Autoficción 42: Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego..

Al leer las cartas de esos años siento que mis padres vivieron demasiado en función nuestra, dependiendo excesivamente de nosotros, de lo que hacíamos, de lo que estudiábamos o no estudiábamos. Todo eso fue bueno, fue muy generoso, pero también, creo, fue desgastador para ellos porque por mucho que uno a veces quiera ayudar, simplemente no se puede, o no se sabe cómo hacerlo o se hace mal, proponiendo soluciones a la medida de uno, a los estándares de uno, al mundito de uno……y uno se puede equivocar tremendamente. Los trabajos de nosotros, los hijos, las oportunidades evolucionaban lentamente, a golpes, con saltos y caídas, y tengo la impresión que a veces lo mejor es no intervenir, o intervenir apenas. Recuerdo que a mí me ocurrió algo que no supe aprovechar. Estaba recién recibido y ya con planes de partir hacia Berlín, cuando llego al laboratorio de Yeager un tipo de la IBM preguntando por Fierro, que donde estaba Fierro. Salí apurado de mi oficina para presentarme, era el Dr. Bindra que recorría universidades reclutando para la IBM. ¿Me interesaría trabajar para ellos? Yeager, que tenía muy buenos contactos con la industria, me tenía bien recomendado. Una respuesta positiva de mi parte y era un caso cerrado, estaría contratado. Pero como ya tenía todo encaminado hacia Berlín, le dije que no, pero que a la vuelta me interesaría mucho explorar esa oferta. Ingenuamente pensé que con un entrenamiento adicional en Alemania, me sería incluso más fácil aceptar ese trabajo en la IBM. Grueso error. Cuando regresé Bindra yo no estaba a cargo de esas búsquedas de candidatos y apenas me contestaron con una carta de gentileza, nada más. Muchas veces las oportunidades se presentan y después simplemente se van, desaparecen. Aprendí cayéndome del décimo piso, solito.

 

Pero volvamos a las cartas. Es cierto lo que dice mi hermano sobre como se trasparentan nuestros padres en ellas. Noto que al leerlas a mí también me ocurre algo parecido, donde creo que revive más fidedignamente mi padre. Mi madre no tanto, más bien sobresale el recuerdo de una madre que observa y cuenta historias y que escribe, pero me parece que no sobresale la madre de todos los días. Pareciera que se recupera solo una faceta de ella, de la persona que escribe. Y resalta mucho el fantasma del cáncer y las enfermedades, o el cáncer y las hormigas, como en esta carta. En esta nueva carta nuevamente nos cuenta de esa enfermedad maldita que ya la tenía agarrada de un pie, tocada, aunque todavía la dejaba moverse por los supermercados, librerías y casas. Incluso todavía la dejaba ir a tomarse una variedad de exámenes médicos que salían buenos, y que indicaban que ya no tenía la salud comprometida. Pero ella internamente, sabía que el jueguito había comenzado y que, cuando eso ocurre, nunca se termina, o nunca se cancela. Llegan solo algunos intermedios, porque el Pac-Man, el juego del cáncer, no se puede abandonar. Ese año, por dos meses, sufre dolores de cabeza que ella interpreta como una vuelta al juego activo, al Pac-Man juguetón que la invitaba a jugar; aparentemente le tocaba nuevamente el turno a ella:

 

“….hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo….”

 

Regresan a la casa en auto, los dos solos, pero la verdad que no tan solos porque van acompañados por el elefante hediondo del cáncer, el monstruo del cáncer, que como en ese juego del Pac-Man quería jugar de nuevo con ella. Imagino las conversaciones y reproches adentro de ese auto. Mi padre por un lado pidiéndole que por favor se hiciera los exámenes médicos y ella que rigurosamente se opone, se niega, porque no desea quedar inutilizada por los tratamientos médicos, las drogas, las jeringas, o las oscultaciones y fantasmas. Al final ella se baja del auto, ¿habrá dado un portazo? ¿Se habrá despedido?:

 

“….ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi….”

 

Y mi padre continúa solo a casa en busca de los exámenes previos, de otros años, para saber si esos “huesos medios borrosos” que habían visto era algo nuevo, algo que recién se estaba presentando. Se toma primero un calmante, o a lo mejor, un whisky, y busca y escarba, se mete adentro de un closet para indagar, abre cajas, tose por el polvo:

 

“…Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón…”

 

Es decir el Pac-Man todavía no ganaba. Estaba ahí, le hacía rosquillitas en un pie, se lo mordía, pero la dejaba moverse, la dejaba arrancarse para jugar otro poco más en el futuro. El juego no concluía todavía:

 

“…..una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos…..”

 

Pese a la precariedad en los trabajos. los hermanos se reproducían, crecía la familia y la vida continuaba. Anita, esposa de mi hermano Gonzalo, y hoy fallecida después de un cáncer fulminante, acababa de dar a luz a Catalina. El nacimiento había coincidido con una mejora en el trabajo de mi hermano, de manera que Anita contaba graciosamente:

 

“…..esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..”

 

 

Febrero 1987

Cristiancito querido

Aquí estoy, en la pieza que ocupaste con Pilar. Todo Igual. El mismo bergere que compré días antes que ustedes llegaran, los cubrecamas café con amarillo, y el mismo calor. Son las tres de la tarde, estoy sola en la casa. Hasta la Guillermina salió a regañadientes por unos trámites para conseguirse una de las casas de Caritas.

Esos días pasaron tan rápido….ahora los echo de menos, hasta extraño los telefonazos y las entradas y salidas repentinas…hemos vuelto a la rutina. Y no sé qué fin de semana tendremos. Vamos a Jahuel, Juan y yo. Y anoche Juan Alberto también quiso ir con su familia. Me gusta mucho estar con los niños. No tanto Juan, mejor dicho que a Juan le espanta la idea. Alegando que los niños me pueden cansar, los aleja rápidamente. Ahora me doy cuenta por qué me recalcaba años ha: te cuidé los niños dos horas….Juan es demasiado adulto, no sabe hacer su vida con niños cerca.

Aída está con siete semanas de embarazo. Me pidieron le consiguiera otra empleada. Clara, la actual, maneja a Francis por el terror…

Anita, siempre muy serenamente tuvo su niña (Catalina). Una preciosa niña. Y esta tarde sabremos el nuevo sueldo y el nuevo puesto de Gonzalo (hermano). Como dice Anita, esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..y su hermana (Godi) la recibió muy bien, con besitos por todas partes.

Pasando a otra cosa. Invitamos al matrimonio que le prestó su departamento este mes a Mónica (hermana) y Pato en Roma, al restarán giratorio. Todo perfecto, un matrimonio encantador con el idealismo de los años 70 vivito…ex exiliados, quieren volver a cultivar un fundito cuando junten plata. Con unas vainas, machas o erizos y corvina, postre y café, más tres botellas….me sentí quince años más joven. La cuenta fueron $17 mil más la propina….Con eso, encuentro regalado ir dos personas a Jahuel, todo incluido por 9 mil el weekend.

Me gusta Santiago en verano sin la obligación de tener que veranear. Las mañanas son agradables y si no se sale después de almuerzo, esta pieza tuya es fresca. Álvaro (hermano menor) está con Marlene y amigos hasta el domingo, supongo, en Algarrobo, después se va Aída y niños, y los últimos días de Febrero, Anita con sus niñas y su hermana. Su mamá vino para el parto y se vuelve al sur mañana. Me tejí una polera, casi entera, esperando en la Clínica que naciera la niña. Tanto llamaban por teléfono …que hasta yo me empecé a asustar, y me pasé las mismas películas de mis embarazos, que si el niño viene mal, que por qué no sale luego. Al fin apareció Gonzalo en la puerta de la pieza, todo transpirado….yo había dejado mal colocado el teléfono y no recibía llamadas….después de haber estado a cada rato tranquilizando a la mamá de Anita que estaba cuidando a la Godi en casa… en fin, que todo fue bien y madre e hija están en casa. Gonzalo estaba muy emocionado, muy agradecido de tu llamada nocturna.

También hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo …ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi. Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón….Bromas aparte, pasé Diciembre y Enero con dolores de cabeza al despertar, creo que de puro miedo al cáncer. Debiera inventarse un tratamiento post-cáncer que incluyera al cónyuge….Una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos, de los que pensamos….sólo queda viva la Yelma Mella y Anita Coll de Zepeda….

El sábado pasado, nos juntamos en la casa de Oriana (hermana mayor de mi madre), con el marido de Silvia Correa que es abogado. Por una hora dimos vueltas sobre las conveniencias e inconvenientes de la separación de bienes. Son más los inconvenientes. Llegamos a la conclusión que si la Clínica iba mal, como Juan sería el primero en saberlo, este abogado haría la separación de bienes en un día….Oriana nos tenía bebidas y canapés de casa impecable, se sentía nerviosa como la gente que recibe poco…pero contenta también. Claro que ayer me llamó porque cree que debo pagarle al abogado y Juan cree que no, sino cuando haga algo tangible….porque no le dijo nada nuevo.

Mándame la carta de la española sobre tu libro. ¿Cuánto tiempo crees necesitar para las últimas correcciones? Yo le alargaría un poco el final y le daría más protagonismo a los de la revista. Claro que con la entrevista habrá un lote de días sin escribir. Si puedes mándame prospectos de computadoras, podríamos comprar una entre Álvaro y yo.

Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego. Así, ya pasaron los días tan esperados en que ustedes estarían aquí….y siento como si no hubiesen estado. Tengo que sentarme en esta pieza tuya para saber que viniste con Pilar. Esta casa, tan igual a cuando ustedes eran chicos, y ya veo las líneas en la cara de Juan Alberto, tan parecido a mi padre cuando joven.

A veces pienso que a Pilar le debemos haber caído como gente muy complicada, llena de normas. Creo que todas las familias tienen códigos desconocidos para la gente de afuera, demora algún tiempo interiorizarse en la otra familia para aceptarla sin reticencias. Espero que con Pilar y familia nos aceptemos recíprocamente sin críticas. Cuestión de tiempo. Sé que Pilar llegará a querernos y nosotros a ella y su familia. Lo único que a mi me importa es que tu vivas contento con ella. Lo demás, las infaltables diferencias, se van limando con la diaria convivencia y los proyectos que van formando ustedes en común. Eso sí que espero conocer el primer hijo tuyo y mejor aún, varios hijos. Si Pilar era grande y ayudó a cuidar a su hermana menor, no le debería gustar repetirse desvelos. A la Esperanza Matas le pasó así. Tuvo que cuidar, ya adolescente a su hermanito y ya perdió el interés de tener hijos propios. Por eso solo tuvo dos. Ahora, al medio siglo, cuando miro a las mujeres de mi tiempo, no hay mucha diferencia, casi todas están gustando del tiempo libre que les queda, y ninguna es buena abuela. Unas, por haber criado muchos niños, y otras, por falta de práctica en eso, ya que se dedicaron a trabajar fuera de casa. Yo, personalmente me siento como una ardilla en su árbol, contenta de estar viva y mirando vivir a los demás, me da una sonrisa interior…se sacrifican corriendo de allá para acá, a veces sin sentido….

Anoche fue la última llamada desde EE.UU del chico de los cheques. Su mamá vino hoy a buscarlos.

Y como ya debes estar bien cansado con esta larga carta, la termino. Además me duele la espalda y en el colegio de enfrente tienen un festival demasiado ruidoso, y han llegado hormigas a tu sillón…

Además te tengo que felicitar por Pilar, me gusta lo sincera y espontánea que es. Me hubiera gustado estar algunas horas con ella, conversando tranquilamente. Pero ya habrá tiempo para eso más adelante.

