Ser desheredado es más de lo mismo (VIII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Me ha sorprendido esa opinión tan negativa que tenía mi madre sobre mi papá, demasiado repleta de prejuicios, como esa mala idea de que los hijos de padres separados arrastraban mala vida. Pero sin embargo, intelectualmente, ella olvidaba a la velocidad del rayo esos prejuicios cuando tomaba un libro y lo leía. Ahí le florecía con furia la apertura de mente y el libre pensamiento.

De mi padre aprendí la disciplina y el ejemplo del trabajo duro, la dedicación a los detalles y los horarios. Aprendí a ponerle el hombro frente a las adversidades, a no achicarme pese a que un edificio entero se me desmoronara encima, y me machucara los dedos, el estómago, todo. Recuerdo con mucha claridad la canción de cuna que él me cantaba cuando no me podía dormir:

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón

Este niño lindo se quiere dormir

Y el picaro sueño no quiere venir….

 

Y qué se puede decir sobre ellos dos, de mi padre y de mi madre juntos. El matrimonio de ellos creo que tristemente fue un matrimonio de conveniencia, y donde desgraciadamente mi madre tuvo razón, a lo mejor mi padre se casó con ella porque la vio como un trofeo y de los buenos, una esposa-trofeo, una “trofy wife”. Por otro lado ella lo escogió porque intuyó que la naturaleza condena y no tolera tanto matrimonio y tanto amor entre parientes, entre “gente como uno”. Por eso se casó y toleró a un “roto”, como mi padre, para que le mejorara los genes heredados de una familia de apellidos, pero de capa caída, alérgicos al esfuerzo y al trabajo duro. Y aquí recuerdo el comentario de una hermana de mi madre cuando vio a mi hermana, Mónica, lavando platos. La miró y con esa dignidad de otro siglo, de otro tiempo, le confesó con mucha calma y elegancia que ella no usaba las manos, “yo no uso mis manos, Moniquita”. Yo no lo vi, me lo contaron, pero ahora que lo escribo veo saltar el polvo de telarañas y aire estancado y rancio y radioactivo que incluso desde lejos me hace daño.

Mirando hacia atrás creo que mi salida de Chile fue inevitable, fue lo que me salvó, o lo que me ventiló. Es interesante analizar “los datos” de esa vida. Los datos no mienten, son objetivos. De nosotros, los cinco hermanos o los cinco hijos, tres partimos lejos de la casa, y dos nos hemos quedado permanentemente afuera, lejos. ¿Por qué fue eso? De los festejos matrimoniales de mis hermanos y hermana no asistí a ninguno…. y eso que la distancia de por medio era un pasaje simple y miserable. Creo que eso sucedió porque siempre al escoger esos eventos, o al planificarlos, a mis padres se les hacía doloroso, y se complicaban, se les doblaban las piernas de manera triste y embrollada; les era difícil, estresante. Se exponían mucho, y creo que le tenían terror a los comentarios. En mi caso, cuando nos casamos, lo hicimos rodeado de amigos que no prejuzgaron nada y que simplemente estuvieron ahí para acompañarnos. Lo pasamos bien; eso fue todo.

Usando los parámetros de mi madre, creo que el matrimonio de ellos, esa “transacción”, funcionó, o algo de eso funcionó. Ella se casó con un médico de mucho potencial, que “tiraba para arriba”, que le dio un buen “status” en su mundo, en su universo, mientras que mi padre consiguió su título de nobleza, el otro “status”, el del apellido, o el comodín que él percibía no le había alcanzado a llegar en esta repartija de la vida. Pero hubo mucha tensión entre ellos, siempre hubo tensión en esa transacción porque en determinados momentos, cuando inconscientemente y con tiempo revisaban el contrato, uno de ellos podía llegar a sentirse estafado, un perdedor, un engañado, y ahí reventaban los conflictos. Por eso entiendo las escapadas de mi madre al extranjero, cuando dejaba a mi padre solo en Chile que, por otro lado, orgullosamente podía declararle a sus amigos, “Ximenita está en Palma”, “Ximenita está en París”, “Ximenita está de visita en Alemania”. Tiene que haber sido un drenaje emocional bien grande, para los dos, cumplir con un contrato así, un contrato donde constantemente uno de los dos podía leer la letra chica y reventar, exigir ajustes, reparaciones, cambios. Por eso entiendo también la tranquilidad (¿liberación?) que percibí en mi madre cuando mi papá finalmente largó su último suspiro. Finalmente el contrato caducaba, se anulaba todo para empezar de nuevo, otra vida con otros colores, otros sabores, otros amigos. A lo mejor, por qué no, podría incluso explorar otra relación.

¿Qué nos faltó? ¿Estoy siendo injusto con mis padres cuando miro hacia esos años? Sé que mi padre se preocupaba mucho de que guardáramos una buen recuerdo, una buena opinión, una buena imagen de él en el futuro, cuando ya no estuviera con nosotros. Y la tengo, atesoro imágenes, y sé que genuinamente lo trató de hacer lo mejor que pudo, como lo menciona mi primo, Nicolás Correa, en su comentario a la nota anterior (y donde nos invita a bajar a nuestros propios subterráneos). Lo mismo se puede decir de mi madre, pero encuentro que a los dos les faltó preparación, les faltaron más y mejores amigos, compadres y no solo conocidos o relaciones sociales de gente influyente, o de gente importante, o de gente inteligente. Los dos apreciaban mucho esto último, la inteligencia. Recuerdo que los mejores comentarios, sobre alguien que se había sentado a la mesa con nosotros, eran destinados a la inteligencia, “es bien inteligente”, decían, o, “es muy inteligente”. Nunca escuché, “es buen tipo” , o, “es un buen amigo”. Más que nada ser un buen tipo era parecido a ser un poco “pelotudo”, o un perdedor, o un poco de todo lo otro.

Creo que mis padres lo pasaron mejor cuando nosotros todavía éramos pequeños, ahí creo que manejaron más acertadamente las distintas situaciones. Después, creo que se complicaron porque siento que nosotros, al crecer, no fuimos nunca considerados como adultos, y a los ojos de ellos seguíamos siendo unos mocosos, unos equivocados, perdidos en el puzzle de la vida. Todavía recuerdo el test de iniciación que me hizo tomar mi padre antes de salir con mi madre a una comida. Estaban apurados arreglándose, ubicando una corbata, un anillo y se veían atrasados echándose la culpa, cuando, más apurado todavía, mi padre me pidió que usara la guía telefónica de ese entonces, enorme, pesada, y ubicara la dirección de ese amigo que los había invitado, usando su nombre y apellido. Apenas me podía esa guía enorme y fracasé, fallé el test, me tupí completamente y sentí con todo su peso lo poco preparado que estaba para la vida, para el éxito, lejos, muy lejos del éxito de mi padre, de sus laureles y conquistas. Uno todavía seguía siendo un mocoso que se movía por el mundo a ras del suelo y sin un rumbo fijo. Ese era yo, eso era uno. Poco tiempo después mis padres, preocupados, me preguntarían con bastante sigilio si acaso me gustaban las niñas. ¿Te gustan, Cristian? A lo mejor mi excesiva timidez los empujó a que me lo preguntaran con algo de temor y susto. ¿Tenía ellos un hijo, gay? Nunca les pregunté que habrían pensado, o qué habrían hecho si eso hubiese sido cierto. Por eso, creo, (como se ve en las cartas) mi madre planificó con felicidad minuciosa posibles encuentros con esa supuesta polola colombiana. Largaba planes, viajes, hipótesis; qué bochorno (!), pero no queda más remedio que contarlo sin censura, o con poca censura, como si ya estuviésemos todos muertos o listos para la partida. Creo que para ella existían la niñas “decentes” (y malas para el sexo) y “putas” (buenas para el sexo); esas eran las dos categorías que ella manejaba, y eran bien inapelables. ¿Con cual te quedarías tú?

Y aquí sigue la carta de mi madre reproducida sin censuras, nada, como si ya estuviésemos al otro lado, o casi listos para saltar hacia otro lado:

 

 

Illetas 13 de Octubre de 1982

Cristiancito de oro

Perdona que te llame así, pero para mí sigues siendo el segundo hijito……Cuando te llamé por teléfono estaba empezándome una gripe maquiavélica incubada en Chile…… y me ahogaba en la cabina telefónica tan cerrada, y no soltaba mi carterón de miedo a dejar algo olvidado, como otras veces los anteojos, y no me sabía de memoria el número del apartamento. Lo alquilé por meses sin compromiso de año corrido (en verano es carísimo). Yo pago 16.000 pesetas al mes (110 a 114 pesetas = un dólar). Mi dirección es: Edificio Príncipe, 6º piso, apartamento C, Illetas, Palma de Mallorca, España. Pero es más seguro escribir a American Express. Anoche vi sobre el mesón del conserje de este edificio las cartas expuestas para que las saquen sus dueños. Como esta es la isla de la calma, el conserje trabaja de 8 a 3 de la tarde y después que se las arreglen solos…

Esta tarde vi en la vitrina de una agencia de Turismo, vuelos charter Palma-NYork, directo, en 49.000 pesetas. Mañana en la mañana al ir a poner esta carta al correo pasaré a preguntar más detalles de fechas, salidas y llegadas N. York-Palma-N. York. Sería lindo si pudieras venir por unos días. Yo te mandaría tu pasaje ida y vuelta, y tú allá podrías comprar con la tarjeta American Express Cleveland- N York. Por si acaso pregunta tú allá si hay charters directo N York o Cleveland, N York, Palma, Cleveland, y cuanto cuestan. Aunque no creo que sean más baratos que aquí. Eso no quita que para Navidad vayas a Colombia-Chile.

Los papás de Aída (los Becker) están en Bielefeld. A Juan Albertito (hermano mayor, casado con Aída Becker. Vivían en Bielefeld en ese entonces) solo le he enviado una tarjeta desde aquí. Los Becker se quedarán un buen tiempo en Europa y no quiero verlos aparecer en este departamento. Ya una vez, cuando el papá de Aída iba a llegar a Münster, Eduardo Rodríguez (sacerdote jesuita, ya fallecido) me pidió le tuviera abastecido el refrigerador y la despensa, y él no invitó ni a un café, después que yo gasté en filetitos y vinos; si hasta el pobre Eduardo le pagaba las cervezas si salían, y tampoco olvido que para el matrimonio de Gonzalo (hermano) no le mandaron ni un telegrama….

Este apartamento tiene un dormitorio con dos camas, baño, cocina, comedor y un living con dos camas más, con vista panorámica al mar, enteramente amoblado, claro que estamos como en un febrero de Algarrobo, aunque no se necesita chaleco en la tarde. Tengo la playa de Illetas al lado, linda de árboles.

Quisiera estar el mayor tiempo posible sin moverme de Palma. De pensar en Chile se me encoge el alma. Desde Julio, con Juan jubilado no tenía: ni cama, ni pieza, ni tiempo para mí…. un día me dí cuenta que se me caían las lágrimas caminando por la calle; STOP; Desde que Juan dejó definitivamente el hospital ya no tuve la más mínima privacidad. Ni para escribir una carta. Estaba todo el día con ese absorbente marido encima. Dormía tensa de disgusto controlado, aunque desde el matrimonio de Gonzalo no he tenido ninguna pelea con él. Hubo un mes relativamente más suelto, el que estuvo Ángeles Rey en Chile. Creo que inconcientemente Juan me prefiere enferma en la cama, atendiendo el teléfono y escuchándole (ya le organicé la consulta, etc. etc).

Aquí estoy un poco sola, es verdad que los extraño a ustedes; fueron durante tanto tiempo mi razón de vivir. Ahora estoy sola –pero serena- dueña de mi tiempo, sin necesidad de cortisonearme, engordo de puro comer con gusto, paellas…. Esto de tener todo el día para mí es el mayor lujo, leo, veo televisión, salgo con Nancy, sus amigas, Ángeles Rey (ahora que me he resfriado este departamento siempre tiene visitas), vivo sin sobresaltos. Necesito vivir en un ambiente de sinceridad, de libertad, de honestidad. Al verme poner la máquina de escribir en la maleta, Juan debe haber presentido que no quisiera volver a vivir con él. No me atrevo a decírselo. Le haría la vida imposible a Mónica y Alvarito (hermana y hermano) para obligarme a volver. Sin embargo son tantos los años en común que le tengo ternura y lástima, es tan incapaz de honestidad consigo mismo, sufrió tanto cuando chico que sólo vivir para lograr metas y metas exteriores, nada de crecimiento personal. Siempre me he sentido usada por él, para tener un “status”. A mí no me ha querido nunca. Por favor Cristiancito, esto es muy confidencial, le tengo miedo a Juan si se molesta conmigo…. rompe esta carta.

