Ser desheredado es más de lo mismo (V). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Bajo nuevamente al subterráneo de mi casa, aquí en Northville, Michigan. Me ayuda bajar físicamente al subterráneo, es como si me preparara para entrar a los otros subterráneos, los de mi familia, los de mi pasado, ese pasado que olvido con tanta facilidad, pero que de alguna manera uno cree recordar en sus detalles más íntimos. Quizás por eso, muchos a veces tratamos de reescribir la historia. Parece posible, porque de verdad es bastante poco lo que uno parece recordar, lo que uno guarda en esa cajonera del cerebro. Lo bueno es que ahora me acompañan los gatos, esos animales preguntones que me regalan cierta continuidad con el pasado, con lo vivido, con Santiago, con el cuarto de mi infancia.

Ya en el subterráneo noto que no he sido eficiente al ordenar los papeles, no los he situado por orden cronológico, por ejemplo. Escribía en una nota anterior sobre un relato de mi madre, pero solo ahora lo encuentro. Creo que es justamente el relato que ella comentaba en una nota anterior porque hacía referencia a una oración de San Ignacio, y este relato contiene esa oración. Leo también en otra página -esa que Diego, mi gato que ya entró a la tercera edad, ahora usa como cuna, bien sentado sobre esa página, con su enorme trasero y su larga cola apoyados sobre esa página- que el cuento lo mandó mi madre bajo el seudónimo de Emma Ossa (su abuela) en Junio de 1982 al Certamen Literario Internacional 1982, Macedonio Fernández. El plazo de entrega vencía …… pero no alcanzo a terminar la lectura porque la cola del Diego no se mueve y lo cubre todo; sorry. El Taller Literario lo dictaba Antonio Montero Abt. Por la Internet me entero que su especialidad era la ciencia ficción y que falleció en el año 2013.

Reproduzco “El Encuentro”, aunque el relato no está bueno, la oración de San Ignacio ya la conocía. El cuento anterior, “Vivir con un Recuerdo”, está mejor logrado; pero incorporo “El Encuentro” para evitar la censura y porque uno a veces se equivoca. En el área de los gustos, como los colores, puedo estar errado.

Más adelante reproduzco algunas cartas sabrosas y bastante boconas, y donde espero nadie se enoje, o se moleste. Al menos no mucho, ya no vale la pena enfurecerse demasiado, total pronto vamos a estar todos muertos…. de manera que es recomendable leerlas sin chistar, como si ya estuviéramos a la altura del cajón, o casi listos para conocer ese cajón.

En otra cartas -y qué bochorno, pero no queda más remedio que contarlo sin censuras- mi madre me aconsejaba sobre cómo tratar a las niñas, y me lo escribía a mí, un grandulón de casi 30 años en ese entonces….. pero la verdad es que conocía poco esos territorios, eran vírgenes; ahí fui siempre un principiante, y creo que mis padres también fueron principiantes, siempre lo fueron… y lo más triste es que yo lo sigo siendo. Por otro lado, para mi madre, nadie, ninguna de nuestras respectivas parejas fueron suficientes, nadie llegó a las alturas de sus príncipes o su princesa, y sobre todo a las alturas de Cristiancito. Pero dije que las cartas irían sin censuras, como asumiendo que ya todos hemos emprendido vuelo. Aquí van, aquí las suelto, el Diego ya las ha leído apoyando su trasero. A lo mejor a algunos les recordará una época, otra manera de vivir.

Diego acaba de mover la cola y ahora sí, me deja leer la página; el plazo de entrega de ese relato vencía el 10 de Agosto de 1982. Creo que mi madre lo mandó finalmente al concurso literario, pero en cartas posteriores no lo menciona. Probablemente no sucedió nada. Aquí va.

 

El Encuentro

“Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos señor lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta….” una vez más “Tomad , señor y recibid…

He dormido repitiendo la oración jesuita….está amaneciendo o quizás empieza la noche…. Señor, Tú sabes cuanto cuesta aceptar la realidad….Cuando ves el sol entre los visillos, te daré las gracias….Me gusta el agua fresca si alguien moja mi boca reseca…Te doy las gracias por el brazo firme con que la enfermera levanta mis piernas lacias al cambiar las sábanas. Tengo el cuerpo muy cansado. Falta aire, la ventana está cerrada.

Mi mamá me lleva de la mano. El perro ladró. Me escondí dentro de su abrigo, ella se ríe….Señor, envuélveme Tú, ahora. Te quiero llamar a gritos, la voz no me sale, se detiene en mi horror. Nadie me querrá paralítica…. Llévame contigo….Sólo Tú puedes ver que aún soy, por dentro, la niña sana, la mujer joven, la madre trabajadora. Dame tu amor y gracia… que ésta me basta…

Tengo el pecho apretado, falta el aire. Estoy abriendo la ventana. No. No es verdad, solo lo imagino….

Mi papá sonríe, está aquí con el abuelo. ¿No murieron, entonces?….. Me voy con ellos de pesca… no me esperan…. quiero llamarlos…. mi voz no sale. Me siento flotar…. estoy cansada, tengo sueño….Tomad, Señor, y recibid… tengo que ahorrar el aire….

Me envuelven en algo. Con ruedas de goma corren conmigo por curvas, estoy tapada hasta la cabeza con una frazada. Ahora es el tintineo del ascensor. Me aprieta el pecho más fuerte…. el aire está quieto, no sale ni entra. Voy a estallar…. ¿Dónde estoy?.. ¿Dónde me meten?… parece un tubo inmenso…. Ya puedo respirar… doy un alarido…

Alguien pasa su mano por mi frente..

Ya, ya… tranquila…. tranquila….. tranquila…. Ahora está segura en el pulmón artificial…. No volverá a ahogarse…

Puedo abrir los ojos. La luz me ciega….. No fue hoy el encuentro contigo, Señor…

Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento, y toda mi voluntad…

 

********

En las cartas que siguen a continuación mi madre menciona a mis hermanos Alberto, Gonzalo y Álvaro y a mi hermana Mónica. Gonzalo acababa de llegar de los Estados Unidos y vivía transitoriamente con Anita, su futura esposa, en la casa de mis padres en Santiago. Parece que también les usaba el auto, y comía rico, y a lo mejor los dos veían harta tele y dejaban platos con restos de pizza helada en cualquier rincón; es decir todo eso, todo eso junto y revuelto, desencadenaría algunos fuegos artificiales y petardos memorables.

