCIMIENTO:

 

FECHA DE VENCIMIENTO

 

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una restructuración,” pero una restructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

 

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

 

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

 

Continuará

Autoficción 45: ……el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros…

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, demasiado, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una reestructuración”

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

Continuará….. Este es un experimento que puede terminar aquí, con esta nota o a lo mejor se extiende en el futuro, no lo sé.

 

Pero por ahora regresemos a las notas y cartas de esos años, en el Chile del 87. En las dos cartas siguientes, mi madre cuenta que los viajes de fines de semana a la zona central de Chile, se encaminaban cada vez menos hacia Algarrobo, donde tenían una casa, y mucho más hacia Viña y Valparaíso, donde una de las atracciones era disfrutar del típico plato de Machas a la Permasena, un hit que no desaparece y que no ha disminuido con los años. Añade, también, que el Chevrolet continúa con sus recalenturas y problemas. De la casa de Algarrobo me cuenta poco, pero me imagino que la casa permanecía con los problemas de siempre, lloviéndose periódicamente, y siendo asaltada por los lugareños que la veían invariablemente inhabitada.

En el área del debate público, el clima beligerante no decae. Menciona una entrevista de una conocida periodista de ese entonces, Raquel Correa, al Obispo Carlos Camus, donde:

 

“……el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros….”

 

Eran otros tiempos, una época donde la iglesia católica parecía resonar con los sufrimientos y problemas del hombre de la calle. Chile se preparaba para la venida del Papa Juan Pablo II:

 

“…..aunque la prensa del gobierno festeja la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terrorismo, y no habrá transito de autos desde muchas horas antes por donde el Papa pase….”

 

Mi hermana junto a Pato, su marido de ese entonces, continuaban su recorrido por Europa:

 

“….Mónica llamó hoy desde Florencia. El 1º estará en Roma y vuelta a seguir en sus recorridos. Llegarán peritos en monumentos y edificios….”

 

Al final menciona al “Pollo Ovalle”, un amigo de mi hermano mayor, Juan Alberto, en las secundarias del colegio San Ignacio. “El Pollo” le da a mi madre buena información sobre cómo conseguir pasajes baratos. Hay que recordar que en esa época la Internet todavía no se conocía:

 

 

Santiago, 9 de Marzo 87

 Cristiancito querido

 Recién llamaste como transmisión de pensamiento. Perdón, te escribo acostada de puro floja, es que ayer el viaje fue un poco agotador porque se nos volvió a recalentar el Chevrolet a pesar que donde Davis lo habían arreglado.

 Nadamos el sábado con Álvaro (hermano menor) y Marlene (su actual esposa) en la piscina del Miramar, pero el domingo amaneció muy nublado. Teníamos ganas de hartos mariscos y después de pagar el Hotel nos fuimos a un restorán en Valparaíso (dato del weekend Mercurial). Subimos a los comedores del 2º piso por unas escaleras negras de mugres, como para rasparlas con cuchillo. Había poca gente, pero a los 15 minutos estaba lleno y pasaban inmensos pescados fritos envueltos en grasa. Mis machas a la parmesana estaban duras, secas y casi sin queso. Juan no terminó el caldillo guardando lugar para el congrio frito que le llegó crudo. ¡Y eso costó $200 menos que en el Miramar! Di una vuelta por esa Caleta el Membrillo con el agua sucia de papeles y pobres chiquillos tratando de pescar.

 Hay hambre en los cerros de Valparaíso. Ahora con el camino a cuatro pistas, las empresas se trasladan a Santiago. Por menos de la mitad de $ de hace 3 años, aquí se pueden comprar casas, pero, ¿quién puede vivir tranquilo entre tanta pobreza?

 El sábado tuvimos un magnifico almuerzo en el Miramar, rodeados de mozos para entregar tumbonas,, toallas, ofrecer bebidas y poner quitasoles. Escandaliza vivir las diferencias con indiferencia. Dicen que con los fuegos artificiales de Valparaíso se podría no haber despedido a los 6.000 profesores… ¡Luego, luego, control de la natalidad!

 Como ves, aún estoy bajo el efecto de haber estado ayer en Valparaíso.

 Un gran abrazo

 Ximena

Stgo 13 Marzo 87

Queridos Cristián y Pilar

 Ayer estrené las pantys negras con bordado, se ven preciosas… ¡Gracias!

 Aquí estamos bastante entretenidos por una entrevista que le hizo Raquel Correa al Obispo Camus; pero mejor es que se las envíe….voy a buscar entre los diarios viejos…el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros.

 Aída (casada con Alberto, mi hermano mayor) va dos veces por semana a un policlínico en que trabaja Antonio Cavalla. Ayer y hoy, en El Mercurio, sale que fue interrogado por un juez que investiga la muerte de un carabinero. Harto que le dije a Aída….creo que persiguen a los ex exiliados para asustarlos.

                                                                                                 24 de Marzo

Y parece que olvidé aquí la carta.

 Ayer me llegó una tarjeta tuya y antes de Pilar con motivo de un día de (no legible)….gracias.

 Los diarios han desaparecido y las revistas Hoy no sé si te las envié. Ahora te pongo al correo el primer número del diario La Época y recortes.

 Aunque la prensa del gobierno festeja la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terrorismo, y no habrá transito de autos desde muchas horas antes por donde el Papa pase.

 Mónica (mi hermana) llamó hoy desde Florencia. El 1º estará en Roma y vuelta a seguir en sus recorridos. Llegarán peritos en monumentos y edificios….

 Jorge Ovalle (amigo de mi hermano Alberto en las secundarias), o “El Pollo Ovalle” desde NY sacó pasajes a poco más de US$ 600 en Lan Chile. En la Agencia Cóndor Travel. Toll free 1 800 4236686 Manhattan 501 5ª Avenida, Suite 115, Nueva York 10017. Esos datos me los envió la secretaria de Juan. Hay que re-chequear en la guía de teléfono. En casa de Juan Alberto estaba el Pollo y me contó que ellos compraban pasajes baratísimos en esa agencia. Ahora se vuelve el Pollo a Filadelfia por uno o dos meses, y de ahí sigue a Barcelona donde viven. Creo que les venden los pasajes a menos de 400 dólares a Europa.

 Un gran abrazo

 Ximena

Autoficción 44: ….como buscando a ese niño que fui…

Febrero del año 87 fue el mes de los aerogramas de mi madre. Me llegaron unos detrás de otros, pequeñas metralletas. Parece raro leer y repasar esas cartas después de tantos años, mientras me controlan el auto en el garaje de aquí en Michigan. En la sala de espera las leo y escribo este texto, mientras un cliente gordo y blanco y viejo, me pregunta si me molestaría si encienden la televisión. Qué no, le digo, qué no se preocupe, ningún problema, le repito. ”You are welcome”, me contesta, y me mira las cartas con curiosidad. Ya nadie escribe cartas, me añade, pero ya estoy sumergido en ese otro mundo, ese universo donde mi madre comenta sobre los calores que estaba soportando, tremendos, dice, 34 grados. Se nota que el cambio o la emergencia climática, no había llegado todavía a Chile porque esos calores son un aperitivo comparado con los más recientes del año 2018:

 

“…aquí parecen aumentar los calores, son las cuatro de la tarde y te escribo en bikini….34 C…….lo pasamos estupendo en Jahuel, a pesar del calor que achicharraba los cerros…..”

 

Ese verano mis padres visitaban bastante Jahuel, un refugio en las montañas, junto a la familia de mi hermano mayor, Alberto. Ahí se reencuentran con sus nietos, pero en dosis breves, o en dosis bien medidas:

 

“….los niños gozaron. Todo el día sus padres detrás, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche porque no duermen siesta. Y nosotros cara de palo, cuando Juan Alberto decía que pagaría porque le cuidaran los niños después de almuerzo….nosotros nos dormíamos siesta ….ya cuidamos cinco, ahora me gusta por ratos cortos, me canso luego….”

