Autoficción 52: ¿De qué hablaremos?

Estabas en la librería Barnes & Noble cuando un muchacho joven te pregunta si acaso habías leído a Nietzsche, y te muestra el libro, te lo levanta frente a tus ojos: Así Habló Zaratustra. Nunca habías visto a ese muchacho que ahora te interrogaba frente a una estantería de libros. Le dijiste que no, que no habías leído nada de él, y ocultaste tu sorpresa; y lo hiciste para que no se diera cuenta de que estabas pasmado, extrañado de que un tipo de la edad de tu hija te preguntara algo así. La verdad, Cristián, es que nuevamente te dio la impresión de que las circunstancias te habían sobrepasado y no supiste cómo enfrentarla; ocurrió todo muy rápido, incluso él se disculpo al interrumpirte. Pero tu pretendías que todo era normal, la pregunta, la situación, el libro, tu entorno.

Al final, cuando se fue, te dejó flotando en un océano de interrogantes. Lo buscaste por las estanterías, en el café, pero se había esfumado, no estaba por ninguna parte y se había llevado el libro para leerlo en algún rincón distante. Al día siguiente fuiste al mismo lugar de la estantería y ahí estaba, ahí encontraste el libro. Lo abriste y te diste cuenta que el día anterior, para aparentar que todo estaba bien, corriente, no te atreviste a preguntarle más. Recuerdas que al menos lograste averiguar que no estudiaba filosofía. Te respondió que no, pero, ¿qué estudiaba? No continuaste y nunca lo podrás saber. Ahora notas que a lo mejor, por la época que transitamos, un tiempo donde leer un mensaje-texto ya parece demasiado largo, donde lo único que se lee es la frase corta, el Tweet, te sorprendió esa intromisión del extraño, y el tema. Notas que le podrías haber preguntado por qué leía eso, o qué estudiaba, si no era filosofía, qué estudiaba. Recuerdas que tenía una correa de llavero que leía Harvard colgándole del cuello, pero, ¿era realmente de Harvard, era realmente un estudiante de Harvard? Dejaste el libro en la estantería y notaste que no habías estado a la altura de las circunstancias, reiteradamente te comportas como un sorprendido que no mostró sus cartas, Cristián. Y finalmente fuiste tú el que salió arrancando de esa librería; y tozudamente, cada vez que la visitas, regresas al mismo sitio, tomas el mismo libro y tratas de leer algo distinto; aunque ya no haya nadie preguntando nada. Notas nuevamente ese destiempo, Cristián, ese saludo no correspondido, ese abrazo, esa conversación truncada. Algo te faltó, siempre te falta algo, ¿cierto?

En numerosas notas o autoficciones anteriores te has referido a tu hermano, Álvaro, y su nueva empresa. Hubo una carta que se te traspapeló y que todavía no has incluido, y donde él te habla de su trabajo. Ahí menciona las distintos capotas que tiene que usar en su nueva empresa para salir adelante; de Junior, de Ingeniero, arquitecto, secretario, lo que venga:

 

“…..me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…”

 

Te cuenta que el trabajo es intenso, y que desgraciadamente por eso no puede seguir escribiendo, y que ha tenido que dejar por un tiempo sus queridos aforismos (leer autoficción 36 y 37, por ejemplo):

 

“…..con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato….”

 

Firmó tres contratos:

 

“…..firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más….”

 

Y le golpea la dura realidad del trabajo y te cuenta la firme:

 

“…..estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé….”

 

 

Stgo, Viernes 29 de Mayo de 1987

 Querido Cristián y Pilar

 Les pido que por favor me disculpen por no haberles escrito antes, soy un ingrato, incapaz de terminar una carta. Espero poder hacerlo con esta. Desde ayer estoy leyendo el cuento, voy solo en el tercer capitulo. Espero poder tener tranquilidad para terminarlo luego. ¿Ustedes cómo están? Allá debe estar empezando el verano. Aquí el invierno está medio tímido, habrá llovido unas dos veces. Hoy amaneció nublado, con frío, dan ganas de acostarse…o estar ante una chimenea….

 En mi trabajo las cosas siguen su curso. Firmé contrato con tres personas a las que les voy a construir casas de 34 mt2. Espero poder firmar más. A veces me tengo que quedar una tarde completa esperando a que lleguen clientes. Al final del próximo mes espero comenzar con la construcción de mi primera casa. Estoy algo asustado, no me siento totalmente seguro de lo que sé. En la empresa yo soy el gerente, arquitecto, junior, etc. la gente se imagina que tiene más personal, y me piden que les mande un empleado a que les vea el sitio, o un técnico que les resuelva algún problema con la instalación del alcantarillado, o un ingeniero para que les analice si el sitio es apropiado para fundaciones, etc…, yo tengo que decirles que sí y paso a ser experto en todo…

 Con respecto a escribir estoy en receso. El trabajo me seca cualquier intención de hacerlo. No sé qué hacer con los aforismos. Espero terminarlos luego, pero así como voy tengo para rato.

 Espero que se encuentren bien, y les mando esta carta al tiro. El papá se la está llevando.

 Álvaro

 

 

Claramente los celulares todavía no habían sido inventados por nadie, de manera que tu madre, desde Algarrobo, llamaba por teléfono haciendo una cola larga para después meterse adentro de unas cabinas estrechas y sin ventilación para poder hablar contigo unos minutos. Al entrar se sumergía en un aire espeso, sobrecargado de vidas privadas, confidencias, y saludos distantes, ocultos. Cuando la comunicación no era óptima, se escuchaban gritos:

 

“….tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano…”

 

Así es, ahora lees otra de las tantas cartas que te mandó tu madre en esos años. ¿Te sorprendieron? Aquí te menciona las remodelaciones a las que estaba sometiendo la mítica casa de Algarrobo, la misma casa que nunca dejó de remodelarse, de cambiar, de sufrir accidentes, y que nunca, tampoco, pese a todos los arreglos, ha dejado de lloverse. Había un cuarto pequeño, con una linda vista a la quebrada y que ocupó un lugar importante en tu familia. Era la pieza de Teilhard de Chardin, y donde contra la pared, se podían ver los libros publicados por ese jesuita después de muerto…… porque en vida le prohibieron publicar. Fue científico, escritor, paleontólogo, filósofo y variedad de otros oficios. Se podía ver también un cuadro de él, con fotos y recortes pegados como imitando un puzzle. Recuerdas una foto en particular, en la que estaba sentado, serio, de rostro afilado, mirando hacia su copa de coñac. ¿Dónde estará ahora ese cuadro?

Corría el año 62 (siete años después de su muerte) cuando el Vaticano, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, emitió un Monitum o “peligro” al referirse a sus escritos. Recién ahora, en el 2019, el Papa Francisco está considerando terminar con esa medida. Tu madre empujaba ese culto por Teilhard, y le celebraba especialmente un texto muy bien escrito, “La Misa sobre el Mundo”, una oración poética, y que al leerla se respira autenticidad, nostalgia, soledad; no se necesita ser creyente para disfrutarla. La escribió cuando estaba en el desierto de Odos, en una expedición científica y sin ningún implemento para celebrar la eucaristía. La primera sección empieza así:

 

 El Ofertorio

 No tengo ni pan, ni vino, ni altar. Otra vez, Señor, no ya en los bosques de Aisne, sino en las espetas de Asia. Por lo cual trascenderé los símbolos para sumergirme en la pura majestad de lo Real, y yo, tu sacerdote, te ofrecerá el trabajo y la aflicción del mundo sobre el altar de la tierra entera……

 

Te cuenta como había quedado la distribución de ese cuarto:

 

“….la pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz….

 

Y te cuenta como había reaccionado tu padre con la remodelación, sobre todo cuando le ensuciaban la alfombra:

 

“….Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…”

 

Tu madre ya se había enterado que tu hermano, Gonzalo y con toda su familia, emigraban hacia Canadá. Pero esta vez no llamó al Cónsul para evitar que le dieran una Visa (leer autoficción anterior):

 

“….Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá….”

 

Y aquí llegamos, Cristian, a una sección de la carta que a ti te gustaría saltarte, o no mencionar, o no decir nada, como te ha ocurrido en otras ocasiones. Pero no queda más remedio que decirlo tal como tú lo crees haber visto, vivido, algo que ahora recuerdas pero a medias. Te acuerdas que en tu casa se apreciaba la inteligencia, el tener carrera, un título, para así respirar tranquilo y decir que has aportado y puedes ganarte la vida. Anita, la esposa de tu hermano en ese entonces, desgraciadamente cuando terminó las secundarias no continuó con estudios superiores. Era de Frutillar, había nacido ahí, en el “campo”, en el sur de Chile, un mundo familiar para tu madre pero que ella ahora apenas recordaba o rechazaba. En autoficción XVII tu madre menciona a la mamá de Anita. Ese día la tenía invitada a almorzar, y con una sola pregunta te muestra donde está el problema, toda la tensión, todos los malos entendidos que a veces ocurren en las familias y se acumulan y se perpetúan con los años:

 

…”¿De qué hablaremos? Quiero que sea útil, trataré que me instruya sobre algo de vacas para escribir un cuento….”

 

Siempre, cuando te mencionan el nombre de Anita, hay algo que te duele, Cristián. A lo mejor tú también creías que era “una mujercita” venida del sur, “del campo”, de las vacas, de un mundo donde la gente usaba nada más que las manos para ganarse la vida. ¿Y qué malo había en eso, en esa manera de trabajar, con las manos? ¿Acaso tu padre, como cirujano, no las usaba? ¿Nuevamente no estabas preparado, Cristián? ¿A ti, todo hay que anunciártelo con antelación?, ¿pedir hora? A la madre de Anita la recuerdas con cariño. Recuerdas que después de la muerte de Anita, ella sintió una necesidad muy grande de asistir a misa. Fueron a una Iglesia hispana en los alrededores de Toronto que estaba atestada de gente, de hispanos sudorosos, pero ella, la mamá de Anita, se veía vacía, desolada, sin nadie; acompañaba solamente de un atado de sufrimientos. Fue valiente. Anita no logró nunca un título, ningún de esos papeles que logran a veces los que conocen bien el sistema. Pero sientes que con esa manera tan corajuda de partir -a patadas contra el cáncer- se ganó varios títulos y doctorados. Creo que te acordarás de ella cuando te llegue la hora, Cristián, cuando te llegue tu fecha de vencimiento:

No cabe duda que tu hermano Gonzalo, en esos años, navegaba por un océano de incertidumbres. No le fue fácil. Tu madre siempre ubicó y reubicó a Anita en el campo:

 

“….Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…”

 

Por otro lado, Pato, el marido de tu hermana Mónica, recién llegados de Europa, se las arreglaban con algo temporal para conseguirse algunos pesos:

 

“…..Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies….”

