Autoficción 55: Acá las cosas siguen la rutina de siempre con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria, o un nuevo fraude.

Se nota que tu hermano Álvaro estaba bastante ocupado en esos años, los 80, tratando de salir adelante después de haberse recibido de arquitecto y organizando una empresa constructora. Te manda una carta felicitándote por el nacimiento de tu hija Camila. Trata de continuar la carta unos días después, pero solo alcanza a escribir la hora en que lo intentó, las 22:37. Trata de presentar sus aforismos a un concurso literario, y llega pocos minutos antes de que venciera el plazo.

Recuerdas que tu hermano asistió al Taller literario de Enrique Lafourcade, pero tú ya estabas en USA y poco conversaron de eso. Tu madre, sin embargo, nunca asistió al Taller de Lafourcade ¿Por qué no lo hizo? Por la Internet te enteras sobre la triste noticia de que el escritor Enrique Lafourcade acaba de fallecer. Por WhatApp alguien te cuenta que Enrique Lafourcade, en su juventud, se había enamorado perdidamente de tu madre. Él formaba parte del coro de la Universidad de Chile y quería que tu madre también se metiera al grupo. Pareciera que realmente la quiso mucho porque cuando Lafourcade hablaba con esa persona que te contactó por WhatsApp (que se parece un poco a tu madre), se transportaba y le decía “Ximenita”. Quizás por eso tu madre nunca asistió a su Taller Literario, Cristián. En todo caso, estuviste a punto de no nacer, de ser literalmente “un don nadie”.

En la carta menciona también al cura Gaete, compañero de casa de Renato Poblete, acusado hoy de tremendo abusos sexuales y de todo tipo. Pareciera que lo que veías como algo permanente en tu pasado ahora se desmorona. Aquí va la carta:

 

01 de Julio de 1988

 Queridos Pilar y Cristián

 Para qué comenzar esta carta pidiendo disculpas por no haber escrito antes. Si lo hiciera, todas las cartas que escriba en mi vida comenzarían así, por lo tanto hoy haré la excepción (para confirmar la regla).

 Bueno, basta de leseras. Primero felicidades por Camila. ¡Felicidades! Manden una foto de ella. Con Marlen les mandamos de regalo una parca (la semana pasada me dijo que la mandara luego, antes de que le quedara chica). Ojalá les guste. Y espero que quepa en el correo, o se las lleva el papá.

 Son las 12:32 del día y estoy en mi oficina, en el piso 13 de una de las Torres de San Borja, ubicado en Lira con Diagonal Paraguay. En verano –desde donde estoy ahora- se ve la cordillera y se distinguen las casas de los faldeos de La Reina. Ahora no hay más de 500 metros de visibilidad, parte por el día nublado y gran parte por el smog el que nos tiene medio ahogados este invierno, ya que casi no ha habido lluvias y las micros y buses se pasean fumigando la ciudad.

 La semana pasada recibimos el cuento. Ya le sacaron fotocopia y Mónica lo va a presentar al concurso. Yo, por mi parte, me presenté 20 minutos antes que finalizara el plazo de entrega final para otro concurso -en Poesía- llamado Premio Alonso de Ercilla y Zúñiga. Presenté mis aforismos. Llegué corriendo, transpirando, en los últimos minutos. No pierdo las esperanzas de que pueda sacar algo. En tu cuento, Cristián, leí algunos de mis aforismos. Me encantó hacerlo, aunque no lo leí completo (solo el comienzo). Lo encuentro muchísimo mejor, más ordenado. Lástima que en esto de literatura y arte uno nunca deja de corregir. Yo desde que estoy construyendo he dejado de escribir. La revista Quimera la encontré muy entretenida. Allá (EE.UU) se escribe tan distinto, son totalmente distinto los temas y hay para todos los gustos. Gracias. 

5 de Julio de 1988 

            Son las 22:37 …………(¡y no te contó nada más!)

6 de Julio de 1988

…¡poco me duró la inspiración de anoche! Ahora son las 18:19. En estos precisos momentos deben estar hurgueteando el abdomen de Aída (esposa de tu hermano Alberto). A las 17:00 entraba a pabellón para sacarle la vesícula. Acá en Chile esa operación es muy común. Al papá de Marlen lo operaron de lo mismo hace tres semanas. Todos están tranquilos. Aunque dudo que nos sintiéramos así si fuera uno el operado. 

El domingo pasado estuvimos con Alberto (hermano mayor) y Aída en su casa almorzando. Fuimos con Marlen, el papá, la Mónica y Pato. Con Marlen somos los padrinos de la Francisca (hija de Alberto). Bautizaron a todos los hermanos (Fernando, Cristóbal, Felipe, Francisca, todos hijos de Alberto) junto a un lote de otras guaguas. Gaete (sacerdote jesuita, hoy fallecido) hizo la misa. A las tras guaguas, eso sí, Gaete casi no les daba bola. En el desorden más de alguna guagua pudo no haber sido bautizada. Un matrimonio tuvo que llamarlo y hacerle ver que aun no le había echado agua a la cabeza de su guagua. Estoy exagerando un poco ….pero desorden hubo. La mamá años atrás, y uno por uno, ya había bautizado por su propia cuenta a todos los hijos de Alberto, menos a Felipe. A uno en el lavatorio, otro quizás en la tina. Yo encuentro eso divertido, pero resulta que la Iglesia lo admite. La Marlen, cuando chica, al escuchar a su mamá decir que cualquier persona podía bautizar a una guagua, salió al patio y durante semanas se paseó con agua por el patio bautizando gallinas.

 Bueno, si no termino luego, esta carta se va a sumar a ese saco lleno de proyectos de cartas de no más de un párrafo que comienzo y luego no termino. Así es que mejor me despido deseándoles un montón de felicidades y esperando poder recibir una carta de ustedes.

 Los recuerdo siempre con mucho cariño.

 Álvaro

 PD 1. Saludos de Marlen (estoy en este minuto hablando por teléfono con ella).

 PD 2. Ayer escuchamos por primera vez a Camila llorando por teléfono.

 PD 3. Cristián te mando un recorte de un concurso de la Cámara Chilena del Libro.

 PD 4. El regalo para Camila no cupo por correo. El papá se los va a llevar.

 

 

Ahora es tu padre quien te escribe. Te pregunta por Pilar, ¿Cómo está Pilar?

-Bien le contestas ahora y con 30 años de atraso, en el 2019. Bien y feliz porque ya no vomita. Le han venido ataques de amor por Camila. Le cuesta tremendamente y sufre pensando que tiene que regresar a su Tesis que es su trabajo.

¿Cómo les ha cambiado la vida con la llegada de la hija?

-Mucho. Ha sido un tremendo terremoto que los ha dejado asustados. Si antes, al menos tú, no te sentías preparado para nada, con Camila seguías pensando lo mismo pero como en tantas oportunidades importantes simplemente le echabas para adelante. Fue un mazazo grande que en el fondo les gustó mucho porque literalmente le estaban cediendo vuestro puesto -en un mundo cada vez más pequeño- al que sigue, a otra personita que a lo mejor se lo tiene más merecido y lo hace mejor.

¿Cómo lo están pasando?

-Asustados. Pero lo interesante es que pese al susto, no dejas de tratar de hacer las cosas lo mejor posible; peso al susto, pese al temor y pese a vuestras debilidades lo siguen haciendo como si todo siguiera igual. Fue la valentía del ignorante.

 

Aquí va su carta donde como siempre le pasa revista a su rebaño completo. La actividad política se centraba principalmente en el plebiscito. Cada vez que lees estas cartas borras el calendario:

 

Viernes 17 VI 88

 Mi querido Cristián

 Como ya te dije por teléfono estamos felices por el nacimiento de Camila Ximena. ¡Felicitaciones a la mamá y papá! Ahora empezarán la etapa mas hermosa de la vida, como es ver crecer, cuidar y ver desarrollarse a un hijo. Van a tener muchas felicidades con esa niña, que aún sin verla ya la conozco. ¿Cómo está Pilar? ¿Cómo les ha cambiado la vida con la llegada de la hija? Espero estar en Cleveland el sábado 16 de Julio. La mamá llegará el jueves 21. Estamos hasta el 1º de Agosto. ¿Cómo lo están pasando? ¿Cómo está el clima? ¿Qué has sabido de Gonzalito? Vivimos muy preocupados de ellos y que encuentre una fuente de trabajo.

 Acá las cosas siguen la rutina de siempre, con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria, o un nuevo fraude.

 Álvaro (mi hermano menor que empezaba su empresa constructora) está trabajando con mucho empeño y creo que saldrá adelante.

 Mónica (hermana) y Pato todavía no bien enchufados, pero pronto tendrán oportunidades de salir adelante con algunos proyectos que tienen.

 Alberto (hermano mayor) trabajando bien en Diálisis.

 A ti Cristián, te felicito por la decisión de volver a la Universidad. La empresa en que estabas no corresponde a tu alta calidad científica. Reciban de tus hermanos y mío un cariñoso abrazo y beso tu, Pilar y Camila Ximena.

 Juan

 

¿Qué diría tu padre si le pasara revista a su rebaño este año, en el 2019? ¿Se vería optimista y feliz con los resultados? ¿Estaría orgulloso de ustedes y lo que han logrado? ¿Estaría feliz de tu hermana Mónica? ¿O de ti, qué diría de ti? ¿Qué diría de tu hermano, Alberto? ¿O Gonzalo? ¿O Álvaro, que cuando chico le decían el ‘Plito’? ¿Sigue siendo tan Plito como antes? ¿Te preguntaría qué piensan ustedes de él? ¿O de tu madre?…… ¿O de Renato Poblete?

Autoficción 54: Precavido, Juan firmaba los comunicados médicos sobre el estado de salud del Cardenal Silva Henríquez después del especialista en medicina interna, el Dr. Luchini.

Chile ese año, en el 88, navegaba sobre estaciones menos tormentosas. Después de muchas protestas y violencia, la situación política del país se encauzaba finalmente por rutas más pacíficas al convocarse a un plebiscito nacional que se realizaría el miércoles 5 de Octubre de ese año. Ahí se decidiría si Augusto Pinochet seguía o no en el poder por diez años más, hasta el 11 de Marzo de 1997. Del total de votos escrutados el “Sí” a Pinochet obtuvo el 43% y el “No” el 54.7%. La victoria del No marcaría el fin de la dictadura, ya que después de un año hubo elección de presidente y parlamentarios. Como presidente saldría elegido don Patricio Aylwin, amigo de tu padre.

Fue en los meses previos al plebiscito, cuando el Cardenal Silva Henríquez sufre un accidente que lo deja en malas condiciones. Tu madre te lo cuenta así:

 

“…quizás no sepas que hace una semana el Cardenal volvía de Melipilla , creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal, porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor, con suerte el Cardenal sólo estuvo 20 minutos inconsciente, al chocar desde el asiento trasero con el espejo retrovisor. Le salió un feroz moretón el la frente y en varias partes del cuerpo….”

 

Tu padre sale en la prensa escrita y la televisión. En esos años él trataba de promover su especialidad en la Clínica Indisa. Tener pacientes como el Cardenal, lo ayudaron en la tarea de divulgarlo por la prensa y otros medios de comunicación….aunque el Cardenal, finalmente, decide irse a su casa:

 

“….Juan ha estado muy famoso saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida, decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más…..”

 

Pero cauteloso, tu padre trata de evitar –en caso de que el Cardenal falleciera- la etiqueta de llegar a ser el último médico en atender al Cardenal…….. o el que lo llevó a la tumba:

 

“….precavido, Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna, el Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo….”

 

Y a lo mejor, como estaban almorzando en la misma mesa donde tu madre tenía sus Talleres literarios junto a Martín Cerda, ella te cuenta de manera libre, como si estuviera hilvanando un relato breve o una novela, que el Cardenal a lo mejor se muere. Lo imagina muerto y abriendo de esa manera una oportunidad para hablar sobre los derechos humanos que fue el gran tema del Cardenal en esos años. Si así ocurría, tu madre especula, el No ganaría el plebiscito:

 

“…si se muere, me gustaría que coincidiera con el plebiscito, y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos. Ganaría el No, y tendríamos Pinochetismo por solo un año más…”

 

Y lo dice mientras estaban sentados en esa mesa coja que tenían en el comedor de tu casa en ese entonces, ubicada en avenida Suecia 1521, y en presencia del entonces sacerdote Renato Hevia S.J. director de la revista Mensaje (hoy ex sacerdote después de contraer matrimonio). En esos años Mensaje se movía en una línea parecida a la del Cardenal, es decir promoviendo los derechos humanos y haciendo oposición a Pinochet. Tu padre, al escuchar a tu madre, se molesta, y le dice que le parece inmoral lo que sugiere, pero no la contradice, no menciona que esa fuera una idea muy descabellada, el Cardenal había quedado seriamente herido y morir era una posibilidad muy cierta:

 

“….a Juan le parece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larrain, Renato Hevia S. J.

 

Y para continuar con el argumento del relato que tu madre imaginaba mentalmente, termina de manera bien rotunda:

 

“…sería una muerte útil….”

 

Sin embargo, el Cardenal, pese a la gravedad de sus lesiones, sobrevive, y no fue necesario que tu padre lo operara, y tampoco fue necesario que muriera para que triunfara el No. Sobrevivió a base de reposo y medicamentos:

 

“….el Cardenal Silva Henríquez sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran….”

 

Y como ayuda colateral a tu padre, todo lo ocurrido con el Cardenal lo ayudó para promover el reciente centro neuroquirúrgico que había organizado con un grupo de médicos en la Clínica Indisa. El centro sale divulgado en los periódicos y en la televisión por las continuas entrevistas, aunque ya no fueran sobre el Cardenal. En una oportunidad le preguntan sobre otro célebre accidentado, Sergio Silva, un distinguido locutor de radio y televisión en ese entonces, pero que no llegaría a ser un paciente suyo:

 

“…Ya te puse al correo….. páginas del diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva al darle un medicamento para las taquicardias….”

 

 

Al final de esta autoficción transcribes como, Reynaldo Sapag, vivió el accidente de su amigo, el Cardenal Silva Henríquez (Mi Amigo El Cardenal, Ediciones Copygraph, 1996). Pero por ahora, regresaremos a la carta de tu madre, donde te habla de otro sacerdote, de Fernando Salas S. J., que oficiaría el servicio religioso en el matrimonio de un amigo de tu hermano, Álvaro. Posteriormente casaría también a tu hermano.

En los archivos de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional de Pinochet), hallados por el Diario La Nación y publicados el sábado 10 de Junio de 2006, se menciona que ese sacerdote, Fernando Salas, “…..vive en Santa Mónica 2938, fono 94161, y se dedica a la protección de extremistas buscados por la justicia militar. Es el enlace de Fernando Ariztía y prepara la falsificación de documentos. Se hace inocente. Es un cura joven, rubio y cabezón.”

Y era cierto, en ese tiempo Fernando era “joven, rubio y bastante cabezón”. Recuerdas que cuando lo buscaba la DINA para interrogarlo, él se escondió en vuestra mítica casa de Algarrobo, la que estuvo siempre en construcción. Imaginas que encendió la chimenea de la casa y se dejó llevar por su silencio y los pájaros, y por la ventisca fresca que llegaba de la costa. O quizás no tocó la chimenea para que nadie viera salir humo. A lo mejor leyó también un poco de Teilhard de Chardin, buscando entre los libros que tu madre guardaba en un cuarto especial, frente a la quebrada. Por intermedio de Patricio Aylwin (que también tenía casa en Algarrobo y que sabía lo que ocurría en vuestra casa) tus padres se enteraban, en tiempo real, que la DINA había olfateado algo, porque don Patricio había divisado varias camionetas celestes circulando a baja velocidad por las calles del balneario, cerca de tu casa. A Fernando lo recuerdas con cariño, aunque después se distanciaron y no lo viste nunca más.

Definitivamente ese año el gobierno estaba abriendo las compuertas y dejaba, o fue forzado, a que la prensa informara un poco más. Permitió, por ejemplo, que se transmitiera una entrevista que el ex presidente Frei Montalva había grabado para ser vista después de fallecido:

 

“….ayer vimos el ‘De Profundis’ de Frei, que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas. Básicamente, quiso como todos los gobiernos anteriores a este, educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos, porque lo transmiten de nuevo en canal 5….”

 

Y tu madre continuaba inmiscuyéndose en la actividad política:

 

“…mañana hay un té a Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy de Blanco (esposa del escritor Guillermo Blanco). Llevaré bebidas, y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo…”

 

Menciona también lo ocurrido en el partido conservador de ese entonces, el partido nacional:

 

“…ha habido muy divertidas peleas entre gentes del mismo partido. Fue divertido ver al presidente del partido nacional en pijama, y en su escritorio, dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No….”

 

Santiago, 21 Agosto 88

 Cristián querido

 ¿Qué tiene el teléfono que al despedirnos hace poco rato, tú, Álvaro y yo nos sentíamos desazonados…? Así es como primero puse el TV cable, deportes y películas añejas y a Piazzolla. Juan odia ese tipo de tango. Apagué la TV y decidí mejor escribirte. Te enviaré mañana las páginas literarias del Mercurio. Hoy apareció hasta con foto el compañero del taller, ¿lo conociste tú? En su vida nunca vio algo de él publicado. Recuerdo su cuento de las baldosas, medio neurótico el personaje de ese cuento. Y murió de allegado en casa de una amiga en el fondo del patio, me imagino una pieza helada….quizás por eso también estoy desajustada.

 Hoy tuvimos un “brunch” para que Fernando Salas y Ricardo Ceardi, compañero de Álvaro en el Nido de Águilas, se conocieran. Fuimos siete en la mesa , con Álvaro, Marlene, la novia de Ricardo, y Juan. Pusimos en la mesa algo de todo, y en la sartén eléctrica tocinos con huevos y chorizillos, y chorizos y vienesas. A las 11 y media en punto llegaron los novios y cerca de las doce, Fernando. Los casará en Diciembre en Nuestra Señora de Los Ángeles del Golf. Después de la comilona, me acorde de Pilar y casi me atraganté con un dulce chileno, porque me hubiera gustado que ella los probara…). Juan y yo dejamos a los jóvenes solos con Fernando y nos recostamos a descansar. Después fui a comprar una cinta nueva de video (parece que fueron muy usadas las tres pobres cintas).

 Ayer vimos el ‘De Profundis’ de Frei, que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas. Básicamente, quiso como todos los gobiernos anteriores a este, educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos, porque lo transmiten de nuevo en canal 5. ¿Hay alguien conocido con Betamax? ¿Te lo puedo mandar con alguien?

 Ha habido muy divertidas peleas entre gentes del mismo partido. Fue divertido ver al presidente del partido nacional en pijama, y en su escritorio, dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No.

 -Parece que cerca de medianoche habrá 15 minutos para la campaña por el No.

 -Ayer almorzamos donde los Pareto (ex diputado demócrata cristiano). A la Corita (su señora enferma de cáncer) le sale una voz rara, y está redonda de cortisona. Nos tenían prieta que me gustan tanto.