 

En su carta mi madre menciona a Singer, el doctor Singer, un reconocido médico-biólogo de esos años que nosotros conocimos en su época de decaimiento y deterioro, después de haber sufrido un problema vascular que lo dejó con problemas motores y con un pequeño cambio en su personalidad. Lo conocimos por intermedio de Alicia, una amiga uruguaya que trabajaba como secretaria en el departamento de química de la universidad, y que siempre guardó secretas intenciones de casarse o de vivir juntos algún día con él, un hombre ya de edad, divorciado y solo, y con problemas de salud. Recuerdo que cuando llegábamos a su casa lo primero que me ofrecía Singer, era una revista Playboy; y me la tiraba encima como si fuera un periódico para conversarlo frente a una taza de café. En su época de juventud había ayudado a los españoles de la república; tenía discos de esa época. Y tenía también una amiga francesa, investigadora como él, que nos decía que Singer debería haber ganado el premio Nóbel por sus investigaciones. Ya no lo recuerdo bien, pero me parece que sus contribuciones fueron en el área de la regeneración de los tejidos. Desgraciadamente para él, nunca ganó el ansiado premio. Como contaba, nosotros lo conocimos en la época de sus disminuciones, y mientras estas dos mujeres se lo peloteaban -nuestra amiga uruguaya y la francesa- y él derivaba su atención hacia las niñas piluchas de los Playboy’s. Fue también un buen amigo de un físico teórico que por esos años popularizó la física en una serie de televisión que tuvo bastante éxito. Cada episodio comenzaba mostrando a un tipo en silla de ruedas que se elevaba hacia las nubes como explorando el infinito. Pareciera que los físicos con problemas motores llaman mucho la atención, como que enfatizan la importancia de la mente sobre las dificultades físicas de todo tipo. Alicia, así se llamaba nuestra amiga uruguaya, nos contaba que cuando este físico lo visitaba en Cleveland, subía hacia el segundo piso de su casa arrastrándose por las escaleras como si fuera una lombriz. Me parece que en ese tiempo, Alicia vivía intermitentemente en la casa de él. Recuerdo que hicieron un simposium en su honor en Chile. Ahí sufrió una neumonía y terminó en la Clínica Indisa donde casi se murió. De ahí partió en un avión hospital a Cleveland. No sé cual de esas dos amigas ganó en esa batalla por el doctor Singer. Sé que la investigadora francesa, con el paso del tiempo, viajó menos, y que Alicia lentamente abandonó sus intereses y regresó -o la hicieron regresar- calladamente a su departamento chico, estrecho, mientras el doctor Singer era cuidado por sus familiares:

 

“…me llegó una muy simpática tarjeta de la amiga de Pilar que vive en casa de Singer….”

 

En su carta mi madre menciona también a su amiga, Aminie, esposa de Emilio Filippi, premio nacional de periodismo en el año 1972. En el año 87 estaba de mucha actualidad porque había fundado el diario La Época, que jugaría un rol preponderante como instrumento político de la democracia cristiana (aunque eso él no lo reconociera) en la oposición a Pinochet. A él lo recuerdo con cariño leyendo en una silla incómoda, un libro grueso en nuestra casa de Algarrobo. Me parece que leía Trópico del Cáncer, de Henry Miller, y subrayando meticulosamente las secciones de índole sexual. Según él, lo hacía por “interés sociológico”. Me caía bien mi tío Emilio, siempre me refería a él como “tío Emilio”, aunque nunca fuera tío mío; ignoro si todavía se usa llamar “tíos” a los amigos de los padres. Aminie, su señora, falleció como a los 50 años de edad después de un Alzheimer fulminante y trágico, y que avanzó a gran velocidad descerebrándola hasta transformarla en un guiñapo humano, realmente muy triste:

 

“…..Aminie está con comienzo de bronconeumonía. ¿Ponerla en tratamiento intensivo? ¿Dejarla morir tranquila? Difícil dilema….Si yo estuviera en su lugar querría oxígeno y nada más…..”

 

De mi hermano, Gonzalo, el que finalmente terminaría en Canadá, cuenta lo de siempre:

 

“….está feliz, pero siempre soñando con ir a Canadá. ¿Le hizo falta más tiempo de aventuras?….

 

Mi madre todavía sueña con ser una escritora, o por lo menos dedicarle más tiempo a la escritura. En el texto menciona el relato que le gustaría escribir. A lo mejor la trama que describe ahí reflejaba a un sector de la población chilena de ese entonces, en el 87. ¿Será válido todavía?, ¿en el 2019?:

 

“….me he prometido que este año sí voy a dedicar dos horas todos los días a escribir. Me gustaría contar de mujeres que viven sin entenderse ni comprender algo de la realidad, sólo pendientes de teleseries y de los noticieros del gobierno, y tendrían que vivir contentas esperando los premios de los supermercados, leyendo los horóscopos, y trabajando para un gran fabricante de tejidos árabe, mujeriego y jugador. Tejen desde las 8 de la mañana. Conozco una mujer que va a buscar tejidos así, y está todo el día frente a la TV…..”

 

Y sobre política contingente, cuenta sobre lo sucedido al periodista Juan Pablo Cárdenas por unos editoriales contra Pinochet de la revista Análisis:

 

“….y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna, por cinco editoriales de su revista insultantes para Pinochet….”

 

 

2 de Febrero 1987

 Cristiancito querido

 En este rato, lunes 2 de Febrero, tú debes estar en la entrevista en NY. Estoy anhelando que te vaya de lo mejor y quedes contratado con hartos US$….

 Aquí parecen aumentar los calores, son las cuatro de la tarde y te escribo en bikini….34 C.

 Ayer llegaron Álvaro y Marlen y familiares de Algarrobo. Lo pasaron felices. Me gusta la serenidad y el tiempo que se toma Álvaro para pensar qué hará en el futuro. Creo que empezará a construir lo mismo que hacía en la empresa en que estaba antes. Y es muy buena idea.

 Me llegó una muy simpática tarjeta de la amiga de Pilar que vive en casa de Singer. Oriana estaba muy contenta con la preciosa tarjeta que recibió de ustedes….. y yo bien envidiosa por no tener carta de ustedes dos.

 Te escribo desde la pieza de ustedes. Me gustaría estuvieran aquí con harto tiempo por delante. Se me olvidó darte una maleta con algunas de las cosas de antes. Me alegró que el pato de cerámica llegara en buen estado. Guardé el que no se pudieron llevar, ésa como fuente de pared para cartas.

 Lo pasamos estupendo en Jahuel, a pesar del calor que achicharraba los cerros. Nadé en una piscina que antes no tenía agua termal, cerca de la fuente, rodeada de árboles que le dan sombra. Aún está el mismo personal, todo más viejo, pero muy agradable. Es como tener un fundo. Fernando quería quedarse, por favor, un día más. Los niños gozaron. Todo el día sus padres detrás, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche porque no duermen siesta. Y nosotros cara de palo, cuando Juan Alberto decía que pagaría porque le cuidaran los niños después de almuerzo….nosotros nos dormíamos siesta ….ya cuidamos cinco, ahora me gusta por ratos cortos, me canso luego.

 Aminie está con comienzo de bronconeumonía. ¿Ponerla en tratamiento intensivo? ¿Dejarla morir tranquila? Difícil dilema….Si yo estuviera en su lugar querría oxígeno y nada más.

 Gonzalo (hermano) quedó contratado por un año con doscientos treinta y ocho mil pesos líquidos al mes. Está feliz, pero siempre soñando con ir a Canadá. ¿Le hizo falta más tiempo de aventuras? Aída se va mañana con los tres niños y sin empleada a Algarrobo. Hablé con la señora del mayor para que le consiga una. Juan Alberto (hermano mayor) no puede salir de vacaciones, y el próximo sábado está de turno. Gocé mirándolo cuidar sus hijos en Jahuel , era la historia repetida. Aída parece contenta de su embarazo. Sus padres deben haber sido muy indiferentes con ella, porque los niños solo siguen a Juan Alberto. Y Juan, gústele o no, también aceptó caminar con los niños…y estuvo bien contento (le está saliendo un Michelin sobre el cinturón). Y yo he bajado dos kilos y quizás los recuperé en Jahuel.

Nos quedamos con las ganas de ir al Miramar. Desde Noviembre estaba todo completo hasta Marzo. Y yo que soñaba estar con ustedes un fin de semana….

Cristiancito, espero sigas corrigiendo y alargando tu novela. En Jahuel leí una bien lesa que postuló al Nadal y la editó otra empresa. Al lado de esa, la tuya merece el Nobel.

 Dime si quieres algo en especial, algún libro.

 Me he prometido que este año sí voy a dedicar dos horas todos los días a escribir. Me gustaría contar de mujeres que viven sin entenderse ni comprender algo de la realidad, sólo pendientes de teleseries y de los noticieros del gobierno, y tendrían que vivir contentas esperando los premios de los supermercados, leyendo los horóscopos, y trabajando para un gran fabricante de tejidos árabe, mujeriego y jugador. Tejen desde las 8 de la mañana. Conozco una mujer que va a buscar tejidos así, y está todo el día frente a la TV.

