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Lector, químico y lector Me gusta todo lo que se lee fácil y sin pedanterías. Relatos autobiográficos ocupan por ahora mi interés

Autoficción 60: El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal Silva Henríquez…. comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini….

En la siguiente carta tu padre menciona tangencialmente el conflicto que habían tenido con Anita, y que aclaró tu hermano en la autoficción anterior (59). Aparentemente, tus padres le pidieron a tu hermano que su señora, Anita, escribiera unas pocas líneas de disculpas para borrar todo el bochorno y empezar de nuevo. Eso da entender su carta. Sin embargo, al conversar con tu hermano hace pocos días, te contó que no recuerda nada de eso, y que jamás le escribieron una carta de disculpas a nadie. Disculparnos, ¿de qué?, te gritó por la línea, mientras manejaba su auto por algún lugar de Canadá acompañado de su amigo Allan Lathrop. Pero tu padre lo escribió claramente….. o a lo mejor esas cenizas ya se han enfriado demasiado y ya nadie lo recuerda:

 

“…..ojala la Anita mande cuatro letras para superar esta situación tan absurda….”

 

Te menciona también el cáncer de tu tío Manuel (casado con tu tía Mónica, hermana de tu madre) que trágicamente lo sacó violentamente de este mundo en corto plazo; el Pac-Man lo agarró sin soltarlo más. Tu padre intenta también ayudar a tu amigo Rodrigo García, o “García los buenos”, como les decías tú, un médico chileno que exploraba posibilidades de quedarse a trabajar en USA en esos años, después de una estadía en la Cleveland Clinic. Fue un proyecto que finalmente les resultaría, pero no recuerdas cual fue el mecanismo por el cual lograron emigrar para quedarse en USA.

En septiembre de ese año, en el 88, ya casi llegaba la fecha del importante plebiscito en Chile, donde los ciudadanos decidieron si Pinochet seguía en el poder (ganando el Sí) o llamaba a elecciones para el año 89 (ganando el No). Ese 5 de Octubre, Pinochet perdería el plebiscito, y por un porcentaje bien parecido al pronosticado por tu padre:

 

“…el plebiscito lo ganará la oposición, creo, por un 60%, siempre que no haya fraude….”

 

 

Stgo 14 Sept 88

 Querido Cristián

 Recibimos ayer una carta y copia de 2 cuentos y un apartado de un trabajo científico. Gozamos como siempre de tus escritos, que son muy inteligentes y entretenidos. Este fin de semana iremos a Viña porque se casa Rodrigo, el menor de la tía Tata y amigo de Alberto.

 Te voy a dar una mala noticia. El tío Manuel, el marido de la tía Mónica, presenta un cáncer en la próstata que parece muy maligno. En todo caso lo ha tomado con mucha fuerza de voluntad y está siguiendo un tratamiento que ojala de buen resultado.

 Otra cosa que quería contarte es referente al Dr. García. Alberto tenía un compañero médico que se fue a EE.UU. donde tomó contacto con un abogado especialista y logró quedarse trabajando allá. La síntesis de cómo logró esto es meas o menos en base a lo siguiente: la ley en EE.UU. para darle un trabajo en EE.UU. tiene que poder, a través de avisos publicados en la prensa, que no haya ningún candidato norteamericano para hacerlo. La ley no dice en qué diarios, ni en qué sección del diario debe publicarse este aviso. Este abogado que conoce todas las artimañas elige el diario y la sección del diario, que conviene, y que da por resultado que nadie lea el aviso y nadie se presente a postular al trabajo. Con eso logrado, todo lo demás resulta fácil. Si tu amigo García quiere, le consigo el nombre y dirección de este abogado que es de Nueva York. Aquí el clima ha ido muy bien y ya tenemos días de primavera.

 El plebiscito lo ganará la oposición, creo, por un 60%, siempre que no haya fraude. Le escribí a Gonzalito y ojala la Anita mande cuatro letras para superar esta situación tan absurda. Averigua y mándanos información anticipada para ir a algún lugar de veraneo en Cleveland.

 Recibe Camila, Pilar, y tú un cariñoso abrazo y beso de tu mamá y hermanos y mío.

 Juan

 

 

Y finalmente llegamos a otra carta memorable de tu madre. Primero menciona a Pilar Serrano, la esposa del escritor José Donoso. Aparentemente iban a una manifestación para apoyar el No, donde debían presentarse con escobas. En esos años se organizaban protestas bien singulares:

 

“….estoy sentada ante un café en el Copelia. Son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano a una manifestación con escobas (pero se me olvidó traer escoba….)….”

 

¿Existirá el Copelia todavía? O también se enfrió y pasó de moda, dejándole el paso a otros lugares de encuentro, otros restoranes.

Tu madre pronto se refiere a una comida en Punta de Tralca, en el refugio veraniego perteneciente a la Iglesia y donde el Cardenal Silva Henríquez había establecido su lugar de vacaciones. Ya estaba aparentemente recuperado del accidente de auto sufrido unas semanas antes donde lo atendió tu padre (leer autoficción 54) y parecía estar con ánimos de celebrar. Tu madre, como siempre, se desdobla en detalles apetitosos, escribiéndolo todo como si garrapateara un cuento:

 

“….había empanadas y filete. Comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini…”

 

Y las manos, se fija deliciosamente en las manos con ojo de “escribidora”::

  

“….la monja bien anciana que nos servía tenía las manos rugosas de lejía y las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor de hilo….Gran servilleta blanca con que limpiaba los restos de su boca…”

 

Asistían al almuerzo con Reynaldo Sapag, el mismo que después escribiría un libro sobre el Cardenal (leer autoficción 54) y….:

 

“…también estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje….”

 

Y lo remata con una frase lapidaria porque el Cardenal, después de participar tanto del debate público, después de defender con tanta fuerza y energía los derechos humanos, ya estaba en retirada, y….:

 

“…..a ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado…..”

 

 

Stgo, 23 Sept 88

 Cristián querido

 Estoy sentada ante un café en el Copelia. Son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano a una manifestación con escobas (pero se me olvidó traer escoba….).

 El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal. El invitó a Sapag Sra. e hijo, y a Fierro Sra. e hijo, pero Juan Alberto(tu hermano) estaba de turno. Sapag tiene un lado de la cara tieso y una mujer bien buena moza y que no abrió la boca. La noche antes pasé vomitando las tripas, parece que por el agua….así es que me porté tiesa de dignidad para no caerme. Había empanadas y filete. Comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini. La monja bien anciana que nos servía tenía las manos rugosas de lejía y las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor de hilo….Gran servilleta blanca con que limpiaba los restos de su boca. A ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado. También estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje. Ni por cortesía le dirigió la palabra al joven hijo de Sapag o a su mujer, y si yo hablaba parecía tan conveniente como regar la alfombra. Claro que no fui simpática. Cuando el habló de que “estas cosas antes no sucedían”, recordé el voz alta la muerte en el exilio de O’Higgins, las de Manuel Rodríguez y los Carrera, Balmaceda, etc..

 Me cayó gordo (lee lo que dicen en esas páginas de La Época que estoy coleccionando).

 Se casó Rodrigo, hijo de la Tata y René (38 años) con la hija de un médico (19 años y linda). Fuimos a la fiesta gran fiesta. Me gustó volver a ver primas.

 Cuéntame las gracias de Camila y las que le inventas a Pilar.

 Un gran abrazo

 Ximena

 

Tu padre te escribe nuevamente un 15 de Octubre, pocos días después del plebiscito del 5, pero desgraciadamente no toca el tema porque te cree bien informado:

 

“….no te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información….”

 

Te has perdido lo más sabroso, Cristián, y tendrás que esperar otra carta de tu madre para saber cómo ocurrió todo eso. Mientras tanto, en la carta actual, tu padre te aconseja que no seas muy prejuicioso al atender meetings relacionados con tu especialidad….. meetings que sin embargo, con el pasar los años, todavía miras con desconfianza, porque sientes que muchos científicos establecidos, “famosos”, se construyen trabajosamente una plataforma, un andamiaje, “una marca”, para después explotarla y sacarle provecho como si fuera una mina de oro; eso es todo, y ocurre en casi todas las profesiones sin excepción. Pero te gusta el consejo de tu padre (y que curioso, ahora que lo relees, notas que lo escribiste en el tiempo presente, como si tu padre todavía viviera):

 

“……en esos encuentros, no todo es ironía querido, Cristián. En esas reuniones salen cosas interesantes. Nos guste o no, el progreso científico se muestra en esas reuniones. Habrá gente tonta y superficial pero también hay gente de verdadero valor. Es problema tuyo descubrir a esas personas….”

 

Y las descubriste, descubriste a esa gente valiosa, las encontraste, pero fueron excepciones, y sobre todo te gustó conversar y conocer a esos desconocidos que formaron parte de los cimientos de lo que crecería después, los que acarreaban la antorcha por subterráneos apartados, lejos del aplauso organizado, el papel picado y el reconocimiento en diarios chillones.

Y el lugar de veraneo con que tu padre soñaba, desgraciadamente nunca llegó:

 

“…..no te olvides de mandarnos información sobre lugares de veraneo, porque sería muy lindo que pudiéramos juntarnos en Julio o Agosto próximo. Todos en casa muy bien….”

 

Santiago, Octubre 13 de 1988

Queridos Cristián, Pilar y Camila;

Ayer recibimos tu carta y me apresuro a contestarla. En la noche te llamamos y tu andabas en Chicago, de lo cual me alegro mucho porque en esos encuentros, no todo es ironía querido, Cristián. En esas reuniones salen cosas interesantes. Nos guste o no, el progreso científico se muestra en esas reuniones. Habrá gente tonta y superficial pero también hay gente de verdadero valor. Es problema tuyo descubrir a esas personas.

US$ 1,350 como tu nos señalas, no es un sueldo fabuloso, pero si estás en algo que te gusta, ese sueldo es muy gratificante. Cuando Pilar entre a trabajar a la NASA, ustedes se podrán “reír de los peces de colores”. Ojala que a ti te salga el permiso de trabajo y después la residencia, y que Pilar logre su doctorado. Son lindos desafíos que a futuro te darán muchas alegrías y satisfacciones. La cuota del computador, cancélala con la tarjeta American Express y todos aquellos gastos indispensables como los que has señalado en tu carta.

La foto de Camila, muy lindas y ojala nos mandes nuevas fotografías, pues ya estará más grande. No te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información.

Estamos felices que se cambien a la nueva casa, que por lo que dices es muy barata en relación a las comodidades que les ofrecerá. No te olvides de mandarnos información sobre lugares de veraneo, porque sería muy lindo que pudiéramos juntarnos en Julio o Agosto próximo. Todos en casa muy bien.

Recibe tú, Pilar y Camila, cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

Autoficción 59: Acá las cosas como siempre, el Señor Capitán General con impudicia casi increíble se autoproclamó, recibió homenajes militares y aceptó sacrificarse para postular al cargo de Presidente por 8 años más….

Esta vez fue tu hermano Gonzalo (Luis Gonzalo), quien mandó un email desde Canadá para aclarar un detalle, o para hurgar entre las ruinas y las cenizas con una espina puntiaguda, como para remecer esas brazas de un pasado que no se apaga porque todavía todos ustedes están vivos, y a lo mejor creyéndose eternos porque les puede molestar mirar hacia un horizonte que se acaba y que perciben cercano; pero tu hermano de Canadá se encargó de avivar esas brazas que pronto se entibiarán porque al final todo se enfría, y a lo mejor lo único que logre salvarse sean estas cartas, papeles helados que probablemente no le interesarán a nadie por la poca importancia que tienen incluso ahora, papeles restringidos a una familia, una sola tribu chilena en el Santiago de los ochenta.

Tu hermano cuenta que Anita, su esposa, trágicamente fallecida hace pocos años –aunque esos años se acumulan y Anita se aleja continuamente y se despinta- fallecida, como decías, después de un cáncer fulminante, no estaba enojada con tu madre por asuntos de dinero, o por el poco apoyo financiero que recibieron de tus padres (ver Autoficción 56). Cuenta que fue la llamada telefónica de ellos a sus papás, porque se oponían a la emigración de tu hermano hacia Canadá, lo que desencadenó la molestia de Anita:

 

Luis Fierro
Fri, Sep 6, 4:57 PM (3 days ago)
to me

Recuerdo que sí, que Anita estaba súper ofendida con los papás nuestros, pero no tenía nada que ver con plata. Era porque los papás nuestros, en el afán de que yo no me fuera a Canadá, le habían dicho a sus papás (de Anita), por teléfono, que cómo se les ocurría dejar que Anita se fuera a Canadá, sabiendo que ella (Anita) era tonta.

Regards,

Luis Fierro
Cell:

Want justice ? Fight your anger, attachment and ignorance

 

A finales de agosto y principio de septiembre, tus padres acababan de llegar de Cleveland, donde fueron a visitarte para conocer a Camila, tu hija de pocos meses, y comenzaron nuevamente a escribirte cartas. De esa visita es poco lo que queda porque ahí no se escribieron, no fue necesario porque se vieron, conversaron, compartieron por mucha horas. Quedan fotografías, es cierto, pero cuesta verlas, encontrarlas, porque se esconden entre muchas otras fotografías como si temieran salir a la luz. Son tantas, que es como si nunca hubiesen existido.

Ya habían regresado del viaje, y nuevamente te comenzaron a llegar noticias de ellos por correo. Y el tema caliente en esos meses, en Chile, fue el plebiscito y los conflictos y debates públicos que suscitó:

 

“…entramos a un aburrido ciclo de monólogos televisivos, excepto ayer que se agarraron a puñetes entre ellos, los del Partido Nacional. Su presidente, en pijama y bata por un resfrío, dio una conferencia de prensa, no aceptando su destitución. Latinoamérica con todo su sabor…..”

 

 

Viernes 19 de Agosto 88

 Cristián y Pilar

 Gracias por los estupendos días pasados en Cleveland (me faltaron regalos….) porque no quise deshacerme de algunas fantasías.

 Con Juan pasamos recordando las gracias de Camila. ¿Cómo está ahora? ¡Es una niña deliciosa! Aquí todos bien, bien. Está lloviendo desde que llegamos así es que no he sentido mucho estar calientita en cama.

 Ahora pongo al correo las fotos a tu familia, Pilar (tu esposa), y certificados.

 Le di, a la hija de Clara, las cosas que le envió su mamá. No la vi porque pasó tarde a buscarla por casa.

 Hoy es primer día que salgo, así con lluvia.

 ¿Recibiste, Cristián, los datos del premio literario de la Cámara Chilena del Libro? En cuento, son un máximo de 15 carillas a doble espacio en hoja oficio. Envíame cuentos y yo le saco las 5 fotocopias y los voy a entregar antes del 31 de Marzo 89. El tema es libre.

 Entramos a un aburrido ciclo de monólogos televisivos, excepto ayer que se agarraron a puñetes entre ellos, los del Partido Nacional. Su presidente, en pijama y bata por un resfrío, dio una conferencia de prensa, no aceptando su destitución. Latinoamérica con todo su sabor…..

 Cariños y gracias

 Ximena

…el traslado de maletas a Kennedy fue espantoso. Ya las dejaba tiradas..

 

 

Ya no lo recordabas, pero aparentemente le mandaste una carta bastante loca a tus padres en esos meses, simulando que había sido escrita por Camila, tu hija de pocos meses; claramente había sido una humorada. Camila parecía contarles sobre conflictos y exageraciones, donde por algún motivo que ya no recuerdas, cubrías las ventanas de tu casa con papeles de diario, o donde Pilar le negaba el teléfono a un amigo y lo dejaba sangrando. Tu madre responde y trata de ponerse a tono con su propia humorada. Eran otros tiempos, donde parece que algo funcionaba mejor:

 

“….reímos mucho con tu carta. Algunos, como Álvaro (tu hermano) y Mónica (tu hermana), tus tíos, se la creyeron entera, hasta eso de negarle el teléfono al amigo, algo dudaron cuando les pregunté si creerían que tu papá pondría diarios tapando las ventanas…”

 

Y le contó sobre el plebiscito que ya llegaba (miércoles 5 de Octubre, 1988), y de los “pobres” que también participarían:

 

“….ahora en Chile, solo se habla de plebiscito. Los pobres dicen que votarán Si o No, según quien les pregunte. Tú sabes, los pobres son los que hacen los trabajos manuales, y además aceptan ser criticados con o sin razón….”

 

 

Santiago 29 Agosto 1988

 Querida Camila

 Eres muy chiquitita para llamarte con todos tus nombres y apellidos.

Reímos mucho con tu carta. Algunos, como Álvaro (tu hermano) y Mónica (tu hermana), tus tíos, se la creyeron entera, hasta eso de negarle el teléfono al amigo, algo dudaron cuando les pregunté si creerían que tu papá pondría diarios tapando las ventanas. Eres verdaderamente ingeniosa, fantástica como toda latinoamericana culta.

 Este fin de semana, en Algarrobo, te hice las sabanas que te envío junto a un libro chileno de “recuerdos del nene”, hasta en la Constitución chilena se usa el genero masculino, ¡lo cual incluye al sexo femenino!

 Algarrobo estaba lindo, lleno de sol tibio y aire limpio. Te gustará esa casa –ahora que está bien arreglada la cuidan todos- . Se veía impecable a pesar de estar vacía más de dos meses. Los últimos en ir, Alberto y familia, estuvieron en cama sus vacaciones de invierno allá.

 Ahora en Chile, solo se habla de plebiscito. Los pobres dicen que votarán Sí o No, según quien les pregunte. Tú sabes, los pobres son los que hacen los trabajos manuales, y además aceptan ser criticados con o sin razón….