 

 

Cristián querido                                             5 de Abril, 1982

Entre que Gonzalo no termina sus estudios por casarse y trabajar aquí –¿donde, en qué?- ahora hemos preferido que se casen y vuelvan a los Estados Unidos por el master.

Comienza el despelote en la economía. A los “Cuescos Cabrera” los llaman Ulloa, por lo de “huyó a”.

Gonzalo con los días en Algarrobo se ve más recuperado. Llegó harto flaco y agotado. Anita avisó a sus padres del matrimonio. No parecen alegrarse mucho. Vienen recién saliendo de la gran fiesta gran del matrimonio de su hermana y están con poca $. Anita quiere por lo menos un cóctel en Frutillar. Su mamá le mandaría el traje de novia de su hermana para que lo transforme.

Me tiene desorientada esto de querer hacer todo “comme il faut”. ¿Visita de estilo?, o sea pedir la novia, no lo haremos, demasiado gasto ir al sur y algo ridículo. Esperamos baste con que vayamos dos o tres días, los de la boda, todos.

Mónica resfriada como todos los lunes. Gonzalo medio histérico; dice que Juan lo hace sentirse culpable, le deja la borra revuelta al ir a dejarlo al hospital en la mañana para quedarse con el auto…. Álvaro también agotado. Creo que la neurosis ataca esta casa. ¿Será inseguridad? ¿Falta del sentido del humor? ¿Cómo generar un clima más alegre? No sé, siento que vivo dando vueltas a la rueda de un molino…. hacer compras, ordenar un poco la casa, etc. Pienso que mañana sí, voy a jardinear, pero llega el otro día, y otro, y prefiero aislarme leyendo… y engordando. Ahora Juan se va a medianoche, o antes, a dormir a tu pieza. He descubierto que despierto muy bien en las mañanas durmiendo con la ventana entreabierta y sin sus ronquidos.

Hoy el día está precioso. Voy a salir a caminar a Providencia o al centro; no pienso hacer mío este clima de tensión. Anita y Gonzalo abajo todo el día, siento que esperan les haga ricos almuerzos o algo por el estilo. Estoy un poco decepcionada de atender a medio mundo; ya llevo años en eso. Ya es tiempo de jubilar. La Mónica no arregla su pieza y la tiene destartalada; debe ser su problema (ayer quedé agotada lavando las alfombras del los baños).

Voy a poner esta carta al correo y a mirar los árboles y caminar al sol. Mañana invitaré a Gonzalo y Anita a Colina, y si no quieren iré sola. Me gusta nadar.

Ayer fuimos con Juan a la Feria del Hogar (en FISA). Fue agotador, más exponentes que público, y mal atendido y caro. Dormimos hasta las 5 de la tarde de lo rendidos.

Cristiancito lindo estoy un poco “depre”. Me cansa este Chile, quisiera un camino con todas las marcas del juego bien expuestas. ¡Feliz tú que estás afuera! Perdona este desorden.

Te quiero

Ximena

…cada vez que salgo, Gonzalo echa a volar su imaginación.

A Gonzalo se le fueron los $2.000 en el fin de semana aquí. Juan se enoja si no le doy más $.

Me inscribí en el Instituto de Providencia en un curso de narrativa contemporánea ($3.600). Ahora avisan que lo postergan. No dan motivo

Cristiancito                                             Santiago 1 de Julio 1982

Me dio tanto gusto hablar contigo por teléfono. ¿Es verdad que no tienes foto de la chica colombiana? Me la imagino delgada, blanca, de pelo ondulado y tierna, ¿es así?

El cerdo de Cerda (un ex diputado DC) entregó la oficina de Huérfanos con Ahumada prácticamente desguazada, sin ni siquiera las luces, y hasta vendió los muebles. El hijo de la Luz Vidal ha tenido que construir dos murallas, arreglar baños, pintar, etc. Esta semana se alfombra y la próxima la amueblo y Juan atenderá su consulta. En dos meses más se retira y ahí tendrá a la secretaria (compramos un teléfono) para atender urgencias neuroquirúrgicas. Este mes de Junio ha estado en casa por vacaciones. Está contento, lleno de proyectos que a veces yo tengo que frenar, como iniciar un seguro de atención médica general…. Imagínate, qué lío sería. Más o menos $2.000 al mes por persona y que si se enferman vean médico gratis. Se necesitaría una infraestructura enorme para contratar, controlar médicos y clientes. ¿Y qué familia chilena podría pagar por persona ese seguro, y que no incluiría exámenes de laboratorio y hospitalizaciones? Por suerte ha visto que es difícil entenderse con cada médico….. Lo de las urgencias neuroquirúrgicas está bien –hace falta- y operarían en cualquier clínica privada.

En dos meses más deja el hospital y queda como profesor de neurocirugía en la Posta Central, creo.

Pasamos el San Juan en el Miramar, mirando el temporal. Se han salido esteros, el de Lo Curro inundó hartas casas y también se salió el Mapocho por Plaza Italia. Y otro estero en Lo Hermida. Tuvieron que ubicar a la gente en colegios y clubes. El mundial ha sorbido los sesos a canal 7 y 13. Ahora quieren liquidar a Santibáñez, el entrenador.

Te envío la revista Hoy. Es triste ver tanto puente destruido y siembras inundadas. Colocan unos puentes militares de metal, transitorios. Creo que algo habrás visto en la TV. Es una sensación de horror y de emoción ver el desborde de la naturaleza. No te escribo más, tengo que poner esta al correo. El día está precioso, el sol inunda la casa.

Un gran abrazo y escribe.

Ximena

 

 

Y en la carta que sigue se puede leer más de lo mismo. Me pregunta sobre esa presunta “polola” que fui a ver a Colombia, donde me imagina incluso casado con ella y viviendo con ella…… lo más triste es que ni siquiera nos besamos; era tan cortado (!)…… pero aquí va el texto, y mandado sin censura, como si ya estuviésemos bajo tierra, como le ocurrió a Antonio Montero Abt en el año 2013.

 

Querido Cristiancito                                   23 de Julio de 1982

Llegó el suplemento del New York Times, y tu carta dos días antes. Me encanta leerlo, aunque cada vez me cueste más leer el inglés.