 Y no tengo qué más contarte, excepto que me gustaría ser trimillonaria, tener un yate y un jet privados y pasear por las islas griegas…y tener un departamento en París y los mismos hijos de ahora. Y colorín colorado…

 Cariños a Pilar, saludos a los amigos, y ustedes dos escriban sobre cualquier cosa pero pónganlo al correo a mi dirección.

 No he podido ubicar a Martín Cerda. Creo que iré yo misma a buscar tu manuscrito.

 Y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna, por cinco editoriales de su revista insultantes para Pinochet.

 Un gran abrazo

Ximena

 

…un mayor de carabineros se interesa por la casa de Algarrobo, pero no puede pagar 9 millones que es lo que Juan quiere. Yo la bajaría a siete…

—es preciosa la guagua de Anita. La pena que duerme siempre cuando voy a verla

 

 

En la siguiente carta continúa el terremoto relacionado con mi entrevista en IBM, y que ya he descrito en notas anteriores:

 

“….estoy esperando que sean las 7 o 8 pm en Cleveland para llamar a Pilar y saber cómo te fue en N. York. Quizás la respuesta te la den varios días más tarde. Tu experiencia en esta entrevista te servirá para alguna futura novela…”

 

Los robos en la casa de Algarrobo, ese balneario de la zona central, han sido una constante. Como la casa estaba siempre vacía, los robos se combatían manteniendo una amistad aparente con el capitán o mayor de carabineros de Algarrobo. Recuerdo que el general Vicente Huerta iba mucho al retén de ese balneario a pasar unos días de verano y sol. Pero con el tiempo nos fuimos desvinculando, cambiaron los capitanes, los trasladaban continuamente, hasta que perdimos el contacto. Esos sustos empujaban a que la casa de Santiago no estuviera sola. Me parece que los temores de dejar las casas solas a aumentado con los años:

 

“…me arranqué al tiro para no dejar esta casa sola. Guille salió. Tuvimos suerte. En Algarrobo se entraron por la pieza de la terraza, adelante, sacando el candado del cemento. Dieron vuelta los cajones en todas las piezas y solo se llevaron el reloj de un primo de Marlene. La TV chica, con radio (la que ustedes tuvieron en su pieza) no se la llevaron a pesar de estar sobre la chimenea. El cura Doby dice que todos los “patos malos” están en el litoral central. Ahora quiero salir y no me atrevo, dos veces han tocado para vender parches curita…deben saber cuando la Guille no está…”

 

 

 

Stgo Lunes 6 pm

 Cristián querido

 Estoy esperando que sean las 7 o 8 pm en Cleveland para llamar a Pilar y saber cómo te fue en N. York. Quizás la respuesta te la den varios días más tarde. Tu experiencia en esta entrevista te servirá para alguna futura novela…

 Hoy fui a ver a la niña de Anita y Gonzalo. Como siempre estaba dormida. Estaba Álvaro, Marlene, una prima de Anita y la Godi, todos encima de la cama con Anita. Me arranqué al tiro para no dejar esta casa sola. Guille salió. Tuvimos suerte. En Algarrobo se entraron por la pieza de la terraza, adelante, sacando el candado del cemento. Dieron vuelta los cajones en todas las piezas y solo se llevaron el reloj de un primo de Marlene. La TV chica, con radio (la que ustedes tuvieron en su pieza) no se la llevaron a pesar de estar sobre la chimenea. El cura Doby dice que todos los “patos malos” están en el litoral central. Ahora quiero salir y no me atrevo, dos veces han tocado para vender parches curita…deben saber cuando la Guille no está…

                                                                                                                        7pm

 ¿Creerás que llamé por equivocación a tu número de Alemania? Me contestó una grabación no sé qué….y con tanta llamada a Mónica, que ya no lo haremos más, porque en San Giovanin no tienen teléfono cerca.

 Prefirieron volver a la hospedería de los curas. El departamento que les arrendarían tenía las chapas, la cocina y el baño malos, y estaba en el primer piso a la calle.

 Un gran abrazo

 Ximena

 

 

En la siguiente carta mi madre me cuenta que habían operado a mi hermano Gonzalo de apendicitis:

 

“…..el viernes volvió a Algarrobo y el sábado se devolvió a Stgo en micro. Después el Metro y al final taxi a Clínica Las Condes, donde confirmaron su autodiagnóstico….”

 

Y pobre suerte la del médico que lo trató; tuvo que operar a mi hermano bajo la mirada vigilante de mi padre, también médico:

 

“….por supuesto que Juan le ordenó al médico esperar que él llegara porque Gonzalo no tenía fiebre y poco dolor………Gonzalo como si fuera tanda chacoteaba con las enfermeras…por supuesto que de la cintura para abajo…salió tan campante hacia su pieza de tratamiento intensivo…realmente valiente o acostumbrado a tener dolores….”

 

Pero finalmente todo salió bien y:

 

“…..Juan se festejó comprando arroz a la valenciana.”

 

 

Stgo, 24 Febrero 87

Cristiancito querido

 A Gonzalo lo operaron de apendicitis el sábado pasado de urgencia. Las cosas pasaron así: estando Gonzalo con Anita , las niñas y la hermana Carmen (quien vino del sur para descansar en Algarrobo) le aumentaron las molestias al estómago que tenía desde días antes. El lunes pasado fue a dejarlas a Algarrobo y se volvió en micro. El viernes volvió a Algarrobo y el sábado se devolvió a Stgo en micro. Después el Metro y al final taxi a Clínica Las Condes, donde confirmaron su autodiagnóstico. Desde urgencia llamó acá a la Guille, después al Miramar donde estábamos Juan, Álvaro y yo. Por supuesto que Juan le ordenó al médico esperar que él llegara porque Gonzalo no tenía fiebre y poco dolor. Total, a las 7 u 8 estaba en pabellón de Indisa y en 40 minutos operado (el apéndice ya tenía pus y a punto de reventar). Gonzalo como si fuera tanda chacoteaba con las enfermeras…por supuesto que de la cintura para abajo…salió tan campante hacia su pieza de tratamiento intensivo…realmente valiente o acostumbrado a tener dolores….Hoy martes lo dan de alta. Anita llegó con familia y bártulos el lunes a mediodía . Entre Juan que se desespera con estas cosas, ese día sábado me dejó exhausta, ya que terminé de llamar al mayor de Algarrobo cerca de medianoche, para avisarle a Anita que todo estaba bien y se quedara allá como Gonzalo quería. Así que cuando el domingo Juan quería invitar a Juan Alberto y familia a almorzar, le dije que no, yo me quedaría en cama. Y así lo hice. Me dolía cada músculo, lo peor es ir al lado del chofer de vuelta de Viña….Juan se festejó comprando arroz a la valenciana.

 A Gonzalo lo atienden como rey….hoy está de vuelta en su casa….y colorín colorado….Sentimos dejar Viña, pero Gonzalo quedó muy bien operado….pero a todos ustedes les quedan apéndices…¡qué horror!

 Un gran abrazo a los dos

 Ximena 

…festejé el cumpleaños de Oriana (su hermana mayor) el 18 de Febrero, llevándola a Jahuel. Se me recalentó el Chevrolet, seguimos en colectivo a las termas…dormimos allá y volvimos al día siguiente.

 

La política en Chile sigue su curso. Ya se hablaba mucho y se discutía el asesinato en Washington de Orlando Letelier, donde Fernández Larios jugó un papel importante:

 

“…..Este verano ha estado dedicado a Fernández Larios, a las minucias sobre la vida del Papa y a que ya van más de 150 ahogados (en el veraneo)….”

Mi madre siente el cáncer y también siente y olfatea a la gente que potencialmente busca quedarse con su “herencia” post-cáncer. Un día me contó horrorizada como una amiga suya, pobre y viuda, solitaria, había quedado en la calle, en la miseria, después que las señoras de los hijos reclamaran “su parte” del botín. En esta carta, de manera casi divertida, tragicómica, imaginando un drama a lo José Donoso, donde sugiere que la empleada de la casa, en este caso la Guille, había vuelto a trabajar en la casa justamente para eso, para quedarse con algo cuando llegara el tiempo de “la repartija”….pero para eso –creo- primero habría tenido que conquistar a mi padre, engatusándolo con sus delicias de cocina, su limpieza, el orden, (¿algo más?) no lo sé, aquí estoy elucubrando:

 

“….pero no me da confianza la Guille. Creo que quiso volver a casa porque yo tenía cáncer y heredarme, y está mal genio porque estoy vivita y coleando…”

 

Mi hermano Álvaro se lanza con una nueva empresa que desgraciadamente no le resultó, pero en ese entonces estaba bien entusiasmado. Principalmente fueron los estornudos preliminares antes de saltar finalmente del nido:

 

“……Álvaro dibuja planos y tendrá el 98% de una sociedad constructora con Juan (viviendas mínimas). Está bien entusiasmado buscando una camioneta. Y hablan con Marlene en términos de ‘cuadrilla de trabajadores’…..”