 Vuelve a escribirme, aunque todos los días en TV-cable sé que tiempo tienen en Ohio, como hoy, por ejemplo. Allá está lloviendo y saldrás bien abrigada con tus papás. Ayer, en Alemania, chocaron por chacoteros, unos aviones en vuelo. Aquí hace frío y niebla y se me termina el papel.

 Un gran abrazo a tus papás de tu abuela Ximena

 Cariños

 Ximena

 

 

Y finalmente llegamos a la carta de tu padre. El mismo te reconoce que había escrito bien pocas cartas. Te enumera las cualidades para encontrar un lugar ideal donde tomar vacaciones. No es mucho lo que pide:

 

“…el ideal sería que fuera una cosa cómoda, con confort, y que sea descanso para todos. Que tenga buena playa, y que tenga piscina donde la mamá se pueda bañar…”

 

Y también menciona esa carta escrita aparentemente por Camila:

 

“….la mamá y yo gozamos con tu carta, pero tus hermanos quedaron un poco asustados, especialmente cuando ‘Pilar no le quiso prestar el teléfono a Carlos y lo dejó sangrando en una oreja’…”

 

Y finalmente se le sueltan los puntales y te cuenta como se siente; se pone sabroso:

 

“…acá las cosas como siempre, el Señor Capitán General con impudicia casi increíble se autoproclamó, recibió homenajes militares y aceptó sacrificarse para postular al cargo de Presidente por 8 años más, pretendiendo completar así 25 años de dictadura….Estoy seguro que el “NO” va a arrasar si no hay fraude en el plebiscito, claro que hay que recordar que históricamente los dictadores no hacen plebiscitos para perderlos, sino para ganarlos, a pesar de ello confío en la honorabilidad de las Fuerzas Armadas que impedirán el fraude….”

 

 

 

Santiago, Septiembre 5 de 1988

 Queridos Cristián, Pilar y Camila

 Realmente he estado muy flojo para escribirles, hoy es día 05-09.fecha de aniversario de mes en que regresamos. Realmente Cristiancito, fue un regalo muy, muy lindo estar en tu casa, vivir con ustedes como lo hacen todos los días e incorporarse un poco en vuestras vidas. Estoy deseoso de que luego pase el tiempo y podamos repetir una linda estada en Cleveland, pero no en la misma ciudad, sino en alguna de esas islas de veraneo. El ideal sería que fuera una cosa cómoda, con confort, y que sea descanso para todos. Que tenga buena playa, y que tenga piscina donde la mamá se pueda bañar. No te olvides de informarte oportunamente, porque los lugares buenos son reservados con mucha anticipación. Trata de conseguirte folletos y todo lo relacionado con el tema.

 ¿Cómo te ha ido en el trabajo? El ambiente en la universidad lo encontré extraordinariamente agradable y te encuentro toda la razón que quieras trabajar allí. Ojala puedas lograr el permiso de trabajo y la residencia definitiva. ¿Cómo le va a Pilar en su tesis? Ojala pueda terminarla este año. ¿Cómo está Camila? ¿Cómo ha adelantado en sus risas y en las relaciones con ustedes? La mamá y yo gozamos con tu carta, pero tus hermanos quedaron un poco asustados, especialmente cuando “Pilar no le quiso prestar el teléfono a Carlos y lo dejó sangrando en una oreja”.

 Acá las cosas como siempre, el Señor Capitán General con impudicia casi increíble se autoproclamó, recibió homenajes militares y aceptó sacrificarse para postular al cargo de Presidente por 8 años más, pretendiendo completar así 25 años de dictadura….Estoy seguro que el “NO” va a arrasar si no hay fraude en el plebiscito, claro que hay que recordar que históricamente los dictadores no hacen plebiscitos para perderlos, sino para ganarlos, a pesar de ello confío en la honorabilidad de las Fuerzas Armadas que impedirán el fraude.

 Por TV conectada a cable, en las mañanas y tardes, vemos los mismos noticieros que ustedes.

 Reciban un cariñoso abrazo y besos, tú, Pilar y Camila

 Juan

 

Autoficción 58: Mencionaban que tu padre era un hijo de puta, Cristián, un pinochetista y un traidor

A lo mejor escribes, para ver si al repasar esas cenizas, estas cartas, logras reescribir tu propia historia. Recuerdas que ese año tus padres te visitaron en Cleveland ……..y por un motivo extraño, mientras escribes estas notas todavía escuchas a tu padre cuando sentado a la mesa, en tu casa de Cleveland, te dijo que el vino estaba malo. Recuerdas que no hiciste nada, no explicaste nada, simplemente dejaste que pasaran los minutos y que todo eso se olvidara; pero a ti no se te olvida, te gustan las cenizas, ¿cierto?

La primera carta es de tu hermana Mónica. Había regresado de su viaje por Italia con Pato, su marido en ese entonces, y todavía luchaban por encontrar un lugar, una fuente de trabajo. La carta no tiene una fecha precisa, pero fue escrita después del viaje de tus padres por Europa y USA, cuando los pasaron a ver y conocieron a vuestra primera hija, Camila, “la Cami”.

Cuenta de un viaje a Reñaca y Algarrobo, después de temporales. Menciona la mítica casa de Algarrobo que nunca ha dejado de estornudar, algo parecido a una casa que tiene vida propia:

 

“……ahora te escribo desde Algarrobo donde vinimos a ver si se había llovido mucho por una grieta que nunca se arregló.”

 

Alude también a la radio de onda corta que tenías en esos años y que todavía guardas ahí en Michigan, una Grundig que tu amigo Juan Pablo Molestina, ex compañero de colegio, reconoció por una foto. Te contó que había sido diseñada por un arquitecto alemán de mucho prestigio. Aquí va tu hermana:

 

“….son las 22 hrs y me acuerdo que tú sintonizabas radio Moscú lleno de pititos; la verdad que cualquier radio larga distancia y el ruido que emiten, me hace recordarte. ¿Cuántas noches me dormí al lado de tu pieza con esa “musiquita”? …y al recordar solo me sonrío y siento una rica sensación….”

 

Y entonces recuerdas el blog que escribiste el 11 de Mayo del 2014 (“Una Radio con Recuerdos”):

 

“….al poco rato de llegar del paseo junto a Copo, bajé al subterráneo de la casa donde me topé con esa radio de la foto, y que me abrió las compuertas del recuerdo. Por las noches chilenas, cuando ya se hacía tarde y me acostaba rendido sobre la cama junto a mi gato regalón, encendía esa radio onda corta y sintonizaba el programa que llegaba de Moscú, “Escucha Chile”. La recepción no era buena porque los servicios de inteligencia interferían la señal para que no la pudiera escuchar nadie. La radio era una Grundig que le compré al padre adoptivo de otro amigo de colegio, Luis Nieto. Ahora es una reliquia que todavía sobrevive a los años y los cambios de continentes, pero en esos años la recepción de ondas lejanas era excelente. Es una radio que me acompaña fielmente a través de mis trasteos por el mundo. Recuerdo claramente esa noche en nuestra casa de Santiago. Ya casi todos dormían cuando por la Grundig y en le programa Escucha Chile, nombraron a mi padre por algo relacionado con el Instituto de Neurocirugía de Santiago. Me levanté al baño donde me topé con mi papá que caminaba a paso lento por el pasillo de la casa. Ahí le conté nerviosamente lo que había oído por la radio, y que mencionaron su nombre y lo insultaban. Se quedó callado, silencioso, y como estaba oscuro no le pude ver el rostro para descifrar alguna huella, algún dolor, alguna rabia, y no me dijo mucho; más que nada me escuchó pero sin decirme nada. La noche me pareció entonces más pesada que antes, silenciosa, algo que solo interrumpió la tranquilidad de mi gato que se movía frente a nuestros pies. Al poco rato, y después de tratar de escuchar la radio nuevamente, nos fuimos a la cama; la onda radial ya se había evaporado y solo nos llegaba el ruido de la estática como si nos invadieran los marcianos. Afuera, Santiago se sumía en la tranquilidad del toque de queda, y la noche se hacía silenciosa y oscura, y cubría los sustos y sobresaltos con la ventisca fresca que barría el smog diario…..”

 

Por la radio mencionaban que tu padre era un hijo de puta, Cristián, un pinochetista empedernido y un traidor, que había traicionado a su mentor, al renombrado y reconocido doctor Asenjo, fundador de la neurocirugía en Chile y también en Latinoamérica (para leer más sobre Asenjo, ver autoficción 40, 30, “Las Burbujas”, “Reconócelo, eres tú”, y “Patricio Aylwin”). Pero no le contaste todos esos detalles a tu padre, simplemente se los diste a entender.

Aquí va la carta de tu hermana:

 

 

Querido Cristián

 ¡Feliz cumpleaños!, aunque solo faltan un poco más de 24 hrs para que sea, y aunque llegue un “poco tarde”.

 La verdad es que unos pocos días, antes de tu cumpleaños, partimos el día viernes a Viña, y ya en el camino se veía como el temporal de lluvia y viento iba llegando. Hasta andando en auto se sentía como se bambaleaba a causa del viento.

 El día sábado ya en el estero (que está entrante a la casa de Pato) se veía lleno, y hay que recordar que una vez se salió e inundó todo, hubo muertos y desaparecidos.

 Te compramos la tarjeta en la Calle Valparaíso, pero no alcanzamos a llegar a tiempo al correo. Así que ahora te escribo desde Algarrobo donde vinimos a ver si se había llovido mucho por una grieta que nunca se arregló.

 Estamos los dos solos con Pato. Encontramos leña así que prendimos la chimenea, todo muy “romántico”. Son las 22 hrs y me acuerdo que tú sintonizabas radio Moscú lleno de pititos; la verdad que cualquier radio larga distancia y el ruido que emiten, me hace recordarte. ¿Cuántas noches me dormí al lado de tu pieza con esa “musiquita”? …y al recordar solo me sonrío y siento una rica sensación.

Los papás llegaron felices de haber estado con ustedes y conocer a Camila. Llegaron tan americanizados que el primer domingo hicieron un “brunch”.

 Hemos visto fotos de ustedes, y de verdad se ve exquisita, Camila, y ya con cara de bebé grande. También vimos como llegaban cargados de regalos de ustedes. ¡Gracias!, y la más deliciosa expresión fue de Francisca (hija de tu hermano mayor), que recién cumplió los cuatro, y que al ver los pinches para el pelo, dijo con cara de sorpresa, “era justo lo que necesitaba”. Es toda una “mujercita” de cuatro años, súper coqueta. A Alberto le dice “te enamoro” de tanto quererlo. Los chocolates “saco pica” menos mal que me hacen recordar permanentemente mi vicio por las cosas ricas, y parto al refrigerador con un signo STOP; porque de verdad estoy inmensa de gorda.

 Pareciera que los papás llegaron y no tuvieron tiempo de descansar. El papá al día siguiente estaba en la Clínica Indisa, y la mamá en cama con un refrío padre que la hizo ir el viernes a tomarse radiografía donde salió con “sinusitis”. Imagínate el dolor. También se asustó porque desde hace “cuatro” años mas o menos que no se resfriaba y le daba miedo tener bajas las defensas.

 Me duele el corazón verla vivir todo eso, y siempre con tanto coraje.

Bueno, mejor no me pongo triste. En todo caso hoy la llamé desde el pueblo (en Algarrobo) y mañana ya se va a levantar.

 Nosotros con Pato, bien, pero con respecto al trabajo, ya sabrás por el papá. En todo caso estamos como en un electrocardiograma de ánimo.

 Con toda seguridad podría emplearse, pero con $50 – $70.000 no se puede vivir. Bueno, mejor también cambio de tema.

 Hoy por la mañana fui con Pato a dar una vuelta por Reñaca, en un enredo de lugares para ti. Y como había terminado el temporal, estaba para fotografiarlo todo. El mar estaba precioso, con unas olas gigantescas y blancas que llegaban a la orilla. Los lobos marinos se habían ido de las rocas y solo se les veía asomarse de ves en cuando para tomar aire. Supongo que te habría gustado fotografiar eso. Yo tengo unas fotos tuyas que tomaste en la playa grande, en Algarrobo. Son lindísimas.

 Cristián, se nota que no he escrito desde hace tiempo. Salto de un tema a otro y no tengo una letra y redacción maravillosa. Pero de verdad siempre me acuerdo de ti aunque pareciera que no, pero de un modo muy cómodo y de pensamiento, pero no de hecho. Te quiero mucho y te deseo toda la felicidad hoy y siempre con Pilar, Camila y su futuro hermanita o hermanito.

 Un beso grande

 Mónica

 

 

Y aquí te encontraste con una carta que tu madre le escribió a tu papá, pero que terminó en tus manos. Ella estaba en Palma de Mallorca y pronto te visitaría junto con tu padre, en tu casa de Cleveland.

 

Portals Nous, Viernes

 Julio 88

 Juan querido

 Te escribo mientras espero ½ pollo con patatas y ensalada en el restorán al lado de la playa, al aire libre con toldo. ¿Lo recuerdas? En Palma llamé a Moniquita ($200 con el sistema de no dejar caer las cuatro monedas de $100). Pero ayer desde este teléfono en P. Nous se me fueron las 400 pesetas y duró tan poco que sólo escuché a una Pilar (tu esposa) respirar…

 Mi amor querido, leí recién carta de Moniquita (hija) del 22 y tuya. No te imagines que paso pobreza. Al contrario, no me maltrato para nada….pero para qué pagar más de $50 o $60 diarios en el Cala Fornells y tener que levantarse a tomar desayuno, cuando donde Nany (del Pedregal, una amiga chilena de ella) lo paso tan bien. Ayer por ejemplo nos invitaron a una Barbacoa por el cumpleaños del niño de Amine de las 8 pm adelante…. Le compré un regalo pero preferí quedarme. Vine a nadar a Port Nous y después me recosté en el living a ver TV con vista al mar. Voy a gastar unos $300 dólares en alguna buena cosa que les haga falta. Lo que sucede es que nuestros $ no valen nada. Aquí 1 kg de porotos verdes vale cerca de 600 pesetas. Nany ayer se compró un mantelito y otras leseras con 9.000 pesetas. Además el bus para la playa pasa cada 15 minutos casi esquina del departamento de Nany.

 Ayer el dentista que viene de Madrid a Fermerías, me puso el diente ($4.000) por 10 minutos y un poquito de pegamento. A otra señota que atendió le cobró 6.000 por pegar un diente en una placa. La única ventaja es que si se me sale el diente, me lo puede volver a pegar en Madrid.

No he arrendado auto porque sale 25.000 pesetas la semana y estacionar vale 45 pesetas los ¾ de hora, y no me hace falta. En Cala Fornells si sería necesario.

 Me haces falta terriblemente, por eso me gusta llamarte aunque sea cortito (para gastar solo 200 pesetas). En los diarios publican mucho sobre lo mal que está correos. Y es lo que más he sentido, la falta de cartas. ¿Cómo está Juan Alberto y Alvarito? De ellos no he recibido nada.

 Cariños amor

 Ximena

 

Viejito querido (continuación)

 No creas que vivo muy ajustada en $. No es verdad, y he comprado algunas cosas…

 No he necesitado nada más que estar contigo. Por no seguir sola es que estoy con Nany y María Angélica. Es sencillo convivir con ellas. Y me gusta estar allá a la hora del calor. Es seguro con puerta de calle blindada y no abro las rejas de las terrazas. ¡Qué rico fue llamar a Cristiancito el otro día! Era de noche y tenía diablos adentro pensando en Gonzalito (tu hermano que había partido hacia Canadá). Cristián es muy sereno. Aún no he visto fotos de Camila. ¿Las tienes tú?

 Cuéntame de todos. Ahora voy a llamarte por teléfono desde esta playa.

 Cariños

 Ximena

 

Lunes 11 de Julio (continuación)

 A los EE.UU. no sirve llamar desde cabinas. Cada dos o un minuto se corta aunque ponga monedas de 100 pesetas.

 Parece que varias cartas mías no les han llegado. He escrito como 2 veces por semana.

 Ayer mientras esperaba a Nany que comprara pasteles aproveché una tentadora cabina telefónica. Pero como decías que llamarías a Nany en la noche, quedé intranquila y antes de almorzar volvimos al pueblo Les Salinas a llamarte de nuevo y usé 9 monedas de 100 pesetas. Aquí oscurece a las 10 de la noche. Fuimos a la playa cerca de la casa de Amie, a Santaña y Cala Figuerg. También cenamos allá y volvimos justo cuando te llamé. Me hubiera gustado me dieras tu itinerario. ¿Partes de Miami o NY o Cleveland a San Francisco? ….es recorrer EE.UU. Estoy ansiosa de conocer a Camila (tu primera hija). Espero hoy tener foto de ell en American Express. Solo he tenido tres cartas tuyas y dos de Mónica y una linda de Cristián donde cuenta el nacimiento de Camila (tu primera hija).

 Cariños a todos

 Ximena

 

  

Palma Miércoles 13 Julio 1988

Cristián, Pilar y Camila

 Envidio a Juan quien conocerá primero a Camila. ¿Cómo es? Me la imagino morenita de inmensos ojos…preciosa.

 Recibí una carta tuya Cristián, sin foto…otra de Álvaro, otra de Mónica y tres de Juan, y salí de Chile el 7 de Junio. El correo en España, pésimo.

Cuando te llame desde Madrid dime el titulo del libro de Jacobo Timerman (“Preso sin nombre. Celda sin Número,” ese era el título que buscabas).

 Un gran abrazo a los tres (se me pega la mano y el brazo a la mesa del calor).

 Ximena

 

 

Y llegas al final de esta nota, Cristián, y notas que no has logrado reescribir tu propia historia. Pero lo cierto es que no deseas reescribirla, nunca lo has querido hacer así, mas bien es como si de alguna manera masoquista trataras de encontrar, escarbando entre las cenizas, eso que duele ……un mejor vino, por ejemplo, en tu casa de Cleveland, y sentados a la mesa, ese vino que nunca le ofreciste a tu papá.