 

Y nuevamente llegamos a los cuentos y la escritura. Uno de ellos fue publicado en la revista Análisis de ese entonces, dirigida por tu querido amigo Juan Pablo Cárdenas. Tu sobrino, Fernando, hijo mayor de Juan Alberto, lo disfrutó. Tu madre te lo cuenta:

 

“….Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¿Somos una familia famosa? Gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista….”

 

¿Y qué ocurría con los políticos en la mítica casa de Algarrobo?

Tu madre cuenta que tenían invitado a Bernardo Leighton ese fin de semana, el sobreviviente de un atentado terrorista en Roma, donde lo balearon en la cabeza mientras cruzaba una calle. Tu padre lo atendió una vez que Pinochet lo dejó entrar al país:

 

“…..esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly….”

 

Y para terminar, más libros. Te habla de la señora de José Donoso que recién había publicado uno:

 

“….dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica…..”

 

 

Stgo, 1º Febrero 88

 Cristiancito querido

 Y han ido pasando los meses y el culpable es el teléfono, con dos llamadas al mes escuchando tu voz me quedo más tranquila, excepto estas dos últimas semanas por tu quiste. Tuve que llamarte esta semana. A las siete de la mañana, hora en que los teléfonos con fichas están sin gente, salí temprano, supe por tu papá que era algo de grasa, pero no le creí bien y esperé que abrieran la telefónica (ahora dada en concesión a un particular aquí en Algarrobo) y a las 8:45 me dieron contigo (el mínimo $2,490 y no aceptan cheques) por eso y porque ya había gente y aire viciado es que tuve que llamarte cortito.

 Estoy feliz de que sea algo benigno, pero de todas maneras que lo manden a examinar, ¡no lo olvides!

 Este fue un año de harto trabajo. Desde Agosto arreglando esta casa. Quedó pasable, ya la puedo mirar sin pensar “debería hacer….” Las camas de ustedes con cajones se ampliaron a 1.5 (fue divertido cortar y pegar colchones), quedando matrimoniales, una en cada pieza grande, y abajo una encima de la otra como cuando chicos. La pieza de Teilhard se cerró con una puerta a la terraza, y bajo la ventana un sofá cama. Todo beige y alfombra gris-celeste y paredes y techo de genero verde con otro tapiz. También ayer agrandamos la mesa y pusimos el refrigerador en la cocina. Modificamos la ubicación de la cocina y etc., etc. Juan está chocho. La dificultad empieza cuando dejan algo tirado o ensucian la alfombra. Entonces el viejo saca escobillas y limpia con gran alharaca…Aída pidió la casa del 20 de Diciembre al 15 de Enero. Antes estuvieron una semana Anita con guaguas y empleada y no pudo irse Pascua y Año Nuevo al sur por la piedra a los riñones de Gonzalito, que estuvo un mes con la espada sobre la cabeza hasta que hubo que operarlo, entonces Anita volvió del sur. Ahora dicen que emigran a Canadá. En UNICEF la jefa está de acuerdo en guardarle el puesto mientras Gonzalo aprovechaba para seguir de Colombia (a donde va por un Congreso) a Canadá. Ahora resulta que si va a Canadá ese gobierno le exige sea con toda su familia. Son tantos y tan variados los proyectos que han tenido en estos tres últimos años que prefiero confiar en lo que veo. Gonzalo está contento en UNICEF, no tanto en su matrimonio. Anita la he visto llorar por el mal genio con que despierta Gonzalo. La escucho pero no opino. Ellos son los que solitos tienen que arreglar sus problemas. Así es que en el año habré ido para cumpleaños y cuando nos invitan especialmente. Para mi, capote, pienso que Anita no se cultiva para ser una interlocutora válida, pero es una excelente mamá, demasiada influida por teleseries (como Dallas) en que se vive en lujosos interiores con pozos petroleros como en Dinastía…

 Así es que Alberto y Aída y niños se quedaron hasta el 30 de Enero porque Anita volvió al sur…y ese es el miedo de Gonzalo, ser parqueado allá y trabajar en el sur.

 Dejé Enero a Juan Alberto, entonces, con una empleada hasta las 3 PM. Una mujer como para escribir una novela sobre su esforzada vida. Encontré todo impecable al volver, y a los niños vivos. Álvaro solo le puso baranditas a la terraza de la quebrada, ya los veía reventados al caer….Juan Alberto con un bote plástico, grande, salía hasta mar adentro con los niños mientras Aída vigilaba desde la playa. Fue bueno no ponerle motor (porque algún susto pasaron….). Me alegro haber arreglado la casa para este verano. Fue bien aprovechada. Pato ha venido los fines de semana porque está remodelando el viejo departamento de Jorge Alessandri (ex presidente de Chile, fallecido en el año 86) en Plaza de Armas. Ahora en Febrero se dedicará con Mónica a fabricar sillas de plástico con un modelo que trajeron de Italia, especial para intemperies.

 Mónica ha vuelto como otra persona. Alegre, metódica y ordenada, encontrando todo regalado de barato en Chile. Ahora –en minutos- dispone una comida, arregla su pieza y valora todo lo que hay. De tiendas quiere que me compre ropa, zapatos, y ya de eso no me interesa más que ver su gusto en los ojos.

 Fernandito saltaba de gusto con la revista de tus cuentos. ¡Somos una familia famosa!, gritaba feliz. Lamentaba que no fuera tu fotografía en la revista. Mónica decía que a tu papá había que ponerle pesas en los pies para que volviera de su orgullo. A mí todo me parece de lo mas natural. Tienes talento.

 Esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo (político chileno baleado en Italia por agentes de Pinochet) está con problemas y le harán hoy una rectoscopía. Así que quizás me quede solo con Nelly. El 8 llegan como 4 o 6 mujeres y la tercera y cuarta semana espero que puedan venir Álvaro y Marlene, y quizás Juan, Mónica y Pato. Me he dejado Febrero sin nietos para descansar, solo gente grande.

 Te envío recortes de concursos de cuentos, aunque no muy buenos los jurados. En España dicen se edita un libro con los concursos de cada año. Parece que cada pueblo tiene su concurso literario. Averigua y házmelo saber, ¿quieres?

 Son las 12:30 y quiero ponerte esta al correo. Anoche dormí mal soñando que te operaban…y en la noche Alvarito sueña con muertes y yo vivo entonces como en la Casa de los Espíritus.

 Dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan. Pilar sacó un libro autobiografía (tipo revista de corazón) de los personajes que ha conocido, con buen éxito de crítica. Te la enviaré desde Santiago.

 Cariños a los tres

 Ximena

 

 

Regresas a librería Barnes & Noble. No encuentras a nadie frente a las estanterías donde estaba el libro. Afuera llueve y está oscuro. Haces antesala, esperas, imaginas que algo va a ocurrir, quieres prepararte, quieres poder responder sin mostrar muchos titubeos; sientes que después de tantos años ya no te debería suceder lo mismo. ¿Será cierto?

Autoficción 51: Se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Por esos años alcanzabas, finalmente, tu primer trabajo en la industria privada. Todavía no obtenías tu tarjeta de residencia (la conocida green card o tarjeta verde), pero te habían contratado. Life Systems fue una pequeña compañía que diseñaba equipos para la NASA y que vivió del dinero que obtenía al presentar sus proyectos al gobierno. El dueño -ya no recuerdas su nombre- era un tipo de un ego formidable, que se encerraba en su oficina grande, imponente, rodeado de retratos, donde él figuraba como protagonista principal al lado de políticos, científicos, artistas de cine –¡lo que fuera!- junto, también, a algunos prototipos de los equipos diseñados por su empresa. En ese entonces todavía no sabías, Cristián, ni lo sospechabas, que el culto a la personalidad de estos genios y grandes empresarios, era la norma y no la excepción. Te tocarían a menudo, y pasarían a ser una constante en tu vida; incluso uno de ellos llegaría a ser presidente de la nación. Son predominantemente hombres que, pese a la poca sustancia y pies de barro que pudieran tener, saben manejar muy bien el marketing, dominan el spin -“spin doctors”- y si algo es rojo, te convencen de que ahora es amarillo; y tú al principio te defiendes, luchas, pero de alguna manera muchas veces te convencen, y lo aceptas y guardas silencio….es amarillo, ¿cierto?, siempre fue amarillo, te persuaden. Esos empresarios son personajes que entienden y conocen lo poco racionales que somos cuando tomamos decisiones, y por eso son unos verdaderos magos al manejar ciertas situaciones, críticas, donde logran doblarle la mano a cualquiera para conseguirse ese dinero que necesitan para promover sus proyectos. En ese entonces no te imaginabas que esa forma de vida sería una constante que verías repetirse una y otra vez, sería el “business model” que replicarían muchas empresas para subsistir; no sería una excepción. Un notable ejemplo y muy reciente, está en Theranos, una compañía de biotecnología comandada en ese tiempo por Elizabeth Holmes ( https://www.youtube.com/watch?v=W2_A93PWPNY ). Llegó a tener como miembros en su directorio a “expertos” como Henry Kissinger y George Shultz (!). Ahora está acusada de fraude y espera juicio para Junio del 2020.