 

Las cartas de mi madre estuvieron siempre salpicadas de comentarios sobre la vida diaria de su casa o sus hermanas. En este caso fue Oriana, su hermana mayor:

 

“…..fue bueno ir a Jahuel. Oriana se sentía Lola con eso de quedar en panne en el camino, buscar taxi, teléfono, etc. En el hotel tuve que esperarla a que despertara porque puso el colchón atravesado en la puerta de baño, durmió en cama dura, ji, ji, ¡como en su casa!…”

 

Y al final de su carta saca nuevamente a colación al doctor Singer:

 

“….Pilar, dile a tu amiga que la espero cuando venga con Singer…”

 

 

Stgo 24 Febrero 87

 Cristiancito

 Espero te llegaran revistas Análisis. Este verano ha estado dedicado a Fernández Larios, a las minucias sobre la vida del Papa y a que ya van más de 150 ahogados (en el veraneo).

 La dirección donde recibe cartas Mónica es Caulonia 10 int 32 00183 Roma, Italia. (Irá una vez al mes a buscar la $ de la beca). Desde el 2 de Marzo se dedicarán a viajar, no existía curso de nada en los pocos meses que estarán becados. Los arriendos de departamentos demasiado caros y les costará lo mismo dedicarse a conocer con un ‘eurailtpass’. Sería tonto hacer bibliotecología o algo por el estilo. Después de todo, esa beca es para descendientes de italianos en reencuentro de sus raíces.

 Hoy está nublado, es bueno después de los calores y los sustos de este fin de semana. Aída vuelve a Algarrobo hasta que los niños entren a clases.

 Álvaro dibuja planos y tendrá el 98% de una sociedad constructora con Juan (viviendas mínimas). Está bien entusiasmado buscando una camioneta. Y hablan con Marlene en términos de “cuadrilla de trabajadores’.

 Y a mí ya me están dando ganas de viajar en Junio o Julio a Mallorca….pero no me da confianza la Guille. Creo que quiso volver a casa porque yo tenía cáncer y heredarme, y está mal genio porque estoy vivita y coleando…

 Fue bueno ir a Jahuel. Oriana se sentía Lola con eso de quedar en panne en el camino, buscar taxi, teléfono, etc. En el hotel tuve que esperarla a que despertara porque puso el colchón atravesado en la puerta de baño, durmió en cama dura, ji, ji, ¡como en su casa!

 También estuvimos en el famoso Cauquenes, Juan y yo. Una cárcel en un hermoso paisaje y comida exquisita…piscina a 28 grados. Como vez aprovechamos los años antes de los achaques finales.

Cariños

Ximena

 …Pilar, dile a tu amiga que la espero cuando venga con Singer..

 

 

En la siguiente carta nuevamente menciona el terremoto de mi potencial trabajo para la IBM en esos años, pero esta vez después de ver una película de terror donde a uno de los personajes le recuerdan que “….podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para la IBM…”:

 

“……ayer vimos una película de terror “Deadly friend” o algo así, y en algún momento, la madre le dice al hijo: “podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para IBM.” Es tan terrorífica que en la noche me dolían las “carretillas” de tanto haberlas apretado…..”

 

Mi hermano Álvaro se esfuerza por llevar a buen termino su empresa. Como decía antes, fueron los estornudos preliminares al tratar de independizarse económicamente y algo más:

 

“…..Álvaro está en los preparativos de su empresa “efe efe”, ayer dibujó el logotipo. Es tenso y preocupante empezar algo sin haber entrado al gremio, pero ya Álvaro tuvo algo de práctica y va a seguir con esas viviendas sociales…..”

 

Y la política en Chile continúa su curso a saltos, con protestas en las calles y procesos judiciales:

 

“….Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así es que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque ‘las criticas son intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional’……..parece que se destapa el asunto Letelier. Ayer enviaron confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y el asunto quemados va a justicia militar un coronel…”

 

Emilio Filippi logra finalmente sacar adelante su nuevo proyecto, un diario que fue, sobre todo, un periódico dominado por el partido democratacristiano, que en ese entonces ya se oponía fuertemente a Pinochet:

 

“…..el 17 de Marzo sale el diario La Época, les enviaré el primer número….”

 

 

Miércoles 25 Febrero 87

 Queridos Cristián y Pilar

 El hermano de Marlene llegó feliz de haber estado con ustedes y hablando maravillas que lo llevaron y lo trajeron del aeropuerto, etc. Legó directo a Viña y solo ayer a Santiago. Preciosas las calcetas y los pantys de fiesta, las usaré para el matrimonio de los hijos de Chicharro, Carlos, en Mayo. Un montón de gracias por la sorpresa y la carta. ¿Tienen “El Coronel no Tiene quien le Escriba?” Digan para mandarlo, es lo que más me ha gustado de García Márquez. El primer libro que leí de él fue la historia de unos náufragos, creo era ese. ¡Mil gracias! Álvaro llamó a tu amiga para que venga a buscar las otras cosas. Ahora en Marzo arreglamos el techo y por dentro, Algarrobo.

 Ayer vimos una película de terror “Deadly friend” o algo así, y en algún momento, la madre le dice al hijo: “podrás gastar lo que quieras cuando trabajes para la IBM.” Es tan terrorífica que en la noche me dolían las “carretillas” de tanto haberlas apretado.

 Álvaro está en los preparativos de su empresa “efe efe”, ayer dibujó el logotipo. Es tenso y preocupante empezar algo sin haber entrado al gremio, pero ya Álvaro tuvo algo de práctica y va a seguir con esas viviendas sociales. Quizás te haya escrito ayer que el 2% de esa sociedad es de Juan…!ji…ji!

 Recién llamé a Gonzalo que ya está en su casa después de la “apendicetomía”. Ayer les envié dos cartas que tiré a un buzón en Tobalaba, ¿llegaron? Hoy empiezan las inscripciones electorales. Trabajo normal, sin computadoras.

 Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así es que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque “las criticas son intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional”.

 El 17 de Marzo sale el diario La Época, les enviaré el primer número.

 Perdonen el desorden, es que aún no me levanto y han llamado más de cuatro veces mientras escribo , y la Guille entra y sale, ocupando no solo espacio físico…

 Parece que se destapa el asunto Letelier. Ayer enviaron confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y el asunto quemados va a justicia militar un coronel…

 Escriban noticioso de lo que hacen.

Un gran abrazo

 Ximena

 

Y el auto ya está listo y estacionado afuera. Le doy los últimos toques a este texto aquí en mi casa, en Michigan, mientras el Luca (nuestro gato hondureño) se me estira frente al laptop porque también se siente solo, también guarda sus cartas. Comienzo a emerger de la burbuja lentamente, de mi tío Emilio (Filippi) y la casa de Algarrobo, de la entrevista en la IBM, de Alone, de Anita, de mis hermanos y hermana, de mis padres, de don Guillermo Blanco, de mi querido amigo Ignacio Carrión que escribió tanto y con tanta disciplina, de la Guille, la empleada de mi casa en ese entonces, y me dan deseos de salir, de salir corriendo con las cartas en la mano, como jugando con el tiempo, como buscando a ese niño que fui, luchando con el tiempo, dándonos de bofetadas, y todo eso mientras hablo con alguien, mientras lo agarro de las solapas, a un pobre despistado que caminaba con su perro, y le grito si conoció algo de todo eso. ¿Te las muestro?, le grito ¿Fue todo verdad? ¿Ocurrió así realmente?

¿Qué trucos me está jugando la memoria?

Autoficción 43: ….como ardilla en su árbol…

Bajando al subterráneo de mi casa, este fin de semana, encontré la bofetada de la Agencia Carmen Balcells, que ahora y antes veo como bien justificada. Como expliqué antes, pese a las sugerencias de Guillermo Blanco creo que busqué el fracaso en ese texto que mandé, busqué el rechazo, cosa que finalmente llegó:

 

Agencia Literaria Carmen Balcells

 Estimado amigo:

 Transcurridos estos mese podemos ya darle noticias sobre la lectura de la versión revisada de El PROPOSITO DE LA LUZ MAS LUMINOSA.

 Lamentablemente los informes de la lectura no han sido muy favorables y a pesar de que hemos considerado detenidamente las posibilidades de esta obra en el mercado editorial español, creemos que hay algunos errores de estructura y de concepto, que nos han hecho desistir sobre su representación.