Autoficción 57: Empezamos la época en que nuestra generación de desgrana

Se te complican las cartas, Cristián. Has logrado amontonar las del año 88, pero te cuesta descifrar los meses en que fueron escritas porque muchas te llegaron sin fechas; pero al menos lo intentas.

Continúas narrando en segunda persona. Buscas mi escudo, mi ayuda, Cristián, porque notas que así te censuras menos, cuentas más, como si este narrador ya te considerara muerto y terminado.

Tu madre te cuenta como la generación de ella empieza a desaparecer, a despedirse. Una amiga muere de cáncer y otra amiga, Corita Pareto (esposa del ex diputado Luis Pareto) espera turno:

 

“…..Alicia Sánchez de Claps murió de cáncer al pulmón. Corita Pareto está con muchos dolores y le cuesta dormir. Ya la tienen con cortisona….”

 

Y termina reconociéndote que:

 

“…..empezamos la época en que nuestra generación de desgrana….”

 

Pero como te contó un día tu hermano Gonzalo (por experiencia propia), cuesta morir, muchas veces no es fácil, se demora, uno se defiende y simplemente se niega a soltar el último suspiro.

Ustedes habían recién tenido vuestra primera hija, Camila. Y tu madre te asegura:

 

“…..¿No es cierto que una guagua es algo delicioso?…”

No.

Sientes que la paternidad o maternidad está sobre valorada, y no la percibes como algo cien por ciento delicioso. Es una exploración a la que entraste con curiosidad, temores, dudas, sustos, pero como te ocurrió en tantas ocasiones de alguna manera saliste adelante, salieron a flote y no terminaron ahogados. Para ti fue una manera muy linda de encontrarse, de toparte con otro ser humano…..

 

 

Lunes

Cristiancito querido

Aquí estoy de nuevo en la computadora, pero ahora, en un sillón reclinable, más apto para mi espalda.

Camila parece estar hablando en una de las fotos que enviaste. ¡Gracias! (¿sabes cómo se pone el comienzo de interrogación y de exclamación? Una vez me salieron, pero no sé qué teclas usé).

La casa se ve estupenda, pero por favor usa más American Express, no quiero que pasen apuros económicos. Eres mi hijo. Tienes que contar con nosotros.

¿No es cierto que una guagua es algo delicioso? Yo los gocé a cada uno de ustedes. Nada me parecía más importante, ni más entretenido. Quizás por eso soy una abuela poco chocha. Viví a concho la infancia de mis hijos.

La buena noticia es que Mónica (hermana) y Pato esperan para Julio. Estamos felices con la noticia. Tenía miedo que de tanto programar se quedaran sin hijos.

Marcelita (prima ya fallecida, hija de la hermana de tu madre, tu tía Mónica. Por trabajo vivían fuera de Chile es esos años) vino por dos semanas sola. Eso ha alegrado mucho a Manuel (esposo de tu tía Mónica y ya fallecido. Enfermó de cáncer) y a Mónica. Me da como remordimiento cuando veo a otros tan enfermos y yo sigo bien. Alicia Sánchez de Claps murió de cáncer al pulmón. Corita Pareto está con muchos dolores y le cuesta dormir. Ya la tienen con cortisona. Empezamos la época en que nuestra generación de desgrana. Y tengo que pensar en otra cosa, es malsano vivir entrando a la muerte.

Me imagino que tendrás poco tiempo para escribir, ahora con Camila al lado. Pero hay que tratar que ella se adapte a tus actividades. No hemos vuelto a recibir carta de ella.

Lo que más me gustaría es que pudieran venir el próximo verano. Algarrobo esta lindo, mientras aquí el smog nos invade. Están pavimentando Los Leones y el transito al sur se ha desviado a Suecia, buses incluidos. La calle es un puro taco.

¿Te han llegado revistas y diarios? Dime qué libros te interesan para comprarlos en la feria del Parque Forestal.

Van a ser las doce, y quiero poner esta carta al correo. Cariños a Pilar y Camila. Gracias por las fotos. Cuando llegan las pongo a la vista para que todos las vean. A Juan se le caía el real mirando a Camila.

A veces me despierto angustiada de que estés tan lejos, y verte tan poco. Es como si quisiera tenerte cerca para mirarte vivir y también leer lo que escribas.

Estamos yendo a Algarrobo todos los fines de semana. Te llamamos el domingo pasado y nadie estaba.

Un gran abrazo

Ximena

 

 

Y como no mostrar otra fábula de tu querido tío Cucho (hermano de tu madre y que mencionaste en autoficción 56). Pareciera que escribió una colección de fábulas cuando disfrutaba de una buena época, un período de paz, y quizás tocando brevemente algo parecido a la felicidad.

De ese día recuerdas los movimientos en la cocina, los preparativos. Tu padre disfrutó siempre “Establecimientos Oriente”, ubicado en Plaza Italia, un supermercado que preparaba unos arroces a la valenciana que ya nunca volverás a saborear. Muchas veces tu padre encaminó sus pasos a ese establecimiento los sábados por la mañana para comprar varias porciones y llevárselas a casa……hasta ese día celebrado, en que decidió hacerle competencia a esos arroces preparándolos en casa. Vuestro tío Cucho los acompañaba y presenció la trifulca que se armó por un conflicto con los ingredientes. Algo faltó, a lo mejor fue el azafrán, pero de ahí brotó este lindo recuerdo que tu tío les dejó para que después de tantos años, logren meterse nuevamente a esa cocina, logren tocar los cucharones, cierren los ojos y sientan el aroma, escuchen ecos, voces, el ruido de la calle que hubo en ese entonces….en tu cocina:

 

 

FABULA XII

Mi cuñado el cirujano,

entre varias cualidades,

dice tener buena mano

 

Por lucir habilidades

Se adueña de la cocina

para halagar vanidades

 

Cual lo hace en su oficina

ordena trabajo en masa

armándose gran bolina

 

Sin tener medida o tasa

con sus hijos y mi hermana

revoluciona la casa

 

Preparan en la mañana

con interés sin igual

arroz a la valenciana

 

Se hace quietud general

por confundir su receta

el diestro profesional

 

Por eso usted no se meta

en profesión desigual

aunque tenga la receta

Autoficción 56: Te sientes como si después de un incendio, no te puedes negar a revisar las cenizas

Esa fue la vida que te tocó vivir en esos años, Cristián, en los 80, y esas fueron las vidas alrededor tuyo, en tu entorno, las que muestran las cartas y con los cuales a veces compartiste. Has estado bien acompañado por mucho tiempo, pero de tus propias taras y felicidades. A lo mejor escribes como los que escriben bien o escriben mal, imitando a los famosos o los desconocidos, pero más que nada lo haces para combatir ese virus, la enfermedad, el susto de que a lo mejor lo perderás todo, incluso la memoria. ¿Será por eso que la memoria y los recuerdos te interesan tanto? ¿O serán los años, el último tercio que te va quedando? ¿Será la realización de percibir más años mirando hacia atrás que hacia adelante?

Te ‘añejas’ y te acompañas con esa urgencia por contar, y caminas por las calles acumulando papelitos en los bolsillos donde anotas frases sueltas, nombres, expresiones que se te pueden olvidar. Todo muy inútil, por cierto, pero sientes que todo eso te ayuda. Pilar, tu esposa, se preocupa, encuentra que todo eso que escribes es demasiado personal y no lee nada. A ti te afecta menos, te imaginas muerto, terminado y donde ya nada es importante (un poco como te enseñó tu amigo Ignacio Carrión). Este texto, por ejemplo, lo escribiste en el reverso de una boleta de Federal Express, por un saco de dormir que te pidió tu hija, Camila, que ahora vive en Seattle. ¿Qué pensará ella de ti en treinta años más?

Te sientes como si después de una fiesta o un incendio no te puedes negar a revisar las cenizas, o los sándwiches a medio consumir, o las botellas vacías, o las servilletas manchadas con labios pintados. Te interesas por averiguar quiénes fueron los que asistieron a esa fiesta, quieres conocerlos, recordarlos, quieres saber cómo usaron esas servilletas. Escuchas al incomparable Chubby Checker, que canta Dancing Party, por ejemplo, y te imaginas una celebración a la que no asististe; o acudes, pero a destiempo, desde Michigan, ahora, en este verano de Michigan y cuando todo ha concluido. Estas cartas son así, son un poco de todo eso y algo más, pero bien revuelto.

De manera que aquí continúas con tus cenizas, con tus servilletas manchadas con labios pintados, o con tus sándwiches a medio consumir. Imaginas que sería lindo si al ser leídas por alguien que no estuvo ahí, que nada supo de todo eso, al menos logre ver como emerge -por breves segundos- algo desde esos residuos, y vislumbre un asomo de esas vidas, alcance a palpar sus sustos, sus desesperanzas y quiebres.

Aquí tu madre te escribe apurada desde el aeropuerto de Santiago, en Chile. Es una carta sin una fecha precisa, pero la escribió antes de que tu hermano partiera hacia Canadá. Están en el aeropuerto porque alguien viaja, parece que Hernán, el padre de Pilar, tu esposa. Y desde ese café bullicioso, donde muchos se encuentran y despiden y lloran y se abrazan, te habla de su hermano menor, tu tío Cucho, que llegó a Santiago desde La Serena a enfrentar su divorcio, o a escapar de su divorcio:

 

“….anoche sorpresivamente llegó Cucho, así es que le pusimos un colchón en la pieza del fondo. Ninguno de sus hijos le dio un lugar para pasar la noche. Benko, el abogado de Indisa, lo asesorará porque su segunda mujer se ha quedado con todo lo que han reunido durante el matrimonio. Ahora Cucho está mal físicamente, y algo desmemoriado. Hay que cuidar de él y no dejarlo botado….”

 

Ese mismo tío Cucho le escribió un poema a tu hermano, Gonzalo, en esos años. Una burbujita de tiempo que se conservó gracias a su poema. Apenas recuerdas las circunstancias, estaban en el sur, eso crees, cuando Gonzalo se pinchó un dedo con un anzuelo al salir de pesca; la última y única vez que lo hizo (Fabulando en La Serena, Raúl Correa, Vicuña, 1980):

 

Con atuendo y buena caña

un día muy de mañana

Gonzalo salió a pescar

 

Lo pensó una y mil veces

si picarían los peces

en aguas de aquel lugar

 

Decidido al fin al lance

clavose, triste percance,

un anzuelo en el pulgar.

 

Si dudas de tu actuación

el dedo o el corazón

pudiéraste tu clavar

 

 

Te cuenta también, que vendieron un departamento, y que ese dinero lo utilizarían para ayudar a tu hermano menor, Álvaro, el ‘Plito’, con su nueva empresa constructora. ¿Cuántos departamentos llegaron a tener tus padres? Ya ni lo recuerdas:

 

“….vendimos el departamento de Huérfanos con Ahumada en menos de su valor. $5.000.000 Quedarán líquidos $4.300.000 para Álvaro y así podrá construir sin sobresaltos….”

 

Como mencionabas en autoficciones anteriores (53), tu hermano Gonzalo finalmente partía hacia Canadá, pero no sin bofetones previos, disputas, quitadas de saludo, porque tus padres se oponían fuertemente. Al final partió, pero sin la ayuda económica de tus padres:

 

“….Anita (esposa de mi hermano Gonzalo) está furiosa repentinamente desde que supo que le daríamos $ a Álvaro y ellos se van a Canadá con lo que han ahorrado solamente (6 a 8 mil dólares, creo)….”

 

Anita se los hace notar y lanza la primera piedra:

 

“……no entiendo, estuvo Anita dos veces muy amistosa, y de repente en su casa no me saludó al llegar …..así es que nos fuimos….”

 

La respuesta de tu padre no se hizo esperar:

 

“…..¡Por eso, Juan les quitó el auto!…”

 

Y los padres de Anita también salen al ruedo; sin invitación y casi sin ropas, simplemente le llegó un palo sin que se enteraran de donde les caía:

 

“….dice (Anita) que yo no debería haberle dicho a su mamá que nosotros no les ayudaríamos por segunda vez, y que ya habíamos gastado 37 mil dólares en el año que estuvieron en EE.UU (y Juan estaba al lado dictándome lo que les dijera a los Kuschel)…..”

 

Según tus padres era importante enfatizar que, de ellos, no recibirían ninguna ayuda económica:

 

“….que sepan en Frutillar que si se van, se las deben arreglar con ayuda de ellos, no la nuestra….”

 

 

Al final tu hermano Gonzalo, partió acompañado solamente de su familia y unas pocas maletas. Nadie de la familia lo acompañó. El chofer de la UNICEF, de buena persona simplemente los llevó al aeropuerto. ¿Qué habrá pensado? Todo ocurrió rápido, automático, y Gonzalo resultó como expulsado de la familia. Parece que Álvaro, tu hermano menor, desafió las ordenes de tus padres, y llegó apurado a darle un último abrazo. Así fue como tu hermano emigró hacia Canadá para buscar nuevos horizontes, nuevos amigos y oportunidades; fue un quiebre parecido a un divorcio, a una separación violenta. Aquí van las cenizas. Aquí llegan la fiesta y los incendios, y los sándwiches a medio consumir junto a las servilletas manchadas con rouge:

 

 

Cristián amor

 Estamos con Pilar (madre de tu esposa) en el aeropuerto. Te escribo mientras esperamos tomándonos un cafecito y Hernán (padre de tu esposa) hace la cola con las maletas.

 Para qué te cuento en detalles estos últimos meses…..

 Anoche sorpresivamente llegó Cucho (su hermano menor), así es que le pusimos un colchón en la pieza del fondo. Ninguno de sus hijos le dio un lugar para pasar la noche. Benko, el abogado de Indisa, lo asesorará porque su segunda mujer se ha quedado con todo lo que han reunido durante el matrimonio. Ahora Cucho está mal físicamente, y algo desmemoriado. Hay que cuidar de él y no dejarlo botado.

 Ayer almorcé con Gonzalo en un simpático restorán. Está entre feliz y asustado.

 Vendimos el departamento de Huérfanos con Ahumada en menos de su valor. $5.000.000. Quedarán líquidos $4.300.000 para Álvaro y así podrá construir sin sobresaltos. De Septiembre a Diciembre trataré de vender Algarrobo para darle a Mónica otros $4.500.000 y comprar un departamento en Providencia para nuestra vejez. Lo que nunca quiero vender es la casa en que vivimos. Nos gusta el espacio y no siento a la empleada.

 Anita está furiosa repentinamente desde que supo que le daríamos $ a Álvaro y ellos se van a Canadá con lo que han ahorrado solamente (6 a 8 mil dólares, creo). Dice que yo no debería haberle dicho a su mamá que nosotros no les ayudaríamos por segunda vez, y que ya habíamos gastado 37 mil dólares en el año que estuvieron en EE.UU (y Juan estaba al lado dictándome lo que les dijera a los Kuschel).

 No entiendo, estuvo Anita dos veces muy amistosa, y de repente en su casa no me saludó al llegar…. así es que nos fuimos. ¡Por eso, Juan les quitó el auto!

 En fin, Cristiancito, este es un mundillo del que prefiero hacer mutis…y que sepan en Frutillar que si se van, se las deben arreglar con ayuda de ellos, no la nuestra.

 Si Gonzalo fuera sano y Anita ordenada en sus gastos, estaría feliz que hicieran su vida como quisieran. Tengo terror a que se vuelvan a endeudar. Además encuentro que Gonzalito se inventa una realidad propia…no coincide con la general que vemos los vulgares seres humanos.

 En fin, tengo que endurecerme para no hacer otro cáncer. Por eso Juan me trajo de sorpresa el pasaje a Europa.

 Cristiancito, dale a Pilar la pulsera de oro en recuerdo mío.

 Y te estaré escribiendo desde Europa. Puedes hacerlo a American Express, Palma de Mallorca, Islas Baleares, España. Salgo a París el 6 de Junio, a España el 20 de Junio y a Cleveland el 21 de Julio.

 Te quiero mucho, como tu querrás a Camila, ya lo sabrás.

 Ximena

 

 

Y por último otra carta de tu madre, pero esta vez más liviana. Ya estaba de viaje:

 

Palma, Martes, día en que había carta tuya en American Express. Julio 1988

 Cristiancito amor

 ¡Qué rico leerte! ¿Cuando tendré foto de Camila (tu hija recién nacida)? Anoche dormí feliz por haber hablado contigo.

 Le compré una muñeca (parecida a Pilar) para Camila. La próxima semana, en Galerías, me tendrán el libro de Cortázar. Recorrí antes varias otras y ya no estaba. Mi hotel en Madrid está a unos pasos de la librería más grande de la ciudad. Dime que otros libros te gustaría tener. Escríbeme al hotel Galaico (Gran Via 15 5º piso D, fono 5214668, pero no hay fono en la pieza. Llego el 17 de Julio).

 He extrañado tanto, tanto, a tu papá y a todos mis hijos.

 Con amor a ti, Pilar y Camila

 Ximena

Autoficción 55: Acá las cosas siguen la rutina de siempre con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria, o un nuevo fraude.

Se nota que tu hermano Álvaro estaba bastante ocupado en esos años, los 80, tratando de salir adelante después de haberse recibido de arquitecto y organizando una empresa constructora. Te manda una carta felicitándote por el nacimiento de tu hija Camila. Trata de continuar la carta unos días después, pero solo alcanza a escribir la hora en que lo intentó, las 22:37. Trata de presentar sus aforismos a un concurso literario, y llega pocos minutos antes de que venciera el plazo.