Pasando a tu pololeo. Sabiendo lo tradicionales que son los colombianos. ¿No crees necesario poner luego las cartas sobre la mesa?… hablando son la niña y sus papás de tus intenciones matrimoniales, podrían sentir, si no, que tú podrías escabullir responsabilidades, claro que una vez que se conozcan más. Allá se acostumbra “pedir la mano de la novia”. No será que ellos esperen formalizar un compromiso matrimonial yendo tu papá y/o yo a conocerles en Colombia. ¿Por qué no se lo escribes? Cuando me vine de Chile a Juan le estaba yendo muy bien económicamente, creía que no habría necesidad de gastar el millón de pesos del fondo de retiro para enviárselo a Gonzalito (hermano que vivía en USA. Estudiaba para un master). No perderías nada escribiéndole a tu amor, creo yo. Recuerda que el que la quiere la consigue. Las mujeres decentes son difíciles de conquistar, como las ciudades. Hay que sitiarlas con arte, ciencia, y paciencia de guerra. Claro que por otro lado….. ¿qué apuro tienes en casarte? Generalmente el matrimonio es un ancla (tan bien lo saben los gobiernos). Pienso que es mejor navegar harto antes, siempre que no dejes de agregar, cada año, nuevas amistades. Eso enriquece en todo sentido, sobre todo conocer nueva gente joven, entre los que puedes conocer más chiquillas. En asuntos de amor cada vez es algo distinto, a pasar aprendiendo siempre!

Gracias por tu carta, mañana iré a Palma a ver vuelos para que vengas unos días, ¿quieres? Podrías traer un amigo para pasar con gente de tu generación, aunque también solo harás amistades…..

Vi en Bendinat, cerca de aquí, una casa maravillosa. De 1.900 metros cuadrados de terreno, 500 construidos, con cuatro dormitorios, separados en departamentos, y cada uno con su terraza privada con vista al mar, tres chimeneas, amoblado de lujo…. se vendía en 225 mil dólares, hasta vendería la casa de Suecia para tenerlo, dan rebajas y facilidades…. es gente muy rica de Barcelona. Miedo al socialismo. La casa es de piedra, cemento y forrada interiormente en maderas nórdicas. Un sueño…. le escribí a Juan. Total, soñar no cuesta nada.

Me pasaría la noche escribiéndote de esta isla tan maravillosa. Debes venir. Escríbeme. En unos quince días más te llamaré por teléfono, para oír tu voz y saber si puedes venir. Desde Chile hablé con Albertito. Ellos no pueden dejar Bielefeld hasta el próximo año. Mañana le escribiré a Juan diciéndole que quiero quedarme aquí más tiempo, esto me hace bien, es tan lindo y además barato. La lesera es que no traje antibióticos de Chile y he gastado cerca de 100 dólares en vit. C y antibióticos para un oído que ya sanó. Se me ocurrió nadar en un lugar lindo con escalas al mar profundo… gocé, pero esa noche se me abrió el resfrío. Ya sané, pero ahora, aunque veo a los gringos rojos, ni los pies al agua hasta unos tres días más….

Devolví el auto (cien dólares los 11 días) es más cómodo andar en buses desde Illetas, además tenía malo el brazo con los cambios.

Aquí estoy zambullida en otro mundo. En Chile toman presos más estudiantes cada día y aquí bombardean por radio y TV con las elecciones del 28 de Octubre. Unos están seguros que sale Felipe González, socialista y otros, un cachorro de Franco que terminaría con la ETA. No entiendo nada. También se habla mucho del Tylenol, de que el 12 de Octubre los británicos ofendieron a España, celebrando ese día la victoria en la Malvinas. Transmitieron un desfile desde los EE.UU. pero no lo vi, era en los días que todavía tenía el horario chilensis con seis horas de diferencia… mas la gripe.

Bueno Cristiancito. Te quiero. Escribe.

Ximena

 

Como escribía más arriba, de mi infancia también tengo recuerdos buenos; y necesito, por salud mental, necesito terminar esta nota con algo breve y más optimista, más alegre, escrito al sol; además no haría justicia imaginando que todo fue tan malo, o analizando las cartas o hechos tan antiguos desde el subterráneo de mi casa. Como decía más arriba, nuestra vida creo que se complicó cuando nuestros padres, con muy buenas intenciones, una vez crecidos no nos supieron tratar como adultos verdaderos. Tiempo atrás hablé de mis padres en una nota que titulé “Como un Suspiro, Mijito”. Aquí la reproduzco para terminar con imágenes más alegres, optimistas, escritas frente al calor del verano, frente a la fuerza de las primaveras, y que hablan del amor y el tiempo, el paso del tiempo….

Aquí va la nota:

Nos trasladábamos en nuestro Chevrolet aletudo, rojo, en una carretera antigua camino hacia Algarrobo. Era verano y pasábamos frente a una casa que en ese entonces llamábamos “la casa pelá” porque estaba siempre vacía, pelada, cuando en la radio del auto empezaron a tocar a Leo Dan y su “…….el amor que sentimos cuando a veces el amor”….. Mi madre distraídamente comenzó a tararear la melodía mientras sostenía el volante del auto desde la parte inferior, como acariciando la cantilena que escuchábamos. ¿Qué era eso? ¿Qué ocurría? Había sol y entraba una ventisca fresca y vigorosa por las ventanas del auto, era verano, y por un momento breve, sentí que ocurría algo importante. Luego miré nuevamente a través de las ventanas y me golpeó el aroma de los eucaliptos, y por efímeros segundos sentí algo fuerte que a lo mejor pudo ser felicidad. Mi madre todavía cantaba cuando de sopetón la interrumpí y le pregunté por qué todas las canciones hablaban del amor:

-¿Por qué, mamá?

Ella entonces dejó de cantar, se quedó quieta, muda, y dejó también de acariciar el volante, pero siguió escuchando a Leo Dan. Pensó otro tanto y después me contestó como si ya hubiese sido un niño grande, un adulto:

-Es búsqueda, Cristiancito, es búsqueda.

Y me siguió hablando por un rato largo, como si afuera no hubiese ningún árbol y estuviésemos adentro de una sala de clases con todo el tiempo disponible por delante. Siguió manejando, pero me di cuenta que había ocurrido algo importante; claramente, por un momento se transportó hacia otros lugares, hacia otros recuerdos, y quien sabe, a lo mejor revisitó su propia vida, sus amores y divisó a su primo con el cual la habían tratado de casar. ¿Vislumbró otra vida? ¿Vislumbró otros hijos? ¿Otra familia?

Con mi padre me ocurrió algo parecido. En otra ocasión nos bajábamos del mismo auto y cuando me ofreció la mano creo que sentí seguridad y calor; siempre tenía las manos tibias. Temí perder todo eso y me lo imaginé tremendamente enfermo y viejo, y que se podía morir pronto. Todavía no llegaba a la ancianidad, era incluso más joven que yo ahora (!), pero por algún motivo lo imaginé como un abuelo en mal estado. Y le pregunté si el tiempo se le había pasado muy rápido:

-¿Se te pasó todo muy rápido, papá?

-¿Qué, mijito…?

-El tiempo, papá, el tiempo. ¿Se te pasó todo muy rápido?

Nuevamente se quedó muy serio, mudo, se detuvo, y por un momento estoy seguro que olvidó lo que teníamos que hacer: ¿por qué nos habíamos bajado del auto? Yo tampoco lo recuerdo, pero afuera había mar, el ruido de las olas, gaviotas y nuevamente mucho sol. Miró hacia el frente, me miró fijamente a mí y con algo de angustia y tristeza, me confesó:

-Como un suspiro, mijito, como un suspiro- Y se quedó mudo nuevamente.

De ahí para adelante a mí también el tiempo se me ha pasado rápido. Y escucho no tanto a Leo Dan, pero a Bruce Springsteen, Leonard Cohen, Eduardo Gatti, y también se me ocurre pensar en otras vidas, en otras situaciones. Pero siempre regreso, siempre vuelvo (“voy y vuelvo”, como nos recuerda Parra) y sigo sentado en un auto, uso muchos autos, aunque ya no vea el mar, las gaviotas y no sienta el aroma de los eucaliptos de ese entonces….

Y me quedé, también, con la canción de cuna que me regaló mi padre en múltiples noches de insomnio y de temor. Esas palabras y ritmos se han quedado para siempre conmigo, no las tuve que heredar….. me las robé:

 

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón….

Ser desheredado es más de lo mismo (VII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez desciendo al subterráneo de la casa acompañado de los gatos que felices me cortejan. Bajo y me dirijo como un autómata hacia esa carta de mi madre que no me había atrevido a largar antes. Escucho truenos, ¿los estaré imaginando? Leo nuevamente la carta, la dejo sobre la mesa, al lado de los gatos, y escucho ecos, me mareo, pierdo un poco la noción del tiempo y vuelvo a escuchar el portazo tan característico de nuestra antigua casa en avenida Suecia 1521, en Santiago de Chile. Es mi padre que llega al final del día, y yo todavía tengo la carta entre mis manos. La escondo, otro portazo, ¿se fue? Los gatos parece que saltan asustados…. como si hubiesen escuchado o leído, o como si alguien les hubiese hablado de esos años y esos portazos de la puerta de entrada, el “portazo seco y campanilleo de la chapa suelta”.   Subo corriendo al primer piso, pero en la casa actual, aquí en Michigan, después de muchos años y transcribo la carta, la leo y la repaso, dejo que entre el aire fresco, aunque sea aire de tormenta y truenos.

No estoy de acuerdo con mi madre cuando en la carta se refiere al pasado como algo muerto. El pasado y nuestra historia no están muertos, y lo que hemos hecho durante ese pasado es de suma importancia y vive, está vivo. Aquí va un poco de ese pasado vivo, ya no me lo aguanto, no lo soporto, quema, es como una confesión, ¿son así las confesiones? Y aquí me acuerdo de mi amigo Ignacio. En poco tiempo más vamos a estar todos muertos, decía, y por eso él lo escribía todo y sin concesiones, sin tomar prisioneros, sin callar. Hay que confesarse, hay que escribirlo, hay que contarlo, como lo cuentan las nuevas generaciones que son mucho más honestas, auténticas, directas y transparentes para vivir su vida, para contarnos sobre sus vidas y su pasado….

 

Palma, Lunes. No se que fecha, 18 -creo- de Octubre de 1982

Cristiancito

Después de poner tres cartas al correo a ti, a tu papá y a Anita, pasé a American Express y encontré la tuya.

Te escribo en la terraza del café Miami (de americano no tiene nada) donde pasan turistas, se escuchan trinar los pajaritos en los antiguos árboles mientras un pianista toca música de principios de siglo. Me emocionaste tato , Cristiancito, que tuve que pedir un chocolate caliente (tan espeso que la cuchara se para en la taza).

Me emocionó tu cheque. Ya lo anulé, ¡pero lo guardaré para siempre de recuerdo! Bueno el artículo que me enviaste, y verdadero. En Santiago vivimos un clima pre-enfermedad. No hay culpa de nadie, todos somos un poco el resultado de las más tempranas vivencias. Por eso yo no quise darle a Juan Alberto la vida triste que tuvo su padre (hijo de padres separados). Estaba embarazada de siete meses cuando supe del “forro” en que me había metido. En esos tiempos creía que la ternura podía curar a Juan, y cuando Albertito tenía poco más de un año lo dejé con mi mamá para acompañar a Juan en el año de estudios en París. No recuerdo haber sufrido tanto como ese año, aunque lo tapaba estudiando francés y su civilización. Entonces empecé a tener fiebres. Me sentía muy sola. Por favor rompe esto. Estas cosas no se las había contado a nadie. Además el pasado es lo más muerto que hay, solo existe el presente y hasta ahora me siento harto realizada con ustedes cinco, y Juan es y ha sido harto más feliz que antes de conocerme.

Por eso me da pena Albertito, elegir por quizás qué razón (¿genética?) a Aída (actual esposa de mi hermano), tan parecida a Juan en su necesidad de “absorber” a los demás y en su incapacidad de “querer” verdaderamente.

Pero quédate tranquilo por mí, Cristiancito. Estoy más contenta aquí que en Chile. Gozo nadando. Me gusta tanto la playa a la sombra, que apenas sí escribo cartas. Tampoco estoy necesitada de dinero. Hago uso de la tarjeta American Express que aquí funciona por todos lados. Y de Chile traje 1.500 dólares. Por el departamento que arrendé pago 16.000 pesetas al mes, amoblado, y como hay buses, desde la puerta del edificio al centro de Palma cada 20 minutos, he devuelto el auto (además me costaba estacionarlo aquí en Palma), aunque tampoco es caro arrendar. A mí me hacen precio especial, con todos los seguros 1.000 pesetas al día (110 pesetas el dólar). Cuando haga frío arrendaré de nuevo el auto.

