Ser desheredado es más de lo mismo (VIII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Me ha sorprendido esa opinión tan negativa que tenía mi madre sobre mi papá, demasiado repleta de prejuicios, como esa mala idea de que los hijos de padres separados arrastraban mala vida. Pero sin embargo, intelectualmente, ella olvidaba a la velocidad del rayo esos prejuicios cuando tomaba un libro y lo leía. Ahí le florecía con furia la apertura de mente y el libre pensamiento.

De mi padre aprendí la disciplina y el ejemplo del trabajo duro, la dedicación a los detalles y los horarios. Aprendí a ponerle el hombro frente a las adversidades, a no achicarme pese a que un edificio entero se me desmoronara encima, y me machucara los dedos, el estómago, todo. Recuerdo con mucha claridad la canción de cuna que él me cantaba cuando no me podía dormir:

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón

Este niño lindo se quiere dormir

Y el picaro sueño no quiere venir….

 

Y qué se puede decir sobre ellos dos, de mi padre y de mi madre juntos. El matrimonio de ellos creo que tristemente fue un matrimonio de conveniencia, y donde desgraciadamente mi madre tuvo razón, a lo mejor mi padre se casó con ella porque la vio como un trofeo y de los buenos, una esposa-trofeo, una “trofy wife”. Por otro lado ella lo escogió porque intuyó que la naturaleza condena y no tolera tanto matrimonio y tanto amor entre parientes, entre “gente como uno”. Por eso se casó y toleró a un “roto”, como mi padre, para que le mejorara los genes heredados de una familia de apellidos, pero de capa caída, alérgicos al esfuerzo y al trabajo duro. Y aquí recuerdo el comentario de una hermana de mi madre cuando vio a mi hermana, Mónica, lavando platos. La miró y con esa dignidad de otro siglo, de otro tiempo, le confesó con mucha calma y elegancia que ella no usaba las manos, “yo no uso mis manos, Moniquita”. Yo no lo vi, me lo contaron, pero ahora que lo escribo veo saltar el polvo de telarañas y aire estancado y rancio y radioactivo que incluso desde lejos me hace daño.

Mirando hacia atrás creo que mi salida de Chile fue inevitable, fue lo que me salvó, o lo que me ventiló. Es interesante analizar “los datos” de esa vida. Los datos no mienten, son objetivos. De nosotros, los cinco hermanos o los cinco hijos, tres partimos lejos de la casa, y dos nos hemos quedado permanentemente afuera, lejos. ¿Por qué fue eso? De los festejos matrimoniales de mis hermanos y hermana no asistí a ninguno…. y eso que la distancia de por medio era un pasaje simple y miserable. Creo que eso sucedió porque siempre al escoger esos eventos, o al planificarlos, a mis padres se les hacía doloroso, y se complicaban, se les doblaban las piernas de manera triste y embrollada; les era difícil, estresante. Se exponían mucho, y creo que le tenían terror a los comentarios. En mi caso, cuando nos casamos, lo hicimos rodeado de amigos que no prejuzgaron nada y que simplemente estuvieron ahí para acompañarnos. Lo pasamos bien; eso fue todo.

Usando los parámetros de mi madre, creo que el matrimonio de ellos, esa “transacción”, funcionó, o algo de eso funcionó. Ella se casó con un médico de mucho potencial, que “tiraba para arriba”, que le dio un buen “status” en su mundo, en su universo, mientras que mi padre consiguió su título de nobleza, el otro “status”, el del apellido, o el comodín que él percibía no le había alcanzado a llegar en esta repartija de la vida. Pero hubo mucha tensión entre ellos, siempre hubo tensión en esa transacción porque en determinados momentos, cuando inconscientemente y con tiempo revisaban el contrato, uno de ellos podía llegar a sentirse estafado, un perdedor, un engañado, y ahí reventaban los conflictos. Por eso entiendo las escapadas de mi madre al extranjero, cuando dejaba a mi padre solo en Chile que, por otro lado, orgullosamente podía declararle a sus amigos, “Ximenita está en Palma”, “Ximenita está en París”, “Ximenita está de visita en Alemania”. Tiene que haber sido un drenaje emocional bien grande, para los dos, cumplir con un contrato así, un contrato donde constantemente uno de los dos podía leer la letra chica y reventar, exigir ajustes, reparaciones, cambios. Por eso entiendo también la tranquilidad (¿liberación?) que percibí en mi madre cuando mi papá finalmente largó su último suspiro. Finalmente el contrato caducaba, se anulaba todo para empezar de nuevo, otra vida con otros colores, otros sabores, otros amigos. A lo mejor, por qué no, podría incluso explorar otra relación.