Recuerdas que tu hermano asistió al Taller literario de Enrique Lafourcade, pero tú ya estabas en USA y poco conversaron de eso. Tu madre, sin embargo, nunca asistió al Taller de Lafourcade ¿Por qué no lo hizo? Por la Internet te enteras sobre la triste noticia de que el escritor Enrique Lafourcade acaba de fallecer. Por WhatApp alguien te cuenta que Enrique Lafourcade, en su juventud, se había enamorado perdidamente de tu madre. Él formaba parte del coro de la Universidad de Chile y quería que tu madre también se metiera al grupo. Pareciera que realmente la quiso mucho porque cuando Lafourcade hablaba con esa persona que te contactó por WhatsApp (que se parece un poco a tu madre), se transportaba y le decía “Ximenita”. Quizás por eso tu madre nunca asistió a su Taller Literario, Cristián. En todo caso, estuviste a punto de no nacer, de ser literalmente “un don nadie”.

En la carta menciona también al cura Gaete, compañero de casa de Renato Poblete, acusado hoy de tremendo abusos sexuales y de todo tipo. Pareciera que lo que veías como algo permanente en tu pasado ahora se desmorona. Aquí va la carta:

 

01 de Julio de 1988

 Queridos Pilar y Cristián

 Para qué comenzar esta carta pidiendo disculpas por no haber escrito antes. Si lo hiciera, todas las cartas que escriba en mi vida comenzarían así, por lo tanto hoy haré la excepción (para confirmar la regla).

 Bueno, basta de leseras. Primero felicidades por Camila. ¡Felicidades! Manden una foto de ella. Con Marlen les mandamos de regalo una parca (la semana pasada me dijo que la mandara luego, antes de que le quedara chica). Ojalá les guste. Y espero que quepa en el correo, o se las lleva el papá.

 Son las 12:32 del día y estoy en mi oficina, en el piso 13 de una de las Torres de San Borja, ubicado en Lira con Diagonal Paraguay. En verano –desde donde estoy ahora- se ve la cordillera y se distinguen las casas de los faldeos de La Reina. Ahora no hay más de 500 metros de visibilidad, parte por el día nublado y gran parte por el smog el que nos tiene medio ahogados este invierno, ya que casi no ha habido lluvias y las micros y buses se pasean fumigando la ciudad.

 La semana pasada recibimos el cuento. Ya le sacaron fotocopia y Mónica lo va a presentar al concurso. Yo, por mi parte, me presenté 20 minutos antes que finalizara el plazo de entrega final para otro concurso -en Poesía- llamado Premio Alonso de Ercilla y Zúñiga. Presenté mis aforismos. Llegué corriendo, transpirando, en los últimos minutos. No pierdo las esperanzas de que pueda sacar algo. En tu cuento, Cristián, leí algunos de mis aforismos. Me encantó hacerlo, aunque no lo leí completo (solo el comienzo). Lo encuentro muchísimo mejor, más ordenado. Lástima que en esto de literatura y arte uno nunca deja de corregir. Yo desde que estoy construyendo he dejado de escribir. La revista Quimera la encontré muy entretenida. Allá (EE.UU) se escribe tan distinto, son totalmente distinto los temas y hay para todos los gustos. Gracias. 

5 de Julio de 1988 

            Son las 22:37 …………(¡y no te contó nada más!)

6 de Julio de 1988

…¡poco me duró la inspiración de anoche! Ahora son las 18:19. En estos precisos momentos deben estar hurgueteando el abdomen de Aída (esposa de tu hermano Alberto). A las 17:00 entraba a pabellón para sacarle la vesícula. Acá en Chile esa operación es muy común. Al papá de Marlen lo operaron de lo mismo hace tres semanas. Todos están tranquilos. Aunque dudo que nos sintiéramos así si fuera uno el operado. 

El domingo pasado estuvimos con Alberto (hermano mayor) y Aída en su casa almorzando. Fuimos con Marlen, el papá, la Mónica y Pato. Con Marlen somos los padrinos de la Francisca (hija de Alberto). Bautizaron a todos los hermanos (Fernando, Cristóbal, Felipe, Francisca, todos hijos de Alberto) junto a un lote de otras guaguas. Gaete (sacerdote jesuita, hoy fallecido) hizo la misa. A las tras guaguas, eso sí, Gaete casi no les daba bola. En el desorden más de alguna guagua pudo no haber sido bautizada. Un matrimonio tuvo que llamarlo y hacerle ver que aun no le había echado agua a la cabeza de su guagua. Estoy exagerando un poco ….pero desorden hubo. La mamá años atrás, y uno por uno, ya había bautizado por su propia cuenta a todos los hijos de Alberto, menos a Felipe. A uno en el lavatorio, otro quizás en la tina. Yo encuentro eso divertido, pero resulta que la Iglesia lo admite. La Marlen, cuando chica, al escuchar a su mamá decir que cualquier persona podía bautizar a una guagua, salió al patio y durante semanas se paseó con agua por el patio bautizando gallinas.

 Bueno, si no termino luego, esta carta se va a sumar a ese saco lleno de proyectos de cartas de no más de un párrafo que comienzo y luego no termino. Así es que mejor me despido deseándoles un montón de felicidades y esperando poder recibir una carta de ustedes.

 Los recuerdo siempre con mucho cariño.

 Álvaro

 PD 1. Saludos de Marlen (estoy en este minuto hablando por teléfono con ella).

 PD 2. Ayer escuchamos por primera vez a Camila llorando por teléfono.

 PD 3. Cristián te mando un recorte de un concurso de la Cámara Chilena del Libro.

 PD 4. El regalo para Camila no cupo por correo. El papá se los va a llevar.

 

 

Ahora es tu padre quien te escribe. Te pregunta por Pilar, ¿Cómo está Pilar?

-Bien le contestas ahora y con 30 años de atraso, en el 2019. Bien y feliz porque ya no vomita. Le han venido ataques de amor por Camila. Le cuesta tremendamente y sufre pensando que tiene que regresar a su Tesis que es su trabajo.

¿Cómo les ha cambiado la vida con la llegada de la hija?

-Mucho. Ha sido un tremendo terremoto que los ha dejado asustados. Si antes, al menos tú, no te sentías preparado para nada, con Camila seguías pensando lo mismo pero como en tantas oportunidades importantes simplemente le echabas para adelante. Fue un mazazo grande que en el fondo les gustó mucho porque literalmente le estaban cediendo vuestro puesto -en un mundo cada vez más pequeño- al que sigue, a otra personita que a lo mejor se lo tiene más merecido y lo hace mejor.

¿Cómo lo están pasando?

-Asustados. Pero lo interesante es que pese al susto, no dejas de tratar de hacer las cosas lo mejor posible; peso al susto, pese al temor y pese a vuestras debilidades lo siguen haciendo como si todo siguiera igual. Fue la valentía del ignorante.

 

Aquí va su carta donde como siempre le pasa revista a su rebaño completo. La actividad política se centraba principalmente en el plebiscito. Cada vez que lees estas cartas borras el calendario:

 

Viernes 17 VI 88

 Mi querido Cristián

 Como ya te dije por teléfono estamos felices por el nacimiento de Camila Ximena. ¡Felicitaciones a la mamá y papá! Ahora empezarán la etapa mas hermosa de la vida, como es ver crecer, cuidar y ver desarrollarse a un hijo. Van a tener muchas felicidades con esa niña, que aún sin verla ya la conozco. ¿Cómo está Pilar? ¿Cómo les ha cambiado la vida con la llegada de la hija? Espero estar en Cleveland el sábado 16 de Julio. La mamá llegará el jueves 21. Estamos hasta el 1º de Agosto. ¿Cómo lo están pasando? ¿Cómo está el clima? ¿Qué has sabido de Gonzalito? Vivimos muy preocupados de ellos y que encuentre una fuente de trabajo.

 Acá las cosas siguen la rutina de siempre, con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria, o un nuevo fraude.

 Álvaro (mi hermano menor que empezaba su empresa constructora) está trabajando con mucho empeño y creo que saldrá adelante.

 Mónica (hermana) y Pato todavía no bien enchufados, pero pronto tendrán oportunidades de salir adelante con algunos proyectos que tienen.

 Alberto (hermano mayor) trabajando bien en Diálisis.

 A ti Cristián, te felicito por la decisión de volver a la Universidad. La empresa en que estabas no corresponde a tu alta calidad científica. Reciban de tus hermanos y mío un cariñoso abrazo y beso tu, Pilar y Camila Ximena.

 Juan

 

¿Qué diría tu padre si le pasara revista a su rebaño este año, en el 2019? ¿Se vería optimista y feliz con los resultados? ¿Estaría orgulloso de ustedes y lo que han logrado? ¿Estaría feliz de tu hermana Mónica? ¿O de ti, qué diría de ti? ¿Qué diría de tu hermano, Alberto? ¿O Gonzalo? ¿O Álvaro, que cuando chico le decían el ‘Plito’? ¿Sigue siendo tan Plito como antes? ¿Te preguntaría qué piensan ustedes de él? ¿O de tu madre?…… ¿O de Renato Poblete?

Autoficción 54: Precavido, Juan firmaba los comunicados médicos sobre el estado de salud del Cardenal Silva Henríquez después del especialista en medicina interna, el Dr. Luchini.

Chile ese año, en el 88, navegaba sobre estaciones menos tormentosas. Después de muchas protestas y violencia, la situación política del país se encauzaba finalmente por rutas más pacíficas al convocarse a un plebiscito nacional que se realizaría el miércoles 5 de Octubre de ese año. Ahí se decidiría si Augusto Pinochet seguía o no en el poder por diez años más, hasta el 11 de Marzo de 1997. Del total de votos escrutados el “Sí” a Pinochet obtuvo el 43% y el “No” el 54.7%. La victoria del No marcaría el fin de la dictadura, ya que después de un año hubo elección de presidente y parlamentarios. Como presidente saldría elegido don Patricio Aylwin, amigo de tu padre.

Fue en los meses previos al plebiscito, cuando el Cardenal Silva Henríquez sufre un accidente que lo deja en malas condiciones. Tu madre te lo cuenta así:

 

“…quizás no sepas que hace una semana el Cardenal volvía de Melipilla , creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal, porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor, con suerte el Cardenal sólo estuvo 20 minutos inconsciente, al chocar desde el asiento trasero con el espejo retrovisor. Le salió un feroz moretón el la frente y en varias partes del cuerpo….”

 

Tu padre sale en la prensa escrita y la televisión. En esos años él trataba de promover su especialidad en la Clínica Indisa. Tener pacientes como el Cardenal, lo ayudaron en la tarea de divulgarlo por la prensa y otros medios de comunicación….aunque el Cardenal, finalmente, decide irse a su casa:

 

“….Juan ha estado muy famoso saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida, decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más…..”

 

Pero cauteloso, tu padre trata de evitar –en caso de que el Cardenal falleciera- la etiqueta de llegar a ser el último médico en atender al Cardenal…….. o el que lo llevó a la tumba:

 

“….precavido, Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna, el Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo….”

 

Y a lo mejor, como estaban almorzando en la misma mesa donde tu madre tenía sus Talleres literarios junto a Martín Cerda, ella te cuenta de manera libre, como si estuviera hilvanando un relato breve o una novela, que el Cardenal a lo mejor se muere. Lo imagina muerto y abriendo de esa manera una oportunidad para hablar sobre los derechos humanos que fue el gran tema del Cardenal en esos años. Si así ocurría, tu madre especula, el No ganaría el plebiscito:

 

“…si se muere, me gustaría que coincidiera con el plebiscito, y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos. Ganaría el No, y tendríamos Pinochetismo por solo un año más…”

 

Y lo dice mientras estaban sentados en esa mesa coja que tenían en el comedor de tu casa en ese entonces, ubicada en avenida Suecia 1521, y en presencia del entonces sacerdote Renato Hevia S.J. director de la revista Mensaje (hoy ex sacerdote después de contraer matrimonio). En esos años Mensaje se movía en una línea parecida a la del Cardenal, es decir promoviendo los derechos humanos y haciendo oposición a Pinochet. Tu padre, al escuchar a tu madre, se molesta, y le dice que le parece inmoral lo que sugiere, pero no la contradice, no menciona que esa fuera una idea muy descabellada, el Cardenal había quedado seriamente herido y morir era una posibilidad muy cierta:

 

“….a Juan le parece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larrain, Renato Hevia S. J.

 

Y para continuar con el argumento del relato que tu madre imaginaba mentalmente, termina de manera bien rotunda:

 

“…sería una muerte útil….”

 

Sin embargo, el Cardenal, pese a la gravedad de sus lesiones, sobrevive, y no fue necesario que tu padre lo operara, y tampoco fue necesario que muriera para que triunfara el No. Sobrevivió a base de reposo y medicamentos:

 

“….el Cardenal Silva Henríquez sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran….”

 

Y como ayuda colateral a tu padre, todo lo ocurrido con el Cardenal lo ayudó para promover el reciente centro neuroquirúrgico que había organizado con un grupo de médicos en la Clínica Indisa. El centro sale divulgado en los periódicos y en la televisión por las continuas entrevistas, aunque ya no fueran sobre el Cardenal. En una oportunidad le preguntan sobre otro célebre accidentado, Sergio Silva, un distinguido locutor de radio y televisión en ese entonces, pero que no llegaría a ser un paciente suyo:

 

“…Ya te puse al correo….. páginas del diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva al darle un medicamento para las taquicardias….”

 

 

Al final de esta autoficción transcribes como, Reynaldo Sapag, vivió el accidente de su amigo, el Cardenal Silva Henríquez (Mi Amigo El Cardenal, Ediciones Copygraph, 1996). Pero por ahora, regresaremos a la carta de tu madre, donde te habla de otro sacerdote, de Fernando Salas S. J., que oficiaría el servicio religioso en el matrimonio de un amigo de tu hermano, Álvaro. Posteriormente casaría también a tu hermano.

En los archivos de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional de Pinochet), hallados por el Diario La Nación y publicados el sábado 10 de Junio de 2006, se menciona que ese sacerdote, Fernando Salas, “…..vive en Santa Mónica 2938, fono 94161, y se dedica a la protección de extremistas buscados por la justicia militar. Es el enlace de Fernando Ariztía y prepara la falsificación de documentos. Se hace inocente. Es un cura joven, rubio y cabezón.”

Y era cierto, en ese tiempo Fernando era “joven, rubio y bastante cabezón”. Recuerdas que cuando lo buscaba la DINA para interrogarlo, él se escondió en vuestra mítica casa de Algarrobo, la que estuvo siempre en construcción. Imaginas que encendió la chimenea de la casa y se dejó llevar por su silencio y los pájaros, y por la ventisca fresca que llegaba de la costa. O quizás no tocó la chimenea para que nadie viera salir humo. A lo mejor leyó también un poco de Teilhard de Chardin, buscando entre los libros que tu madre guardaba en un cuarto especial, frente a la quebrada. Por intermedio de Patricio Aylwin (que también tenía casa en Algarrobo y que sabía lo que ocurría en vuestra casa) tus padres se enteraban, en tiempo real, que la DINA había olfateado algo, porque don Patricio había divisado varias camionetas celestes circulando a baja velocidad por las calles del balneario, cerca de tu casa. A Fernando lo recuerdas con cariño, aunque después se distanciaron y no lo viste nunca más.

Definitivamente ese año el gobierno estaba abriendo las compuertas y dejaba, o fue forzado, a que la prensa informara un poco más. Permitió, por ejemplo, que se transmitiera una entrevista que el ex presidente Frei Montalva había grabado para ser vista después de fallecido:

 

“….ayer vimos el ‘De Profundis’ de Frei, que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas. Básicamente, quiso como todos los gobiernos anteriores a este, educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos, porque lo transmiten de nuevo en canal 5….”

 

Y tu madre continuaba inmiscuyéndose en la actividad política:

 

“…mañana hay un té a Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy de Blanco (esposa del escritor Guillermo Blanco). Llevaré bebidas, y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo…”

 

Menciona también lo ocurrido en el partido conservador de ese entonces, el partido nacional:

 

“…ha habido muy divertidas peleas entre gentes del mismo partido. Fue divertido ver al presidente del partido nacional en pijama, y en su escritorio, dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No….”

 

Santiago, 21 Agosto 88

 Cristián querido

 ¿Qué tiene el teléfono que al despedirnos hace poco rato, tú, Álvaro y yo nos sentíamos desazonados…? Así es como primero puse el TV cable, deportes y películas añejas y a Piazzolla. Juan odia ese tipo de tango. Apagué la TV y decidí mejor escribirte. Te enviaré mañana las páginas literarias del Mercurio. Hoy apareció hasta con foto el compañero del taller, ¿lo conociste tú? En su vida nunca vio algo de él publicado. Recuerdo su cuento de las baldosas, medio neurótico el personaje de ese cuento. Y murió de allegado en casa de una amiga en el fondo del patio, me imagino una pieza helada….quizás por eso también estoy desajustada.

 Hoy tuvimos un “brunch” para que Fernando Salas y Ricardo Ceardi, compañero de Álvaro en el Nido de Águilas, se conocieran. Fuimos siete en la mesa , con Álvaro, Marlene, la novia de Ricardo, y Juan. Pusimos en la mesa algo de todo, y en la sartén eléctrica tocinos con huevos y chorizillos, y chorizos y vienesas. A las 11 y media en punto llegaron los novios y cerca de las doce, Fernando. Los casará en Diciembre en Nuestra Señora de Los Ángeles del Golf. Después de la comilona, me acorde de Pilar y casi me atraganté con un dulce chileno, porque me hubiera gustado que ella los probara…). Juan y yo dejamos a los jóvenes solos con Fernando y nos recostamos a descansar. Después fui a comprar una cinta nueva de video (parece que fueron muy usadas las tres pobres cintas).