Cuando des el examen y estés libre de preocupaciones ven por unos días a Palma en esos charter (¿Air Florida?) usando la tarjeta American Express. ¿O te lo compro yo y te envío los pasajes en carta certificada? Piensa qué fechas.

Aunque anulé tu cheque, me emocionaste. Gracias Cristiancito. Me gustaría llamarte por teléfono, pero seguro que no estarás en casa. Aquí son las 6 de la tarde. Y por favor Cristiancito, no te preocupes, me encanta saber la “verdad verdadera” de las vivencias de mis hijos. Es peor no saber o imaginarlas. Por ejemplo, sé que Moniquita en alguna deslealtad pilló a Pato (actualmente separado de mi hermana). Estuvieron peleados unos dos meses en que salió con José Godoy (terror de Juan). Pato le escribía todos los días, y ahora es él el que va a verla a Santiago. He observado que Moniquita ha perdido su ingenuidad respecto a Pato. Lo ve (creo yo) lúcidamente. Pero como ella no cuenta nada tampoco lo hago yo. Y es su vida, ella tiene la inteligencia para resolver lo que desee. A mí me gusta más José Godoy, aunque los años de trabajo como garzón, para pagarse los estudios, le doblaron el espinazo. Carmen (sobrina del poeta Antonio Machado y madre de José Godoy) debería vender hasta la camisa para que el chiquillo se vaya a trabajar a Venezuela. Aunque tiene $ y evita trabajar en una agencia de turismo, creo que prefiere tenerlo viviendo con ella en Santiago. Por cuarenta mil pesos al mes, José está a cargo de la Enoteca. En Venezuela podría dirigir un Hotel y tendría más posibilidades…. Pero cada uno debe arreglar su vida. En Madrid, hace años, vi a José ponerse rojo de emoción al ver a Moniquita. Desde entonces la quiere. Pero con Pato, Mónica tendrá más “status” y seguridad familiar, y además , ella quiere a Pato. Eso es lo importante.

Gracias Cristiancito, se me terminó el papel que siempre tengo conmigo.

Te quiero

Ximena

 

¿Me equivoqué, me arrepentiré al haber largado estas confidencias? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (VI). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez estoy en el subterráneo de la casa. Los gatos me acompañan al bajar las escaleras porque se imaginan que les voy a abrir la pequeña ventana que tenemos conectada a una jaula ubicada en el jardín. Ahí los dejamos escapar sin ese peligro de que maten pájaros o mueran atropellados. Pero no les abro la ventana por el frío que hace ahora, en el otoño. Se quedan alegando frente a la ventana, pero al final, al mover las cartas, me acompañan en la lectura y me miran como si les fuera a dar comida.

Un querido amigo me cometa que estas notas se parecen a un confesionario. Y esa idea tiene mucho de verdad. A lo mejor han sido los años transcurridos los que le dan otra dimensión a las cartas, donde algo que originalmente fue privado, dirigido a solo una persona para traspasar noticias, al sacudirlas a los cuatro vientos, al mostrarlas después de tantos años, se transforman en confesiones. Aquí va la siguiente:

 

Cristiancito querido                         Santiago, 18 de Agosto de 1982

Me pasa como a ti, las cartas ya escritas como que se me traspapelan y no las pongo al correo sintiendo que ya las escribí…… Juan y yo hemos gozado tus cartas, son tan sabrosas…. pero lo mejor fue conocer a la Cristiancita de Colombia, es linda, parece muy tierna. Me encantó su aspecto estudiantil. El amor es como la jardinería, arte y paciencia dan belleza a la relación.

El 4 de Agosto llegó de Mallorca mi amiga española, allá no podían creer que viniera al último rincón del mundo…. es enfermera, jefa de docencia en la Universidad de Mallorca. De mi edad, y soltera por exceso de cerebro. Ahora fue a Buenos Aires por 5 días. Ha sido buena su venida, es alegre y sin complicaciones, crea un clima simpático, nos hacía falta aire fresco…. vuelve a Palma en los primeros días de Septiembre. Siento no poder irme con ella, aunque tengo pasajes, necesitaría unos mil dólares; no sé, si me los consigo sería bueno un mes de nadar y guatita bajo los árboles de las playas de Palma…. Me hacen falta vacaciones. Desde Junio que Juan no trabaja, ya renunció al hospital. Atiende su consulta en la linda oficina ex Jumbo, y opera en Indisa o Clínica Alemana. En ese edificio de Huérfanos hay como 7 o 9 oficinas que se arrendarían a cualquier precio ($25.000). Las quiebras siguen silenciosamente. Te envío la revista Hoy, que detalla más. El dólar está a $60 pesos, me da rabia haber comprado sillas y la mesa para la secretaria de la oficina en donde los encontré más baratos, y pagué con American Express, ahora llegaron las cuentas traducidas al nuevo precio del dólar….y el vestido mío de madrina del matrimonio y otras cosas más que se pagan a EE.UU. en American Express, por suerte no es mucho, otras personas tienen feroces deudas en dólares. Dicen que este es el principio del fin, pero ya lo han dicho tantas veces…. Lo que sí es grave es el desempleo y la falta de seguridad para emprender algo. Sería bueno que ustedes vieran la posibilidad de no trabajar en Chile, en cualquier parte estarán mejor pagados, por lo menos yo, creo que me adaptaría en cualquier parte, con tal de no ver esa pobreza que no puedo remediar. Vivimos desilusionados, tratando de pasarla en lo grisáceo…quizás de lejos se aprecien la amistad chilensis, lleno de silencios, pero aquí impresiona la pobreza. Hoy fui al centro en micro (libertad tarifaria) junto a la mugre, el mal olor, y entre gritos de venta de Ambrosoli…llegué rendida a la oficina de Juan, tengo que pensar “consulta”.

Dile a Gonzalo que vea, desde ya, algo para trabajar fuera de Chile. Aquí ya nadie ocupa ni para “junior” a un economista, están totalmente desprestigiados….y para ti….ya sabes…ser profesor, porque de investigación sólo se investiga lo qué hace la demás gente. Por suerte para nosotros, ya conseguimos con el Banco parte de los dólares para Gonzalo, y lo demás los compraremos con el desahucio que le entregarán en unos meses más, y ahí también pagaremos el préstamo. Pero estoy contenta de que se haya casado, así Anita cuida de él, ya le hicieron el diagnostico de fiebre reumática y eso me suena a falta de defensas, algo como lo de mi hermana Mónica y mío…mejor que no viva solo. Pero que no vuelva a Chile a pasar pellejerías. Tu hermana Mónica me dice que la mayoría de los egresados se van. Marcelita (Marcela Brunet, hija de su hermana Mónica) con su marido y la guagua viven con la Mónica. Tuvieron que vender la casa al fracasar la importadora.

Juan mirando a su alrededor se siente privilegiado. Cobrando más barato tiene siempre operaciones y el decano le ofreció, desde el próximo año, docencia donde él elija. Será seguramente en la Asistencia Publica. También dictó en Junio un curso sobre enfermedades de la columna, se llenó el aula del Colegio Médico, con más de cien inscritos para la semana. En Octubre dictará otro curso sobre enfermedades vasculares del encéfalo.

Como ves no todo es triste, o todo está más o menos normal. Sólo yo soy la que tengo unas ganas locas de ver a tu hermano, a Juan Albertito. No sé por qué lo he extrañado mucho estos últimos meses, creí estar ya acostumbrada a que viviera lejos. Recuerdo la angustia de esos primeros meses de 1974; era como si lo hubiera abortado. De repente me quedé sin hijo. En las noches iba a ver su pieza vacía. Ahora ya no queda nada de él aquí. Me gustaría verlo subir la escaleras corriendo, quizás por eso no quiero dejar esta casa. De ti y de Gonzalo sé que están a la distancia de un telefonazo y la comunicación se restablece. Con Albertito algo intangible nos separa, somos como desconocidos, con miedo de acercarnos. Y lo quiero tanto. Y corto. Me estoy poniendo cebollera…son los cincuenta…

Junto con dos revistas Hoy, te envío Muerte en el Vaticano, una novela, dicen verídica, de autores desconocidos….chamullo

Le voy a escribir a Gonzalito y Anita para que vayan planificando sus gastos cuidadosamente (ni han llegado más de US$20 en American Express, no son gastadores, parece). Apenas tengamos algo de $ te mandaremos, aunque dices que te alcanza lo que tienes, sé que eso da para vivir apenas (este mes nos costó juntar los US$ de Gonzalito). Pero de repente llegan un lote de enfermos caros y se arregla la situación de $. Desde que nos casamos ha sido así. Si tienes cualquier urgencia, por favor llama, ya sabremos de donde sacar $$$.

En cuatro meses te vamos a ver aquí, eso me alegra ya. Gracias por llamar el 16 y felicitaciones por la Cristiancita de Colombia, tienes buen gusto.

Un gran, gran abrazo de tu mamá.

Ximena

 

…… y me tengo que censurar con la carta siguiente. No la he podido re-escribir para mandarla porque un gato apoya su trasero encima de la carta. Y no me he sentido lo suficientemente muerto como para mandarla ahora, lo suficientemente encerrado en un cajón como para mandarla ahora. A lo mejor otro día, en otro momento, cuando ponga la carta al sol por un tiempo, o cuando la lea varias veces, porque ahora me siento demasiado vivo, demasiado bueno para los puñetes, las patadas y eso no está bien.

¿Qué debo hacer? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (V). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Bajo nuevamente al subterráneo de mi casa, aquí en Northville, Michigan. Me ayuda bajar físicamente al subterráneo, es como si me preparara para entrar a los otros subterráneos, los de mi familia, los de mi pasado, ese pasado que olvido con tanta facilidad, pero que de alguna manera uno cree recordar en sus detalles más íntimos. Quizás por eso, muchos a veces tratamos de reescribir la historia. Parece posible, porque de verdad es bastante poco lo que uno parece recordar, lo que uno guarda en esa cajonera del cerebro. Lo bueno es que ahora me acompañan los gatos, esos animales preguntones que me regalan cierta continuidad con el pasado, con lo vivido, con Santiago, con el cuarto de mi infancia.

Ya en el subterráneo noto que no he sido eficiente al ordenar los papeles, no los he situado por orden cronológico, por ejemplo. Escribía en una nota anterior sobre un relato de mi madre, pero solo ahora lo encuentro. Creo que es justamente el relato que ella comentaba en una nota anterior porque hacía referencia a una oración de San Ignacio, y este relato contiene esa oración. Leo también en otra página -esa que Diego, mi gato que ya entró a la tercera edad, ahora usa como cuna, bien sentado sobre esa página, con su enorme trasero y su larga cola apoyados sobre esa página- que el cuento lo mandó mi madre bajo el seudónimo de Emma Ossa (su abuela) en Junio de 1982 al Certamen Literario Internacional 1982, Macedonio Fernández. El plazo de entrega vencía …… pero no alcanzo a terminar la lectura porque la cola del Diego no se mueve y lo cubre todo; sorry. El Taller Literario lo dictaba Antonio Montero Abt. Por la Internet me entero que su especialidad era la ciencia ficción y que falleció en el año 2013.

Reproduzco “El Encuentro”, aunque el relato no está bueno, la oración de San Ignacio ya la conocía. El cuento anterior, “Vivir con un Recuerdo”, está mejor logrado; pero incorporo “El Encuentro” para evitar la censura y porque uno a veces se equivoca. En el área de los gustos, como los colores, puedo estar errado.

Más adelante reproduzco algunas cartas sabrosas y bastante boconas, y donde espero nadie se enoje, o se moleste. Al menos no mucho, ya no vale la pena enfurecerse demasiado, total pronto vamos a estar todos muertos…. de manera que es recomendable leerlas sin chistar, como si ya estuviéramos a la altura del cajón, o casi listos para conocer ese cajón.

En otra cartas -y qué bochorno, pero no queda más remedio que contarlo sin censuras- mi madre me aconsejaba sobre cómo tratar a las niñas, y me lo escribía a mí, un grandulón de casi 30 años en ese entonces….. pero la verdad es que conocía poco esos territorios, eran vírgenes; ahí fui siempre un principiante, y creo que mis padres también fueron principiantes, siempre lo fueron… y lo más triste es que yo lo sigo siendo. Por otro lado, para mi madre, nadie, ninguna de nuestras respectivas parejas fueron suficientes, nadie llegó a las alturas de sus príncipes o su princesa, y sobre todo a las alturas de Cristiancito. Pero dije que las cartas irían sin censuras, como asumiendo que ya todos hemos emprendido vuelo. Aquí van, aquí las suelto, el Diego ya las ha leído apoyando su trasero. A lo mejor a algunos les recordará una época, otra manera de vivir.