En Life Systems te contrataron justamente para eso, porque habían vendido un proyecto donde el equipo simplemente no funcionaba, era solo “humo y espejos”. Era un sistema que le ofrecieron a la NASA con “bombos y platillos,” y que después de muchos grants y negociaciones, simplemente no funcionó. El problema consistía en que uno de los catalizadores que usaban en uno de los electrodos no era reversible, es decir se descomponía; se podía utilizar para la reducción de oxígeno, pero después se disolvía cuando trataban de usarlo para generar oxígeno. Y el sistema era un componente crítico y de gran importancia para la NASA en ese entonces ya que permitiría, al consumir oxígeno, generar electricidad (al reducirlo). Y por otro lado, en el otro modo de operación (por eso se llama reversible), generaba oxígeno a partir del agua, al descomponer el agua. Ya en el primer día de trabajo, después de ver lo que estaban tratando de hacer, le hiciste ver el problema al gran jefe supremo. Entraste feliz, como un gato contento, relajado, a su oficina para explicarle tus ideas. Estabas hasta sonriente, afuera había un sol radiante que penetraba los ventanales de su espaciosa oficina. Tremendo error, Cristián, porque casi te echa a patadas de su cueva, de sus fotos y personajes, acusándote de ignorante. ¿Acaso no sabías cuántos años y cuántos proyectos él tenía acumulados y financiados por la NASA? ¿Quién eras tú, para cuestionar su idea? Aparte de ser un gran mocoso, un recién llegado en esta área, ¿quién eras tú, Cristián? Por eso, el leer la carta de tu padre, ahora te genera una sonrisa:

 

“…..también es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo….”

 

Pero en tu vida profesional siempre encontraste gente valiosa, hombres y mujeres meritorios, alejados de las luces y la bulla, pero que sabían y entendían lo que hacían. Tu misión fue invariablemente buscarlos, olfatear bien y desenterrarlos porque estaban siempre ahí, fueron pocos, pero estuvieron siempre ahí. John Lennon menciona algo parecido en su lírica de Imagine:

 

“…..you may think that I am a dreamer

but I am not the only one

I hope someday you will join us….”

 

 

Tu padre te pregunta por Pilar:

 

“….¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar?…”

 

No le resultaría nada de fácil a la Pili, sobre todo porque su director de tesis alargaba y extendía su trabajo tratando de alcanzar la gloria, nuevas publicaciones, o apetitosos descubrimientos. En el fondo los estudiantes como ella -o como tú antes- son mano de obra barata para estos profesores, y a veces cuesta que estos los liberen, les den el pase y puedan recibirse para obtener un trabajo verdadero, con más seguridades.

Pronto mi padre se larga con un detallado rosario sobre el estado físico de su familia, y te cuenta sobre tu hermano, Álvaro, que iniciaba su propia empresa, o tu hermano Gonzalo que soñaba urgentemente con partir, con arrancarse de Chile, volar lo más lejos posible (aunque en esta carta tu padre no te dice una palabra, todo estaba bien, viajaba mucho a Buenos Aires. Eso sería todo):

 

“….Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires….”

 

 

Y, claro, también llegan noticias sobre la salud de tu madre que recién había sobrepasado con éxito otro chequeo médico:

 

“…todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal…”

 

Y llegamos a la carta:

 

Santiago, Septiembre 12 de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Estamos muy contentos con que tú, Cristiancito, hayas logrado un contrato en la empresa privada, que sin ninguna duda, te ofrece mejores condiciones económicas y probablemente mayores expectativas y futuro. La copia del contrato que nos enviaste nos parece muy buena, pero las exigencias de trabajo son harto grandes. Ojala que a futuro puedas tener vacaciones más prolongadas. También es importante el ambiente de trabajo y la estimación que te demuestre la gente. Por favor, Cristián, mándame a contar estos y otros aspectos de tu nuevo trabajo. Otra cosa también que creo importante, es que tu de ahora averigües con tu abogado de todos los tramites para lograr la residencia definitiva. Ya que en el mismo contrato dice que este podría cambiar en relación con tu condición de residencia en USA. Averigua lo que tienen que pagarle al abogado, pero asegúrate por anticipado un buen resultado al respecto.

 ¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? ¿Ha comenzado a redactar? Desde que uno inicia la redacción, hasta que termina con las revisiones, bibliografías, etc., en general creo que debe demorar como un año. Cuéntame cómo le va al respecto.

 Acá sin ninguna novedad de importancia. Desafortunadamente seguimos en la misma situación, pero con la esperanza de que las cosas cambien.

 Todos bien de salud. La mamá acaba de hacerse un chequeo médico que fue absolutamente normal.

 Álvaro iniciando la construcción de sus primeras casas.

 La Moniquita regresa a Santiago con vuelo confirmado el 13 de Octubre.

 Gonzalo trabajando bien en la UNICEF y va con frecuencia, por su oficina, a Buenos Aires.

 Alberto sigue muy bien en su Departamento de Diálisis.

 Yo, como siempre, haciendo proyectos en Indisa, que ojalá se cumplan todos.

 La mamá en este tiempo gran parte de la semana se va a Algarrobo porque estamos haciendo una remodelación de la casa.

 ¿Cuándo se casa la hija de los Guenther?

 Reciban tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta tu padre menciona dos temas importantes: el nacimiento de tu primera hija, Camila, y el viaje final de tu hermano, Gonzalo, a Canadá:

 

(1987)

Querido Cristiancito

 Antes que nada, muchas felicitaciones por la magnífica noticia de la niñita que van a tener. Es macanuda la suerte que han tenido, que sea niñita, porque es nuestra experiencia y de la inmensa mayoría, que las niñas son muy amorosas y querendonas de sus papás. ¿Cómo se siente Pilar? Por lo que nos cuentas los vómitos han parado, pero de todas maneras tiene que cuidarse mucho. Debe ser lindo sentir moverse la guagua. Cuando tú estabas en la guatita de la mamá, dabas muchas patadas, y tus movimientos, a veces se veían a través de las sábanas de la mamá. Por lo que nos has informado, el nacimiento será en Mayo. ¿Exactamente en qué fecha te ha dicho el doctor? Mándanos decir ese dato para que la mamá programe sus cosas. ¿Qué médico la atiende? ¿En qué hospital o Clínica se atenderá Pilar? ¿El gasto de todo el parto es por cuenta de ustedes, o reciben alguna ayuda del seguro? Por suerte la niña ha venido ahora que tienen mas holgura económica. ¿Pilar sigue trabajando en la universidad? ¿Cuándo cree que sacará su tesis y después el doctorado? ¿Es real que ha recibido ofertas para un puesto después del doctorado? Y tú, Cristián, ¿estás más acostumbrado en el trabajo? No siempre las cosas son ideales, porque donde se tenga trabajo, siempre existen algunas dificultades; los trabajos ideales no existen. ¿Qué posibilidades hay para obtener residencia en EE.UU? A Gonzalo, tú sabes, le dieron residencia en Canadá, y piensa ir en Febrero-Marzo, por un mes, y ver personalmente las posibilidades de trabajo. Yo creo que si puede los pasará a ver. Todos acá, la mamá y hermanos bien de salud, aunque Gonzalo tiene una litiasis renal y mañana le sacan el cálculo.

 Recibe tú, Pilar y la niña un abrazo muy cariñoso de tus hermanos y mío.

 Juan

 

Y aquí llegamos a la carta de mi hermano, Gonzalo, que te felicita por la noticia de la futura niña, de Camila. No fue una sorpresa, simplemente ustedes se cansaron de que la tesis, el doctorado de Pilar, se alargara y alargara indefinidamente, y no por falta de resultados, más bien porque ella les producía demasiados, y justamente por eso no la liberaban; que todavía falta eso, le decían, o qué tal si nos confirmas esa hipótesis haciendo este otro experimento, la aconsejaban nuevamente. Fue por eso que ella simplemente terminó su doctorado pero en sus propios términos. No fue tarea fácil, no le fue cómodo ir a trabajar moviendo equipos y obteniendo nuevos resultados con esa panza que crecía y se expandía; pero lo hizo, y después de gran esfuerzo, constancia, sacrificio, lo logró. Pero no, a ti no te ocurrió como te cuenta Gonzalo:

 

“….¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos…”

Para variar, no estabas preparado, pero eso qué importancia tenía, nada iba a fallar, ¿cierto? Fue una de las pocas ocasiones en que pudiste decir que la ignorancia te ayudó, Cristián. Desconocías los peligros y eso te ayudó a seguir, te ayudó a echarle pa’delante.

Tu hermano partía hacia Canadá, pero esta vez no le cuenta nada a su madre:

 

“…a la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo…”

 

En Autoficción 48 contaste el intento fallido de tu hermano, Gonzalo, de escapar con “camas y petacas” hacia Australia. Lo tenía todo listo, todo arreglado con la embajada de ese país, cuando tu madre, solapadamente, los llamó por teléfono para informarles que en tu familia, en la familia de ella, había mucha enfermedad mental, muchos locos, muchos desquiciados. Tú siempre le escuchabas una historia de un descendiente Ossa, por ejemplo, uno que después de buscar oro en el desierto (no salitre, como los Ossa conocidos, bien famosos y pudientes), había terminado de maquinista en un tren que circulaba por el sur de Chile. Siempre te has preguntado cómo lo hizo para contactarse con la embajada. ¿Llamaría temprano una mañana? ¿Estaba todavía en cama? ¿Cómo se identificó? ¿Y qué detalles les habrá contado? ¿Qué Gonzalo llegaría con una pica y una pala a buscar oro en las veredas de Toronto? ¿Eso les dijo? No lo sabemos, pero debido a esa llamada, esta vez tu hermano se movió en las sombras, con sigilo, y se comunicó solamente con tu padre:

 

“…al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara….”

 

Aparentemente la partida hacia Canadá le vino como “anillo al dedo” a tu hermano porque el jefe de promoción mundial de UNICEF le contó, a la representante en Chile, es decir la jefa de tu hermano, que:

 

“…..esperaban que ella fuera la última representante en años….”

 

Eso confirmó en Gonzalo que la decisión de partir hacia Canadá era la correcta. A su trabajo ya le quedaba poca cuerda. Finalmente se despide augurando encuentros y paseos juntos.

 

“…vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad)….”

 

Pero eso no sucedería tan a menudo, Cristián. Ustedes dos estaban recién comenzando una nueva vida lejos de Chile, cada uno rodeado de sus respectivas familias y preocupaciones, que simplemente no se dieron cuenta. Las buenas intenciones siempre existieron, estuvieron persistentemente ahí, y ustedes también imaginaron que los tiempos eran eternos, y que no les costaría mucho organizar “algo”, una comida, y en cualquier momento podrían verse y conversar. Pero algo así ocurriría en contadas ocasiones porque eso cuesta, se demora en florecer, y ustedes, que creían tener el tiempo del mundo por delante, Cristián, dejaron pasar muchas oportunidades que después simplemente no se presentaron, no llegaron nunca más.

