en el Tercio Final

No sé si a les ha ocurrido algo parecido; pero todo empezó así, o mejor dicho todo terminaría así. Me llegó un email de Heiko Urtel, el VP de BASF en Norteamérica, diciéndome que me presentara a su oficina esa mañana porque necesitaba hablar conmigo. Apenas llegué, y sin muchos miramientos me dijo que planeaban cerrar mi planta piloto, ubicada en Troy, Michigan, en dos meses más, y que en ese día mi cargo en BASF se terminaba, sería eliminado. Me presentó el papel que debía firmar, donde se decía todo eso y mucho más, pero debía guardar completo silencio sobre esos planes a futuro. Es decir no podía contar nada de lo ocurrido a las cinco personas que trabajaban para mí. Como yo los estaba ayudando en la planta piloto que BASF construía en Finlandia, en Harjavalta, le pregunté si todavía necesitaban que yo fuera para allá, como lo tenía planeado con anterioridad. Miró hacia el papel que tenía que firmar y me contestó que sí, que todavía tenía que ir y colaborar en el proyecto. Fue como si me largara una patada. En el documento se indicaba que si yo seguía colaborando y guardaba el secreto me compensarían con un año de salario; esa fue la tremenda zanahoria que me ofrecieron.

Ahora que redacto esta nota salgo a buscar mi diario. Noto que cuando me va mal escribo, y que cuando todo me está saliendo bien dejo de escribir. Imagino que es como una manera de lamerme las heridas.  Esto fue lo que anoté ese día:

Viernes 31 de agosto 2018

Ayer cayó otra sorpresa, pocos días antes de partir hacia Finlandia, me anuncian que Troy se cerrará. Heiko me había mandado un email pidiéndome que fuera a su oficina. Ahí me contó que no había podido montar una defensa exitosa para salvarnos, que probablemente en el futuro se necesitaría una planta piloto como la nuestra y ahí habrían todo tipo de recriminaciones. Me dijo que se sentía como un sepulturero de BASF. Estaba gentil, y con la actitud -aunque él no se diera cuenta- me mostró que realmente era un sepulturero. Todo fue trámites y firmas. Al final tuve que firmar un documento donde me comprometía a no contarle a nadie. Lo firmé. Respiró aliviado. Tenía unos cuantos meetings que atender, me dijo, así que lo dejáramos hasta ahí. Afuera, cuando salí del edificio, estaba caluroso y todo me parecía distinto, como de mentira. Me costó reconocer mi auto. Al menos respiré con algo de tranquilidad porque felizmente me había enterado de todo esto antes de firmar el préstamo para la nueva casa que pensábamos construir con Pilar. Pero imaginé a lo mejor me estaba empezando a fallar el juicio, porque viendo los números del préstamo nos estábamos metiendo en un forado peligroso. Y ahora con este despido, con este degollamiento, se postergaba nuestra futura casa.

Ahora espero hablar una segunda vez con Haiko, a las 2:30 tengo el meeting.

Ya lo tuve. Le pedí que viera cuando les podía hablar sobre nuestra situación a la gente que trabaja para mí, en Troy. Mientras más pronto se enteraran sería mejor porque tendrían tiempo para encontrar otro trabajo. Le pregunté si podrían ofrecer un desahucio para los que no quisieran moverse de ciudad, porque existía una pequeña posibilidad de continuar en BASF pero en otras latitudes. No me dijo nada, y me encontró relajado para la situación en que nos movíamos, frente a ese el pastel que le tocó a él al trasladarse a Norteamérica. En su pantalla del computador tenía las fotos de nuestro precursor que había dado buenos resultados. El componente activo que se usa en el cátodo de las baterías de litio era excelente. Pero en todo caso la decisión estaba tomada; Troy se termina, me dijo, pese a todos los buenos resultados, Troy se termina. Me preguntó qué cuando podía ir gente de BASF para ver los equipos que teníamos, los que habría que remover. Querían ir un sábado, me dijo, cuando no hubiera nadie. Yo le dije que los podía ayudar en caso de que necesitaran ayuda ese día. Me miró asustado. Necesitamos remover todo me dijo, dejarlo completamente vacío, los equipos no pueden caer en manos de la competencia.

En el meeting anterior Heiko ya me había dado a entender que le faltó apoyo para protegernos. El grupo de investigación en Alemania, no nos apoyó más allá de las buenas palabras, no nos apoyó poniéndose con dinero adicional para mantenernos.

Ayer, Tim, mi brazo derecho en Troy, ya había sido contactado por Avi Zallen para que lo ayudara en su empresa. Avi trabajó con nosotros hace varios años. Pareciera que alguien le filtró la noticia de nuestra desaparición, probablemente desde la otra planta, Rochester Hills, donde trabaja Mike Fetcenko, mi antiguo jefe antes que BASF nos adquiriera en el año 2012. Tim al menos me lo mencionó de inmediato. De Fetcenko no he sabido nada, pero tampoco deseo saber mucho. Él con su estilo arrogante ha indudablemente ayudado a todo lo que está ocurriendo. Lo único que logra con su actitud de emperador romano es alienar a la gente, sobre todo a los ejecutivos de BASF. Yo sabía que una reestructuración se avecinaba, y en un principio creí que nos estábamos salvando, pero finalmente creo que Rochester Hills, con Mike a la cabeza, nos terminó absorbiendo en su tragedia.

En el último meeting con Heiko, le pedí que nos ofrecieran un package, porque mientras más pronto eso ocurriera sería mejor, sobre todo para la gente que trabaja para mí, así tendrían más tiempo para encontrar otro trabajo.

