Autoficción 42: Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego..

Al leer las cartas de esos años siento que mis padres vivieron demasiado en función nuestra, dependiendo excesivamente de nosotros, de lo que hacíamos, de lo que estudiábamos o no estudiábamos. Todo eso fue bueno, fue muy generoso, pero también, creo, fue desgastador para ellos porque por mucho que uno a veces quiera ayudar, simplemente no se puede, o no se sabe cómo hacerlo o se hace mal, proponiendo soluciones a la medida de uno, a los estándares de uno, al mundito de uno……y uno se puede equivocar tremendamente. Los trabajos de nosotros, los hijos, las oportunidades evolucionaban lentamente, a golpes, con saltos y caídas, y tengo la impresión que a veces lo mejor es no intervenir, o intervenir apenas. Recuerdo que a mí me ocurrió algo que no supe aprovechar. Estaba recién recibido y ya con planes de partir hacia Berlín, cuando llego al laboratorio de Yeager un tipo de la IBM preguntando por Fierro, que donde estaba Fierro. Salí apurado de mi oficina para presentarme, era el Dr. Bindra que recorría universidades reclutando para la IBM. ¿Me interesaría trabajar para ellos? Yeager, que tenía muy buenos contactos con la industria, me tenía bien recomendado. Una respuesta positiva de mi parte y era un caso cerrado, estaría contratado. Pero como ya tenía todo encaminado hacia Berlín, le dije que no, pero que a la vuelta me interesaría mucho explorar esa oferta. Ingenuamente pensé que con un entrenamiento adicional en Alemania, me sería incluso más fácil aceptar ese trabajo en la IBM. Grueso error. Cuando regresé Bindra yo no estaba a cargo de esas búsquedas de candidatos y apenas me contestaron con una carta de gentileza, nada más. Muchas veces las oportunidades se presentan y después simplemente se van, desaparecen. Aprendí cayéndome del décimo piso, solito.

 

Pero volvamos a las cartas. Es cierto lo que dice mi hermano sobre como se trasparentan nuestros padres en ellas. Noto que al leerlas a mí también me ocurre algo parecido, donde creo que revive más fidedignamente mi padre. Mi madre no tanto, más bien sobresale el recuerdo de una madre que observa y cuenta historias y que escribe, pero me parece que no sobresale la madre de todos los días. Pareciera que se recupera solo una faceta de ella, de la persona que escribe. Y resalta mucho el fantasma del cáncer y las enfermedades, o el cáncer y las hormigas, como en esta carta. En esta nueva carta nuevamente nos cuenta de esa enfermedad maldita que ya la tenía agarrada de un pie, tocada, aunque todavía la dejaba moverse por los supermercados, librerías y casas. Incluso todavía la dejaba ir a tomarse una variedad de exámenes médicos que salían buenos, y que indicaban que ya no tenía la salud comprometida. Pero ella internamente, sabía que el jueguito había comenzado y que, cuando eso ocurre, nunca se termina, o nunca se cancela. Llegan solo algunos intermedios, porque el Pac-Man, el juego del cáncer, no se puede abandonar. Ese año, por dos meses, sufre dolores de cabeza que ella interpreta como una vuelta al juego activo, al Pac-Man juguetón que la invitaba a jugar; aparentemente le tocaba nuevamente el turno a ella:

 

“….hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo….”

 

Regresan a la casa en auto, los dos solos, pero la verdad que no tan solos porque van acompañados por el elefante hediondo del cáncer, el monstruo del cáncer, que como en ese juego del Pac-Man quería jugar de nuevo con ella. Imagino las conversaciones y reproches adentro de ese auto. Mi padre por un lado pidiéndole que por favor se hiciera los exámenes médicos y ella que rigurosamente se opone, se niega, porque no desea quedar inutilizada por los tratamientos médicos, las drogas, las jeringas, o las oscultaciones y fantasmas. Al final ella se baja del auto, ¿habrá dado un portazo? ¿Se habrá despedido?:

 

“….ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi….”

 

Y mi padre continúa solo a casa en busca de los exámenes previos, de otros años, para saber si esos “huesos medios borrosos” que habían visto era algo nuevo, algo que recién se estaba presentando. Se toma primero un calmante, o a lo mejor, un whisky, y busca y escarba, se mete adentro de un closet para indagar, abre cajas, tose por el polvo:

 

“…Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón…”

 

Es decir el Pac-Man todavía no ganaba. Estaba ahí, le hacía rosquillitas en un pie, se lo mordía, pero la dejaba moverse, la dejaba arrancarse para jugar otro poco más en el futuro. El juego no concluía todavía:

 

“…..una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos…..”