Aquí va la carta donde se respira algo de su felicidad:

 

13 de Noviembre de 1987

 Queridos Pilar y Cristián

 Felicitaciones. ¿Qué rico ah….? Pero Cristián, la lata es que uno se encariña con la panza….y después se va…pero es rico igual, van a gozar como chinos.

 El papá nos ha contado las que han tenido que pasar por el embarazo. Supongo que ya se le han pasado los vómitos a Pilar. Cuando la Anita estaba esperando la primera guagua nuestra, durante tres meses y medio comí fuera o me tuve que hacer sándwiches (mucho más sándwiches como te podrás imaginar). A la Anita le molestaba hasta el olor de las comidas. Y bueno, ahora peso 93 Kg. NO LO PODÍA CREER el otro día. No estamos comprando bebidas para nada.

 Las niñas han estado en general bien, pero ayer se enfermó la Catalina, así que la tuvimos que llevar al doctor. Le están dando una dosis de antibióticos salvajes. También estuvo en estos días la hermana de la Anita, Carmen. Venía a comprar un vestido de matrimonio a Santiago (……!!!…..).

 Lo han pasado re-bien.

 Ah, Pilar, estuve en Talca como 4 días, recorriendo unos proyectos que tiene UNICEF allá. No fui donde tus papás por falta de tiempo (estuve viajando por unos caminos literalmente infernales todo el tiempo), pero lo pasé súper bien y comí como un cerdo. El Hotel Plaza de Talca es harto rico, y me llegué hasta meter en el sauna (casi me muero con 67 grados, eso sí).

Y qué más….la representante de acá le dijo el jefe de programación mundial de UNICEF (en la última reunión de representantes de Centro y Sudamérica que se realizó en Bogotá) que esperaban que ella fuera la última representante en años…. (!!PLEASE DO NOT, DO NOT COMMENT!!!!!)

Así es que estoy súper contento con la carta que me llegó de la Embajada de Canadá….Me confirmaron definitivamente que estamos autorizados a emigrar y me piden que pasemos con los pasaportes y los pasajes a buscar la Visa. Tenemos hasta el 12 de Junio de 1988 para entrar o perdemos todo (los casi tres años de solicitudes y entrevistas).

Así que ya es definitivo. En Mayo nos vamos a Canadá. No voy a dejar mi trabajo de acá, eso si. Vamos a ir todos a Canadá, y si es que encuentro trabajo en el mes de tiempo que me voy a tomar como vacaciones, se queda la Anita y las niñas, y yo vuelvo a terminar los asuntos acá en Santiago. Ya estoy escribiendo cartas a Canadá solicitando empleo.

A la mamá no le he dicho nada porque se le caería el pelo. Al papá sí. Me aconsejó que no le dijera nada a la mamá hasta cuando me fuera a ir para que no se amargara. Acá en Chile está como se pueden imaginar. Esta mierda va de mal en peor. Por favor no añoren nada más que a los familiares (y algunos…a eso) hasta las empanadas se han echado a perder. Caca, caca, caca.

He estado cotizando los precios de los pasajes Stgo-Montreal-Stgo y valen $1,220 cada uno, más la Godo que paga un 50% y la Catalina (me van a creer) paga un 10%.

El papá me dijo eso sí, que ustedes conocían una agencia en que los pasajes valían súper baratos. Como realmente no tenemos plata para comprar los pasajes y llevar plata para un mes), voy a pedir un préstamo –que si logro obtener trabajo en Canadá en un mes- lo voy a pagar con mi trabajo de allá. Me serviría un montón que ustedes me averiguaran cuanto podría ser lo más barato Stgo-Montreal-Stgo (y que nos digan si hay que hacer cambio de avión…ojalá no)

Vamos a estar súper cerca. Durante las vacaciones nos vamos a ver y visitar y copuchear sobre guaguas (ya van a ver lo entretenido que es…es verdad).

Bueno, gallos, contesten luego y pásenlo bien.

Un abrazo

Gonzalo

 

Y pareciera que deseas intentarlo nuevamente, Cristián, te veo bien metido.

Allá vamos:

 

-¿Tienes calor? –te pregunta la Pili, reiteradamente.

 

No, le dices que no, que todavía no tanto, pese a la humedad. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de intenso calor santiaguino, en Chile. Detenía el auto frente al portón de entrada y tocaba varias veces la bocina. Ladra un perro, escuchas pasos apresurados y a tu madre que le pide a la Guille, a la empleada de ese entonces, que se apresurara “….apúrese con la comida, mijita, que ya llegó el caballero. Rápido, rápido”.

 

Afuera ahora llueve en Michigan, también hace calor, pero no llega nadie a tocarnos la bocina, o ya no llega nadie apurado a que le sirvan la comida. Tu gato, el Diego, mira por el ventanal hacia un pájaro que cruza velozmente, un cardenal que vuela rápido, y que casi choca con el ventanal; pero no ocurre nada malo, Cristián, tranquilo; sucede, solamente, que se te pasaron más de treinta años y casi no te diste cuenta.

Autoficción 50: ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

-¿Tienes calor? –le pregunta la Pili.

 

Le dices que no, que todavía no tanto. Y te acuerdas de tu padre cuando llegaba del trabajo en esos días de calor santiagino, con las ventanas del segundo piso de la casa –de tu casa- abiertas hacia la calle y con los postigos de madera café a medio abrir para protegerse del sol del verano. “Apúrese con la comida, mijita, que ya llegó don Juan. Rápido, rápido”, escuchabas.

Y esa tarde tu padre comió en el cuarto de ustedes, en una mesa diminuta, amarilla, que habían comprado en un remate de gringos. ¿Por qué a veces comía ahí? ¿A lo mejor para verlos a ustedes, para estar con sus hijos? No lo sabes, Cristián, pero esas son a veces las imágenes que te llegan del pasado y que te cachetean, y que se mezclan con el presente y con los huevos fritos y el arroz, y la marraqueta fresca, con ese aroma a marraqueta tibia y crujiente que tu padre se lleva a la boca, lo estás viendo. “Apúrese, apúrese, mijita, que ya llegó el caballero,” escuchabas.

 

Y regresas a las cartas de esos años. Ahora te tropiezas con una de tu hermana Mónica que en ese tiempo pasaba unos meses en Italia junto a Pato, su marido en ese entonces. Empezaban sus vidas en común y todavía no había nacido el Patatín, la Xime, y el Igna; todos ya grandes en el 2019, y a lo mejor todos ya crecidos y planificando sus propios viajes, practicando sus propios saltos mortales fuera del nido para aterrizar dónde, Cristián, ¿en Chile? ¿en Suiza?, ¿en los Estados Unidos?

A tu hermana y Pato ya se les acababa el tiempo que pasaron en Roma y regresaban, pero a un regreso complicado porque:

 

“….la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…”

 

Ella saca cuentas, usa los números y entonces la realidad la abofetea duramente:

 

“…pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes…”

 

La soledad del viaje por Italia y España le hace ver que las familias se desgranan, algo parecido a lo que ocurre con los choclos secos, o con la uva madura, pero esa es la realidad de las distancias, de las vidas diferentes, de los golpes que nos da la existencia:

 

“….me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos….”

 

Y es cierto, el ADN es bueno, pero para los veterinarios, porque en las familias parece que los rumbos particulares, la historia de cada uno es más importante, y se mueve por otros derroteros.

 

Roma 24 de Mayo 1987

Queridos Cristián y Pilar

 ¡HOLA!….y primero que todo perdonen por lo ingrata que he sido al no escribirles.

 Les contaré que todo Marzo nos dedicamos a viajar. Primero nos fuimos directamente a España ya que en Amposle vive una tía de Pato (hermana de su mamá) con cuatro de sus hijos, los cuales por tener padre español se vinieron con “camas y petacas” a buscar trabajo y establecerse definitivamente en España. Ahí estuvimos como una semana. Asistimos al matrimonio del menor de los hijos (el que vivió varios años en la casa de Pato) y luego partimos a Barcelona donde estuvimos como diez días.

 Fueron nuestros primeros aprontes de viaje, y del cual sacamos muchas experiencias de todo tipo; y una que parece tonta y práctica. ¡Viajar con lo menos posible de ropa y peso!