Diego acaba de mover la cola y ahora sí, me deja leer la página; el plazo de entrega de ese relato vencía el 10 de Agosto de 1982. Creo que mi madre lo mandó finalmente al concurso literario, pero en cartas posteriores no lo menciona. Probablemente no sucedió nada. Aquí va.

 

El Encuentro

“Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos señor lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta….” una vez más “Tomad , señor y recibid…

He dormido repitiendo la oración jesuita….está amaneciendo o quizás empieza la noche…. Señor, Tú sabes cuanto cuesta aceptar la realidad….Cuando ves el sol entre los visillos, te daré las gracias….Me gusta el agua fresca si alguien moja mi boca reseca…Te doy las gracias por el brazo firme con que la enfermera levanta mis piernas lacias al cambiar las sábanas. Tengo el cuerpo muy cansado. Falta aire, la ventana está cerrada.

Mi mamá me lleva de la mano. El perro ladró. Me escondí dentro de su abrigo, ella se ríe….Señor, envuélveme Tú, ahora. Te quiero llamar a gritos, la voz no me sale, se detiene en mi horror. Nadie me querrá paralítica…. Llévame contigo….Sólo Tú puedes ver que aún soy, por dentro, la niña sana, la mujer joven, la madre trabajadora. Dame tu amor y gracia… que ésta me basta…

Tengo el pecho apretado, falta el aire. Estoy abriendo la ventana. No. No es verdad, solo lo imagino….

Mi papá sonríe, está aquí con el abuelo. ¿No murieron, entonces?….. Me voy con ellos de pesca… no me esperan…. quiero llamarlos…. mi voz no sale. Me siento flotar…. estoy cansada, tengo sueño….Tomad, Señor, y recibid… tengo que ahorrar el aire….

Me envuelven en algo. Con ruedas de goma corren conmigo por curvas, estoy tapada hasta la cabeza con una frazada. Ahora es el tintineo del ascensor. Me aprieta el pecho más fuerte…. el aire está quieto, no sale ni entra. Voy a estallar…. ¿Dónde estoy?.. ¿Dónde me meten?… parece un tubo inmenso…. Ya puedo respirar… doy un alarido…

Alguien pasa su mano por mi frente..

Ya, ya… tranquila…. tranquila….. tranquila…. Ahora está segura en el pulmón artificial…. No volverá a ahogarse…

Puedo abrir los ojos. La luz me ciega….. No fue hoy el encuentro contigo, Señor…

Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento, y toda mi voluntad…

 

********

En las cartas que siguen a continuación mi madre menciona a mis hermanos Alberto, Gonzalo y Álvaro y a mi hermana Mónica. Gonzalo acababa de llegar de los Estados Unidos y vivía transitoriamente con Anita, su futura esposa, en la casa de mis padres en Santiago. Parece que también les usaba el auto, y comía rico, y a lo mejor los dos veían harta tele y dejaban platos con restos de pizza helada en cualquier rincón; es decir todo eso, todo eso junto y revuelto, desencadenaría algunos fuegos artificiales y petardos memorables.

 

 

Cristián querido                                             5 de Abril, 1982

Entre que Gonzalo no termina sus estudios por casarse y trabajar aquí –¿donde, en qué?- ahora hemos preferido que se casen y vuelvan a los Estados Unidos por el master.

Comienza el despelote en la economía. A los “Cuescos Cabrera” los llaman Ulloa, por lo de “huyó a”.

Gonzalo con los días en Algarrobo se ve más recuperado. Llegó harto flaco y agotado. Anita avisó a sus padres del matrimonio. No parecen alegrarse mucho. Vienen recién saliendo de la gran fiesta gran del matrimonio de su hermana y están con poca $. Anita quiere por lo menos un cóctel en Frutillar. Su mamá le mandaría el traje de novia de su hermana para que lo transforme.

Me tiene desorientada esto de querer hacer todo “comme il faut”. ¿Visita de estilo?, o sea pedir la novia, no lo haremos, demasiado gasto ir al sur y algo ridículo. Esperamos baste con que vayamos dos o tres días, los de la boda, todos.

Mónica resfriada como todos los lunes. Gonzalo medio histérico; dice que Juan lo hace sentirse culpable, le deja la borra revuelta al ir a dejarlo al hospital en la mañana para quedarse con el auto…. Álvaro también agotado. Creo que la neurosis ataca esta casa. ¿Será inseguridad? ¿Falta del sentido del humor? ¿Cómo generar un clima más alegre? No sé, siento que vivo dando vueltas a la rueda de un molino…. hacer compras, ordenar un poco la casa, etc. Pienso que mañana sí, voy a jardinear, pero llega el otro día, y otro, y prefiero aislarme leyendo… y engordando. Ahora Juan se va a medianoche, o antes, a dormir a tu pieza. He descubierto que despierto muy bien en las mañanas durmiendo con la ventana entreabierta y sin sus ronquidos.

Hoy el día está precioso. Voy a salir a caminar a Providencia o al centro; no pienso hacer mío este clima de tensión. Anita y Gonzalo abajo todo el día, siento que esperan les haga ricos almuerzos o algo por el estilo. Estoy un poco decepcionada de atender a medio mundo; ya llevo años en eso. Ya es tiempo de jubilar. La Mónica no arregla su pieza y la tiene destartalada; debe ser su problema (ayer quedé agotada lavando las alfombras del los baños).

Voy a poner esta carta al correo y a mirar los árboles y caminar al sol. Mañana invitaré a Gonzalo y Anita a Colina, y si no quieren iré sola. Me gusta nadar.

Ayer fuimos con Juan a la Feria del Hogar (en FISA). Fue agotador, más exponentes que público, y mal atendido y caro. Dormimos hasta las 5 de la tarde de lo rendidos.

Cristiancito lindo estoy un poco “depre”. Me cansa este Chile, quisiera un camino con todas las marcas del juego bien expuestas. ¡Feliz tú que estás afuera! Perdona este desorden.

Te quiero

Ximena

…cada vez que salgo, Gonzalo echa a volar su imaginación.

A Gonzalo se le fueron los $2.000 en el fin de semana aquí. Juan se enoja si no le doy más $.

Me inscribí en el Instituto de Providencia en un curso de narrativa contemporánea ($3.600). Ahora avisan que lo postergan. No dan motivo

Cristiancito                                             Santiago 1 de Julio 1982

Me dio tanto gusto hablar contigo por teléfono. ¿Es verdad que no tienes foto de la chica colombiana? Me la imagino delgada, blanca, de pelo ondulado y tierna, ¿es así?

El cerdo de Cerda (un ex diputado DC) entregó la oficina de Huérfanos con Ahumada prácticamente desguazada, sin ni siquiera las luces, y hasta vendió los muebles. El hijo de la Luz Vidal ha tenido que construir dos murallas, arreglar baños, pintar, etc. Esta semana se alfombra y la próxima la amueblo y Juan atenderá su consulta. En dos meses más se retira y ahí tendrá a la secretaria (compramos un teléfono) para atender urgencias neuroquirúrgicas. Este mes de Junio ha estado en casa por vacaciones. Está contento, lleno de proyectos que a veces yo tengo que frenar, como iniciar un seguro de atención médica general…. Imagínate, qué lío sería. Más o menos $2.000 al mes por persona y que si se enferman vean médico gratis. Se necesitaría una infraestructura enorme para contratar, controlar médicos y clientes. ¿Y qué familia chilena podría pagar por persona ese seguro, y que no incluiría exámenes de laboratorio y hospitalizaciones? Por suerte ha visto que es difícil entenderse con cada médico….. Lo de las urgencias neuroquirúrgicas está bien –hace falta- y operarían en cualquier clínica privada.

En dos meses más deja el hospital y queda como profesor de neurocirugía en la Posta Central, creo.

Pasamos el San Juan en el Miramar, mirando el temporal. Se han salido esteros, el de Lo Curro inundó hartas casas y también se salió el Mapocho por Plaza Italia. Y otro estero en Lo Hermida. Tuvieron que ubicar a la gente en colegios y clubes. El mundial ha sorbido los sesos a canal 7 y 13. Ahora quieren liquidar a Santibáñez, el entrenador.

Te envío la revista Hoy. Es triste ver tanto puente destruido y siembras inundadas. Colocan unos puentes militares de metal, transitorios. Creo que algo habrás visto en la TV. Es una sensación de horror y de emoción ver el desborde de la naturaleza. No te escribo más, tengo que poner esta al correo. El día está precioso, el sol inunda la casa.

Un gran abrazo y escribe.

Ximena

 

 

Y en la carta que sigue se puede leer más de lo mismo. Me pregunta sobre esa presunta “polola” que fui a ver a Colombia, donde me imagina incluso casado con ella y viviendo con ella…… lo más triste es que ni siquiera nos besamos; era tan cortado (!)…… pero aquí va el texto, y mandado sin censura, como si ya estuviésemos bajo tierra, como le ocurrió a Antonio Montero Abt en el año 2013.

 

Querido Cristiancito                                   23 de Julio de 1982

Llegó el suplemento del New York Times, y tu carta dos días antes. Me encanta leerlo, aunque cada vez me cueste más leer el inglés.

Aquí siguen los días entero nublados y lluviosos, con peligro que si sube la temperatura venga el deshielo y las inundaciones. El barro que cubrió Vitacura era fétido a meca…… La gente de Lo Hermida aún está en lugares de emergencia.

Estoy esperando foto de tu polola. Ayer llamé a Juan Alberto, me preguntaba si la conocía por fotografías, le mentí que sí. Te debe resultar un poco triste esto de no poder verla. ¿Sigue estudiando? Me los imagino jóvenes, los padres, y no tan etiquetados como la mayoría de los colombianos. ¿Cierto que él es siquiatra? ¿Cuantos hermanos son? Tú, si se casaran, crees poder trabajar en Colombia, o en los Estados Unidos? No contestes ninguna pregunta si no quieres. ¿Cómo te recibieron? Me los imagino con una inmensa, inmensa, lupa para examinarte mejor. Una comida con mantel de damasco blancos, los abuelos y hartos tíos y tías, observando como coges la cuchara para ver que educación tienes, tratando de no preguntar directamente sobre tu familia…. ¿pasaste por algo así? Una enfermera que se casó con un médico colombiano, al principio vivía asustada, no estaba acostumbrada a manejar sirvientes de guantes. Ahora está hecha una colombiana. Claro que se casó cuando tu naciste….. y ella era totalmente de provincia.

Y aquí no pasa nada nuevo. Ayer me decidí a tener “sin cuenta” años…. al fin. Hoy viene a almorzar Santiago Marshall y en la noche vamos a comer donde Bernardo y Anita Leighton, el trabajo que les daremos…. pero se entretienen. Tienen más invitados.

Se me ha pasado la hora y ya llegó Chago, y no me he vestido. Juan ya no va más al hospital, eso quiere. Jubilar. Y yo por suerte me ha salido este nuevo hobby, escribir. Tengo que sobrevivir.

Un gran abrazo, escríbeme, nos hacen tan felices tus cartas. Dile a Gonzalo que envíe su número de cuenta bancaria. Juan tiene que mandarle los dólares del semestre. Dime si te llegaron los pobres doscientos dólares. Trataré que sean todos los meses.

Aun sigo soñando con comprar una casa en Mallorca y venir acá de visita… pero creo que extrañaría a Mónica, y a Álvaro

Ximena

 

…….como pueden ver sufrí cuando joven; sufrí y creo que esa fue mi peor época. Y la mujer que me despercudió para descubrir el mundo juntos, para descubrir otras culturas juntos, otras banderas, otras comidas juntos, otra manera de vivir y de pensar juntos, fue Pilar; pero siempre me ha quedado flotando esa triste sensación, esa gran nostalgia de que invariablemente llegó tarde a todo. Y ahora, ahora que se me acaba el tiempo, ahora que han pasado tantos años, noto que llego cada vez menos atrasado a todo. ¿Me llegará la muerte cuando sienta que ya estoy listo, cuando sienta que ya no llego tarde a nada? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (IV)….o antes de que ‘eso’ sucediera

Cristiancito                                                   Palma, 1 de Septiembre, 1981

Debes seguir escribiendo sobre lo que te pasa, sobre lo que te impresiona. Tienes la cualidad de dar con la frase justa, la que en un solo trazo define lo que ves. Escribe, escribe, mejor si es algo como diario (es lo que aconseja Alone). El dice que un escritor es oficio, el talento se perfecciona en la práctica. Hace falta gente objetiva, clara, limpia de prejuicios anquilosantes. Alguien como tú. Se puede –se debe tener dos profesiones- una para ganarse la vida y apreciarla y otra para vaciar lo personal, la propia visión de las cosas.