Aquí siguen los días entero nublados y lluviosos, con peligro que si sube la temperatura venga el deshielo y las inundaciones. El barro que cubrió Vitacura era fétido a meca…… La gente de Lo Hermida aún está en lugares de emergencia.

Estoy esperando foto de tu polola. Ayer llamé a Juan Alberto, me preguntaba si la conocía por fotografías, le mentí que sí. Te debe resultar un poco triste esto de no poder verla. ¿Sigue estudiando? Me los imagino jóvenes, los padres, y no tan etiquetados como la mayoría de los colombianos. ¿Cierto que él es siquiatra? ¿Cuantos hermanos son? Tú, si se casaran, crees poder trabajar en Colombia, o en los Estados Unidos? No contestes ninguna pregunta si no quieres. ¿Cómo te recibieron? Me los imagino con una inmensa, inmensa, lupa para examinarte mejor. Una comida con mantel de damasco blancos, los abuelos y hartos tíos y tías, observando como coges la cuchara para ver que educación tienes, tratando de no preguntar directamente sobre tu familia…. ¿pasaste por algo así? Una enfermera que se casó con un médico colombiano, al principio vivía asustada, no estaba acostumbrada a manejar sirvientes de guantes. Ahora está hecha una colombiana. Claro que se casó cuando tu naciste….. y ella era totalmente de provincia.

Y aquí no pasa nada nuevo. Ayer me decidí a tener “sin cuenta” años…. al fin. Hoy viene a almorzar Santiago Marshall y en la noche vamos a comer donde Bernardo y Anita Leighton, el trabajo que les daremos…. pero se entretienen. Tienen más invitados.

Se me ha pasado la hora y ya llegó Chago, y no me he vestido. Juan ya no va más al hospital, eso quiere. Jubilar. Y yo por suerte me ha salido este nuevo hobby, escribir. Tengo que sobrevivir.

Un gran abrazo, escríbeme, nos hacen tan felices tus cartas. Dile a Gonzalo que envíe su número de cuenta bancaria. Juan tiene que mandarle los dólares del semestre. Dime si te llegaron los pobres doscientos dólares. Trataré que sean todos los meses.

Aun sigo soñando con comprar una casa en Mallorca y venir acá de visita… pero creo que extrañaría a Mónica, y a Álvaro

Ximena

 

…….como pueden ver sufrí cuando joven; sufrí y creo que esa fue mi peor época. Y la mujer que me despercudió para descubrir el mundo juntos, para descubrir otras culturas juntos, otras banderas, otras comidas juntos, otra manera de vivir y de pensar juntos, fue Pilar; pero siempre me ha quedado flotando esa triste sensación, esa gran nostalgia de que invariablemente llegó tarde a todo. Y ahora, ahora que se me acaba el tiempo, ahora que han pasado tantos años, noto que llego cada vez menos atrasado a todo. ¿Me llegará la muerte cuando sienta que ya estoy listo, cuando sienta que ya no llego tarde a nada? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (IV)….o antes de que ‘eso’ sucediera

Cristiancito                                                   Palma, 1 de Septiembre, 1981

Debes seguir escribiendo sobre lo que te pasa, sobre lo que te impresiona. Tienes la cualidad de dar con la frase justa, la que en un solo trazo define lo que ves. Escribe, escribe, mejor si es algo como diario (es lo que aconseja Alone). El dice que un escritor es oficio, el talento se perfecciona en la práctica. Hace falta gente objetiva, clara, limpia de prejuicios anquilosantes. Alguien como tú. Se puede –se debe tener dos profesiones- una para ganarse la vida y apreciarla y otra para vaciar lo personal, la propia visión de las cosas.

Me imagino como estarás en estos primeros días, la sensación de transpirar ante lo desconocido; es bueno, para contrarrestar, pensar ante el miedo que es un desafío…. que hay que ganar o al menos que no importa si se mete la pata a veces.

Anteayer, aquí en España, a un rector universitario se le cayeron los pantalones mientras leía un discurso de bienvenida. Se los subió y explicó frente al micrófono que estaba a régimen y siguió dictando su cátedra…

Al cierre de TV española, riéndose, contaba que en Chile, en la exposición de invenciones juveniles habían presentado un estudio sobre cabras con dientes postizos que daban mejor leche. Me dio pena y rabia.

Pienso encontrarme con tu papá en Río de Janeiro en Octubre y volver juntos a Chile. Juan está invitado con gastos pagados.

¡Lo pasamos bien aquí holgazaneando! En Octubre entrego este departamento. Juan Alberto y Aída con los niños quieren arrendar un yate en Holanda, para sus próximas vacaciones. Ya no se justifica seguir pagando por la casa de Algarrobo.

Voy a rebuscarme algo entre Viña y Valparaíso, con vista al mar, por si vendemos Algarrobo. Ya no tengo tantas ganas de deshacerme de esa casa si da renta. No lo sé.

Anda a Chile en Diciembre aunque solo puedas por seis días. Hay pasajes. Ya devolvimos el mío LAN. Fue horrible venir en el avión repleto bote a bote. Me vuelvo en Lufthansa por Jumbo Tour. ¿Exactamente qué le han diagnosticado a mi hermana, Mónica? ¿Tienes su teléfono para llamarla?

Cuéntame lo que se te pase por la cabeza, ten por ahí cerca papel y lápiz siempre, y de vez en cuando lo metes en un sobre y la envías, ¿quieres?

Perdona la letra, estoy llena de crema “post-sun” y no quiero manchar. Con el aire me seco y tengo que embadurnarme.

Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.

Un abrazo

Ximena

 

Cristiancito                                            Palma, 11 de Septiembre, 1981

El cinco de Octubre voy a Frankfurt y Bielefeld. El 15 Frankfurt-Río, donde me encontraré con tu papá que está invitado el 22 de Octubre a Río, y de ahí volamos a Chile.

Espero en estos días tener una carta tuya (por teléfono como que me confundo y después me siento arrepentida de lo qué no pregunté). Quisiera saber cómo es donde vives. ¿Es terrorífico dar clases? ¿Qué tipo de clima síquico se vive allá? ¿Qué experiencias nuevas tienes ahora? Hay tantas cosas que quisiera saber de ti. Es que saber de tus experiencias es como vivir el doble.