 De ahí partimos con la idea de venirnos conociendo las ciudades más importantes hasta llegar a Roma. Pero como les cuento fue una “idea”. Todo varía mucho en el transcurso, y finalmente terminamos llegando a Florencia, donde también estuvimos como diez días. Ahí lo pasamos muy bien y hay tanto que conocer. Con Pato tomamos cualquier cantidad de fotos, y caminábamos como promedio, ¡ocho horas diarias!, pero igual mis “tobillos no se vieron afectados”. Llegamos a Roma (¿un poco?) rendidos y los bolsillos vacíos. La verdad es que se gasta mucho más de lo que uno supone. Llegamos ingenuamente a la casa de los chilenos (en donde nos habíamos quedado en Enero) ya que nos insistieron mucho antes de partir y…. ¡ERROR FATAL! Nunca lo deberíamos haber hecho, además de tirarnos unas indirectas-directas fuertes, nos contagiamos de una gripe súper mala que tenía ella. Yo empecé con dolores de garganta y un poco de fiebre….y todo eso en pie, ya que dormíamos en el living. Después, a los dos días de haber llegado, Pato, muy duro para resistir, cae con 39 de fiebre. Fue ahí cuando decidimos venirnos nuevamente a San Giovanni (son de una comunidad de curas, pero no viven aquí). Ahí, los dos nos metimos a la cama; Pato muy necesitado, pero yo solo para reponerme mejor….pero de ahí en adelante, TODO, TODO el mes de abril estuvimos enfermos. No pudimos salir de Roma. Estábamos amargados, sintiéndonos debiluchos, parecía un partido de ping-pong, primero era Pato y después yo. Los papás preocupados, al final llamamos porque no recibían nada de cartas. Hay que sumarle que un día amanecía bonito, y a los diez minutos todo era agua y frío, por lo que nos costaba reponernos. Pero en los últimos días de Abril , ya repuestos, arreglamos e hicimos planes para viajar durante todo el mes de Mayo por el sur de Italia. Fuimos a Nápoles, luego a Capri, de ahí a Salerno. Conocimos la costa Amalti, y luego tomamos el tren que nos llevó directamente a Palermo en Sicilia. En total viajamos 14 días de los 30, del día 4 de Mayo al lunes 18, y nos gastamos la plata que pensábamos nos iba a alcanzar para todo el mes. Todo esto se los digo para que sepan una triste verdad. La plata no nos va a alcanzar para ir a USA y así poder estar con ustedes. De verdad que me da pena, por años que no los veo. Hoy por ejemplo, que es domingo, amanecí con un poco de nostalgia. Son muchos meses de estar en el aire y me trataba de imaginar cómo estarían ustedes, qué estarían haciendo, y no podía. No los tengo ni en el mundo de cada uno estudiando o en las casas, ni tampoco de casados y viviendo en los Estados Unidos. Me da pena algunas veces pensar que sé más de una amiga, ahora, que de ustedes dos. Querría estar con ustedes juntos en su casa. Sé que también todo esto se debe porque “YO” no escribo mucho, por no decir nada….y así no estoy al tanto. Pero el pasarlo bien, conversar y vivir juntos por un tiempo, nada tiene que ver. Pucha, de verdad que me da harta pena. Ya no tenemos cómo arreglarlo, ni cambiar planes, ya que vimos que comprando un Eurail-pass era la única posibilidad “real” de conocer. En Marzo hablamos con el papá y vimos que comprándolos en Chile era mucho más barato que en Roma. Los mandó de Chile, para así viajar Abril/Mayo/Junio (tres meses). Pero todos los cálculos fallaron por el mes de Abril que estuvimos enfermos y nos gastamos la plata del mes en cama. Teníamos planeado haber viajado Abril-Mayo-Junio con el Eurail-pass, y luego Julio irnos a USA donde ustedes.

 Me hubiese gustado tanto haber conversado horas y horas con ustedes dos. Todo resultó distinto….y el futuro, la vuelta a Chile ,“empelota”, perdón, pero la verdad es que volvemos con una mano por delante y otra por detrás….y sin trabajo…

 Es increíble, con Pato hemos tratado de hacer todo ordenado, planificado, pero no sé si todo eso sirve de algo. Los dos terminamos de estudiar, nos casamos porque era “seguro” que la beca nos salía al tiro….¡Las pinzas! Después hicimos tiempo en lo que mejor pudimos y por fin salió…lo pasamos aquí uy bien, aunque no se pudo estudiar nada ya que el curso no existía, pero igual el viajar y conocer da mucho más. Pero ahora nos encontramos los dos, Pato que cumple 29 y yo 28, sin trabajo y viviendo como tú sabes.

 Este año cumpliremos (en Junio) 2 años de casados, y en Marzo próximo DIEZ años que nos conocemos, y aunque antes poco me gustaban las guaguas veo que inconcientemente que cada día quiero más poder tener una. La verdad es que me muero de ganas. No sé si a ustedes les pasa lo mismo.

 Se fijan, son tantas las cosas que nos pasan y quizás ni las sabemos. Ahora que hemos estado lejos me doy cuenta de lo necesario que es sentirse con algo en común y saber cómo están los que queremos. Después de esto prometo escribirles. Los quiero mucho.

 Mónica

 …Pato duerme siesta, por eso no puede firmar

 …todo lo que les escribo a ustedes no se los cueto a los papás ya que tienen BASTANTES problemas, así que no comenten nada.

 

 

Tu querido padre, continúa con sus cartas donde explica el proceso de la familia, de su familia, cómo tratando de explicar los mecanismos internos que todavía la mantenían unida, pero es una familia que poco a poco se atomiza y que en forma natural se distancia, se separa. Todavía te echa de menos, pero eso Cristián, poco a poco y de manera natural, cambiará. Tú te fuiste, ¡qué esperabas! Pero aquí está tu padre que cuenta sobre el estado de su familia, pero más físico que emocional, punto por punto, brincando de personaje en personaje, como si se tratara de un procedimiento quirúrgico; primero un corte por ahí para después seguir con otro por allá, en un orden meticuloso y secuencial que parece combatir el caos, como si todo estuviese bajo control, dominado en el quirófano, y fácil de extrapolar hacia el futuro.

Cuenta que tu madre pasa el test de la ecografía y la premian con una prórroga en su “fecha de vencimiento”; no le encuentran ese cáncer que parece aprendió a jugarle a las escondidas, y que continúa milagrosamente sana, sana y aparentemente libre hasta que llegue la siguiente molestia, hasta la próxima visita al médico, o hasta la próxima ecografía que le puede llegar en cualquier día maldito, cualquier mes, cualquier año, solo falta la molestia, o el susto, para que eso ocurra, para que ella pida hora nuevamente y vaya escondidita –sin contarle a nadie, sin contarle a tu papá- a recibir la prórroga o la sentencia final, la “fecha vencimiento”.

 

 

Stgo 29 de Mayo 87

Querido Cristiancito y Pilar

 Les deseo que estén muy bien de salud y les vaya bien en vuestros trabajos. Nosotros acá en buenas condiciones, solo echándoles de menos. Todos bien de salud.

 La mamá se hizo una ecografía y está normal.

Álvaro poniendo en marcha su empresa constructora.

 Gonzalo con sus proyectos de Canadá.

 Alberto trabajando en buenas condiciones.

 La Mónica y Pato están viajando por España y Francia.

 Reciban un cariñoso abrazo de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

 

 La carta de tu madre es distinta a la de tu papá. Como ella misma lo indica, en sus cartas ella “se pone a comentar, a divagar con las teclas”, como si improvisara con el jazz. La carta no tenía fecha, pero por lo que menciona al hablar de tu hermano Álvaro, la escribió cuando él todavía no intentaba su propia empresa, la que indica tu padre en la carta anterior. Se refiere también a tu hermano Gonzalo, que está cada vez más decidido a apostar por Canadá pese al buen salario, pese a trabajar para la Unicef, pese al auto que le prestan tus padres, pese a las machas a la parmesana que saborean cerca de una playa en Algarrobo, en Los Patitos, o pese a la ayuda de las empleadas; él y Anita ya estaban decididos, ya no le veían otra alternativa, tenían que irse, se le hacía imperativo escapar de esa realidad de la familia. Te lo aseguró hace pocos días cuando te llamó por teléfono desde Canadá para comentarte Autoficción 49. Te contó que cuando la leyó, le vinieron flashbacks, tuvo pesadillas, y le dijo a Connie (su esposa actual) que ya no deseaba leerlas, que eran recuerdos que no quería revivir porque la verdad es que en esos años necesitaban irse, volar lejos, arrancarse del país,

 

”…de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace….”

 

Eso lo podría haber escrito yo, te dice por la línea.

 

Y finalmente, Cristián, tu madre te comenta sobre la situación política chilena. Tu intención inicial de estas notas de esta autoficción era centrarte en eso, la historia de una familia chilena en un período crítico en la historia de tu país, pero se te enredan las piernas y siempre terminas hablando demasiado sobre tu familia chilena de esos años, y no cuentas mucho, no dices mucho sobre lo que ocurría en la calle, como

 

“….. el cierre de noticias, por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?….”

 

 

(1987)

Cristián amor

 Estoy leyendo la revista Quimera española. La he gozado. Me asustó la cantidad de US$ en sellos. Y gracias por la linda tarjeta para mi cumpleaños. Quizás para el tuyo estaré volando a España. Tu naciste el 16 de Agosto a las once de la noche. Me fui a la Clínica Santa María el día 15 (era fiesta por la asunción de la Virgen). Tantos años después a esa misma hora estaré atravesando el océano. Será lindo, ya empiezo a soñar. Quiero olvidarme de esta vida latinoamericana. En Madrid voy a vagar, gozando los 40 a la sombra. Aquí hace tanto frío….releí lo que te escribí en la mañana; un puro pensamiento esquizofrénico, pero te la envío por las copuchas. Escribir cartas, no sé, me pongo a comentar, a divagar con las teclas. Juan se reía cuando le leía a él.

 Álvaro nos contó hoy que pidió aumento de sueldo por el mucho trabajo, y que se lo darían según cómo les vaya en los próximos meses. No sé si te conté que era una gran empresa con 100 obreros y hartos empleados y ahora quedan tres, siendo Álvaro el tercero; no sé cuantos obreros hay ahora.

 Voy a ver a Anita y le llevaré pañales. Juan no quiere que los invite todos los días, dice que Anita debe saber lo que le espera en el extranjero donde no hay empleadas. Ellos usan el auto de Juan, a quien no le gusta ya manejar. Gonzalito lo lleva en las mañanas a Indisa, y Juan se regresa en taxi. Mañana vienen a almorzar Edmundo Concha y Juan Alberto. Espero que encuentren algún tema de conversación. Trataré de hablar de tangos que a los tres les gustan. A mí me parece música de TBC (tuberculosis), así que Juan oye los tangos que le regaló Álvaro, con audífonos.

 El día está muy frío y nublado, son las tres de la tarde y tengo que salir a caminar, Juan chillaría porque le gustaría verme fajada como momia en la camita. Pero no chilla enojado, sino por buena voluntad y mala costumbre.

 El viernes fuimos a comer donde Coco (todo el directorio de la Clínica Indisa). Ostras, corvina, torta, etc. Todos muy corteses hablando de cualquier tema apolítico pero como estaba Genaro Arriagada (político importante durante la transición) derivó a criticas y hasta los derechistas hablaron bien de Mónica Madariaga, la ex ministra de justicia que ahora está contra el gobierno. Y también de lo humillante para todos, del cierre de noticias por varios días, de Radio Chilena, Cooperativa, Santiago, y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta les prohibieron leer más de dos veces al día la negativa de dar noticias?

 Bueno. Cristiancito amor, siento que no estés en Chile donde tendrías tanto tema. Yo escribiría sobre la indiferencia.