Me imagino como estarás en estos primeros días, la sensación de transpirar ante lo desconocido; es bueno, para contrarrestar, pensar ante el miedo que es un desafío…. que hay que ganar o al menos que no importa si se mete la pata a veces.

Anteayer, aquí en España, a un rector universitario se le cayeron los pantalones mientras leía un discurso de bienvenida. Se los subió y explicó frente al micrófono que estaba a régimen y siguió dictando su cátedra…

Al cierre de TV española, riéndose, contaba que en Chile, en la exposición de invenciones juveniles habían presentado un estudio sobre cabras con dientes postizos que daban mejor leche. Me dio pena y rabia.

Pienso encontrarme con tu papá en Río de Janeiro en Octubre y volver juntos a Chile. Juan está invitado con gastos pagados.

¡Lo pasamos bien aquí holgazaneando! En Octubre entrego este departamento. Juan Alberto y Aída con los niños quieren arrendar un yate en Holanda, para sus próximas vacaciones. Ya no se justifica seguir pagando por la casa de Algarrobo.

Voy a rebuscarme algo entre Viña y Valparaíso, con vista al mar, por si vendemos Algarrobo. Ya no tengo tantas ganas de deshacerme de esa casa si da renta. No lo sé.

Anda a Chile en Diciembre aunque solo puedas por seis días. Hay pasajes. Ya devolvimos el mío LAN. Fue horrible venir en el avión repleto bote a bote. Me vuelvo en Lufthansa por Jumbo Tour. ¿Exactamente qué le han diagnosticado a mi hermana, Mónica? ¿Tienes su teléfono para llamarla?

Cuéntame lo que se te pase por la cabeza, ten por ahí cerca papel y lápiz siempre, y de vez en cuando lo metes en un sobre y la envías, ¿quieres?

Perdona la letra, estoy llena de crema “post-sun” y no quiero manchar. Con el aire me seco y tengo que embadurnarme.

Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.

Un abrazo

Ximena

 

Cristiancito                                            Palma, 11 de Septiembre, 1981

El cinco de Octubre voy a Frankfurt y Bielefeld. El 15 Frankfurt-Río, donde me encontraré con tu papá que está invitado el 22 de Octubre a Río, y de ahí volamos a Chile.

Espero en estos días tener una carta tuya (por teléfono como que me confundo y después me siento arrepentida de lo qué no pregunté). Quisiera saber cómo es donde vives. ¿Es terrorífico dar clases? ¿Qué tipo de clima síquico se vive allá? ¿Qué experiencias nuevas tienes ahora? Hay tantas cosas que quisiera saber de ti. Es que saber de tus experiencias es como vivir el doble.

Ya me estoy lateando aquí, hay demasiada gente en el verano, casi prefiero el otoño/invierno. Hay mucho gigoló, prostitutas de lujo, quiero decir de blue jeans y aspecto estudiantil…. pero el mar es delicioso, tibio, puedo pasar horas flotando en el agua….lo malo es que la mitad mía está en mis hijos, y estoy siempre pensando en lo que ustedes gozarían con tantas playas como hay aquí. Sin embargo en los cafés hay chiquillos jóvenes sentados solos, medio tristes y chiquillas parloteando solas en otras mesas. Me entretiene ver vivir la gente, los viejos en shorts con la clásica carterita y caras de adolescentes encandilados. Las viejas con pechugas al aire y “michelines” de grasa…. Y los vendedores de uvas que les tiran granos a la gente tendida en la arena. Los alemanes se queman como jaibas y felices. Los ingleses son más “comme il fant”, más corteses, y los franceses igual a los chilenos, van siempre en grupo.

Escríbeme luego, tengo ansias de saber como lo pasas, qué haces.

Te quiero

Ximena

 

 

A Cristiancito amor del mundo           Palma, 14 de Septiembre, 1981

El otro día tenía antojo de oírte, así que a las 9 am estaba en la Compañía de Teléfonos de Palma en la colita…. Hay una cantidad de gringos jóvenes que llaman a sus novias yanquis. Como a las 12 conecté con tu cuarto, pero al sentir otra voz, me chupé entera y no me salió nada inteligible ….además el humo y el calor de la casucha, y si esperaba buscar lápiz, papel, anotar, terminaría KO.

Hay demora en la correspondencia, recién me llegó carta de Juan del 31 de Agosto, y antes una de cada hijo.

El 5 de Octubre vuelo a Frankfurt, duermo ahí para seguir en tren a Bielefeld (no quiero que Alberto vaya en auto a esperarme, los caminos son peligrosos y hay lluvias).

Cuéntame de ti. Espero estés aprovechando el tiempo no sólo en acumular conocimientos sino sobre todo en pasarlo bien, en conocer gente, saber qué piensan, qué sienten, qué esperan. Eso enriquece mucho, porque además relativiza la vida. Mientras más conocimientos vividos, más diferentes combinaciones intelectuales. Y escribe, escribe, tú tienes ese don desde chico, sabes tamizar y expresar tus descubrimientos porque tienes una mirada muy personal de las cosas, y recuerda que “ahora”, siempre “ahora” empieza todo. El pasado es algo terminado y el futuro es el camino siempre presente.

Perdóname –nada más lejos de mí que intentar dictar cátedra-. Vivo tan insegura de qué es lo justo. Sé qué nada es perfecto (por suerte), ninguna sociedad. Apenas se crea algo hay que recrearlo de nuevo; pienso en el mundo actual como una cocinería. La miseria, el resentimiento, la maldad, han existido siempre. El gran error de este siglo fue darle a la gente la ilusión loca de que las imperfecciones podrían desaparecer.

Trata de conocer chiquillas hasta que en una encuentres que tiene eso especial que te haga salir de este mundo regido por la $, por el reloj, o por el trabajo. No le temas al sufrimiento ni al desastre que pudieras tener –ni a la espera-, son parte de la felicidad de amar. Es difícil vivir. Por un lado se desea la intimidad, la serenidad, y por el otro lado se anhela la inquietud del cambio, de la pasión absorbente. Queremos ser mundo aparte y también se espera de las relaciones íntimas la intensidad de una comunión religiosa.

Y no te lateo más. ¿Cuando vas a Chile? Quiero tanto verte y oírte…. Por ahora, escribe, aunque sea algo tan desordenado como en esta carta.

Te quiero

Ximena

……el 5 de Octubre me voy. Escribe. No me atrevo a convivir sola con Aída.. Iré a un Hotel. Necesito ver a Alberto. Es lesera seguir siendo mamá…duele. El 15 vuelo a Río a encontrarme con Juan y volver a Chile.

 

 

Epílogo

Y regresamos a un día de Octubre del año 2018, aquí en Michigan, lejos de mi madre, lejos de la silla de ruedas de mi madre, de las ropas de mi madre, lejos de la sordera de mi madre, alejado también de su ceguera y de sus sufrimientos, de sus comidas, alejado de sus cafés con leche tendida en una cama, y los ruidos que se filtran, como esa televisión a todo volumen para cubrirlo todo con una falsa compañía. ¿Qué pasó? ¿Por qué el cambio? ¿Por qué ese desencuentro? ¿Ese descariño? ¿Esa indiferencia? ¿Por qué esa desconocida tan helada? ¿Acaso será simplemente la vejez de mi madre, ese descalabro que ocurre con los años? Espero no me ocurra a mí algo parecido. Ojala me pase como le ocurrió a mi padre, que durante su vejez se abrió y buscó sus tangos y su radio portátil para internarse y perderse entre las calles de su niñez y de su infancia. Algunos decían que se había puesto tonto…..

Estas cartas, la re-lectura de estas cartas, para mí son como una exploración que con suerte, me podría ayudar a descubrir, a desentrañar qué fue lo que ocurrió, qué pasó. Hasta el momento no lo sé, todavía no lo entiendo. Pero me resuenan algunas palabras, algunas frases tomadas de sus cartas:

 

“Hay tantas cosas que quisiera saber de ti….”

“Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.”

“La mitad mía está en mis hijos…..”

“Cristiancito amor del mundo”

….. y entonces, ¿qué paso?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (III)…o, “vivir con un recuerdo”

Vivir con un Recuerdo  

Los grandes terremotos ya no me impresionan. Viví el primero a los nueve años y caminé entre los escombros que después supe cubrían los cadáveres.

Las atrocidades de la naturaleza nos hacen dar gritos de espanto, pero no nos alcanzan con esa puntada en el pecho, ese escalofrío que nos recorre el espinazo cuando observamos en apenas unos minutos toda una vida.

La muerte de un hijo es una tragedia cruel, la más penosa que le puede ocurrir a una mujer; sin embargo, el tiempo cubre ese sufrimiento de la misma manera con que se cubren las heridas sangrantes, tapándolas con vendas, forrándola. En cambio, los hechos pequeños, realidades apenas advertidas, apenas adivinadas, secretos pesares, como maldades del destino, remueven en la profundidad de nosotros mismos todo un mundo de dolorosos pensamientos que a veces los años y el tiempo no pueden cubrir. Los sufrimientos morales, tan complejos como incurables, tan vivos como profundos, persisten en hundirnos en un mar depresivo, amargo, como un desencanto imposible de alejar.

Recuerdo un hecho hondo, pequeño, palpitante, como si lo viviera ahora mismo. Ya tengo cuarenta años, pero entonces no era más que una chiquilla, una niña algo soñadora sumergida en la filosofía y en la historia. En ese entonces no me gustaba compartir con mis compañeros el café de la escuela, ni me interesaban los alborotos al terminar las clases. Me levantaba temprano y recorría el parque solitaria camino a la escuela. Los jóvenes de ahora ya no parecen caminar bajo los árboles, ¿verdad? El parque era como parte de un bosque olvidado, con claros luminosos, y las avenidas anchas y rectas de los costados fueron mis preferidas. Grupos de flores crecían aquí y allá, y algunas abejas doradas zumbaban al sol de la mañana. A menudo me sentaba a contemplarlas, y gozaba el sosiego de ese mundo.

Una mañana no fui la única. Un viejo flaco y encorvado, reescribía y recopilaba páginas afirmando las hojas sueltas sobre sus rodillas. Me interesó la enigmática postura del anciano. Lo espié durante horas escondida entre el macizo de plantas de la orilla. Me alejaba finalmente silenciosa, esperando no ser vista, cuando repentinamente el anciano me llamó por mi nombre: Ximena, Ximena. Por un instante me paralizó la sorpresa. De inmediato sus ojos vivos parecieron palpitar al entregarme sus hojas manuscritas. A los pocos minutos, sentados ya muy juntos en la piedra helada, comencé a leer. En lenguaje pomposo explicaba en pormenores el trabajo y los problemas que habían tenido un grupo de personas. Mientras leía, el miraba hacia los lados, inquieto de que alguien más conociera su secreto. Me sentí turbada, intrusa, al conocer las humillaciones que el pobre viejo había sido víctima, hasta ser obligado a jubilar de su propia empresa, una empresa dirigida por él durante 25 años.

-Y para que sepas hijita –me aseguró- esto lo publicaré bien corregido, y entonces ellos sentirán vergüenza de lo que hicieron, vergüenza, y me devolverán mi trabajo.

Un ligero viento desprendió de mis manos la última página de su manuscrito. Los hechos narrados estaban fechados treinta años atrás.

Ese viejo, escribiendo su defensa tantos años más tarde, me tortura, y ese recuerdo se me ha quedado adentro como una herida sin curar.

Mi abuelo era un hombre sereno, tranquilo. Gustaba pasar sus horas leyendo en su sillón preferido frente a la chimenea y a su silenciosa biblioteca. ¿Por qué lo encontré escribiendo esa mañana? ¿Por qué esta herida no se cura? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

********

Que bien escrito está ese cuento de mi madre. Toca dos o tres temas que me picanean, me rasguñan: primero, el transcurso inexorable del tiempo y la memoria; segundo, los recuerdos indelebles…. y tercero; como no, esa herida que no cura nunca, que se esconde, y que uno a veces logra cubrir con trámites, con obligaciones, con tareas, con gatos, pero que siempre está presente y duele. Me gusta ese dolor final del cuento, esa como irreversibilidad dolorosa con que se nos presenta la vida. Encuentro además que el relato está bien escrito porque narrador es invisible, el ego de mi madre no se encuentra por ningún rincón del relato. Está claro que ese texto lo escribió porque algo le molestaba, le dolía, y no lo hizo para lucirse frente a Alone, el venerado crítico y amigo, o frente a sus conocidos, o frente a sus hijos, es decir no lo escribió para asombrarnos; ella está invisible. Al relato tampoco le faltan ni le sobran palabras; está escrito con lo justo y sin esos fuegos artificiales innecesarios que distraen, que te roban, te sacan del relato. Y uno al final queda remecido por ese paso inexorable del tiempo (¿hacia la muerte?) y donde se regurgitan costras hirientes, desencuentros.