¿Qué nos faltó? ¿Estoy siendo injusto con mis padres cuando miro hacia esos años? Sé que mi padre se preocupaba mucho de que guardáramos una buen recuerdo, una buena opinión, una buena imagen de él en el futuro, cuando ya no estuviera con nosotros. Y la tengo, atesoro imágenes, y sé que genuinamente lo trató de hacer lo mejor que pudo, como lo menciona mi primo, Nicolás Correa, en su comentario a la nota anterior (y donde nos invita a bajar a nuestros propios subterráneos). Lo mismo se puede decir de mi madre, pero encuentro que a los dos les faltó preparación, les faltaron más y mejores amigos, compadres y no solo conocidos o relaciones sociales de gente influyente, o de gente importante, o de gente inteligente. Los dos apreciaban mucho esto último, la inteligencia. Recuerdo que los mejores comentarios, sobre alguien que se había sentado a la mesa con nosotros, eran destinados a la inteligencia, “es bien inteligente”, decían, o, “es muy inteligente”. Nunca escuché, “es buen tipo” , o, “es un buen amigo”. Más que nada ser un buen tipo era parecido a ser un poco “pelotudo”, o un perdedor, o un poco de todo lo otro.

Creo que mis padres lo pasaron mejor cuando nosotros todavía éramos pequeños, ahí creo que manejaron más acertadamente las distintas situaciones. Después, creo que se complicaron porque siento que nosotros, al crecer, no fuimos nunca considerados como adultos, y a los ojos de ellos seguíamos siendo unos mocosos, unos equivocados, perdidos en el puzzle de la vida. Todavía recuerdo el test de iniciación que me hizo tomar mi padre antes de salir con mi madre a una comida. Estaban apurados arreglándose, ubicando una corbata, un anillo y se veían atrasados echándose la culpa, cuando, más apurado todavía, mi padre me pidió que usara la guía telefónica de ese entonces, enorme, pesada, y ubicara la dirección de ese amigo que los había invitado, usando su nombre y apellido. Apenas me podía esa guía enorme y fracasé, fallé el test, me tupí completamente y sentí con todo su peso lo poco preparado que estaba para la vida, para el éxito, lejos, muy lejos del éxito de mi padre, de sus laureles y conquistas. Uno todavía seguía siendo un mocoso que se movía por el mundo a ras del suelo y sin un rumbo fijo. Ese era yo, eso era uno. Poco tiempo después mis padres, preocupados, me preguntarían con bastante sigilio si acaso me gustaban las niñas. ¿Te gustan, Cristian? A lo mejor mi excesiva timidez los empujó a que me lo preguntaran con algo de temor y susto. ¿Tenía ellos un hijo, gay? Nunca les pregunté que habrían pensado, o qué habrían hecho si eso hubiese sido cierto. Por eso, creo, (como se ve en las cartas) mi madre planificó con felicidad minuciosa posibles encuentros con esa supuesta polola colombiana. Largaba planes, viajes, hipótesis; qué bochorno (!), pero no queda más remedio que contarlo sin censura, o con poca censura, como si ya estuviésemos todos muertos o listos para la partida. Creo que para ella existían la niñas “decentes” (y malas para el sexo) y “putas” (buenas para el sexo); esas eran las dos categorías que ella manejaba, y eran bien inapelables. ¿Con cual te quedarías tú?