Lo que ocurre parece un cuento malo, porque mientras tanto tengo que prepararme con Tim Hicks para ir a Finlandia donde todavía tenemos que ayudar con la planta piloto que recién empieza. Se ha terminado de construir y ahora llega la hora de la verdad, ¿funcionará como estaba previsto? Me parece extraño, casi esquizofrénico, es un vivir en dos mundos paralelos. El lunes 3 de septiembre, incluso, tenemos una teleconferencia con el grupo de Alemania, de Ludwigshafen, para afinar detalles y que todo salga bien. Es el primer test de la planta piloto que empezará a funcionar el lunes 3, nosotros llegamos el jueves 6 y tomamos el control del proceso. Nada saben de nuestra nueva situación, solo la conocen algunos escogidos. Nos incorporamos pocos días después de comenzar la operación para tener tiempo de cancelar el viaje si ocurrieran imprevistos o fallos evidentes, como una bomba que falle, o un sensor mal ajustado que lo retrasara todo. 

Lo bueno, lo realmente bueno, es que felizmente no firmamos el préstamo para construir la casa nueva. Nos salvamos por unas pocas horas cuando me enteré de nuestra eliminación, mi ajusticiamiento.

Es interesante comprobar como en momentos como este, donde uno es puesto a prueba, busca y sigue luces, intuiciones, porque cuesta mucho saber qué hacer y cómo hacerlo. ¿Me niego ir a Finlandia, por ejemplo? ¿Me niego? ¿Es esta encrucijada la última trampa que me han puesto? ¿Si ocurre un problema en el proceso, incluso un error humano de mi parte, me acusarán de sabotaje? Fierro es el traidor, siempre lo supimos, y ahora nos ha saboteado el proyecto. Duermo mal. Así es como pierdo el tiempo urdiendo contraataques, venganzas, futuras amenazas. ¿Me niego a ir hacia Finlandia? Creo que no, creo que iré, aunque una parte de mí dice que sí, que a lo mejor sería bueno negarme a todo esto y batallar de otra manera. Sé que el proyecto es importante, en Finlandia interaccionamos con Norilks Níquel (Nornickel) , una compañía minera Rusa que se ha asociado a BASF para encauzar su materia prima (cobalto y níquel) hacia el área de la baterías, donde se presume un gran crecimiento. BASF no tiene la intención de transformarse en una compañía de baterías, pero quiere ser proveedor del producto que se usa en el cátodo. BASF no es una compañía minera, no produce níquel ni cobalto que se usan en los cátodos, por eso necesita asociarse con una compañía minera. Norilsk Niquel, por otro lado, tiene la materia prima, pero no saben producir el material catódico. En Troy producimos como máximo 200 toneladas de CAM (Cathode Active Material) al año. El CAM es uno de los materiales más importantes en las baterías de litio porque es el material que dicta la capacidad de la batería, o el rango máximo que un auto puede alcanzar. Primero se prepara el precursor que luego se hace reaccionar con el litio. Mi especialidad está en la preparación del precursor de última generación o máximo alcance. Nuestra planta piloto en Troy fue importante porque legitimó un proceso que antes solo se había demostrado en un laboratorio, y produciendo pequeñas cantidades al día (unos pocos kilos).  La planta piloto en Harjavalta es el siguiente paso donde se espera producirá mil toneladas al año. Para el año 2022 se espera terminar otra planta (también ubicada en Harjavalta) que finalmente producirá más de 100 mil toneladas al año para el mercado europeo, asiático y norteamericano. La planta piloto en la que estamos involucrados ahora, en Harjavalta, es crítica para BASF y su futuro negocio en el área de las baterías; el Board of Directors de BASF está pendiente de nuestros resultados. Si la nueva planta piloto es exitosa se continua con el siguiente paso, la producción masiva de material CAM en otra planta con una capacidad de 100 mil toneladas al año. BASF busca desesperadamente este negocio, para reemplazar el  área del convertidor catalítico donde participan activamente produciendo los metales preciosos, pero que tiene los años contados.

Mi situación es difícil. Tampoco deseo independizarme para empezar un “start-up” tecnológico, de esos que prometen el mundo por delante para atraer el dinero de los inversionistas; algo que hizo exitosamente Stan Ovshinsky toda su vida, y donde trabajé antes. Stan nunca perdió, los inversionistas sí, y mucho; hubo demasiado humo y espejos, marketing, falsas impresiones donde los inversionistas habrían sus chequeras basados en falsas promesas y en la fe ciega que le tenían a Stan que al final enriqueció hasta a sus amantes.

La Pili en un mensaje texto me escribe:

-Ayer tenía el corazón tan destrozado al ver el sueño de nuestra nueva casa sin salida que no le dije lo mucho que siento lo que está pasando en su trabajo.

-Estoy bien, le contesto. Lo que no puedo creer es que a lo mejor mi propio juicio me está abandonando con los años. Eso me preocupa. No sé cómo no me di cuenta.

-No, nuestro juicio está bien, me dice ella. Nunca pensé que algo malo pudiera pasar en su trabajo.

            -Sí, le digo, pero incluso con trabajo, la deuda de la nueva casa sería muy grande, sin relación con nuestros años. Con más de 60 no nos deberíamos poner en una situación así. A los 20 o 30 uno se puede recuperar, pero a los 60 ya se ha terminado el tiempo, estamos más cerca del cajón.

Sábado 1 de septiembre, 2018

Hoy a las 2 PM nos juntamos con Martin, nuestro constructor, para ver cómo podríamos continuar con el proyecto de la casa. Una manera de hacerlo, dice, es en varias fases. Eso nos daría tiempo para pagar a medida que avanzáramos en la construcción.