Ya me estoy lateando aquí, hay demasiada gente en el verano, casi prefiero el otoño/invierno. Hay mucho gigoló, prostitutas de lujo, quiero decir de blue jeans y aspecto estudiantil…. pero el mar es delicioso, tibio, puedo pasar horas flotando en el agua….lo malo es que la mitad mía está en mis hijos, y estoy siempre pensando en lo que ustedes gozarían con tantas playas como hay aquí. Sin embargo en los cafés hay chiquillos jóvenes sentados solos, medio tristes y chiquillas parloteando solas en otras mesas. Me entretiene ver vivir la gente, los viejos en shorts con la clásica carterita y caras de adolescentes encandilados. Las viejas con pechugas al aire y “michelines” de grasa…. Y los vendedores de uvas que les tiran granos a la gente tendida en la arena. Los alemanes se queman como jaibas y felices. Los ingleses son más “comme il fant”, más corteses, y los franceses igual a los chilenos, van siempre en grupo.

Escríbeme luego, tengo ansias de saber como lo pasas, qué haces.

Te quiero

Ximena

 

 

A Cristiancito amor del mundo           Palma, 14 de Septiembre, 1981

El otro día tenía antojo de oírte, así que a las 9 am estaba en la Compañía de Teléfonos de Palma en la colita…. Hay una cantidad de gringos jóvenes que llaman a sus novias yanquis. Como a las 12 conecté con tu cuarto, pero al sentir otra voz, me chupé entera y no me salió nada inteligible ….además el humo y el calor de la casucha, y si esperaba buscar lápiz, papel, anotar, terminaría KO.

Hay demora en la correspondencia, recién me llegó carta de Juan del 31 de Agosto, y antes una de cada hijo.

El 5 de Octubre vuelo a Frankfurt, duermo ahí para seguir en tren a Bielefeld (no quiero que Alberto vaya en auto a esperarme, los caminos son peligrosos y hay lluvias).

Cuéntame de ti. Espero estés aprovechando el tiempo no sólo en acumular conocimientos sino sobre todo en pasarlo bien, en conocer gente, saber qué piensan, qué sienten, qué esperan. Eso enriquece mucho, porque además relativiza la vida. Mientras más conocimientos vividos, más diferentes combinaciones intelectuales. Y escribe, escribe, tú tienes ese don desde chico, sabes tamizar y expresar tus descubrimientos porque tienes una mirada muy personal de las cosas, y recuerda que “ahora”, siempre “ahora” empieza todo. El pasado es algo terminado y el futuro es el camino siempre presente.

Perdóname –nada más lejos de mí que intentar dictar cátedra-. Vivo tan insegura de qué es lo justo. Sé qué nada es perfecto (por suerte), ninguna sociedad. Apenas se crea algo hay que recrearlo de nuevo; pienso en el mundo actual como una cocinería. La miseria, el resentimiento, la maldad, han existido siempre. El gran error de este siglo fue darle a la gente la ilusión loca de que las imperfecciones podrían desaparecer.

Trata de conocer chiquillas hasta que en una encuentres que tiene eso especial que te haga salir de este mundo regido por la $, por el reloj, o por el trabajo. No le temas al sufrimiento ni al desastre que pudieras tener –ni a la espera-, son parte de la felicidad de amar. Es difícil vivir. Por un lado se desea la intimidad, la serenidad, y por el otro lado se anhela la inquietud del cambio, de la pasión absorbente. Queremos ser mundo aparte y también se espera de las relaciones íntimas la intensidad de una comunión religiosa.

Y no te lateo más. ¿Cuando vas a Chile? Quiero tanto verte y oírte…. Por ahora, escribe, aunque sea algo tan desordenado como en esta carta.

Te quiero

Ximena

……el 5 de Octubre me voy. Escribe. No me atrevo a convivir sola con Aída.. Iré a un Hotel. Necesito ver a Alberto. Es lesera seguir siendo mamá…duele. El 15 vuelo a Río a encontrarme con Juan y volver a Chile.

 

 

Epílogo

Y regresamos a un día de Octubre del año 2018, aquí en Michigan, lejos de mi madre, lejos de la silla de ruedas de mi madre, de las ropas de mi madre, lejos de la sordera de mi madre, alejado también de su ceguera y de sus sufrimientos, de sus comidas, alejado de sus cafés con leche tendida en una cama, y los ruidos que se filtran, como esa televisión a todo volumen para cubrirlo todo con una falsa compañía. ¿Qué pasó? ¿Por qué el cambio? ¿Por qué ese desencuentro? ¿Ese descariño? ¿Esa indiferencia? ¿Por qué esa desconocida tan helada? ¿Acaso será simplemente la vejez de mi madre, ese descalabro que ocurre con los años? Espero no me ocurra a mí algo parecido. Ojala me pase como le ocurrió a mi padre, que durante su vejez se abrió y buscó sus tangos y su radio portátil para internarse y perderse entre las calles de su niñez y de su infancia. Algunos decían que se había puesto tonto…..

Estas cartas, la re-lectura de estas cartas, para mí son como una exploración que con suerte, me podría ayudar a descubrir, a desentrañar qué fue lo que ocurrió, qué pasó. Hasta el momento no lo sé, todavía no lo entiendo. Pero me resuenan algunas palabras, algunas frases tomadas de sus cartas:

 

“Hay tantas cosas que quisiera saber de ti….”

“Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.”

“La mitad mía está en mis hijos…..”

“Cristiancito amor del mundo”

….. y entonces, ¿qué paso?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (III)…o, “vivir con un recuerdo”

Vivir con un Recuerdo  

Los grandes terremotos ya no me impresionan. Viví el primero a los nueve años y caminé entre los escombros que después supe cubrían los cadáveres.

Las atrocidades de la naturaleza nos hacen dar gritos de espanto, pero no nos alcanzan con esa puntada en el pecho, ese escalofrío que nos recorre el espinazo cuando observamos en apenas unos minutos toda una vida.

La muerte de un hijo es una tragedia cruel, la más penosa que le puede ocurrir a una mujer; sin embargo, el tiempo cubre ese sufrimiento de la misma manera con que se cubren las heridas sangrantes, tapándolas con vendas, forrándola. En cambio, los hechos pequeños, realidades apenas advertidas, apenas adivinadas, secretos pesares, como maldades del destino, remueven en la profundidad de nosotros mismos todo un mundo de dolorosos pensamientos que a veces los años y el tiempo no pueden cubrir. Los sufrimientos morales, tan complejos como incurables, tan vivos como profundos, persisten en hundirnos en un mar depresivo, amargo, como un desencanto imposible de alejar.