No cabe dudad que mi madre escribía bien, y por eso mi crítica; ella pudo, ella debió escribir mejores y numerosos relatos, y fue una lástima que no lo hiciera, y no para publicar o hacerse conocida, o exitosa, o famosa; simplemente que hubiese escrito más para que su memoria perdurara otro poquito entre nosotros, entre sus hijos, entre sus nietos y nietas. Como decía antes, pese a su talento, no se tomó esta disciplina en serio y perdió ella y perdimos todos.

Por e-mail, mi querido tío Lalo comenta la nota anterior. Escribe lo siguiente:

Cristian

Me cayó bien tu mamá. Es auténtica, simple en apariencia pero profunda en el decir. Tal vez un poco adelantada a su época, pero admirable en su vitalidad. Me gustó “tu, en otro momento histórico, con una visión formada en USA”. Me da la impresión que no llegaste a fondo con ella, pero a mí me gusta su carta.

Un abrazo

Lalo

 

A mí también me gustó la carta de mi madre, tío Lalo. De manera que recordándolo a usted aquí va otra, y rodeado de gatos y rescatada del subterráneo de la casa, del subterráneo de las historias de familia, del subterráneo de los recuerdos. Dígame si lo lee junto a sus amigos en la cafetería del Jumbo mientras comparten un “ave palta”. O a lo mejor la lee solitariamente y mientras se filtra el ruido de la calle, pero con un café caliente en la mano y justo cuando un niño chico corre y se golpea la cabeza al lado suyo. Creo que la carta ensambla bien con la anterior. La copio sin censura previa, imaginando que ya, a estas alturas, nos podemos considerar todos muertos (como escribía mi amigo Ignacio Carrión), o casi muertos, o casi moribundos. A estos niveles de la vida nuestro libro ya está escrito y está abierto, y no lo podemos reescribir aunque tratemos, aunque hagamos trampa; ya no vale la pena escondernos más. Espero nadie se ofenda:

 

Querido Cristiancito                                    Santiago, 21 de Julio de 1982

Esta es la tercera vez que te escribo sin poner la carta al correo. Una ya está muy añeja; y la otra y esta, van junto a las revistas que te envío.

Estoy preocupada que estés con poca $. ¡No sé como puedes vivir con 500 dólares al mes! El mes pasado tu papá te envió un cheque por doscientos dólares. Es poco. Hubiéramos querido mandarte más, o lo que te dije por teléfono, pero aquí la recesión va y los enfermos no pagan porque tampoco tienen $. Aunque con la nueva consulta estamos más optimistas (otra vez tuve que acarrear muebles al centro). Solo gastamos en lo indispensable, en muebles. Claro que del traslado se encargó Juan… y está bien contento con el resultado. Creo que se me va al hoyo mi viaje a Palma en Septiembre, era mi sueño. No tanto por $ sino porque tengo que acompañarlo. Es difícil ver la llegada del retiro. Ahora pidió permiso sin sueldo otro mes, mientras le sale la jubilación. El pobre se siente desambientado. Me da ternura, y es muy duro sentir que hay cosas que ya no se vivirán.

El clima en la casa ha mejorado. La nueva empleada es serena y sabe su trabajo. Está contenta. Tiene tres hijos grandes y una chiquitita de cinco años. Mónica (mi hermana) volando entre un trabajo y otro, siempre asegurando que le va a ir mal. Es demasiado perfeccionista, y baraja al mismo tiempo demasiadas ideas sin decidirse por una, y hasta última hora.

Ha sido bueno inscribirme en el Taller Literario. Me ha entretenido conocer gentes tan diferentes; hay una bióloga, un abogado, una estudiante, y un técnico en electrónica. La única sin profesión soy yo. La semana pasada comimos y bebimos dos botellas a la hora de almuerzo arreglando el mundo en la Sociedad de Escritores. Y lo que me ha pasmado es que mis cuentos los han encontrado tan buenos que el conductor del taller me ha dado orden de enviarlos a un concurso literario argentino. Te envío los cuentos. Me he dado cuenta que es lo más fácil escribir, me largo nomás y después quito lo superfluo. Hay gente que escribe regio en el taller y solo una lo hacía tipo novelita rosa, pero ahora descubrí sus poesías y eso sí que es bueno. Si continúo en esto, podría pertenecer a la Sociedad de Escritores no publicados. Hasta tienen una sigla y entregan sus manuscritos al grupo en tapas con dibujos….. estoy maquineando una novela. Lo malo es que tengo la obligación de escribir un cuento semanal, con el título que después te dan.

A Álvaro (hermano menor) lo siento como si fuera un extraño. Creo que vive muy presionado en la universidad, y siempre está preocupado. A veces pienso que somos jugadores frente al tablero de ajedrez y con solo referencias de cómo se juega; me gustaría que supiera que nada es demasiado importante como para vivir en continua tensión. Si puedes escríbele algo sobre lo que se te ocurra, que lo haga sentirse un poco más tomado en cuenta. El 30 de Septiembre es el cumpleaños de Mónica y el 25 de Noviembre el de Álvaro. Si puedes envíales algunas letras a cada uno…. (y dile a Gonzalo y Álvaro).

Albertito (hermano mayor) no ha escrito desde su vuelta de España. Los papás de Aída (esposa de mi hermano, Alberto) no fueron a Europa. Y no los he llamado ya que no dieron señales de vida para el matrimonio de tu hermano, Gonzalo. Les envié parte con invitación y los invité además por teléfono…

Mientras te escribo tu papá me pregunta cómo redactar un aviso del curso que va a dictar sobre neurocirugía en el Colegio Médico. Ahora para él soy una escritora…. ja, ja, ja (así es que no sé, ni qué te cuento).

Me tomaron presa el lunes y me llevaron a la 1ª comisaría, creo en Santo Domingo. Esperé que Juan se fuera al hospital a las 2pm, para ir con la Guillermina, la empleada, en mi Chevrolet a su consulta en el edificio Carlos V, llevándole plantas y otros detalles. Lo malo es que mientras la Guillermina cuidaba el auto en el paseo peatonal de Huérfanos, y mientras yo llevaba plantas, muebles, sillas y de “un-cuanto-hay” al noveno piso, me dieron las tres de la tarde. Se empezó a llenar el paseo de gente y no pude retroceder por Bandera, y preferí seguir por Huérfanos hacia Estado, y ahí me pescaron. Era un joven oficial, más otros de tropa que no sabían qué hacer. Se armó un círculo de gente, y la Guillermina, creyendo que las “canastillas” y los insultos que llegaban desde un edificio cercano eran para ella, les contestó igualito, con sus “canastillas” propias, gritos y sacadas de madre. Preferí despacharla bien apurada para que llamara por teléfono a Juan para pedirle auxilio. El oficial no sabía qué hacer en medio de la trifulca. Habían fotografiado la patente del auto, a él, y a mí por suerte no, por estar adentro del auto. Y el vehículo de carabineros no llegaba nunca y se acumulaba más gente. El pobre con su walkie-talkie reclamaba y pedía refuerzos. Total, con un sargento adelante y otro bien sentado atrás, yo misma me fui manejando a Santo Domingo. Media hora después salí libre y manejando mi auto. Las infracciones fueron: 1. manejar por paseo peatonal, 2. manejar con los documentos vencidos desde Abril (no lo sabía), y 3. no usar lentes al conducir. Pero funcionó perfectamente el mecanismo de los amigos….. como el ex capitán de Algarrobo que conocíamos. Juan me esperaba comiéndose las uñas en la casa y hasta se olvidó de su consulta. Estaba tan contento de verme enterita que solo se fue a su consulta después de tomar té. Los enfermos esperaron. Después me llamó desde su oficina. Le encantó el arreglo de plantas y la disposición de muebles (esa tarde iban a llegar más de 40 detenidas, escuché que le decían al guardia…. y uno que ni sabe de eso por los medios de comunicación).

Ahora se armó un corto circuito en la pieza de Álvaro. El electricista hizo mal la instalación de un enchufe…. Juan duerme siesta, más tarde lo invitaré a dar una vuelta y te pongo esto al correo. Hay que hacerle más fácil la transición del hospital a su nueva vida. Es cuestión de tomárselo con “Andina”.

Escríbeme, y dile que lo hagan Alberto y Gonzalo (dos hermanos que también vivían en el extranjero). Juan espera cartas como el “maná”. Es tan dependiente de eso el pobre.

Te quiero desde aquí a donde te encuentres

Ximena

 

Para Terminar….y este epílogo es el mío:

¿Por qué me gusta escribir?

¿Por qué escribo?

¿Por qué cuento?

¿Por esa herida que no cura? ¿Por eso escribo?

¿Fue esa la herencia de mi madre?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (II)

Chus, la viuda de mi amigo Ignacio Carrión, me escribe por e-mail:

“Llevo una hora leyéndote y disfrutando. Me ha alegrado mucho volver a contactar. Agosto y Septiembre mucho trabajo. Cambio de casa, la consulta, los nietos, la inminente aparición del libro….pero todo bien. Yo más animada y con ganas de trabajar y de seguir viviendo. Me interesa mucho el tema de tu trabajo aunque cuando realmente disfruto es cuando escribes sobre tu familia. Seguimos en contacto. Un fuerte abrazo para Pilar y para ti todo mi cariño.” 

       Chus

Sigo el consejo de Chus y bajo al subterráneo de la casa para escarbar entre las cartas empolvadas que guardo entre carpetas, cajas de cartón, cuadernos, y álbumes que ya ni recordaba. Los gatos me acompañan y me los imagino también haciéndose muchas preguntas. Los siento disfrutando de está excursión hacia el subterráneo de mi casa, hacia el subterráneo de mi familia y sus historias. Por casualidad encontré una carta escrita por mi madre que considero empalma bien con mi nota anterior, escrita el 2 de Junio de este año, donde confieso que “ser desheredado es más de lo mismo”. Como mencioné en esa nota, creo que mi madre escribía bien, lo hacía bien, pero nunca se lo tomó muy en serio porque le arrancaba, “le quitaba el poto a la jeringa”. Cuando algo le resultaba bien, cuando un texto respiraba autenticidad, dolor, rabia, alegrías, ella saltaba despavorida y lo dejaba a un lado; que no, que “eso” era solo un borrador, algo escrito a la rápida y como para no aburrirse tanto. Ella poseía harto talento, no caben dudas, pero se asustó, se pasmó. En Santiago no existió ningún taller de narrativa al que ella no hubiese asistido. Le gustaba el ambiente, los escritores, las historias, la gente, pero como escribía en ese texto anterior, creo que para ella escribir era someterse a un escrutinio torturante, al análisis público, a mostrar su intimidad, sus vulnerabilidades, y eso simplemente no lo sabía tolerar y hasta ahí llegaba todo. Curiosamente, en todo orden de cosas, a ella le costó mucho enfrentar la crítica, o ese análisis que llega siempre después de las “caídas”. Pero gracias a Chus y al jolgorio de los gatos, que ahora apenas me dejan escribir porque olfatean y caminan sobre los papeles, aquí va el texto con asuntos de familia, con intimidades de familia, y que ciertamente son más interesantes que los asuntos del trabajo. Toda la razón, Chus.

 

Querido Cristiancito                                                Santiago 13 de Julio, 1982

Fue rico recibir ayer otra carta tuya. La descripción que haces de esas manos… simplemente magistral. Trata de escribir algo todos los días –sobre lo que ves- quien sabe si esa sea tu verdadera vocación, la observación escrita. Y solo se escribe bien viviendo, por eso hay tanto escritor frustrado…. No saben escribir porque no tienen tema, falta de vivencias, de observación, de esfuerzo, y entonces mirando al cielo en su ociosidad se dedican a la poesía…. Además que ya estamos en la era de la necesidad de saber hacer bien distintos trabajos… piénsalo. Así, simplemente, sin escribir perfecto, solo naturalmente, como se habla. 