Y aquí sigue la carta de mi madre reproducida sin censuras, nada, como si ya estuviésemos al otro lado, o casi listos para saltar hacia otro lado:

 

 

Illetas 13 de Octubre de 1982

Cristiancito de oro

Perdona que te llame así, pero para mí sigues siendo el segundo hijito……Cuando te llamé por teléfono estaba empezándome una gripe maquiavélica incubada en Chile…… y me ahogaba en la cabina telefónica tan cerrada, y no soltaba mi carterón de miedo a dejar algo olvidado, como otras veces los anteojos, y no me sabía de memoria el número del apartamento. Lo alquilé por meses sin compromiso de año corrido (en verano es carísimo). Yo pago 16.000 pesetas al mes (110 a 114 pesetas = un dólar). Mi dirección es: Edificio Príncipe, 6º piso, apartamento C, Illetas, Palma de Mallorca, España. Pero es más seguro escribir a American Express. Anoche vi sobre el mesón del conserje de este edificio las cartas expuestas para que las saquen sus dueños. Como esta es la isla de la calma, el conserje trabaja de 8 a 3 de la tarde y después que se las arreglen solos…

Esta tarde vi en la vitrina de una agencia de Turismo, vuelos charter Palma-NYork, directo, en 49.000 pesetas. Mañana en la mañana al ir a poner esta carta al correo pasaré a preguntar más detalles de fechas, salidas y llegadas N. York-Palma-N. York. Sería lindo si pudieras venir por unos días. Yo te mandaría tu pasaje ida y vuelta, y tú allá podrías comprar con la tarjeta American Express Cleveland- N York. Por si acaso pregunta tú allá si hay charters directo N York o Cleveland, N York, Palma, Cleveland, y cuanto cuestan. Aunque no creo que sean más baratos que aquí. Eso no quita que para Navidad vayas a Colombia-Chile.

Los papás de Aída (los Becker) están en Bielefeld. A Juan Albertito (hermano mayor, casado con Aída Becker. Vivían en Bielefeld en ese entonces) solo le he enviado una tarjeta desde aquí. Los Becker se quedarán un buen tiempo en Europa y no quiero verlos aparecer en este departamento. Ya una vez, cuando el papá de Aída iba a llegar a Münster, Eduardo Rodríguez (sacerdote jesuita, ya fallecido) me pidió le tuviera abastecido el refrigerador y la despensa, y él no invitó ni a un café, después que yo gasté en filetitos y vinos; si hasta el pobre Eduardo le pagaba las cervezas si salían, y tampoco olvido que para el matrimonio de Gonzalo (hermano) no le mandaron ni un telegrama….

Este apartamento tiene un dormitorio con dos camas, baño, cocina, comedor y un living con dos camas más, con vista panorámica al mar, enteramente amoblado, claro que estamos como en un febrero de Algarrobo, aunque no se necesita chaleco en la tarde. Tengo la playa de Illetas al lado, linda de árboles.

Quisiera estar el mayor tiempo posible sin moverme de Palma. De pensar en Chile se me encoge el alma. Desde Julio, con Juan jubilado no tenía: ni cama, ni pieza, ni tiempo para mí…. un día me dí cuenta que se me caían las lágrimas caminando por la calle; STOP; Desde que Juan dejó definitivamente el hospital ya no tuve la más mínima privacidad. Ni para escribir una carta. Estaba todo el día con ese absorbente marido encima. Dormía tensa de disgusto controlado, aunque desde el matrimonio de Gonzalo no he tenido ninguna pelea con él. Hubo un mes relativamente más suelto, el que estuvo Ángeles Rey en Chile. Creo que inconcientemente Juan me prefiere enferma en la cama, atendiendo el teléfono y escuchándole (ya le organicé la consulta, etc. etc).

Aquí estoy un poco sola, es verdad que los extraño a ustedes; fueron durante tanto tiempo mi razón de vivir. Ahora estoy sola –pero serena- dueña de mi tiempo, sin necesidad de cortisonearme, engordo de puro comer con gusto, paellas…. Esto de tener todo el día para mí es el mayor lujo, leo, veo televisión, salgo con Nancy, sus amigas, Ángeles Rey (ahora que me he resfriado este departamento siempre tiene visitas), vivo sin sobresaltos. Necesito vivir en un ambiente de sinceridad, de libertad, de honestidad. Al verme poner la máquina de escribir en la maleta, Juan debe haber presentido que no quisiera volver a vivir con él. No me atrevo a decírselo. Le haría la vida imposible a Mónica y Alvarito (hermana y hermano) para obligarme a volver. Sin embargo son tantos los años en común que le tengo ternura y lástima, es tan incapaz de honestidad consigo mismo, sufrió tanto cuando chico que sólo vivir para lograr metas y metas exteriores, nada de crecimiento personal. Siempre me he sentido usada por él, para tener un “status”. A mí no me ha querido nunca. Por favor Cristiancito, esto es muy confidencial, le tengo miedo a Juan si se molesta conmigo…. rompe esta carta.