 Los curas lanzaron una proclama cuero de diablo sobre la injusticia de que sólo algunos puedan hablar y publicar, y sobre la miseria. Si la veo escrita, te la envío. Pero no sufras por nosotros. La gente no lo pasa mal, se amurallan dentro de cada familia.

 Te quiero un montón.

 Ximena

Autoficción 49: Fue a invitar al Cardenal Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini….

-¿Tienes hambre? –te pregunta la Pili.

 

Le dices que no, todavía no tanto. Y recuerdas a tu padre cuando llegaba del trabajo hambriento, con la capacidad de devorarse un gran plato de arroz con carne y huevos fritos después del trabajo de hospital. Apúrese con la comida, mijita, que llegó don Juan, escuchábamos.

 

Y regresas a las cartas, esas que escribió tu madre muy seguidas, una detrás de otra, como metralletas. Te molestas porque una se te traspapeló. Costaba darse cuenta del año en que fue escrita porque la fecha venía con un 7 tipiado sobre un 6, lo que hacía difícil saber si había sido escrita en el 86 o en el año 87. Apostaste por el 87 y te equivocaste porque al leerla, por las noticias que anunciaba tu madre, se nota claramente que el año fue el 86. Cuenta claramente que el departamento de diálisis de tu hermano Alberto todavía no había sido inaugurado, por ejemplo, y eso ocurría en el año 86. En todo caso ese traspapeleo todavía resulta, todavía funciona porque ofrece un buen contraste al compararla con una carta del año 87, justo un año después, donde tu madre cuenta lo esforzado, lo difícil que le resultó a tu hermano Juan Alberto salir adelante con su departamento de diálisis. Cuenta también algo relacionado con tu tío Daniel Frías, algo legal que ya no recuerdas:

 

Stgo 8 de Mayo 87

 Cristiancito querido

 Recién te escribo un poco apresuradamente, sin releer. Creo que a Daniel le pidas como a tío que arregle ese asunto legal. Es más o menos nada para él. Además ha atendido a Danielito cuando Daniel se lo ha pedido…es solo vuelta de mano. Aquí se le pone más interés en ver asuntos a lo amigo, a lo pariente, que por $.

 Por favor Cristiancito trata de ser bien amigo de Juan Alberto. Lo necesita. Como dice Gonzalo, sigue siendo un exiliado. Yo creo que no es vida pasarse 10 horas dializando gente terminal, con muy pocas posibilidades de un trasplante de riñón porque no hay donantes. Juan Alberto me decía que a él le pagan para eso, para mantenerlos con vida, y se angustia. Las 10 máquinas tienen que estar funcionando perfectamente todos los días. Dice que le cuesta cerrar los problemas al llegar a sus niños, a su casa.

 Aída va dos o tres veces a la semana a un policlínico en gran avenida. Hace siquiatría a gente pobre por $7,000 pesos al mes. Deja el auto lejos y llega en Metro o micro. Eso es para oscurecer cualquier día de sol. Es un centro médico de Cavala (a quien llamaron a interrogatorio a principios de año). A Juan Alberto le falta vivir más suelto, sin críticas, sin analizar. Gozar las cosas más simples, hacer deportes, vivir más al día “su” vida.

 ¿Qué harías tú en mi caso por él ahora?

 Te quiero mucho

 Ximena

 …Álvaro dice que no son más hermanables con Juan Alberto porque nosotros, durante muchos años, no hablamos bien de él. ¿Tendrá razón?

 

 

…pero interrumpes el papeleo porque necesitas inyectarle fluidos a la gata (Alegría) que tuvo una infección a los riñones. No es tu gata preferida, pero te impresiona ver como las enfermedades nos acercan, nos aglutinan, sobre todo cuando notas que esa gata puede fallecer. Se ve tan vulnerable, la pobre, que repentinamente todo empieza a girar en torno a ella, a ella y su posible muerte, su posible fecha de vencimiento. Esperas que salga adelante. Eso anhelas, eso anhelan todos en tu casa.

Al poco rato regresas al libro de Miguel Ángel Hernández (El Dolor de los Demás, Anagrama, 2018) donde cuenta sus impresiones al visitar su pueblo natal después de muchos años, Los Ramos, que dejó por las oportunidades que le ofreció la gran ciudad. Se da cuenta por los comentarios que le hacen, por las preguntas, la razones por las que partió:

 

-Y los hijos, ¿para cuando? Se os va a pasar el arroz.

-¿Esta es tu mujer? A tu marido lo conocí así de chiquitito, cuando no era tan grande y gordo.

-¿Y cómo te va por la capital? Qué pena da ver la casa de tu madre caerse a pedazos. ¿Cuando la vas a arreglar y vas a volver a tu sitio?”

 

Por esos comentarios se dio cuenta que….

 

“….en realidad, de eso era de lo que había huido. De ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace. Ahora cuando escribo esto y miro de reojo mi perfil de Instagram y mis tuits, sé que no he escapado del todo, que sigo controlado, que continúo dando explicaciones de mis viajes, mis cenas, mis lecturas, mis acciones…que aquel sistema de vigilancia se ha convertido en algo mucho más extremo. La única diferencia es que ahora soy yo quien se expone directamente a los demás. Ya no es necesario que pregunten. Yo soy mi propio centinela….”

 

Notas que a lo mejor a ti te ha sucedido algo parecido, Cristián. Que tú te fuiste del país, de Chile, por un motivo análogo, para evitar las sugerencias no solicitadas, ofrecidas con muy buenas intenciones por tus padres y parientes, por cierto, pero no solicitadas, arrancando de ese orden que te querían imponer. Y ahora, leyendo las cartas de esos años, escudriñas sobre ese pasado para averiguar nuevamente sobre ese orden, ese aparente orden o caos de tu familia, sobre sus opiniones. Ahora que ya estás grande, crecido, viviendo el último tercio de tu vida, te has envalentonado y quieres participar, ahora quieres jugar, ahora que te sientes fuerte quieres que te digan lo que te conviene hacer, lo que es bueno para ti, Cristián; pero ya están casi todos muertos, o están casi todos débiles, desperdigados como palitroques, en tu entorno ya no queda casi nadie que te pudiera dar un consejo no solicitado. Pareciera que ahora ocurre todo lo contrario, es a ti al que a veces le preguntan, ahora te ha llegado el turno a ti pese a que no lo has buscado; pero notas que te has quedado mudo, Cristián, te rehusas, no te salen las palabras, a lo mejor por terror a equivocarte te niegas a participar, te niegas a soltar los dados. Así es la vida, sientes que todo ocurre a un tiempo para el cual no estabas preparado, y sientes que así te seguirá ocurriendo hasta que te llegue la fecha de vencimiento. Como que nunca estuviste preparado para nada, Cristián; a lo mejor, ya tarde, te convendría finalmente acostumbrarte a eso.

Y ahora lees las cartas, nuevamente las lees como caminando sobre un territorio que ya está finalmente en paz. Tu madre te cuenta del hijo mayor de Román Cabezón. Tú lo recuerdas bien, buena pinta, fortacho, todo un triunfador. Se cayó el avión pequeño en el que viajaba por el norte de Chile. Lo rescataron, iba con vida, pero entonces la ambulancia se volcó y ahí simplemente le llegó la fecha de vencimiento, ahí partió dejando tres niños menores de seis años. En una de tus visitas a Chile, hace pocos años, ibas con tu hermana Mónica y quisiste recorrer esa fatídica parroquia El Bosque (esa misma, la de Karadima). Para sorpresa tuya velaban a Román Cabezón, a tu “tío Román”. Te acercaste como en un túnel del tiempo a saludar a sus hijos. No los conocías, pero los reconociste porque eran copias de él, de Lucho Cabezón, el padre fallecido a temprana edad. La misma sonrisa, la misma manera de caminar, los mismos modales. Los saludaste titubeando, como si te movieras adentro de un museo de cera. Igual a tu padre, le dijiste a uno, igual a tu padre. Se te cerraba otra persiana Cristián, otro vivencia pasaba a ser solo un recuerdo.

Pero ahora te resulta difícil reescribir tanto consejo que se menciona en esta carta de tu madre, sobre todo después de leer a Miguel Ángel Hernández.  Tu hermana Mónica con Pato tratando de salir adelante, por ejemplo. Tu hermano Gonzalo iniciaba su trabajo en la Unicef (antes había sido una pesquera) mientras elucubraba numerosos planes para arrancar de Chile, o a lo mejor para arrancar “de ese control, de esa pulsión de chisme, de esa especie de derecho que parecen tener los otros a preguntar y a ordenar la vida ajena, y sobre todo de esa necesidad de justificación constante de las cosas que uno hace.” No lo sé.

Lees comentarios sobre tu padre:

 

“….pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura…”

 

Y aquí va la carta, te resulta difícil repetir tanto consejo, tanto comentario; te llega a doler tanta “pulsación”. Tu madre sigue participando de la cosa pública. Organiza un meeting para Gabriel Valdez, el mismo que ayudó a obtener la beca de tu hermana Mónica:

 

“….me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana….”

 

Se inaugura el departamento de diálisis en la Clínica Indisa donde trabajaría tu hermano Alberto. Tu padre invita al Cardenal Fresno:

 

“….ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo…”

 

Finalmente la carta:

 

 

Stgo., 15 de Mayo 1986 (___7)

 Cristiancito amor del mundo

 Me molesta escribir con teclas sucias. Primero limpié la “a”, y no sé cómo dejar las otras más claras….

 Son las 9 de la mañana. Álvaro (hermano menor) partió a su primer día de trabajo en una empresa constructora de un sobrino de Román Cabezón. ¿Sabías que el hijo mayor de Román y Ester murió en un accidente automovilístico el año pasado? Aún no pueden aceptar la realidad de no volver a verlo. Dejó viuda y tres niños menores de seis años; ella es parvularia. (Definitivamente voy a despreocuparme de esta cinta nueva que ensucia las letras….).