Creo que con la Diet-Cola llegaron las hormigas, las siento en el cogote….

Te quiero de aquí a Cleveland y hasta el Más Allá…

Ximena

Descubrí que el dolor de cabeza es por deshidratación, ahora tomo agua todo el día y no me duele al despertar..

Autoficción 41: …Hemos estado preocupados por la ley de emigración aprobada en EE.UU….

Un hermano comenta los textos; pero imagino que a él no le gustaría que divulgara su nombre. Hacer eso es como entregar prisioneros, traicionar un poquito, pero al menos trataré de reproducir parte de lo que me ha dicho con respecto a los textos:

 

“…. los leo con mucha atención y me ‘despiertan’ a nuestra historia….. tienen la capacidad de revivir, sobre todo al papá. No me pasa lo mismo con la mamá…”

 

Y agrega más datos, más cifras sobre este experimento de la autoficción:

 

“…yo nunca recibí una carta de ella como tú… A veces pienso que si te hubieras quedado en Chile no te habrías preocupado de esa historia. Quizás habrías experimentado de manera distinta el paso del tiempo y no habrías escrito de esa época…. ¿ni guardado las cartas?….”

 

Eso es muy cierto, Álvaro….. Plop, te he entregado, he confesado, he divulgado tu nombre. Te pido disculpas, pero para hacerlo menos complicado, imagínate por un rato que ya estás muerto, que estamos todos muertos, destrozados, (o trozados), bajo tierra, silenciosos, ya sin nada que decir o agregar, como si tu historia y la mía estuvieran escritas y sin vuelta….pero presente en la escritura, en las palabras, en las cartas, para que nuestras descendientes, tus hijos, tus nietos, tus conocidos nos puedan imaginar y hacernos revivir otro poquito (acuérdate que ya estás bien muerto). Escribía que lo que dices es muy cierto, viviendo fuera de Chile el paso del tiempo se nota más, en cada viaje a Chile uno lo comprueba en las huellas de esos rostros que habíamos dejado de ver por un tiempo. Lo vemos en las arrugas, en los ojos capotudos, en el pelo de otro color, en las calvicies, incluso en los movimientos que son más reposados, calmosos, más torpes (incluido los míos). En mi padre lo noté, por ejemplo, cuando me fue a buscar al aeropuerto en una de nuestras vistas a Chile. Habían más titubeos, temblores, claramente le estaban empezando a fallar las piernas. Y aquí me acuerdo lo que le dijo Pinochet a Aylwin en su tiempo: “lo que primero empieza a fallar son las piernas”…. Lo curioso que de una manera muy tonta siempre guardo la esperanza de que a mí no me ocurrirá eso, que de alguna manera me voy a salvar y que el tiempo no me pasará la cuenta, no se fijará en mí. Pero como me dijo mi querido tío Lalo, el espejo del baño cada mañana no miente, no es un problema de luz, son los años, es el paso del tiempo, el deterioro, el derrumbe. Esos intermedios y visitas a Chile me mostraron y muestran el paso del tiempo de manera muy clara porque súbitamente uno se ve forzado –cada vez que aterriza al lado de esa cordillera un poco desteñida por el smog plomizo- a ajustar las imágenes en ese álbum de fotos que llevo adentro –pero en cámara rápida- y es necesario ajustarse a los cambios, los gestos, las nuevas formas y hasta con las nueva expresiones que la gente usa en el lenguaje común, en la calle. Por ese motivo, o por ese lado, me gusta y me atrae el paso del tiempo porque uno, a regañadientes, a empujones, aunque se vaya desmoronando, le va dejando también el camino abierto a los que vienen detrás. En ese sentido uno mira hacia los años previos, pero también lo hace pensando en el futuro, en los que vienen, o en los que acaban de llegar.

Un amigo me ha dicho que mis textos son nostálgicos, con mucho recuerdo, y que a él, más que nada, le gusta mirar hacia delante, hacia el futuro. Creo que como dice mi hermano Álvaro, mi viaje fuera de Chile me marcó y me empujó, me obligó de manera natural a eso, a mirar de manera preferencial hacia atrás y hacia Chile. Y las cartas que logré rescatar de esos años me han dejado una muy buena muestra –aunque parcial, sobre la situación política del país- del Chile de ese entonces.

En la autoficcion anterior mencionaba a Carmen Balcelles. Bajo al subterráneo de mi casa y encuentro otras cartas –de Carina Pons, una de las editoras de esa agencia- que muestran claramente que me prestaron bastante atención (?). Después de leerla he quedado más intrigado con el texto que les mandé. No recordaba que lo había titulado “Hablen con Mariana”, por ejemplo, y que lo había mandado a un concurso. Me piden información adicional, como una foto y una nota biográfica. Creo que no hice nada de eso; como decía en la autoficción anterior, me chanté, me paralicé un poquitito. El marketing no está en mis cuadernos. Aquí va la carta:

 

Carmen Balcells/Agencia Literaria

Barcelona 8 de diciembre 1986

 Estimado amigo:

 Con estas líneas queremos únicamente acusar recibo de su atenta carta del pasado 20 de Octubre y de su original HABLEN CON MARIANA que recibimos hace tan solo unos días.

 Hemos registrado asimismo que Ud. Directamente ha presentado esta novela al Premio Nadal de novela cuyo fallo es el próximo día 6 de enero.

 Su novela entra ahora en turno de lectura y tan pronto como recibamos el informe de nuestros lectores, le escribiremos para comunicarle nuestra decisión acerca de la representación de su novela ante los editores.

 Dado que recibimos muchos originales y obras para considerar su posible representación, intentamos ser lo más estrictos posible entre el orden de llegada y posterior lectura por lo que quizá nuestra carta informándole de nuestra decisión definitiva demora más de lo que nosotros desearíamos. De antemano le pedimos disculpas por ello.

 Mientras no reciba nuestra carta es Ud. Libre de manejar y gestionar su novela como considere más conveniente ya que en caso de que nuestra decisión fuera positiva retomaríamos las gestiones que hubiera podido realizar en el punto en que se hallasen.

 Sería para nosotros muy útil que nos enviara una nota biográfica suya actualizada y una fotografía si ello es posible pues ambas cosas contribuirían a completar nuestros archivos.

 Con las gracias anticipadas por su atención al dirigirse a nosotros, le saluda con toda cordialidad,

Carina Pons

 

 

Con su típica patas de gallo mi padre me mandó las siguientes dos carta, y que por los problemas que discute, como la inmigración, podrían haber sido escritas hoy, en el 2019. Curioso como pasan los años para mostrarnos los mismos problemas que se repiten, no mueren, como los zombies. Como lo hacía siempre, mi padre me informa sobre la situación de cada uno de mis hermanos y hermana. Mi hermana Mónica, por ejemplo, con su marido de ese entonces continuaban con los preparativos del viaje a Italia. Ahora esperaban los pasajes. Y mi hermano Alberto parece que cada vez se ve más arranchado con su trabajo y con Chile:

 

Santiago, Octubre 27 de 1986

 Querido Cristián

 Te enviamos el folleto adjunto para que te formes una idea del precio de algunas cosas en Chile. Considera que cada dólar vale aproximadamente $222 pesos chilenos. Nosotros en general bien, pero la mamá ha tenido algunos dolores a la columna, como discopatía pero está mejor.

 La Mónica (hermana) y Pato preparándose para partir a Italia y lamentando no verlos a ustedes en Diciembre.

 Gonzalo (hermano) mejor en la Unicef y próximo a ir a Colombia en una misión de la oficina.

 Alberto (hermano mayor) cada vez mejor en su diálisis y contento con su trabajo.

 Estuvimos felices con tu ultima carta pero continua pero continua escribiendo porque todo lo que les pase a ustedes nos interesa mucho. ¿Cómo le va a Pilar en su tesis de doctorado? Cristián dinos exactamente el No de vuelo y la compañía en que tu partes porque yo no sé si el 17 de Diciembre sales de Estados a Unidos o llegas a Chile.

 Recibe un cariñoso abrazo tú y Pilar de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

  

 

10 XI 86

Querido Cristián

 Hemos estado preocupados por la ley de emigración aprobada en EE.UU. y estamos muy de acuerdo contigo que vayas a exponerte a dificultades por viajar a Chile. Pienso que lo primero que debes hacer es conocer oficialmente y verdaderamente, cuál es el alcance de la ley. Si tienes algún problema posterga tu viaje hasta tener todo arreglado. Si las cosas no están claras contacta un abogado especialista, pero que sea honrado, para arreglar tus papeles. Si hay que pagar, aunque cueste 5 o 6 mil dólares, no dudes en hacerlo que la plata saldrá. Avísame y mantenme informado como te va. Recibimos el libro y yo he gozado con el; voy en la página 103 y prefiero terminarlo mañana y pasado mañana.

 Gonzalito estuvo una semana en Bogotá, Colombia, y otra semana en Santo Domingo mandado por la Unicef. Parece que las cosas se van arreglando y Dios quiera que logré contrato definitivo.

 La Mónica y Pato todavía esperan los pasajes para irse a Roma, pero la beca está concedida.

 Alberto el próximo año, en Febrero, va a ir a Roma y recorrerá con Mónica y Pato Europa; después piensa ir a EE.UU. Tu podrías invitarlo ya que va a ir solo.

 Álvaro (hermano menor) trabajando más o menos bien.

 Para felicidad de todos, la mamá está bien de salud y con proyectos para el futuro.

 Cuéntame de tus investigaciones y “papers’, que nada sé de eso. Con la esperanza de que todo lo soluciones bien, reciban un cariñoso abrazo tú y Pilar, de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

Recuerdo que logramos ir a Chile ese Diciembre del 86. En la siguiente carta de mi madre, ella ya no habla mucho del cáncer y la vitamina C, pero tiene problemas a la columna que le impiden escribir usando la máquina. Me cuenta que Mónica y Pato finalmente habían llegado a Italia. Y le pasa revista a los hijos de Mónica Correa Brunet (su hermana), y nos cuenta como se mueve la vida de ellos. Habla también de mi tío Manuel (marido de su hermana Mónica) y una hernia que tenía. Todavía recuerdo como en una foto, un sueño, ese cumpleaños de alguien, algún primo, al que mi padre llegó un poco atrasado y vistiendo su típico traje de hospital, todo de blanco. Estaba mi tío Manuel, médico militar, luciendo también su uniforme, pero en este caso un uniforme militar repleto de colores y sus oropeles. Sabiendo que mi padre comulgaba políticamente por otras avenidas, distintas a las pinochetistas, de manera muy gentil, muy cuidadoso y quizás también algo tragicómico, se disculpó diciendo que simplemente no se había podido cambiar de ropa. Al igual que mi padre, simplemente había tratado de no llegar atrasado. Encuentro que el gesto de mi tío Manuel fue muy elegante, no tenía para qué haberlo hecho, pero tocándose el uniforme militar con los dedos de una mano, le dio a entender a mi padre que no estaba ahí para lucirlo, o lucirse, y levantó sus hombros como un signo de interrogación o algo parecido. Fue todo bien breve, y creo que pocos lo notaron, pero la escena se me grabó a fuego en la mente, y se me implantó para quedarse y para recordarlo con cariño. La última vez que vi a mi tío Manuel fue en la calle, en Providencia. Iba adentro de su auto y le daban luz verde cuando, yo, desde la vereda, levanté los brazos para saludarlo …….y sin querer me toqué la camisa que llevaba puesta como si fuera otro uniforme, y levanté también mis hombros como pidiendo disculpas. Se veía contento del encuentro, no pudimos conversar pero estaba feliz, aunque por dentro ya avanzaba la ceremonia del cáncer que se lo comió vivo. Nunca más lo vi con vida.