 -Mónica (hermana) y Pato fueron a Reñaca este fin de semana

 -Alberto (hermano mayor) quería que fuéramos a una “feiojada” mejicana, ahora jura con su especialidad

 -El Cardenal Silva Henríquez sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran.

 -Quizás no sepas que hace una semana el Cardenal volvía de Melipilla , creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal, porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor, con suerte el Cardenal sólo estuvo 20 minutos inconciente, al chocar desde el asiento trasero con el espejo retrovisor. Le salió un feroz moretón en la frente y en varias partes del cuerpo. Juan ha estado muy famoso saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida, decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más. Precavido, Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo. Sí se muere, me gustaría que coincidiera con el plebiscito, y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos. Ganaría el No, y tendríamos Pinochetismo por solo un año más. A Juan le parece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larrain, Renato Hevia S. J. Sería una muerte útil. Creo que la campaña por el Sí es tan abrumadora y la gente tan inconciente….Máximo Pacheco estuvo muy bien en el foro de TV. Sólo tocó los derechos humanos y la justicia que no puede cumplir su rol.

 -El aire está limpio con la lluvia.

 -Álvaro (hermano menor) y Marlen me alegran con su pololeo.

 -Alberto (hermano mayor) está muy bien arranchado y contento.

 -Juan se fue a dormir siesta a la primera pieza porque le molesta la máquina de escribir.

 -Mañana hay un té a Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy de Blanco (esposa del escritor Guillermo Blanco). Llevaré bebidas, y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo.

 -El sábado para olvidarme de la gripe fui a la peluquería de moda, “Rizos”. Vi salir a una vieja, con pelos volados, y ese mismo peinado exigí para mí. Así que salí tarde y con los pelos tiesos. Todavía no logro desenredarme las mechas, y pagué 10 dólares por todo, incluyendo ver los peinados de las chicas de canal 13. Harto más lindas sin maquillaje.

 Son las 4 y media de la tarde y todavía tengo la sensación de apenas haberte sentido cerca. Por eso no llamo a Gonzalo (tu otro hermano que vive en Canadá).

 -Es raro lo cariñoso que está ahora J. Alberto (hermano mayor). Recién llamó invitando a su casa, pero le tengo miedo al frío de la vuelta. Parece que el estar viendo con sus ojos la vida de aquí le ha reconciliado con su familia.

 -No me gustó el cuento premiado por El Mercurio…siento como inmoral, ese rasguñar a la embarazada….

 -El gato Garfield está pegado a la puerta del video mirándome furioso…

 -Tendré que hacerle sabanitas a Camila, no hay de 070 por 090. ¿Son esas las medidas, Pilar?

 -Dile a Clara que no tengo el teléfono de su hija, venía en el sobre que vino a buscar. Dile que me lo envíe.

 -Y ya me cansé de escribir sentada en la cama y tengo sueño. Me levanté a las 8 a preparar el brunch…

 -Mañana pongo esta al correo y escriban, cuenten las gracias de Camila y si les resulta el horno y cualquier cosa más.

 Un gran abrazo a los dos

 Ximena

 

…te escribo desde una cafetería de Plaza Lyon. Ya te puse al correo el Hoy último con un librito sobre los partidos políticos chilenos y páginas del diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva al darle un medicamento para las taquicardias….

Hoy hace calor y sol, ¡rico!

 Un abrazo

 Ximena

 

 

 

Hubiese sido interesante que tu padre te contara más de sus actividades, pero era un médico reservado, no le gustaba hablar mucho de su profesión. En todo caso, al menos, quedan algunos recuerdos de alguien que lo conoció, como Reynaldo Sapag, amigo personal del Cardenal. Recuerdas que compraste un libro de él en Chile, en la Librería José Miguel Carrera, sucursal Apumanque, en una de tus visitas. Nunca lo comentaste con tu padre, y él tampoco nunca mencionó nada de ese texto. Lo que sigue a continuación es una transcripción casi completa del capítulo titulado “La Patente Diplomática”, donde Reynaldo Sapag explica los detalles del accidente sufrido por el Cardenal y menciona, también, cariñosamente a tu padre:

 

 

“…siguiendo con este anecdotario que me ha absorbido buena parte del tiempo libre del viaje, quisiera relatar un episodio que entristeció enormemente al señor Cardenal y que finalmente estuvo a punto de quitarle la vida.

Desde que Chile tiene Cardenal con Monseñor José María Caro, el gobierno decidió otorgar al vehículo de tan alto dignatario una placa patente del Cuerpo Diplomático. Esto, en virtud que los Cardenales son príncipes de la Iglesia y obtienen por este hecho la ciudadanía vaticana. En la práctica nadie nace en el pequeño país denominado Vaticano; los Cardenales lo son. Don Raúl me ha mostrado su pasaporte emitido por la Santa Sede, el que normalmente utiliza en sus viajes al exterior, lo que permite un trato especial.

Todos los gobiernos chilenos han reconocido la calidad diplomática de los Cardenales, razón por la cual desde los masones radicales hasta el marxista Allende, todas las administraciones que han gobernado el país desde que Chile tiene Cardenal, les han otorgado patente diplomática para circular en sus vehículos, lo que implica un reconocimiento público de su calidad de dignatarios de la Iglesia Católica. Esto hasta la administración de Pinochet, o mejor dicho hasta que Jaime del Valle Alliende asume por la dictadura, el cargo de Ministro de relaciones Exteriores el 19 de Diciembre de 1983. El año 1985, cuando el fiel Osvaldo Fica, chofer de don Raúl, va inocentemente en el mes de marzo a retirar la placa No 2 del Cuerpo Diplomático en el Ministerio de Relaciones Exteriores (la No 1 estaba reservada al Nuncio Apostólico de Su Santidad, que tradicionalmente es también el decano del Cuerpo Diplomático acreditado en Chile), se le comunica por un funcionario subalterno que el Gobierno ha decidido cancelar ese derecho y por lo tanto el señor Cardenal debe pagar el permiso de circulación por su vehículo como cualquier otro ciudadano y adquirir así la placa en el lugar correspondiente. Duro golpe para don Raúl, quien siempre ha creído que la medida constituyó una pequeñez y una venganza por su decidida denuncia de la brutal violación a los derechos humanos que durante tantos años ejerciera el Gobierno Militar. A pesar de que nadie dijo en esa oportunidad que la orden provenía de Jaime del Valle y probablemente conversada con Pinochet, el señor Cardenal siempre ha identificado al Ministro de la época con la medida adoptada. Al menos, señala don Raúl, no es posible que una decisión de esa importancia no estuviese en su conocimiento y aprobada por él. El hecho de que fuera un hombre católico, vinculado a la Universidad Católica, donde fue Decano de Derecho y Pro Rector, el partícipe directo o cómplice de esa pequeñez, le dolió aún más. Don Raúl siempre ha estimado a la familia del Valle y, de hecho, dos hermanos de Jaime ocupan hasta la actualidad cargos de confianza de don Raúl y de la Congregación. En efecto, la Gerencia General de la Editorial Salesiana la ejerce Gonzalo del Valle y en el directorio de la Aldea S.O.S. de Punta de Tralca, por él creada, está otro hermano, Alfredo del Valle Alliende.

Cuando Osvaldo Fica regresó a casa del señor Cardenal y le comunicó que no le darían patente diplomática, don Raúl decidió no hacer publico este hecho y ordenó que se adquiriera el permiso de circulación en la Municipalidad de Ñuñoa, como lo hace cualquier persona.

A finales de Julio de 1988 el señor Cardenal se había comprometido a decir misa de 50 años del Hermano del Sagrado Corazón Gratien Tremblay en el Puerto de San Antonio. Yo también deseaba ir, puesto que el Hermano Gratien había sido uno de mis profesores jefes cuando yo estudiaba en el Instituto del Puerto. Ese día, como es habitual en los inviernos en Chile, había restricción vehicular por la contaminación ambiental, razón por la cual el número terminal de la placa patente del Volvo de don Raúl, tenía impedimento de circular.

El señor Cardenal intenta infructuosamente ubicarme esa tarde. Había que partir a más tardar a las 16:30 horas, ya que la misa empezaba a las 18:30. En vista de lo cual llama a su sobrina Florence Hudson y le pide prestado su automóvil, un japonés pequeño. Osvaldo, el chofer de don Raúl, va a buscar el auto y parten a San Antonio. Cuando llamé a casa del señor Cardenal para ir a buscarlo en mi propio auto, no lo encontré; había partido momentos antes. Decidí entonces no ir a San Antonio, puesto que mi deseo había sido el de acompañar al señor Cardenal, además de rendirle un homenaje a un hombre canadiense, hoy fallecido, que hizo tanto por la formación de la juventud chilena.

La Santa Misa se desarrolló con magnificencia y solemnidad como me lo diría cuatro días más tarde el propio Hermano Gratien, cuando el sábado de esa semana asistí a otra misa que en su homenaje se hizo en la Iglesia de Barrancas en San Antonio, acompañado de Silvia y dos de mis hijos. Le conté además como había evolucionado don Raúl del terrible accidente que vivió de retorno de la misa de 50 años a la entrada de Santiago. En efecto, de vuelta a Santiago, cuando ya eran las 21 horas y don Raúl se dirigía desde San Antonio a la casa del Dr. Alberto Luchini –médico personal en esa fecha y muy amigo de don Raúl- para cenar con él y con el Dr. Juan Fierro, sobreviene un accidente de proporciones a causa de la fragilidad del vehículo, puesto que nada hubiese ocurrido si hubiese estado en su Volvo que dispone de modernos sistemas de seguridad.

Recién había comenzado a llover en Santiago. El pavimento se encontraba resbaladizo, producto del polvo y el agua antes de que las calles se laven con la propia lluvia. Al tomar la curva cercana al matadero Lo Valledor, el pequeño automóvil comienza a patinar. Osvaldo Fica pierde totalmente el control del volante. El auto daba vueltas y se desvía incontrolablemente al carril contrario, donde es impactado frontalmente por una camioneta americana tipo pick up. El impacto fue fuertísimo, puesto que los vehículos avanzaban ambos a velocidades cercanas a los 70 kms. Don Raúl dormitaba en el asiento trasero, el automóvil no tenía cinturones de seguridad en la parte posterior. Su cuerpo, por la fuerza del impacto, tiende a salir hacia delante. Se golpea con fuerza en el espejo retrovisor y rompe con su cabeza el vidrio delantero. Pierde el conocimiento. Su cuerpo se hallaba entrampado entre los asientos delanteros. El automóvil quedó completamente destrozado. Entremedio de los fierros retorcidos, se encontraba el cuerpo pálido y sin sentido de este hombre maravilloso.

Osvaldo Fica, aún cuando sangraba copiosamente, producto de los vidrios que rompieron su rostro, salió como pudo del pequeño vehículo y de inmediato comenzó a gritar:

-Es el Cardenal. El Cardenal Silva es el que está en el auto. Por favor llamen a una ambulancia. Soy el chofer del Cardenal Silva.

En su desesperación y a pesar de sus propias heridas, la única preocupación para el buen Fica era don Raúl. Su propia salud y su vida no importaban, sólo el Cardenal era para él importante en esos momentos.

Todos colaboraron al saber quien era el ilustre accidentado. Llega la ambulancia que lo lleva rápidamente al Hospital Ramón Barros Luco de la Gran Avenida.

Mientras esta dramática situación ocurría, yo me encontraba cenando en mi casa. Había invitado a comer a Jorge Awad y a José Luis Zabala Ponce. Alrededor de las 10 de la noche recibo un llamado telefónico del Diario La Época; una periodista llamó para consultarme qué sabía de don Raúl. Le cuento lo de su viaje a San Antonio y a su vez le pregunto la razón de su llamada. Me responde diciéndome que había recibido la noticia del accidente y que querían saber más detalles de lo ocurrido. Inmensamente preocupado le digo que llamaría de inmediato a la casa de don Raúl y que ella me llamara más tarde. Marco el número privado de la casa de Los Pescadores y me responde la Tere, quien me dice que efectivamente el señor Cardenal sufrió un accidente y que lo han llevado al Hospital Ramón Barros Luco. De ahí lo trasladarían a la Clínica Indisa. Los médicos con los que cenaría esa noche ya estaban al tanto de la situación y se habían preocupado de los detalles del traslado a fin de hacerle los exámenes correspondientes. Corté apresuradamente la comunicación y comuniqué a mis amigos lo acontecido. Les pedí disculpas por el término tan abrupto de la cena, ya que decidí trasladarme de inmediato a la Clínica Indisa. Jorge Awad me dijo que me acompañaría, así que partimos de inmediato. Cuando llegamos vimos a la señora Clementina (hermana del Cardenal), quien nos dio mayor información del accidente y nos comunicó que el señor Cardenal aún no se encontraba allí y que una ambulancia venía en camino. Resolvimos esperar en la Clínica hasta la llegada de don Raúl, preocupándonos de averiguar por donde llegaría a fin de poder verle. Al rato, en una camilla, aparece don Raúl, con una cara magullada por la fuerza del impacto. Sus ojos se encontraban cerrados y aparentaba estar sin sentido. Los médicos nos comunicaron que de inmediato se le llevaría al pabellón a fin de hacerle un riguroso y completo examen y así determinar la gravedad de su accidente. Nos señalaron que necesitarían algunas horas para efectuar un diagnóstico correcto y que los resultados sólo se tendrían al día siguiente en la mañana, razón por la cual la espera era inútil. Llegamos de vuelta a mi casa pasada la medianoche, con la angustia de no saber cual era la real dimensión y gravedad del estado de salud de don Raúl.

A la mañana siguiente, a primera hora, volví a la Clínica. Conversé con mi buen amigo el Dr. Juan Fierro, una eminencia médica reconocida en Chile y en el extranjero. Hombre bondadoso, afectivo, inteligente y comprometido con la causa social. De tiempo en tiempo nos juntamos buscando formulas viables que hagan posible en nuestro país una medicina más humana y menos comprometida con el dinero y el lucro. Después de saludarme con el afecto de siempre me dice:

-Mira, los exámenes indican un TEC con contusión y edema cerebral grave y fractura en el cráneo, magulladuras múltiples y hematomas. No tiene fracturas en el resto del cuerpo, con excepción de dos costillas. No se le podrá visitar sino hasta dentro de algunos días. Afortunadamente ha recuperado el conocimiento.

Después en un gesto muy característico en él, me toma del brazo y paseándonos por los pasillos de la Clínica, me cuenta en detalle el resultado de los exámenes. Después me diría:

-Un golpe de esta magnitud en una persona de casi 81 años es muy complicado. Un niño es capaz de restablecerse rápidamente, pero en la ancianidad se produce un deterioro de difícil recuperación. Con el tiempo se produce un descalabro en las neuronas que se van deteriorando implacablemente.

El año del accidente se desarrollaría en Chile el plebiscito, que finalmente hizo posible la salida de Pinochet del gobierno. Al año siguiente se realizaron las elecciones y en Marzo de 1990 tendríamos a Patricio Aylwin en La Moneda. Después de los festejos de la primera semana, llamé a la Presidencia de la Republica, quise hablar con el Presidente para contarle los hechos relatados en los párrafos anteriores con el objeto de que le devolvieran al señor Cardenal la patente diplomática. Conversé con sus eficientes secretarias Claudia y María Paz, quienes me señalaron que le explicarían la razón de mi llamada a don Patricio Aylwin. Este, al conocer los hechos, pidió al Ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Silva Cimma, que resolviese de inmediato el problema. Y así fue: antes de 48 horas Osvaldo Fica estaba colocando en el Volvo de don Raúl la patente oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores que lleva el número 21.

Termino de escribir estos recuerdos a bordo de un avión Lan Chile. Un sobrino del Cardenal e hijo de la señora Clementina, Richard Hudson, es el representante en Europa de la línea aérea, por lo que cuando es necesario, abuso de su buena voluntad para las reservas de pasajes. Esta vez no ha sido necesario. Son cerca de la una de la madrugada, hora de Europa. Salimos de Frankfurt puntualmente a las 19:55 horas. Hicimos una escala en Madrid, donde aproveché de comprar en el Free Shop, una botella de “agüita de cebada” para llevársela de regalo a don Raúl.”

Notas:

Don Osvaldo Fica falleció en Santiago en Diciembre de 1994

El doctor Alberto Luchini falleció en Santiago en Marzo de 1996

El Cardenal Silva Henríquez falleció en Abril de 1999 a los 91 años

Tu padre fallecería en Enero del año 2003

Solo te cabe preguntar:

¿Cómo lo habría contado tu padre?

¿Cómo lo habrías leído tú, donde estás ahora, en un verano de Michigan y después de tantos años, en el 2019?

¿Habrías logrado escuchar nuevamente el crujir de las patas de las sillas sobre el suelo de greda en el comedor de tu casa, en la calle Suecia 1521?

¿Habrías vuelto a oír a alguien que llamaba a través de la escalera, que subía hacia el segundo piso de tu casa, buscando a tu padre para que bajara pronto a atender una emergencia?

¿Te habrías asomado para ver quién era?

¿Te habrías quedado mirando fijamente por la ventana del segundo piso -pese a que ahora estás en Michigan- para ver como se alejaba el auto?

¿Lo habrías visto tomar del brazo a don Reynaldo Sapag -pese a que ahora estás en Michigan- mientras le hablaba de la salud del Cardenal?

¿Habrías imaginado a Fernando mientras se escondía en la casa de Algarrobo?

¿Se habrá arrepentido de ser sacerdote mientras se escondía?

¿Divisó también las camionetas celestes de la DINA pasar a poca velocidad frente a tu casa?

¿Habrá sentido susto, miedo? ¿Le dio temor?

Autoficción 53: Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada

Nuevamente una carta de tu madre y una confidencia sabrosa sobre la futura Primera Dama de la nación (para leer algo más sobre Leonor Aylwin ver Autoficción 28, 48, Las Burbujas, y Otro Viaje Hacia el Terruño):

 

“….la semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor, el cura habló sobre la “vocación de servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada….”