 Ayer vimos el ‘De Profundis’ de Frei, que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas. Básicamente, quiso como todos los gobiernos anteriores a este, educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos, porque lo transmiten de nuevo en canal 5. ¿Hay alguien conocido con Betamax? ¿Te lo puedo mandar con alguien?

 Ha habido muy divertidas peleas entre gentes del mismo partido. Fue divertido ver al presidente del partido nacional en pijama, y en su escritorio, dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No.

 -Parece que cerca de medianoche habrá 15 minutos para la campaña por el No.

 -Ayer almorzamos donde los Pareto (ex diputado demócrata cristiano). A la Corita (su señora enferma de cáncer) le sale una voz rara, y está redonda de cortisona. Nos tenían prieta que me gustan tanto.

 -Mónica (hermana) y Pato fueron a Reñaca este fin de semana

 -Alberto (hermano mayor) quería que fuéramos a una “feiojada” mejicana, ahora jura con su especialidad

 -El Cardenal Silva Henríquez sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran.

 -Quizás no sepas que hace una semana el Cardenal volvía de Melipilla , creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal, porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor, con suerte el Cardenal sólo estuvo 20 minutos inconciente, al chocar desde el asiento trasero con el espejo retrovisor. Le salió un feroz moretón en la frente y en varias partes del cuerpo. Juan ha estado muy famoso saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida, decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más. Precavido, Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo. Sí se muere, me gustaría que coincidiera con el plebiscito, y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos. Ganaría el No, y tendríamos Pinochetismo por solo un año más. A Juan le parece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larrain, Renato Hevia S. J. Sería una muerte útil. Creo que la campaña por el Sí es tan abrumadora y la gente tan inconciente….Máximo Pacheco estuvo muy bien en el foro de TV. Sólo tocó los derechos humanos y la justicia que no puede cumplir su rol.

 -El aire está limpio con la lluvia.

 -Álvaro (hermano menor) y Marlen me alegran con su pololeo.

 -Alberto (hermano mayor) está muy bien arranchado y contento.

 -Juan se fue a dormir siesta a la primera pieza porque le molesta la máquina de escribir.

 -Mañana hay un té a Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy de Blanco (esposa del escritor Guillermo Blanco). Llevaré bebidas, y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo.

 -El sábado para olvidarme de la gripe fui a la peluquería de moda, “Rizos”. Vi salir a una vieja, con pelos volados, y ese mismo peinado exigí para mí. Así que salí tarde y con los pelos tiesos. Todavía no logro desenredarme las mechas, y pagué 10 dólares por todo, incluyendo ver los peinados de las chicas de canal 13. Harto más lindas sin maquillaje.

 Son las 4 y media de la tarde y todavía tengo la sensación de apenas haberte sentido cerca. Por eso no llamo a Gonzalo (tu otro hermano que vive en Canadá).

 -Es raro lo cariñoso que está ahora J. Alberto (hermano mayor). Recién llamó invitando a su casa, pero le tengo miedo al frío de la vuelta. Parece que el estar viendo con sus ojos la vida de aquí le ha reconciliado con su familia.

 -No me gustó el cuento premiado por El Mercurio…siento como inmoral, ese rasguñar a la embarazada….

 -El gato Garfield está pegado a la puerta del video mirándome furioso…

 -Tendré que hacerle sabanitas a Camila, no hay de 070 por 090. ¿Son esas las medidas, Pilar?

 -Dile a Clara que no tengo el teléfono de su hija, venía en el sobre que vino a buscar. Dile que me lo envíe.

 -Y ya me cansé de escribir sentada en la cama y tengo sueño. Me levanté a las 8 a preparar el brunch…

 -Mañana pongo esta al correo y escriban, cuenten las gracias de Camila y si les resulta el horno y cualquier cosa más.

 Un gran abrazo a los dos

 Ximena

 

…te escribo desde una cafetería de Plaza Lyon. Ya te puse al correo el Hoy último con un librito sobre los partidos políticos chilenos y páginas del diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva al darle un medicamento para las taquicardias….

Hoy hace calor y sol, ¡rico!

 Un abrazo

 Ximena

 

 

 

Hubiese sido interesante que tu padre te contara más de sus actividades, pero era un médico reservado, no le gustaba hablar mucho de su profesión. En todo caso, al menos, quedan algunos recuerdos de alguien que lo conoció, como Reynaldo Sapag, amigo personal del Cardenal. Recuerdas que compraste un libro de él en Chile, en la Librería José Miguel Carrera, sucursal Apumanque, en una de tus visitas. Nunca lo comentaste con tu padre, y él tampoco nunca mencionó nada de ese texto. Lo que sigue a continuación es una transcripción casi completa del capítulo titulado “La Patente Diplomática”, donde Reynaldo Sapag explica los detalles del accidente sufrido por el Cardenal y menciona, también, cariñosamente a tu padre:

 

 

“…siguiendo con este anecdotario que me ha absorbido buena parte del tiempo libre del viaje, quisiera relatar un episodio que entristeció enormemente al señor Cardenal y que finalmente estuvo a punto de quitarle la vida.

Desde que Chile tiene Cardenal con Monseñor José María Caro, el gobierno decidió otorgar al vehículo de tan alto dignatario una placa patente del Cuerpo Diplomático. Esto, en virtud que los Cardenales son príncipes de la Iglesia y obtienen por este hecho la ciudadanía vaticana. En la práctica nadie nace en el pequeño país denominado Vaticano; los Cardenales lo son. Don Raúl me ha mostrado su pasaporte emitido por la Santa Sede, el que normalmente utiliza en sus viajes al exterior, lo que permite un trato especial.

Todos los gobiernos chilenos han reconocido la calidad diplomática de los Cardenales, razón por la cual desde los masones radicales hasta el marxista Allende, todas las administraciones que han gobernado el país desde que Chile tiene Cardenal, les han otorgado patente diplomática para circular en sus vehículos, lo que implica un reconocimiento público de su calidad de dignatarios de la Iglesia Católica. Esto hasta la administración de Pinochet, o mejor dicho hasta que Jaime del Valle Alliende asume por la dictadura, el cargo de Ministro de relaciones Exteriores el 19 de Diciembre de 1983. El año 1985, cuando el fiel Osvaldo Fica, chofer de don Raúl, va inocentemente en el mes de marzo a retirar la placa No 2 del Cuerpo Diplomático en el Ministerio de Relaciones Exteriores (la No 1 estaba reservada al Nuncio Apostólico de Su Santidad, que tradicionalmente es también el decano del Cuerpo Diplomático acreditado en Chile), se le comunica por un funcionario subalterno que el Gobierno ha decidido cancelar ese derecho y por lo tanto el señor Cardenal debe pagar el permiso de circulación por su vehículo como cualquier otro ciudadano y adquirir así la placa en el lugar correspondiente. Duro golpe para don Raúl, quien siempre ha creído que la medida constituyó una pequeñez y una venganza por su decidida denuncia de la brutal violación a los derechos humanos que durante tantos años ejerciera el Gobierno Militar. A pesar de que nadie dijo en esa oportunidad que la orden provenía de Jaime del Valle y probablemente conversada con Pinochet, el señor Cardenal siempre ha identificado al Ministro de la época con la medida adoptada. Al menos, señala don Raúl, no es posible que una decisión de esa importancia no estuviese en su conocimiento y aprobada por él. El hecho de que fuera un hombre católico, vinculado a la Universidad Católica, donde fue Decano de Derecho y Pro Rector, el partícipe directo o cómplice de esa pequeñez, le dolió aún más. Don Raúl siempre ha estimado a la familia del Valle y, de hecho, dos hermanos de Jaime ocupan hasta la actualidad cargos de confianza de don Raúl y de la Congregación. En efecto, la Gerencia General de la Editorial Salesiana la ejerce Gonzalo del Valle y en el directorio de la Aldea S.O.S. de Punta de Tralca, por él creada, está otro hermano, Alfredo del Valle Alliende.

Cuando Osvaldo Fica regresó a casa del señor Cardenal y le comunicó que no le darían patente diplomática, don Raúl decidió no hacer publico este hecho y ordenó que se adquiriera el permiso de circulación en la Municipalidad de Ñuñoa, como lo hace cualquier persona.

A finales de Julio de 1988 el señor Cardenal se había comprometido a decir misa de 50 años del Hermano del Sagrado Corazón Gratien Tremblay en el Puerto de San Antonio. Yo también deseaba ir, puesto que el Hermano Gratien había sido uno de mis profesores jefes cuando yo estudiaba en el Instituto del Puerto. Ese día, como es habitual en los inviernos en Chile, había restricción vehicular por la contaminación ambiental, razón por la cual el número terminal de la placa patente del Volvo de don Raúl, tenía impedimento de circular.

El señor Cardenal intenta infructuosamente ubicarme esa tarde. Había que partir a más tardar a las 16:30 horas, ya que la misa empezaba a las 18:30. En vista de lo cual llama a su sobrina Florence Hudson y le pide prestado su automóvil, un japonés pequeño. Osvaldo, el chofer de don Raúl, va a buscar el auto y parten a San Antonio. Cuando llamé a casa del señor Cardenal para ir a buscarlo en mi propio auto, no lo encontré; había partido momentos antes. Decidí entonces no ir a San Antonio, puesto que mi deseo había sido el de acompañar al señor Cardenal, además de rendirle un homenaje a un hombre canadiense, hoy fallecido, que hizo tanto por la formación de la juventud chilena.

La Santa Misa se desarrolló con magnificencia y solemnidad como me lo diría cuatro días más tarde el propio Hermano Gratien, cuando el sábado de esa semana asistí a otra misa que en su homenaje se hizo en la Iglesia de Barrancas en San Antonio, acompañado de Silvia y dos de mis hijos. Le conté además como había evolucionado don Raúl del terrible accidente que vivió de retorno de la misa de 50 años a la entrada de Santiago. En efecto, de vuelta a Santiago, cuando ya eran las 21 horas y don Raúl se dirigía desde San Antonio a la casa del Dr. Alberto Luchini –médico personal en esa fecha y muy amigo de don Raúl- para cenar con él y con el Dr. Juan Fierro, sobreviene un accidente de proporciones a causa de la fragilidad del vehículo, puesto que nada hubiese ocurrido si hubiese estado en su Volvo que dispone de modernos sistemas de seguridad.

Recién había comenzado a llover en Santiago. El pavimento se encontraba resbaladizo, producto del polvo y el agua antes de que las calles se laven con la propia lluvia. Al tomar la curva cercana al matadero Lo Valledor, el pequeño automóvil comienza a patinar. Osvaldo Fica pierde totalmente el control del volante. El auto daba vueltas y se desvía incontrolablemente al carril contrario, donde es impactado frontalmente por una camioneta americana tipo pick up. El impacto fue fuertísimo, puesto que los vehículos avanzaban ambos a velocidades cercanas a los 70 kms. Don Raúl dormitaba en el asiento trasero, el automóvil no tenía cinturones de seguridad en la parte posterior. Su cuerpo, por la fuerza del impacto, tiende a salir hacia delante. Se golpea con fuerza en el espejo retrovisor y rompe con su cabeza el vidrio delantero. Pierde el conocimiento. Su cuerpo se hallaba entrampado entre los asientos delanteros. El automóvil quedó completamente destrozado. Entremedio de los fierros retorcidos, se encontraba el cuerpo pálido y sin sentido de este hombre maravilloso.

Osvaldo Fica, aún cuando sangraba copiosamente, producto de los vidrios que rompieron su rostro, salió como pudo del pequeño vehículo y de inmediato comenzó a gritar:

-Es el Cardenal. El Cardenal Silva es el que está en el auto. Por favor llamen a una ambulancia. Soy el chofer del Cardenal Silva.

En su desesperación y a pesar de sus propias heridas, la única preocupación para el buen Fica era don Raúl. Su propia salud y su vida no importaban, sólo el Cardenal era para él importante en esos momentos.

Todos colaboraron al saber quien era el ilustre accidentado. Llega la ambulancia que lo lleva rápidamente al Hospital Ramón Barros Luco de la Gran Avenida.

Mientras esta dramática situación ocurría, yo me encontraba cenando en mi casa. Había invitado a comer a Jorge Awad y a José Luis Zabala Ponce. Alrededor de las 10 de la noche recibo un llamado telefónico del Diario La Época; una periodista llamó para consultarme qué sabía de don Raúl. Le cuento lo de su viaje a San Antonio y a su vez le pregunto la razón de su llamada. Me responde diciéndome que había recibido la noticia del accidente y que querían saber más detalles de lo ocurrido. Inmensamente preocupado le digo que llamaría de inmediato a la casa de don Raúl y que ella me llamara más tarde. Marco el número privado de la casa de Los Pescadores y me responde la Tere, quien me dice que efectivamente el señor Cardenal sufrió un accidente y que lo han llevado al Hospital Ramón Barros Luco. De ahí lo trasladarían a la Clínica Indisa. Los médicos con los que cenaría esa noche ya estaban al tanto de la situación y se habían preocupado de los detalles del traslado a fin de hacerle los exámenes correspondientes. Corté apresuradamente la comunicación y comuniqué a mis amigos lo acontecido. Les pedí disculpas por el término tan abrupto de la cena, ya que decidí trasladarme de inmediato a la Clínica Indisa. Jorge Awad me dijo que me acompañaría, así que partimos de inmediato. Cuando llegamos vimos a la señora Clementina (hermana del Cardenal), quien nos dio mayor información del accidente y nos comunicó que el señor Cardenal aún no se encontraba allí y que una ambulancia venía en camino. Resolvimos esperar en la Clínica hasta la llegada de don Raúl, preocupándonos de averiguar por donde llegaría a fin de poder verle. Al rato, en una camilla, aparece don Raúl, con una cara magullada por la fuerza del impacto. Sus ojos se encontraban cerrados y aparentaba estar sin sentido. Los médicos nos comunicaron que de inmediato se le llevaría al pabellón a fin de hacerle un riguroso y completo examen y así determinar la gravedad de su accidente. Nos señalaron que necesitarían algunas horas para efectuar un diagnóstico correcto y que los resultados sólo se tendrían al día siguiente en la mañana, razón por la cual la espera era inútil. Llegamos de vuelta a mi casa pasada la medianoche, con la angustia de no saber cual era la real dimensión y gravedad del estado de salud de don Raúl.

A la mañana siguiente, a primera hora, volví a la Clínica. Conversé con mi buen amigo el Dr. Juan Fierro, una eminencia médica reconocida en Chile y en el extranjero. Hombre bondadoso, afectivo, inteligente y comprometido con la causa social. De tiempo en tiempo nos juntamos buscando formulas viables que hagan posible en nuestro país una medicina más humana y menos comprometida con el dinero y el lucro. Después de saludarme con el afecto de siempre me dice:

-Mira, los exámenes indican un TEC con contusión y edema cerebral grave y fractura en el cráneo, magulladuras múltiples y hematomas. No tiene fracturas en el resto del cuerpo, con excepción de dos costillas. No se le podrá visitar sino hasta dentro de algunos días. Afortunadamente ha recuperado el conocimiento.

Después en un gesto muy característico en él, me toma del brazo y paseándonos por los pasillos de la Clínica, me cuenta en detalle el resultado de los exámenes. Después me diría:

-Un golpe de esta magnitud en una persona de casi 81 años es muy complicado. Un niño es capaz de restablecerse rápidamente, pero en la ancianidad se produce un deterioro de difícil recuperación. Con el tiempo se produce un descalabro en las neuronas que se van deteriorando implacablemente.

El año del accidente se desarrollaría en Chile el plebiscito, que finalmente hizo posible la salida de Pinochet del gobierno. Al año siguiente se realizaron las elecciones y en Marzo de 1990 tendríamos a Patricio Aylwin en La Moneda. Después de los festejos de la primera semana, llamé a la Presidencia de la Republica, quise hablar con el Presidente para contarle los hechos relatados en los párrafos anteriores con el objeto de que le devolvieran al señor Cardenal la patente diplomática. Conversé con sus eficientes secretarias Claudia y María Paz, quienes me señalaron que le explicarían la razón de mi llamada a don Patricio Aylwin. Este, al conocer los hechos, pidió al Ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Silva Cimma, que resolviese de inmediato el problema. Y así fue: antes de 48 horas Osvaldo Fica estaba colocando en el Volvo de don Raúl la patente oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores que lleva el número 21.

Termino de escribir estos recuerdos a bordo de un avión Lan Chile. Un sobrino del Cardenal e hijo de la señora Clementina, Richard Hudson, es el representante en Europa de la línea aérea, por lo que cuando es necesario, abuso de su buena voluntad para las reservas de pasajes. Esta vez no ha sido necesario. Son cerca de la una de la madrugada, hora de Europa. Salimos de Frankfurt puntualmente a las 19:55 horas. Hicimos una escala en Madrid, donde aproveché de comprar en el Free Shop, una botella de “agüita de cebada” para llevársela de regalo a don Raúl.”

Notas:

Don Osvaldo Fica falleció en Santiago en Diciembre de 1994

El doctor Alberto Luchini falleció en Santiago en Marzo de 1996

El Cardenal Silva Henríquez falleció en Abril de 1999 a los 91 años

Tu padre fallecería en Enero del año 2003

Solo te cabe preguntar:

¿Cómo lo habría contado tu padre?

¿Cómo lo habrías leído tú, donde estás ahora, en un verano de Michigan y después de tantos años, en el 2019?

¿Habrías logrado escuchar nuevamente el crujir de las patas de las sillas sobre el suelo de greda en el comedor de tu casa, en la calle Suecia 1521?

¿Habrías vuelto a oír a alguien que llamaba a través de la escalera, que subía hacia el segundo piso de tu casa, buscando a tu padre para que bajara pronto a atender una emergencia?

¿Te habrías asomado para ver quién era?