Pero sigamos con la carta de mi madre. Es una carta breve y con pocas descripciones y copuchas entretenidas. A lo mejor fue el dolor en la espalda:

 

Stgo Lunes 8 de Diciembre 1986 8:30 pm

 Cristiancito amor

 Llevo un mes, casi, con hernia en la columna, resfrío, tos, etc., claro que entre uno y otro achaque vamos a Viña, al Taller Literario, al cine, etc., etc… y no me siento a escribir por horas, como antes. Lo dejo para mañana, y mañana y así pasan los días. Y estuve recontra amargada de pensar que no fueras a venir….

 Aquí como que respiramos tranquilos cuando al fin llegaron los pasajes de Italia para Mónica y Pato. Parecía que semana a semana no partirían a Roma (vuelos Alitalia sólo hay los jueves) durante un mes o más estuvieron las maletas listas….

 Y ahora estoy que “rechino” por saber si encontraron departamento o albergue, si siguen bien cursos de italiano y sin han ido y/o irán a la universidad. Ya nos ha llamado dos veces. Por un cura amigo del Dr Luchini tuvieron alojamiento en un castillo viejo de curas en Via San Giovani Decollato, que como indica el nombre, en el subterráneo están enterrados los degollados….

 Lo bueno de escribir a máquina es que se pueden contar hartas cosas en poco espacio….pero si me siento en la mesa a escribir me empieza a doler la espalda. Según las radiografías últimas tengo escoliosis y diversas degeneraciones de los muchos años….

 Ese vestido que te encargué por teléfono si no alcanza a llegar, no importa. Si te mando el recorte puede no llegarte la carta por gruesa.

 Anoche llamé a la mamá de Pilar. Vendrán a almorzar los cuatro, papás y hermanos de Pilar, el sábado 20. Todos aquí quieren ir a esperarlos al aeropuerto. Gonzalo hasta puede entrar antes del control ( no estará parado en la vereda como nosotros).

 Estoy tan aburrida en cama….pero mañana me levanto porque ya se me quitó la tos.

 Lo malo de tener molestias físicas es que “todo” se “focusa” ahí nomás. Mañana en la mañana operan de hernia a tu tío Manuel Brunet (la tiene del porte de una manzana) y a Mónica se le desapareció la empleada….Moniquita Brunet ha estado con permiso médico por algo generalizado al colágeno, tiene reumatismo. La Marcelita espera su tercer niño adoptado. La Cecilia tuvo su primer niño precioso. Anita Kuschel tiene su guatita bien puntiaguda, creo que será un Gonzalito el nuevo nieto.

 Y ya no escribo más de lesa.

 Te quiero mucho

 Ximena

Autoficción 40: la inmensa mayoría no quiere extremos, pero Pinochet mientras tenga el apoyo de EE.UU. se va a mantener

Lo bueno de la época por la que estoy viviendo, mi último tercio, es que ya llegué a una edad donde no necesito alcanzar nada extraordinario en lo profesional; tampoco necesito ser un buen ajedrecista, ni tampoco un escritor, o un gran científico, no necesito ser nada de eso ni probar nada tampoco. Si me alcanzan los deseos de escribir, simplemente escribo, pero teniendo siempre presente, imaginando como lo hacía mi amigo Ignacio, que estamos todos listos, moribundos o muertos, y llegando sin sorpresas a la edad de las verdades, de las definiciones, donde ya no vale la pena reescribir la historia porque por muy triste que esta sea, se parece a las historias familiares de cada uno de nosotros. La regla es escribir sin censuras, ese es el único norte y sálvese quien pueda.

Después de los preparativos anunciados en las cartas anteriores parece que mis padres partían finalmente de viaje a Europa, a Palma de Mallorca. Poco antes, mi madre me manda la dirección de la famosa agente literaria de esos años, Carmen Balcells. La todopoderosa agente literaria española que cuidaba como a sus cachorros a escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Cortázar, José Donoso y tantos otros. Recuerdo que pocos meses después de la carta de mi madre, le mandé a su agencia el mismo texto que me había criticado don Guillermo Blanco (ver autoficción 36), el escritor chileno fallecido en el año 2010. Lo curioso es que pese a ser un perfecto desconocido en esa área, fueron extremadamente gentiles conmigo y lo leyeron, le prestaron atención. Por supuesto que el comentario me dejó con un ojo en tinta, pero fue una experiencia interesante. Tuve miedo, siempre he sido bastante miedoso, apuesto poco, busco siempre tierra firme, y me faltaron los deseos grandes de llegar a ser un escritor. No sé si tuve talento. Me gustaba escribir, y todavía me gusta; pero en esa época me dio susto y no insistí. Por eso nunca corregí ese texto largo. Imaginé que si trataba de ganarme la vida de ese modo, terminaría de allegado sobreviviendo en la casa de un amigo, o de algún hermano, o en una autopista, arranchado sobre un colchón usado a los pies de un paso bajo nivel con ruido de autos y camiones.

Creo que gracias a no haber sido un elegido, logré una buena vida, un buen techo, y dos hijas que ya emprendieron su vuelo propio. Y dentro de todo, en mi trabajo diario no necesité besar demasiados pasamanos a lo largo de estos años. Solo un poco, a veces, un poquito, en escenas que trato de olvidar, o de reírme. Todavía recuerdo, por ejemplo, con un poco de vergüenza cuando tuve que promover “el desorden”, o las estructuras amorfas frente a unos visitantes, inversionistas y amigos de Stan Ovshinsky (Héroe del Planeta según la revista Time de esos años, en el 99). Esos ejecutivos, periodistas, actores como Alan Alda, científicos de renombre como Edward Teller (padre de la bomba de hidrógeno) recorrían periódicamente nuestro laboratorio para enterarse sobre las últimas novedades de ese reconocido inventor. Stan adoraba la atención, y notó desde el primer momento, que ese concepto era llamativo, de manera que utilizó el desorden hasta sus últimas consecuencias. Era un concepto que atraía la curiosidad del que escuchaba, porque todos de alguna manera batallamos contra el desorden, con los papeles importantes desordenados y que se pierden, los documentos que se pierden. Stan parecía buscarlo, lo vivía, lo adoraba, pero en otras dimensiones, en el desorden a escala atómica. Buscó ese desorden en los átomos, en la estructura atómica, algo que le había dado buenos resultados cuando trabajó con la sílica amorfa (opuesta a la sílica cristalina, donde los átomos están bien ordenados y ubicados en el espacio en una estructura definida claramente) y que promovió exitosamente en las celdas fotovoltaicas (solares). Mostró que las celdas solares de silica amorfa eran más eficientes para captar la energía solar que las cristalinas. Y desde esa época Stan no soltó el desorden, y lo transformó en el motivo de su vida, fue su inspiración. Desde ese día original, Stan trató de aplicar ese concepto sobre todos los potenciales avances tecnológicos. Si el uso de sílica amorfa en la celdas fotovoltaicas (solares) le había dado tan buenos resultados, ¿por qué no intentarlo entonces en otras áreas, con otros materiales como los que se usan en las baterías? Y así fue como, dando un salto de buen equilibrista, apostó por “el desorden” en los materiales que se usan en las baterías, se las jugó por “el desorden” y buscó, con su excelente marketing, transformarse en el rey “del desorden”, el inventor del desorden, donde los materiales, para que funcionaran mejor, más exitosamente, al limite de sus capacidades en el nuevo mundo tecnológico, debían poseer estructuras atómicas desordenadas, amorfas. Según Stan, lo fundamental era encontrar el elemento químico que indujera ese desorden en un material específico. Y así fue como al buscar nuevos componentes para el cátodo de las baterías, Stan simplemente decretó que había que “inducir desorden” en la estructura de ese material, ahí se escondía la solución. ¿Y cómo se inducía el “desorden”? Según él, con el simple acto de agregar mínimas cantidades de otros elementos (escogidos de la Tabla Periódica), en el momento en que esos materiales se formaban o sintetizaban en el laboratorio. Y así fue como muchas veces terminé predicando “desorden” frente a impecables visitantes que escuchaban maravillados las bondades de las estructuras amorfas, desordenadas, que propiciaba Stan. Uno tenía que explicar -como en un acto de fe- el camino por el cual esos materiales, los amorfos, llegaban a ser mejores que los cristalinos. Es sabido, por ejemplo, lo importante que es para una batería su capacidad, sobre todo si son diseñadas para su uso en un auto eléctrico. ¿Cómo aumentar o maximizar su capacidad? Stan prometía, con la fe de un predicador fundamentalista, que eso se lograría induciendo desorden en la estructura atómica de los cátodos. Todavía recuerdo ese día loco, en que después de agotar la Tabla Periódica de los elementos buscando ese desorden, cansados de tirarle dardos a esa maldita Tabla, investigando qué elementos agregar para “estimular desorden” y que Stan fuera feliz, nos pidió después de un largo silencio, de una pausa de hielo, que usáramos uranio -¡uranio miéchica!- un elemento radioactivo. ¡Y saltamos de nuestros asientos para conseguir uranio, a comprar uranio, a comprarlo antes de que el mundo se fuera a terminar! Lo curioso es que casi nadie, y solo los más avezados, los que Stan había conocido desde hacía muchos años antes, se atrevían a contrariarlo.

Y es así como hasta el día de hoy me topo frecuentemente con gente que ha escuchado hablar del legendario Stan Ovshinsky, el Héroe del Planeta, el genial inventor, el Edison moderno, y donde lo único que desean oír se relaciona con las hazañas y proezas de ese hombre magnífico y extraordinario. Es como si sentados frente a una chimenea, con un trago en la mano, esperaran a que uno les cuente historias deslumbrantes para confirmar las hazañas de Stan, sus conquistas. En el fondo, de una manera casi infantil, buscan escuchar de un Batman nuevamente, porque Batman existió, en algún momento parece que vivió. Lo triste es que cuando cuento la firme, cuando digo que Stan era como un emperador sin ropas, que caminaba en cueros sin que él se diera cuenta, como un niño a pie pelado en busca de reconocimiento, como un huérfano en busca de cariño, por lo general quedo mal parado y ya no buscan averiguar nada, me largan y dirigen la atención hacia otros derroteros como si repentinamente se apagara la chimenea o se acabara el trago -el Cabernet chileno, el tinto, el tintito- y me hacen callar o exploran otro tema; ya no les interesa que les cuente nada más. Lo interesante es que usando ese esquema Stan y todos sus parientes ganaron mucho dinero, sobre todo cuando la compañía  (ECD) se hizo pública y vendió acciones en New York. Lamentablemente a mí no me tocó nada. Pero lo llamativo es que Stan, basado en su magia, en sus contactos, en su marketing atraía a mucha gente que hacían cola para abrirle la chequera.