 

No cabe ninguna duda, Cristián, estás nuevamente frente a una carta apetitosa, de esas que sabía escribir nada más que tu madre, escritas como una fotografía, al vuelo de lo que ocurre alrededor de ella, en su entorno, y tocando ese tremendo tema de las empleadas. Vuelves a seleccionar párrafos relacionados con ellas. Tu madre menciona, por ejemplo, que tu hermano Alberto, llegado recientemente de Europa, contrataba empleadas, pero de otra manera, “puertas afuera”, un término que se usaba en ese entonces –¿se usará todavía?- para indicar que no dormían en la casa de los patrones. Cuenta que:

 

“…..tienen dos empleadas. Una puertas afuera y la otra para fines de semana y la tarde del Miércoles, también puertas afuera. Así es que siempre desde de las 7 de la tarde tienen que cuidar a los cuatro niños.……no aceptan aun las comodidades de los países subdesarrollados (¡y las incomodidades como convivir con una esclava de otra cultura!)…”

 

Y luego te cuenta de Emma, su nueva empleada que “llegó con bebé”:

 

“…. llegó con guagua de seis meses. Y la reemplazante se llevó sábanas, frazadas, un collar, etc., etc. Por suerte Emma ya volvió de Chañaral y todo volvió a la normalidad con el niño gateando por las escaleras…..Me gusta un niño en la casa. Da vida y es encantador, y Emma también, contenta y pololeando con el cuidador del colegio vecino…”

 

Tratas de continuar con la carta, pero te golpea nuevamente el escándalo del sacerdote Renato Poblete que salpica de todos lados, en los diarios, la Internet, y en la radio que escuchas de Chile. Algo ya mencionaste en Autoficciónes 18, 39, 38, 36 y XIV. Sus abusos muestran a un verdadero pervertido, y al escribirlo te sientes mal porque fue un auténtico bandido y no te diste cuenta. ¿Cómo fue que no lo notaste, Cristián? ¿Qué edad tienes? ¿A qué edad tienes que llegar para que estas cosas no te sorprendan? Todavía lo ves llegar a tu casa de ese entonces, a Renato Poblete, un sacerdote ejemplar -pero verdaderamente un tipo perverso- y ves como tus padres lo reciben con los brazos abiertos –a un depravado- y lo ves como a un hombre de toda confianza –cuando en realidad era un degenerado- lo ves como un amigo –aunque genuinamente era un bandolero siniestro- y entra en tu casa como ese alguien que se merecía mucho aprecio y respeto. Pareciera que nada de eso fue cierto, Cristián, porque fue un monstruo de una sexualidad pavorosa; poder y sexo, o sexo y poder, ¿qué fue primero, qué ocurre primero? Penetró a un Chile entero, ¿cierto? …contigo incluido, Cristián. Si de fama se trata, los grandes tipos deberían hacerse famosos solo después de muertos…

…..tienes razón, es mejor continuar con la carta; aunque todavía, desde Michigan y después de muchos años, lo ves entrando a tu casa, saludando a tus padres, estirando la mano….

 

Tu madre y sus asuntos de salud nuevamente le florecen, se esconden y vuelven a brotar:

 

“….te escribo en cama. He estado cerca de 10 días con ciática. Todavía no me siento bien segura. Me tira un músculo de la pierna al sentarme. Pero no es nada importante más que “añosidad”….

 

Tu padre continúa trabajando bien en Indisa y todavía opera a una edad donde lo aconsejable habría sido retirarse, dejar a un lado la cirugía, dejarla completamente. Imaginas que esa área médica debe estar mejor regulada ahora, en el año 2019:

 

“….entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo…”

 

Tu hermano, Alberto, ocupado, pero según tu madre:

 

“……como padre de familia numerosa vive bien “estresado,” pero contento. Aída (su señora) parece gata de flaca, siempre arriba del auto acarreando niños a colegios, dentista, deportes, etc. Aún tiene 4 sillas, así es que resulta incómodo verlos en pisos de cocina cuando vamos a sus asados. Juan Alberto es especialista en parrilladas. Los vemos una o dos veces al mes porque a Juan le cansan los niños…..”

 

Tu hermano Gonzalo, ya tiene todo listo para escaparse hacia Canadá (para conocer más detalles de su partida ver Autoficción 52). Según tu madre:

 

“…allá.tendrán tiempo y la soledad suficientes para amalgamarse (o explotar como matrimonio). Digo amalgamarse porque Anita es pleno siglo 18 o 19, a ella hay que proveerla de todo…ideas y pensamientos incluidos…”

 

Y ya no contacta a ningún Consulado para que no le concedan la Visa:

 

“…..en fin, ya hemos digerido la decisión de Gonzalo…”

 

Y casi lo comprende mejor:

 

“….entiendo que tiene ansias de aventuras, por algo somos descendientes de los que conquistaron Chile y la minería….”

 

Y si por ahí rebusca, casi le encuentra razón:

 

“…me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas. Por eso hasta le encuentro razón a Gonzalo en emigrar. Aquí hay futuro para los inversionistas extranjeros. No para la gente que solo tiene sus dos manos y una profesión….”

 

Tu hermana Mónica y Pato, recién llegados de Europa, son contratados por el padre de Pato:

 

“……los contrató juntos con otros dos o tres arquitectos para elaborar planos y presentarse a concurso para el Congreso de Valparaíso. Les paga 120 mil a cada uno al mes, por Abril y Mayo. Le prestaron una oficina en Valparaíso y ahí trabajan de 10 a 2 y de 4 a 8. Harto duro el horario porque no les deja tiempo libre en la tarde….”

 

Y menciona al escritor Martín Cerda. El año 90 recibiría una beca para terminar de escribir tres libros que desgraciadamente, nunca serían leídos por nadie debido a un incendio que arrasó con todos sus papeles. Realmente una vida triste, inconclusa, podada. Su mejor libro fue su propia vida, y que muy pocos conocen (para leer algo más sobre Martín Cerda ver Autoficciónes 48, 44, 33, 30, 22, y 13):

 

“el pobre Martín Cerda está sin $, sin trabajo y nadie quiere pagar sus conferencias….”

 

Y sobre el Taller Literario de Guillermo Blanco (para leer algo más sobre Guillermo Blanco ver también Autoficciónes 48, 44, 43, 40, 39, 36, y 35):

 

“…no he podido ir al Taller de Guillermo Blanco, es helado y duro sentarme ahí..”

 

 

Stgo 19 Abril 88

 Cristián querido

 Espero hayan amainado las iras de Scherson al comprender que tu tienes el derecho de elegir, y si se lo comunicaste antes a él, fue lo correcto. Al principio me asusté creyendo que tú habías firmado dos contratos al mismo tiempo…..

 Te escribo en cama. He estado cerca de 10 días con ciática. Todavía no me siento bien segura. Me tira un músculo de la pierna al sentarme. Pero no es nada importante más que “añosidad”….

 Ayer estuvimos muy contentos con tu carta por eso hoy desperté pensando en ti. Y ahora las copuchas de la familia:

 Juan: entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo. Hemos puesto a la venta el departamento de Huérfanos con Ahumada, su avalúo es de cerca de 6 millones 200. Dicen que hasta el plebiscito, todo está detenido y no se sabe quien es candidato, ni cuando será, ni nada. Pero Álvaro necesita esos 6 millones para construir varias casas al mes, ya que gana poco con una y cuesta lo mismo mantener la oficina. Álvaro es muy metódico y ordenado y planifica muy bien su tiempo y $. Siento que es demasiado exigente consigo mismo. Según Juan Alberto, Alvarito se angustia demasiado por cosas que son la trama de la vida misma. Por suerte quiere a Marlene que es una chiquilla dulce y comprensiva.

 He pensado en vender Algarrobo pero no nos darán ni el valor de las piedras. Ahora el auge es por lo nuevo.

 Juan Alberto como padre de familia numerosa vive bien “estresado,” pero contento. Aída parece gata de flaca, siempre arriba del auto acarreando niños a colegios, dentista, deportes, etc. Aún tiene 4 sillas, así es que resulta incómodo verlos en pisos de cocina cuando vamos a sus asados. Juan Alberto es especialista en parrilladas. Los vemos una o dos veces al mes porque a Juan le cansan los niños. Por eso les prestamos Algarrobo en Enero (y nosotros solos en Febrero, con Álvaro y Mónica algunos fines de semana).

 Entiendo más a Albertito. Viene unas dos veces por semana a almorzar desde Indisa (Clínica) y vuelve a ser el cabro natural de antes del 70. Gana al mes más de 500 mil pesos. Espero ahorren para comprar la casa más definitiva. Le pagan mas o menos $100 de arriendo a Adela. Y tienen dos empleadas. Una puertas afuera y la otra para fines de semana y la tarde del Miércoles, también puertas afuera. Así es que siempre desde de las 7 de la tarde tienen que cuidar a los cuatro niños. No aceptan aun las comodidades de los países subdesarrollados (¡y las incomodidades como convivir con una esclava de otra cultura!). Esto porque a Emma le tocaron vacaciones. Emma es mi empleada que llegó con guagua de seis meses. Y la reemplazante se llevó sábanas, frazadas, un collar, etc., etc. Por suerte Emma ya volvió de Chañaral y todo volvió a la normalidad con el niño gateando por las escaleras…..Me gusta un niño en la casa. Da vida y es encantador, y Emma también, contenta y pololeando con el cuidador del colegio vecino.

 Gonzalo al fin botó su segunda piedra del riñón, no sabe cuando, y ahora está a régimen porque bota mucho calcio en el pipi. Sus piedras eran por exceso de carnes. Juan Alberto lo ha convencido de no comer “sapos y culebras”, aunque a veces comer tomates con hollejo le da diarrea. Esta partida suya a lo desconocido me tiene angustiada. Tiene que mantener el solo, con mala salud, a tres personas. Aquí gana de sueldo 250 mil líquidos al mes. No es malo para Chile donde el 90% gana menos de $100. Entiendo que tiene ansias de aventuras, por algo somos descendientes de los que conquistaron Chile y la minería….tiene derecho a vivir como el quiere. Detesta la diaria rutina. Está seguro de aprender rápido el francés o cambian a la zona de habla inglesa. Ambos, Gonzalo y Anita, tendrán tiempo y la soledad suficientes para amalgamarse (o explotar como matrimonio). Digo amalgamarse porque Anita es pleno siglo 18 o 19, a ella hay que proveerla de todo…ideas y pensamientos incluidos. Gonzalo lo sabía al casarse y tiene que apechugar; quiere mucho a sus hijas, vive para ellas, como Anita, y espero que eso sea tan fuerte que los mantenga unidos. Con la perspectiva del viaje se llevan bien. Están vendiendo sus cosas y el 25 de Mayo se van a un Motel que arrendaron a $5.000 diarios hasta el 3 de Junio en que parten. Los invitamos que se vengan esos días a esta casa (ya estuvieron seis meses en esta pieza de nosotros y nos llevamos muy bien) pero dicen que con las niñitas no quieren porque viven dedicados a ellas. (lógico), y las niñas molestarían. Lo siento porque las he visto muy poco. Solo voy a casa de los hijos cuando me invitan. A mí cuando joven no me gustaban las visitas intempestivas, y creo que hay que dejar a los hijos vivir a su aire. Gonzalo me dice mucho que vaya a ver a las niñitas, y se siente porque no llego en cualquier momento. No sabe que Anita siempre está quejándose de él, eso me incomoda y solo le digo que ahorre (cuando es cuestión de plata). Gastan en muchas cosas chicas superfluas , que aunque baratas, suman mucha $. Creo que soy hipócrita porque cuando salgo con Anita y la veo comprar leseras que venden los callejeros en el suelo y no me atrevo a decirle nada porque es $ de ellos. Allá tendrán que aprender a comprar lo necesario y algo como ir al Truffas para muy rara vez (Truffas es una fiambrería con exquisiteces para llevar calientes).

 Me da ternura ese afán insatisfecho por el hijo que tiene Gonzalito. Y para no pensar en lo que podría pasarle es que Juan ha extendido nuestro viaje a EE.UU. Y yo parto a París el 6 de Junio a Madrid, Mallorca el 20 de Junio y a EE.UU. el 21 de Julio, creo. Te estaré llamando para saber de mi nieta desde cada ciudad.

 En fin, ya hemos digerido la decisión de Gonzalo. Siento que él es una persona con raíces en el mundo entero, no en determinado país, y desde que volvió, añora los EE.UU. No como Juan Alberto que no extraña para nada Europa y está de lo más arranchado en Chile. Gonzalo es agradable por algunas horas, pero en general es un ser solitario (en Buenos Aires ha entrado a tres cines seguidos), introvertido, con explosiones temperamentales cada cierto tiempo. Demasiado inteligente para el ambiente en que vive. Le va a ser muy duro vivir en Canadá donde la soledad se acentuará por el clima. Espero que Anita trate de formar parte de la comunidad en que vivan y no pase pensando en vivir en Frutillar donde no necesitaba vestirse antes de almuerzo.

 Mónica y Pato están en Viña en el departamento que les prestó mi hermana Mónica. El papa de Pato los contrató juntos con otros dos o tres arquitectos para elaborar planos y presentarse a concurso para el Congreso de Valparaíso. Les paga 120 mil a cada uno al mes, por Abril y Mayo. Le prestaron una oficina en Valparaíso y ahí trabajan de 10 a 2 y de 4 a 8. Harto duro el horario porque no les deja tiempo libre en la tarde. Ahora Moniquita está resfriada en cama y sola. Me gustaría ir, pero puedo quedar tiesa, además el departamento es chico y Pato querrá estar solo con ella. Mañana se levantará porque hoy está sin fiebre. Llamamos hoy por teléfono, bien temprano. Quisiera que Moniquita aprovechara este tiempo en tener guagua….pero ella quiere ejercer un tiempo antes de tener hijos. Es su derecho a elegir.

 Ayer, mi salida del día, fue ir a regar sus plantas al departamento de Agustinas. Lo tiene bien arreglado. Pocas cosas y buen gusto, y bien impecable.

 Mónica y Pato han vuelto más unidos que nunca. Se quieren y se cuidan entre ellos. ¡Mejor no voy a Viña!

 La mamá de Pato no está bien (¿Alzheimer?). La están chequeando.

 Y ya se me nota en la letra que estoy cansada. A veces pienso que es locura viajar cuando hay necesidad de harta $ para Álvaro y Mónica y Pato, pero Juan dice que como el pasaje se paga en un año….y tres mil dólares para gastar allá no financiarían ningún proyecto, me convence. Además el clima sicológico en Chile es desagradable. La torta de $ que producen las exportaciones de frutas y otras, solo favorecen a unos pocos, mientras el sueldo mínimo sea $12.000 mensuales, cuando se necesitan 30 mil para vivir por persona, y/o 18 mil para satisfacer las necesidades mínimas en comida. Veo a futuro un mal porvenir, un enfrentamiento diferido por miedo a las fuerzas armadas. ¿He llegado hasta la pagina 13?

Me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas. Por eso hasta le encuentro razón a Gonzalo en emigrar. Aquí hay futuro para los inversionistas extranjeros. No para la gente que solo tiene sus dos manos y una profesión.

 En fin, Cristián, ya son más de las 10 de la mañana y voy a poner esta al correo (me siento ahogada en un corsé), pero la cama me pone neurótica. Antes del C.A. (cáncer) no me importaba pasar un día entero leyendo, pero desde hace más de tres años , cama es sinónimo de muerte. Quiero salir a respirar, a sentir el sol y el taconeo de mis zapatos. Debo estar agradecida de la vida.

 Murió una prima mía, Marta Correa Young, que apenas conocí, mamá de Jorge Gutiérrez, el médico quimiólogo que me atendió. Ella, su madre, era hija de un hermano de mi papá. Ayer fui con Oriana un ratito a la misa (la Iglesia estaba heladísima) estaba llena de mujeres y hasta mi hermano Jaime y Julio Correa, otro primo, médico con infarto, tuvieron que ayudar a cargar la urna. Se demoró más de una hora en llegar en auto especial que le llevó hasta Concepción. Mientras para hacer hora, el cura habló largamente (yo me escabullé al comienzo de su adormecedora oratoria) sobre sus virtudes, sobre todo la paciencia.

 La semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor, el cura habló sobre la “vocación de servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada.

 Oriana (su hermana mayor) ha empezado a envejecer por los pies, por lo demás está bien y serena.

 Y son las 10.35 y me despido hasta que me pueda sentar y escribirte a máquina.

 El pobre Martín Cerda está sin $, sin trabajo y nadie quiere pagar sus conferencias.

 No he podido ir al Taller de Guillermo Blanco, es helado y duro sentarme ahí.

 Y dile a Pilar que me gustó mucho su carta y que lo repita. ¡Gracias!

 Con un abrazo

 Ximena

…..con Pilar te envío la “La Historia Oculta del Régimen Militar”

 

 

Leyendo las cartas que tu padre te mandó en esos años, notas un orden que se repite bastante en cada una de ellas. Primero habla de la salud, que como médico tiene mucha razón en enfatizar; lo más importante es la salud, tener buena salud. Desde esa perspectiva “todo lo otro” se puede solucionar. Si tu miras el problema desde ese punto de vista, de ese punto de vista final y glorioso, que ya no tiene salida porque estás muerto o con una enfermedad incurable, sin solución, en ese sentido tu padre tenía razón. Pero si subes los estándares, ya los aprietos y dificultades del diario vivir te pueden comenzar a golpear las piernas hasta transformarse en problemas serios y muy importantes, tan elementales que pueden hasta convertirse en insoportables. Muy pronto se larga con una anecdotario donde describe cómo se encuentran cada uno de los miembros de su familia, pero sin adentrarse mucho en los conflictos, en los detalles, en los dramas humanos. A lo mejor no lo hacía para no introducirse en esos territorios escabrosos, mejor era quedarse en las planicies de la vida diaria y rutinaria, donde todos se encontraban con una relativa buena salud. Prefiere enfatizar lo positivo, en como se mueve la maquinaria de la familia, el calendario, las distintas metas de cada cual. Al final te anuncia visita para conocer a la nieta que nacería durante los primeros días de Julio de ese año.

 

 

Stgo 20 de Abril 88

 Querido Cristian y Pilar

 Espero que se encuentren bien de salud y que el embarazo de Pilar vaya evolucionando bien. Lo más importante es la salud y en seguida todos los otros problemas.

 Ayer recibimos carta tuya y nos arregla mucho todo lo que nos cuentas y como enfrentas los problemas. Las llamadas telefónicas también nos ayudan mucho a conocer detalle de vuestras vidas y nos hace participar de ella. Nos alegra mucho tu nuevo trabajo y ojalá puedas superar los problemas en la Universidad. Estoy seguro que lo que tú resuelvas será lo mejor, porque confío mucho en tu buen criterio. La mamá partirá en Junio a Europa, Paris y España, y el 20 de Julio estará en Nueva York. Como el cumpleaños es el 22 de Julio, celebraremos ese acontecimiento en Cleveland. Yo partiré de Stgo y llegaré más o menos en la misma fecha y estaremos con la mamá aproximadamente una semana. Estaremos felices de conocer a nuestra nieta que llenará de alegría a sus abuelos y padres.

 Gonzalo tiene todo preparado para partir a Canadá el 3 de Julio. Está con buena salud y muy optimista.

 Álvaro sigue en su empresa constructora y va saliendo todo muy bien.

 Pato y la Mónica están haciendo un proyecto en Valparaíso sobre el edificio del nuevo parlamento.

 Alberto sigue trabajando muy bien en su diálisis.

 Yo estoy bien en Indisa; en Mayo próximo habrá asamblea general de socios y creo que seguiré de presidente.

 Acá el clima está cambiando y va a ser muy agradable estar en veraneo en EE.UU. y Europa.

 Recibe tú, Pilar y la niña un cariñoso abrazo y beso de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

Autoficción 52: ¿De qué hablaremos?

Estabas en la librería Barnes & Noble cuando un muchacho joven te pregunta si acaso habías leído a Nietzsche, y te muestra el libro, te lo levanta frente a tus ojos: Así Habló Zaratustra. Nunca habías visto a ese muchacho que ahora te interrogaba frente a una estantería de libros. Le dijiste que no, que no habías leído nada de él, y ocultaste tu sorpresa; y lo hiciste para que no se diera cuenta de que estabas pasmado, extrañado de que un tipo de la edad de tu hija te preguntara algo así. La verdad, Cristián, es que nuevamente te dio la impresión de que las circunstancias te habían sobrepasado y no supiste cómo enfrentarla; ocurrió todo muy rápido, incluso él se disculpo al interrumpirte. Pero tu pretendías que todo era normal, la pregunta, la situación, el libro, tu entorno.