 Agradecemos nuevamente su confianza al dirigirse a nosotros y quedamos a la espera de sus instrucciones en cuando a los originales.

 Muy cordialmente

 Carina Pons

 

Recuerdo que tiempo después, varios años después, mandé unos cuentos a la agencia Carmen Balcells, la suprema jefa, la jueza de todo lo que es malo o bueno de lo que ocurría con la literatura y los escritores en esos años. Recuerdo que José Donoso sufría ataques de ansiedad esperando los derechos de autor que ella regularmente le mandaba. Lo interesante es que en la agencia me tomaron demasiado en serio, me contestaron las cartas y me trataron como alguien que todavía les podía ofrecer algo, una gran novela. Recuerdo que el título del texto anterior no sonaba mal: “Hablen con Mariana”. Un título que después cambie por: “El Propósito de la Luz más Luminosa”. Se acordaban de mí cuando les mandé los cuentos, y por teléfono me dijeron que no era la primera vez que les mandaba algo. A los pocos meses llamé nuevamente por teléfono para averiguar como andaba todo, y me alegré cuando me dijeron que los habían aprobado, que habían pasado “el turno de la lectura”. Pero sin embargo, en ese preciso instante me chanté, ahí nuevamente arranqué despavorido frente a la posibilidad de tener éxito, porque después de la felicidad inicial, de la copita con champagne, me asusté, me enfrié y no llamé nunca más y ellos tampoco hicieron nada. Creo que hasta me mudé de casa. A lo mejor pensaron, y correctamente, que un libro de cuentos apenas vendería, sería un fracaso comercial. Asunto que podía ser muy cierto porque siempre he sido malo para el marketing, algo que es tan importante para los días que nos comen. Como contaba antes, tuve susto de pasar miserias, pellejerías, y a lo mejor también le tuve temor al potencial fracaso, a ser un elegido que al final no producía nada de valor. ¿Bueno para escribir qué, Cristián? ¿Pendejadas?

Hace pocos días me llegó un lindo email en la sección de comentarios de este blog, de la viuda de mi amigo Ignacio Carrión que reproduzco más abajo:

 

Cristián he leído en tu página hasta la 42 y me atrapa. Estás haciendo un trabajo maravilloso. Tu amigo Ignacio estaría fascinado. Me hace gracia la expresión “como ardilla en su árbol”. No sé si se dice o lo inventó ella. Desde que sé que tu madre está viva me cambió el punto de mira. No por el hecho de que esté viva sino por lo que hizo con la herencia. La verdad no lo entiendo. ¿Qué tal os va todo? ¿Las chicas bien? Por aquí ya se acerca el final del colegio de los niños y hace mucho calor. Acabo de terminar la última novela de Antonio Muñoz Molina. Está bien. El título es muy bonito. Tus pasos en la escalera. Te mando un abrazo enorme.

María Jesus

 

Querida María Jesús (Chus)

 Gracias por tu comentario. Como te contaba siento que de alguna manera Ignacio todavía lee estas notas cuando tú mencionas algo y eso me llena de alegría, me salpica. Y tienes mucha razón cuando comentas las cartas de mi madre. Al igual que tú, encuentro que ella escribía muy bien, sabía desdoblarse y mirar, con esa mirada de vuelo de pájaro, sin amarras ni anclas, donde simplemente contaba lo que ella veía y sin inhibiciones. Pero eso le ocurrió solamente en las cartas, textos que ella presumía serían secretos y por eso soltaba su escritura y relegaba a su censor a la basura.

 Mi madre todavía está viva, todavía vive, pero después del desaguisado de la herencia, donde básicamente desheredó a sus hijos hombres por decreto supremo, sin conversar nada, simplemente la he desconocido y en gran medida ya se me murió, no está, partió; quizás por eso hablo de ella en el pasado. Pero en las cartas es claramente otra persona y ahí la recuerdo nuevamente con cariño, resucita, donde me río muchísimo y también la sufro. Con los años creo que la voy a perdonar, querida Chus, pero sé que será tarde, a destiempo, en cartas sin destinatarios y en otros espacios, bajo otras condiciones.

 Aquí en Michigan estamos bien, y nuestras dos hijas, Camila y Sofía, están bien, viven en Seattle. Yo aquí me he matriculado con estas cartas y algunos libros y algunas otras ocupaciones que no tienen nada de espacial. Jugamos con nuestro perro, el Copo, nuestros gatos (me encanta el Luca, el gato hondureño que se trajo Camila cuando estuvo ahí), y a veces escribo una notita y recuerdo a los amigos. Y claro, ahí está y estará siempre Ignacio Carrión. Siento que gané mucho al conocerlo, siento que me liberé, sacudí la censura, la inhibición en las palabras, y su ejemplo me empujó a tomarme esto, la escritura, de manera mucho más seria que antes, como lo hizo siempre él; aunque uno a veces lo haga mal, no lo pueda hacer o no resulte. No es tarea fácil, querida Chus, porque como nos recuerda el escritor chileno, Jorge Edwards, en Chile somos buenos para las intimidades, las confidencias, los copucheos, pero solo cuando nos tomamos un cafecito, un traguito, y en la privacidad y los encierros de los restoranes. Ahí usamos mucho la broma, la anécdota, el chiste, y todo se hace muy entretenido. Lo triste es que tan pronto se acaba el cafecito, se acaba la fiesta y quedan las botellas vacías en medio del desorden, junto a un sándwich mal comido, todo eso se olvida y se pierde, y al final es como si nada de eso hubiese sucedido, nada se hubiese conversado……eso me lo enseño también Ignacio, querida Chus…..

 ¡Otro abrazo igual de enorme desde Michigan!

 Cristian

 

Le mencionaba a Chus que en Chile conversamos y nos abrimos solamente en la casas de los amigos. Me acuerdo, por ejemplo, del “Chatito Frías”, un retirado general del Cuerpo de Carabineros de Chile y sus innumerables anécdotas que contaba en la casa de mi padre, en Algarrobo. El Chatito Frías conocía bien el arte de la conversación, y a veces pienso que era algo muy cercano a la literatura, o al teatro, un destilado puro, porque a veces hasta se paraba del asiento para actuar, para explicar mejor una ocurrencia, o algo que le había sucedido en una cuartel de un pueblo chico, retirado, y todo eso contado con mucha humanidad.

En la escritura es fácil chantarse; a veces se cuenta algo, sale algo, pero muy acotado, poco y mal. Nos cuesta mucho escribir y contarlo claramente, sacarlo a la luz. Jorge Edwards creo que solo ahora, con la edad y casi al término de una larga vida, ha cambiado y se liberó bastante del censor interno. Eso se nota sobre todo en su segundo libro de memorias (Esclavos de la Consigna, 2018). Creo que esa liberación lo deja ver como un personaje mucho más humano, porque nos muestra claramente que se equivocó en muchas ocasiones, pero no tiene problemas en reconocerlo, y el texto se hace entretenido y fácil de leer, atrae. Las únicas secciones que podrían pasar como añejas en su último libro, un poco fuera de época –creo- son las secciones donde celebra o cuenta en forma graciosa la tendencia al alcohol de ciertos escritores y poetas. A lo mejor me equivoco, pero creo que en el futuro esas celebraciones serán vistas como algo de mal gusto, percibidas como un aplaudir y vitorear cierto tipo de enfermedades serias. Me gusta que cuente sin mucha censura, pero no tiene para qué agregarle ese toque celebratorio a las tomateras excesivas. También son entretenidas las confidencias sobre Neruda. Menciona también varias veces al famoso crítico literario de esos años, Alone, o Hernán Díaz Arrieta (amigo de mis padres, y sobre todo de mi madre, fallecido ciego y mudo el año 84 al los 92 años de edad), y a Gabriel Valdés Subercaseaux (amigo de mi padre, fallecido en el año 2011), que fue jefe de Edwards cuando él trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. El mismo Gabriel Valdés que llamó ocho veces al embajador italiano en Chile, en el 87, para que le dieran la beca a Italia a mi hermana Mónica y a Pato, su marido en ese entonces (Autoficción 42). Jorge Edwards nuevamente habla bastante de Neruda en su último libro, y en otro anterior, en “Adiós Poeta”, donde toca el tema de su entierro.…….y menciona a mi madre pero en clave, como “una amiga”, o “la amiga común”, sin mencionar jamás su nombre: ¿Nuevamente el susto, el terror al “qué dirán” de mi madre? Así es como lo escribe Jorge Edwards en Adiós Poeta: (Tusquets Editores, 1990):

 

“Una de las versiones de su entierro me llegó, curiosamente, del lado más conservador que uno habría podido imaginarse, del lado de Hernán Díaz Arrieta, Alone, el eterno crítico dominical de El Mercurio que se había convertido en sus últimos años en un incesante fustigador de nuestra izquierda no solo literaria, sino también política. Recibí el testimonio, precisamente, durante el funeral suyo, algunos años después, y por boca de una amiga que lo había acompañado al del Poeta. Hernán Díaz, en el mundo literario chileno de comienzos de siglo, fue uno de los primeros en reconocer el genio poético del joven Neftalí Ricardo Reyes, que ya había empezado a firmar como Pablo Neruda. Se sabe que le prestó quinientos pesos de entonces para que pudiera financiar la publicación de Crepusculario, su primer libro. Se respetaron y fueron amigos siempre, a pesar de que no dejaban de propinarse algún arañazo o picotazo periodístico. Para definir al beligerante Alone de la década del sesenta, Pablo utilizó una expresión que venía del parlamento español de épocas anteriores a Franco: “Insigne escritor y extravagante ciudadano”.