 Ayer sentí que me subía la sangre a la cara, al escuchar que le regateaban 5 mil pesos más o menos al mes (US$25). Le pagarán $55 mil son horario, lo cual significa trabajar de la mañana a la noche en lo que sea. Desde tramitar papeles en las municipalidades, tratar con obreros, vigilar la o las obras, etc., (lo que hizo Pato hasta que la sociedad que lo contrató por 40 lucas se disolvió). Pero peor era el trabajo de Gonzalo (hermano que finalmente emigraría a Canadá) en la pesquera, entre siúticos mal pagados que vivían para las dos horas en que en lugar de almorzar visitaban striptiseras del centro…y también peor han sido estos meses para Álvaro (hermano menor), sin ninguna perspectiva los dedicó a leer y escribir; esto último lo hace muy bien, algo entre verso y prosa geométrica, algo cerebral, inteligente y computarizado (ver autoficción 36 y 37). Aún no quiere que los muestre, son frases cortas, precisas, lapidarias y hermosas. Mientras escribo estoy rogando que no lo maltraten como sucedía con Mónica en la oficina de Fernando Castillo. Hay aquí un placer entre los pobretones en aplastar a alguien para así no sentir su propia pequeñez moral.

 Y bueno, como hace un buen tiempo que no te escribo te contaré de cada uno un poco de lo que yo veo.. algo así como querer saber el gusto de una fruta por su color….empiezo el pelambre por “migo”…

 Todo bien, excepto cada órgano en particular….ya demasiado trajinados, o sea, debo estar contenta por estar viva. Mi gran placer es comer, para no tener vinagrera con tanto ácido ascórbico….así que estoy gorda como chorizo…pero lo paso bien. Camino unas ocho cuadras al día y leo harto en la biblioteca de Providencia y de francés. Apenas compramos revistas, es como que todas las cosas se repiten. Protestas, arrestos, declaraciones…y nada cambia…

 Juan está contento, envejece con lentitud. Tiene un buen manejo de su trabajo con su equipo, las responsabilidades se comparten. Pasan los años y aún no creo conocerlo, a veces parece tan maquiavélico, y en otras tan simple como un niño. Me da ternura.

 Juan Alberto trabaja como chino. Muda guagua, atiende enfermos graves, va a buscar niños al colegio. Vive en una vorágine de obligaciones. Para el día de la madre cortó en madera gruesa unos lindos corazones, le colocó una flores secas y algo de colgar, vi varios, uno me lo regaló a mí. Trata de darse tiempo para todos menos para él. Temo que de repente tenga cincuenta años y no ha tenido tiempo para vivir su vida, tiene ese mismo temperamento de Juan, fijarse metas y correr tras ellas sin detenerse. Aída trabaja desde la mañana hasta las tres o cinco de la tarde en distintos servicios para convalidar el título de médico. Hace tres horas diarias de micros, no se queda con el auto porque Juan Alberto lo ocupa en ir a dejar y buscar niños a Vitacura donde está el colegio alemán. Cuando salen a distinta hora voy yo o Adela a buscar al rezagado. Hoy, más tarde, iré por Francisca a su casa, y Juan Alberto traerá a los dos niños desde el colegio a las 1:30 porque hoy sale la empleada ….pero Aída y Alberto se sienten en un mundo más de ellos, no solamente aceptados así, así como en Alemania. La casa nueva es re-contra húmeda y la empleada que les dejé me da remordimiento porque tiene cara de tisis, pero es buena y están contentos. Cuando llegó me dijo no tener familia, a los 15 días supe que tenía dos. La semana pasada habló de otro más. Aquí en la casa tengo a Guillermina quien me pidió volver, creo que te lo conté. La pobre está sola a cargo de las dos chicas y un sobrino, pero creo que tiene un tipo que las niñas llaman tío y que será el dueño del lugar en que arriendan piezas. Así es que le regalo cosas de comida todas las semanas y le pago 10 lucas al mes más micros, etc., y seguros etc., es justo que se lleve un 10% de lo se gasta en comer.

 Gonzalo sigue en su departamento porque no encuentran algo mejor. Anita quisiera algo con jardín para tener un perro y más espacio. Están pagando 30 mil al mes así que los 100 mil de sueldo se le hacen bien poco. Pero no tiene angustia de que Unicef se achicará. Gonzalo dice que él sale a la calle a vender lo que sea. Tengo la remota esperanza de que su jefe se lo lleve con él a Lima, donde él va ascendido. Chile ya no es prioridad en ayuda a la infancia. También está postulando a emigrar a Canadá. Llamé a Montreal a Angélica Duran (hija de Julio Durán. Conocido político de esos años) (¿La recuerdas?). Viajó en la Tour pololeando y con una tía, los dos son médicos allá. Aceptó encantada dar su nombre como referencia de gente conocida allá. Su madre y Juan fueron compañeros en medicina y Juan atendió a la abuela hasta que se murió hace pocos meses.

 La guagua de Anita y Gonzalo es muy amorosa, con el temperamento tímido y quieto de Anita. Anita es una estupenda mamá, realmente tierna y dedicada. Ahora está siguiendo unos cursos, creo que de macramé o bordados en el Instituto Las Condes. Tienen una muy buena empleada, a seis lucas, del sur. Gonzalo sigue con su temperamento entusiasta, un tanto más moderado en gastar. Puchas que me da pena lo que hace la experiencia….ahora, desde que chocó o lo chocaron tiene un cuidado extremo en las esquinas (tuvo que pagar parte del arreglo del auto…).

 Mónica (hermana) bien amargada a ratos. También que debe ser incómodo estar todo el santo día con la misma persona, sin trabajo los dos, y ella lavando y cocinando. Me gusta que vengan todos los días a almorzar para levantarles el ánimo. Porque la beca aún no sale y quizás ni resulte la beca. Han tratado de fabricar unas sillas buenas para la columna, también unos carteles de acrílicos pero no han resultado. Quizás le salga un trabajo en Curicó, dato de su papá, así es que bien poco posible. Su padre le ofreció que se fuera a Viña por cuarenta mil al mes, pero dejar su departamento aquí y con eso no alcanzan a vivir allá, además la tajada del león se la lleva él. La mamá de Pato está cada día meas dedicada al trago. Quitty y su niña vive con ellos. Enterrarse ahí sería atroz para Mónica. Prefiero que sigan aquí, tienen el departamento y la renta (38 mil) del departamento de Huérfanos, y como son bien programados viven al justo. Han sido difíciles para Mónica estos tiempos, Pato como que está más acostumbrado a los problemas después de vivir en Reñaca. Dicen que se gana construyendo esas casuchas para el gobierno o para empresas, algo están viendo. Trato de influenciarlos, a Mónica, en que no tome la vida tan gravemente en serio que en lo importante a ellos les va bien, lo demás es pasajero.

 Este fin de semana Juan y yo vamos al Miramar, llevaremos a Mónica y Pato, lástima que ellos tengan que alojar en Reñaca, pero sus papás podrían sentirse y a nosotros desajustarnos el gasto, pero saldremos a almorzar a algún lugar…hay que ser bien conscientes de que solo contamos con esta vida…

 No te cuento de nuestro panorama político, porque en los recortes veo que sabemos lo mismo.

 Son las diez de la mañana, tengo que vestirme, ir al correo a poner esta, porque no quiero que me pase como con la última que se añejó en mi cartera, y cuando la releí no te la mandé.

 Me alegro tanto por ti y por Pilar que estén en un lugar donde hay la posibilidad de trabajar. Y ya estamos contando el poco tiempo que falta para que vengan. Les tengo reservado Algarrobo para que Pilar invite a su familia si quiere. Aquí tienen lista tu pieza. A Álvaro le compré un catre de dos plazas para que le sirva cuando se case. Marlene es un amor de niña. ¿De qué le irá a servir estudiar agronomía si no tiene tierra?

 Me he lucido con la blusa roja. Me la puse cuando vinieron unas treinta mujeres y Gabriel Valdés, el Presidente de la Democracia Cristiana. También un domingo de sol, con falda negra y cinturón ancho. Estoy floja, el día está nublado. Esta tarde voy a un homenaje a S. de Beauvoir con Francoise; resfrío seguro y dolor de garganta si no estoy en casa en cama a las nueve de la noche. Todavía vivimos en un país sin calefacción….pero no me voy a quedar encerrada por eso. Mañana me meto más vit. C.

 He tenido que sacar más de quince copias de los papeles que te enviaron de Linus Pauling porque quien se entera, quiere saber más sobre vitamina C. Lo mejor es el libro de él, el nuevo que me enviaste, ahora lo tiene Olaya (Tomic), ojalá lo devuelva luego, se lo encargué como oro, es reconfortante leerlo. He agregado otra vitamina a mi dieta y también eso me hace engordar. Ahora tengo un hambre feroz, seguro que después de pasar seis horas de hambre compraré pasteles para los niños y yo también me rellenaré.

 El domingo llevé a los tres niños porque Francisca se porta como grande, al Parque Intercomunal de la Reina. Anduvieron en ponys, en autos con motor y un tren que a ratos había que empujarlo; te reirás cuando lo conozcas.

 No creas que al leer tantas cosas sobre desempleo, que esto es trágico. No te preocupes, aquí todo el mundo está por el estilo así que nos conformamos.

 Luego se inaugura el Centro de Diálisis que ya está en funcionamiento (las máquinas se las pagarán a lo largo de cinco años). Ya Albertito ha tenido consultas y tendrá porcentaje con la Clínica. Por estos meses le pagan 100 mil al mes por ver las instalaciones y mientras se completan los estudios de costos. Tiene una estupenda enfermera y le arreglaron sus máquinas en el primer piso con vista al río (ocho millones con botar tabiques e implementar). Ayer Juan fue con otro médico a invitar a Fresno. Tuvo la sensación de un personaje de Fellini. Así lo interpreté yo.

 Bueno mi amor, ni releo para que esta salga. Así que perdona los motes.

 Estoy programando una “nouvelle” con la vida de una doméstica.

 Chao amor

 Ximena

 

-sabes que lo más difícil es estar viviendo los problemas y no saber qué hacer (sino poner buen humor). La gente que uno conoce tampoco sabe y el “poder” está en otros.

 -Pilar, mándame fotos de ustedes y escribe

 -Juan Alberto ya está aceptando las cosas como son y no como él cree deberían ser. Y le gusta paguen las diálisis y consultas.

 -Temo que este país se está nivelando con Paraguay

 -No me gusta la idea de que te de pena leer esta carta. Lo que pasa es que todos están dando los primeros pasos y eso es difícil.