Al final, cuando se fue, te dejó flotando en un océano de interrogantes. Lo buscaste por las estanterías, en el café, pero se había esfumado, no estaba por ninguna parte y se había llevado el libro para leerlo en algún rincón distante. Al día siguiente fuiste al mismo lugar de la estantería y ahí estaba, ahí encontraste el libro. Lo abriste y te diste cuenta que el día anterior, para aparentar que todo estaba bien, corriente, no te atreviste a preguntarle más. Recuerdas que al menos lograste averiguar que no estudiaba filosofía. Te respondió que no, pero, ¿qué estudiaba? No continuaste y nunca lo podrás saber. Ahora notas que a lo mejor, por la época que transitamos, un tiempo donde leer un mensaje-texto ya parece demasiado largo, donde lo único que se lee es la frase corta, el Tweet, te sorprendió esa intromisión del extraño, y el tema. Notas que le podrías haber preguntado por qué leía eso, o qué estudiaba, si no era filosofía, qué estudiaba. Recuerdas que tenía una correa de llavero que leía Harvard colgándole del cuello, pero, ¿era realmente de Harvard, era realmente un estudiante de Harvard? Dejaste el libro en la estantería y notaste que no habías estado a la altura de las circunstancias, reiteradamente te comportas como un sorprendido que no mostró sus cartas, Cristián. Y finalmente fuiste tú el que salió arrancando de esa librería; y tozudamente, cada vez que la visitas, regresas al mismo sitio, tomas el mismo libro y tratas de leer algo distinto; aunque ya no haya nadie preguntando nada. Notas nuevamente ese destiempo, Cristián, ese saludo no correspondido, ese abrazo, esa conversación truncada. Algo te faltó, siempre te falta algo, ¿cierto?

En numerosas notas o autoficciones anteriores te has referido a tu hermano, Álvaro, y su nueva empresa. Hubo una carta que se te traspapeló y que todavía no has incluido, y donde él te habla de su trabajo. Ahí menciona las distintos capotas que tiene que usar en su nueva empresa para salir adelante; de Junior, de Ingeniero, arquitecto, secretario, lo que venga:

 

“…..me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…”

 

Te cuenta que el trabajo es intenso, y que desgraciadamente por eso no puede seguir escribiendo, y que ha tenido que dejar por un tiempo sus queridos aforismos (leer autoficción 36 y 37, por ejemplo):

 

“…..con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato….”

 

Firmó tres contratos:

 

“…..firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más….”

 

Y le golpea la dura realidad del trabajo y te cuenta la firme:

 

“…..estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé….”

 

 

Stgo, Viernes 29 de Mayo de 1987

 Querido Cristián y Pilar

 Les pido que por favor me disculpen por no haberles escrito antes, soy un ingrato, incapaz de terminar una carta. Espero poder hacerlo con esta. Desde ayer estoy leyendo el cuento, voy solo en el tercer capitulo. Espero poder tener tranquilidad para terminarlo luego. ¿Ustedes cómo están? Allá debe estar empezando el verano. Aquí el invierno está medio tímido, habrá llovido unas dos veces. Hoy amaneció nublado, con frío, dan ganas de acostarse…o estar ante una chimenea….

 En mi trabajo las cosas siguen su curso. Firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más. A veces me tengo que quedar una tarde completa esperando a que lleguen clientes. Al final del próximo mes espero comenzar con la construcción de mi primera casa. Estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé. En la empresa yo soy el gerente, arquitecto, junior, etc. la gente se imagina que tiene más personal, y me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…

 Con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato.

 Espero que se encuentren bien, y les mando esta carta al tiro. El papá se la está llevando.

 Álvaro

 

 

Claramente los celulares todavía no habían sido inventados por nadie, de manera que tu madre, desde Algarrobo, llamaba por teléfono haciendo una cola larga para después meterse adentro de unas cabinas estrechas y sin ventilación para poder hablar contigo unos minutos. Al entrar se sumergía en un aire espeso, sobrecargado de vidas privadas, confidencias, y saludos distantes, ocultos. Cuando la comunicación no era óptima, se escuchaban gritos:

 

“….tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano…”

 

Así es, ahora lees otra de las tantas cartas que te mandó tu madre en esos años. ¿Te sorprendieron? Aquí te menciona las remodelaciones a las que estaba sometiendo la mítica casa de Algarrobo, la misma casa que nunca dejó de remodelarse, de cambiar, de sufrir accidentes, y que nunca, tampoco, pese a todos los arreglos, ha dejado de lloverse. Había un cuarto pequeño, con una linda vista a la quebrada y que ocupó un lugar importante en tu familia. Era la pieza de Teilhard de Chardin, y donde contra la pared, se podían ver los libros publicados por ese jesuita después de muerto…… porque en vida le prohibieron publicar. Fue científico, escritor, paleontólogo, filósofo y variedad de otros oficios. Se podía ver también un cuadro de él, con fotos y recortes pegados como imitando un puzzle. Recuerdas una foto en particular, en la que estaba sentado, serio, de rostro afilado, mirando hacia su copa de coñac. ¿Dónde estará ahora ese cuadro?

Corría el año 62 (siete años después de su muerte) cuando el Vaticano, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, emitió un Monitum o “peligro” al referirse a sus escritos. Recién ahora, en el 2019, el Papa Francisco está considerando terminar con esa medida. Tu madre empujaba ese culto por Teilhard, y le celebraba especialmente un texto muy bien escrito, “La Misa sobre el Mundo”, una oración poética, y que al leerla se respira autenticidad, nostalgia, soledad; no se necesita ser creyente para disfrutarla. La escribió cuando estaba en el desierto de Odos, en una expedición científica y sin ningún implemento para celebrar la eucaristía. La primera sección empieza así:

 

 El Ofertorio

 No tengo ni pan, ni vino, ni altar. Otra vez, Señor, no ya en los bosques de Aisne, sino en las espetas de Asia. Por lo cual trascenderé los símbolos para sumergirme en la pura majestad de lo Real, y yo, tu sacerdote, te ofrecerá el trabajo y la aflicción del mundo sobre el altar de la tierra entera……

 

Te cuenta como había quedado la distribución de ese cuarto:

 

“….la pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz….

 

Y te cuenta como había reaccionado tu padre con la remodelación, sobre todo cuando le ensuciaban la alfombra:

 

“….Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…”

 

Tu madre ya se había enterado que tu hermano, Gonzalo y con toda su familia, emigraban hacia Canadá. Pero esta vez no llamó al Cónsul para evitar que le dieran una Visa (leer autoficción anterior):

 

“….Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá….”

 

Y aquí llegamos, Cristian, a una sección de la carta que a ti te gustaría saltarte, o no mencionar, o no decir nada, como te ha ocurrido en otras ocasiones. Pero no queda más remedio que decirlo tal como tú lo crees haber visto, vivido, algo que ahora recuerdas pero a medias. Te acuerdas que en tu casa se apreciaba la inteligencia, el tener carrera, un título, para así respirar tranquilo y decir que has aportado y puedes ganarte la vida. Anita, la esposa de tu hermano en ese entonces, desgraciadamente cuando terminó las secundarias no continuó con estudios superiores. Era de Frutillar, había nacido ahí, en el “campo”, en el sur de Chile, un mundo familiar para tu madre pero que ella ahora apenas recordaba o rechazaba. En autoficción XVII tu madre menciona a la mamá de Anita. Ese día la tenía invitada a almorzar, y con una sola pregunta te muestra donde está el problema, toda la tensión, todos los malos entendidos que a veces ocurren en las familias y se acumulan y se perpetúan con los años:

 

…”¿De qué hablaremos? Quiero que sea útil, trataré que me instruya sobre algo de vacas para escribir un cuento….”

 

Siempre, cuando te mencionan el nombre de Anita, hay algo que te duele, Cristián. A lo mejor tú también creías que era “una mujercita” venida del sur, “del campo”, de las vacas, de un mundo donde la gente usaba nada más que las manos para ganarse la vida. ¿Y qué malo había en eso, en esa manera de trabajar, con las manos? ¿Acaso tu padre, como cirujano, no las usaba? ¿Nuevamente no estabas preparado, Cristián? ¿A ti, todo hay que anunciártelo con antelación?, ¿pedir hora? A la madre de Anita la recuerdas con cariño. Recuerdas que después de la muerte de Anita, ella sintió una necesidad muy grande de asistir a misa. Fueron a una Iglesia hispana en los alrededores de Toronto que estaba atestada de gente, de hispanos sudorosos, pero ella, la mamá de Anita, se veía vacía, desolada, sin nadie; acompañaba solamente de un atado de sufrimientos. Fue valiente. Anita no logró nunca un título, ningún de esos papeles que logran a veces los que conocen bien el sistema. Pero sientes que con esa manera tan corajuda de partir -a patadas contra el cáncer- se ganó varios títulos y doctorados. Creo que te acordarás de ella cuando te llegue la hora, Cristián, cuando te llegue tu fecha de vencimiento:

No cabe duda que tu hermano Gonzalo, en esos años, navegaba por un océano de incertidumbres. No le fue fácil. Tu madre siempre ubicó y reubicó a Anita en el campo:

 

“….Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…”

 

Por otro lado, Pato, el marido de tu hermana Mónica, recién llegados de Europa, se las arreglaban con algo temporal para conseguirse algunos pesos:

 

“…..Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies….”

 

Y nuevamente llegamos a los cuentos y la escritura. Uno de ellos fue publicado en la revista Análisis de ese entonces, dirigida por tu querido amigo Juan Pablo Cárdenas. Tu sobrino, Fernando, hijo mayor de Juan Alberto, lo disfrutó. Tu madre te lo cuenta:

 

“….Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¿Somos una familia famosa? Gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista….”

 

¿Y qué ocurría con los políticos en la mítica casa de Algarrobo?

Tu madre cuenta que tenían invitado a Bernardo Leighton ese fin de semana, el sobreviviente de un atentado terrorista en Roma, donde lo balearon en la cabeza mientras cruzaba una calle. Tu padre lo atendió una vez que Pinochet lo dejó entrar al país:

 

“…..esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly….”

 

Y para terminar, más libros. Te habla de la señora de José Donoso que recién había publicado uno:

 

“….dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica…..”

 

 

Stgo, 1º Febrero 88

 Cristiancito querido

 Y han ido pasando los meses y el culpable es el teléfono, con dos llamadas al mes escuchando tu voz me quedo más tranquila, excepto estas dos últimas semanas por tu quiste. Tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano, supe por tu papá que era algo de grasa, pero no le creí bien y esperé que abrieran la telefónica (ahora dada en concesión a un particular aquí en Algarrobo) y a las 8:45 me dieron contigo (el mínimo $2,490 y no aceptan cheques) por eso y porque ya había gente y aire viciado es que tuve que llamarte cortito.

 Estoy feliz de que sea algo benigno, pero de todas maneras que lo manden a examinar, ¡no lo olvides!

 Este fue un año de harto trabajo. Desde Agosto arreglando esta casa. Quedó pasable, ya la puedo mirar sin pensar “debería hacer….” Las camas de ustedes con cajones se ampliaron a 1.5 (fue divertido cortar y pegar colchones), quedando matrimoniales, una en cada pieza grande, y abajo una encima de la otra como cuando chicos. La pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz. También ayer agrandamos la mesa y pusimos el refrigerador en la cocina. Modificamos la ubicación de la cocina y etc., etc. Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…Aída pidió la casa del 20 de Diciembre al 15 de Enero. Antes estuvieron una semana Anita con guaguas y empleada y no pudo irse Pascua y Año Nuevo al sur por la piedra a los riñones de Gonzalito, que estuvo un mes con la espada sobre la cabeza hasta que hubo que operarlo, entonces Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá. Ahora resulta que si va a Canadá ese gobierno le exige sea con toda su familia. Son tantos y tan variados los proyectos que han tenido en estos tres últimos años que prefiero confiar en lo que veo. Gonzalo está contento en UNICEF, no tanto en su matrimonio. Anita la he visto llorar por el mal genio con que despierta Gonzalo. La escucho pero no opino. Ellos son los que solitos tienen que arreglar sus problemas. Así es que en el año habré ido para cumpleaños y cuando nos invitan especialmente. Para mi, capote, pienso que Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…

 Así es que Alberto y Aída y niños se quedaron hasta el 30 de Enero porque Anita volvió al sur…y ese es el miedo de Gonzalo, ser parqueado allá y trabajar en el sur.

 Dejé Enero a Juan Alberto, entonces, con una empleada hasta las 3 PM. Una mujer como para escribir una novela sobre su esforzada vida. Encontré todo impecable al volver, y a los niños vivos. Álvaro solo le puso baranditas a la terraza de la quebrada, ya los veía reventados al caer….Juan Alberto con un bote plástico, grande, salía hasta mar adentro con los niños mientras Aída vigilaba desde la playa. Fue bueno no ponerle motor (porque algún susto pasaron….). Me alegro haber arreglado la casa para este verano. Fue bien aprovechada. Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies.

 Mónica ha vuelto como otra persona. Alegre, metódica y ordenada, encontrando todo regalado de barato en Chile. Ahora –en minutos- dispone una comida, arregla su pieza y valora todo lo que hay. De tiendas quiere que me compre ropa, zapatos, y ya de eso no me interesa más que ver su gusto en los ojos.

 Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¡Somos una familia famosa!, gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista. Mónica decía que a tu papá había que ponerle pesas en los pies para que volviera de su orgullo. A mí todo me parece de lo mas natural. Tienes talento.

 Esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo (político chileno baleado en Italia por agentes de Pinochet) está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly. El 8 llegan como 4 o 6 mujeres y la tercera y cuarta semana espero que puedan venir Álvaro y Marlene, y quizás Juan, Mónica y Pato. Me he dejado Febrero sin nietos para descansar, solo gente grande.

 Te envío recortes de concursos de cuentos, aunque no muy buenos los jurados. En España dicen se edita un libro con los concursos de cada año. Parece que cada pueblo tiene su concurso literario. Averigua y házmelo saber, ¿quieres?

 Son las 12:30 y quiero ponerte esta al correo. Anoche dormí mal soñando que te operaban…y en la noche Alvarito sueña con muertes y yo vivo entonces como en la Casa de los Espíritus.

 Dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica. Te la enviaré desde Santiago.

 Cariños a los tres

 Ximena

 

 

Regresas a librería Barnes & Noble. No encuentras a nadie frente a las estanterías donde estaba el libro. Afuera llueve y está oscuro. Haces antesala, esperas, imaginas que algo va a ocurrir, quieres prepararte, quieres poder responder sin mostrar muchos titubeos; sientes que después de tantos años ya no te debería suceder lo mismo. ¿Será cierto?

Autoficción 51: Se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Por esos años alcanzabas, finalmente, tu primer trabajo en la industria privada. Todavía no obtenías tu tarjeta de residencia (la conocida green card o tarjeta verde), pero te habían contratado. Life Systems fue una pequeña compañía que diseñaba equipos para la NASA y que vivió del dinero que obtenía al presentar sus proyectos al gobierno. El dueño -ya no recuerdas su nombre- era un tipo de un ego formidable, que se encerraba en su oficina grande, imponente, rodeado de retratos, donde él figuraba como protagonista principal al lado de políticos, científicos, artistas de cine –¡lo que fuera!- junto, también, a algunos prototipos de los equipos diseñados por su empresa. En ese entonces todavía no sabías, Cristián, ni lo sospechabas, que el culto a la personalidad de estos genios y grandes empresarios, era la norma y no la excepción. Te tocarían a menudo, y pasarían a ser una constante en tu vida; incluso uno de ellos llegaría a ser presidente de la nación. Son predominantemente hombres que, pese a la poca sustancia y pies de barro que pudieran tener, saben manejar muy bien el marketing, dominan el spin -“spin doctors”- y si algo es rojo, te convencen de que ahora es amarillo; y tú al principio te defiendes, luchas, pero de alguna manera muchas veces te convencen, y lo aceptas y guardas silencio….es amarillo, ¿cierto?, siempre fue amarillo, te persuaden. Esos empresarios son personajes que entienden y conocen lo poco racionales que somos cuando tomamos decisiones, y por eso son unos verdaderos magos al manejar ciertas situaciones, críticas, donde logran doblarle la mano a cualquiera para conseguirse ese dinero que necesitan para promover sus proyectos. En ese entonces no te imaginabas que esa forma de vida sería una constante que verías repetirse una y otra vez, sería el “business model” que replicarían muchas empresas para subsistir; no sería una excepción. Un notable ejemplo y muy reciente, está en Theranos, una compañía de biotecnología comandada en ese tiempo por Elizabeth Holmes ( https://www.youtube.com/watch?v=W2_A93PWPNY ). Llegó a tener como miembros en su directorio a “expertos” como Henry Kissinger y George Shultz (!). Ahora está acusada de fraude y espera juicio para Junio del 2020.

En Life Systems te contrataron justamente para eso, porque habían vendido un proyecto donde el equipo simplemente no funcionaba, era solo “humo y espejos”. Era un sistema que le ofrecieron a la NASA con “bombos y platillos,” y que después de muchos grants y negociaciones, simplemente no funcionó. El problema consistía en que uno de los catalizadores que usaban en uno de los electrodos no era reversible, es decir se descomponía; se podía utilizar para la reducción de oxígeno, pero después se disolvía cuando trataban de usarlo para generar oxígeno. Y el sistema era un componente crítico y de gran importancia para la NASA en ese entonces ya que permitiría, al consumir oxígeno, generar electricidad (al reducirlo). Y por otro lado, en el otro modo de operación (por eso se llama reversible), generaba oxígeno a partir del agua, al descomponer el agua. Ya en el primer día de trabajo, después de ver lo que estaban tratando de hacer, le hiciste ver el problema al gran jefe supremo. Entraste feliz, como un gato contento, relajado, a su oficina para explicarle tus ideas. Estabas hasta sonriente, afuera había un sol radiante que penetraba los ventanales de su espaciosa oficina. Tremendo error, Cristián, porque casi te echa a patadas de su cueva, de sus fotos y personajes, acusándote de ignorante. ¿Acaso no sabías cuántos años y cuántos proyectos él tenía acumulados y financiados por la NASA? ¿Quién eras tú, para cuestionar su idea? Aparte de ser un gran mocoso, un recién llegado en esta área, ¿quién eras tú, Cristián? Por eso, el leer la carta de tu padre, ahora te genera una sonrisa:

 

“…..también es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo….”

 

Pero en tu vida profesional siempre encontraste gente valiosa, hombres y mujeres meritorios, alejados de las luces y la bulla, pero que sabían y entendían lo que hacían. Tu misión fue invariablemente buscarlos, olfatear bien y desenterrarlos porque estaban siempre ahí, fueron pocos, pero estuvieron siempre ahí. John Lennon menciona algo parecido en su lírica de Imagine:

 

“…..you may think that I am a dreamer

but I am not the only one

I hope someday you will join us….”