Domingo 2 de septiembre, 2018

Temprano por la mañana me encuentro escribiendo en la cocina y mordiendo el polvo de la derrota. Noto que tampoco logré convencer al grupo de investigación en Alemania sobre el valor que aportábamos a BASF. Y lo mismo se puede decir en producción; también fallé en presentar un buen caso para que el grupo de producción percibiera el valor nuestro en BASF. Pese a que en poco días más vamos a Finlandia para prestar ayuda, he fracasado; pero tengo que continuar con los buenos modales como si no ocurriera nada. En el fondo, Troy es caro, cuesta dinero y no podemos competir en costos frente a las grandes producciones que tienen la defensa de una economía a gran escala; somos simplemente una planta piloto que produce producto de gran calidad, es cierto, pero en cantidades limitadas, doscientas toneladas al año y no 10 mil. Y en investigación ya pareciera que es suficiente lo que hacen en BASF Ludwigshafen donde está Thomas Ryll y Simon. Por otro lado la situación de Rochester Hills y esos deseos que tiene Mike Fetcenko de vivir como emperador romano, gastando de manera desenfrenada, tampoco nos ha ayudado. Su manera indiscriminada para consumir dinero ha sido única y se hace difícil entender cómo lo ha logrado hacer por tanto tiempo. Le encantan los viajes y los hoteles, las comidas fastuosas y los tragos caros. A lo mejor lo hace para arrancar de su señora.

Trataremos en lo posible de terminar nuestra futura casa pero ahora tomará tiempo, espero que eso sea todo. Ayer le mostré la carta de BASF a Martin, nuestro constructor, y creo que entendió el motivo nuestro de frenar el proceso de la construcción.

Sobre el mesón de la cocina los gatos me piden su comida. Los pájaros del jardín despiertan mientras Copo, nuestro perro patagónico, espera pacientemente a que lo saquen a pasear. Es decir la vida continua, somos nosotros los que le ponemos trancas, barreras, valles. Por ahora estoy muy interesado en encontrar a unos autores que escriban como a mí me gusta, autores de libros breves y que no se vayan por las ramas, que sean directos.

Felizmente con Pilar no hemos sido extravagantes en nuestros gastos, y la universidad de Camila y Sofía están pagadas. Pero mi edad ayuda poco. Probablemente en BASF han visto los números y fácilmente han llegado a la conclusión de que quizás bien pronto podría retirarme. Por la radio escucho a Bruce Springsteen. Me parece estar viviendo una de sus canciones, metido en sus letra, en su ritmo, en su guitarreo.

Lunes 3 de septiembre, 2018

Hoy es feriado y desperté con dolor de cabeza a las tres de la mañana. Bajo a tiendas hacia la cocina donde me esperan los gatos pidiendo comida y sus cariños. Enciendo el celular del trabajo y veo que un grupo importante de BASF, en Ludwigshafen, pide que Troy produzca rápidamente una tonelada de producto catódico (el 622) para un cliente de importancia. ¿En qué quedamos? Pareciera que algo de valor aportamos. Veo los platos sucios sobre el lavatorio y por un rato los lavo. Empiezo con los tenedores y sigo con los platos. Pienso en el reactor de Harjavalta, en cómo empezar el proceso sin producir demasiado material desechable. Vuelvo a sentir que el proceso por el cual tomo decisiones me abandona, cojea, ya no me funciona bien. La nueva casa necesita de dinero, y vender la casa actual ayuda, es cierto, pero no es suficiente. Nuestra hija habló con Pilar y de rebote me ha forzado a recapacitar la situación. A la edad nuestra no es prudente embarcarse en el préstamo que estábamos pidiendo……y creo que tiene toda la razón. Estábamos tomando decisiones basadas en esa imagen interior de nosotros mismo y que atesoramos, que nunca nos abandona, una imagen imborrable de los 30 años vigorosos, eternos, musculares, que un día tuvimos. Distinto a los 60 actuales, donde ya se percibe y se anuncia la caída, el deterioro biológico y mental.

Está bastante claro que el miércoles partimos a Finlandia, no hay vuelta. A lo mejor estoy escribiendo demasiado y toco otras áreas de uno mismo, y las invado de palabras, frases, ritmo de palabras. ¿Será ese el precio que se tiene que pagar?

Regresamos de una buena comida en la casa de nuestro querido amigo Tyler Allman. Según él, debería seguir la corriente y no actuar emocionalmente frente a BASF, eso solo me causaría daño. Según Tyler estoy en el asiento del conductor, y mantener la cabeza fría es lo importante. Le hago caso.

De Rochester Hills me llegan noticias de Mike Fetcenko. Kathy Miller, su secretaria, le preguntó por qué había sacado todos sus objetos personales de la oficina. La respuesta de Mike fue poco clara, como siempre: “no deduzca nada importante de todo eso”. Chad, que trabaja para mí, se enteró cuando tuvo que ir a Rochester Hills por un entrenamiento.

Ahora me encuentro en el aeropuerto de Detroit, pronto a partir hacia Finlandia. Conversé con Thomas Ryll que ya está en Harjavalta. Viajó desde Ludwigshafen. Me cuenta que ha tenido problemas con la concentración de amonio, pero no ha sido tan importante como para cancelar el test final y nuestro viaje. El reactor no ha dado sorpresas. Thomas no sabe nada de mi situación, sabe lo mismo que la gente de Troy. Al regreso de Finlandia espero tener la situación más clara, por ahora no puedo decir nada, todo es sigilo, escondites, silencios. ¿Seré coronado como el gran saboteador?