Recuerdo un hecho hondo, pequeño, palpitante, como si lo viviera ahora mismo. Ya tengo cuarenta años, pero entonces no era más que una chiquilla, una niña algo soñadora sumergida en la filosofía y en la historia. En ese entonces no me gustaba compartir con mis compañeros el café de la escuela, ni me interesaban los alborotos al terminar las clases. Me levantaba temprano y recorría el parque solitaria camino a la escuela. Los jóvenes de ahora ya no parecen caminar bajo los árboles, ¿verdad? El parque era como parte de un bosque olvidado, con claros luminosos, y las avenidas anchas y rectas de los costados fueron mis preferidas. Grupos de flores crecían aquí y allá, y algunas abejas doradas zumbaban al sol de la mañana. A menudo me sentaba a contemplarlas, y gozaba el sosiego de ese mundo.

Una mañana no fui la única. Un viejo flaco y encorvado, reescribía y recopilaba páginas afirmando las hojas sueltas sobre sus rodillas. Me interesó la enigmática postura del anciano. Lo espié durante horas escondida entre el macizo de plantas de la orilla. Me alejaba finalmente silenciosa, esperando no ser vista, cuando repentinamente el anciano me llamó por mi nombre: Ximena, Ximena. Por un instante me paralizó la sorpresa. De inmediato sus ojos vivos parecieron palpitar al entregarme sus hojas manuscritas. A los pocos minutos, sentados ya muy juntos en la piedra helada, comencé a leer. En lenguaje pomposo explicaba en pormenores el trabajo y los problemas que habían tenido un grupo de personas. Mientras leía, el miraba hacia los lados, inquieto de que alguien más conociera su secreto. Me sentí turbada, intrusa, al conocer las humillaciones que el pobre viejo había sido víctima, hasta ser obligado a jubilar de su propia empresa, una empresa dirigida por él durante 25 años.

-Y para que sepas hijita –me aseguró- esto lo publicaré bien corregido, y entonces ellos sentirán vergüenza de lo que hicieron, vergüenza, y me devolverán mi trabajo.

Un ligero viento desprendió de mis manos la última página de su manuscrito. Los hechos narrados estaban fechados treinta años atrás.

Ese viejo, escribiendo su defensa tantos años más tarde, me tortura, y ese recuerdo se me ha quedado adentro como una herida sin curar.

Mi abuelo era un hombre sereno, tranquilo. Gustaba pasar sus horas leyendo en su sillón preferido frente a la chimenea y a su silenciosa biblioteca. ¿Por qué lo encontré escribiendo esa mañana? ¿Por qué esta herida no se cura? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

********

Que bien escrito está ese cuento de mi madre. Toca dos o tres temas que me picanean, me rasguñan: primero, el transcurso inexorable del tiempo y la memoria; segundo, los recuerdos indelebles…. y tercero; como no, esa herida que no cura nunca, que se esconde, y que uno a veces logra cubrir con trámites, con obligaciones, con tareas, con gatos, pero que siempre está presente y duele. Me gusta ese dolor final del cuento, esa como irreversibilidad dolorosa con que se nos presenta la vida. Encuentro además que el relato está bien escrito porque narrador es invisible, el ego de mi madre no se encuentra por ningún rincón del relato. Está claro que ese texto lo escribió porque algo le molestaba, le dolía, y no lo hizo para lucirse frente a Alone, el venerado crítico y amigo, o frente a sus conocidos, o frente a sus hijos, es decir no lo escribió para asombrarnos; ella está invisible. Al relato tampoco le faltan ni le sobran palabras; está escrito con lo justo y sin esos fuegos artificiales innecesarios que distraen, que te roban, te sacan del relato. Y uno al final queda remecido por ese paso inexorable del tiempo (¿hacia la muerte?) y donde se regurgitan costras hirientes, desencuentros.

No cabe dudad que mi madre escribía bien, y por eso mi crítica; ella pudo, ella debió escribir mejores y numerosos relatos, y fue una lástima que no lo hiciera, y no para publicar o hacerse conocida, o exitosa, o famosa; simplemente que hubiese escrito más para que su memoria perdurara otro poquito entre nosotros, entre sus hijos, entre sus nietos y nietas. Como decía antes, pese a su talento, no se tomó esta disciplina en serio y perdió ella y perdimos todos.

Por e-mail, mi querido tío Lalo comenta la nota anterior. Escribe lo siguiente:

Cristian

Me cayó bien tu mamá. Es auténtica, simple en apariencia pero profunda en el decir. Tal vez un poco adelantada a su época, pero admirable en su vitalidad. Me gustó “tu, en otro momento histórico, con una visión formada en USA”. Me da la impresión que no llegaste a fondo con ella, pero a mí me gusta su carta.

Un abrazo

Lalo

 

A mí también me gustó la carta de mi madre, tío Lalo. De manera que recordándolo a usted aquí va otra, y rodeado de gatos y rescatada del subterráneo de la casa, del subterráneo de las historias de familia, del subterráneo de los recuerdos. Dígame si lo lee junto a sus amigos en la cafetería del Jumbo mientras comparten un “ave palta”. O a lo mejor la lee solitariamente y mientras se filtra el ruido de la calle, pero con un café caliente en la mano y justo cuando un niño chico corre y se golpea la cabeza al lado suyo. Creo que la carta ensambla bien con la anterior. La copio sin censura previa, imaginando que ya, a estas alturas, nos podemos considerar todos muertos (como escribía mi amigo Ignacio Carrión), o casi muertos, o casi moribundos. A estos niveles de la vida nuestro libro ya está escrito y está abierto, y no lo podemos reescribir aunque tratemos, aunque hagamos trampa; ya no vale la pena escondernos más. Espero nadie se ofenda:

 

Querido Cristiancito                                    Santiago, 21 de Julio de 1982

Esta es la tercera vez que te escribo sin poner la carta al correo. Una ya está muy añeja; y la otra y esta, van junto a las revistas que te envío.