 

 

Tu padre te pregunta por Pilar:

 

“….¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar?…”

 

No le resultaría nada de fácil a la Pili, sobre todo porque su director de tesis alargaba y extendía su trabajo tratando de alcanzar la gloria, nuevas publicaciones, o apetitosos descubrimientos. En el fondo los estudiantes como ella -o como tú antes- son mano de obra barata para estos profesores, y a veces cuesta que estos los liberen, les den el pase y puedan recibirse para obtener un trabajo verdadero, con más seguridades.

Pronto mi padre se larga con un detallado rosario sobre el estado físico de su familia, y te cuenta sobre tu hermano, Álvaro, que iniciaba su propia empresa, o tu hermano Gonzalo que soñaba urgentemente con partir, con arrancarse de Chile, volar lo más lejos posible (aunque en esta carta tu padre no te dice una palabra, todo estaba bien, viajaba mucho a Buenos Aires. Eso sería todo):

 

“….Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires….”

 

 

Y, claro, también llegan noticias sobre la salud de tu madre que recién había sobrepasado con éxito otro chequeo médico:

 

“…todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal…”

 

Y llegamos a la carta:

 

Santiago, Septiembre 12 de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Estamos muy contentos con que tú, Cristiancito, hayas logrado un contrato en la empresa privada, que sin ninguna duda, te ofrece mejores condiciones económicas y probablemente mayores expectativas y futuro. La copia del contrato que nos enviaste nos parece muy buena, pero las exigencias de trabajo son harto grandes. Ojala que a futuro puedas tener vacaciones más prolongadas. También es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor, Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo. Otra cosa también que creo importante, es que tu de ahora averigües con tu abogado de todos los tramites para lograr la residencia definitiva. Ya que en el mismo contrato dice que este podría cambiar en relación con tu condición de residencia en USA. Averigua lo que tienen que pagarle al abogado, pero asegúrate por anticipado un buen resultado al respecto.

 ¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar? Desde que uno inicia la redacción, hasta que termina con las revisiones, bibliografías, etc., en general creo que debe demorar como un año. Cuéntame cómo le va al respecto.

 Acá sin ninguna novedad de importancia. Desafortunadamente seguimos en la misma situación, pero con la esperanza de que las cosas cambien.

 Todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal.

 Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

 La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

 Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires.

 Alberto sigue muy bien en su Departamento de Diálisis.

 Yo, como siempre, haciendo proyectos en Indisa, que ojalá se cumplan todos.

 La mamá en este tiempo gran parte de la semana se va a Algarrobo porque estamos haciendo una remodelación de la casa.

 ¿Cuándo se casa la hija de los Guenther?

 Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta tu padre menciona dos temas importantes: el nacimiento de tu primera hija, Camila, y el viaje final de tu hermano, Gonzalo, a Canadá:

 

(1987)

Querido Cristiancito

 Antes que nada, muchas felicitaciones por la magnífica noticia de la niñita que van a tener. Es macanuda la suerte que han tenido, que sea niñita, porque es nuestra experiencia y de la inmensa mayoría, que las niñas son muy amorosas y querendonas de sus papás. ¿Cómo se siente Pilar? Por lo que nos cuentas los vómitos han parado, pero de todas maneras tiene que cuidarse mucho. Debe ser lindo sentir moverse la guagua. Cuando tú estabas en la guatita de la mamá, dabas muchas patadas, y tus movimientos, a veces se veían a través de las sábanas de la mamá. Por lo que nos has informado, el nacimiento será en Mayo. ¿Exactamente en qué fecha te ha dicho el doctor? Mándanos decir ese dato para que la mamá programe sus cosas. ¿Qué médico la atiende? ¿En qué hospital o Clínica se atenderá Pilar? ¿El gasto de todo el parto es por cuenta de ustedes, o reciben alguna ayuda del seguro? Por suerte la niña ha venido ahora que tienen mas holgura económica. ¿Pilar sigue trabajando en la universidad? ¿Cuándo cree que sacará su tesis y después el doctorado? ¿Es real que ha recibido ofertas para un puesto después del doctorado? Y tú, Cristián, ¿estás más acostumbrado en el trabajo? No siempre las cosas son ideales, porque donde se tenga trabajo, siempre existen algunas dificultades; los trabajos ideales no existen. ¿Qué posibilidades hay para obtener residencia en EE.UU? A Gonzalo, tú sabes, le dieron residencia en Canadá, y piensa ir en Febrero-Marzo, por un mes, y ver personalmente las posibilidades de trabajo. Yo creo que si puede los pasará a ver. Todos acá, la mamá y hermanos bien de salud, aunque Gonzalo tiene una litiasis renal y mañana le sacan el cálculo.

 Recibe tú, Pilar y la niña un abrazo muy cariñoso de tus hermanos y mío.

 Juan

 

Y aquí llegamos a la carta de mi hermano, Gonzalo, que te felicita por la noticia de la futura niña, de Camila. No fue una sorpresa, simplemente ustedes se cansaron de que la tesis, el doctorado de Pilar, se alargara y alargara indefinidamente, y no por falta de resultados, más bien porque ella les producía demasiados, y justamente por eso no la liberaban; que todavía falta eso, le decían, o qué tal si nos confirmas esa hipótesis haciendo este otro experimento, la aconsejaban nuevamente. Fue por eso que ella simplemente terminó su doctorado pero en sus propios términos. No fue tarea fácil, no le fue cómodo ir a trabajar moviendo equipos y obteniendo nuevos resultados con esa panza que crecía y se expandía; pero lo hizo, y después de gran esfuerzo, constancia, sacrificio, lo logró. Pero no, a ti no te ocurrió como te cuenta Gonzalo:

 

“….¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos…”

Para variar, no estabas preparado, pero eso qué importancia tenía, nada iba a fallar, ¿cierto? Fue una de las pocas ocasiones en que pudiste decir que la ignorancia te ayudó, Cristián. Desconocías los peligros y eso te ayudó a seguir, te ayudó a echarle pa’delante.

Tu hermano partía hacia Canadá, pero esta vez no le cuenta nada a su madre:

 

“…a la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo…”

 

En Autoficción 48 contaste el intento fallido de tu hermano, Gonzalo, de escapar con “camas y petacas” hacia Australia. Lo tenía todo listo, todo arreglado con la embajada de ese país, cuando tu madre, solapadamente, los llamó por teléfono para informarles que en tu familia, en la familia de ella, había mucha enfermedad mental, muchos locos, muchos desquiciados. Tú siempre le escuchabas una historia de un descendiente Ossa, por ejemplo, uno que después de buscar oro en el desierto (no salitre, como los Ossa conocidos, bien famosos y pudientes), había terminado de maquinista en un tren que circulaba por el sur de Chile. Siempre te has preguntado cómo lo hizo para contactarse con la embajada. ¿Llamaría temprano una mañana? ¿Estaba todavía en cama? ¿Cómo se identificó? ¿Y qué detalles les habrá contado? ¿Qué Gonzalo llegaría con una pica y una pala a buscar oro en las veredas de Toronto? ¿Eso les dijo? No lo sabemos, pero debido a esa llamada, esta vez tu hermano se movió en las sombras, con sigilo, y se comunicó solamente con tu padre:

 

“…al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara….”

 

Aparentemente la partida hacia Canadá le vino como “anillo al dedo” a tu hermano porque el jefe de promoción mundial de UNICEF le contó, a la representante en Chile, es decir la jefa de tu hermano, que:

 

“…..esperaban que ella fuera la última representante en años….”

 

Eso confirmó en Gonzalo que la decisión de partir hacia Canadá era la correcta. A su trabajo ya le quedaba poca cuerda. Finalmente se despide augurando encuentros y paseos juntos.

 

“…vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad)….”

 

Pero eso no sucedería tan a menudo, Cristián. Ustedes dos estaban recién comenzando una nueva vida lejos de Chile, cada uno rodeado de sus respectivas familias y preocupaciones, que simplemente no se dieron cuenta. Las buenas intenciones siempre existieron, estuvieron persistentemente ahí, y ustedes también imaginaron que los tiempos eran eternos, y que no les costaría mucho organizar “algo”, una comida, y en cualquier momento podrían verse y conversar. Pero algo así ocurriría en contadas ocasiones porque eso cuesta, se demora en florecer, y ustedes, que creían tener el tiempo del mundo por delante, Cristián, dejaron pasar muchas oportunidades que después simplemente no se presentaron, no llegaron nunca más.

Aquí va la carta donde se respira algo de su felicidad:

 

13 de Noviembre de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Felicitaciones. ¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos.

 El papá nos ha contado las que han tenido que pasar por el embarazo. Supongo que ya se le han pasado los vómitos a Pilar. Cuando la Anita estaba esperando la primera guagua nuestra, durante tres meses y medio comí fuera o me tuve que hacer sándwiches (mucho más sándwiches como te podrás imaginar). A la Anita le molestaba hasta el olor de las comidas. Y bueno, ahora peso 93 Kg. NO LO PODÍA CREER el otro día. No estamos comprando bebidas para nada.

 Las niñas han estado en general bien, pero ayer se enfermó la Catalina, así que la tuvimos que llevar al doctor. Le están dando una dosis de antibióticos salvajes. También estuvo en estos días la hermana de la Anita, Carmen. Venía a comprar un vestido de matrimonio a Santiago (……!!!…..).

 Lo han pasado re-bien.

 Ah, Pilar, estuve en Talca como 4 días, recorriendo unos proyectos que tiene UNICEF allá. No fui donde tus papás por falta de tiempo (estuve viajando por unos caminos literalmente infernales todo el tiempo), pero lo pasé súper bien y comí como un cerdo. El Hotel Plaza de Talca es harto rico, y me llegué hasta meter en el sauna (casi me muero con 67 grados, eso sí).

Y qué más….la representante de acá le dijo el jefe de programación mundial de UNICEF (en la última reunión de representantes de Centro y Sudamérica que se realizó en Bogotá) que esperaban que ella fuera la última representante en años…. (!!PLEASE DO NOT, DO NOT COMMENT!!!!!)

Así es que estoy súper contento con la carta que me llegó de la Embajada de Canadá….Me confirmaron definitivamente que estamos autorizados a emigrar y me piden que pasemos con los pasaportes y los pasajes a buscar la Visa. Tenemos hasta el 12 de Junio de 1988 para entrar o perdemos todo (los casi tres años de solicitudes y entrevistas).

Así que ya es definitivo. En Mayo nos vamos a Canadá. No voy a dejar mi trabajo de acá, eso si. Vamos a ir todos a Canadá, y si es que encuentro trabajo en el mes de tiempo que me voy a tomar como vacaciones, se queda la Anita y las niñas, y yo vuelvo a terminar los asuntos acá en Santiago. Ya estoy escribiendo cartas a Canadá solicitando empleo.

A la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo. Al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara. Acá en Chile está como se pueden imaginar. Esta mierda va de mal en peor. Por favor no añoren nada más que a los familiares (y algunos…a eso) hasta las empanadas se han echado a perder. Caca, caca, caca.

He estado cotizando los precios de los pasajes Stgo-Montreal-Stgo y valen $1,220 cada uno, más la Godo que paga un 50% y la Catalina (me van a creer) paga un 10%.

El papá me dijo eso sí, que ustedes conocían una agencia en que los pasajes valían súper baratos. Como realmente no tenemos plata para comprar los pasajes y llevar plata para un mes), voy a pedir un préstamo –que si logro obtener trabajo en Canadá en un mes- lo voy a pagar con mi trabajo de allá. Me serviría un montón que ustedes me averiguaran cuanto podría ser lo más barato Stgo-Montreal-Stgo (y que nos digan si hay que hacer cambio de avión…ojalá no)

Vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad).

Bueno, gallos, contesten luego y pásenlo bien.

Un abrazo

Gonzalo

 

Y pareciera que deseas intentarlo nuevamente, Cristián, te veo bien metido.

Allá vamos:

 

-¿Tienes calor? –te pregunta la Pili, reiteradamente.

 

No, le dices que no, que todavía no tanto, pese a la humedad. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de intenso calor santiaguino, en Chile. Detenía el auto frente al portón de entrada y tocaba varias veces la bocina. Ladra un perro, escuchas pasos apresurados y a tu madre que le pide a la Guille, a la empleada de ese entonces, que se apresurara “….apúrese con la comida, mijita, que ya llegó el caballero. Rápido, rápido”.

 

Afuera ahora llueve en Michigan, también hace calor, pero no llega nadie a tocarnos la bocina, o ya no llega nadie apurado a que le sirvan la comida. Tu gato, el Diego, mira por el ventanal hacia un pájaro que cruza velozmente, un cardenal que vuela rápido, y que casi choca con el ventanal; pero no ocurre nada malo, Cristián, tranquilo; sucede, solamente, que se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Autoficción 50: ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

-¿Tienes calor? –le pregunta la Pili.

 

Le dices que no, que todavía no tanto. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de calor santiagino, con las ventanas del segundo piso de la casa –de tu casa- abiertas hacia la calle y con los postigos de madera café a medio abrir para protegerse del sol del verano. “Apúrese con la comida, mijita, que ya llegó don Juan. Rápido, rápido”, escuchabas.

Y esa tarde tu padre comió en el cuarto de ustedes, en una mesa diminuta, amarilla, que habían comprado en un remate de gringos. ¿Por qué a veces comía ahí? ¿A lo mejor para verlos a ustedes, para estar con sus hijos? No lo sabes, Cristián, pero esas son a veces las imágenes que te llegan del pasado y que te cachetean, y que se mezclan con el presente y con los huevos fritos y el arroz, y la marraqueta fresca, con ese aroma a marraqueta tibia y crujiente que tu padre se lleva a la boca, lo estás viendo. “Apúrese, apúrese, mijita, que ya llegó el caballero,” escuchabas.

 

Y regresas a las cartas de esos años. Ahora te tropiezas con una de tu hermana Mónica que en ese tiempo pasaba unos meses en Italia junto a Pato, su marido en ese entonces. Empezaban sus vidas en común y todavía no había nacido el Patatín, la Xime, y el Igna; todos ya grandes en el 2019, y a lo mejor todos ya crecidos y planificando sus propios viajes, practicando sus propios saltos mortales fuera del nido para aterrizar dónde, Cristián, ¿en Chile? ¿en Suiza?, ¿en los Estados Unidos?

A tu hermana y Pato ya se les acababa el tiempo que pasaron en Roma y regresaban, pero a un regreso complicado porque:

 

“….la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…”

 

Ella saca cuentas, usa los números y entonces la realidad la abofetea duramente:

 

“…pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes…”

 

La soledad del viaje por Italia y España le hace ver que las familias se desgranan, algo parecido a lo que ocurre con los choclos secos, o con la uva madura, pero esa es la realidad de las distancias, de las vidas diferentes, de los golpes que nos da la existencia:

 

“….me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos….”

 

Y es cierto, el ADN es bueno, pero para los veterinarios, porque en las familias parece que los rumbos particulares, la historia de cada uno es más importante, y se mueve por otros derroteros.

 

Roma 24 de Mayo 1987

Queridos Cristián y Pilar

 ¡HOLA!….y primero que todo perdonen por lo ingrata que he sido al no escribirles.

 Les contaré que todo Marzo nos dedicamos a viajar. Primero nos fuimos directamente a España ya que en Amposle vive una tía de Pato (hermana de su mamá) con cuatro de sus hijos, los cuales por tener padre español se vinieron con “camas y petacas” a buscar trabajo y establecerse definitivamente en España. Ahí estuvimos como una semana. Asistimos al matrimonio del menor de los hijos (el que vivió varios años en la casa de Pato) y luego partimos a Barcelona donde estuvimos como diez días.

 Fueron nuestros primeros aprontes de viaje, y del cual sacamos muchas experiencias de todo tipo; y una que parece tonta y práctica. ¡Viajar con lo menos posible de ropa y peso!

 De ahí partimos con la idea de venirnos conociendo las ciudades más importantes hasta llegar a Roma. Pero como les cuento fue una “idea”. Todo varía mucho en el transcurso, y finalmente terminamos llegando a Florencia, donde también estuvimos como diez días. Ahí lo pasamos muy bien y hay tanto que conocer. Con Pato tomamos cualquier cantidad de fotos, y caminábamos como promedio, ¡ocho horas diarias!, pero igual mis “tobillos no se vieron afectados”. Llegamos a Roma (¿un poco?) rendidos y los bolsillos vacíos. La verdad es que se gasta mucho más de lo que uno supone. Llegamos ingenuamente a la casa de los chilenos (en donde nos habíamos quedado en Enero) ya que nos insistieron mucho antes de partir y…. ¡ERROR FATAL! Nunca lo deberíamos haber hecho, además de tirarnos unas indirectas-directas fuertes, nos contagiamos de una gripe súper mala que tenía ella. Yo empecé con dolores de garganta y un poco de fiebre….y todo eso en pie, ya que dormíamos en el living. Después, a los dos días de haber llegado, Pato, muy duro para resistir, cae con 39 de fiebre. Fue ahí cuando decidimos venirnos nuevamente a San Giovanni (son de una comunidad de curas, pero no viven aquí). Ahí, los dos nos metimos a la cama; Pato muy necesitado, pero yo solo para reponerme mejor….pero de ahí en adelante, TODO, TODO el mes de abril estuvimos enfermos. No pudimos salir de Roma. Estábamos amargados, sintiéndonos debiluchos, parecía un partido de ping-pong, primero era Pato y después yo. Los papás preocupados, al final llamamos porque no recibían nada de cartas. Hay que sumarle que un día amanecía bonito, y a los diez minutos todo era agua y frío, por lo que nos costaba reponernos. Pero en los últimos días de Abril , ya repuestos, arreglamos e hicimos planes para viajar durante todo el mes de Mayo por el sur de Italia. Fuimos a Nápoles, luego a Capri, de ahí a Salerno. Conocimos la costa Amalti, y luego tomamos el tren que nos llevó directamente a Palermo en Sicilia. En total viajamos 14 días de los 30, del día 4 de Mayo al lunes 18, y nos gastamos la plata que pensábamos nos iba a alcanzar para todo el mes. Todo esto se los digo para que sepan una triste verdad. La plata no nos va a alcanzar para ir a USA y así poder estar con ustedes. De verdad que me da pena, por años que no los veo. Hoy por ejemplo, que es domingo, amanecí con un poco de nostalgia. Son muchos meses de estar en el aire y me trataba de imaginar cómo estarían ustedes, qué estarían haciendo, y no podía. No los tengo ni en el mundo de cada uno estudiando o en las casas, ni tampoco de casados y viviendo en los Estados Unidos. Me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos. Querría estar con ustedes juntos en su casa. Sé que también todo esto se debe porque “YO” no escribo mucho, por no decir nada….y así no estoy al tanto. Pero el pasarlo bien, conversar y vivir juntos por un tiempo, nada tiene que ver. Pucha, de verdad que me da harta pena. Ya no tenemos cómo arreglarlo, ni cambiar planes, ya que vimos que comprando un Eurail-pass era la única posibilidad “real” de conocer. En Marzo hablamos con el papá y vimos que comprándolos en Chile era mucho más barato que en Roma. Los mandó de Chile, para así viajar Abril/Mayo/Junio (tres meses). Pero todos los cálculos fallaron por el mes de Abril que estuvimos enfermos y nos gastamos la plata del mes en cama. Teníamos planeado haber viajado Abril-Mayo-Junio con el Eurail-pass, y luego Julio irnos a USA donde ustedes.