Domingo 9 de septiembre, 2018, 1 AM (En el Hotel Sokos, de Pori, a pocos kilómetros de Harjavalta)

Me acuerdo de Stan Ovshinsky que en las oportunidades difíciles y complicadas, como las reorganizaciones de última hora en su compañía, cambios de responsabilidades, pedía un gran almuerzo para apaciguar el dolor y las resistencias. Mientras mejor y abundante era la comida, más cuidado había que tener porque se avecinaba algo grande y peligroso. Por eso ahora trato de comer bien, al menos aquí en Pori y Harjavalta. No me ha sido fácil debido al tremendo resfriado que me ha golpeado duro. A lo mejor es el resultado de las malas noticias que me han bajado las defensas. Me ha costado acostumbrarme al cambio de horario. Llegamos vía Frankfurt y Helsinki, donde arrendamos un auto para manejar pasta Pori. Ayer eran las 2 de la madrugada o las 8 de la noche en Michigan, mi hora natural, y no podía, no lograba conciliar el sueño. Miré a través de la ventana y me consolé, o me acompañé al ver una pareja en la vereda de enfrente que por largos minutos se consolaban, se acompañaban o sufrían juntos de algo. Ella lo abrazaba mientras él agachaba la cabeza; así estuvieron por un rato largo, unos 15 minutos, hasta que lentamente se dejaron de abrazar para irse caminando por la vereda ya vacía. Por el celular escucho radios de Chile, como la radio U de Chile, Bío-Bío y también de Michigan, la National Public Radio. ¿Confusión?  ¿Dónde estoy? Ya se pierde la pareja por la vereda y todo queda desierto, terminado. Siento frío.

En mi hotel todo está tranquilo; a lo mejor ha sido como resultado de pedir un cuarto alejado de los elevadores y del ruido. ¿La insistencia de un viejo? Mi amigo Tyler me comenta que en su industria, de Software, a los 50 años ya te consideran un viejito, un desechable. Si te quedas sin trabajo a los 49, ya estás liquidado, consumido y sin un futuro laboral. ¿Qué edad habrá tenido esa pareja de abrasados en la vereda helada del hotel? ¿Por qué sufrían?

Noto que no escribí casi nada en mi diario mientras trabajábamos en la planta piloto de Harjavalta, pero aquí van algunos recuerdos rescatados dos años después, aquí en mi casa de Michigan.

Cuando llegamos a Finlandia, en la que sería nuestra última visita, la ingeniera de Norilsk Niquel, Arja Haanpaa, amante de sus perros y la naturaleza, nos tenía de regalo unas barras de chocolate finlandés. Fue reconfortante ver como nos recibían, amistosos y agradecidos de la ayuda que prestábamos. No sabían nada de nuestra suerte final y yo tampoco les podía contar nada. Llegábamos como un relevo, ya que Thomas Ryll partía de regreso a Ludwigshafen para cedernos a nosotros el asiento del conductor. Nos entendíamos y nos entendimos bien con los colegas de Norilsk. En los almuerzos y durante las horas que pasamos juntos, nos confesaron que la interacción con nosotros era franca y fluida, y que desgraciadamente les era difícil comunicarse de la misma manera con los compañeros de Ludwigshafen, muy orientados a la investigación, a lo teórico, no como nosotros, que teníamos intereses comunes, producíamos un producto químico, estábamos involucrados en la cosa práctica. Las pocas horas libres que tuve las ocupé en recorrer farmacias para combatir el tremendo resfriado que me golpeó fuerte.  Tim, al final del día, disfrutaba de las cervezas, pero a mí no me quedaba tiempo, simplemente me tiraba sobre la cama tratando de recuperarme y descansar. Un día, por la noche, nos llamaron desde la planta por un problema que tenían con el tamaño de las partículas que producía el proceso, estaban saliendo muy pequeñas. Lo complicado fue que Tim, sin darse cuenta del peligro que corríamos si algo salía mal, se lo tomó en forma casual, que estaba cansado y que simplemente no iría, ya era tarde, así de simple. Tomé nota y partí solo hacia la planta, pero sabiendo perfectamente que nada le ocurriría a Tim una vez que regresáramos a Michigan; estábamos liquidados, medidas disciplinarias ya no tenían sentido. Un día de producto de baja calidad significaba la pérdida de unos 50 mil dólares.

Y aquí, en los últimos dos días retomé mi diario:

Miércoles 12 de Septiembre, 2018

Ya estoy con menos resfriado y esperando que esta estadía en Pori se termine pronto. Por suerte el proceso funciona y se está cumpliendo nuestro plan, las bombas y los controles han operado bien, el chequeo analítico de las partículas también. Se han tomado muestras del proceso cada hora y la información ya está tabulada.  Como despedida mañana nos invitan a comer. Uno de los operadores le preguntó a Tim que cuando vendríamos nuevamente a trabajar. Tim lo asustó cuando le dijo que teníamos los días contados. Eso me hizo pensar que Tim ya ha sido alertado, ya sabe lo que nos ocurrirá, alguien le contó, quizás por eso se molestó cuando ya tarde por la noche le pedí que fuéramos a la planta, que necesitábamos ir, pero él se negó rotundamente. La respuesta de Tim sobre nuestra suerte lo dejó descolocado, porque ese colega de Norilsk estaba estudiando la posibilidad de trabajar para BASF cuando se construyera la planta productora grande. Veo el tremendo impacto negativo que se formarán nuestros colegas de Norilsk (o Norniquel) cuando se enteren de nuestra suerte final. Si eso ocurre con nosotros, ¿que calamidad mortífera podría ocurrir con ellos a futuro, que ni siquiera son empleados de BASF? ¿Y para qué imaginar siquiera la posibilidad de cambiar y saltar hacia BASF como empleado?

Por email me llega un texto de Heiko para concertar un meeting donde quiere analizar mi desempeño anual, si he cumplido o no con las tareas que me asignó durante el año; es un rito anual, un paso importante que determina subidas de salario o promociones, cosa que ya no funcionará conmigo porque para todos los efectos prácticos soy un “hombre muerto que camina”. De seguro lo hace porque ha sido alertado por los abogados de que hay que cumplir con esa tarea para que no queden cabos sueltos en caso de que esto termine en los tribunales. Como se puede ver la situación es bastante esquizofrénica; nos eliminan, pero sin embargo todo parece seguir un curso natural, preescrito, preestablecido, como diciendo aquí no ha sucedido nada.