Estoy preocupada que estés con poca $. ¡No sé como puedes vivir con 500 dólares al mes! El mes pasado tu papá te envió un cheque por doscientos dólares. Es poco. Hubiéramos querido mandarte más, o lo que te dije por teléfono, pero aquí la recesión va y los enfermos no pagan porque tampoco tienen $. Aunque con la nueva consulta estamos más optimistas (otra vez tuve que acarrear muebles al centro). Solo gastamos en lo indispensable, en muebles. Claro que del traslado se encargó Juan… y está bien contento con el resultado. Creo que se me va al hoyo mi viaje a Palma en Septiembre, era mi sueño. No tanto por $ sino porque tengo que acompañarlo. Es difícil ver la llegada del retiro. Ahora pidió permiso sin sueldo otro mes, mientras le sale la jubilación. El pobre se siente desambientado. Me da ternura, y es muy duro sentir que hay cosas que ya no se vivirán.

El clima en la casa ha mejorado. La nueva empleada es serena y sabe su trabajo. Está contenta. Tiene tres hijos grandes y una chiquitita de cinco años. Mónica (mi hermana) volando entre un trabajo y otro, siempre asegurando que le va a ir mal. Es demasiado perfeccionista, y baraja al mismo tiempo demasiadas ideas sin decidirse por una, y hasta última hora.

Ha sido bueno inscribirme en el Taller Literario. Me ha entretenido conocer gentes tan diferentes; hay una bióloga, un abogado, una estudiante, y un técnico en electrónica. La única sin profesión soy yo. La semana pasada comimos y bebimos dos botellas a la hora de almuerzo arreglando el mundo en la Sociedad de Escritores. Y lo que me ha pasmado es que mis cuentos los han encontrado tan buenos que el conductor del taller me ha dado orden de enviarlos a un concurso literario argentino. Te envío los cuentos. Me he dado cuenta que es lo más fácil escribir, me largo nomás y después quito lo superfluo. Hay gente que escribe regio en el taller y solo una lo hacía tipo novelita rosa, pero ahora descubrí sus poesías y eso sí que es bueno. Si continúo en esto, podría pertenecer a la Sociedad de Escritores no publicados. Hasta tienen una sigla y entregan sus manuscritos al grupo en tapas con dibujos….. estoy maquineando una novela. Lo malo es que tengo la obligación de escribir un cuento semanal, con el título que después te dan.

A Álvaro (hermano menor) lo siento como si fuera un extraño. Creo que vive muy presionado en la universidad, y siempre está preocupado. A veces pienso que somos jugadores frente al tablero de ajedrez y con solo referencias de cómo se juega; me gustaría que supiera que nada es demasiado importante como para vivir en continua tensión. Si puedes escríbele algo sobre lo que se te ocurra, que lo haga sentirse un poco más tomado en cuenta. El 30 de Septiembre es el cumpleaños de Mónica y el 25 de Noviembre el de Álvaro. Si puedes envíales algunas letras a cada uno…. (y dile a Gonzalo y Álvaro).

Albertito (hermano mayor) no ha escrito desde su vuelta de España. Los papás de Aída (esposa de mi hermano, Alberto) no fueron a Europa. Y no los he llamado ya que no dieron señales de vida para el matrimonio de tu hermano, Gonzalo. Les envié parte con invitación y los invité además por teléfono…

Mientras te escribo tu papá me pregunta cómo redactar un aviso del curso que va a dictar sobre neurocirugía en el Colegio Médico. Ahora para él soy una escritora…. ja, ja, ja (así es que no sé, ni qué te cuento).

Me tomaron presa el lunes y me llevaron a la 1ª comisaría, creo en Santo Domingo. Esperé que Juan se fuera al hospital a las 2pm, para ir con la Guillermina, la empleada, en mi Chevrolet a su consulta en el edificio Carlos V, llevándole plantas y otros detalles. Lo malo es que mientras la Guillermina cuidaba el auto en el paseo peatonal de Huérfanos, y mientras yo llevaba plantas, muebles, sillas y de “un-cuanto-hay” al noveno piso, me dieron las tres de la tarde. Se empezó a llenar el paseo de gente y no pude retroceder por Bandera, y preferí seguir por Huérfanos hacia Estado, y ahí me pescaron. Era un joven oficial, más otros de tropa que no sabían qué hacer. Se armó un círculo de gente, y la Guillermina, creyendo que las “canastillas” y los insultos que llegaban desde un edificio cercano eran para ella, les contestó igualito, con sus “canastillas” propias, gritos y sacadas de madre. Preferí despacharla bien apurada para que llamara por teléfono a Juan para pedirle auxilio. El oficial no sabía qué hacer en medio de la trifulca. Habían fotografiado la patente del auto, a él, y a mí por suerte no, por estar adentro del auto. Y el vehículo de carabineros no llegaba nunca y se acumulaba más gente. El pobre con su walkie-talkie reclamaba y pedía refuerzos. Total, con un sargento adelante y otro bien sentado atrás, yo misma me fui manejando a Santo Domingo. Media hora después salí libre y manejando mi auto. Las infracciones fueron: 1. manejar por paseo peatonal, 2. manejar con los documentos vencidos desde Abril (no lo sabía), y 3. no usar lentes al conducir. Pero funcionó perfectamente el mecanismo de los amigos….. como el ex capitán de Algarrobo que conocíamos. Juan me esperaba comiéndose las uñas en la casa y hasta se olvidó de su consulta. Estaba tan contento de verme enterita que solo se fue a su consulta después de tomar té. Los enfermos esperaron. Después me llamó desde su oficina. Le encantó el arreglo de plantas y la disposición de muebles (esa tarde iban a llegar más de 40 detenidas, escuché que le decían al guardia…. y uno que ni sabe de eso por los medios de comunicación).

Ahora se armó un corto circuito en la pieza de Álvaro. El electricista hizo mal la instalación de un enchufe…. Juan duerme siesta, más tarde lo invitaré a dar una vuelta y te pongo esto al correo. Hay que hacerle más fácil la transición del hospital a su nueva vida. Es cuestión de tomárselo con “Andina”.

Escríbeme, y dile que lo hagan Alberto y Gonzalo (dos hermanos que también vivían en el extranjero). Juan espera cartas como el “maná”. Es tan dependiente de eso el pobre.