Descubro que a la gente, a muchos conocidos y amigos, les gusta escuchar de grandes conquistas, de ejemplos vivificantes, como si buscaran guías espirituales que nos pudieran salvar de algo, o de alguien. Pero la verdad es que a pesar de los años, yo también extraño eso, todavía existe una parte de mí, escondida en algún lugar de mi cerebro, que todavía está bajo el influjo magnético de Stan, bajo la magia de Stan, y que busca conocer estructuras amorfas, y que todavía quiere explicar (¿o encontrar?) esos lugares exóticos, míticos y especiales donde todo es posible, donde los sueños más intricados son ciertos, una realidad que puede tocarse con los dedos….pero he perdido la fe, ya no creo, en este último tercio de mi vida me cuesta demasiado creer en algo, en alguien. He dejado de creer. Ya no me puede salvar nadie.

…pero estábamos hablando de Carmen Balcells que parece no fue muy diferente al Héroe del Planeta. Aquí recuerdo lo que mencionó María Jesús Duato, viuda de mi querido amigo Ignacio Carrión, cuando se refirió a ella:

 

“¡menudo personaje! ¡Consultaba con una vidente a qué escritores representar! “

Finalmente aquí llegan las dos cartas de mi madre:

 

 

Cristiancito

 Siento no haber estado anoche cuando llamaste. La dirección es

 Señora Carmen Balcells

Agencia Literaria Carmen Balcells

Diagonal 580

Barcelona 21

España

 Un montón de cariño a los dos. Gracias por lo recortes. Aquí se publica todo, casi.

 El 16 de Agosto parto a Madrid, quizás vaya a París. Nos encontraremos con Juan el 31 en el Hotel Cala Fornells. Justo iré por el océano el día de tu cumpleaños. Naciste a las 11 de la noche del día 16 de Agosto.

 Ximena

 …te quiero p’al mundo. Escriban –escriban- escriban a American Express, Palma de Mallorca, España.

 

 

 

 Lunes primero de Sept 86

 Despertando de la siesta

 Cristian y Pilar

 El otro día te envíe certificado un libro de García Márquez y otro sobre gramática española. Juan me pide que no lleve el libro sobre Littín a Chile (La Aventura de Miguel Littín Cladestino en Chile, Editorial Oveja Negra, Mayo 1986).

 Terminé hace justo una semana “La Insoportable Levedad del Ser”, así que te lo pondré al correo (junto a un amasijo de recortes de revistas y diarios españoles). Juan ha tratado de leerlo (la Levedad del Ser) pero no logra interesarse, prefiere los diarios y revistas. Está de vacaciones. No me interesó mucho como novela. También en Chile es “best seller”. Creo que lo promocionan por su suave antimarxismo.

 Son las 5 pm y de repente el cielo se oscureció y llegaron truenos, relámpagos y lluvia. Más rato iremos a Portol donde los Matas a comer. Otro día desde Palma te llamaré con los números de teléfono.

 España está un 30% más caro que el año pasado con su entrada al Mercado Común Europeo y el IVA. Ahora cualquier cosa vale 200 pesetas (una Coca-Cola) y el dólar está a 130 pesetas. Así es que hay menos norteamericanos de turistas.

 Un gran abrazo a los dos

 Ximena

 …llévame a Chile comprándolo con American Express un juego de sábanas y, si puedes apretarlo, un cubrecama acolchado igual al juego. Desde Chile te enviaré un pedazo de mi papel mural medio celeste-gris para que haga juego. ¡Gracias!

 

 

Y me despido con una carta de mi padre, con una nota de mi padre que siempre habló de variados temas con nosotros, que nos contaba mucho, pero que siento se guardaba también mucho. Con los padres a veces ocurre eso, creo, aunque uno trate lo contrario; no son los típicos amigos de uno porque son los padres, no son nuestros compadres, y además pertenecemos a generaciones diferentes. Ahí siempre me topé con una barra alta. Miro hacia atrás y noto que con él a veces 1 + 1 daba 3. Lo veo a la distancia, a mi padre, como una especie de padrino benévolo, indulgente, conciliador, un hombre que sabía relacionarse con la gente, con mucha gente, y que como en un juego de carambolas, si no conocía a alguien que necesitaba para solucionar un entuerto, sabía encontrar a otro personaje usando una llave maestra que de conocidos lo llevaban a otro conocido, (porque en el fondo todos estamos relacionados con todos), que al final le llevaban a buen término la iniciativa, a solucionar un trámite, obtener un documento, una firma. Creo que a eso lo ayudó la escasez de neurocirujanos chilenos que habían en ese tiempo en Chile. Por ahí escuché que Asenjo se involucraba mucho educando a neurocirujanos de otros países, y que le ponía bastante menos interés al formar médicos chilenos; estaban ahí, existieron (como mi padre), pero siempre la oferta fue menor que la demanda. Eso creo que favoreció a mi padre al limitar la competencia y transformarlo en un médico más indispensable. Los que ayudaban a mi padre, lo hacían gustosos porque sabían que en el futuro, si les ocurría algo, si sufrían un accidente, como un golpe en la cabeza, una caída, lo necesitarían como médico y ahí estaría él. Y como médico, al igual que los curas (“los médicos son como los curas, mijito”), se enteraba también de muchos asuntos poco conocidos, íntimos, de variados personajes que muchas veces llegaban a golpear su puerta por problemas de salud. Eso lo ayudó muchísimo a sobrevivir en una época difícil, y por añadidura nos ayudó también a todos. Así es como Gabriel Valdés (fallecido en el año 2011), político chileno, opositor a Pinochet y figura clave en la transición hacia la democracia, lo ayudó (pese a que no le machucaron la cabeza en las protestas y no terminó en las manos de mi padre) a conseguir el viaje de mi hermana y su marido de ese entonces, Patricio, a Italia:

 

“…tú sabes que Moniquita y Pato lograron una beca por ocho meses a Italia. Apoyo muy importante para lograr esto fue Gabriel Valdés que habló ocho veces con el embajador de Italia, Caruso, sobre el asunto. Era difícil porque Italia, por razones políticas, no concede becas a chilenos. Esta fue una gestión directa de la embajada para Mónica y Pato…”

 

Por otro lado la situación política de Chile evolucionaba lentamente, no cambiaba demasiado:

 

“….en Chile las cosas siguen iguales, un país ocupado por su propio ejército. La inmensa mayoría no quiere extremos, pero Pinochet mientras tenga el apoyo de EE.UU. se va a mantener….”

 

Finalmente los dejo con la carta de mi padre:

 

 

Palma 8 de Septiembre 86

 Querido Cristián

 Espero que tú y Pilar se encuentren bien de salud y les vaya bien en sus estudios y trabajo. Yo hace una semana que estoy con mamá en Palma que como ustedes la conocen es una isla muy hermosa. Estaremos aquí hasta el último fin de semana de Septiembre.

 La mamá bien de salud y recordándolos a todos ustedes. Hace tres días fuimos al Hotel Lido donde estuvieron ustedes el año pasado. Me gustó verlo y imaginarlo que ahí ustedes lo pasaron bien. En verdad que sería bueno que próximamente nos reuniéramos en Palma en lugar de veranear en Chile. A lo mejor a ustedes les sale incluso más barato venir acá que a Chile. Eso es más realizable si con tiempo se toman las reservas a las casas de turismo, que ofrecen en un paquete traslados y hotel a precios a veces irascibles. Ayer la mamá trató de ocupar la tarjeta, pero algo no funcionó bien; seguramente no conocen un detalle que permita la comunicación.

 Me alegro que sigas buscando trabajo en el área privada, porque el dinero sin ser lo más importante, es fundamental para vivir tranquilo. ¿Cómo le va a Pilar en su doctorado? Cuando se reciba ella y trabajen ustedes dos, van a ser personas privilegiadas. Preocúpense de la residencia en USA; no les vaya a pasar lo de Gonzalo (hermano que vive actualmente en Canadá), que por no haberse preocupado mientras estudiaba ahí, ahora no puede regresar. Si es necesario contraten un abogado especialista en residencia y pagarlo, eso bien vale la pena hacerlo.

 En Chile las cosas siguen iguales, un país ocupado por su propio ejército. La inmensa mayoría no quiere extremos, pero Pinochet mientras tenga el apoyo de EE.UU. se va a mantener.

 Tú sabes que Moniquita (hermana) y Pato (su esposo en ese entonces) lograron una beca por ocho meses a Italia. Apoyo muy importante para lograr esto fue Gabriel Valdés que habló ocho veces con el embajador de Italia, Caruso, sobre el asunto. Era difícil porque Italia, por razones políticas, no concede becas a chilenos. Esta fue una gestión directa de la embajada para Mónica y Pato. Deben estar en Italia el 1º de Noviembre hasta el 30 de Junio de 1987. Es una beca de 400 dólares cada uno, es decir 800 dólares los dos. Tienen además seguro de salud y viaje en avión de ida y vuelta. Lo único que Moniquita tenía pena en no verte cuando ustedes vayan el 7 de Diciembre a Chile.

 Aquí todo está precioso, con un clima magnifico. El Hotel es muy cómodo. Tenemos la piscina en el mismo piso cuarto de nuestra habitación, y disponeos de una playa a 15 metros del Hotel.

 Mi querido y tierno Cristiancito, ustedes nos hacen muy felices, y tus cartas y llamadas telefónicas y otras delicadezas son la felicidad de la mamá y nosotros. Cuéntame en tus cartas en que estás trabajando, si estas escribiendo un “paper” porque eso es muy importante para tu carrera.

 Un cariñoso abrazo y beso de la mamá y mío, para Pilar y para ti.

 Juan

 

 

Me despido con una humorada que mi padre me mandó para mi cumpleaños, es una tarjeta que a pesar de los años todavía me arranca una sonrisa:

 

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Autoficción 39: Somos como los niños que juegan en el ataúd de sus parientes

Mis gatos acarrean suerte. Bajo al subterráneo de mi casa, mientras Diego y Luca me siguen como en una expedición hacia una selva virgen (este último, el Luca, lo trajo Camila desde Honduras cuando trabajó en el Cuerpo de Paz). Digo que me traen suerte porque juntos logramos encontrar la carta de mi madre que mencioné en autoficción 38. Ahí ella brevemente nos mencionaba una visita a la tierra de sus antepasados, en la región del Maule, un fundo que terminó transformado en un poblado que se llama ahora, Sagrada Familia, vecino a la ciudad de Talca en la comuna de Curicó.

Antes de continuar, creo que es importante recordar que mi madre escribió -sobre todo en la carta incluida en esta autoficción- muy a “vuelo de pájaro”, casi como un “stream of consciousness”, o “flujo de conciencia”, de manera que no debemos ser muy duros para juzgar lo que aquí se lee porque cuando uno escribe de esa manera, lo hace libremente, como si estuviésemos todos muertos, desaparecidos……. como escribía mi querido amigo Ignacio Carrión, ya fallecido (pero que todavía siento que por ahí sigue leyendo, que algo de él todavía lee y vive ahí, en sus diarios, e-mails y relatos).

En los preámbulos mi madre cuenta que no se ha sentido bien, y que por eso ha escrito poco. Es la tremenda incógnita que le impuso el cáncer, donde cada día que pasaba (¿qué sobrevivía?) era aceptado por ella como una concesión, un regalo de alguien, un permiso para vivir:

 

“…..la verdad-verdad es que las adherencias en la guatita me producen dolores y me he pasado la mar de películas sobre la continuación del MALIGNO, hasta que cuando soñé que se me extendía como marea por las tripas….”