Jueves 13 de septiembre, 2018

Antes de partir mando por email una nota de tres páginas, un resumen ejecutivo con los resultados de esta primera producción, y que responde a preguntas básicas como, ¿funcionó el reactor? ¿Cuantos días se demoró en producir material de calidad? ¿Cuales serían los puntos que se necesitarían corregir en un futuro reactor? Desde el hotel se lo mandé a Heiko, a Thomas, a Simon y a varios ingenieros y VP’s de importancia. Thomas Ryll se impacientó porque no le consulté, y ni siquiera lo conversé con él. A lo mejor imaginó que yo buscaba congraciarme con los ejecutivos y robarle el puesto; pero el problema era otro, no me quedaba tiempo y necesitaba divulgar -sin filtros de nadie- lo que habíamos logrado, y enfatizando que el test había resultado bien. No copié a nadie de Norilks Niquel, porque ellos también estaban a prueba, ellos también tenían que cumplir con su parte en el proyecto.

Durante la comida de despedida, Tim tomó demasiado trago, y llegó a un punto donde se puso eufórico y subió el tono de su voz, -yo temblaba- y donde casi gritaba y no dejaba hablar a nadie. Traté desesperadamente de encauzarlo por otros territorios pero no tuve éxito. Llegué a pensar que ahí mismo, frente a todos, confesaría nuestra tragedia, que estábamos despedidos, liquidados, pero felizmente nada de eso ocurriría…. a lo mejor le faltó trago. Mientras me llevaba a la boca un pedazo de prosciutto crudo, recordé nuevamente a Stan, porque la comida fue organizada en uno de los mejores restoranes de Pori, el Ravintola Torget, a orilla del río que bordea la ciudad y donde nos ofrecieron los bocados y vinos más esquicitos. Fue realmente la cena de un condenado, pero de igual forma la disfruté, ya me había acostumbrado a caminar con la soga al cuello, ya había aprendido a aceptar esa caricia y mi destino, y felizmente se me había pasado el resfriado.

Sábado 13 de octubre, 2018

Ha pasado casi un mes y me he sumergido en un estado de parálisis bien fuerte; pero todo sigue su curso. Troy cierra el primero de noviembre y sin apelaciones, CCB (la división de Baterías) ya largó la noticia por email a todos sus miembros. En el intertanto hemos producido y mandado las últimas muestras de precursor NCM 622 y NCA (el componente activo del cátodo que usan las baterías de los autos Tesla) a BASF Beachwood, Ohio. Pronto ya no habrá más actividad fuera del desmantelamiento de Troy. Muchos en CCB están sorprendidos con la noticia porque contaban con nuestra ayuda, con nuestras muestras que sabemos producir en toneladas. Los que trabajan para mí en Troy están asustados, corren, planifican venganzas, hablan, vuelven a correr….

Ayer me llamó mi hija Camila con muchas energías para ayudar. Que le mandara mi resume para que ella le echara un vistazo y me aconsejara. Qué cómo lo iba a hacer si no encontraba trabajo, me repetía asustada. La pobre no se da cuenta que el tiempo pasa, se quema, transcurre y los números están ahí, y ya son 63 y sumando. Pero fue lindo ver que para ella somos eternos, casi inmortales, los jóvenes de siempre. Quiere también que la vayamos a ayudar en su potencial movida desde Nueva York a Seattle el próximo mes. Espero le resulte el cambio de trabajo y que por ese lado todo siga su buen curso.

Noto que mirando hacia atrás mi sentencia irrevocable la firmé cuando por teléfono, y después por email, le dije a Jerry Flood -un importante VP de BASF- que no, no quería irme a China para trabajar en una planta piloto más grande que la de Troy. Se molestó con mi negativa, algo que él pudo interpretar como poca sintonía de mi parte con la “familia BASF”. A los pocos meses me llegaría el mazazo final. Mi negativa anterior se concentraba en lo que ocurriría con Troy y los que trabajaban para mí si yo me iba; pero ahora ya todo esta decidido, terminado, finito. Quizás el problema se acentuó también cuando en ningún momento me mencionaron el salario que me pagarían, Jerry solo me dijo que sería Technology Manager en China.

Aquí van eventos del pasados que ahora cobran sentido y dirección:

-Cuando Bryan Sun (Global Operation Manager), ese día en el Mall, al despedirse me pregunta si estoy bien de salud.

-Jerry Flood enojado durante la conversación telefónica al enterarse que yo no deseaba irme a China. Él me daba como seguro en esa posición, incluso ya me había puesto en contacto con alguien para que arreglara urgentemente mi visa a China. En dos días más anunciarían mi nombre como Technology Manager, me dijo. Estaba todo preparado; pero lo raro y extraño es que Jerry nunca discutió el salario conmigo, y nunca me dijo una palabra de qué ocurriría con Troy. Yo habría quedado como el sepulturero de Troy, el enterrador de Troy. Y qué haría yo en China, a los 63 años empezando otra vida en un país que no conozco.

Domingo 14 de octubre, 2018

Todavía tengo en mi poder el celular que me da BASF. Hoy, al levantarme como de costumbre,  lo encendí y noto que no me ha llegado ningún email, nada. En otra época habría leído varios, pero no ahora, no en estas circunstancias en que me muevo como un “hombre muerto que camina”.