 Pues bien, la amiga común a la que me he referido antes me contó que Alone supo la noticia de la muerte de Neruda y partió de inmediato a visitar a Matilde. Entró a la casa del costado del cerro San Cristóbal llorando, detalle que Matilde me confirmó. Al día siguiente, acompañado por la misma amiga, partió al entierro. Cerca de la tumba, ese mausoleo prestado en los comienzos por una familia burguesa, los miembros de las Juventudes Comunistas, que estaban rodeados de soldados con ametralladoras, levantaron los puños y rompieron a cantar la Internacional. “Hasta aquí nomás llego”, dijo, con tranquilidad, Hernán Díaz, que quizás, después de todo, no era una ciudadano tan extravagante como pretendía creer el Poeta, y regresó a su casa de una de las orillas del Parque O’Higgins.”

Todavía recuerdo que fui yo el que contestó la llamada de Alone el día del entierro de Neruda. Era temprano y se escuchaba el zumbido de los autos en las calles, lo que apagaba todavía más su voz frágil y afectada, y le pidió a mi madre que lo acompañara a la ceremonia del entierro. Rogué para que me dejaran ir con ellos, pero no me dejaron, sería peligroso, me dijeron, habría protestas, gritos, así que mejor sería me quedara en casa. Fue una pérdida, pero ya la perdoné.

Creo que frente al papel, o la pantalla en blanco, nos frenamos porque le tenemos terror al “qué dirán”. Mi madre, por cierto, le tenía mucho susto, y me parece que eso le impidió desarrollar su escritura plenamente. Pero creo que felizmente esa tranca, esa dificultad, ahora, en el 2019, está cambiando y se están abriendo las puertas del closet donde los asuntos íntimos, secretos, incluso aparentemente vergonzosos –sobre todo en las nueva generaciones- se conversan con menos rodeos y con más autenticidad, como lo hizo mi querido amigo Ignacio Carrión hasta el agotamiento, y literalmente hasta el último suspiro. Él lo supo hacer hasta hundirse en el dolor, donde se quemó las manos (y donde también se las quemó a otros), se hirió los ojos, y hasta rasguñó el papel de sus cuadernos donde lo contaba todo.

Pero regresemos al 87. Ese año fuimos a Chile de visita y recuerdo que con Pilar nos acostamos en cada una de las camas que antes habían sido solamente mías. Fue como un acto de purificación, de lucha, de borrón y cuenta nueva. O a lo mejor pudo haber sido todo lo contrario, a lo mejor fue como un renacer, pero sobre las cenizas todavía tibias de otros años, no lo sabré nunca. Fue un proceso bien curioso, como de reconquista.

Mi entrevista en la IBM –lo veo en las cartas que he escondido “como ardilla”- parece que causó revuelo en mis padres. Ahora recuerdo mejor como ocurrió todo. Sucedió en Nueva York entre parques de árboles frondosos y laboratorios que parecían sacados de algún sueño. Me entrevistaron varios tipos, pero mi suerte estaba echada. Recuerdo a un tipo joven, un poco extravagante, muy trabajador, y que era algo así como una leyenda en los círculos electroquímicos. Me hizo varias preguntas pero más que nada para salir del trámite, para cumplir. Después me entrevistó un tipo más joven, buena facha, al que se le notaba un futuro resplandeciente por adelante, y él lo mostraba en su desplante, tenía la seguridad para mostrarlo. Había pasado por universidades importantes, y por cada uno de los laboratorios adecuados, o por los que había que transitar para ser considerado como miembro de ese círculo dorado de las nuevas generaciones que prometían. Yo también prometía, venía del laboratorio de Yeager, que en esos años era una leyenda. Pero nunca he actuado bien, y uso mal el marketing, y cuando me ocurre eso, dejo de ser técnico, científico, y observo, comienzo a mirar a esos actores, a buscar que fotos tienen sobre su escritorio, por ejemplo, o qué libros guardan en una estantería. Pero como contaba en la nota anterior, mi suerte ya estaba sellada después de haberle dado un no rotundo al doctor Bindra. Había dejado pasar esa oportunidad y ahora estábamos en ese tiempo donde había que pagar la deuda. Años después me enteré que el primer tipo que me entrevistó ese día había fallecido de SIDA. Del segundo no supe nunca nada. Espero le haya ido bien; creo que a él lo contrataron cuando inicialmente rechacé la oferta por mi viaje hacia Berlín.

En la siguiente carta, mi querido padre, con metodología de cirujano, recorre brevemente la situación de mi madre y lo que ocurre con las vidas de mis hermanos y hermana. Al final menciona lo que le sucedió cuando un amigo mío, Javier de Ferari, llevó a su madre a su consulta. Mi padre tiene que haberle pegado “un palo” feroz, porque al día siguiente, cuando se dio cuenta de que Javier era el Javier amigo mío, le devolvió la plata de la consulta hasta con intereses:

 

“…..vi a la mamá de Javier de Ferari y como la secretaria le había cobrado la consulta le devolví el dinero al otro día…..”

 

Santiago, Febrero 17 de 1987

Queridos Cristián y Pilar

Espero que se encuentren bien de salud y que los proyectos se vayan concretando. Ojalá que Pilar termine la parte experimental de su tesis y obtenga el próximo año definitivamente su doctorado. Me alegró mucho que estés conforme con la entrevista de la IBM. Estoy conciente que lograr un contrato es muy difícil pero en todo caso es una buena experiencia. Si no es eso ya se presentarán otras oportunidades. Vuestra estada en Chile nos pareció un sueño y el mes se hizo muy, muy corto. Lástima que nuestra casa no sea lo suficientemente grande donde hubiésemos podido atender en mejor forma a la familia de Pilar, nuestras intenciones habrían sido brindarles mayores atenciones.

Acá las cosas tienen la rutina del tiempo y las novedades que tu debes conocer quizás mejor que nosotros por la prensa de los Estados Unidos.

La mamá bien de salud y el próximo fin de semana iremos a Viña.

Álvaro (hermano menor) está armando una sociedad constructora de viviendas.

Gonzalo (hermano que finalmente terminó viviendo en Canadá) feliz con su nuevo puesto en la Unicef, cuyo sueldo de $250.000 libres es un buen sueldo para Chile.

La Mónica (hermana) y Pato recorriendo Europa y logrando nuevas experiencias.

Alberto (hermano mayor) trabajando en buenas condiciones.

Yo también trabajando en Indisa muy a gusto. Acá el clima está siendo menos caluroso por lo que creo que ustedes irán teniendo menos fríos. Vi a la mamá de Javier de Ferari y como la secretaria le había cobrado la consulta le devolví el dinero al otro día. Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, hermanos y mío.

Juan

 

Aquí sigue una carta de mi hermana Mónica, donde cuenta las vicisitudes de su nueva vida en Roma y en Europa. Estaban recién casados:

 

Roma, 16 de Febrero 1987

Queridos Cristián y Pilar

Hola! ¿Cómo están? Ojalá súper bien y un poco más estables después del viaje a Chile. También supe por los papás que tuviste una entrevista en NY para la IBM y que te contestan a fines de este mes o principios de Marzo. En todo caso, de verdad te deseamos suerte.