¿Te habrías quedado mirando fijamente por la ventana del segundo piso -pese a que ahora estás en Michigan- para ver como se alejaba el auto?

¿Lo habrías visto tomar del brazo a don Reynaldo Sapag -pese a que ahora estás en Michigan- mientras le hablaba de la salud del Cardenal?

¿Habrías imaginado a Fernando mientras se escondía en la casa de Algarrobo?

¿Se habrá arrepentido de ser sacerdote mientras se escondía?

¿Divisó también las camionetas celestes de la DINA pasar a poca velocidad frente a tu casa?

¿Habrá sentido susto, miedo? ¿Le dio temor?

Autoficción 53: Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada

Nuevamente una carta de tu madre y una confidencia sabrosa sobre la futura Primera Dama de la nación (para leer algo más sobre Leonor Aylwin ver Autoficción 28, 48, Las Burbujas, y Otro Viaje Hacia el Terruño):

 

“….la semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor, el cura habló sobre la “vocación de servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada….”

 

No cabe ninguna duda, Cristián, estás nuevamente frente a una carta apetitosa, de esas que sabía escribir nada más que tu madre, escritas como una fotografía, al vuelo de lo que ocurre alrededor de ella, en su entorno, y tocando ese tremendo tema de las empleadas. Vuelves a seleccionar párrafos relacionados con ellas. Tu madre menciona, por ejemplo, que tu hermano Alberto, llegado recientemente de Europa, contrataba empleadas, pero de otra manera, “puertas afuera”, un término que se usaba en ese entonces –¿se usará todavía?- para indicar que no dormían en la casa de los patrones. Cuenta que:

 

“…..tienen dos empleadas. Una puertas afuera y la otra para fines de semana y la tarde del Miércoles, también puertas afuera. Así es que siempre desde de las 7 de la tarde tienen que cuidar a los cuatro niños.……no aceptan aun las comodidades de los países subdesarrollados (¡y las incomodidades como convivir con una esclava de otra cultura!)…”

 

Y luego te cuenta de Emma, su nueva empleada que “llegó con bebé”:

 

“…. llegó con guagua de seis meses. Y la reemplazante se llevó sábanas, frazadas, un collar, etc., etc. Por suerte Emma ya volvió de Chañaral y todo volvió a la normalidad con el niño gateando por las escaleras…..Me gusta un niño en la casa. Da vida y es encantador, y Emma también, contenta y pololeando con el cuidador del colegio vecino…”

 

Tratas de continuar con la carta, pero te golpea nuevamente el escándalo del sacerdote Renato Poblete que salpica de todos lados, en los diarios, la Internet, y en la radio que escuchas de Chile. Algo ya mencionaste en Autoficciónes 18, 39, 38, 36 y XIV. Sus abusos muestran a un verdadero pervertido, y al escribirlo te sientes mal porque fue un auténtico bandido y no te diste cuenta. ¿Cómo fue que no lo notaste, Cristián? ¿Qué edad tienes? ¿A qué edad tienes que llegar para que estas cosas no te sorprendan? Todavía lo ves llegar a tu casa de ese entonces, a Renato Poblete, un sacerdote ejemplar -pero verdaderamente un tipo perverso- y ves como tus padres lo reciben con los brazos abiertos –a un depravado- y lo ves como a un hombre de toda confianza –cuando en realidad era un degenerado- lo ves como un amigo –aunque genuinamente era un bandolero siniestro- y entra en tu casa como ese alguien que se merecía mucho aprecio y respeto. Pareciera que nada de eso fue cierto, Cristián, porque fue un monstruo de una sexualidad pavorosa; poder y sexo, o sexo y poder, ¿qué fue primero, qué ocurre primero? Penetró a un Chile entero, ¿cierto? …contigo incluido, Cristián. Si de fama se trata, los grandes tipos deberían hacerse famosos solo después de muertos…

…..tienes razón, es mejor continuar con la carta; aunque todavía, desde Michigan y después de muchos años, lo ves entrando a tu casa, saludando a tus padres, estirando la mano….

 

Tu madre y sus asuntos de salud nuevamente le florecen, se esconden y vuelven a brotar:

 

“….te escribo en cama. He estado cerca de 10 días con ciática. Todavía no me siento bien segura. Me tira un músculo de la pierna al sentarme. Pero no es nada importante más que “añosidad”….

 

Tu padre continúa trabajando bien en Indisa y todavía opera a una edad donde lo aconsejable habría sido retirarse, dejar a un lado la cirugía, dejarla completamente. Imaginas que esa área médica debe estar mejor regulada ahora, en el año 2019:

 

“….entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo…”

 

Tu hermano, Alberto, ocupado, pero según tu madre:

 

“……como padre de familia numerosa vive bien “estresado,” pero contento. Aída (su señora) parece gata de flaca, siempre arriba del auto acarreando niños a colegios, dentista, deportes, etc. Aún tiene 4 sillas, así es que resulta incómodo verlos en pisos de cocina cuando vamos a sus asados. Juan Alberto es especialista en parrilladas. Los vemos una o dos veces al mes porque a Juan le cansan los niños…..”

 

Tu hermano Gonzalo, ya tiene todo listo para escaparse hacia Canadá (para conocer más detalles de su partida ver Autoficción 52). Según tu madre:

 

“…allá.tendrán tiempo y la soledad suficientes para amalgamarse (o explotar como matrimonio). Digo amalgamarse porque Anita es pleno siglo 18 o 19, a ella hay que proveerla de todo…ideas y pensamientos incluidos…”

 

Y ya no contacta a ningún Consulado para que no le concedan la Visa:

 

“…..en fin, ya hemos digerido la decisión de Gonzalo…”

 

Y casi lo comprende mejor:

 

“….entiendo que tiene ansias de aventuras, por algo somos descendientes de los que conquistaron Chile y la minería….”

 

Y si por ahí rebusca, casi le encuentra razón:

 

“…me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas. Por eso hasta le encuentro razón a Gonzalo en emigrar. Aquí hay futuro para los inversionistas extranjeros. No para la gente que solo tiene sus dos manos y una profesión….”

 

Tu hermana Mónica y Pato, recién llegados de Europa, son contratados por el padre de Pato:

 

“……los contrató juntos con otros dos o tres arquitectos para elaborar planos y presentarse a concurso para el Congreso de Valparaíso. Les paga 120 mil a cada uno al mes, por Abril y Mayo. Le prestaron una oficina en Valparaíso y ahí trabajan de 10 a 2 y de 4 a 8. Harto duro el horario porque no les deja tiempo libre en la tarde….”

 

Y menciona al escritor Martín Cerda. El año 90 recibiría una beca para terminar de escribir tres libros que desgraciadamente, nunca serían leídos por nadie debido a un incendio que arrasó con todos sus papeles. Realmente una vida triste, inconclusa, podada. Su mejor libro fue su propia vida, y que muy pocos conocen (para leer algo más sobre Martín Cerda ver Autoficciónes 48, 44, 33, 30, 22, y 13):

 

“el pobre Martín Cerda está sin $, sin trabajo y nadie quiere pagar sus conferencias….”

 

Y sobre el Taller Literario de Guillermo Blanco (para leer algo más sobre Guillermo Blanco ver también Autoficciónes 48, 44, 43, 40, 39, 36, y 35):

 

“…no he podido ir al Taller de Guillermo Blanco, es helado y duro sentarme ahí..”

 

 

Stgo 19 Abril 88

 Cristián querido

 Espero hayan amainado las iras de Scherson al comprender que tu tienes el derecho de elegir, y si se lo comunicaste antes a él, fue lo correcto. Al principio me asusté creyendo que tú habías firmado dos contratos al mismo tiempo…..

 Te escribo en cama. He estado cerca de 10 días con ciática. Todavía no me siento bien segura. Me tira un músculo de la pierna al sentarme. Pero no es nada importante más que “añosidad”….

 Ayer estuvimos muy contentos con tu carta por eso hoy desperté pensando en ti. Y ahora las copuchas de la familia:

 Juan: entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo. Hemos puesto a la venta el departamento de Huérfanos con Ahumada, su avalúo es de cerca de 6 millones 200. Dicen que hasta el plebiscito, todo está detenido y no se sabe quien es candidato, ni cuando será, ni nada. Pero Álvaro necesita esos 6 millones para construir varias casas al mes, ya que gana poco con una y cuesta lo mismo mantener la oficina. Álvaro es muy metódico y ordenado y planifica muy bien su tiempo y $. Siento que es demasiado exigente consigo mismo. Según Juan Alberto, Alvarito se angustia demasiado por cosas que son la trama de la vida misma. Por suerte quiere a Marlene que es una chiquilla dulce y comprensiva.

 He pensado en vender Algarrobo pero no nos darán ni el valor de las piedras. Ahora el auge es por lo nuevo.

 Juan Alberto como padre de familia numerosa vive bien “estresado,” pero contento. Aída parece gata de flaca, siempre arriba del auto acarreando niños a colegios, dentista, deportes, etc. Aún tiene 4 sillas, así es que resulta incómodo verlos en pisos de cocina cuando vamos a sus asados. Juan Alberto es especialista en parrilladas. Los vemos una o dos veces al mes porque a Juan le cansan los niños. Por eso les prestamos Algarrobo en Enero (y nosotros solos en Febrero, con Álvaro y Mónica algunos fines de semana).

 Entiendo más a Albertito. Viene unas dos veces por semana a almorzar desde Indisa (Clínica) y vuelve a ser el cabro natural de antes del 70. Gana al mes más de 500 mil pesos. Espero ahorren para comprar la casa más definitiva. Le pagan mas o menos $100 de arriendo a Adela. Y tienen dos empleadas. Una puertas afuera y la otra para fines de semana y la tarde del Miércoles, también puertas afuera. Así es que siempre desde de las 7 de la tarde tienen que cuidar a los cuatro niños. No aceptan aun las comodidades de los países subdesarrollados (¡y las incomodidades como convivir con una esclava de otra cultura!). Esto porque a Emma le tocaron vacaciones. Emma es mi empleada que llegó con guagua de seis meses. Y la reemplazante se llevó sábanas, frazadas, un collar, etc., etc. Por suerte Emma ya volvió de Chañaral y todo volvió a la normalidad con el niño gateando por las escaleras…..Me gusta un niño en la casa. Da vida y es encantador, y Emma también, contenta y pololeando con el cuidador del colegio vecino.

 Gonzalo al fin botó su segunda piedra del riñón, no sabe cuando, y ahora está a régimen porque bota mucho calcio en el pipi. Sus piedras eran por exceso de carnes. Juan Alberto lo ha convencido de no comer “sapos y culebras”, aunque a veces comer tomates con hollejo le da diarrea. Esta partida suya a lo desconocido me tiene angustiada. Tiene que mantener el solo, con mala salud, a tres personas. Aquí gana de sueldo 250 mil líquidos al mes. No es malo para Chile donde el 90% gana menos de $100. Entiendo que tiene ansias de aventuras, por algo somos descendientes de los que conquistaron Chile y la minería….tiene derecho a vivir como el quiere. Detesta la diaria rutina. Está seguro de aprender rápido el francés o cambian a la zona de habla inglesa. Ambos, Gonzalo y Anita, tendrán tiempo y la soledad suficientes para amalgamarse (o explotar como matrimonio). Digo amalgamarse porque Anita es pleno siglo 18 o 19, a ella hay que proveerla de todo…ideas y pensamientos incluidos. Gonzalo lo sabía al casarse y tiene que apechugar; quiere mucho a sus hijas, vive para ellas, como Anita, y espero que eso sea tan fuerte que los mantenga unidos. Con la perspectiva del viaje se llevan bien. Están vendiendo sus cosas y el 25 de Mayo se van a un Motel que arrendaron a $5.000 diarios hasta el 3 de Junio en que parten. Los invitamos que se vengan esos días a esta casa (ya estuvieron seis meses en esta pieza de nosotros y nos llevamos muy bien) pero dicen que con las niñitas no quieren porque viven dedicados a ellas. (lógico), y las niñas molestarían. Lo siento porque las he visto muy poco. Solo voy a casa de los hijos cuando me invitan. A mí cuando joven no me gustaban las visitas intempestivas, y creo que hay que dejar a los hijos vivir a su aire. Gonzalo me dice mucho que vaya a ver a las niñitas, y se siente porque no llego en cualquier momento. No sabe que Anita siempre está quejándose de él, eso me incomoda y solo le digo que ahorre (cuando es cuestión de plata). Gastan en muchas cosas chicas superfluas , que aunque baratas, suman mucha $. Creo que soy hipócrita porque cuando salgo con Anita y la veo comprar leseras que venden los callejeros en el suelo y no me atrevo a decirle nada porque es $ de ellos. Allá tendrán que aprender a comprar lo necesario y algo como ir al Truffas para muy rara vez (Truffas es una fiambrería con exquisiteces para llevar calientes).

 Me da ternura ese afán insatisfecho por el hijo que tiene Gonzalito. Y para no pensar en lo que podría pasarle es que Juan ha extendido nuestro viaje a EE.UU. Y yo parto a París el 6 de Junio a Madrid, Mallorca el 20 de Junio y a EE.UU. el 21 de Julio, creo. Te estaré llamando para saber de mi nieta desde cada ciudad.

 En fin, ya hemos digerido la decisión de Gonzalo. Siento que él es una persona con raíces en el mundo entero, no en determinado país, y desde que volvió, añora los EE.UU. No como Juan Alberto que no extraña para nada Europa y está de lo más arranchado en Chile. Gonzalo es agradable por algunas horas, pero en general es un ser solitario (en Buenos Aires ha entrado a tres cines seguidos), introvertido, con explosiones temperamentales cada cierto tiempo. Demasiado inteligente para el ambiente en que vive. Le va a ser muy duro vivir en Canadá donde la soledad se acentuará por el clima. Espero que Anita trate de formar parte de la comunidad en que vivan y no pase pensando en vivir en Frutillar donde no necesitaba vestirse antes de almuerzo.

 Mónica y Pato están en Viña en el departamento que les prestó mi hermana Mónica. El papa de Pato los contrató juntos con otros dos o tres arquitectos para elaborar planos y presentarse a concurso para el Congreso de Valparaíso. Les paga 120 mil a cada uno al mes, por Abril y Mayo. Le prestaron una oficina en Valparaíso y ahí trabajan de 10 a 2 y de 4 a 8. Harto duro el horario porque no les deja tiempo libre en la tarde. Ahora Moniquita está resfriada en cama y sola. Me gustaría ir, pero puedo quedar tiesa, además el departamento es chico y Pato querrá estar solo con ella. Mañana se levantará porque hoy está sin fiebre. Llamamos hoy por teléfono, bien temprano. Quisiera que Moniquita aprovechara este tiempo en tener guagua….pero ella quiere ejercer un tiempo antes de tener hijos. Es su derecho a elegir.

 Ayer, mi salida del día, fue ir a regar sus plantas al departamento de Agustinas. Lo tiene bien arreglado. Pocas cosas y buen gusto, y bien impecable.

 Mónica y Pato han vuelto más unidos que nunca. Se quieren y se cuidan entre ellos. ¡Mejor no voy a Viña!

 La mamá de Pato no está bien (¿Alzheimer?). La están chequeando.

 Y ya se me nota en la letra que estoy cansada. A veces pienso que es locura viajar cuando hay necesidad de harta $ para Álvaro y Mónica y Pato, pero Juan dice que como el pasaje se paga en un año….y tres mil dólares para gastar allá no financiarían ningún proyecto, me convence. Además el clima sicológico en Chile es desagradable. La torta de $ que producen las exportaciones de frutas y otras, solo favorecen a unos pocos, mientras el sueldo mínimo sea $12.000 mensuales, cuando se necesitan 30 mil para vivir por persona, y/o 18 mil para satisfacer las necesidades mínimas en comida. Veo a futuro un mal porvenir, un enfrentamiento diferido por miedo a las fuerzas armadas. ¿He llegado hasta la pagina 13?

Me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas. Por eso hasta le encuentro razón a Gonzalo en emigrar. Aquí hay futuro para los inversionistas extranjeros. No para la gente que solo tiene sus dos manos y una profesión.

 En fin, Cristián, ya son más de las 10 de la mañana y voy a poner esta al correo (me siento ahogada en un corsé), pero la cama me pone neurótica. Antes del C.A. (cáncer) no me importaba pasar un día entero leyendo, pero desde hace más de tres años , cama es sinónimo de muerte. Quiero salir a respirar, a sentir el sol y el taconeo de mis zapatos. Debo estar agradecida de la vida.

 Murió una prima mía, Marta Correa Young, que apenas conocí, mamá de Jorge Gutiérrez, el médico quimiólogo que me atendió. Ella, su madre, era hija de un hermano de mi papá. Ayer fui con Oriana un ratito a la misa (la Iglesia estaba heladísima) estaba llena de mujeres y hasta mi hermano Jaime y Julio Correa, otro primo, médico con infarto, tuvieron que ayudar a cargar la urna. Se demoró más de una hora en llegar en auto especial que le llevó hasta Concepción. Mientras para hacer hora, el cura habló largamente (yo me escabullé al comienzo de su adormecedora oratoria) sobre sus virtudes, sobre todo la paciencia.

 La semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor, el cura habló sobre la “vocación de servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada.

 Oriana (su hermana mayor) ha empezado a envejecer por los pies, por lo demás está bien y serena.

 Y son las 10.35 y me despido hasta que me pueda sentar y escribirte a máquina.

 El pobre Martín Cerda está sin $, sin trabajo y nadie quiere pagar sus conferencias.

 No he podido ir al Taller de Guillermo Blanco, es helado y duro sentarme ahí.

 Y dile a Pilar que me gustó mucho su carta y que lo repita. ¡Gracias!