Necesito recuperar el email de Jerry Flood con su respuesta cuando le dije que no, que no podía irme a China por razones de familia; ahí, molesto, me preguntó por el teléfono de Avi Zallen (que antes había trabajado con nosotros) y sobre Tim Hicks que trabaja para mí. Según él, ya tenían el anuncio listo para la nueva posición de Technology Manager, pero sin divulgar mi nombre todavía.

Lunes 15 de octubre, 2018

Solo me quedan dos semanas como empleado de BASF, de la “familia” BASF. Hoy amanecí con dolor de cabeza, de manera que me quedé en casa. Reviso los emails que me podrían haber llegado y no veo nada, igual que ayer. Mi buzón está prácticamente vacío y seco, se han quedado muy lejos esos días en que los mensajes no cesaban de llegar. Es algo así como si el SIDA sorpresivamente me hubiese tocado con sus manos. Veo al menos un email de Klaus Kuehling, un buen amigo que trabaja en Ludwigshafen:

Hola Cris

Acabo de llegar de vacaciones y leo este email. ¿Qué significa esto para nuestros proyectos y para ti personalmente y tu equipo?

Estoy sorprendido.

Klaus

Le acabo de contestar dándole las gracias y agradeciéndole nuestra interacción previa. ¿Qué más se puede hacer?

Miércoles 17 de octubre, 2018

Almuerzo con David Pawlik. Parece que en Rochester Hills están logrando organizar algo, una pequeña oficina-laboratorio que funcionaría con dineros de la compañía de baterías Gold Peak, donde Mike Fetcenko sería el amo y señor de las operaciones. ¡Buena suerte! La verdad es que no deseo verle nunca más la cara a Mike. Con Dave nos vemos en el estacionamiento de Rochester Hills para yo no tener que saludar a Fetcenko si lo divisábamos caminando por las oficinas.

Sábado 27 de octubre, 2018

Esta es mi última semana como empleado de “la familia” BASF. Me llega un email de Bryan Sun, el ejecutivo a cargo de la división de baterías (CCB), donde me explica lo sorprendido que él está por mi rechazo a seguir en BASF y mudarme a China y después a Finlandia. Le contesto explicándole que yo también estoy sorprendido, porque la oferta era difusa, era una oferta donde ni siquiera se mencionaba mi salario, por ejemplo. Después de ese email no me ha vuelto a contactar, no ha dicho una palabra. A lo mejor como miembro de la “familia” BASF esas preguntas son de mal gusto. Todo indica que mis nuevas responsabilidades serían bajo otras condiciones, y lo más seguro con un salario (el mismo) que no compensaría el sacrificio; pero en “la familia” BASF a lo mejor ese es un detalle porque todo se hace por la familia. Sé que a uno le pagan todos los gastos, pero eso sería una subida de salario si dejara de pagar aquí, en Michigan, donde tengo mi casa y donde trabaja Pilar.

Ahora me resuena en la memoria el meeting misterioso al que me llamó Bryan Sun, hace varias semanas, y justo el día antes de mi meeting con Heiko donde me anunció el cierre de Troy. De seguro ya habían decidido cerrar la planta, pero probablemente habían acordado que Heiko, mi supervisor, sería el encargado de darme la noticia, dar el corte quirúrgico a la situación. Ahí en el mall, lejos de Troy, lejos de la infección de Troy, y probando un café barato en una tienda de comida rápida, y apurado, bien apurado porque Bryan estaba comprando una maleta, me recitó los planes a futuros de CCB, pero curiosamente no me dijo nada sobre el papel que Troy podría jugar ahí, y yo tampoco se lo pregunté por temor a conocer esa verdad; mágicamente imaginé que si no preguntaba nada a lo mejor me salvaba, a lo mejor no pasaba nada. Fue ahí, al despedíamos, que me preguntó de manera bien extraña que cómo estaba mi salud, cómo me sentía. De seguro, al discutir las posibilidades de Troy, mi edad, mis 63 años tienen que haber salido a colación. Mantener nuestra planta costaba un millón de dólares al año. ¿Invertir a futuro? ¿Para qué?, si el que estaba a la cabeza de esa planta ya se estaba quedando sin tiempo, y los cuatro colegas que trabajaban para él tenían pocos títulos que mostrar, poca educación universitaria. Puedo parecer elitista, pero la calidad intelectual de los que trabajaban para mí no lucía mucho. Nick es un analfabeto funcional, sabe leer palabras, pero le muestran un párrafo completo y se pierde, y hasta ahí llega su entendimiento; me alegrará no verle más la cara. Nick está completamente desconectado de la realidad, no conoce cuales son los salarios que ofrece el mercado. Lo que nosotros le pagamos no se lo pagaría nadie. Chad es otro a los que se le soltó la pelota de las manos y también abusó del sistema. Hacía lo mismo y no tuvo nunca interés en progresar, en educarse. Aparte de sus video juegos es mínimo su interés por otros temas. Me alegra que hayamos logrado contratar a Andrew Wheeler para el grupo. Él sabe lo que tenía y lo que le ofrecía Troy. No perdió ninguna oportunidad para aprender y progresar. No es sorpresa que él es el único que ha logrado encontrar trabajo adentro de BASF.

Lunes 29 de octubre, 2018

Andrew definitivamente encontró trabajo en otra división de BASF, él me lo confirmó.