Bueno, ahora paso a contarles hartas y nuevas noticias. Como me imagino, se habrán enterado en Chile, que el curso al cual vinimos no existe, y la única posibilidad de algo en la universidad era un curso “singolo”, es decir, uno cualquiera de la carrera….nada de posgrado ni importante, y aunque lo fuese a tomar yo (no Pato), no tenía los papeles, ya que aunque se suponía que debían estar en la universidad el 1º de Noviembre, no llegaron hasta el 23 de Enero. Estos italianos son un despelote únicos y solo te contestan con un “boh”. Llevé mis fotocopias necesarias, pero nada de eso podían ser usadas, debían ser los originales y mandados y visados por la embajada de Italia en Chile, y de ahí al Ministerio de Relaciones Exteriores en Italia, luego a la embajada de Chile en Roma, y de ahí, finalmente, a la universidad. Como se imaginan, un círculo imposible, casi, de seguir; ah, y además, hay que agregarle que debíamos dar un examen de italiano el 12 de Diciembre para tener los resultados supuestamente en la semana…. pero solo los tuvimos como el 15 de Enero. Y algo divertido, se cerraban las inscripciones en Diciembre; pero prerrequisito, debíamos haber aprobado el examen. Como ven, una sola locura. Para qué les digo lo desesperados y angustiados que estábamos, sumándole que aquí no hay donde vivir, y encontrar una pieza ya es un milagro. Ya en Año Nuevo y antes de Pascua, nos salió esto del Vaticano, pero después de 20, aunque no lo crean, 20 entrevistas y conversaciones pospuestas, supimos de que se trataba realmente el curso (antes solo era una idea general, a lo italiano…) y era “Biblioteconomía, con Mención en Arquitectura Religiosa del Renacimiento a Nuestros Días”…. Por lo cual, aunque ya estábamos inscritos, lo pensamos seriamente, y sumamos el otro gran problema, el dónde vivir. Aunque por medio de unos chilenos encontramos un departamento (¿departamento?), que de verdad eran dos piezas sin cama, con cocina (pero sin cocina ni refrigerador), el baño lleno de hongos por la humedad, sin rejas, en plano terra (nivel calle) y por 500 dólares al mes. Sacamos cuenta de cuanto nos iba a costar en arreglarlo, solo por 4 meses, y era todo una locura. Iba a ser una inversión para botar. No encontramos ni siquiera residenciales.

A Pato le empezaron los dolores de guata (quizás de nuevo úlcera).

Entonces, Cristian y Pilar, dado que los estudios no eran los indicados para nosotros, las condiciones del departamento ($ en general) y por tan poco tiempo y viendo que la beca es independiente al estudio, cambiamos de planes y nos replanteamos todo, no esperar el fin de la beca para empezar a conocer y viajar, sino empezar ahora desde marzo, y ocupar el tiempo y las $ con que disponemos por la beca.

Aunque parezca una locura, no lo es. Creo que vamos a aprender mucho más viajando y “viendo arquitectura”, que por medio de libros en una biblioteca.

Es por esto, que durante el mes de Febrero nos hemos dedicado a ver precios de trenes, ofertas, etc., como también los carnet de estudiantes para tener derecho a albergues. Nos hicimos socios de los dos que hay (y que podemos) uno es el ICTUS, y YHF. Los dos nos dan posibilidades de albergue dentro de toda Europa y el mundo (¡hasta hay en Chile! ¿Cómo será?). También ofrecen billetes de avión a todas partes y súper económicos. ¡Con esto Pato quiere ir hasta Egipto! (no me lo imagino arriba de un camello).

Con esto y el tiempo que disponemos, cree que de verdad se hace mucho más factible el que nos podamos ver. Escriban y dígannos (¿?) como sería, si ustedes pueden y quieren, y así nos ponemos de acuerdo.

Ya tenemos listas las mochilas y sacos de dormir. Nuestro viaje va a empezar, esperamos el 1º de Marzo a España, ya que ahí Pato tiene un primo hermano (no de los que viven en su casa por años) que se casa. Tenemos pensado quedarnos mas o menos hasta el 15 ahí, y luego volver a Italia recorriendo el norte, llegando finalmente el 1º de Abril a Roma donde cobramos la beca (la cual vendremos a buscar cada 1º de cada mes, hasta Junio incluido). Después tenemos planeado comprarnos el Europass por 2-3 meses y recorrer hasta quedar “lona”.

Bueno, ahora ya tienen una idea más o menos de toda la “película”, así que paso a contarles que de verdad en algunos momentos creo nos “tiramos al agua pato”,  ya que ni Pato ni yo tenemos experiencia en viajar así, pero si no lo hacemos ahora, ¿cuándo?  Será toda una aventura, tenemos “planeado” hasta cuanta ropa llevar, pero todo en teoría. ¿Cómo será la práctica?

Ah, y Cristián y Pilar, porfa’ les pido (pero no se rían) que como se me perdió un libretín donde anotaba algunas cosas (como los cumpleaños), se me perdió y necesito, si tu tienes, las fechas de los cumpleaños de todos ya que sé que las debes de tener y sabes, porque siempre llegan tarjetas en las fechas. A mí me encanta mandar, pero sin saber exactamente las fechas estoy perdida (pedirlos a la casa, me da plancha!!). Porfa’ mandalas a:

Sra. Mónica Fierro

Caulonia 10, int 32

00183 Roma

Italia

Si puedes lo antes posible para así tenerlas antes de irnos de viaje el 1º de Marzo.

Bueno, escríbannos y cuenten como están, y todo lo que quieran. ¿Y cómo está el frío allá?

Bueno ya es súper tarde (12) y prefiero cerrarlo de una vez y mandarlo mañana a primera hora.

Reciban un gran abrazo y espero sus noticias

Mónica

Autoficción 42: Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego..

Al leer las cartas de esos años siento que mis padres vivieron demasiado en función nuestra, dependiendo excesivamente de nosotros, de lo que hacíamos, de lo que estudiábamos o no estudiábamos. Todo eso fue bueno, fue muy generoso, pero también, creo, fue desgastador para ellos porque por mucho que uno a veces quiera ayudar, simplemente no se puede, o no se sabe cómo hacerlo o se hace mal, proponiendo soluciones a la medida de uno, a los estándares de uno, al mundito de uno……y uno se puede equivocar tremendamente. Los trabajos de nosotros, los hijos, las oportunidades evolucionaban lentamente, a golpes, con saltos y caídas, y tengo la impresión que a veces lo mejor es no intervenir, o intervenir apenas. Recuerdo que a mí me ocurrió algo que no supe aprovechar. Estaba recién recibido y ya con planes de partir hacia Berlín, cuando llego al laboratorio de Yeager un tipo de la IBM preguntando por Fierro, que donde estaba Fierro. Salí apurado de mi oficina para presentarme, era el Dr. Bindra que recorría universidades reclutando para la IBM. ¿Me interesaría trabajar para ellos? Yeager, que tenía muy buenos contactos con la industria, me tenía bien recomendado. Una respuesta positiva de mi parte y era un caso cerrado, estaría contratado. Pero como ya tenía todo encaminado hacia Berlín, le dije que no, pero que a la vuelta me interesaría mucho explorar esa oferta. Ingenuamente pensé que con un entrenamiento adicional en Alemania, me sería incluso más fácil aceptar ese trabajo en la IBM. Grueso error. Cuando regresé Bindra yo no estaba a cargo de esas búsquedas de candidatos y apenas me contestaron con una carta de gentileza, nada más. Muchas veces las oportunidades se presentan y después simplemente se van, desaparecen. Aprendí cayéndome del décimo piso, solito.

 

Pero volvamos a las cartas. Es cierto lo que dice mi hermano sobre como se trasparentan nuestros padres en ellas. Noto que al leerlas a mí también me ocurre algo parecido, donde creo que revive más fidedignamente mi padre. Mi madre no tanto, más bien sobresale el recuerdo de una madre que observa y cuenta historias y que escribe, pero me parece que no sobresale la madre de todos los días. Pareciera que se recupera solo una faceta de ella, de la persona que escribe. Y resalta mucho el fantasma del cáncer y las enfermedades, o el cáncer y las hormigas, como en esta carta. En esta nueva carta nuevamente nos cuenta de esa enfermedad maldita que ya la tenía agarrada de un pie, tocada, aunque todavía la dejaba moverse por los supermercados, librerías y casas. Incluso todavía la dejaba ir a tomarse una variedad de exámenes médicos que salían buenos, y que indicaban que ya no tenía la salud comprometida. Pero ella internamente, sabía que el jueguito había comenzado y que, cuando eso ocurre, nunca se termina, o nunca se cancela. Llegan solo algunos intermedios, porque el Pac-Man, el juego del cáncer, no se puede abandonar. Ese año, por dos meses, sufre dolores de cabeza que ella interpreta como una vuelta al juego activo, al Pac-Man juguetón que la invitaba a jugar; aparentemente le tocaba nuevamente el turno a ella:

 

“….hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo….”