 Me hubiese gustado tanto haber conversado horas y horas con ustedes dos. Todo resultó distinto….y el futuro, la vuelta a Chile ,“empelota”, perdón, pero la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…

 Es increíble, con Pato hemos tratado de hacer todo ordenado, planificado, pero no sé si todo eso sirve de algo. Los dos terminamos de estudiar, nos casamos porque era “seguro” que la beca nos salía al tiro….¡Las pinzas! Después hicimos tiempo en lo que mejor pudimos y por fin salió…lo pasamos aquí uy bien, aunque no se pudo estudiar nada ya que el curso no existía, pero igual el viajar y conocer da mucho más. Pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes.

 Este año cumpliremos (en Junio) 2 años de casados, y en Marzo próximo DIEZ años que nos conocemos, y aunque antes poco me gustaban las guaguas veo que inconcientemente que cada día quiero más poder tener una. La verdad es que me muero de ganas. No sé si a ustedes les pasa lo mismo.

 Se fijan, son tantas las cosas que nos pasan y quizás ni las sabemos. Ahora que hemos estado lejos me doy cuenta de lo necesario que es sentirse con algo en común y saber cómo están los que queremos. Después de esto prometo escribirles. Los quiero mucho.

 Mónica

 …Pato duerme siesta, por eso no puede firmar

 …todo lo que les escribo a ustedes no se los cueto a los papás ya que tienen BASTANTES problemas, así que no comenten nada.

 

 

Tu querido padre, continúa con sus cartas donde explica el proceso de la familia, de su familia, cómo tratando de explicar los mecanismos internos que todavía la mantenían unida, pero es una familia que poco a poco se atomiza y que en forma natural se distancia, se separa. Todavía te echa de menos, pero eso Cristián, poco a poco y de manera natural, cambiará. Tú te fuiste, ¡qué esperabas! Pero aquí está tu padre que cuenta sobre el estado de su familia, pero más físico que emocional, punto por punto, brincando de personaje en personaje, como si se tratara de un procedimiento quirúrgico; primero un corte por ahí para después seguir con otro por allá, en un orden meticuloso y secuencial que parece combatir el caos, como si todo estuviese bajo control, dominado en el quirófano, y fácil de extrapolar hacia el futuro.

Cuenta que tu madre pasa el test de la ecografía y la premian con una prórroga en su “fecha de vencimiento”; no le encuentran ese cáncer que parece aprendió a jugarle a las escondidas, y que continúa milagrosamente sana, sana y aparentemente libre hasta que llegue la siguiente molestia, hasta la próxima visita al médico, o hasta la próxima ecografía que le puede llegar en cualquier día maldito, cualquier mes, cualquier año, solo falta la molestia, o el susto, para que eso ocurra, para que ella pida hora nuevamente y vaya escondidita –sin contarle a nadie, sin contarle a tu papá- a recibir la prórroga o la sentencia final, la “fecha vencimiento”.

 

 

Stgo 29 de Mayo 87

Querido Cristiancito y Pilar

 Les deseo que estén muy bien de salud y les vaya bien en vuestros trabajos. Nosotros acá en buenas condiciones, solo echándoles de menos. Todos bien de salud.

 La mamá se hizo una ecografía y está normal.

Álvaro poniendo en marcha su empresa constructora.

 Gonzalo con sus proyectos de Canadá.

 Alberto trabajando en buenas condiciones.

 La Mónica y Pato están viajando por España y Francia.

 Reciban un cariñoso abrazo de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

 

 La carta de tu madre es distinta a la de tu papá. Como ella misma lo indica, en sus cartas ella “se pone a comentar, a divagar con las teclas”, como si improvisara con el jazz. La carta no tenía fecha, pero por lo que menciona al hablar de tu hermano Álvaro, la escribió cuando él todavía no intentaba su propia empresa, la que indica tu padre en la carta anterior. Se refiere también a tu hermano Gonzalo, que está cada vez más decidido a apostar por Canadá pese al buen salario, pese a trabajar para la Unicef, pese al auto que le prestan tus padres, pese a las machas a la parmesana que saborean cerca de una playa en Algarrobo, en Los Patitos, o pese a la ayuda de las empleadas; él y Anita ya estaban decididos, ya no le veían otra alternativa, tenían que irse, se le hacía imperativo escapar de esa realidad de la familia. Te lo aseguró hace pocos días cuando te llamó por teléfono desde Canadá para comentarte Autoficción 49. Te contó que cuando la leyó, le vinieron flashbacks, tuvo pesadillas, y le dijo a Connie (su esposa actual) que ya no deseaba leerlas, que eran recuerdos que no quería revivir porque la verdad es que en esos años necesitaban irse, volar lejos, arrancarse del país,

 

”…de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace….”

 

Eso lo podría haber escrito yo, te dice por la línea.

 

Y finalmente, Cristián, tu madre te comenta sobre la situación política chilena. Tu intención inicial de estas notas de esta autoficción era centrarte en eso, la historia de una familia chilena en un período crítico en la historia de tu país, pero se te enredan las piernas y siempre terminas hablando demasiado sobre tu familia chilena de esos años, y no cuentas mucho, no dices mucho sobre lo que ocurría en la calle, como

 

“….. el cierre de noticias, por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?….”

 

 

(1987)

Cristián amor

 Estoy leyendo la revista Quimera española. La he gozado. Me asustó la cantidad de US$ en sellos. Y gracias por la linda tarjeta para mi cumpleaños. Quizás para el tuyo estaré volando a España. Tu naciste el 16 de Agosto a las once de la noche. Me fui a la Clínica Santa María el día 15 (era fiesta por la asunción de la Virgen). Tantos años después a esa misma hora estaré atravesando el océano. Será lindo, ya empiezo a soñar. Quiero olvidarme de esta vida latinoamericana. En Madrid voy a vagar, gozando los 40 a la sombra. Aquí hace tanto frío….releí lo que te escribí en la mañana; un puro pensamiento esquizofrénico, pero te la envío por las copuchas. Escribir cartas, no sé, me pongo a comentar, a divagar con las teclas. Juan se reía cuando le leía a él.

 Álvaro nos contó hoy que pidió aumento de sueldo por el mucho trabajo, y que se lo darían según cómo les vaya en los próximos meses. No sé si te conté que era una gran empresa con 100 obreros y hartos empleados y ahora quedan tres, siendo Álvaro el tercero; no sé cuantos obreros hay ahora.

 Voy a ver a Anita y le llevaré pañales. Juan no quiere que los invite todos los días, dice que Anita debe saber lo que le espera en el extranjero donde no hay empleadas. Ellos usan el auto de Juan, a quien no le gusta ya manejar. Gonzalito lo lleva en las mañanas a Indisa, y Juan se regresa en taxi. Mañana vienen a almorzar Edmundo Concha y Juan Alberto. Espero que encuentren algún tema de conversación. Trataré de hablar de tangos que a los tres les gustan. A mí me parece música de TBC (tuberculosis), así que Juan oye los tangos que le regaló Álvaro, con audífonos.

 El día está muy frío y nublado, son las tres de la tarde y tengo que salir a caminar, Juan chillaría porque le gustaría verme fajada como momia en la camita. Pero no chilla enojado, sino por buena voluntad y mala costumbre.

 El viernes fuimos a comer donde Coco (todo el directorio de la Clínica Indisa). Ostras, corvina, torta, etc. Todos muy corteses hablando de cualquier tema apolítico pero como estaba Genaro Arriagada (político importante durante la transición) derivó a criticas y hasta los derechistas hablaron bien de Mónica Madariaga, la ex ministra de justicia que ahora está contra el gobierno. Y también de lo humillante para todos, del cierre de noticias por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

 Bueno. Cristiancito amor, siento que no estés en Chile donde tendrías tanto tema. Yo escribiría sobre la indiferencia.

 Los curas lanzaron una proclama cuero de diablo sobre la injusticia de que sólo algunos puedan hablar y publicar, y sobre la miseria. Si la veo escrita, te la envío. Pero no sufras por nosotros. La gente no lo pasa mal, se amurallan dentro de cada familia.

 Te quiero un montón.

 Ximena

Autoficción 49: Fue a invitar al Cardenal Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini….

-¿Tienes hambre? –te pregunta la Pili.

 

Le dices que no, todavía no tanto. Y recuerdas a tu padre cuando llegaba del trabajo hambriento, con la capacidad de devorarse un gran plato de arroz con carne y huevos fritos después del trabajo de hospital. Apúrese con la comida, mijita, que llegó don Juan, escuchábamos.

 

Y regresas a las cartas, esas que escribió tu madre muy seguidas, una detrás de otra, como metralletas. Te molestas porque una se te traspapeló. Costaba darse cuenta del año en que fue escrita porque la fecha venía con un 7 tipiado sobre un 6, lo que hacía difícil saber si había sido escrita en el 86 o en el año 87. Apostaste por el 87 y te equivocaste porque al leerla, por las noticias que anunciaba tu madre, se nota claramente que el año fue el 86. Cuenta claramente que el departamento de diálisis de tu hermano Alberto todavía no había sido inaugurado, por ejemplo, y eso ocurría en el año 86. En todo caso ese traspapeleo todavía resulta, todavía funciona porque ofrece un buen contraste al compararla con una carta del año 87, justo un año después, donde tu madre cuenta lo esforzado, lo difícil que le resultó a tu hermano Juan Alberto salir adelante con su departamento de diálisis. Cuenta también algo relacionado con tu tío Daniel Frías, algo legal que ya no recuerdas:

 

Stgo 8 de Mayo 87

 Cristiancito querido

 Recién te escribo un poco apresuradamente, sin releer. Creo que a Daniel le pidas como a tío que arregle ese asunto legal. Es más o menos nada para él. Además ha atendido a Danielito cuando Daniel se lo ha pedido…es solo vuelta de mano. Aquí se le pone más interés en ver asuntos a lo amigo, a lo pariente, que por $.

 Por favor Cristiancito trata de ser bien amigo de Juan Alberto. Lo necesita. Como dice Gonzalo, sigue siendo un exiliado. Yo creo que no es vida pasarse 10 horas dializando gente terminal, con muy pocas posibilidades de un trasplante de riñón porque no hay donantes. Juan Alberto me decía que a él le pagan para eso, para mantenerlos con vida, y se angustia. Las 10 máquinas tienen que estar funcionando perfectamente todos los días. Dice que le cuesta cerrar los problemas al llegar a sus niños, a su casa.

 Aída va dos o tres veces a la semana a un policlínico en gran avenida. Hace siquiatría a gente pobre por $7,000 pesos al mes. Deja el auto lejos y llega en Metro o micro. Eso es para oscurecer cualquier día de sol. Es un centro médico de Cavala (a quien llamaron a interrogatorio a principios de año). A Juan Alberto le falta vivir más suelto, sin críticas, sin analizar. Gozar las cosas más simples, hacer deportes, vivir más al día “su” vida.

 ¿Qué harías tú en mi caso por él ahora?

 Te quiero mucho

 Ximena

 …Álvaro dice que no son más hermanables con Juan Alberto porque nosotros, durante muchos años, no hablamos bien de él. ¿Tendrá razón?

 

 

…pero interrumpes el papeleo porque necesitas inyectarle fluidos a la gata (Alegría) que tuvo una infección a los riñones. No es tu gata preferida, pero te impresiona ver como las enfermedades nos acercan, nos aglutinan, sobre todo cuando notas que esa gata puede fallecer. Se ve tan vulnerable, la pobre, que repentinamente todo empieza a girar en torno a ella, a ella y su posible muerte, su posible fecha de vencimiento. Esperas que salga adelante. Eso anhelas, eso anhelan todos en tu casa.

Al poco rato regresas al libro de Miguel Ángel Hernández (El Dolor de los Demás, Anagrama, 2018) donde cuenta sus impresiones al visitar su pueblo natal después de muchos años, Los Ramos, que dejó por las oportunidades que le ofreció la gran ciudad. Se da cuenta por los comentarios que le hacen, por las preguntas, la razones por las que partió:

 

-Y los hijos, ¿para cuando? Se os va a pasar el arroz.

-¿Esta es tu mujer? A tu marido lo conocí así de chiquitito, cuando no era tan grande y gordo.

-¿Y cómo te va por la capital? Qué pena da ver la casa de tu madre caerse a pedazos. ¿Cuando la vas a arreglar y vas a volver a tu sitio?”

 

Por esos comentarios se dio cuenta que….

 

“….en realidad, de eso era de lo que había huido. De ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace. Ahora cuando escribo esto y miro de reojo mi perfil de Instagram y mis tuits, sé que no he escapado del todo, que sigo controlado, que continúo dando explicaciones de mis viajes, mis cenas, mis lecturas, mis acciones…que aquel sistema de vigilancia se ha convertido en algo mucho más extremo. La única diferencia es que ahora soy yo quien se expone directamente a los demás. Ya no es necesario que pregunten. Yo soy mi propio centinela….”

 

Notas que a lo mejor a ti te ha sucedido algo parecido, Cristián. Que tú te fuiste del país, de Chile, por un motivo análogo, para evitar las sugerencias no solicitadas, ofrecidas con muy buenas intenciones por tus padres y parientes, por cierto, pero no solicitadas, arrancando de ese orden que te querían imponer. Y ahora, leyendo las cartas de esos años, escudriñas sobre ese pasado para averiguar nuevamente sobre ese orden, ese aparente orden o caos de tu familia, sobre sus opiniones. Ahora que ya estás grande, crecido, viviendo el último tercio de tu vida, te has envalentonado y quieres participar, ahora quieres jugar, ahora que te sientes fuerte quieres que te digan lo que te conviene hacer, lo que es bueno para ti, Cristián; pero ya están casi todos muertos, o están casi todos débiles, desperdigados como palitroques, en tu entorno ya no queda casi nadie que te pudiera dar un consejo no solicitado. Pareciera que ahora ocurre todo lo contrario, es a ti al que a veces le preguntan, ahora te ha llegado el turno a ti pese a que no lo has buscado; pero notas que te has quedado mudo, Cristián, te rehusas, no te salen las palabras, a lo mejor por terror a equivocarte te niegas a participar, te niegas a soltar los dados. Así es la vida, sientes que todo ocurre a un tiempo para el cual no estabas preparado, y sientes que así te seguirá ocurriendo hasta que te llegue la fecha de vencimiento. Como que nunca estuviste preparado para nada, Cristián; a lo mejor, ya tarde, te convendría finalmente acostumbrarte a eso.

Y ahora lees las cartas, nuevamente las lees como caminando sobre un territorio que ya está finalmente en paz. Tu madre te cuenta del hijo mayor de Román Cabezón. Tú lo recuerdas bien, buena pinta, fortacho, todo un triunfador. Se cayó el avión pequeño en el que viajaba por el norte de Chile. Lo rescataron, iba con vida, pero entonces la ambulancia se volcó y ahí simplemente le llegó la fecha de vencimiento, ahí partió dejando tres niños menores de seis años. En una de tus visitas a Chile, hace pocos años, ibas con tu hermana Mónica y quisiste recorrer esa fatídica parroquia El Bosque (esa misma, la de Karadima). Para sorpresa tuya velaban a Román Cabezón, a tu “tío Román”. Te acercaste como en un túnel del tiempo a saludar a sus hijos. No los conocías, pero los reconociste porque eran copias de él, de Lucho Cabezón, el padre fallecido a temprana edad. La misma sonrisa, la misma manera de caminar, los mismos modales. Los saludaste titubeando, como si te movieras adentro de un museo de cera. Igual a tu padre, le dijiste a uno, igual a tu padre. Se te cerraba otra persiana Cristián, otro vivencia pasaba a ser solo un recuerdo.

Pero ahora te resulta difícil reescribir tanto consejo que se menciona en esta carta de tu madre, sobre todo después de leer a Miguel Ángel Hernández.  Tu hermana Mónica con Pato tratando de salir adelante, por ejemplo. Tu hermano Gonzalo iniciaba su trabajo en la Unicef (antes había sido una pesquera) mientras elucubraba numerosos planes para arrancar de Chile, o a lo mejor para arrancar “de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace.” No lo sé.

Lees comentarios sobre tu padre:

 

“….pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura…”

 

Y aquí va la carta, te resulta difícil repetir tanto consejo, tanto comentario; te llega a doler tanta “pulsación”. Tu madre sigue participando de la cosa pública. Organiza un meeting para Gabriel Valdez, el mismo que ayudó a obtener la beca de tu hermana Mónica:

 

“….me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana….”

 

Se inaugura el departamento de diálisis en la Clínica Indisa donde trabajaría tu hermano Alberto. Tu padre invita al Cardenal Fresno:

 

“….ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo…”

 

Finalmente la carta:

 

 

Stgo., 15 de Mayo 1986 (___7)

 Cristiancito amor del mundo

 Me molesta escribir con teclas sucias. Primero limpié la “a”, y no sé cómo dejar las otras más claras….

 Son las 9 de la mañana. Álvaro (hermano menor) partió a su primer día de trabajo en una empresa constructora de un sobrino de Román Cabezón. ¿Sabías que el hijo mayor de Román y Ester murió en un accidente automovilístico el año pasado? Aún no pueden aceptar la realidad de no volver a verlo. Dejó viuda y tres niños menores de seis años; ella es parvularia. (Definitivamente voy a despreocuparme de esta cinta nueva que ensucia las letras….).

 Ayer sentí que me subía la sangre a la cara, al escuchar que le regateaban 5 mil pesos más o menos al mes (US$25). Le pagarán $55 mil son horario, lo cual significa trabajar de la mañana a la noche en lo que sea. Desde tramitar papeles en las municipalidades, tratar con obreros, vigilar la o las obras, etc., (lo que hizo Pato hasta que la sociedad que lo contrató por 40 lucas se disolvió). Pero peor era el trabajo de Gonzalo (hermano que finalmente emigraría a Canadá) en la pesquera, entre siúticos mal pagados que vivían para las dos horas en que en lugar de almorzar visitaban striptiseras del centro…y también peor han sido estos meses para Álvaro (hermano menor), sin ninguna perspectiva los dedicó a leer y escribir; esto último lo hace muy bien, algo entre verso y prosa geométrica, algo cerebral, inteligente y computarizado (ver autoficción 36 y 37). Aún no quiere que los muestre, son frases cortas, precisas, lapidarias y hermosas. Mientras escribo estoy rogando que no lo maltraten como sucedía con Mónica en la oficina de Fernando Castillo. Hay aquí un placer entre los pobretones en aplastar a alguien para así no sentir su propia pequeñez moral.