 

Recurrentemente se somete a exámenes para cerciorarse de que ese tratamiento, tan poco convencional que ella siguió como fueron las megadosis de vitamina C consumidas diariamente, todavía la protegían, todavía la ayudaban a postergar ese portazo final del “MALDITO”, como lo llamó ella, el cáncer que le habían diagnosticado meses antes pero que misteriosamente se le había escondido en una “remisión espontánea”. Padeció un cáncer que, sana o enferma, como en el juego Pac-Man, nunca la soltó. Es así como después de un buen resultado que le mostraba una ecografía reciente, la noticia fuera interpretada por ella como un valioso ticket para continuar con el festín de la vida:

 

“….llegando a casa, llamé a Juan. Ahora, aunque me moleste la guatita, no me importa. No hay cáncer. Juan dice que en los últimos años él se ha imaginado tener cáncer, esclerosis, descerebramiento, etc, etc. Así que esta imaginación mía es normal….”

 

Como mencionaba en la autoficción anterior, mi madre junto a sus hermanas Oriana y Mónica, sintieron una necesidad imperiosa de mirar y tocar el pasado de ellas. Creo que algo así también me va a ocurrir a mí, una urgencia por recorrer antiguos derroteros, paisajes, playas y roqueríos que me mercaron tanto, como los de Algarrobo, El Quisco y Punta de Tralca. Lo interesante es que en ese viaje hacia el pasado, el de mi madre junto a sus hermanas, descubrieron también secretos de familia que no se sospechaban (para conocer otros secretos por el lado de mi padre, lean los cinco Blogs anteriores titulados: “La Familia…o Secretos de Familia”). Pero volvamos a la región del Maule; en ese viaje las tres hermanas se enteraron de la hija natural de una tía soltera, Amelia Correa, algo que ellas no habían sospechado nunca. Horror de horrores para mi querida tía Oriana, también soltera, y que jamás imaginó un tropiezo así de su tía Amelia:

 

“….mirando leí el bautizo de una hija natural (en 1909 o 10) de Amelia Correa (mi papá tuvo una hermana de ese nombre), así es que la Oriana se enojó mucho, le pareció una calumnia pensar que la tía Amelia, tan buena, hubiera tenido un hijo….”

 

Recorren, redescubren ese territorio antiguo, pero para ellas demasiado nuevo, hasta que:

 

“…en eso llegó el cura, un buen hombre, joven, como para cantarle “Cura de mi Pueblo….” Nos mostró la Iglesia, muy orgulloso de estar cambiando las viejas maderas del entablado de la galería abierta que rodea al jardín, todo muy viejo….”

 

Se reúnen con una antepasada, María Gamboa, que todavía parecía atesorar la vida de esos años:

 

“…esta María Gamboa me contó que su tío, mi abuelo, era estupendo y vivía muy bien, pero no trabajaba nunca, era alérgico a las responsabilidades, y vendió el fundo cuando se cansó.…”

 

Y aquí habría que mencionar que esa opinión concuerda con la que un día me expresó mi padre por carta. Nuevamente –peligro- porque eso hay que leerlo como lo leen los muertos, sin gritar, sin ofenderse, o como si ya estuviéramos todos en el infierno donde nadie se enoja porque están todos enojados:

 

“…..en tu última carta haces preguntas precisas sobre tu abuelo, Augusto. Desconozco si tu mamá te va a contestar, pero de todas maneras yo quiero darte mis impresiones sobre él. A lo mejor son injustas, pero te lo cuento simplemente como yo lo creí vivir. Don Augusto nació en Talca o Curicó, pero no se sabe con certeza cual fue la ciudad porque en esa época no había Registro Civil y las inscripciones o nacimiento se hacían en la parroquia o Iglesia cercana que la familia escogía como más apropiada. El fue inscrito como Augusto Correa Urzúa y tuvo once hermanos, uno de los cuales fue sordomudo y con el cual Don Augusto se entendía muy bien.

            Tu abuelo fue una buena persona, y creo que conscientemente no le hizo daño a nadie; pero de la misma manera tampoco le hizo el bien a muchas personas. El tuvo muchos hijos naturales, y así es como Curicó y Talca están sembrados de huachos que llevan el apellido Correa. Se parecen entre sí, y además de llevar el mismo apellido todos tienen la particularidad de ser blancuchentos, tontorrones, y de no trabajarle un día a nadie. Como eran personas adineradas y de la sociedad de ese entonces, al casarme con tu mamá, no heredé un peso, pero si heredé la aristocracia que ellos pretendían tener…… aunque me hubiera gustado mucho más heredar algo de esa fortuna. Cuando uno de sus hermanos estaba en edad de estudiar, lo mandaban a Santiago y financiaban su estadía vendiendo un fundo cada año. Al final nunca exhibían certificado o título de Universidad alguna, y la carrera se prolongaba hasta que sus padres simplemente se aburrían y perdían las esperanzas. Esto se tradujo en que ninguno de ellos llegó a ser un profesional, y así fueron empobreciendo a la familia entera. Don Augusto, por supuesto, no estudió ninguna carrera universitaria y solo asistió algunos años al colegio lo que le permitió ingresar a la empresa de Ferrocarriles del Estado. Ahí jamás alcanzó un puesto de importancia, y después de muchos años jubiló pobre y sin dinero. Como era aficionado a las carreras de caballos la poca plata que le dieron de desahucio la perdió y lo que le quedaba se la robó un juez de toda confianza y amigo de la familia. El le había prestado el dinero bajo palabra de honor, y con la promesa de devolverlo con un interés importante. Por supuesto, ese compromiso de palabra nunca se cumplió y el prestigioso juez falleció sin devolverle un peso a nadie. Dada la precaria situación económica, como tú lo sabes, la mamá se trasladó a vivir a una galería de la calle Siglo XX donde la conocí. Después de un tiempo nos casamos y vivimos con ellos durante algunos meses. De allí nosotros nos trasladamos a la El Bosque y después a la avenida Suecia, lugar donde nacieron la mayoría de tus hermanos. En realidad no nacieron en la casa, sino que en la Clínica Santa María, de acuerdo con mi status de aristócrata. El único que no nació en esa Clínica sino en el Hospital Salvador y en una pieza fue Alberto. Esa decisión fue tomada porque el doctor Tisné atendía en ese Hospital y me dijo que no me iba a cobrar y nosotros por nuestra situación económica quisimos aparecer modestos y pagamos por una pieza fea, con ratones, baratas, catre despintado y muros rayados con frases de enfermas que habían estado ahí, aunque escritos sin obscenidades. Eso para nosotros era suficiente….”

 

 

Lo interesante es que estos antiguos familiares le “conocían la historia” a mi madre, y mientras la atendían y conversaban y le ofrecían cafecito, parecían leerle también unas notas que habían tomado a lo largo de los años, como su afiliación política, por ejemplo:

 

“…también que son ultra derechistas y ellos saben más de nosotros que nosotros mismos. Parece que como yo salí en los diarios cuando fui al sur con Olaya, durante la campaña de Tomic, resulto medio culpable del allendismo….”

 

Recorren el cementerio y tratan de redescubrir ese paisaje que ya se había terminado. A lo mejor fue como otra manera de escribir:

 

“…el cementerio era parecido al del Totoral, con un solo Mausoleo, y con solo un hoyo en el centro. El cuidador dijo que un tal Filo o Fito, o algo así, vendía las lápidas y los cajones finos y nos mostró un huesario en el hoyo del mausoleo tapado con tablones. Era todo tan triste que no me acerqué a husmear….”

 

Y parecen defenderse de los bandoleros:

 

“…mi papá contaba que por detrás de la casa corría un canal donde los metían al agua cuando los bandidos asaltaban el fundo (para que los ladrones no los vieran. También enterraban la platería)….”

 

Y regresa hacia el presente con algo de remordimiento:

 

“…lo que más sentí fue ir al sur con veinte años de atraso. Oriana me contó que una vez el papá tomó el tren al sur, y cuando llegó, llovía en la estación y tomó el tren de vuelta…”

 

Creo que a todos nos sucede o nos sucederá algo parecido. Siempre llegamos o llegaremos a un punto donde tratamos de penetrar nuevamente en el pasado nuestro……para terminar tomando, rápidamente, “el tren de vuelta”. Los recuerdos a veces nos asustan, porque son demasiado subjetivos, y morfan, cambian de dirección, de apellidos, se visten de colores diferentes y nos destruyen esa imagen que guardábamos como algo tan preciado.

Nos habla de Chile y lo que sucedía en ese entonces durante las protestas contra Pinochet:

 

“…somos como los niños que juegan en el ataúd de sus parientes. Parece que más les duelen en el extranjero las atrocidades. Aquí, hasta la familia pone cara para la TV y se sienten héroes del pariente muerto….como explicarte, es difícil, hay que vivirlo. Me amarga la indiferencia. Ayer un chiquillo me contaba sobre los quemados (emblemático caso de Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, quemados durante las protestas contra Pinochet. Rojas era fotógrafo y murió a los pocos días), diciendo que había sido la estupidez de un milico que les empezó a pegar…”

 

Y de manera muy auténtica nos habla de las feministas, el grupo que ella frecuentaba, pero en puntillas, a veces con alarma:

 

“….en la reunión del sábado cantaron a la hora del almuerzo con guitarra unas mujeres bien modestas unos cantos bien llorones. Una decía que trabajaban en la fábrica, después en la casa, y en la noche el marido las quería bien despiertas. El canto se llamaba: Cuando Soñar es un Lujo. Y sin embargo, a pesar de lo triste de la canción, se reían a gritos al aplaudir…”

 

Y claro, sale a colación el padre Renato Poblete, ya fallecido, pero actualmente acusado de abusos sexuales bien perversos. Ese año pasó un tiempo en la Clínica de la Católica por un problema al corazón:

 

“…escríbele si quieres al padre Renato Poblete, estuvo más de dos semanas en tratamiento intensivo en la Clínica de la Católica. Le pusieron dos válvulas en el corazón. Pasó un mes en el hospital, ahora está con un hermano. Lo vi en la Clínica, flaco, transparente, puro ojos. Escríbele. Son tan solos cuando ya no son útiles a los demás. Se tratan como herramientas humanas…”

 

Y continúa con su análisis de Chile en general:

 

“…somos indios, tenemos la indiferencia de los indios. En el pueblo, tener un pariente uniformado da status, nos gustan los oropeles del uniforme….”

 

Ya casi terminamos. Se acaban estos filtros para toparnos con ese flujo de su inconsciente. Pero antes, otro poco sobre el escritor Guillermo Blanco:

 

“…en el Taller de Guillermo Blanco tú serías rey. Somos un grupito de 8 muertos de frío. Ayer llegué como chupete helado del taller…”

 

Felizmente nunca fui escritor. No tuve que pasar hambre o las indignidades que parecen ser el caldo de cultivo de ese arte tan noble.

Y llegamos a su carta:

 

 

Stgo 15 de Julio de 1986

 Cristiancito amor

 Hasta he olvidado como se escribe y se usa esta máquina….ya ni papel de cartas tengo, quizás a quien se lo he dado.