 Con un abrazo

 Ximena

…..con Pilar te envío la “La Historia Oculta del Régimen Militar”

 

 

Leyendo las cartas que tu padre te mandó en esos años, notas un orden que se repite bastante en cada una de ellas. Primero habla de la salud, que como médico tiene mucha razón en enfatizar; lo más importante es la salud, tener buena salud. Desde esa perspectiva “todo lo otro” se puede solucionar. Si tu miras el problema desde ese punto de vista, de ese punto de vista final y glorioso, que ya no tiene salida porque estás muerto o con una enfermedad incurable, sin solución, en ese sentido tu padre tenía razón. Pero si subes los estándares, ya los aprietos y dificultades del diario vivir te pueden comenzar a golpear las piernas hasta transformarse en problemas serios y muy importantes, tan elementales que pueden hasta convertirse en insoportables. Muy pronto se larga con una anecdotario donde describe cómo se encuentran cada uno de los miembros de su familia, pero sin adentrarse mucho en los conflictos, en los detalles, en los dramas humanos. A lo mejor no lo hacía para no introducirse en esos territorios escabrosos, mejor era quedarse en las planicies de la vida diaria y rutinaria, donde todos se encontraban con una relativa buena salud. Prefiere enfatizar lo positivo, en como se mueve la maquinaria de la familia, el calendario, las distintas metas de cada cual. Al final te anuncia visita para conocer a la nieta que nacería durante los primeros días de Julio de ese año.

 

 

Stgo 20 de Abril 88

 Querido Cristian y Pilar

 Espero que se encuentren bien de salud y que el embarazo de Pilar vaya evolucionando bien. Lo más importante es la salud y en seguida todos los otros problemas.

 Ayer recibimos carta tuya y nos arregla mucho todo lo que nos cuentas y como enfrentas los problemas. Las llamadas telefónicas también nos ayudan mucho a conocer detalle de vuestras vidas y nos hace participar de ella. Nos alegra mucho tu nuevo trabajo y ojalá puedas superar los problemas en la Universidad. Estoy seguro que lo que tú resuelvas será lo mejor, porque confío mucho en tu buen criterio. La mamá partirá en Junio a Europa, Paris y España, y el 20 de Julio estará en Nueva York. Como el cumpleaños es el 22 de Julio, celebraremos ese acontecimiento en Cleveland. Yo partiré de Stgo y llegaré más o menos en la misma fecha y estaremos con la mamá aproximadamente una semana. Estaremos felices de conocer a nuestra nieta que llenará de alegría a sus abuelos y padres.

 Gonzalo tiene todo preparado para partir a Canadá el 3 de Julio. Está con buena salud y muy optimista.

 Álvaro sigue en su empresa constructora y va saliendo todo muy bien.

 Pato y la Mónica están haciendo un proyecto en Valparaíso sobre el edificio del nuevo parlamento.

 Alberto sigue trabajando muy bien en su diálisis.

 Yo estoy bien en Indisa; en Mayo próximo habrá asamblea general de socios y creo que seguiré de presidente.

 Acá el clima está cambiando y va a ser muy agradable estar en veraneo en EE.UU. y Europa.

 Recibe tú, Pilar y la niña un cariñoso abrazo y beso de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

Autoficción 52: ¿De qué hablaremos?

Estabas en la librería Barnes & Noble cuando un muchacho joven te pregunta si acaso habías leído a Nietzsche, y te muestra el libro, te lo levanta frente a tus ojos: Así Habló Zaratustra. Nunca habías visto a ese muchacho que ahora te interrogaba frente a una estantería de libros. Le dijiste que no, que no habías leído nada de él, y ocultaste tu sorpresa; y lo hiciste para que no se diera cuenta de que estabas pasmado, extrañado de que un tipo de la edad de tu hija te preguntara algo así. La verdad, Cristián, es que nuevamente te dio la impresión de que las circunstancias te habían sobrepasado y no supiste cómo enfrentarla; ocurrió todo muy rápido, incluso él se disculpo al interrumpirte. Pero tu pretendías que todo era normal, la pregunta, la situación, el libro, tu entorno.

Al final, cuando se fue, te dejó flotando en un océano de interrogantes. Lo buscaste por las estanterías, en el café, pero se había esfumado, no estaba por ninguna parte y se había llevado el libro para leerlo en algún rincón distante. Al día siguiente fuiste al mismo lugar de la estantería y ahí estaba, ahí encontraste el libro. Lo abriste y te diste cuenta que el día anterior, para aparentar que todo estaba bien, corriente, no te atreviste a preguntarle más. Recuerdas que al menos lograste averiguar que no estudiaba filosofía. Te respondió que no, pero, ¿qué estudiaba? No continuaste y nunca lo podrás saber. Ahora notas que a lo mejor, por la época que transitamos, un tiempo donde leer un mensaje-texto ya parece demasiado largo, donde lo único que se lee es la frase corta, el Tweet, te sorprendió esa intromisión del extraño, y el tema. Notas que le podrías haber preguntado por qué leía eso, o qué estudiaba, si no era filosofía, qué estudiaba. Recuerdas que tenía una correa de llavero que leía Harvard colgándole del cuello, pero, ¿era realmente de Harvard, era realmente un estudiante de Harvard? Dejaste el libro en la estantería y notaste que no habías estado a la altura de las circunstancias, reiteradamente te comportas como un sorprendido que no mostró sus cartas, Cristián. Y finalmente fuiste tú el que salió arrancando de esa librería; y tozudamente, cada vez que la visitas, regresas al mismo sitio, tomas el mismo libro y tratas de leer algo distinto; aunque ya no haya nadie preguntando nada. Notas nuevamente ese destiempo, Cristián, ese saludo no correspondido, ese abrazo, esa conversación truncada. Algo te faltó, siempre te falta algo, ¿cierto?

En numerosas notas o autoficciones anteriores te has referido a tu hermano, Álvaro, y su nueva empresa. Hubo una carta que se te traspapeló y que todavía no has incluido, y donde él te habla de su trabajo. Ahí menciona las distintos capotas que tiene que usar en su nueva empresa para salir adelante; de Junior, de Ingeniero, arquitecto, secretario, lo que venga:

 

“…..me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…”

 

Te cuenta que el trabajo es intenso, y que desgraciadamente por eso no puede seguir escribiendo, y que ha tenido que dejar por un tiempo sus queridos aforismos (leer autoficción 36 y 37, por ejemplo):

 

“…..con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato….”

 

Firmó tres contratos:

 

“…..firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más….”

 

Y le golpea la dura realidad del trabajo y te cuenta la firme:

 

“…..estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé….”

 

 

Stgo, Viernes 29 de Mayo de 1987

 Querido Cristián y Pilar

 Les pido que por favor me disculpen por no haberles escrito antes, soy un ingrato, incapaz de terminar una carta. Espero poder hacerlo con esta. Desde ayer estoy leyendo el cuento, voy solo en el tercer capitulo. Espero poder tener tranquilidad para terminarlo luego. ¿Ustedes cómo están? Allá debe estar empezando el verano. Aquí el invierno está medio tímido, habrá llovido unas dos veces. Hoy amaneció nublado, con frío, dan ganas de acostarse…o estar ante una chimenea….

 En mi trabajo las cosas siguen su curso. Firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más. A veces me tengo que quedar una tarde completa esperando a que lleguen clientes. Al final del próximo mes espero comenzar con la construcción de mi primera casa. Estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé. En la empresa yo soy el gerente, arquitecto, junior, etc. la gente se imagina que tiene más personal, y me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…

 Con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato.

 Espero que se encuentren bien, y les mando esta carta al tiro. El papá se la está llevando.

 Álvaro

 

 

Claramente los celulares todavía no habían sido inventados por nadie, de manera que tu madre, desde Algarrobo, llamaba por teléfono haciendo una cola larga para después meterse adentro de unas cabinas estrechas y sin ventilación para poder hablar contigo unos minutos. Al entrar se sumergía en un aire espeso, sobrecargado de vidas privadas, confidencias, y saludos distantes, ocultos. Cuando la comunicación no era óptima, se escuchaban gritos:

 

“….tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano…”

 

Así es, ahora lees otra de las tantas cartas que te mandó tu madre en esos años. ¿Te sorprendieron? Aquí te menciona las remodelaciones a las que estaba sometiendo la mítica casa de Algarrobo, la misma casa que nunca dejó de remodelarse, de cambiar, de sufrir accidentes, y que nunca, tampoco, pese a todos los arreglos, ha dejado de lloverse. Había un cuarto pequeño, con una linda vista a la quebrada y que ocupó un lugar importante en tu familia. Era la pieza de Teilhard de Chardin, y donde contra la pared, se podían ver los libros publicados por ese jesuita después de muerto…… porque en vida le prohibieron publicar. Fue científico, escritor, paleontólogo, filósofo y variedad de otros oficios. Se podía ver también un cuadro de él, con fotos y recortes pegados como imitando un puzzle. Recuerdas una foto en particular, en la que estaba sentado, serio, de rostro afilado, mirando hacia su copa de coñac. ¿Dónde estará ahora ese cuadro?

Corría el año 62 (siete años después de su muerte) cuando el Vaticano, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, emitió un Monitum o “peligro” al referirse a sus escritos. Recién ahora, en el 2019, el Papa Francisco está considerando terminar con esa medida. Tu madre empujaba ese culto por Teilhard, y le celebraba especialmente un texto muy bien escrito, “La Misa sobre el Mundo”, una oración poética, y que al leerla se respira autenticidad, nostalgia, soledad; no se necesita ser creyente para disfrutarla. La escribió cuando estaba en el desierto de Odos, en una expedición científica y sin ningún implemento para celebrar la eucaristía. La primera sección empieza así:

 

 El Ofertorio

 No tengo ni pan, ni vino, ni altar. Otra vez, Señor, no ya en los bosques de Aisne, sino en las espetas de Asia. Por lo cual trascenderé los símbolos para sumergirme en la pura majestad de lo Real, y yo, tu sacerdote, te ofrecerá el trabajo y la aflicción del mundo sobre el altar de la tierra entera……

 

Te cuenta como había quedado la distribución de ese cuarto:

 

“….la pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz….

 

Y te cuenta como había reaccionado tu padre con la remodelación, sobre todo cuando le ensuciaban la alfombra:

 

“….Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…”

 

Tu madre ya se había enterado que tu hermano, Gonzalo y con toda su familia, emigraban hacia Canadá. Pero esta vez no llamó al Cónsul para evitar que le dieran una Visa (leer autoficción anterior):

 

“….Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá….”

 

Y aquí llegamos, Cristian, a una sección de la carta que a ti te gustaría saltarte, o no mencionar, o no decir nada, como te ha ocurrido en otras ocasiones. Pero no queda más remedio que decirlo tal como tú lo crees haber visto, vivido, algo que ahora recuerdas pero a medias. Te acuerdas que en tu casa se apreciaba la inteligencia, el tener carrera, un título, para así respirar tranquilo y decir que has aportado y puedes ganarte la vida. Anita, la esposa de tu hermano en ese entonces, desgraciadamente cuando terminó las secundarias no continuó con estudios superiores. Era de Frutillar, había nacido ahí, en el “campo”, en el sur de Chile, un mundo familiar para tu madre pero que ella ahora apenas recordaba o rechazaba. En autoficción XVII tu madre menciona a la mamá de Anita. Ese día la tenía invitada a almorzar, y con una sola pregunta te muestra donde está el problema, toda la tensión, todos los malos entendidos que a veces ocurren en las familias y se acumulan y se perpetúan con los años:

 

…”¿De qué hablaremos? Quiero que sea útil, trataré que me instruya sobre algo de vacas para escribir un cuento….”

 

Siempre, cuando te mencionan el nombre de Anita, hay algo que te duele, Cristián. A lo mejor tú también creías que era “una mujercita” venida del sur, “del campo”, de las vacas, de un mundo donde la gente usaba nada más que las manos para ganarse la vida. ¿Y qué malo había en eso, en esa manera de trabajar, con las manos? ¿Acaso tu padre, como cirujano, no las usaba? ¿Nuevamente no estabas preparado, Cristián? ¿A ti, todo hay que anunciártelo con antelación?, ¿pedir hora? A la madre de Anita la recuerdas con cariño. Recuerdas que después de la muerte de Anita, ella sintió una necesidad muy grande de asistir a misa. Fueron a una Iglesia hispana en los alrededores de Toronto que estaba atestada de gente, de hispanos sudorosos, pero ella, la mamá de Anita, se veía vacía, desolada, sin nadie; acompañaba solamente de un atado de sufrimientos. Fue valiente. Anita no logró nunca un título, ningún de esos papeles que logran a veces los que conocen bien el sistema. Pero sientes que con esa manera tan corajuda de partir -a patadas contra el cáncer- se ganó varios títulos y doctorados. Creo que te acordarás de ella cuando te llegue la hora, Cristián, cuando te llegue tu fecha de vencimiento:

No cabe duda que tu hermano Gonzalo, en esos años, navegaba por un océano de incertidumbres. No le fue fácil. Tu madre siempre ubicó y reubicó a Anita en el campo:

 

“….Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…”

 

Por otro lado, Pato, el marido de tu hermana Mónica, recién llegados de Europa, se las arreglaban con algo temporal para conseguirse algunos pesos:

 

“…..Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies….”

 

Y nuevamente llegamos a los cuentos y la escritura. Uno de ellos fue publicado en la revista Análisis de ese entonces, dirigida por tu querido amigo Juan Pablo Cárdenas. Tu sobrino, Fernando, hijo mayor de Juan Alberto, lo disfrutó. Tu madre te lo cuenta:

 

“….Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¿Somos una familia famosa? Gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista….”

 

¿Y qué ocurría con los políticos en la mítica casa de Algarrobo?

Tu madre cuenta que tenían invitado a Bernardo Leighton ese fin de semana, el sobreviviente de un atentado terrorista en Roma, donde lo balearon en la cabeza mientras cruzaba una calle. Tu padre lo atendió una vez que Pinochet lo dejó entrar al país:

 

“…..esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly….”

 

Y para terminar, más libros. Te habla de la señora de José Donoso que recién había publicado uno:

 

“….dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica…..”

 

 

Stgo, 1º Febrero 88

 Cristiancito querido

 Y han ido pasando los meses y el culpable es el teléfono, con dos llamadas al mes escuchando tu voz me quedo más tranquila, excepto estas dos últimas semanas por tu quiste. Tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano, supe por tu papá que era algo de grasa, pero no le creí bien y esperé que abrieran la telefónica (ahora dada en concesión a un particular aquí en Algarrobo) y a las 8:45 me dieron contigo (el mínimo $2,490 y no aceptan cheques) por eso y porque ya había gente y aire viciado es que tuve que llamarte cortito.

 Estoy feliz de que sea algo benigno, pero de todas maneras que lo manden a examinar, ¡no lo olvides!

 Este fue un año de harto trabajo. Desde Agosto arreglando esta casa. Quedó pasable, ya la puedo mirar sin pensar “debería hacer….” Las camas de ustedes con cajones se ampliaron a 1.5 (fue divertido cortar y pegar colchones), quedando matrimoniales, una en cada pieza grande, y abajo una encima de la otra como cuando chicos. La pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz. También ayer agrandamos la mesa y pusimos el refrigerador en la cocina. Modificamos la ubicación de la cocina y etc., etc. Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…Aída pidió la casa del 20 de Diciembre al 15 de Enero. Antes estuvieron una semana Anita con guaguas y empleada y no pudo irse Pascua y Año Nuevo al sur por la piedra a los riñones de Gonzalito, que estuvo un mes con la espada sobre la cabeza hasta que hubo que operarlo, entonces Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá. Ahora resulta que si va a Canadá ese gobierno le exige sea con toda su familia. Son tantos y tan variados los proyectos que han tenido en estos tres últimos años que prefiero confiar en lo que veo. Gonzalo está contento en UNICEF, no tanto en su matrimonio. Anita la he visto llorar por el mal genio con que despierta Gonzalo. La escucho pero no opino. Ellos son los que solitos tienen que arreglar sus problemas. Así es que en el año habré ido para cumpleaños y cuando nos invitan especialmente. Para mi, capote, pienso que Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…

 Así es que Alberto y Aída y niños se quedaron hasta el 30 de Enero porque Anita volvió al sur…y ese es el miedo de Gonzalo, ser parqueado allá y trabajar en el sur.

 Dejé Enero a Juan Alberto, entonces, con una empleada hasta las 3 PM. Una mujer como para escribir una novela sobre su esforzada vida. Encontré todo impecable al volver, y a los niños vivos. Álvaro solo le puso baranditas a la terraza de la quebrada, ya los veía reventados al caer….Juan Alberto con un bote plástico, grande, salía hasta mar adentro con los niños mientras Aída vigilaba desde la playa. Fue bueno no ponerle motor (porque algún susto pasaron….). Me alegro haber arreglado la casa para este verano. Fue bien aprovechada. Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies.

 Mónica ha vuelto como otra persona. Alegre, metódica y ordenada, encontrando todo regalado de barato en Chile. Ahora –en minutos- dispone una comida, arregla su pieza y valora todo lo que hay. De tiendas quiere que me compre ropa, zapatos, y ya de eso no me interesa más que ver su gusto en los ojos.

 Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¡Somos una familia famosa!, gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista. Mónica decía que a tu papá había que ponerle pesas en los pies para que volviera de su orgullo. A mí todo me parece de lo mas natural. Tienes talento.

 Esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo (político chileno baleado en Italia por agentes de Pinochet) está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly. El 8 llegan como 4 o 6 mujeres y la tercera y cuarta semana espero que puedan venir Álvaro y Marlene, y quizás Juan, Mónica y Pato. Me he dejado Febrero sin nietos para descansar, solo gente grande.