 Y bueno, como hace un buen tiempo que no te escribo te contaré de cada uno un poco de lo que yo veo.. algo así como querer saber el gusto de una fruta por su color….empiezo el pelambre por “migo”…

 Todo bien, excepto cada órgano en particular….ya demasiado trajinados, o sea, debo estar contenta por estar viva. Mi gran placer es comer, para no tener vinagrera con tanto ácido ascórbico….así que estoy gorda como chorizo…pero lo paso bien. Camino unas ocho cuadras al día y leo harto en la biblioteca de Providencia y de francés. Apenas compramos revistas, es como que todas las cosas se repiten. Protestas, arrestos, declaraciones…y nada cambia…

 Juan está contento, envejece con lentitud. Tiene un buen manejo de su trabajo con su equipo, las responsabilidades se comparten. Pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura.

 Juan Alberto trabaja como chino. Muda guagua, atiende enfermos graves, va a buscar niños al colegio. Vive en una vorágine de obligaciones. Para el día de la madre cortó en madera gruesa unos lindos corazones, le colocó una flores secas y algo de colgar, vi varios, uno me lo regaló a mí. Trata de darse tiempo para todos menos para él. Temo que de repente tenga cincuenta años y no ha tenido tiempo para vivir su vida, tiene ese mismo temperamento de Juan, fijarse metas y correr tras ellas sin detenerse. Aída trabaja desde la mañana hasta las tres o cinco de la tarde en distintos servicios para convalidar el título de médico. Hace tres horas diarias de micros, no se queda con el auto porque Juan Alberto lo ocupa en ir a dejar y buscar niños a Vitacura donde está el colegio alemán. Cuando salen a distinta hora voy yo o Adela a buscar al rezagado. Hoy, más tarde, iré por Francisca a su casa, y Juan Alberto traerá a los dos niños desde el colegio a las 1:30 porque hoy sale la empleada ….pero Aída y Alberto se sienten en un mundo más de ellos, no solamente aceptados así, así como en Alemania. La casa nueva es re-contra húmeda y la empleada que les dejé me da remordimiento porque tiene cara de tisis, pero es buena y están contentos. Cuando llegó me dijo no tener familia, a los 15 días supe que tenía dos. La semana pasada habló de otro más. Aquí en la casa tengo a Guillermina quien me pidió volver, creo que te lo conté. La pobre está sola a cargo de las dos chicas y un sobrino, pero creo que tiene un tipo que las niñas llaman tío y que será el dueño del lugar en que arriendan piezas. Así es que le regalo cosas de comida todas las semanas y le pago 10 lucas al mes más micros, etc., y seguros etc., es justo que se lleve un 10% de lo se gasta en comer.

 Gonzalo sigue en su departamento porque no encuentran algo mejor. Anita quisiera algo con jardín para tener un perro y más espacio. Están pagando 30 mil al mes así que los 100 mil de sueldo se le hacen bien poco. Pero no tiene angustia de que Unicef se achicará. Gonzalo dice que él sale a la calle a vender lo que sea. Tengo la remota esperanza de que su jefe se lo lleve con él a Lima, donde él va ascendido. Chile ya no es prioridad en ayuda a la infancia. También está postulando a emigrar a Canadá. Llamé a Montreal a Angélica Duran (hija de Julio Durán. Conocido político de esos años) (¿La recuerdas?). Viajó en la Tour pololeando y con una tía, los dos son médicos allá. Aceptó encantada dar su nombre como referencia de gente conocida allá. Su madre y Juan fueron compañeros en medicina y Juan atendió a la abuela hasta que se murió hace pocos meses.

 La guagua de Anita y Gonzalo es muy amorosa, con el temperamento tímido y quieto de Anita. Anita es una estupenda mamá, realmente tierna y dedicada. Ahora está siguiendo unos cursos, creo que de macramé o bordados en el Instituto Las Condes. Tienen una muy buena empleada, a seis lucas, del sur. Gonzalo sigue con su temperamento entusiasta, un tanto más moderado en gastar. Puchas que me da pena lo que hace la experiencia….ahora, desde que chocó o lo chocaron tiene un cuidado extremo en las esquinas (tuvo que pagar parte del arreglo del auto…).

 Mónica (hermana) bien amargada a ratos. También que debe ser incómodo estar todo el santo día con la misma persona, sin trabajo los dos, y ella lavando y cocinando. Me gusta que vengan todos los días a almorzar para levantarles el ánimo. Porque la beca aún no sale y quizás ni resulte la beca. Han tratado de fabricar unas sillas buenas para la columna, también unos carteles de acrílicos pero no han resultado. Quizás le salga un trabajo en Curicó, dato de su papá, así es que bien poco posible. Su padre le ofreció que se fuera a Viña por cuarenta mil al mes, pero dejar su departamento aquí y con eso no alcanzan a vivir allá, además la tajada del león se la lleva él. La mamá de Pato está cada día meas dedicada al trago. Quitty y su niña vive con ellos. Enterrarse ahí sería atroz para Mónica. Prefiero que sigan aquí, tienen el departamento y la renta (38 mil) del departamento de Huérfanos, y como son bien programados viven al justo. Han sido difíciles para Mónica estos tiempos, Pato como que está más acostumbrado a los problemas después de vivir en Reñaca. Dicen que se gana construyendo esas casuchas para el gobierno o para empresas, algo están viendo. Trato de influenciarlos, a Mónica, en que no tome la vida tan gravemente en serio que en lo importante a ellos les va bien, lo demás es pasajero.

 Este fin de semana Juan y yo vamos al Miramar, llevaremos a Mónica y Pato, lástima que ellos tengan que alojar en Reñaca, pero sus papás podrían sentirse y a nosotros desajustarnos el gasto, pero saldremos a almorzar a algún lugar…hay que ser bien conscientes de que solo contamos con esta vida…

 No te cuento de nuestro panorama político, porque en los recortes veo que sabemos lo mismo.

 Son las diez de la mañana, tengo que vestirme, ir al correo a poner esta, porque no quiero que me pase como con la última que se añejó en mi cartera, y cuando la releí no te la mandé.

 Me alegro tanto por ti y por Pilar que estén en un lugar donde hay la posibilidad de trabajar. Y ya estamos contando el poco tiempo que falta para que vengan. Les tengo reservado Algarrobo para que Pilar invite a su familia si quiere. Aquí tienen lista tu pieza. A Álvaro le compré un catre de dos plazas para que le sirva cuando se case. Marlene es un amor de niña. ¿De qué le irá a servir estudiar agronomía si no tiene tierra?

 Me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana. También un domingo de sol, con falda negra y cinturón ancho. Estoy floja, el día está nublado. Esta tarde voy a un homenaje a S. de Beauvoir con Francoise; resfrío seguro y dolor de garganta si no estoy en casa en cama a las nueve de la noche. Todavía vivimos en un país sin calefacción….pero no me voy a quedar encerrada por eso. Mañana me meto más vit. C.

 He tenido que sacar más de quince copias de los papeles que te enviaron de Linus Pauling porque quien se entera, quiere saber más sobre vitamina C. Lo mejor es el libro de él, el nuevo que me enviaste, ahora lo tiene Olaya (Tomic), ojalá lo devuelva luego, se lo encargué como oro, es reconfortante leerlo. He agregado otra vitamina a mi dieta y también eso me hace engordar. Ahora tengo un hambre feroz, seguro que después de pasar seis horas de hambre compraré pasteles para los niños y yo también me rellenaré.

 El domingo llevé a los tres niños porque Francisca se porta como grande, al Parque Intercomunal de la Reina. Anduvieron en ponys, en autos con motor y un tren que a ratos había que empujarlo; te reirás cuando lo conozcas.

 No creas que al leer tantas cosas sobre desempleo, que esto es trágico. No te preocupes, aquí todo el mundo está por el estilo así que nos conformamos.

 Luego se inaugura el Centro de Diálisis que ya está en funcionamiento (las máquinas se las pagarán a lo largo de cinco años). Ya Albertito ha tenido consultas y tendrá porcentaje con la Clínica. Por estos meses le pagan 100 mil al mes por ver las instalaciones y mientras se completan los estudios de costos. Tiene una estupenda enfermera y le arreglaron sus máquinas en el primer piso con vista al río (ocho millones con botar tabiques e implementar). Ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo.

 Bueno mi amor, ni releo para que esta salga. Así que perdona los motes.

 Estoy programando una “nouvelle” con la vida de una doméstica.

 Chao amor

 Ximena

 

-sabes que lo más difícil es estar viviendo los problemas y no saber qué hacer (sino poner buen humor). La gente que uno conoce tampoco sabe y el “poder” está en otros.

 -Pilar, mándame fotos de ustedes y escribe

 -Juan Alberto ya está aceptando las cosas como son y no como él cree deberían ser. Y le gusta paguen las diálisis y consultas.

 -Temo que este país se está nivelando con Paraguay

 -No me gusta la idea de que te de pena leer esta carta. Lo que pasa es que todos están dando los primeros pasos y eso es difícil.

 Escribe. Cariños a Pilar

 Ximena

Autoficción 48: ….pensando que vendrán tiempos mejores

En la primera carta de mi padre no cuenta nada especial; solo trámites y noticias sobre mis hermanos y bien breve:

 

Stgo 15 IV 87

 Querido Cristián

 Aprovecho la oportunidad del viaje del Dr. García para enviarte estas letras y desearte que tú y Pilar se encuentren muy bien, tanto en lo personal como de trabajo. ¿Cómo va la tesis de Pilar?

 Ayer llamó José Zagal que irá a EE.UU. a Filadelfia el 20 de Mayo, y que piensa encontrarse contigo. La mamá está bien de salud y el resto de tus hermanos. Álvaro haciéndole empeño en una empresa constructora. Si vieras alguna oportunidad para él en EE.UU., acuérdate. Acá empiezan los cambios de temperatura y todavía se sigue hablando del Papa. Recibe tu y Pilar un cariñoso abrazo de tu mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

En la siguiente carta mi madre es más sabrosa y nos cuenta sobre Pilar Serrano, la esposa de José Donoso. Ella era una persona muy abierta y tengo la impresión que vivía solo para él, para ayudarlo en esa difícil empresa de ganarse la vida como un escritor. No le resultó nada de fácil la tarea:

 

“…Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias?…”

 

Se reúnen nuevamente con el escritor Martín Cerda. Él renuncia el 3 de Marzo a la Presidencia de la Sociedad de Escritores de Chile. Públicamente se dice que lo hacía porque deseaba escribir nuevos libros, pero no tengo claro qué ocurrió. Se vuelven a reunir en la casa de mi madre, pero ya le quedaba poco; la fecha de vencimiento le llegó el 12 de Agosto de 1991. Leo lo que encuentro en la Internet sobre Martín Cerda y me da tristeza; fue una especie de escritor maldito. En el año 1990 obtuvo una beca para terminar tres proyectos: “Montaigne y el Nuevo Mundo”, “Crónicas de Viajeros Australes”, y una “Completa Bibliografía de Roland Barthes”. Escogió Punta Arenas para vivir esos proyectos y cumplir sus sueños. Desgraciadamente, en Agosto de 1990, la Casa de Huéspedes del Instituto de la Patagonia, donde alojaba, se incendió, destruyendo su biblioteca personal y sus manuscritos próximos a ser publicados. Ese mazazo duro, mortal, no le permitió recuperarse, y luego de sufrir un paro cardíaco, tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de la cual no salió vivo. Falleció el 12 de Agosto de 1991. Un gran tipo que murió mal, a golpes, como dando trompos al caer de un despeñadero. Me habría gustado haber leído, sobre todo, sus “Crónicas de Viajeros Australes”:

 

“…hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia…..”

 

Y nuevamente la política:

 

“…después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política…”

 

Y nos cuenta sobre la trágica muerte de Aminie, la señora del periodista Emilio Filippi, que recientemente había sacado a circulación un diario opositor a Pinochet, “La Época”, de tendencia demócrata cristiana. El Alzheimer la mató con especial virulencia. Aparentemente eso ocurre cuando ataca a edad temprana:

 

“….vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo….”

 

Mi hermano Gonzalo continuaba con su empeño de “escapar” de Chile:

 

“….en general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene-….”

 

Gonzalo finalmente emprendería vuelo, junto a Anita y su dos hijas, rumbo a Canadá, pero no fue tarea fácil. El primer intento de salir de Chile, hacia Australia, fracasó cuando intervino mi madre; algo que conté en la nota del 20 de Enero del 2018, titulada “Mis Países”:

 

“…en un principio Gonzalo había tratado de emigrar hacia Australia, donde tenemos un pariente, una prima de nuestra madre. Fue así como hizo todos los trámites rutinarios, como visitar el Consulado, llenar formularios, entrevistarse, y cuando ya lo tenía casi todo listo, a pocas semanas de su partida, lo llamaron por teléfono para contarle que su madre había conversado con ellos para informarles de algo grave. ¿Qué era eso? ¿Qué les había dicho? Les había largado la noticia-bomba y teledirigida de que en su familia, en la familia de él, de Gonzalo, habían muchos miembros con problemas mentales –lo que no era cierto- y que basado en esa información ya no lo podían aceptar como inmigrante….”

 

 

Stgo Miércoles 5 Mayo 87

 Pilar y Cristián

 Sabes Pilar que en casi todas las tiendas me aconsejaban que, para la falda de encaje, comprara una blusa de raso negra o un peto de terciopelo negro. Al fin, en un maniquí, vi una falda de gamuza concho de vino con esta polera que te envío. Ahora al verla en casa, no me tinca (no había nada en el color del encaje). Todas las blusas que vi en boutiques se ven añejas comparadas con las de allá (el maniquí tenía medias y zapatos azules, como esta polera). También te envío unas revistas con las lanas que aquí hacen furor, pero carísimas (entre 15 y 35 mil pesos). Pero fue entretenido recorrer Providencia y General Holley. Terminé comprándome botas y hartos cafés…y una chalina…y revistas francesas…y cremas Clinique (en promoción, + baratas que en EE.UU.).

 Ya están cortos los días, y nublados. Mañana se va la Guillermina y llega Delicias, ¿la recuerdas, Cristián? Me cuidó el 74 cuando me operaron en la Clínica Alemana.

 Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias? Te mando “El Obseno Pájaro de la Noche” dedicado por él. Me fascinó “La Fuerza de las Palabras”, y recién me doy cuenta que una parte la escribió Guillermo Blanco. Espero también a ustedes les guste. Lástima el subtítulo, siento que desvaloriza el contenido.

 Hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia.

 Después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política.

 Murió Aminie (Filippi). Hace poco la fui a ver y gritaba. Ya descansó. Murió en la mañana y fue velada en Los Dominicos, con mucha gente que no la conoció. Llegamos hasta el Parque del Recuerdo, parecía TV norteamericana. Iba yo caminando cuando vi entre el pasto el nombre de un médico, hijo de un primo de mi papá (Tito Correa). El año pasado lo vi en la Municipalidad de Providencia. Entró a una Clínica por algo sencillo y murió por un paro cardíaco o algo de anestesias, no me acuerdo bien. Me impresionó verlo escrito en un cuadrado de cemento tan chico.

 Vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo.

 Ayer llegó tu tarjeta por el día de la madre. Me sentí muy feliz. Estábamos Juan Alberto y yo tomando el café. Gracias por tu cariño. Es rico saber que existimos a pesar de la distancia.

 En general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene– estamos todos bien entretenidos con las historietas políticas chilensis. Lastima que Condorito no se atreva a reírse. También se las envío.

 Un gran abrazo a los dos.

 Ximena

 

 

Mi padre, en la siguiente carta, se muestra constante y parecido a las anteriores; no dice nada nuevo o noticioso, solo reseñas sobre mis hermanos y sobre la casa de Algarrobo, esa casa que estuvo en permanente estado de refacción, como aspirando a algo inalcanzable, un algo que nunca llegaría:

 

“….arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro….”

 

Stgo Jueves 6 de Mayo

 Querido Cristián

 La mamá estaba feliz con la tarjeta que le enviaste para el día de la madre. Aquí viviendo la rutina de siempre, y siempre pensando que vendrán tiempos mejores. La salud de la mamá bien y en general todos en casa sin novedades importantes.

 Gonzalo con la idea de emigrar a Canadá, lo que más preocupa por lo incierto que es llegar a un país y lograr tener éxito. Acá él, si bien no es “salvaje” el puesto que tiene , $250,000 pesos permiten una vida digna. Además él tiene un seguro Suizo de salud y todas las perspectivas para hacer carrera.

 Álvaro (hermano menor) iniciando sus actividades de Empresa Constructora, pero por el momento solo son gastos y dinero creo que verá en 5 o 6 meses más. Gracias a Dios, Álvaro es muy responsable y si bien no va rápido, por falta de capital, seguro que a la larga logrará tener éxito.

 Alberto (hermano mayor) le va muy bien con la diálisis, pero tiene que trabajar duro para salir adelante.

 Arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro.

 Nos alegramos mucho como les va a ustedes en EE.UU. Ojalá Pilar corrija definitivamente su tesis de doctorado en los próximos meses. Me parece muy bien tu decisión de continuar trabajando en la universidad, viendo otras posibilidades, y lograr arreglar la permanencia de ustedes en EE.UU. Cuéntenme todos los proyectos y qué es lo que hacen, porque eso nos acerca a ustedes que tanto los queremos.

 Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso, de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

Autoficción 47: Fecha de Vencimiento

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

 

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una reestructuración,” pero una reestructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

 

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

Por qué recuerdo todo eso ahora. No lo sé; pero ha pasado un mes de esa visita y ya vinieron nuevamente a verme. Me quedan tres años, me dijeron. Me anuncian que lo mío va ser un Parkinson fulminante. No se lo he contado todavía a la Pili. Le mentí cuando ella me lo preguntó porque la primera vez que vinieron a verme la verdad es que di sangre y me parece que firmé algunos papeles. O a lo mejor no firmé nada, ya no recuerdo bien, estaba nervioso, incluso asustado; pero doné sangre y no le conté toda la verdad a la Pili. Y tú, tú que estas leyendo, ¿le cuentas todo a tu pareja?……..Yo tampoco. No le conté a Pilar todo lo ocurrido como tampoco nunca le conté a nadie lo que hice con ese cerebro que despaché en el escusado del baño de la Guille. Cuando vino la camioneta naranja, donde parece que firmé y di o doné sangre, antes de partir me prometieron otra visita para compartir los resultados. Tenía confianza de que no me ocurrirá nada malo, porque como he contado antes, en estas notas, mi madre se casó justamente con “un roto” para eso, para mejorar el pool genético. Pero hasta en eso parece que se equivocó mi madre, aunque le concedo que no se equivocó por mucho porque ya tengo 63 años y me quedan tres; es decir he vivido bastante, a lo mejor lo suficiente.

Ella le tenía terror al cáncer, y ahora que me han dado fecha creo que la entiendo mejor, a veces es peor no tener fecha de vencimiento, porque con el cáncer, por ejemplo, este sale a jugar a las escondidas contigo. Algo parecido a lo que ocurre con ese juego, el Pac-Man, que fue tan popular hace unos años. El cáncer aparece y desaparece, asoma una mano para agarrarte una extremidad y pronto te la suelta, pero al segundo te tira nuevamente, te tira y afloja y entonces todos creen que estas imaginando cosas, enfermedades secretas, desenterrando cánceres, tumores escondidos, dolores, molestias, vértigos, alergias a la piel, lo que venga.