 Estos últimos meses han sido fregados….la vitamina C arrasa con todos los otros nutrientes y me deja muy cansada. Por eso no he escrito nada, además que la mejor hora para escribir es cuando no hay nadie, y eso es de 9 a 1, justo las horas en que me levanto y salgo a c.a.m.i.n.a.r, así de lento. Al principio me camino unas 12 a quince cuadras, dejo el auto estacionado en Plaza Lyon y bajo y subo por Providencia, sin comprar nada para no cargar paquetes. Es medio peligroso caminar por calles menos concurridas porque arrancan con la cartera. Algunos Sábados y Domingos por la mañana, llevo los niños de Juan Alberto al Parque Intercomunal de La Reina donde hay caballitos, un tren chico y varias hectáreas de terreno con árboles y caminos para correr. Creo que es indispensable el ejercicio para evitar la osteoporosis, además se robustecen los músculos…..pero la verdad-verdad es que las adherencias en la guatita me producen dolores y me he pasado la mar de películas sobre la continuación del MALIGNO, hasta que cuando soñé que se me extendía como marea por las tripas, pedí hora donde el ecografista, y el Jueves de la semana pasada fui solita a hacérmela. Tuve que estacionar a cuatro cuadras del lugar, el Centro Ecográfico está en Providencia con el Canal y me estacioné por Lota, ya que en las cercanías del Metro estacionan muchos autos. Me costó caminar con la guatita llena de agua, hay que tomarse litros y medio y no hacer pipí dos horas antes. Quise ir sola para evitar la tensión de los días anteriores y durante la revisión, porque el Dr. Leal me mira desde la aorta, pasando por cada presa, hasta el hígado y páncreas y todo normal. Al tiro, llegando a casa, llamé a Juan. Ahora aunque me moleste la guatita no me importa. No hay cáncer. Juan dice que en los últimos años él se ha imaginado tener cáncer, esclerosis, descerebramiento, etc, etc. Así que esta imaginación mía es normal.

 Lo primero que te he contado es de enfermedades, a veces pienso que sería mejor no saber tanto para vivir más despreocupada, claro que si no me hubiera tratado de documentar, ya estaría enterrada. Es difícil olvidarse de uno misma cuando el lugar que molesta ocupa, sin quererlo una, toda la mente …así es que perdona esta larga explicación porque he pasado dos meses casi segura de estar de nuevo enferma. Resulta que al bajar a diez gramos diarios de vitamina C, me han vuelto las molestias del lupito. Cuando no es la guatita, es el oído y/o garganta y la piel, en fin, que trato de contraatacar haciendo ejercicio físico. Me he tejido un chaleco para mí, otro para Juan, otro a Mónica, más uno sin mangas, un pantalón y chaleco tejidos a Francisca…etc., así vacío mi miedo. Parezco una bruja, teje que teje, para no pensar….pero ya terminé. Estoy tejiéndome una polera.

 No puedo encontrar tu carta en que preguntas detalles sobre el viaje al sur, debe estar en Indisa. Fue bueno ir al sur con Mónica (hermana de ella) y Oriana (hermana mayor). Viajar con Mónica fue encantador, todo le parece una agradable aventura, pero mi otra hermana es agotadora. Critica como manejo, el plato que ella pide en el restorán siempre es el más malo…solo ve el lado maldito de la vida…pero algunas veces estuvo francamente feliz, y eso para mi valió el viaje. Quien faltó fue mi papá. Ir a ver lugares que él conoció, es como imaginarse un vestido sin dibujo. El pueblo Sagrada Familia es limpio y modesto, calles rectas con una plaza al centro con árboles y palmeras y la Iglesia. Detrás de la Iglesia corre un canal y más atrás el cementerio. En una foto antigua estaba mi papá, un hermano y mi abuela en un patio con pilares y plantas. Ese debe ser ahora el patio de la Iglesia. Lo reconozco porque es hundido como en la foto. Me explico. La puerta de la Iglesia estaba cerrada, subimos unos peldaños altos para ver al cura en su oficina. Como no estaba nos dedicamos a ver los libros de nacimientos y muertes y bautizos. Los anteriores a 1908 están centralizados en Talca o Curicó, no recuerdo bien. Mirando leí el bautizo de una hija natural (en 1909 o 10) de Amelia Correa (mi papá tuvo una hermana de ese nombre), así es que la Oriana se enojó mucho, le pareció una calumnia pensar que la tía Amelia, tan buena, hubiera tenido un hijo….en eso llegó el cura, un buen hombre, joven, como para cantarle “Cura de mi Pueblo….” Nos mostró la Iglesia, muy orgulloso de estar cambiando las viejas maderas del entablado de la galería abierta que rodea al jardín, todo muy viejo. Creo que la Iglesia es posterior a cuando mi abuelo vendió el fundo en 1911. No pudimos ver las piezas que rodean el jardín, creo debe haber sido la casa del fundo, porque mi papá contaba que por detrás de la casa corría un canal donde los metían al agua cuando los bandidos asaltaban el fundo (para que los ladrones no los vieran. También enterraban la platería). Vi después el canal de aguas tranquilas con sauces como para bañarse en el verano. Creo que esa era la casa del fundo y la plaza, su parque. Al otro lado de la Iglesia está el camino al cementerio. La María Gamboa, prima del papá cuyo marido, un señor Baquedano (se suicidó) quiso matarla a ella y sus dos niñitas (son más o menos de mi edad. Las conocía cuando chicas, ahora casadas con nietos). Esta María Gamboa me contó que su tío, mi abuelo, era estupendo y vivía muy bien, pero no trabajaba nunca, era alérgico a las responsabilidades, y vendió el fundo cuando se cansó. No recordaba en cual Iglesia lo enterraron. El cementerio era parecido al del Totoral, con un solo Mausoleo, y con solo un hoyo en el centro. El cuidador dijo que un tal Filo o Fito, o algo así, vendía las lápidas y los cajones finos y nos mostró un huesario en el hoyo del mausoleo tapado con tablones. Era todo tan triste que no me acerqué a husmear. No sé los nombres de loa árboles, pero todo el lugar era fresco y sereno.

 El tiempo pasa y lo borra todo. Me recordé el sitio en que estuvo la casa de mi abuelo Ramírez. Arrendada para el liceo de Quilpué. Se quemó como pronosticaba mi madre que pasaría, para transformarla en calle. Todos los jardines rodeados de ladrillos habían desaparecido, solo quedaba a un costado la gran palmera y por ahí dos ciruelos, uno que daba ciruelas blancas y el otro rojas. De los parrones no quedaba nada, eran veredas peladas. De la gran casa, nada, nada, ni siquiera los desniveles del terreno que era lo que más me gustaba, con caminos y arcos de palitos blancos con rosas trepadoras. Algo de Alemania tenía Quilpué, una imitación de los jardines berlineses.

 Volviendo al viaje al sur. La Iglesia (hoy completamente destruida después del terremoto del 2010) donde tendría que estar la virgen con el pelo de mi abuela, estaba destruida, portones cerrados, sin techo, y por lo ventanales se divisaban las pinturas claras de las paredes. Con esa prima del papá (María Gamboa), muy viejita, fuimos al fundo de los Gamboa. Uno de estos primos es alcalde, otro administra el fundo de ellos, porque el primo de mi papá, su padre, está semiparalizado. No estuvo muy simpático de que su tía viviera en Talca y no en Santiago con sus hijas….también que son ultra derechistas y ellos saben más de nosotros que nosotros mismos. Parece que como yo salí en los diarios cuando fui al sur con Olaya, durante la campaña de Tomic, resulto medio culpable del allendismo. Había otra señora muy dije, su madre, y otra hija separada con varios hijos que iba a dejar y a buscar al colegio en Talca (camino infernal de piedras y calaminas, más de 50 minutos así). También ellos se encargaron toda la vida de un hermano sordomudo de mi papá, Máximo, y lo querían mucho. Además parece que mi papá debió haber sido más modesto –viviendo de su jubilación- y sin embargo hablando siempre de sus hijos, yernos y nietos, tan estudiosos. Y allá sólo cuentan las hectáreas de tierra y ser derechista. Lo que más sentí fue ir al sur con veinte años de atraso. Oriana (hermana mayor) me contó que una vez el papá tomó el tren al sur, y cuando llegó, llovía en la estación y tomó el tren de vuelta.

 Ayer estuve buscando libros sobre árboles. Sé que Enrique Lafourcade los usa para nombrarlos apropiadamente. No encontré, pero hoy iré a otra librería, si está te lo enviaré. Es verdad lo que dice el siquiatra Fco. Huneus, que la muerte es la indeferenciación. Al morir la gente, casas, cosas, se van identificando con lo que les rodea, se vuelven iguales al entorno, alimentos para animales y vegetales….

 Y ahora quiero arrancar del pasado, de esas gentes solo quedo yo, tú, y lo que tu dejas a tu vez. La mirada de Juan está en la niña de Gonzalo (mi hermano). La Francisca, de Alberto (mi hermano mayor), mira y ríe igual a su padre. Gonzalito (hermano que ahora vive en Canadá) tiene los mismos gestos de mi tío Custodio y su autoritarismo. Al que he ido entendiendo más es a Juan Alberto, y él a mí, creo. Nos parecemos mucho. No podemos demostrarnos débiles, preferimos parecer sobre-suficientes y herimos con eso. Por ejemplo el otro día llegó Gonzalo rabioso de no tener plata, y yo en lugar de mostrarme compasiva le dije que el se había creado la vida que llevaba. Es verdad, se alejó a una vida superficial en la universidad, y la de aquí, ahora, no la acepta….Ahora está postulando irse a Canadá. En la embajada le dijeron que podía irse una vez que Anita tenga su segunda guagua en Enero, por las radiografías que tienen que tomarle. Me asusta pensar cómo se las arreglarán con dos guaguas, sin hablar inglés…y con nieve. Me tinca que Anita tomará un avión directo a Frutillar (la tierra de su padre, los Kuschel) cuando se vea entre cuatro paredes y dos guaguas. Pero la vida es una aventura, y no hay que poner neblina en el camino de nadie, así es que no opino. Hoy, mejor dicho, ayer, Anita despidió a la empleada que ya estaba muy floja, y sobre todo porque encontraron en la basura un bistec crudo…..si no encuentra empleada luego, me tinca que se va de vacaciones al sur. Aquí vienen todos los días Mónica y Pato (que parece les sale un “pololo” en Curicó). A Gonzalo y Anita no me atrevo a invitarlos a almorzar porque son terriblemente puntillosos con la niña y la Guille tiene poca paciencia y no le gusta que entren a la cocina.

 Mi hija Mónica me alegra la vida, salimos a caminar y mirar vitrinas. Siento cuanto le gustaría tener guagua, y a mí también. Me encantan los nietos. Gonzalo se asusta hasta de que balancee a la niña en la mecedora…pero lo hago nomás. Lo entiendo, yo era peor de desconfiada que él. Ahora me da pena pensar en los tres niños de Juan Alberto, solos, con una empleada chillona, y de vacaciones en su casa. Algunos días los voy a buscar temprano, y gozan tendidos en mi cama viendo TV y comiendo lo que quieran, sándwiches de carne con tomate, yogurt y jugos. Pero Juan se angustia y se pone celoso de que ocupen su cama. A Juan le gusta la casa silenciosa y a mí con él solo. Quizás esta semana a Aída (esposa de Juan Alberto) le tomen el último examen (para su título de médico). Tiene ganas de pasar un tiempo tranquila en su casa con sus hijos. Quizás tome dos o tres horas de trabajo a la semana, pobre chiquilla, más de dos horas diarias de micro porque el auto lo usa Juan Alberto para ir a dejar y buscar los niños al colegio. Aída sale antes de las ocho, come un sándwich a mediodía y hasta las 6 de la tarde….y más micros.