 

Pese a la precariedad en los trabajos. los hermanos se reproducían, crecía la familia y la vida continuaba. Anita, esposa de mi hermano Gonzalo, y hoy fallecida después de un cáncer fulminante, acababa de dar a luz a Catalina. El nacimiento había coincidido con una mejora en el trabajo de mi hermano, de manera que Anita contaba graciosamente:

 

“…..esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..”

 

 

Febrero 1987

Cristiancito querido

Aquí estoy, en la pieza que ocupaste con Pilar. Todo Igual. El mismo bergere que compré días antes que ustedes llegaran, los cubrecamas café con amarillo, y el mismo calor. Son las tres de la tarde, estoy sola en la casa. Hasta la Guillermina salió a regañadientes por unos trámites para conseguirse una de las casas de Caritas.

Esos días pasaron tan rápido….ahora los echo de menos, hasta extraño los telefonazos y las entradas y salidas repentinas…hemos vuelto a la rutina. Y no sé qué fin de semana tendremos. Vamos a Jahuel, Juan y yo. Y anoche Juan Alberto también quiso ir con su familia. Me gusta mucho estar con los niños. No tanto Juan, mejor dicho que a Juan le espanta la idea. Alegando que los niños me pueden cansar, los aleja rápidamente. Ahora me doy cuenta por qué me recalcaba años ha: te cuidé los niños dos horas….Juan es demasiado adulto, no sabe hacer su vida con niños cerca.

Aída está con siete semanas de embarazo. Me pidieron le consiguiera otra empleada. Clara, la actual, maneja a Francis por el terror…

Anita, siempre muy serenamente tuvo su niña (Catalina). Una preciosa niña. Y esta tarde sabremos el nuevo sueldo y el nuevo puesto de Gonzalo (hermano). Como dice Anita, esta niña trajo un pan de molde bajo el brazo…..y su hermana (Godi) la recibió muy bien, con besitos por todas partes.

Pasando a otra cosa. Invitamos al matrimonio que le prestó su departamento este mes a Mónica (hermana) y Pato en Roma, al restarán giratorio. Todo perfecto, un matrimonio encantador con el idealismo de los años 70 vivito…ex exiliados, quieren volver a cultivar un fundito cuando junten plata. Con unas vainas, machas o erizos y corvina, postre y café, más tres botellas….me sentí quince años más joven. La cuenta fueron $17 mil más la propina….Con eso, encuentro regalado ir dos personas a Jahuel, todo incluido por 9 mil el weekend.

Me gusta Santiago en verano sin la obligación de tener que veranear. Las mañanas son agradables y si no se sale después de almuerzo, esta pieza tuya es fresca. Álvaro (hermano menor) está con Marlene y amigos hasta el domingo, supongo, en Algarrobo, después se va Aída y niños, y los últimos días de Febrero, Anita con sus niñas y su hermana. Su mamá vino para el parto y se vuelve al sur mañana. Me tejí una polera, casi entera, esperando en la Clínica que naciera la niña. Tanto llamaban por teléfono …que hasta yo me empecé a asustar, y me pasé las mismas películas de mis embarazos, que si el niño viene mal, que por qué no sale luego. Al fin apareció Gonzalo en la puerta de la pieza, todo transpirado….yo había dejado mal colocado el teléfono y no recibía llamadas….después de haber estado a cada rato tranquilizando a la mamá de Anita que estaba cuidando a la Godi en casa… en fin, que todo fue bien y madre e hija están en casa. Gonzalo estaba muy emocionado, muy agradecido de tu llamada nocturna.

También hemos pasado un poco de susto, mejor dicho se nos terminó el susto. Desde mediados de Diciembre tenía dolor de cabeza al despertar. Pensando en sinusitis, la semana pasada me hicieron una radiografía. Un lado tenía los contornos de los huesos medio borrosos, y el radiólogo aconsejó hacer un cintigrama óseo …ya Juan quería que pidiéramos la hora y estaba tan aterrorizado cuando volvíamos que después de decirle que yo no quería ningún examen más le pedí me dejara en la esquina de la librería francesa en Costanera. Haciendo algo, como que el miedo se esquiva. Total, compré unas revistas añejas que quedaban de la liquidación pasada, y volví a casa en taxi. Juan, mientras tanto, había rebuscado otras radiografías de Febrero, cuando tú viniste, años atrás. Y donde también se veían los contornos borrosos. Así es que muy contentos, desaparecida la idea del cáncer, nos fuimos a festejar al Lomitón….Bromas aparte, pasé Diciembre y Enero con dolores de cabeza al despertar, creo que de puro miedo al cáncer. Debiera inventarse un tratamiento post-cáncer que incluyera al cónyuge….Una vez pensé formar una sociedad de ex cancerosos, de los que pensamos….sólo queda viva la Yelma Mella y Anita Coll de Zepeda….