Te quiero desde aquí a donde te encuentres

Ximena

 

Para Terminar….y este epílogo es el mío:

¿Por qué me gusta escribir?

¿Por qué escribo?

¿Por qué cuento?

¿Por esa herida que no cura? ¿Por eso escribo?

¿Fue esa la herencia de mi madre?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (II)

Chus, la viuda de mi amigo Ignacio Carrión, me escribe por e-mail:

“Llevo una hora leyéndote y disfrutando. Me ha alegrado mucho volver a contactar. Agosto y Septiembre mucho trabajo. Cambio de casa, la consulta, los nietos, la inminente aparición del libro….pero todo bien. Yo más animada y con ganas de trabajar y de seguir viviendo. Me interesa mucho el tema de tu trabajo aunque cuando realmente disfruto es cuando escribes sobre tu familia. Seguimos en contacto. Un fuerte abrazo para Pilar y para ti todo mi cariño.” 

       Chus

Sigo el consejo de Chus y bajo al subterráneo de la casa para escarbar entre las cartas empolvadas que guardo entre carpetas, cajas de cartón, cuadernos, y álbumes que ya ni recordaba. Los gatos me acompañan y me los imagino también haciéndose muchas preguntas. Los siento disfrutando de está excursión hacia el subterráneo de mi casa, hacia el subterráneo de mi familia y sus historias. Por casualidad encontré una carta escrita por mi madre que considero empalma bien con mi nota anterior, escrita el 2 de Junio de este año, donde confieso que “ser desheredado es más de lo mismo”. Como mencioné en esa nota, creo que mi madre escribía bien, lo hacía bien, pero nunca se lo tomó muy en serio porque le arrancaba, “le quitaba el poto a la jeringa”. Cuando algo le resultaba bien, cuando un texto respiraba autenticidad, dolor, rabia, alegrías, ella saltaba despavorida y lo dejaba a un lado; que no, que “eso” era solo un borrador, algo escrito a la rápida y como para no aburrirse tanto. Ella poseía harto talento, no caben dudas, pero se asustó, se pasmó. En Santiago no existió ningún taller de narrativa al que ella no hubiese asistido. Le gustaba el ambiente, los escritores, las historias, la gente, pero como escribía en ese texto anterior, creo que para ella escribir era someterse a un escrutinio torturante, al análisis público, a mostrar su intimidad, sus vulnerabilidades, y eso simplemente no lo sabía tolerar y hasta ahí llegaba todo. Curiosamente, en todo orden de cosas, a ella le costó mucho enfrentar la crítica, o ese análisis que llega siempre después de las “caídas”. Pero gracias a Chus y al jolgorio de los gatos, que ahora apenas me dejan escribir porque olfatean y caminan sobre los papeles, aquí va el texto con asuntos de familia, con intimidades de familia, y que ciertamente son más interesantes que los asuntos del trabajo. Toda la razón, Chus.

 

Querido Cristiancito                                                Santiago 13 de Julio, 1982

Fue rico recibir ayer otra carta tuya. La descripción que haces de esas manos… simplemente magistral. Trata de escribir algo todos los días –sobre lo que ves- quien sabe si esa sea tu verdadera vocación, la observación escrita. Y solo se escribe bien viviendo, por eso hay tanto escritor frustrado…. No saben escribir porque no tienen tema, falta de vivencias, de observación, de esfuerzo, y entonces mirando al cielo en su ociosidad se dedican a la poesía…. Además que ya estamos en la era de la necesidad de saber hacer bien distintos trabajos… piénsalo. Así, simplemente, sin escribir perfecto, solo naturalmente, como se habla. 

Hace dos meses que voy a un taller de narrativa. Somos cuatro viejas, una “Lola” y un tipo con un dedo de frente (y que ya aspira a la celebridad), y el profesor, un ingeniero que aburrido del orden numérico un buen día se dedicó a escribir cuentos de ciencia ficción. Le gustó tanto su hobby que decidió dedicarse a eso solamente. Ha publicado algunas novelas y cuentos con buen éxito de crítica (ya cincuentón). Es increíble ver lo feliz que está ahora inventando cuentos. Tenemos que llevar uno por semana. Y ríete, el mío fue el mejor la semana pasada; antes siempre encontraba una disculpa para llegar sin nada. En realidad lo que más les gusta al grupo es que escuchen sus cuentos. Tenemos un buen sistema de notas:

 Sintaxis            1x

Anécdota            2x

Fluidez                        2x

Estilo                        3x

Fuerza                        4x

Ángel                        5x

La nota va del uno al 7. En mi caso ocurrió lo siguiente. Casi unánimemente me pusieron un seis en sintaxis, en anécdota, en fluidez y en estilo, y un siete en fuerza y ángel. Eso me dio el puntaje más alto, 107. La gracia fue usar la famosa oración de San Ignacio.

 Sintaxis            1×6=6

Anécdota            2×6=12

Fluidez                        2×6=12

Estilo                        3×6=18

Fuerza                        4×7=21

Ángel                        5×7=35

 Cristiancito, no creas que es una tontera escribir. Para mí, por supuesto, no es más que una entretención, ya tengo melladas o enmohecidas las facultades mentales. Para ti es distinto. Estás viviendo experiencias que muy pocas personas tienen, y con facilidad para describirlas. Además en España y en Europa también se aprecia mucho la literatura latinoamericana por esa mirada nueva, libre del lastre de demasiada civilización, de demasiada erudición y que se nota en el modo de escribir asfixiado de los países antiguos. (Esta es la máquina de escribir de tu hermano Gonzalo, se salta letras, no tiene acentos o no lo encuentro, ni tampoco la letra que sigue a la n). Tú tienes gracia, soltura, fluidez, y eso que se llama “ángel”… más la práctica. Dicen que es bueno anotar en cualquier libretita lo que se te ocurra… con un lote de apuntes así, hay un premio Nobel que ha compuesto sus mejores obras.