 Y ya te he contado largo del presente familiar, ahora voy a lo que me amarga, y me amarga porque nos estamos volviendo indiferentes a todo. Somos como los niños que juegan en el ataúd de sus parientes. Parece que más les duelen en el extranjero las atrocidades. Aquí, hasta la familia pone cara para la TV y se sienten héroes del pariente muerto….como explicarte, es difícil, hay que vivirlo. Me amarga la indiferencia. Ayer un chiquillo me contaba sobre los quemados (emblemático caso de Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, quemados durante las protestas contra Pinochet. Rojas era fotógrafo y murió a los pocos días), diciendo que había sido la estupidez de un milico que les empezó a pegar. Otro les tiró gasolina sin pensarlo mucho, y entre todos lo apagaron y se armó la gresca porque llegó otro camión con más milicos que se pelearon por la brutalidad, y después decidieron entre todos dejarlos en Quilicura….pero me lo contaba con indiferencia, más interesado entre los que peleaban entre ellos que de los pobres chicos quemados….

 Lo más grave en Chile es lo económico, y no sé que remedio tenga. Es brutal la deuda externa. En los ríos la gente trata de sacar oro como en el año 1700. En cada esquina venden cualquier cosa, parches curita, naranjas, manzanas o chocolates. Casi no hay calle de Santiago sin un cuidador de autos. La Guille se lleva de todo lo que puede, y yo me hago la lesa. Tiene que alimentar dos niñitas con sus quince mil pesos al mes, pagando 5 mil por dos piezas, y sin embargo está contenta. El sábado fui a una reunión de las feministas. Está presa Antonieta Saa por ser de las firmantes del Comité de la Civilidad. Es representante de las Mujeres por la Vida, agrupación de mujeres de su casa, la mayoría. Y ahí mismo hasta la criticaron. El Miércoles quiero ir a verla. Está por el paradero 10 de La Gran Avenida. Ese día hay protesta, tiene visita solo dos mañanas por semana en el centro de detención de mujeres. En la reunión del sábado cantaron a la hora del almuerzo con guitarra unas mujeres bien modestas unos cantos bien llorones. Una decía que trabajaban en la fábrica, después en la casa, y en la noche el marido las quería bien despiertas. El canto se llamaba: Cuando Soñar es un Lujo. Y sin embargo, a pesar de lo triste de la canción, se reían a gritos al aplaudir. A veces pienso que no tendrán más que sus penas para gozar. Otra se enojó con su amiga, que había ido a un homenaje a Simone de Beauvoir porque eso no lo entendían las demás pobladoras y estaba mal que ella tuviera un placer incomprensible para los demás. Las que son profesionales se avergüenzan de eso en los grupos, es tener algo más que las demás. La historia se repite, porque éstas eran niñitas en los años 70….

 Mientras pasan cosas de las cuales todos escriben y leen en el extranjero, aquí los cines se llenan, aún los del centro que dan dos películas seguidas….la gente sigue viviendo indiferente…mientras no les toque a ellos. Hay restoranes nuevo. Graciela Romero (periodista amiga de mi madre en ese tiempo) va a comidas en el Sheraton que ofrecen los productos L’Oreal, y en la vida social de El Mercurio abundan los cócteles que ofrecen las firmas comerciales en sus aniversarios o en la creación de nuevos maquillajes o productos mecánicos… Somos indios, tenemos la indiferencia de los indios. En el pueblo, tener un pariente uniformado da status, nos gustan los oropeles del uniforme (y pensar que basta una sola bomba en cada puente para detener Chile). Canal 13 con don Francisco a la cabeza, pidieron ropa para los damnificados de las inundaciones. Les llegó tanta que tuvieron que pedir las dejaran en otra parte, en las parroquias, por ejemplo. Lo que no se vio fue repartirlas a los pobres.

 ¿Sabes? La sarna es la enfermedad más corriente en Santiago. Ver en TV, desde la cama calientita, las casuchas de madera arrasadas por el agua, y peor les fue a las de adobe en el sur. Y niños, niños por todas partes. En la reunión del sábado hablaban de luchar por legalizar el aborto, otras dijeron que si se hacía eso no tendríamos lugares donde reunirnos, la Iglesia se opone al control de la natalidad, aunque lo practica como paternidad responsable, si bien el Papa no lo quiera. Veo con amargura que cada vez seremos un país más pobre no sólo en el aspecto físico, sino en lo intelectual y moral.

 Escríbele si quieres al padre Renato Poblete, estuvo más de dos semanas en tratamiento intensivo en la Clínica de la Católica. Le pusieron dos válvulas en el corazón. Pasó un mes en el hospital, ahora está con un hermano. Lo vi en la Clínica, flaco, transparente, puro ojos. Escríbele. Son tan solos cuando ya no son útiles a los demás. Se tratan como herramientas humanas.

 He escrito lo que me pasa por la cabeza. Pensándolo bien, le diré a Anita que se vengan a almorzar hasta que encuentren empleada. No sé qué cara pondrá Juan. Por él, viviera en un mausoleo. El domingo salió a la Vega, le encanta ir, compra de todo, que yo hago hervir de miedo a las infecciones. ¿Sabías que estuvimos tres días sin agua? ¿Todo Santiago? Indisa tiene un pozo y de ahí se trajo en tarros el agua o si no habría que haber hecho cola en los carros cisternas que echaban el agua en las piletas públicas para el uso de los ciudadanos. Cuando se arregló Las Viscachas, ya estaban en uso los antiguos pozos olvidados de Santiago, y el General dijo que le comunicaría al Ministerio de Salud para que se dejaran de transmitir los avisos sobre hervir diez minutos el agua o agregar una cucharadita de agua de cubas por litro de agua. Entonces el general decidió eso porque el agua ya no salía tan sucia. No es necesario irse al pasado, nuestro presente es mucho más rico.

 La Mónica se ajisó con el papá de Pato que siempre hablaba y hablaba de que lo mejor para Pato era el trabajo independiente (cuando lo vio durante semanas entre cuatro paredes del departamento). Aquí vienen a almorzar todos los días para no tener que cocinar. Y así salió al fin ese trabajo en Curicó. Ahora están contentos haciendo planes y planos. Trato de levantarles la moral, porque sé que algo saldrá, que esto de estar sin trabajo es transitorio. Espero que salga la beca a Italia y respiren otro aire. Por ahora se entretienen por las magnificas vistas que tienen de las protestas desde su departamento. Los dos días de paro se quedaron en su casa con la hermana de Pato y su guagua. No querían perderse el espectáculo del silencio y la estrategia militar. Con sus caras embetunadas los milicos inspiran pavor. A los que más mojan los carros son a los giles, que salen a trabajar con terno…

 Volviendo a lo del domingo, vinieron todos a almorzar, compramos pan en la avenida du Bois y las empanadas también. Y de segundo, filete a lo pobre. La Guille estaba roja del apuro. Y ahora me doy cuenta porque está roja a mediodía. Se me terminó el Drambuie y el Pisco que usamos estaba aguado. Debe ser por haber estado enferma, pero todo me produce una cierta sonrisa, por eso le encanta que yo salga en las mañanas….

 Y el almuerzo estuvo de lo más entretenido. Alberto como que observa a todos con timidez. Gonzalo al poco rato empieza con sus historias de la cintura para abajo que todos coreamos. Pato cuando cuenta algo se pone rojo de miedo…es el que más sabe captar el lado cómico de la vida en Chile. Anita, como siempre, mansa como ovejita.

 Y se me terminó el papel y son las 12. Un abrazo a los dos.

 Ximena

 …he releído estas páginas y me asusta lo santurrona que soy y lo mal que escribo.

 ….Álvaro a veces se siente muy explotado en su trabajo, pero no tiene otro. Lo bueno en su vida es Marlen.

 ….Juan sueña con ir a Palma en Septiembre, además yo quiero vagar una semana por París. Si tengo $ me iré una semana antes. Le di a Juan páginas de diarios con la vida de Neruda con Matilde, contada por ella. Espero te lleguen.

 …en el Taller de Guillermo Blanco tú serías rey. Somos un grupito de 8 muertos de frío. Ayer llegué como chupete helado del taller.

Autoficción 38: El Sr. Capitán General está en guerra contra los propios chilenos

Mientras escribo esto me llegan noticias de un Chile que duele. En el 2019 es muchísimo más fácil informarse sobre la realidad nacional que en la década de los 80. Por la Internet mencionan las repetidas lluvias, los accidentes del transito, y también algo que parece más nuevo y bien doloroso; los abusos, y más específicamente los abusos sexuales del padre Renato Poblete (ver autoficción 18).

Observo a través de la ventana, aquí en mi casa, en Michigan, y recuerdo Punta de Tralca, un balneario poco desarrollado en ese entonces, en los 80, la época que estoy intruseando ahora, ubicado en la zona central de Chile. Habíamos subido por un roquerío escarpado hasta casi llegar a la punta máxima, donde sobre una roca gris, muy grande, podíamos ver el mar infinito, y sentir al viento helado sobre el rostro, y gozar un cielo azul intenso que me hizo sentir bien chiquitito. Al frente mío estaba el padre Renato Poblete, que me había llevado a conocer el mirador. En ese entonces era un exitoso sacerdote amigo de mis padres, y su figura era prácticamente más grande que esa roca sobre la que estábamos parados. Ahora, en el 2018, después de unos 35 años, me llega un salpicado de noticias tristes, y es imposible no recordarlo……. pero quizás, por el momento, será mejor regresar a las cartas de esos años, regresar a esa huella me han dejado las innumerables cartas de ese entonces para ver qué puedo escribir al final, para tratar de crear ese espacio donde se puedan decir las cosas, desenterrar secretos, o para despertar a ese elefante enorme que tenemos sentado en el living de nuestra casa, pero que desesperadamente tratamos de ignorar. Quiero leer lo qué me decía mi padre en ese entonces. Noto que en Junio del 86, y en el transcurso de pocas semanas, sintió grandes deseos de contar, de escribir cartas bien seguidas, como si lo hubiese atacado cierta urgencia. ¿Qué sucedía en Chile en ese entonces?:

 

“…..el Sr. Capitán General está en guerra contra los propios chilenos. En relación con una reunión de parlamentarios extranjeros, las tropas del ejercito “ocuparon la ciudad”, no permitiendo la circulación de vehículos y personas en gran parte de Santiago. Como consecuencia de ello, todo el día se produjo una congestión vehicular terrible y las personas no sabían, al salir de su trabajo, cómo regresar a sus casas. Los automóviles casi no podían circular. Yo que salí de Indisa como a las 6 de la tarde, y para llegar a la casa tuve que subir a Vitacura-Manguehue, y me demoré más de una hora en lugar de los 7 minutos habituales. Hoy en la mañana, en el momento de escribirte, siento el ruido de la sirenas que anuncian el paso de algún señor militar……”

 

Al final me confiesa aliviado:

 

“….en verdad querido Cristiancito, es gran felicidad que trabajes en USA.

 

Pero en su trabajo se siente bien:

 

“…hace dos días hubo elecciones en Indisa y me reeligieron presidente de la Clínica…”

 

Y a mi hermano mayor, Alberto, su trabajo también le estaba dando buenos resultados:

 

“…..está trabajando en diálisis y espero que le vaya bien. Él está muy bien preparado y es muy serio en su trabajo, con la disciplina alemana. Hace pocos días se inauguró el servicio de diálisis a cuya ceremonia concurrió el Cardenal y muchas autoridades….”