 Escribe. Cariños a Pilar

 Ximena

Autoficción 48: ….pensando que vendrán tiempos mejores

En la primera carta de mi padre no cuenta nada especial; solo trámites y noticias sobre mis hermanos y bien breve:

 

Stgo 15 IV 87

 Querido Cristián

 Aprovecho la oportunidad del viaje del Dr. García para enviarte estas letras y desearte que tú y Pilar se encuentren muy bien, tanto en lo personal como de trabajo. ¿Cómo va la tesis de Pilar?

 Ayer llamó José Zagal que irá a EE.UU. a Filadelfia el 20 de Mayo, y que piensa encontrarse contigo. La mamá está bien de salud y el resto de tus hermanos. Álvaro haciéndole empeño en una empresa constructora. Si vieras alguna oportunidad para él en EE.UU., acuérdate. Acá empiezan los cambios de temperatura y todavía se sigue hablando del Papa. Recibe tu y Pilar un cariñoso abrazo de tu mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

En la siguiente carta mi madre es más sabrosa y nos cuenta sobre Pilar Serrano, la esposa de José Donoso. Ella era una persona muy abierta y tengo la impresión que vivía solo para él, para ayudarlo en esa difícil empresa de ganarse la vida como un escritor. No le resultó nada de fácil la tarea:

 

“…Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias?…”

 

Se reúnen nuevamente con el escritor Martín Cerda. Él renuncia el 3 de Marzo a la Presidencia de la Sociedad de Escritores de Chile. Públicamente se dice que lo hacía porque deseaba escribir nuevos libros, pero no tengo claro qué ocurrió. Se vuelven a reunir en la casa de mi madre, pero ya le quedaba poco; la fecha de vencimiento le llegó el 12 de Agosto de 1991. Leo lo que encuentro en la Internet sobre Martín Cerda y me da tristeza; fue una especie de escritor maldito. En el año 1990 obtuvo una beca para terminar tres proyectos: “Montaigne y el Nuevo Mundo”, “Crónicas de Viajeros Australes”, y una “Completa Bibliografía de Roland Barthes”. Escogió Punta Arenas para vivir esos proyectos y cumplir sus sueños. Desgraciadamente, en Agosto de 1990, la Casa de Huéspedes del Instituto de la Patagonia, donde alojaba, se incendió, destruyendo su biblioteca personal y sus manuscritos próximos a ser publicados. Ese mazazo duro, mortal, no le permitió recuperarse, y luego de sufrir un paro cardíaco, tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de la cual no salió vivo. Falleció el 12 de Agosto de 1991. Un gran tipo que murió mal, a golpes, como dando trompos al caer de un despeñadero. Me habría gustado haber leído, sobre todo, sus “Crónicas de Viajeros Australes”:

 

“…hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia…..”

 

Y nuevamente la política:

 

“…después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política…”

 

Y nos cuenta sobre la trágica muerte de Aminie, la señora del periodista Emilio Filippi, que recientemente había sacado a circulación un diario opositor a Pinochet, “La Época”, de tendencia demócrata cristiana. El Alzheimer la mató con especial virulencia. Aparentemente eso ocurre cuando ataca a edad temprana:

 

“….vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo….”

 

Mi hermano Gonzalo continuaba con su empeño de “escapar” de Chile:

 

“….en general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene-….”

 

Gonzalo finalmente emprendería vuelo, junto a Anita y su dos hijas, rumbo a Canadá, pero no fue tarea fácil. El primer intento de salir de Chile, hacia Australia, fracasó cuando intervino mi madre; algo que conté en la nota del 20 de Enero del 2018, titulada “Mis Países”:

 

“…en un principio Gonzalo había tratado de emigrar hacia Australia, donde tenemos un pariente, una prima de nuestra madre. Fue así como hizo todos los trámites rutinarios, como visitar el Consulado, llenar formularios, entrevistarse, y cuando ya lo tenía casi todo listo, a pocas semanas de su partida, lo llamaron por teléfono para contarle que su madre había conversado con ellos para informarles de algo grave. ¿Qué era eso? ¿Qué les había dicho? Les había largado la noticia-bomba y teledirigida de que en su familia, en la familia de él, de Gonzalo, habían muchos miembros con problemas mentales –lo que no era cierto- y que basado en esa información ya no lo podían aceptar como inmigrante….”

 

 

Stgo Miércoles 5 Mayo 87

 Pilar y Cristián

 Sabes Pilar que en casi todas las tiendas me aconsejaban que, para la falda de encaje, comprara una blusa de raso negra o un peto de terciopelo negro. Al fin, en un maniquí, vi una falda de gamuza concho de vino con esta polera que te envío. Ahora al verla en casa, no me tinca (no había nada en el color del encaje). Todas las blusas que vi en boutiques se ven añejas comparadas con las de allá (el maniquí tenía medias y zapatos azules, como esta polera). También te envío unas revistas con las lanas que aquí hacen furor, pero carísimas (entre 15 y 35 mil pesos). Pero fue entretenido recorrer Providencia y General Holley. Terminé comprándome botas y hartos cafés…y una chalina…y revistas francesas…y cremas Clinique (en promoción, + baratas que en EE.UU.).

 Ya están cortos los días, y nublados. Mañana se va la Guillermina y llega Delicias, ¿la recuerdas, Cristián? Me cuidó el 74 cuando me operaron en la Clínica Alemana.

 Pilar Serrano, la mujer de Donoso, está viviendo entre los últimos meses de su madre -ella es hija única- y el embarazo de su hija. En estos días le hacen un parto inducido y tiene 18 años. ¿Qué libro sacará Donoso de estas vivencias? Te mando “El Obseno Pájaro de la Noche” dedicado por él. Me fascinó “La Fuerza de las Palabras”, y recién me doy cuenta que una parte la escribió Guillermo Blanco. Espero también a ustedes les guste. Lástima el subtítulo, siento que desvaloriza el contenido.

 Hemos vuelto a tener una reunión semanal con Martín Cerda. Somos seis, y empezamos con Mishima, Kundera y Donoso. Mishima, desesperado por la suerte de la cultura de su raza, se suicidó. Kundera el exiliado, y Donoso obsesionado por la familia.

 Después te cuento más, ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana pasada juntamos 35 mujeres y vino Carmen Frei a contarnos su experiencia en un congreso internacional en EE.UU. y que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política.

 Murió Aminie (Filippi). Hace poco la fui a ver y gritaba. Ya descansó. Murió en la mañana y fue velada en Los Dominicos, con mucha gente que no la conoció. Llegamos hasta el Parque del Recuerdo, parecía TV norteamericana. Iba yo caminando cuando vi entre el pasto el nombre de un médico, hijo de un primo de mi papá (Tito Correa). El año pasado lo vi en la Municipalidad de Providencia. Entró a una Clínica por algo sencillo y murió por un paro cardíaco o algo de anestesias, no me acuerdo bien. Me impresionó verlo escrito en un cuadrado de cemento tan chico.

 Vi a Aminie muerta. Las puntas de los pies para abajo, se las sujetamos para que no se estirara tanto. Estaba envuelta en las sabanas, como cadáver, tan flaquita, morena y fea…recordé una araña encogida al morir. Pobrecita con los ojos cerrados con cinta scotch y un pañal sujetándole la mandíbula. Emilito (hijo) triste y sereno. Emilio como zombie, y Minusha (hija) averiguando si había sufrido. En esa clínica tienen una pieza especial donde también hay artefactos para la olor-terapia. Otro día te cuento más. Ahora me amarga pensar que a todos nos pasará lo mismo.

 Ayer llegó tu tarjeta por el día de la madre. Me sentí muy feliz. Estábamos Juan Alberto y yo tomando el café. Gracias por tu cariño. Es rico saber que existimos a pesar de la distancia.

 En general, salvo el ex problema de emigrar de Gonzalito –creo que no será tan loco como para perder todo lo que tiene– estamos todos bien entretenidos con las historietas políticas chilensis. Lastima que Condorito no se atreva a reírse. También se las envío.

 Un gran abrazo a los dos.

 Ximena

 

 

Mi padre, en la siguiente carta, se muestra constante y parecido a las anteriores; no dice nada nuevo o noticioso, solo reseñas sobre mis hermanos y sobre la casa de Algarrobo, esa casa que estuvo en permanente estado de refacción, como aspirando a algo inalcanzable, un algo que nunca llegaría:

 

“….arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro….”

 

Stgo Jueves 6 de Mayo

 Querido Cristián

 La mamá estaba feliz con la tarjeta que le enviaste para el día de la madre. Aquí viviendo la rutina de siempre, y siempre pensando que vendrán tiempos mejores. La salud de la mamá bien y en general todos en casa sin novedades importantes.

 Gonzalo con la idea de emigrar a Canadá, lo que más preocupa por lo incierto que es llegar a un país y lograr tener éxito. Acá él, si bien no es “salvaje” el puesto que tiene , $250,000 pesos permiten una vida digna. Además él tiene un seguro Suizo de salud y todas las perspectivas para hacer carrera.

 Álvaro (hermano menor) iniciando sus actividades de Empresa Constructora, pero por el momento solo son gastos y dinero creo que verá en 5 o 6 meses más. Gracias a Dios, Álvaro es muy responsable y si bien no va rápido, por falta de capital, seguro que a la larga logrará tener éxito.

 Alberto (hermano mayor) le va muy bien con la diálisis, pero tiene que trabajar duro para salir adelante.

 Arreglamos la casa de Algarrobo, porque si pasaba otro invierno lloviéndose se arruinaría definitivamente. Se arregló todo el techo, se puso nuevo y se pintó todo lo que por fuera es madera. Próximamente la mamá la comenzará a arreglar por dentro.

 Nos alegramos mucho como les va a ustedes en EE.UU. Ojalá Pilar corrija definitivamente su tesis de doctorado en los próximos meses. Me parece muy bien tu decisión de continuar trabajando en la universidad, viendo otras posibilidades, y lograr arreglar la permanencia de ustedes en EE.UU. Cuéntenme todos los proyectos y qué es lo que hacen, porque eso nos acerca a ustedes que tanto los queremos.

 Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo y beso, de la mamá, hermanos y mío.

 Juan