Estamos contentos. El hijo de la Luz Vidal se encargó de arreglar el departamento de Jumbo Tour (que sería usado por mi padre después de jubilar) que Cerda (ex diputado DC) entregó demolido. Quedó estupendo y salió barato. Recorrí medio Santiago buscando un escritorio, una camilla y demás detalles. Quedó bonito y dentro de un presupuesto justo. Fui hasta esos remates por quiebras judiciales, pero ahí sale más caro. Me dio pena ver a matrimonios jóvenes pagando más caro que en mueblerías de Tobalaba. Compré en Almacenes París una mesa para la máquina de escribir de la secretaria en $3.500, incluido el IVA y el transporte. En un remate salió a $5,000, más el IVA y el 8% de comisión. Una silla la compré a $3.500 de encina. En el remate estaba a $4.000 más IVA e impuestos. La oficina quedó linda, gravillada de blanco, plantas, y con los dos sillones tallados, grandes, del comedor. El escritorio que elegí es de encina, lindo. Juan está feliz. Ahora va a hacer el traslado al centro. Estoy en cama con gripe. Siento no acompañarlo para ver su oficina nueva. La otra vez gozó viendo el departamento que arrendamos en Agustinas. Ya tenemos teléfono, es el 725515 (Huérfanos esquina Ahumada). Me gusta tener un diván por si voy al centro, para tener donde descansar. Y Juan tendrá ahí siempre a su secretaria para las urgencias –será útil- claro que de 9 a 6 de la tarde.

Tu hermana Mónica y Álvaro ya están pensando en las vacaciones de invierno. Les ha ido más o menos bien y trabajan toda la noche. Juan se enfermó un poco al mezclar algo de whisky con valium, para no estar preocupado de verlos despiertos trabajando tanto y toda la noche. Ya se le pasó, pero ha quedado tan asustado que no ha vuelto a probar nada de alcohol. Es importante que yo esté con él en estos tiempos. No es fácil pasar a ser un jubilado, aunque siga atendiendo enfermos en su consulta y opere donde elija con su equipo (a los que va a prestarles su oficina por algunas horas a la semana). Y también el decano de medicina le ofreció elegir donde quería hacer clases de neurocirugía. Y Juan está contento en la casa. Dice que ahora va a pedir permiso sin sueldo, este mes y el próximo, hasta que le salga la jubilación. Estamos tranquilos. En general tenemos suerte. La gente de Vitacura está amargada porque la propiedad en esos lugares ha bajado mucho de valor debido a las inundaciones. En el Drive Lo Curro, se entierra un palo un metro en el lodo, y apenas asoman los mesones.

Si todo va bien y le pagan a Juan su desahucio, compraré algo en Mallorca con buena vista, aunque sea de tan solo dos cuartos. Añoro volver allá y ustedes tendrían un lugar de ensueño para ir a verme. Mónica y Álvaro también dicen que tendrán que buscar trabajo afuera. ¡Y es tan barato que yo viva en esa isla! Juan irá cuando quisiera. Espera dejar de trabajar en unos tres o cuatro años más.

¿De qué más puedo contarte que no lo sepas tú? Subió el dólar a 47 y cada mes subirá algo más. Se permite reimportar mercadería debido a lo poco que la gente aquí puede gastar. La gente ha retirado sus ahorros de miedo a que se los congelen. Han habido grandes festejos con motivo del centenario de la batalla de la Concepción donde hasta trajeron el corazón de varios oficiales. A Lafourcade lo sacaron del canal 7. En el Teatro Municipal de Viña, cuando le entregaban el premio Luisa Bombal por US $10.000 reclamó por el apagón cultural y no sabemos qué más porque solo radio Cooperativa ha comentado el asunto. Ahora hasta discuten si deben entregarle el premio o no, y de la inoportunidad de protestar en es evento. Por ahora sigue trabajando en El Mercurio.

 La oficina de Huérfanos con Agustinas quedó tan linda dividida en piezas, con sus dos baños, que creo darían fácilmente más de mil dólares al mes.

 Está oscureciendo y apenas leo lo que escribo. Estoy cansada con esta máquina sobre mis piernas. Gracias por tus cartas. ¿Hay allá espectáculos teatrales o ballet? Cuéntame si ves algo de eso. Son los mejores recuerdos que tengo de EE.UU. Aunque no entendía el ingles, conociendo la obra lo gozaba.

 Avísame si quieres te mande por correo tus bototos y ese sweater fino color beige.

 Un gran abrazo. Si tienes tiempo envíale unas letras a Cariola. Estuvo hospitalizado y ahora está esperando la muerte de su padre que tiene más de noventa años.

 Te quiero tanto cristiancito….

Ximena

 …recién supimos que lo más grave fue que Lafourcade pidió la vuelta a la democracia.

 

Creo que Chus tiene razón al interesarse más con las historias de familia. Una mirada rápida y superficial, imagina que los asuntos de familia pueden llegar a ser nada más que eso, asuntos de familia, restringidos hacia la familia y los más cercanos, y por eso mismo, faltos de interés. Se ventilan asuntos demasiado íntimos y uno a veces los imagina como personales, alejados de algo universal y que nos toque a todos, que nos llegue a todos. Claramente eso no ocurre. En las historias de familia y sus intimidades, se palpa de todo un poco, se ve amor, se conoce la traición, se presentan hijos ilegítimos -como los NN, en mi caso- y todo amenizado con bastante drama; es decir, se tocan temas bien universales y que nos atañen a todos de manera individual; nos llegan, y por eso nos identificamos con ellos.

Y de manera más general, la carta anterior muestra lo importante que es la escritura, las palabras, el texto, porque de alguna manera rescatamos eso que fue, eso que ocurrió, nuestras vivencias y anécdotas de otros años, y donde incluso se rescata a esa madre que partió, que ya no existe… y eso es triste, es lastimoso comprobar que en la vida diaria ya no queda nada de esa madre que encontramos en los textos de esos años, de esa mujer que tocamos levemente y que logramos atisbar en sus escritos. Pero tristemente esa es nuestra realidad, eso es lo que nos queda después de transcurridos tantos años, más de treinta y cinco, porque esa madre –la de la carta anterior- ya se fue, cerró los postigos, descorrió las persianas y partió.

 

¿Se hubiera imaginado ella, mi madre, que su hijo, su “cristiancito querido”, “te quiero tanto, cristiancito”, terminaría usando esa supuesta “gracia, soltura, fluidez, y eso que se llama ángel” para aguijonearla a ella con palabras, con un texto, con la escritura a la que ella me empujó?

Y claro, parte de esta nota la construí también basada en papelitos sueltos, esos que escribo siempre en una libretita que nunca me abandona:

“….dicen que es bueno anotar en cualquier libretita lo que se te ocurra”.