 

Aquí va su carta:

 

 

Stgo 6 VI 86

 Querido Cristián

 Estoy esperando la carta prometida, pero pienso que ustedes estarán bien de salud y realizándose desde el punto de vista profesional. A pesar que ustedes seguramente tendrán buena información sobre Chile les comentaré algunas cosas. La situación general mala. El Sr. Capitán General está en guerra contra los propios chilenos. En relación con una reunión de parlamentarios extranjeros, las tropas del ejercito “ocuparon la ciudad”, no permitiendo la circulación de vehículos y personas en gran parte de Santiago. Como consecuencia de ello, todo el día se produjo una congestión vehicular terrible y las personas no sabían, al salir de su trabajo, cómo regresar a sus casas. Los automóviles casi no podían circular. Yo que salí de Indisa como a las 6 de la tarde, y para llegar a la casa tuve que subir a Vitacura-Manguehue, y me demoré más de una hora en lugar de los 7 minutos habituales. Hoy en la mañana, en el momento de escribirte, siento el ruido de la sirenas que anuncian el paso de algún señor militar. Si estuvieras en Chile tendrías tema para escribir cualquier realidad, mayor que cualquier fantasía. En verdad querido Cristiancito, es gran felicidad que trabajes en USA.

 Hace dos días hubo elecciones en Indisa y me reeligieron presidente de la Clínica. Alberto está trabajando en Diálisis y espero que le vaya bien. Él está muy bien preparado y es muy serio en su trabajo, con la disciplina alemana. Hace pocos días se inauguró el servicio de diálisis a cuya ceremonia concurrió el Cardenal y muchas autoridades. Te envío un recorte de esa ceremonia.

 Cristiancito, no descuides el problema de tu residencia y mejor aún si puedes obtener la nacionalidad norteamericana; con eso no pierdes la nacionalidad chilena y se les facilitaría trabajar con seguridad donde ustedes quisieran. Gonzalo no lo hizo y se arrepiente todo los días. Si hay necesidad de contratar abogados hazlo y dime cuanto vale. Si se lograra hacer algo al respecto, con Gonzalo, valdría la pena. Escríbeme y cuéntame novedades. Cariños a Pilar. La mamá bien de salud. Un abrazo y beso de la mamá, hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta se muestra feliz por el día del padre:

 

“….en verdad que resulta rico que se acuerden de uno en un día que a lo mejor lo inventaron los comerciantes, pero que uno lo toma por el aspecto bueno y sano de esa idea….”

 

Y nuevamente menciona las lluvias y los tremendos trastornos que tristemente no han podido ser remediados durante los últimos 30 años. Pareciera que es algo fatídico, un fenómeno de la naturaleza que se hace imposible combatir o modificar:

 

“…en Santiago hace 24 horas que llueve, y eso ha provocado una verdadera catástrofe, calles inundadas, locomoción interrumpida, damnificados por decenas, etc. Para colmo colocaron una bomba en el Metro en tal forma que este medio también se interrumpió…”

 

Y la situación política parecería que estaba pronta a reventar:

 

“…la situación no ve buena porque el Capitán General está jugando a la guerra y Chile es un país ocupado por las fuerzas armadas. Espero que aún perdure la racionalidad y se pueda llegar a una salida lógica que la gran mayoría desea. Es muy parecido al tiempo de la Unidad Popular, pero en sentido inverso. En Chile creo que nunca prosperará ni el partido comunista, ni los partidos autoritarios. La violencia crea a la violencia, y no se sabe a donde llegará……mientras escribo estas líneas, escucho el trueno de los helicópteros que estarán cumpliendo seguramente una campaña de “pacificación”….”

 

Feliz me cuenta sobre mi hermano mayor nuevamente, Alberto, que:

 

“…organizó entre el 12 y 14 de Junio unas jornadas de actualización en nefrología y resultó un verdadero éxito. Asistieron mas de 70 especialistas de todo el país, desde Iquique hasta Punta Arenas…”

 

Y al final me ofrece historias relacionadas con su profesión, algo que finalmente hizo:

 

“…tú que tienes facilidad para escribir, si yo te contara alguna de las realidades que nos enfrenta la medicina, quizás tendrías material para más de un artículo. Si te interesa que te cuente algunas de esas historias, házmelo saber y te las iré contando en diferentes cartas…”

 

 

Recogí el guante. Nos escribimos, y le mandé preguntas que él lentamente me contestó por correo. Pero lo hicimos casi sin hablarnos, sin comunicarnos por teléfono, todo o casi todo fue a través de la palabra escrita; por el teléfono simplemente me decía, “te mandé la carta”, o “ya te contesté la última pregunta”. Al final resultó un texto titulado “Hasta aquí Llegamos Juntos: historia de la neurocirugía en Chile y una despedida”, que se puede encontrar en Amazon. Pese a que salió con algunos errores, porque me equivoqué al cortar y pegar algunos párrafos, hace pocos días leí en la sección de comentarios del libro (en Amazon), que un neurocirujano peruano, el doctor Víctor Torres Pérez lo había encontrado bueno. Le asignó cinco estrellas:

 

“Sentidas memorias: Soy neurocirujano. Me apasiona la historia en general de la medicina y de neurocirugía en particular. Y aquí encontré una reseña histórica de la neurocirugía Latinoamericana y de la chilena en particular. ¡Interesante!”

 

Aquí los dejo con la carta:

 

Stgo 16 Junio 86

 Querido Cristián

 Estuve muy feliz con el llamado telefónico para el día del padre. En verdad que resulta rico que se acuerden de uno en un día que a lo mejor lo inventaron los comerciantes, pero que uno lo toma por el aspecto bueno y sano de esa idea. Tus hermanos también me llamaron, pero nada de regalos porque ahí es hacerle el juego al otro aspecto que te señalaba. En Santiago hace 24 horas que llueve, y eso ha provocado una verdadera catástrofe, calles inundadas, locomoción interrumpida, damnificados por decenas, etc. Para colmo colocaron una bomba en el Metro en tal forma que este medio también se interrumpió. La situación no ve buena porque el Capitán General está jugando a la guerra y Chile es un país ocupado por las fuerzas armadas. Espero que aún perdure la racionalidad y se pueda llegar a una salida lógica que la gran mayoría desea. Es muy parecido al tiempo de la Unidad Popular, pero en sentido inverso. En Chile creo que nunca prosperará ni el partido comunista, ni los partidos autoritarios. La violencia crea a la violencia, y no se sabe a donde llegará.

 El 12 de Junio se llevaron a efecto las elecciones en Indisa y fui nuevamente elegido presidente. Es una responsabilidad que trato de cumplir en la mejor forma posible. Alberto organizó entre el 12 y 14 de Junio unas jornadas de actualización en nefrología y resultó un verdadero éxito. Asistieron mas de 70 especialistas de todo el país, desde Iquique hasta Punta Arenas. Esto contó con el apoyo logístico de las autoridades de la Clínica.

 Mientras escribo estas líneas, escucho el trueno de los helicópteros que estarán cumpliendo seguramente una campaña de “pacificación”. Tú que tienes facilidad para escribir, si yo te contara alguna de las realidades que nos enfrenta la medicina, quizás tendrías material para más de un artículo. Si te interesa que te cuente algunas de esas historias, házmelo saber y te las iré contando en diferentes cartas.

 Regio que te hayas comprado otro automóvil, y que a Pilar le vaya bien en su doctorado. La mamá bien de salud y con el proyecto de viajar en Setiembre.

 Cariños de la mamá, hermanos y mío a Pilar y a ti.

 Juan

 

 

En la siguiente carta mi padre se repite y se muestra orgulloso de su cachorro, de mi hermano Alberto, que acababa de organizar esas Jornadas Nefrológicas recién llegado a Chile:

 

“….se hicieron también las Jornadas Nefrológicas con participación de más de 70 médicos…”

 

Y se explaya en los destrozos que han causado los temporales:

 

“…como habrás tenido noticias, acá llovieron 2 ½ días y se produjo una verdadera catástrofe; llovió también en la cordillera y se produjo un deshielo masivo de nieve, produciéndose desbordes de todos los ríos de la zona central. Se desbordó el Mapocho, el Maipo y varios ríos del sur, quedando cortado el camino longitudinal sur en 7 partes, aislando todas las ciudades entre San Fernando y Talca, especialmente Rengo y pequeños pueblos interiores….”

 

Aquí llega la carta:

 

Stgo 23 Junio 86

 Querido Cristián

 Te envío una revista que se hace en Indisa y que da cuenta de los principales acontecimientos que ocurren en la Clínica. En ella verás que ya se inauguró el Servicio de Diálisis, que se hizo con la presencia del Cardenal Fresno. Pienso que te interesará por las fotografías.

 Como habrás tenido noticias, acá llovieron 2 ½ días y se produjo una verdadera catástrofe; llovió también en la cordillera y se produjo un deshielo masivo de nieve, produciéndose desbordes de todos los ríos de la zona central. Se desbordó el Mapocho, el Maipo y varios ríos del sur, quedando cortado el camino longitudinal sur en 7 partes, aislando todas las ciudades entre San Fernando y Talca, especialmente Rengo y pequeños pueblos interiores. A esto se agregó que todos los filtros donde se trata el agua para hacerla potable, también se inundaron, y quedó desde Santiago al sur, sin este elemento. Aún ahora, en Santiago hay varias zonas donde no hay agua potable y han debido cerrar restaurantes por falta de higiene y otra serie de incomodidades por este motivo. Nosotros por suerte hemos tenido agua en Indisa, ya que la Clínica cuenta con dos fuentes de agua, una de la red del alcantarillado que ahora no funciona y otra de un pozo profundo, que suministra abundante agua, y muy pura. Se hicieron también las jornadas Nefrológicas con participación de más de 70 médicos.

 Muchas gracias por tu tarjeta en el día del padre, que la recibí poco después de haber hablado por teléfono contigo. Gonzalo está haciendo los trámites para irse a Canadá. El jueves 26 tiene otra entrevista en la embajada de Canadá y ojala le vaya bien. La mamá está bien de salud y tenemos el propósito de ir a Europa en Septiembre; ojalá lo podamos hacer por el problema de pesos. Encuentro regia tu idea de trabajar en el área de la industria privada; tú bien mereces tranquilidad económica. Todos tus hermanos se acuerdan mucho de Pilar y de ti. La mamá y ellos te mandan un cariñoso abrazo a ti y a Pilar.

 Un abrazo grande de tu papá.

 Juan

 

….y he llegado al final de esta nota y todavía no se qué agregar, qué decir sobre el padre Renato Poblete. Cuando vaya a Chile de visita, se que trataré de encontrar nuevamente ese roquerío escarpado en Punta de Tralca. A lo mejor esa zona ya estará completamente urbanizada y no me permitirán escalarlo, pero haré todo lo posible por subirme sobre esa roca gris y grande nuevamente –aunque primero tengo que encontrarla- para descubrir si todavía puedo ver ese mar infinito, para ver si todavía puedo sentir al viento helado sobre mi rostro, o gozar ese cielo de un azul intenso que me hizo sentir tan chiquitito en ese entonces….. pero siento temor, imagino que puede ocurrirme lo contrario, a lo mejor me voy a desilusionar al sentir la roca chica, o al ver un mar disminuido, y me voy a decepcionar al percibir el viento sin ninguna maravilla, sin sorpresas…. pero necesito saber cómo recuerdo al padre Renato Poblete parado arriba de esa roca, o necesito saber cómo recuerdo a mis padres parados arriba de esa roca……….y sin que nadie me acompañe, solitario, solo -completamente solo- …..como si me quedara poco tiempo.