Pasando a tu pololeo. Sabiendo lo tradicionales que son los colombianos. ¿No crees necesario poner luego las cartas sobre la mesa?… hablando son la niña y sus papás de tus intenciones matrimoniales, podrían sentir, si no, que tú podrías escabullir responsabilidades, claro que una vez que se conozcan más. Allá se acostumbra “pedir la mano de la novia”. No será que ellos esperen formalizar un compromiso matrimonial yendo tu papá y/o yo a conocerles en Colombia. ¿Por qué no se lo escribes? Cuando me vine de Chile a Juan le estaba yendo muy bien económicamente, creía que no habría necesidad de gastar el millón de pesos del fondo de retiro para enviárselo a Gonzalito (hermano que vivía en USA. Estudiaba para un master). No perderías nada escribiéndole a tu amor, creo yo. Recuerda que el que la quiere la consigue. Las mujeres decentes son difíciles de conquistar, como las ciudades. Hay que sitiarlas con arte, ciencia, y paciencia de guerra. Claro que por otro lado….. ¿qué apuro tienes en casarte? Generalmente el matrimonio es un ancla (tan bien lo saben los gobiernos). Pienso que es mejor navegar harto antes, siempre que no dejes de agregar, cada año, nuevas amistades. Eso enriquece en todo sentido, sobre todo conocer nueva gente joven, entre los que puedes conocer más chiquillas. En asuntos de amor cada vez es algo distinto, a pasar aprendiendo siempre!

Gracias por tu carta, mañana iré a Palma a ver vuelos para que vengas unos días, ¿quieres? Podrías traer un amigo para pasar con gente de tu generación, aunque también solo harás amistades…..

Vi en Bendinat, cerca de aquí, una casa maravillosa. De 1.900 metros cuadrados de terreno, 500 construidos, con cuatro dormitorios, separados en departamentos, y cada uno con su terraza privada con vista al mar, tres chimeneas, amoblado de lujo…. se vendía en 225 mil dólares, hasta vendería la casa de Suecia para tenerlo, dan rebajas y facilidades…. es gente muy rica de Barcelona. Miedo al socialismo. La casa es de piedra, cemento y forrada interiormente en maderas nórdicas. Un sueño…. le escribí a Juan. Total, soñar no cuesta nada.

Me pasaría la noche escribiéndote de esta isla tan maravillosa. Debes venir. Escríbeme. En unos quince días más te llamaré por teléfono, para oír tu voz y saber si puedes venir. Desde Chile hablé con Albertito. Ellos no pueden dejar Bielefeld hasta el próximo año. Mañana le escribiré a Juan diciéndole que quiero quedarme aquí más tiempo, esto me hace bien, es tan lindo y además barato. La lesera es que no traje antibióticos de Chile y he gastado cerca de 100 dólares en vit. C y antibióticos para un oído que ya sanó. Se me ocurrió nadar en un lugar lindo con escalas al mar profundo… gocé, pero esa noche se me abrió el resfrío. Ya sané, pero ahora, aunque veo a los gringos rojos, ni los pies al agua hasta unos tres días más….

Devolví el auto (cien dólares los 11 días) es más cómodo andar en buses desde Illetas, además tenía malo el brazo con los cambios.

Aquí estoy zambullida en otro mundo. En Chile toman presos más estudiantes cada día y aquí bombardean por radio y TV con las elecciones del 28 de Octubre. Unos están seguros que sale Felipe González, socialista y otros, un cachorro de Franco que terminaría con la ETA. No entiendo nada. También se habla mucho del Tylenol, de que el 12 de Octubre los británicos ofendieron a España, celebrando ese día la victoria en la Malvinas. Transmitieron un desfile desde los EE.UU. pero no lo vi, era en los días que todavía tenía el horario chilensis con seis horas de diferencia… mas la gripe.