Hace dos meses que voy a un taller de narrativa. Somos cuatro viejas, una “Lola” y un tipo con un dedo de frente (y que ya aspira a la celebridad), y el profesor, un ingeniero que aburrido del orden numérico un buen día se dedicó a escribir cuentos de ciencia ficción. Le gustó tanto su hobby que decidió dedicarse a eso solamente. Ha publicado algunas novelas y cuentos con buen éxito de crítica (ya cincuentón). Es increíble ver lo feliz que está ahora inventando cuentos. Tenemos que llevar uno por semana. Y ríete, el mío fue el mejor la semana pasada; antes siempre encontraba una disculpa para llegar sin nada. En realidad lo que más les gusta al grupo es que escuchen sus cuentos. Tenemos un buen sistema de notas:

 Sintaxis            1x

Anécdota            2x

Fluidez                        2x

Estilo                        3x

Fuerza                        4x

Ángel                        5x

La nota va del uno al 7. En mi caso ocurrió lo siguiente. Casi unánimemente me pusieron un seis en sintaxis, en anécdota, en fluidez y en estilo, y un siete en fuerza y ángel. Eso me dio el puntaje más alto, 107. La gracia fue usar la famosa oración de San Ignacio.

 Sintaxis            1×6=6

Anécdota            2×6=12

Fluidez                        2×6=12

Estilo                        3×6=18

Fuerza                        4×7=21

Ángel                        5×7=35

 Cristiancito, no creas que es una tontera escribir. Para mí, por supuesto, no es más que una entretención, ya tengo melladas o enmohecidas las facultades mentales. Para ti es distinto. Estás viviendo experiencias que muy pocas personas tienen, y con facilidad para describirlas. Además en España y en Europa también se aprecia mucho la literatura latinoamericana por esa mirada nueva, libre del lastre de demasiada civilización, de demasiada erudición y que se nota en el modo de escribir asfixiado de los países antiguos. (Esta es la máquina de escribir de tu hermano Gonzalo, se salta letras, no tiene acentos o no lo encuentro, ni tampoco la letra que sigue a la n). Tú tienes gracia, soltura, fluidez, y eso que se llama “ángel”… más la práctica. Dicen que es bueno anotar en cualquier libretita lo que se te ocurra… con un lote de apuntes así, hay un premio Nobel que ha compuesto sus mejores obras.

Estamos contentos. El hijo de la Luz Vidal se encargó de arreglar el departamento de Jumbo Tour (que sería usado por mi padre después de jubilar) que Cerda (ex diputado DC) entregó demolido. Quedó estupendo y salió barato. Recorrí medio Santiago buscando un escritorio, una camilla y demás detalles. Quedó bonito y dentro de un presupuesto justo. Fui hasta esos remates por quiebras judiciales, pero ahí sale más caro. Me dio pena ver a matrimonios jóvenes pagando más caro que en mueblerías de Tobalaba. Compré en Almacenes París una mesa para la máquina de escribir de la secretaria en $3.500, incluido el IVA y el transporte. En un remate salió a $5,000, más el IVA y el 8% de comisión. Una silla la compré a $3.500 de encina. En el remate estaba a $4.000 más IVA e impuestos. La oficina quedó linda, gravillada de blanco, plantas, y con los dos sillones tallados, grandes, del comedor. El escritorio que elegí es de encina, lindo. Juan está feliz. Ahora va a hacer el traslado al centro. Estoy en cama con gripe. Siento no acompañarlo para ver su oficina nueva. La otra vez gozó viendo el departamento que arrendamos en Agustinas. Ya tenemos teléfono, es el 725515 (Huérfanos esquina Ahumada). Me gusta tener un diván por si voy al centro, para tener donde descansar. Y Juan tendrá ahí siempre a su secretaria para las urgencias –será útil- claro que de 9 a 6 de la tarde.

Tu hermana Mónica y Álvaro ya están pensando en las vacaciones de invierno. Les ha ido más o menos bien y trabajan toda la noche. Juan se enfermó un poco al mezclar algo de whisky con valium, para no estar preocupado de verlos despiertos trabajando tanto y toda la noche. Ya se le pasó, pero ha quedado tan asustado que no ha vuelto a probar nada de alcohol. Es importante que yo esté con él en estos tiempos. No es fácil pasar a ser un jubilado, aunque siga atendiendo enfermos en su consulta y opere donde elija con su equipo (a los que va a prestarles su oficina por algunas horas a la semana). Y también el decano de medicina le ofreció elegir donde quería hacer clases de neurocirugía. Y Juan está contento en la casa. Dice que ahora va a pedir permiso sin sueldo, este mes y el próximo, hasta que le salga la jubilación. Estamos tranquilos. En general tenemos suerte. La gente de Vitacura está amargada porque la propiedad en esos lugares ha bajado mucho de valor debido a las inundaciones. En el Drive Lo Curro, se entierra un palo un metro en el lodo, y apenas asoman los mesones.

Si todo va bien y le pagan a Juan su desahucio, compraré algo en Mallorca con buena vista, aunque sea de tan solo dos cuartos. Añoro volver allá y ustedes tendrían un lugar de ensueño para ir a verme. Mónica y Álvaro también dicen que tendrán que buscar trabajo afuera. ¡Y es tan barato que yo viva en esa isla! Juan irá cuando quisiera. Espera dejar de trabajar en unos tres o cuatro años más.

¿De qué más puedo contarte que no lo sepas tú? Subió el dólar a 47 y cada mes subirá algo más. Se permite reimportar mercadería debido a lo poco que la gente aquí puede gastar. La gente ha retirado sus ahorros de miedo a que se los congelen. Han habido grandes festejos con motivo del centenario de la batalla de la Concepción donde hasta trajeron el corazón de varios oficiales. A Lafourcade lo sacaron del canal 7. En el Teatro Municipal de Viña, cuando le entregaban el premio Luisa Bombal por US $10.000 reclamó por el apagón cultural y no sabemos qué más porque solo radio Cooperativa ha comentado el asunto. Ahora hasta discuten si deben entregarle el premio o no, y de la inoportunidad de protestar en es evento. Por ahora sigue trabajando en El Mercurio.

 La oficina de Huérfanos con Agustinas quedó tan linda dividida en piezas, con sus dos baños, que creo darían fácilmente más de mil dólares al mes.

 Está oscureciendo y apenas leo lo que escribo. Estoy cansada con esta máquina sobre mis piernas. Gracias por tus cartas. ¿Hay allá espectáculos teatrales o ballet? Cuéntame si ves algo de eso. Son los mejores recuerdos que tengo de EE.UU. Aunque no entendía el ingles, conociendo la obra lo gozaba.

 Avísame si quieres te mande por correo tus bototos y ese sweater fino color beige.

 Un gran abrazo. Si tienes tiempo envíale unas letras a Cariola. Estuvo hospitalizado y ahora está esperando la muerte de su padre que tiene más de noventa años.

 Te quiero tanto cristiancito….

Ximena

 …recién supimos que lo más grave fue que Lafourcade pidió la vuelta a la democracia.

 

Creo que Chus tiene razón al interesarse más con las historias de familia. Una mirada rápida y superficial, imagina que los asuntos de familia pueden llegar a ser nada más que eso, asuntos de familia, restringidos hacia la familia y los más cercanos, y por eso mismo, faltos de interés. Se ventilan asuntos demasiado íntimos y uno a veces los imagina como personales, alejados de algo universal y que nos toque a todos, que nos llegue a todos. Claramente eso no ocurre. En las historias de familia y sus intimidades, se palpa de todo un poco, se ve amor, se conoce la traición, se presentan hijos ilegítimos -como los NN, en mi caso- y todo amenizado con bastante drama; es decir, se tocan temas bien universales y que nos atañen a todos de manera individual; nos llegan, y por eso nos identificamos con ellos.

Y de manera más general, la carta anterior muestra lo importante que es la escritura, las palabras, el texto, porque de alguna manera rescatamos eso que fue, eso que ocurrió, nuestras vivencias y anécdotas de otros años, y donde incluso se rescata a esa madre que partió, que ya no existe… y eso es triste, es lastimoso comprobar que en la vida diaria ya no queda nada de esa madre que encontramos en los textos de esos años, de esa mujer que tocamos levemente y que logramos atisbar en sus escritos. Pero tristemente esa es nuestra realidad, eso es lo que nos queda después de transcurridos tantos años, más de treinta y cinco, porque esa madre –la de la carta anterior- ya se fue, cerró los postigos, descorrió las persianas y partió.

 

¿Se hubiera imaginado ella, mi madre, que su hijo, su “cristiancito querido”, “te quiero tanto, cristiancito”, terminaría usando esa supuesta “gracia, soltura, fluidez, y eso que se llama ángel” para aguijonearla a ella con palabras, con un texto, con la escritura a la que ella me empujó?

Y claro, parte de esta nota la construí también basada en papelitos sueltos, esos que escribo siempre en una libretita que nunca me abandona:

“….dicen que es bueno anotar en cualquier libretita lo que se te ocurra”.

Trabajo (V)

Nuevamente llegamos a un fin de semana donde estamos en la librería Barnes & Noble, cercana a nuestra casa, y donde busco algo que leer, un nuevo autor, una nueva memoria confesional y auténtica, alejada de la ficción. Entró y me encuentro de sopetón con una mujer joven inmovilizada sobre un gran sofá de color café, o un trono tecnológico que ella mueve al soplar o tocar con su boca un control que le llega hasta el rostro. Una pareja que parecen ser sus padres revolotean a su lado. Pretenden ver algunos libros, pero la verdad es que aletean como pajaritos huérfanos a su alrededor. Una señora que parece ser su madre, le pregunta qué donde, por qué pasillos se paseaba “antes”. La escucho murmurar ese “antes” sin querer, y siento que les estoy tocando algo muy íntimo, de ellos, y me resuena el “antes” mientras tomo un libro entre mis manos. “Antes” de qué, me pegunto, ¿antes del accidente? La niña no le dice nada, no le responde y apenas puede moverse sobre ese tremendo sofá por los pasillos de la librería. Ella solamente mira y no le contesta a su madre, no se mueve del pasillo; pero parece decirle algo cuando mira fijamente hacia delante, hacia otros horizontes, otros paisajes. Tristemente ella parece no querer estar en esta librería, y uno la siente o la imagina viajando, volando, recordando, y como añorando otras circunstancias, otros lugares de “antes”. Su padre se apresura a abrirle la puerta para salir hacia la calle. Ella mueve o sopla sobre ese control y el sillón se mueve, le responde, y como un potro chúcaro traspasan la puerta que le mantiene abierta su madre.

 

Me cuesta tomar otro libro entre mis manos para volver a mi propia realidad. No dejo de pensar en ella, en sus padres que se mueven como en medio de una tormenta pero conservando la tranquilidad, como si estuviera todo bajo control, como si el sillón lo cubriera todo.

 

****

 

En unas horas más tendré que ir a un meeting para discutir nuestro futuro con mi superior, para saber cómo cerraremos finalmente las puertas. Pero antes nos han pedido que preparemos otro producto experimental que nos tomará aproximadamente tres semanas. Hace pocos días, en otro meeting importante, en una teleconferencia, analizamos lo ocurrido en Finlandia. Están contentos con lo logrado, fue un viaje fructífero y donde hicimos todo lo planificado. Al final me pidieron que fuera nuevamente a Europa por tres días para analizarlo todo con más detenimiento. Pero veremos como me recibe ahora, en otro meeting, mi superior directo, veremos cómo me habla, qué me dice. Por un lado entiendo los números y las razones del por qué estamos en esta “restructuración”, en este “proyecto”. Mientras tanto, los gatos me acompañan. Pilar ya partió hacia su trabajo.

 

 

Mi superior directo me recibió de corbata y con una sonrisa de fotografía, atenta, estudiada. Con él no deseo ser muy crítico, me cuesta culparlo de lo que nos ocurre. Los dos hacemos nuestro trabajo, tratamos de entender los números; yo, defendiendo o tratando de defender lo que hacemos, o lo que hacíamos, es decir mostrando que todavía aportamos valor a la compañía, mientras él simplemente se apoya en la cruda realidad de las cifras, de los datos tangibles y a la vista, las metas.

El meeting fue insípido y centrado en el trabajo, ya había poco que decir o analizar, la situación ya estaba decidida. Pese a todo, las noticias no fueron tan malas como uno imaginaba, porque aparentemente todavía tenemos posibilidades de trabajar en otros sitios que la compañía posee en la región. Está claro que precian lo que hacemos, aprecian lo que hemos logrado, pero ya no pueden seguir manteniendo un edificio para cinco personas solamente. Me cuenta que el viernes habrá un Town Hall Meeting donde nos explicarán lo que está ocurriendo en más detalles, la “restructuración”, el “proyecto”, y lo harán frente a todo el grupo, mientras tanto se hace imprescindible de que yo no diga nada todavía, que no hable, que no de indicios de lo que se viene, del “proyecto”. Lo curioso es que no fue necesario que me frenara en dar esas noticias, en aguantarme, porque al llegar a mi planta ya había un grupo de cinco personas asignadas a “proyectos” haciendo todo tipo de preguntas acerca del edificio y sus instalaciones, los arreglos que habría que hacerle para entregarlo tal cual lo habíamos recibido hace 20 años atrás, cuando lo arrendamos inicialmente. Por supuesto que varios colegas se pusieron saltones; uno se fue para su casa, mientras otro llamaba por teléfono a su señora contándole detalles.