 Te envío recortes de concursos de cuentos, aunque no muy buenos los jurados. En España dicen se edita un libro con los concursos de cada año. Parece que cada pueblo tiene su concurso literario. Averigua y házmelo saber, ¿quieres?

 Son las 12:30 y quiero ponerte esta al correo. Anoche dormí mal soñando que te operaban…y en la noche Alvarito sueña con muertes y yo vivo entonces como en la Casa de los Espíritus.

 Dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica. Te la enviaré desde Santiago.

 Cariños a los tres

 Ximena

 

 

Regresas a librería Barnes & Noble. No encuentras a nadie frente a las estanterías donde estaba el libro. Afuera llueve y está oscuro. Haces antesala, esperas, imaginas que algo va a ocurrir, quieres prepararte, quieres poder responder sin mostrar muchos titubeos; sientes que después de tantos años ya no te debería suceder lo mismo. ¿Será cierto?

Autoficción 51: Se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Por esos años alcanzabas, finalmente, tu primer trabajo en la industria privada. Todavía no obtenías tu tarjeta de residencia (la conocida green card o tarjeta verde), pero te habían contratado. Life Systems fue una pequeña compañía que diseñaba equipos para la NASA y que vivió del dinero que obtenía al presentar sus proyectos al gobierno. El dueño -ya no recuerdas su nombre- era un tipo de un ego formidable, que se encerraba en su oficina grande, imponente, rodeado de retratos, donde él figuraba como protagonista principal al lado de políticos, científicos, artistas de cine –¡lo que fuera!- junto, también, a algunos prototipos de los equipos diseñados por su empresa. En ese entonces todavía no sabías, Cristián, ni lo sospechabas, que el culto a la personalidad de estos genios y grandes empresarios, era la norma y no la excepción. Te tocarían a menudo, y pasarían a ser una constante en tu vida; incluso uno de ellos llegaría a ser presidente de la nación. Son predominantemente hombres que, pese a la poca sustancia y pies de barro que pudieran tener, saben manejar muy bien el marketing, dominan el spin -“spin doctors”- y si algo es rojo, te convencen de que ahora es amarillo; y tú al principio te defiendes, luchas, pero de alguna manera muchas veces te convencen, y lo aceptas y guardas silencio….es amarillo, ¿cierto?, siempre fue amarillo, te persuaden. Esos empresarios son personajes que entienden y conocen lo poco racionales que somos cuando tomamos decisiones, y por eso son unos verdaderos magos al manejar ciertas situaciones, críticas, donde logran doblarle la mano a cualquiera para conseguirse ese dinero que necesitan para promover sus proyectos. En ese entonces no te imaginabas que esa forma de vida sería una constante que verías repetirse una y otra vez, sería el “business model” que replicarían muchas empresas para subsistir; no sería una excepción. Un notable ejemplo y muy reciente, está en Theranos, una compañía de biotecnología comandada en ese tiempo por Elizabeth Holmes ( https://www.youtube.com/watch?v=W2_A93PWPNY ). Llegó a tener como miembros en su directorio a “expertos” como Henry Kissinger y George Shultz (!). Ahora está acusada de fraude y espera juicio para Junio del 2020.

En Life Systems te contrataron justamente para eso, porque habían vendido un proyecto donde el equipo simplemente no funcionaba, era solo “humo y espejos”. Era un sistema que le ofrecieron a la NASA con “bombos y platillos,” y que después de muchos grants y negociaciones, simplemente no funcionó. El problema consistía en que uno de los catalizadores que usaban en uno de los electrodos no era reversible, es decir se descomponía; se podía utilizar para la reducción de oxígeno, pero después se disolvía cuando trataban de usarlo para generar oxígeno. Y el sistema era un componente crítico y de gran importancia para la NASA en ese entonces ya que permitiría, al consumir oxígeno, generar electricidad (al reducirlo). Y por otro lado, en el otro modo de operación (por eso se llama reversible), generaba oxígeno a partir del agua, al descomponer el agua. Ya en el primer día de trabajo, después de ver lo que estaban tratando de hacer, le hiciste ver el problema al gran jefe supremo. Entraste feliz, como un gato contento, relajado, a su oficina para explicarle tus ideas. Estabas hasta sonriente, afuera había un sol radiante que penetraba los ventanales de su espaciosa oficina. Tremendo error, Cristián, porque casi te echa a patadas de su cueva, de sus fotos y personajes, acusándote de ignorante. ¿Acaso no sabías cuántos años y cuántos proyectos él tenía acumulados y financiados por la NASA? ¿Quién eras tú, para cuestionar su idea? Aparte de ser un gran mocoso, un recién llegado en esta área, ¿quién eras tú, Cristián? Por eso, el leer la carta de tu padre, ahora te genera una sonrisa:

 

“…..también es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo….”

 

Pero en tu vida profesional siempre encontraste gente valiosa, hombres y mujeres meritorios, alejados de las luces y la bulla, pero que sabían y entendían lo que hacían. Tu misión fue invariablemente buscarlos, olfatear bien y desenterrarlos porque estaban siempre ahí, fueron pocos, pero estuvieron siempre ahí. John Lennon menciona algo parecido en su lírica de Imagine:

 

“…..you may think that I am a dreamer

but I am not the only one

I hope someday you will join us….”

 

 

Tu padre te pregunta por Pilar:

 

“….¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar?…”

 

No le resultaría nada de fácil a la Pili, sobre todo porque su director de tesis alargaba y extendía su trabajo tratando de alcanzar la gloria, nuevas publicaciones, o apetitosos descubrimientos. En el fondo los estudiantes como ella -o como tú antes- son mano de obra barata para estos profesores, y a veces cuesta que estos los liberen, les den el pase y puedan recibirse para obtener un trabajo verdadero, con más seguridades.

Pronto mi padre se larga con un detallado rosario sobre el estado físico de su familia, y te cuenta sobre tu hermano, Álvaro, que iniciaba su propia empresa, o tu hermano Gonzalo que soñaba urgentemente con partir, con arrancarse de Chile, volar lo más lejos posible (aunque en esta carta tu padre no te dice una palabra, todo estaba bien, viajaba mucho a Buenos Aires. Eso sería todo):

 

“….Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires….”

 

 

Y, claro, también llegan noticias sobre la salud de tu madre que recién había sobrepasado con éxito otro chequeo médico:

 

“…todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal…”

 

Y llegamos a la carta:

 

Santiago, Septiembre 12 de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Estamos muy contentos con que tú, Cristiancito, hayas logrado un contrato en la empresa privada, que sin ninguna duda, te ofrece mejores condiciones económicas y probablemente mayores expectativas y futuro. La copia del contrato que nos enviaste nos parece muy buena, pero las exigencias de trabajo son harto grandes. Ojala que a futuro puedas tener vacaciones más prolongadas. También es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor, Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo. Otra cosa también que creo importante, es que tu de ahora averigües con tu abogado de todos los tramites para lograr la residencia definitiva. Ya que en el mismo contrato dice que este podría cambiar en relación con tu condición de residencia en USA. Averigua lo que tienen que pagarle al abogado, pero asegúrate por anticipado un buen resultado al respecto.

 ¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar? Desde que uno inicia la redacción, hasta que termina con las revisiones, bibliografías, etc., en general creo que debe demorar como un año. Cuéntame cómo le va al respecto.

 Acá sin ninguna novedad de importancia. Desafortunadamente seguimos en la misma situación, pero con la esperanza de que las cosas cambien.

 Todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal.

 Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

 La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

 Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires.

 Alberto sigue muy bien en su Departamento de Diálisis.

 Yo, como siempre, haciendo proyectos en Indisa, que ojalá se cumplan todos.

 La mamá en este tiempo gran parte de la semana se va a Algarrobo porque estamos haciendo una remodelación de la casa.

 ¿Cuándo se casa la hija de los Guenther?

 Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta tu padre menciona dos temas importantes: el nacimiento de tu primera hija, Camila, y el viaje final de tu hermano, Gonzalo, a Canadá:

 

(1987)

Querido Cristiancito

 Antes que nada, muchas felicitaciones por la magnífica noticia de la niñita que van a tener. Es macanuda la suerte que han tenido, que sea niñita, porque es nuestra experiencia y de la inmensa mayoría, que las niñas son muy amorosas y querendonas de sus papás. ¿Cómo se siente Pilar? Por lo que nos cuentas los vómitos han parado, pero de todas maneras tiene que cuidarse mucho. Debe ser lindo sentir moverse la guagua. Cuando tú estabas en la guatita de la mamá, dabas muchas patadas, y tus movimientos, a veces se veían a través de las sábanas de la mamá. Por lo que nos has informado, el nacimiento será en Mayo. ¿Exactamente en qué fecha te ha dicho el doctor? Mándanos decir ese dato para que la mamá programe sus cosas. ¿Qué médico la atiende? ¿En qué hospital o Clínica se atenderá Pilar? ¿El gasto de todo el parto es por cuenta de ustedes, o reciben alguna ayuda del seguro? Por suerte la niña ha venido ahora que tienen mas holgura económica. ¿Pilar sigue trabajando en la universidad? ¿Cuándo cree que sacará su tesis y después el doctorado? ¿Es real que ha recibido ofertas para un puesto después del doctorado? Y tú, Cristián, ¿estás más acostumbrado en el trabajo? No siempre las cosas son ideales, porque donde se tenga trabajo, siempre existen algunas dificultades; los trabajos ideales no existen. ¿Qué posibilidades hay para obtener residencia en EE.UU? A Gonzalo, tú sabes, le dieron residencia en Canadá, y piensa ir en Febrero-Marzo, por un mes, y ver personalmente las posibilidades de trabajo. Yo creo que si puede los pasará a ver. Todos acá, la mamá y hermanos bien de salud, aunque Gonzalo tiene una litiasis renal y mañana le sacan el cálculo.

 Recibe tú, Pilar y la niña un abrazo muy cariñoso de tus hermanos y mío.

 Juan

 

Y aquí llegamos a la carta de mi hermano, Gonzalo, que te felicita por la noticia de la futura niña, de Camila. No fue una sorpresa, simplemente ustedes se cansaron de que la tesis, el doctorado de Pilar, se alargara y alargara indefinidamente, y no por falta de resultados, más bien porque ella les producía demasiados, y justamente por eso no la liberaban; que todavía falta eso, le decían, o qué tal si nos confirmas esa hipótesis haciendo este otro experimento, la aconsejaban nuevamente. Fue por eso que ella simplemente terminó su doctorado pero en sus propios términos. No fue tarea fácil, no le fue cómodo ir a trabajar moviendo equipos y obteniendo nuevos resultados con esa panza que crecía y se expandía; pero lo hizo, y después de gran esfuerzo, constancia, sacrificio, lo logró. Pero no, a ti no te ocurrió como te cuenta Gonzalo:

 

“….¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos…”

Para variar, no estabas preparado, pero eso qué importancia tenía, nada iba a fallar, ¿cierto? Fue una de las pocas ocasiones en que pudiste decir que la ignorancia te ayudó, Cristián. Desconocías los peligros y eso te ayudó a seguir, te ayudó a echarle pa’delante.

Tu hermano partía hacia Canadá, pero esta vez no le cuenta nada a su madre:

 

“…a la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo…”

 

En Autoficción 48 contaste el intento fallido de tu hermano, Gonzalo, de escapar con “camas y petacas” hacia Australia. Lo tenía todo listo, todo arreglado con la embajada de ese país, cuando tu madre, solapadamente, los llamó por teléfono para informarles que en tu familia, en la familia de ella, había mucha enfermedad mental, muchos locos, muchos desquiciados. Tú siempre le escuchabas una historia de un descendiente Ossa, por ejemplo, uno que después de buscar oro en el desierto (no salitre, como los Ossa conocidos, bien famosos y pudientes), había terminado de maquinista en un tren que circulaba por el sur de Chile. Siempre te has preguntado cómo lo hizo para contactarse con la embajada. ¿Llamaría temprano una mañana? ¿Estaba todavía en cama? ¿Cómo se identificó? ¿Y qué detalles les habrá contado? ¿Qué Gonzalo llegaría con una pica y una pala a buscar oro en las veredas de Toronto? ¿Eso les dijo? No lo sabemos, pero debido a esa llamada, esta vez tu hermano se movió en las sombras, con sigilo, y se comunicó solamente con tu padre:

 

“…al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara….”

 

Aparentemente la partida hacia Canadá le vino como “anillo al dedo” a tu hermano porque el jefe de promoción mundial de UNICEF le contó, a la representante en Chile, es decir la jefa de tu hermano, que:

 

“…..esperaban que ella fuera la última representante en años….”

 

Eso confirmó en Gonzalo que la decisión de partir hacia Canadá era la correcta. A su trabajo ya le quedaba poca cuerda. Finalmente se despide augurando encuentros y paseos juntos.

 

“…vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad)….”

 

Pero eso no sucedería tan a menudo, Cristián. Ustedes dos estaban recién comenzando una nueva vida lejos de Chile, cada uno rodeado de sus respectivas familias y preocupaciones, que simplemente no se dieron cuenta. Las buenas intenciones siempre existieron, estuvieron persistentemente ahí, y ustedes también imaginaron que los tiempos eran eternos, y que no les costaría mucho organizar “algo”, una comida, y en cualquier momento podrían verse y conversar. Pero algo así ocurriría en contadas ocasiones porque eso cuesta, se demora en florecer, y ustedes, que creían tener el tiempo del mundo por delante, Cristián, dejaron pasar muchas oportunidades que después simplemente no se presentaron, no llegaron nunca más.

Aquí va la carta donde se respira algo de su felicidad:

 

13 de Noviembre de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Felicitaciones. ¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos.

 El papá nos ha contado las que han tenido que pasar por el embarazo. Supongo que ya se le han pasado los vómitos a Pilar. Cuando la Anita estaba esperando la primera guagua nuestra, durante tres meses y medio comí fuera o me tuve que hacer sándwiches (mucho más sándwiches como te podrás imaginar). A la Anita le molestaba hasta el olor de las comidas. Y bueno, ahora peso 93 Kg. NO LO PODÍA CREER el otro día. No estamos comprando bebidas para nada.

 Las niñas han estado en general bien, pero ayer se enfermó la Catalina, así que la tuvimos que llevar al doctor. Le están dando una dosis de antibióticos salvajes. También estuvo en estos días la hermana de la Anita, Carmen. Venía a comprar un vestido de matrimonio a Santiago (……!!!…..).

 Lo han pasado re-bien.

 Ah, Pilar, estuve en Talca como 4 días, recorriendo unos proyectos que tiene UNICEF allá. No fui donde tus papás por falta de tiempo (estuve viajando por unos caminos literalmente infernales todo el tiempo), pero lo pasé súper bien y comí como un cerdo. El Hotel Plaza de Talca es harto rico, y me llegué hasta meter en el sauna (casi me muero con 67 grados, eso sí).

Y qué más….la representante de acá le dijo el jefe de programación mundial de UNICEF (en la última reunión de representantes de Centro y Sudamérica que se realizó en Bogotá) que esperaban que ella fuera la última representante en años…. (!!PLEASE DO NOT, DO NOT COMMENT!!!!!)

Así es que estoy súper contento con la carta que me llegó de la Embajada de Canadá….Me confirmaron definitivamente que estamos autorizados a emigrar y me piden que pasemos con los pasaportes y los pasajes a buscar la Visa. Tenemos hasta el 12 de Junio de 1988 para entrar o perdemos todo (los casi tres años de solicitudes y entrevistas).

Así que ya es definitivo. En Mayo nos vamos a Canadá. No voy a dejar mi trabajo de acá, eso si. Vamos a ir todos a Canadá, y si es que encuentro trabajo en el mes de tiempo que me voy a tomar como vacaciones, se queda la Anita y las niñas, y yo vuelvo a terminar los asuntos acá en Santiago. Ya estoy escribiendo cartas a Canadá solicitando empleo.

A la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo. Al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara. Acá en Chile está como se pueden imaginar. Esta mierda va de mal en peor. Por favor no añoren nada más que a los familiares (y algunos…a eso) hasta las empanadas se han echado a perder. Caca, caca, caca.

He estado cotizando los precios de los pasajes Stgo-Montreal-Stgo y valen $1,220 cada uno, más la Godo que paga un 50% y la Catalina (me van a creer) paga un 10%.

El papá me dijo eso sí, que ustedes conocían una agencia en que los pasajes valían súper baratos. Como realmente no tenemos plata para comprar los pasajes y llevar plata para un mes), voy a pedir un préstamo –que si logro obtener trabajo en Canadá en un mes- lo voy a pagar con mi trabajo de allá. Me serviría un montón que ustedes me averiguaran cuanto podría ser lo más barato Stgo-Montreal-Stgo (y que nos digan si hay que hacer cambio de avión…ojalá no)

Vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad).

Bueno, gallos, contesten luego y pásenlo bien.

Un abrazo

Gonzalo

 

Y pareciera que deseas intentarlo nuevamente, Cristián, te veo bien metido.

Allá vamos:

 

-¿Tienes calor? –te pregunta la Pili, reiteradamente.

 

No, le dices que no, que todavía no tanto, pese a la humedad. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de intenso calor santiaguino, en Chile. Detenía el auto frente al portón de entrada y tocaba varias veces la bocina. Ladra un perro, escuchas pasos apresurados y a tu madre que le pide a la Guille, a la empleada de ese entonces, que se apresurara “….apúrese con la comida, mijita, que ya llegó el caballero. Rápido, rápido”.

 

Afuera ahora llueve en Michigan, también hace calor, pero no llega nadie a tocarnos la bocina, o ya no llega nadie apurado a que le sirvan la comida. Tu gato, el Diego, mira por el ventanal hacia un pájaro que cruza velozmente, un cardenal que vuela rápido, y que casi choca con el ventanal; pero no ocurre nada malo, Cristián, tranquilo; sucede, solamente, que se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.