Bueno Cristiancito. Te quiero. Escribe.

Ximena

 

Como escribía más arriba, de mi infancia también tengo recuerdos buenos; y necesito, por salud mental, necesito terminar esta nota con algo breve y más optimista, más alegre, escrito al sol; además no haría justicia imaginando que todo fue tan malo, o analizando las cartas o hechos tan antiguos desde el subterráneo de mi casa. Como decía más arriba, nuestra vida creo que se complicó cuando nuestros padres, con muy buenas intenciones, una vez crecidos no nos supieron tratar como adultos verdaderos. Tiempo atrás hablé de mis padres en una nota que titulé “Como un Suspiro, Mijito”. Aquí la reproduzco para terminar con imágenes más alegres, optimistas, escritas frente al calor del verano, frente a la fuerza de las primaveras, y que hablan del amor y el tiempo, el paso del tiempo….

Aquí va la nota:

Nos trasladábamos en nuestro Chevrolet aletudo, rojo, en una carretera antigua camino hacia Algarrobo. Era verano y pasábamos frente a una casa que en ese entonces llamábamos “la casa pelá” porque estaba siempre vacía, pelada, cuando en la radio del auto empezaron a tocar a Leo Dan y su “…….el amor que sentimos cuando a veces el amor”….. Mi madre distraídamente comenzó a tararear la melodía mientras sostenía el volante del auto desde la parte inferior, como acariciando la cantilena que escuchábamos. ¿Qué era eso? ¿Qué ocurría? Había sol y entraba una ventisca fresca y vigorosa por las ventanas del auto, era verano, y por un momento breve, sentí que ocurría algo importante. Luego miré nuevamente a través de las ventanas y me golpeó el aroma de los eucaliptos, y por efímeros segundos sentí algo fuerte que a lo mejor pudo ser felicidad. Mi madre todavía cantaba cuando de sopetón la interrumpí y le pregunté por qué todas las canciones hablaban del amor:

-¿Por qué, mamá?

Ella entonces dejó de cantar, se quedó quieta, muda, y dejó también de acariciar el volante, pero siguió escuchando a Leo Dan. Pensó otro tanto y después me contestó como si ya hubiese sido un niño grande, un adulto:

-Es búsqueda, Cristiancito, es búsqueda.

Y me siguió hablando por un rato largo, como si afuera no hubiese ningún árbol y estuviésemos adentro de una sala de clases con todo el tiempo disponible por delante. Siguió manejando, pero me di cuenta que había ocurrido algo importante; claramente, por un momento se transportó hacia otros lugares, hacia otros recuerdos, y quien sabe, a lo mejor revisitó su propia vida, sus amores y divisó a su primo con el cual la habían tratado de casar. ¿Vislumbró otra vida? ¿Vislumbró otros hijos? ¿Otra familia?

Con mi padre me ocurrió algo parecido. En otra ocasión nos bajábamos del mismo auto y cuando me ofreció la mano creo que sentí seguridad y calor; siempre tenía las manos tibias. Temí perder todo eso y me lo imaginé tremendamente enfermo y viejo, y que se podía morir pronto. Todavía no llegaba a la ancianidad, era incluso más joven que yo ahora (!), pero por algún motivo lo imaginé como un abuelo en mal estado. Y le pregunté si el tiempo se le había pasado muy rápido:

-¿Se te pasó todo muy rápido, papá?

-¿Qué, mijito…?

-El tiempo, papá, el tiempo. ¿Se te pasó todo muy rápido?

Nuevamente se quedó muy serio, mudo, se detuvo, y por un momento estoy seguro que olvidó lo que teníamos que hacer: ¿por qué nos habíamos bajado del auto? Yo tampoco lo recuerdo, pero afuera había mar, el ruido de las olas, gaviotas y nuevamente mucho sol. Miró hacia el frente, me miró fijamente a mí y con algo de angustia y tristeza, me confesó:

-Como un suspiro, mijito, como un suspiro- Y se quedó mudo nuevamente.