 

*****

 

Me acaba de llegar el email anunciando el Town Hall Meeting para mañana viernes. Pero con la llegada de los tipos de “proyectos”, mis colegas, los que trabajan para mí, ya lo saben, han sido alertados, aunque no pude certificarles nada. Veremos que sucede mañana.

Mientras tanto, en el New York Times de hoy miércoles, me entero que alguien, un millonario, el doctor Patrick Soon-Shiong proclama que ha logrado producir una nueva batería, una de zinc/aire que nos deja a las puertas de algo grande, frente a una revolución en el área de las energías alternativas. Contacto al periodista por Twitter, (@ivanlpenn), y le comento que leí su artículo, pero que en las revistas especializadas no me he enterado de nada parecido. Le digo que no creo que los investigadores que él menciona hayan logrado solucionar la formación de dentritas en el electrodo de zinc; un problema que se presenta a medida que la batería se carga y se descarga, y donde terminan creciendo dentritas sobre la superficie del electrodo de zinc. Esas dentritas pronto perforan el separador, tocan el otro electrodo de signo contrario generando un corto circuito. En el comentario le sugerí, de manera respetuosa, que a lo mejor estábamos frente a un “esquema de la pirámide”, pero tecnológico; no sería la primera vez, le escribí. Me contestó de inmediato, y me dijo: “aprecio tu escepticismo. Hasta el momento Duke Energy ha usado la batería por un año y medio, y cuentan que funciona bien.” Le respondí diciendo que verdaderamente no creía que hubiesen logrado resolver ese problema, evitar la formación de dentritas, que no es un problema fácil, y que se han intentado soluciones parciales por muchos años. Y le aseguro nuevamente que no he leído en ninguna revista especializada un trabajo o comentario sobre este espectacular desarrollo. Un descubrimiento como ese sería considerado tan relevante, le menciono, que incluso tendría repercusiones en el área de las baterías de litio. Ivan nuevamente me contesta -probablemente luego de consultar con sus expertos- que “eso es justamente lo significativo, y que por eso lo ha divulgado en el periódico. Y que el Dr. Patrick Soon-Shiong asegura que los científicos de NantEnergy, la compañía que él fundó, han resuelto el problema de las dentritas.”

No le creo, ahora sí que no le creo nada y ya no le respondo. Ese supuesto descubrimiento o avance tecnológico, que se salta los medios tradicionales que tienen los científicos para comunicar sus resultados, que es publicándolos y discutiéndolos con sus pares, sometiéndolos a su escrutinio, me asegura que el famoso Dr. Patrick Soon-Shiong y sus científicos son bastante frescolines, y lo más probable es que en este preciso instante el Dr. Soon está enmarcando el artículo del NYT mientras, al mismo tiempo, pasa su sombrero para conseguirse más dinero y financiar su empresa…….pero sobre todo para beneficio propio y de su propia humanidad. Sin lugar a dudas lo que hace el doctor Soon es organizar una simple y conocida estafa, y en una empresa en la que él, personalmente, no perderá un solo centavo. Es una vieja trampa y donde ocurre lo mismo que en los esquemas más tradicionales, donde el organizador de la pirámide, cuando todo explota, cuando se conoce la verdad, al final se escabulle, se arranca de los escombros y de la mugre, pero con los bolsillos repletos de platita.

A lo mejor escribí el párrafo anterior de “picado,” o por “envidioso”, o porque creo tener los bolsillos vacíos (aunque eso siempre es relativo). Pero ocurre que desde chico supe que no sirvo para llevar una vida fundada sobre demasiadas mentiras –reconozco que siempre hay unas pocas, pero las justas (espero)- porque se necesita demasiado trabajo para hacer lo otro. Trabajé por muchos años para uno de ellos, el incomparable Stan Ovshinsky, un supuesto genio. De él aprendí que decididamente, para tener éxito en ese tipo de esquemas, hay que trabajar sin descanso, día y noche y sin ninguna tregua. Y al final uno se ve obligado a creerse hasta las propias fantasías (como le ocurre a Trump) y termina viviendo en un universo alternativo, paralelo, donde se te hace imprescindible mentir en el trabajo y en la casa, en todos los lugares; y frente a los colegas y la familia. No seguí ese camino, y no porque me considerara un santurrón, o un virtuoso; más que nada no lo hice porque me di cuenta que esa vía requería de mucha energía, desgaste, teatro, y simplemente no me daba el cuero; “me conozco mosco”, como decía un amigo, y simplemente no me resultó.

¿Trabajo? (IV)

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En estos momentos espero el bus hacia Turku, sentado en una silla de plástico, en la estación de buses de Harjavalta, en Finlandia. En Turku, espero ver nuevamente a Juan Ernesto y Ana María MacDonald. Ahí me tendrá que salir una nota nueva, algo así como “con el chofer de Neruda en Turku”, o “Junto a Juan Ernesto y Ana María en Turku”. Afuera, por los ventanales limpios, se ve todo tranquilo, señoras con bolsos grandes, alguien que llega montado en una bicicleta antigua, y la cajera gorda y ceremoniosa que apenas se mueve entre sus papeles y los horarios bien ordenados. A la distancia a veces se escucha el motor de un auto, o una sirena, o un perro que ladra.

 

Nos despedimos de los colegas en Harjavalta como si nos fuéramos a seguir viendo o trabajando en un proyecto común, trabajando todos juntos hasta la eternidad o hasta que alguien reviente. Creo que eso no ocurrirá porque pronto dejaremos de vernos, pero no les pude contar mucho y tampoco he podido contarles nada a los que todavía trabajan para mí. Pronto se enterarán, de alguna manera lo sabrán; ahí veremos cómo se hace, o cómo lo hago, o cómo lo soluciono, o cómo lo hago para salvarnos todos. Como escribía en la nota anterior, la decisión ya está tomada, nuestra planta se cierra y no estoy seguro sobre lo que se viene para más adelante. Nuestra planta piloto es pequeña y ya está casi lista la nueva planta en Finlandia. Es decir pasamos a ser un material desechable. Lo curioso es que todavía nos piden que produzcamos materiales experimentales antes de cerrar las puertas definitivamente.

 

Ahora pruebo una ensalada en el HMS Host, un restorán en el aeropuerto de Helsinki, muy cercano a la Gate D1 desde donde saldrá el vuelo Delta hacia Detroit. El aeropuerto está bien organizado y simplificaron mucho los trámites de policía internacional con una maquinita que te toma una foto y te pide el pasaporte. Aprobé el test y la maquinita me dejó pasar levantándome una barrera. Al poco rato pasé al baño donde todo estaba limpio, como si apenas los usaran o estuvieran recién estrenados.

Por la noche, y desde el Hotel Hilton del Aeropuerto de Helsinki, le mandé a Ana María una foto por WhatsApp que tomé en Lokalahti, donde queda la casa de verano que tiene como a 60 kilómetros de Turku. Durante estos tres días conversamos de todo, de cuando éramos pequeños, por ejemplo, y de cuando Juan Ernesto, en un día mítico y de sol luminoso y que todavía no se me olvida, nos invitó a conocer El Mercado Persa. Pero lo más lindo fue que en un acto de generosidad bien grande y que se los agradezco, compartieron conmigo y lo pasamos bien pese a que se están separando. Esos son asuntos que nos ponen a prueba; es algo personal, íntimo y a veces bien emotivo.

 

Me invitaron a conocer esa linda casa de verano que por las reseñas de Ana María parecía algo común, pero no lo era. En la foto de arriba se ve una segunda cabaña, un poco más pequeña que la primera, pero que tiene un sauna frente a la orilla del mar. Juan Ernesto me hacía bromas al invitarme a un típico sauna finlandés; pero será para la próxima visita. El día anterior habíamos tomado un buque en un viaje hacia Mariehamn, que duró todo el día sábado.

 

La foto muestra el mar, pero no le hace justicia a la naturaleza que se esconde detrás del fotógrafo,  donde la vida salvaje explota por todos los rincones; pájaros, alces, ciervos, liebres gigantes que saltan cuando escuchan tus pasos, de todo se puede ver y escuchar en ese pequeño territorio de Lokalahti. Ana María me acaba de mandar por WhatsApp un breve video de ese refugio donde se escucha el cantar de un pájaro; me imagino que poco a poco irá conociéndolos y armándoles casitas porque ese lugar también es de ellos. Por ahora un fuerte abrazo al chofer de Neruda y a Ana María que la imagino rodeada de pájaros y de un alce gigante que se mete en el agua para cruzar hacia la otra orilla. ¿Estará también, ese alce, buscando qué hacer?

¿Trabajo? (III)

Finalmente encontré una farmacia en Pori, un pueblo pequeño, de calles húmedas y gente tranquila que es donde trabajamos ahora por unos días. Quedaba a una cuadra del Hotel, y al frente se ubicaba una librería de viejos. Imaginé que entraba y que me pasaba algo al caminar por ese lugar repleto de libros, pero donde no lograba entender nada. Fue lindo comprobar que los libreros son parecidos en cualquier parte del mundo; parece que todos hubieran nacido en el mismo lugar, parecen siempre unos extraños de cualquier bandera. Más que susto, sentí pena al tomar un libro y no lograr entender nada. Felizmente el aroma a papel usado actuó como calmante, y el pobre tipo se disculpó muchas veces por no tener libros en castellano o en inglés, que uno le consultaba. Y se veía viejo, es decir comprobé con satisfacción que entraba a ese reducto final, a esa trinchera de libros viejos donde el que atendía era más viejo que uno. Era chascón, de dientes mal cuidados, y siempre se movía con un libro entre sus manos; así me explicó que si seguía caminando y cruzaba la plaza, encontraría otras librerías y otros mundos donde a lo mejor tendrían libros en inglés. Pero me lo dijo como invitándome hacia otro universo, o como si me hablara de una leyenda. Su espacio era un lugar donde todavía se podía leer en papeles impresos, no solamente en los celulares, y donde todavía se contrataba a los viejos como empleados. Se despidió desde la puerta de entrada y mientras todavía tenía un libro entre sus manos.

Afuera caía una lluvia liviana que limpiaba nuestro Ford rojo, arrendado, que distraídamente dejamos estacionado debajo de un árbol durante la noche, cerca del Hotel. Al día siguiente amaneció como si un dragón negro se hubiese parado muy enojado sobre el techo del auto para mandarse la cagada del año. Tuvimos que usar el limpiaparabrisas y chorros de agua para poder llegar al trabajo.

En la Planta donde hemos estado trabajando durante estos días, aquí en Finlandia, todo ha transcurrido bien, y nadie sabe todavía que el futuro de nuestra pequeña planta, en Michigan, ya ha llegado a su término, y que tampoco podemos hablar de eso. Espero lo podamos hacer pronto para que los técnicos que trabajan para mí tengan tiempo de encontrar un nuevo trabajo. Tengo la impresión que nos darán la posibilidad de mudarnos a otras plantas, pero desgraciadamente a lugares distantes. Si uno no acepta, muchas veces te ofrecen una compensación proporcional a los años que has trabajado en la empresa. Paul –que trabaja para mí y ha viajado conmigo desde Michigan- me pregunta con insistencia si acaso me han informado de algo. No he podido contarle nada, pero intuye que se viene algo grande; espero no reaccione muy mal cuando lo sepa.

 

Aquí en la planta el nuevo proceso se mueve sin contratiempos, y cuando nos ha ocurrido un traspié, hemos salido adelante. Los tipos locales han sido amables, desde los jefes hasta los técnicos que trabajan de noche. Solo en una ocasión tuvimos que ir de madrugada por una emergencia, y en el camino a la planta se nos cruzó un pequeño zorro que felizmente no atropellamos. La gente de la zona maneja bien y es menos agresiva que en Michigan, donde vivo ahora, y donde en las autopistas siempre se ven animales atropellados, aplastados sobre el pavimento. Sólo en una ocasión nos detuvieron de sorpresa para analizar el aliento buscando alcohol. Yo sólo había probado café. Paul al menos disfruta de las cervezas y los saunas. Yo me conformo con menos, escucho radio,  o trato de leer. Veremos que sucede mañana, hoy nos invitan a comer ya que nos despedimos, partimos hacia la otra realidad en pocos días.

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