Estamos en los descuentos, nuestra última semana de trabajo, el último lunes. Nuestra amiga Carole Porambo me dice que nos cortaron la cabeza por no ser alemanes, si hubiésemos sido alemanes nos habríamos librado. En todo caso ya no hay vuelta. Recuerdo a mi amigo Simon Schroder (ex amigo. Un buen químico de BASF en Ludwigshafenn) cuando me visitó la última vez en que de seguro ya  sabía sobre nuestro destino final, el matadero, pero no pudo o no quiso decir nada. Recuerdo que cuando llegó a nuestra casa, rápidamente terminó hablando de jubilación al escuchar a Pilar decir que ella tenía ganas de hacerlo, y que teníamos intenciones de construir una casa. Recuerdo que me acompañó a pasear al Copo, pero no me dijo nada más, ni una palabra sobre el cierra de nuestra planta, ningún indicio. Y ahora se me aclara también la visita de Bryan Sun y la sugerencia de que nos juntáramos en un Mall para compartir un café. Me explicó los planes futuros de la división, pero nada concreto para mí. Que a lo mejor en BASF de Battle Creek , pero que ahí hacían algo diferente a lo nuestro, y que probablemente no me sería fácil. Y también recuerdo a Heiko Urtel cuando se ponía una mano en el corazón para aconsejarme que Finlandia no me resultaría; quedaba muy lejos, sería difícil mantener una relación, que probablemente lo mejor era BASF en Battle Creek, a 100 millas de aquí, pero que probablemente tampoco me sería fácil porque ahí hacían algo diferente a lo nuestro. Y todo se complica cuando en la carta de desahucio leo que el pago de un año de trabajo se elimina si continuo trabajando para BASF; es difícil negarse a esa oferta. Si acepto algún traslado interno, tendría que renunciar a ese año de salario que me pagarían de una sola vez.

Avi Zallen me manda un mensaje texto diciendo que en Australia me podrían necesitar para ayudar en la producción de cátodos para las baterías de litio…..pero nuevamente eso significaría emigrar por un año. Lindas playas, me cuenta, pero ya a mi edad he conocido muchas playas, le digo, y que esas iniciativas se emprenden cuando uno tiene 40 o 50 años, pero no a los 60 de ahora.

Martes 30 de octubre, 2018 11:30 AM

Nuevo desarrollo. Heiko Urtel me acaba de llamar por teléfono. Me ofrece quedarme por otros meses más mientras cerramos la planta piloto. Al principio le dije que no, pero después le contesté que sí. Veremos que sucede.

Jueves 1 de noviembre, 2018

Penúltimo día en BASF. Heiko me llamó nuevamente diciendo que si deseaba extender mi estadía en BASF por unas semanas más. Le dije que sí, pero ya sé como son las cosas en la “familia” BASF. Todo tiene que ser aprobado por Recursos Humanos y parece que eso no ha ocurrido. Veremos que sucede. Por mi parte preferiría no estar para presenciar este deshuesamiento de Troy, no lo necesito.

Tim se había conseguido una entrevista de trabajo en BASF-Wyandotte, pero no fue. Me deja tranquilo, él se está haciendo su propia suerte, ya no me siento tan mal por todo lo que le pudiera ocurrir. Nick Ellul está despertando poco a poco a la nueva realidad de los verdaderos trabajos y los verdaderos horarios de trabajo.

Viernes 2 de noviembre, 2018

Hoy es mi último día en Troy, en el trabajo. Brandie Baker, la especialista en medio ambiente y seguridad vino a despedirse. Lo mismo Franz Gingle. No quise ir a Rochester Hills para no verle la cara al Batman Fetcenko. Espero no verle nunca más el rostro, espero no saber más de él. Llamé a la secretaria por teléfono, Kathy Miller, para explicarle que me habría gustado ir a despedirme en persona, haberle dado la mano, pero le expliqué que no quería ver a Fetcenko. Luego apagué mi computador, lo dejé en mi oficina que ya estaba toda limpia, dejé el celular sobre el escritorio y partí, cerré la puerta y partí. Felizmente no me extendieron mi estadía en BASF, en la “familia” BASF. Me acaba de llegar un email de Mike Wixom, que trabaja en Navitas, aquí en Michigan, donde me dice que está interesado en que trabaje para él. Veremos qué sucede; me ha subido la moral pero me duele el ego, lo sufro, lo escondo.

Continuará….

Sábado 3 de noviembre, 2018

Un día después.

Tyler, un muy buen amigo, me invitó a probar vinos y a comer ayer por la noche para pasar el mal día, o lo que quedaba de ese día. Tomamos bastante y hoy como a las 2 AM tuve que tomarme dos aspirinas para pasar el dolor de cabeza. Pilar viajó con su amiga Carole a Chicago. Le dije que por supuesto fuera, y que sin problemas tratara de pasarlo bien.

Fue simpático ver a Brandie Baker el último día al despedirnos. Ella todavía parecía sorprendida por lo rápido con que había ocurrido todo. Desde Rochester Hills me dijeron que algunos se juntarían en algún restorán para despedirse. No fui y tampoco visité Rochester Hills para no verle la cara a Mike Fetcenko, el pequeño Batman que ahora se asemeja a un Napoleón exiliado.

Domingo  4 de noviembre, 2018

Pilar me pregunta si la dejaba ir a Chicago porque le daba pena dejarme solo estos primeros días en que me había quedado sin trabajo. Por supuesto, le dije, qué fuera, eso no tenía mayor importancia. Además de mi ego dañado creo que me hicieron un gran favor y me irá bien. Tengo tiempo y no necesito apresurarme, de seguro pronto saldrá algo.

Poco a poco he tenido tiempo para leer cartas antiguas, del año 1982 y sobre todo de mi madre.