De ahí para adelante a mí también el tiempo se me ha pasado rápido. Y escucho no tanto a Leo Dan, pero a Bruce Springsteen, Leonard Cohen, Eduardo Gatti, y también se me ocurre pensar en otras vidas, en otras situaciones. Pero siempre regreso, siempre vuelvo (“voy y vuelvo”, como nos recuerda Parra) y sigo sentado en un auto, uso muchos autos, aunque ya no vea el mar, las gaviotas y no sienta el aroma de los eucaliptos de ese entonces….

Y me quedé, también, con la canción de cuna que me regaló mi padre en múltiples noches de insomnio y de temor. Esas palabras y ritmos se han quedado para siempre conmigo, no las tuve que heredar….. me las robé:

 

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón….

Ser desheredado es más de lo mismo (VII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez desciendo al subterráneo de la casa acompañado de los gatos que felices me cortejan. Bajo y me dirijo como un autómata hacia esa carta de mi madre que no me había atrevido a largar antes. Escucho truenos, ¿los estaré imaginando? Leo nuevamente la carta, la dejo sobre la mesa, al lado de los gatos, y escucho ecos, me mareo, pierdo un poco la noción del tiempo y vuelvo a escuchar el portazo tan característico de nuestra antigua casa en avenida Suecia 1521, en Santiago de Chile. Es mi padre que llega al final del día, y yo todavía tengo la carta entre mis manos. La escondo, otro portazo, ¿se fue? Los gatos parece que saltan asustados…. como si hubiesen escuchado o leído, o como si alguien les hubiese hablado de esos años y esos portazos de la puerta de entrada, el “portazo seco y campanilleo de la chapa suelta”.   Subo corriendo al primer piso, pero en la casa actual, aquí en Michigan, después de muchos años y transcribo la carta, la leo y la repaso, dejo que entre el aire fresco, aunque sea aire de tormenta y truenos.

No estoy de acuerdo con mi madre cuando en la carta se refiere al pasado como algo muerto. El pasado y nuestra historia no están muertos, y lo que hemos hecho durante ese pasado es de suma importancia y vive, está vivo. Aquí va un poco de ese pasado vivo, ya no me lo aguanto, no lo soporto, quema, es como una confesión, ¿son así las confesiones? Y aquí me acuerdo de mi amigo Ignacio. En poco tiempo más vamos a estar todos muertos, decía, y por eso él lo escribía todo y sin concesiones, sin tomar prisioneros, sin callar. Hay que confesarse, hay que escribirlo, hay que contarlo, como lo cuentan las nuevas generaciones que son mucho más honestas, auténticas, directas y transparentes para vivir su vida, para contarnos sobre sus vidas y su pasado….

 

Palma, Lunes. No se que fecha, 18 -creo- de Octubre de 1982

Cristiancito

Después de poner tres cartas al correo a ti, a tu papá y a Anita, pasé a American Express y encontré la tuya.

Te escribo en la terraza del café Miami (de americano no tiene nada) donde pasan turistas, se escuchan trinar los pajaritos en los antiguos árboles mientras un pianista toca música de principios de siglo. Me emocionaste tato , Cristiancito, que tuve que pedir un chocolate caliente (tan espeso que la cuchara se para en la taza).

Me emocionó tu cheque. Ya lo anulé, ¡pero lo guardaré para siempre de recuerdo! Bueno el artículo que me enviaste, y verdadero. En Santiago vivimos un clima pre-enfermedad. No hay culpa de nadie, todos somos un poco el resultado de las más tempranas vivencias. Por eso yo no quise darle a Juan Alberto la vida triste que tuvo su padre (hijo de padres separados). Estaba embarazada de siete meses cuando supe del “forro” en que me había metido. En esos tiempos creía que la ternura podía curar a Juan, y cuando Albertito tenía poco más de un año lo dejé con mi mamá para acompañar a Juan en el año de estudios en París. No recuerdo haber sufrido tanto como ese año, aunque lo tapaba estudiando francés y su civilización. Entonces empecé a tener fiebres. Me sentía muy sola. Por favor rompe esto. Estas cosas no se las había contado a nadie. Además el pasado es lo más muerto que hay, solo existe el presente y hasta ahora me siento harto realizada con ustedes cinco, y Juan es y ha sido harto más feliz que antes de conocerme.