El sábado pasado, nos juntamos en la casa de Oriana (hermana mayor de mi madre), con el marido de Silvia Correa que es abogado. Por una hora dimos vueltas sobre las conveniencias e inconvenientes de la separación de bienes. Son más los inconvenientes. Llegamos a la conclusión que si la Clínica iba mal, como Juan sería el primero en saberlo, este abogado haría la separación de bienes en un día….Oriana nos tenía bebidas y canapés de casa impecable, se sentía nerviosa como la gente que recibe poco…pero contenta también. Claro que ayer me llamó porque cree que debo pagarle al abogado y Juan cree que no, sino cuando haga algo tangible….porque no le dijo nada nuevo.

Mándame la carta de la española sobre tu libro. ¿Cuánto tiempo crees necesitar para las últimas correcciones? Yo le alargaría un poco el final y le daría más protagonismo a los de la revista. Claro que con la entrevista habrá un lote de días sin escribir. Si puedes mándame prospectos de computadoras, podríamos comprar una entre Álvaro y yo.

Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego. Así, ya pasaron los días tan esperados en que ustedes estarían aquí….y siento como si no hubiesen estado. Tengo que sentarme en esta pieza tuya para saber que viniste con Pilar. Esta casa, tan igual a cuando ustedes eran chicos, y ya veo las líneas en la cara de Juan Alberto, tan parecido a mi padre cuando joven.

A veces pienso que a Pilar le debemos haber caído como gente muy complicada, llena de normas. Creo que todas las familias tienen códigos desconocidos para la gente de afuera, demora algún tiempo interiorizarse en la otra familia para aceptarla sin reticencias. Espero que con Pilar y familia nos aceptemos recíprocamente sin críticas. Cuestión de tiempo. Sé que Pilar llegará a querernos y nosotros a ella y su familia. Lo único que a mi me importa es que tu vivas contento con ella. Lo demás, las infaltables diferencias, se van limando con la diaria convivencia y los proyectos que van formando ustedes en común. Eso sí que espero conocer el primer hijo tuyo y mejor aún, varios hijos. Si Pilar era grande y ayudó a cuidar a su hermana menor, no le debería gustar repetirse desvelos. A la Esperanza Matas le pasó así. Tuvo que cuidar, ya adolescente a su hermanito y ya perdió el interés de tener hijos propios. Por eso solo tuvo dos. Ahora, al medio siglo, cuando miro a las mujeres de mi tiempo, no hay mucha diferencia, casi todas están gustando del tiempo libre que les queda, y ninguna es buena abuela. Unas, por haber criado muchos niños, y otras, por falta de práctica en eso, ya que se dedicaron a trabajar fuera de casa. Yo, personalmente me siento como una ardilla en su árbol, contenta de estar viva y mirando vivir a los demás, me da una sonrisa interior…se sacrifican corriendo de allá para acá, a veces sin sentido….

Anoche fue la última llamada desde EE.UU del chico de los cheques. Su mamá vino hoy a buscarlos.

Y como ya debes estar bien cansado con esta larga carta, la termino. Además me duele la espalda y en el colegio de enfrente tienen un festival demasiado ruidoso, y han llegado hormigas a tu sillón…

Además te tengo que felicitar por Pilar, me gusta lo sincera y espontánea que es. Me hubiera gustado estar algunas horas con ella, conversando tranquilamente. Pero ya habrá tiempo para eso más adelante.

Creo que con la Diet-Cola llegaron las hormigas, las siento en el cogote….

Te quiero de aquí a Cleveland y hasta el Más Allá…

Ximena

Descubrí que el dolor de cabeza es por deshidratación, ahora tomo agua todo el día y no me duele al despertar..

2 comentarios en “Autoficción 42: Que raro es vivir. Demoran tanto en llegar los acontecimientos y se terminan tan luego..”

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