Viernes  9 de noviembre, 2018

El martes me llama Tim, que Mike Fetcenko quiere hablar conmigo, que a lo mejor me puede interesar una oportunidad en Westlake, Ohio, en la antigua compañía Eveready que ahora es Energizer. Por ese motivo me quería ubicar. El miércoles lo llamé al celular que yo había bloqueado para no saber más de él. Ahí Mike me conversó como en los años anteriores, receptivo, empático, donde me escuchaba y no dictaba cátedra, con una actitud totalmente distinta a esa pose imperial que había desarrollado últimamente. Si algo positivo florece de este fiasco con BASF será esa, la voltereta que está ejecutando Mike, que parece mas humanizado y lejano a Batman; veremos cuanto le dura. Me contó que mi amigo Simon, realmente no era mi amigo, y que él jugó un papel importante en nuestra debacle. Eso puede ser cierto, y en ese sentido hubo traición porque lo consideraba un amigo, y de esos que van a la casa a compartir una comida.  Al final me dijo que BASF era un “agente del demonio”, “evil people, evil people”. Que incluso a él no lo habían dejado desvincularse de BASF para ser adquiridos libremente por otra empresa como Gold Peak, donde él tiene buenos contactos. Se notaba reflexivo, como el Mike de otros tiempos, no el Batman con que me había topado últimamente y que yo trataba de evitar.

Después, el jueves, llamé a Mike Wixom por si todavía le interesaba hablar conmigo. Era en respuesta al email del viernes pasado donde me alertaba sobre posibilidades en la compañía donde trabajaba él ahora, en Navitas, ubicada en Ann Arbor. No me contestó y todavía no he sabido nada de él. Estoy consiente que no es fácil conseguirse dinero y mantenerse a flote con una compañía pequeña como Navitas. En el sitio Internet, la foto más importante que muestran es la de los fundadores de la empresa bajándose de un Tesla. Me da desconfianza ese retrato, creo que deberían mostrarse acompañados de sus productos, pero no frente a un Tesla que ellos no fabrican. A lo mejor lo hacen para darse ínfulas de que algunos de sus productos son utilizados por Tesla, pero dudo que eso sea realmente cierto. Por el momento no pienso llamar a Mike Wixom, creo que si no me necesitan, así será y no hay vuelta.

Lo más doloroso es mi ego, porque el ego sufre y duele, es algo físico, pero sé que poco a poco saldré adelante. Me duele lo que ha sucedido con mi ex amigo Simon y quizás con Mike Wixom, aunque con este último todavía no lo sé, pareciera que realmente desea ofrecerme ayuda. En todo caso ahora adquiere más sentido la reunión con Bryan Sun en septiembre pasado, una reunión que no puedo olvidar. Como escribí antes, me contactó para que nos viéramos en un Mall. Eso fue rarísimo, no había querido concretar una visita a Troy como lo había hecho siempre antes. Todo fue muy misterioso. Tenía una maleta en sus manos que le habían destruido en el aeropuerto, y estaba buscando una barata. Me preguntó por qué no había aceptado la oferta de Jerry Flood, la posibilidad de ir a China y luego a Finlandia. Pero me lo preguntó sin esperar una respuesta, porque de inmediato me explicó los planes que la división de baterías tenía en Europa, incluida la planta piloto en la que yo participaba en Harjavalta, y que produciría mil toneladas al año. Luego, me insistió, vendría otra planta que produciría 10 mil y 40 mil toneladas al año. Pero todo era muy raro, no me quedaba claro por qué me había invitado a conversar en un Mall. A lo mejor esa maleta dañada era más urgente, pensé. Lo invité a un café, y caminamos perdidos buscándolo. Cerca a una salida de emergencia encontramos uno y ahí nos sentamos, un local de dulces baratos y que ofrecía un café aguado y de ocasión. Mirando a la distancia, veo que Brian simplemente me visitó para quedarse en paz y tranquilo por las decisiones que se estaban tomando. Claramente ya se había decidido nuestro cierre aunque él no me diría nada. Recordando ese encuentro, noto que me trató como si tuviera peste. Por las preguntas que me hizo, con el tiempo me queda claro que fueron interrogantes destinadas para justificarse, para quedarse tranquilo, porque había sido yo el que había rechazado esa oferta fabulosa…..pese a que esa oferta era difusa, sin números, sin datos que indicaran lo que realmente significaba, sin mencionar el salario, por ejemplo. Uno simplemente debería haber partido como un escolar cualquiera confiando en la familia BASF. En situaciones como esa uno no sabe qué hacer, ¿empujar por detalles para quedar catalogado como hambriento de dólares? ¿Acaso no confiaba en BASF, en la familia BASF? Al final me sugirió que le mandara mi resume, pero sin decirme para qué, o por qué lo necesitaba. Recuerdo que no probó el café, y nos despedimos en el estacionamiento, donde el continuaba con su maleta destruida colgándole de una mano. Partíamos siguiendo nuestro propio camino; él sabiendo que esa sería la última oportunidad en que nos veríamos, y yo con un futuro incierto y atiborrado de interrogantes. Me queda claro que Bryan ya conocía nuestro destino final y simplemente necesitaba soplarme  algunas palabras finales, la extremaunción al “hombre muerto que camina”. Fue claramente una despedida, y una visita para recordar como lo estoy haciendo ahora. Al día siguiente tendría la reunión con Heiko donde procedería con el degollamiento final, limpio, quirúrgico, sin salpicar mucha sangre.

Reviso las notas de agosto 27 y noto que escribí brevemente sobre ese encuentro con Bryan Sun. Después de mi ajusticiamiento, le mandé un email de despedida. Me contestó rápidamente sorprendido, pero esta vez extrañado por mi negativa a la buena oferta de BASF en Battle Creek. Estaba confundido me escribía. Le contesté que esa oferta me llegó sin nada concreto, ninguna mención sobre el salario, mis futuras responsabilidades, mi nuevo título, y terminé diciéndole que yo también estaba sorprendido. No me contestó, y ese sería nuestro último intercambio. Todavía recuerdo la maleta que le colgaba de su mano derecha; parado ahí en el estacionamiento parecía más desamparado que yo, más desahuciado que “el hombre muerto que camina”. ¿A dónde iba con una maleta rota en su mano?

Continuará…

Un sitio WordPress.com de diarios personales…. casi íntimos