La verdad es que me dio bastante rabia conocer mi fecha de vencimiento. Pero me ayudó poder ver a mi vecino para compartir un poco. Él me cuenta que le sucedió lo mismo cuando se enteró. Pero estos gringos son bien prácticos, tienen grupos de ayuda para todo. En un principio me rebelé; pero al conversarlo en grupo me ayudó y cambié, lentamente, pero cambié. Ahora creo que he llegado a ser un ferviente partidario de las fechas de vencimiento. Incluso le he dado direcciones y datos al chofer de la camioneta naranja. Cada vez que se aparece por aquí lo saludo con la mano en alto y nos sonreímos juntos, se muere de la risa y eso me gusta mucho porque siento que ya somos parte de un tejido.

 

 

Lo extraño, y lo que me cuesta entender, es que se me pasó la fecha y justo ahora llegan unos tipos a golpear la puerta. Pero con las drogas que tomo para combatir el Parkinson a veces sufro de alucinaciones, y me cuesta distinguir entre la realidad y la ficción; es decir estoy –y eso me consuela- en un territorio que conozco, que se me hace familiar. Siento los golpes en la puerta de entrada y no me preocupa, no corro, no me escondo, y trato de calmar al Copo que ahora ladra como si le fueran a robar algo valioso. Lo raro es que no siento mucho miedo, no me duele nada, incluso me atrae la idea de dejarle este lugar a otro. Me da pena por la Pili, eso sí, pero la verdad es que somos bastante menos importantes de lo que uno cree. Le he dicho eso varias veces. Sé que pronto se va a recuperar, lo mismo el Copo; más que nada es el cambio forzado lo que duele. Además nuestras hijas ya están grandes.

Me acuerdo de mi padre cuando en mi último día de visita en Chile, cuando ya partía de regreso, me dijo que me iba a morir en los Estados Unidos, “te vas a morir allá, mijito”, aunque nunca mencionó una fecha de vencimiento; en esos años todavía nadie hablaba de eso, nadie hablaba así.

Siento deseos de probar jugo de naranjas, o de escuchar un tango. Y de manera un poco tonta (creo que ahora siento menos temor de parecer un viejo leso), antes de que entren a mi casa, miro hacia mis manos, me las toco, las giro frente a mis ojos, y me pregunto qué va a suceder con ellas; de mi cerebro no me inquieto (creo que nadie lo destruirá en un escusado), pero me intriga saber que va a ocurrir con estas manos cuando ya no esté. Me daría pena no poder terminar…..este…..este relato…..

Autoficción 46: Te vas a morir allá, mijito

En la siguiente carta mi padre siente algo de optimismo por la evolución política chilena en esos años, en el 87:

 

“…..hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo…”

 

Comenta nuevamente sobre una ecografía de mi madre que también acarreó noticias optimistas. Seguía viva y aparentemente sin el cáncer, ese convidado de piedra que no la abandonaría nunca, solapadamente estaría siempre ahí; pero lo vigilaban, lo espiaban tratando siempre de sacarle las máscaras con una ecografía, con un examen de sangre, o una visita al médico:

 

“…estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año….”

 

Después, mi querido padre le pasa revista a su familia indicando los distintos caminos que va tomando cada uno. Es un inventario que repetirá en prácticamente cada una de sus cartas, donde nos cuenta que mi hermano menor, “Álvaro, está próximo a hacer funcionar una empresa constructora…” O que mi otro hermano, Gonzalo, “como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef”. O que mi hermana, Mónica, “y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península.”

A mis padres, la función del abuelo les resultaba ambivalente; por un lado les gustaba ver como se replicaba la familia, la familia de ellos, y tomaban nota al ver como ganaba nuevos espacios y como se renovaba, pero por el otro lado, creo, le temían mucho al título de “abuelo”, ese que los podía hacer sentirse viejos, pasados, irrelevantes, fuera de época. Todos tenemos nuestras taras, pero creo que en mis padres esa fue una especialmente notoria, acentuada. Cuenta que:

 

“….en este último tiempo los fines de semana con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados…”

 

Mis padres le tenían terror a ser catalogados como viejos lesos. Le tenían susto al deterioro mental, a que los clasificaran como seres periféricos, y quizás, en particular mi padre, temor a que los pacientes lo sintieran incapaz de ejercer la medicina y verse forzado a cederle el turno a otro; algo que finalmente hizo, pero a regañadientes, a destiempo, a empujones y caídas -grandes caídas- y bastante tarde. Qué lástima que mi padre no haya escrito sobre eso, no haya contado más de su vida cuando ya era un veterano frágil.

 

La viuda de mi querido amigo Ignacio Carrión en un comentario a la nota anterior toca con el dedo un tema bien peludo, complicado, difícil. Menciona a mi madre cuando ella escribió en una de sus cartas que “escandaliza vivir las diferencias con indiferencia.” María Jesús (Chus) comenta con bastante razón que “me ha interesado esa frase porque no sé si se escandaliza de ella misma o del resto.” Difícil saberlo, querida Chus, no lo sé. Pero en mi casa de ese entonces éramos buenos para hablar así, a lo mejor lo hacíamos para sentirnos mejor, al margen de todo lo que sucedía, un poco como seres intocables; porque la verdad es que no teníamos soluciones, íbamos aprendiendo a medida que ocurrían y se desencadenaban los hechos. ¿No es así como aprendemos? Y creo que la desigualdad es un tema vigente y muy actual, porque las diferencias han aumentado con los años, y todos siguen fracasando, uno detrás de otro, como esos búfalos cuando caen al despeñadero, al proponer sus respectivas soluciones.

Finalmente mi padre menciona nuestra casa en el balneario de Algarrobo, una casa que con sus arreglos y caídas creo que terminó reflejando el estado de ánimo adentro de nuestra familia por los distintos períodos en que navegábamos. Hace poco de inundó con los excrementos nauseabundos de la ciudad entera, al florecer estos por un escusado que estaba situado a bajo nivel. Esa casa ha sido como un termómetro de la familia. Me acuerdo de su chimenea, con unos leños húmedos y difíciles de quemar. Y las piedras moteadas que seguían irradiando calor por varias horas, hasta la madrugada, y cuando ya todos se iban a dormir. El aire de esa zona era diferente, lo mismo los montes, o el color de las arcillas, y como crujían bajo la suela del zapato.

 

 

Santiago, Marzo 24 de 1987

Queridos Cristián y Pilar

Hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., puedan producir algunos próximos cambios favorables a mediano plazo.

Estamos muy contentos porque la mamá, como saben, se hizo la ecografía y fue absolutamente normal y ya está pensando en la posibilidad de viajar a mediados de año. Al respecto, Jorge Ovalle, compañero de Alberto que vive en USA y que tú lo debes conocer por el apodo del “Pollo Ovalle” ha venido con un pasaje New York-Santiago-New York en Lan Chile que le cuesta algo más de US$600. Igualmente le resulta extraordinariamente barato ir de USA a Europa. La empresa que vende estos pasajes es Cóndor Travell. Llamada libre 1 800-4236686. Fono: 212-8899584. Dirección: Manhattan 501 5ª Avenida, Suite 115 New York 10117.

Álvaro (hermano menor) está próximo a hacer funcionar una empresa constructora que se dedicará en el primer tiempo a hacer viviendas sociales. La empresa está formada por el 98% de él y el 2% mío. Álvaro es bastante disciplinado, piensa bastante las cosas, es trabajador y creo le irá bien.

La Mónica (hermana) y Pato siguen en Europa y este mes han ido a España y han recorrido Barcelona y el norte de la península. En estos días están en Barcelona estudiando la arquitectura de Gaudi.

Gonzalo (hermano que actualmente vive en Canadá), como ya te lo dijimos fue contratado por la Unicef y gana aproximadamente $250.000 libres; además del seguro de enfermedad, etc. En estos días anda en Buenos Aires haciendo una auditoría de la Unicef en Argentina. Está muy contento y es probable que vaya a hacer una estadía en New York.

Alberto está trabajando muy bien en su departamento de diálisis y le va muy bien tanto desde el punto de vista económico como médico.

Respecto a ti, estamos felices que continúes como investigador en la universidad; cualquier contrato que tuvieras en la industria ahora sería afuera de Cleveland, lo que significaría que ustedes vivieran separados, y que el mayor sueldo se les iría en gastos de viajar de una a otra ciudad. Lo importante es que aunque tengan que gastar trata de conseguir la visa de residente que es la única que da seguridad para trabajar.

Deseamos que Pilar logre su doctorado cuanto antes y así ustedes, sin separarse, podrán decidir lo que más les guste y les convenga.

Aquí está empezando a cambiar el tiempo , y empiezan a aparecer los primeros días nublados.

Nosotros antes de la llegada del invierno hicimos arreglar el techo de Algarrobo a fin de evitar que la casa se llueva. Además hemos aprovechado para hacer otros pequeños arreglos para que la casa no se arruine.

En este último tiempo y durante los fines de semana, con la mamá hemos ido fuera de Stgo., una vez fuimos a las Termas de Cauquenes, otro al Hotel Miramar y otra vez fuimos a las Termas de Jahuel. A esta última fuimos con los niños mayores de Alberto, Fernando y Juan Cristóbal. Ellos lo pasaron regio y nosotros quedamos agotados.

No te pongas flojo para escribir; echamos mucho de menos tus cartas, siempre tan interesantes. Las últimas tarjetas de Pilar y tuyas han sido muy informativas y se las agradecemos mucho.

Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

 

Y aquí viene una carta de Anita, en ese entones la esposa de mi hermano Gonzalo, pero hoy desgraciadamente fallecida después de un cáncer fulminante. No sé por qué ocurre así, pero es parecido a lo que me ocurre con las cartas de mi padre, donde al leerla escucho hablar a Anita, incluso hasta se ríe. Es increíble la fuerza que tiene la memoria, aunque sea parcial, repleta de pifias, selectiva, y quizás un poco arrogante al engañarnos y hacernos creer que somos capaces de recordar tantas cosas. En esos años ella estaba recién empezando su familia:

 

 

27-3-87

Queridos Pilar y Cristián

Disculpen la hoja pero no tenía de carta.

Por fin tengo una foto de Catalina para mandarles. Es súper linda, tiene la carita bien fina y la nariz respingada. Yo creo que va a ser colorida y pecosa.

A la Godita la metí al jardín, pero fue una semana y se resfrió con fiebre y por supuesto que nos contagió a todos. Hasta la Catalina todavía está con antibióticos por una otitis.

Gonzalo está en Buenos Aires hace como diez días. Creo que vuelve el martes y sino tendrá que ser hasta el jueves porque el miércoles está cerrado el aeropuerto por la llegada del Papa.

Les cuento que mañana se va mi empleada. Ya llamé a dos agencias y estoy esperando que me manden alguna.

Aquí ya está llegando el otoño, y en la noche hace bastante frío. Hace unos días hubo una tempestad eléctrica que llegaba a bajar la luz con los rayos.

Ojalá se hagan de un tiempito y nos escriban novedades de ustedes, planes, etc.

Abrazos con mucho cariño

Godita, Catalina y Anita

 

 

Y aquí me despido con el relato-experimento que empecé en la nota anterior. Lo titulé FECHA DE VENCIMIENTO:

 

FECHA DE VENCIMIENTO

 

Todo comenzó cuando pasaron a dejar unos panfletos naranjos en el buzón de entrada en nuestra casa de aquí en Michigan, y donde explicaban el test que me ofrecían. Nuestro perro, el Copo, ladraba como si nos fueran a asaltar, o como si fuéramos a perder algo. Salí corriendo a la calle y saqué el papelito del buzón, mientras veía como se retiraba una camioneta que también era de color naranja y con un chofer que hacía señas con las manos, y que se reía, estaba muerto de la risa. Parece que se hacían señas con mi vecino que también sonreía como celebrando el espectáculo. En el panfleto me explicaban en detalles de qué se trataba el ofrecimiento. Es un test donde me invitaban a donar un poco de sangre para realizar unos perfiles bioquímicos y genéticos. Después de firmar unos papeles y basados en los resultados del análisis, me visitarían nuevamente para explicarme los detalles, y predecirme con bastante certeza, según ellos, con un error de tan solo un año, mi “fecha de caducidad”, mi “fecha de vencimiento”, es decir la fecha en que me iba a morir. Explican que la medicina ya ha progresado mucho, y que ha llegado la hora de utilizarla para el beneficio de todos, leía en el papel. Los accidentes, eso sí, no se pueden predecir, de manera que nada de eso se consideraba en el contrato.

Siempre me asombran estos gringos, la facilidad que demuestran para inventar negocios, nuevos trucos, y como le dan un barniz azucarado a las peores noticias, las más tristes. Cuando me echaron del trabajo, por ejemplo, y cerraron mi planta piloto, me indicaron que esa era simplemente “una restructuración,” pero una restructuración donde cortaron en pedazos los reactores, los tanques, todos los equipos.

…….pero volvamos a la casa. Cuando se fue el tipo de la camioneta naranja, la Pili, que recién llegaba del trabajo, me preguntó asustada si acaso yo había firmado. ¿Firmaste?, me gritó sobresaltada, ¿firmaste? Le aseguré que todavía no, pero que siempre me ha intrigado poder conocer eso. ¿Qué?, me preguntó, aterrada, ¿conocer qué? El término de mi vida, le grité. Ahí se aterrorizó mucho más y me dijo que por qué me daba por hablar de eso, de mi muerte, o de la muerte de todos, en general, que ya estaba cansada de escucharme, y me dijo que cómo les creía, que ella había escuchado que cuando llegaba la fecha, y si todavía el cliente no ha caducado, si todavía no te has muerto, Cristián (y la pobre ya casi lloraba) te golpean la puerta otros tipos que te hacen otro examen. Y ahí el Copo nuevamente se puso a ladrar como si nos estuvieran robando algo……

 

 

Corrí a buscar la correa del Copo para salir a caminar por el vecindario. La verdad es que el pobre Copo goza olfateando el camino, o las piedras meadas por otros perros, y creo que a nosotros, sobre todo a mí, me relaja, me calma los nervios. En la Universidad de Michigan, por ejemplo, donde trabaja la Pili, en los períodos de exámenes llegan los vecinos con perros regalones para que los estudiantes los acaricien y se calmen. Así que sin hablarle a Pilar saqué al Copo sin despedirme de ella, y sin invitarla a salir juntos, evitando toda discusión. Afuera se notaba que la primavera estaba en retirada porque de inmediato me atacó el tufo húmedo del verano que aquí en Michigan ya reventó con mucha fuerza. El vecino que antes apenas me hablaba, el mismo que se congraciaba con el chofer del auto naranjo, salió de su casa para saludarme afectuosamente. No podía creerle esa amabilidad tan repentina, pero se me aclaró bruscamente cuando levantando las cejas, y mientras le daba una galletita al Copo, me confesó dichoso:

 

-¡Ahora ya somos hermanos!

 

Así de simple, y me lo dijo sin agregar nada más. No necesitaba aclaraciones.

 

-¿Y usted firmó? -le pregunté.

 

-Tiempo atrás. La mejor decisión que he tomado en mi vida –agregó- el mío será un cáncer al pulmón bastante rápido, fulminante. Lo curioso, y para que usted vea lo relativo que es el tiempo, cuando me dieron fecha, ese espacio que te va quedando después de una noticia como esa, se te hace eterno y se te estira como un chicle. Una noticia así te cambia la vida y la percepción del tiempo. Al principio me dio mucha rabia, pero ya se me quitó. Me iba retirando cuando me gritó:

 

-Yo fui el que le conté al chofer que ustedes todavía no habían recibido nada –y me lo dijo riéndose, como si me contara una diablura- siempre andan buscando gente nueva -remató.

 

No quise conversar más con mi vecino, sentí rabia. De manera que mientras el Copo olfateaba una roca gris, cerca a la puerta del garaje de entrada, aproveché para correrme. Y caminamos hacia abajo, hacia el sur, donde a poco andar nos topamos con el Dick que se notaba feliz al saludarnos; estaba dichoso, siempre espera al Copo para conversar con el. Al parecer se había enterado de algo porque no le hablaba solamente al Copo, y se abrió más que de costumbre a conversar conmigo. Me comentó que nunca había sido tan feliz como después de “conocer su fecha”. Desde que la supo, unos meses atrás, y cuando le dieron dos años de vida, dice que ya ni siquiera hace esfuerzos por dejar el cigarrillo. Los disfruta, me dice, complacido, muerto de la risa. Me explicó que si uno firma, ya no tiene que pagar impuestos y ellos, el gobierno, carga con los gastos una vez que se terminan los ahorros. El gobierno está fomentando ese sistema porque así logran manejar mejor las estadísticas, y examinan los datos de la población con más seguridad, conocen con mayor certeza cuando incentivar la natalidad o cuando frenarla, por ejemplo. Es algo importante para los pensionados del futuro, me dice. Y todo eso me lo cuenta como si fuese un entendido, mientras fuma y chupa un cigarrillo, uno detrás de otro.

 

Cuando paseo con el Copo, no solo hago ejercicio, pero también aprendo sobre la vida de este barrio. No sabía que eran tantos los que ya han firmado. Y al caminar vuelan las imágenes. A veces me acuerdo de una playa grande, en Chile, cerca de la casa de Algarrobo, o de esas lluvias tristes de Santiago, o de mi padre, cuando ya estaba viejo y solitario. La última vez que lo vi en su cuarto de enfermo, por ejemplo, antes de que falleciera, estaba en cama y parecía aburrido de la vida, aburrido de los tangos, del debate público y de las noticias que le entregaban los periódicos del día. Recuerdo que probó un poco de jugo de fruta, de naranjas, dejó el vaso casi vacío sobre el velador, y mientras todavía saboreaba el trago, me miró fijamente y me confesó casi sin motivo alguno, pero con algo de molestia, que al final me moriría en los Estados Unidos:

 

-Te vas a morir allá, mijito.

 

Terminaba mis secundarias y le pedí a mi padre un cerebro de verdad para mostrarlo en clase de biología. Creí que no me iba a escuchar, él fue siempre muy reservado y reticente, cuidadoso en esos territorios, pero a los pocos días me sorprendió al llegar a casa con un cerebro enorme, pesado y con olor a formalina, adentro de un tarro de latón. No me atreví a preguntarle de donde lo había sacado, quién era su dueño o cuando había muerto (su “fecha de vencimiento”), o cómo había muerto. Y la verdad es que nunca me atreví a llevarlo a clases y mi padre tampoco me preguntó nada; a lo mejor se le olvidó. En todo caso recuerdo con una certeza dolorosa cómo terminó el cerebro, porque yo mismo abrí la tapa del escusado, en el baño de la empleada, a un costado del garaje en nuestra casa de Santiago y tiré de la cadena sin pensarlo mucho. Con gran alivio comprobé como el cerebro se hundía en el agua, desaparecía en pocos segundos como una burbuja de goma, y se iba, se despedía sin taponar ese desagüe. Bajé la tapa del retrete y me retiré corriendo.

¿Por qué usé el baño de empleada, el de la Guille y no el mío? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a la Guille? No lo sé. ¿Por qué nunca se lo conté a nadie? No lo sé….

 

Continuará

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