 

Regresan a la casa en auto, los dos solos, pero la verdad que no tan solos porque van acompañados por el elefante hediondo del cáncer, el monstruo del cáncer, que como en ese juego del Pac-Man quería jugar de nuevo con ella. Imagino las conversaciones y reproches adentro de ese auto. Mi padre por un lado pidiéndole que por favor se hiciera los exámenes médicos y ella que rigurosamente se opone, se niega, porque no desea quedar inutilizada por los tratamientos médicos, las drogas, las jeringas, o las oscultaciones y fantasmas. Al final ella se baja del auto, ¿habrá dado un portazo? ¿Se habrá despedido?:

 

“….ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi….”

 

Y mi padre continúa solo a casa en busca de los exámenes previos, de otros años, para saber si esos “huesos medios borrosos” que habían visto era algo nuevo, algo que recién se estaba presentando. Se toma primero un calmante, o a lo mejor, un whisky, y busca y escarba, se mete adentro de un closet para indagar, abre cajas, tose por el polvo:

 

“…Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón…”

 

Es decir el Pac-Man todavía no ganaba. Estaba ahí, le hacía rosquillitas en un pie, se lo mordía, pero la dejaba moverse, la dejaba arrancarse para jugar otro poco más en el futuro. El juego no concluía todavía:

 

“…..una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos…..”

 

Pese a la precariedad en los trabajos. los hermanos se reproducían, crecía la familia y la vida continuaba. Anita, esposa de mi hermano Gonzalo, y hoy fallecida después de un cáncer fulminante, acababa de dar a luz a Catalina. El nacimiento había coincidido con una mejora en el trabajo de mi hermano, de manera que Anita contaba graciosamente:

 

“…..esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..”

 

 

Febrero 1987

Cristiancito querido

Aquí estoy, en la pieza que ocupaste con Pilar. Todo Igual. El mismo bergere que compré días antes que ustedes llegaran, los cubrecamas café con amarillo, y el mismo calor. Son las tres de la tarde, estoy sola en la casa. Hasta la Guillermina salió a regañadientes por unos trámites para conseguirse una de las casas de Caritas.

Esos días pasaron tan rápido….ahora los echo de menos, hasta extraño los telefonazos y las entradas y salidas repentinas…hemos vuelto a la rutina. Y no sé qué fin de semana tendremos. Vamos a Jahuel, Juan y yo. Y anoche Juan Alberto también quiso ir con su familia. Me gusta mucho estar con los niños. No tanto Juan, mejor dicho que a Juan le espanta la idea. Alegando que los niños me pueden cansar, los aleja rápidamente. Ahora me doy cuenta por qué me recalcaba años ha: te cuidé los niños dos horas….Juan es demasiado adulto, no sabe hacer su vida con niños cerca.

Aída está con siete semanas de embarazo. Me pidieron le consiguiera otra empleada. Clara, la actual, maneja a Francis por el terror…

Anita, siempre muy serenamente tuvo su niña (Catalina). Una preciosa niña. Y esta tarde sabremos el nuevo sueldo y el nuevo puesto de Gonzalo (hermano). Como dice Anita, esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..y su hermana (Godi) la recibió muy bien, con besitos por todas partes.

Pasando a otra cosa. Invitamos al matrimonio que le prestó su departamento este mes a Mónica (hermana) y Pato en Roma, al restarán giratorio. Todo perfecto, un matrimonio encantador con el idealismo de los años 70 vivito…ex exiliados, quieren volver a cultivar un fundito cuando junten plata. Con unas vainas, machas o erizos y corvina, postre y café, más tres botellas….me sentí quince años más joven. La cuenta fueron $17 mil más la propina….Con eso, encuentro regalado ir dos personas a Jahuel, todo incluido por 9 mil el weekend.

Me gusta Santiago en verano sin la obligación de tener que veranear. Las mañanas son agradables y si no se sale después de almuerzo, esta pieza tuya es fresca. Álvaro (hermano menor) está con Marlene y amigos hasta el domingo, supongo, en Algarrobo, después se va Aída y niños, y los últimos días de Febrero, Anita con sus niñas y su hermana. Su mamá vino para el parto y se vuelve al sur mañana. Me tejí una polera, casi entera, esperando en la Clínica que naciera la niña. Tanto llamaban por teléfono …que hasta yo me empecé a asustar, y me pasé las mismas películas de mis embarazos, que si el niño viene mal, que por qué no sale luego. Al fin apareció Gonzalo en la puerta de la pieza, todo transpirado….yo había dejado mal colocado el teléfono y no recibía llamadas….después de haber estado a cada rato tranquilizando a la mamá de Anita que estaba cuidando a la Godi en casa… en fin, que todo fue bien y madre e hija están en casa. Gonzalo estaba muy emocionado, muy agradecido de tu llamada nocturna.

También hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo …ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi. Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón….Bromas aparte, pasé Diciembre y Enero con dolores de cabeza al despertar, creo que de puro miedo al cáncer. Debiera inventarse un tratamiento post-cáncer que incluyera al cónyuge….Una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos, de los que pensamos….sólo queda viva la Yelma Mella y Anita Coll de Zepeda….

El sábado pasado, nos juntamos en la casa de Oriana (hermana mayor de mi madre), con el marido de Silvia Correa que es abogado. Por una hora dimos vueltas sobre las conveniencias e inconvenientes de la separación de bienes. Son más los inconvenientes. Llegamos a la conclusión que si la Clínica iba mal, como Juan sería el primero en saberlo, este abogado haría la separación de bienes en un día….Oriana nos tenía bebidas y canapés de casa impecable, se sentía nerviosa como la gente que recibe poco…pero contenta también. Claro que ayer me llamó porque cree que debo pagarle al abogado y Juan cree que no, sino cuando haga algo tangible….porque no le dijo nada nuevo.

Mándame la carta de la española sobre tu libro. ¿Cuánto tiempo crees necesitar para las últimas correcciones? Yo le alargaría un poco el final y le daría más protagonismo a los de la revista. Claro que con la entrevista habrá un lote de días sin escribir. Si puedes mándame prospectos de computadoras, podríamos comprar una entre Álvaro y yo.

Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego. Así, ya pasaron los días tan esperados en que ustedes estarían aquí….y siento como si no hubiesen estado. Tengo que sentarme en esta pieza tuya para saber que viniste con Pilar. Esta casa, tan igual a cuando ustedes eran chicos, y ya veo las líneas en la cara de Juan Alberto, tan parecido a mi padre cuando joven.

A veces pienso que a Pilar le debemos haber caído como gente muy complicada, llena de normas. Creo que todas las familias tienen códigos desconocidos para la gente de afuera, demora algún tiempo interiorizarse en la otra familia para aceptarla sin reticencias. Espero que con Pilar y familia nos aceptemos recíprocamente sin críticas. Cuestión de tiempo. Sé que Pilar llegará a querernos y nosotros a ella y su familia. Lo único que a mi me importa es que tu vivas contento con ella. Lo demás, las infaltables diferencias, se van limando con la diaria convivencia y los proyectos que van formando ustedes en común. Eso sí que espero conocer el primer hijo tuyo y mejor aún, varios hijos. Si Pilar era grande y ayudó a cuidar a su hermana menor, no le debería gustar repetirse desvelos. A la Esperanza Matas le pasó así. Tuvo que cuidar, ya adolescente a su hermanito y ya perdió el interés de tener hijos propios. Por eso solo tuvo dos. Ahora, al medio siglo, cuando miro a las mujeres de mi tiempo, no hay mucha diferencia, casi todas están gustando del tiempo libre que les queda, y ninguna es buena abuela. Unas, por haber criado muchos niños, y otras, por falta de práctica en eso, ya que se dedicaron a trabajar fuera de casa. Yo, personalmente me siento como una ardilla en su árbol, contenta de estar viva y mirando vivir a los demás, me da una sonrisa interior…se sacrifican corriendo de allá para acá, a veces sin sentido….

Anoche fue la última llamada desde EE.UU del chico de los cheques. Su mamá vino hoy a buscarlos.

Y como ya debes estar bien cansado con esta larga carta, la termino. Además me duele la espalda y en el colegio de enfrente tienen un festival demasiado ruidoso, y han llegado hormigas a tu sillón…

Además te tengo que felicitar por Pilar, me gusta lo sincera y espontánea que es. Me hubiera gustado estar algunas horas con ella, conversando tranquilamente. Pero ya habrá tiempo para eso más adelante.

Creo que con la Diet-Cola llegaron las hormigas, las siento en el cogote….

Te quiero de aquí a Cleveland y hasta el Más Allá…

Ximena

Descubrí que el dolor de cabeza es por deshidratación, ahora tomo agua todo el día y no me duele al despertar..