Por eso me da pena Albertito, elegir por quizás qué razón (¿genética?) a Aída (actual esposa de mi hermano), tan parecida a Juan en su necesidad de “absorber” a los demás y en su incapacidad de “querer” verdaderamente.

Pero quédate tranquilo por mí, Cristiancito. Estoy más contenta aquí que en Chile. Gozo nadando. Me gusta tanto la playa a la sombra, que apenas sí escribo cartas. Tampoco estoy necesitada de dinero. Hago uso de la tarjeta American Express que aquí funciona por todos lados. Y de Chile traje 1.500 dólares. Por el departamento que arrendé pago 16.000 pesetas al mes, amoblado, y como hay buses, desde la puerta del edificio al centro de Palma cada 20 minutos, he devuelto el auto (además me costaba estacionarlo aquí en Palma), aunque tampoco es caro arrendar. A mí me hacen precio especial, con todos los seguros 1.000 pesetas al día (110 pesetas el dólar). Cuando haga frío arrendaré de nuevo el auto.

Cuando des el examen y estés libre de preocupaciones ven por unos días a Palma en esos charter (¿Air Florida?) usando la tarjeta American Express. ¿O te lo compro yo y te envío los pasajes en carta certificada? Piensa qué fechas.

Aunque anulé tu cheque, me emocionaste. Gracias Cristiancito. Me gustaría llamarte por teléfono, pero seguro que no estarás en casa. Aquí son las 6 de la tarde. Y por favor Cristiancito, no te preocupes, me encanta saber la “verdad verdadera” de las vivencias de mis hijos. Es peor no saber o imaginarlas. Por ejemplo, sé que Moniquita en alguna deslealtad pilló a Pato (actualmente separado de mi hermana). Estuvieron peleados unos dos meses en que salió con José Godoy (terror de Juan). Pato le escribía todos los días, y ahora es él el que va a verla a Santiago. He observado que Moniquita ha perdido su ingenuidad respecto a Pato. Lo ve (creo yo) lúcidamente. Pero como ella no cuenta nada tampoco lo hago yo. Y es su vida, ella tiene la inteligencia para resolver lo que desee. A mí me gusta más José Godoy, aunque los años de trabajo como garzón, para pagarse los estudios, le doblaron el espinazo. Carmen (sobrina del poeta Antonio Machado y madre de José Godoy) debería vender hasta la camisa para que el chiquillo se vaya a trabajar a Venezuela. Aunque tiene $ y evita trabajar en una agencia de turismo, creo que prefiere tenerlo viviendo con ella en Santiago. Por cuarenta mil pesos al mes, José está a cargo de la Enoteca. En Venezuela podría dirigir un Hotel y tendría más posibilidades…. Pero cada uno debe arreglar su vida. En Madrid, hace años, vi a José ponerse rojo de emoción al ver a Moniquita. Desde entonces la quiere. Pero con Pato, Mónica tendrá más “status” y seguridad familiar, y además , ella quiere a Pato. Eso es lo importante.

Gracias Cristiancito, se me terminó el papel que siempre tengo conmigo.

Te quiero

Ximena

 

¿Me equivoqué, me arrepentiré al haber largado estas confidencias? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (VI). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez estoy en el subterráneo de la casa. Los gatos me acompañan al bajar las escaleras porque se imaginan que les voy a abrir la pequeña ventana que tenemos conectada a una jaula ubicada en el jardín. Ahí los dejamos escapar sin ese peligro de que maten pájaros o mueran atropellados. Pero no les abro la ventana por el frío que hace ahora, en el otoño. Se quedan alegando frente a la ventana, pero al final, al mover las cartas, me acompañan en la lectura y me miran como si les fuera a dar comida.

Un querido amigo me cometa que estas notas se parecen a un confesionario. Y esa idea tiene mucho de verdad. A lo mejor han sido los años transcurridos los que le dan otra dimensión a las cartas, donde algo que originalmente fue privado, dirigido a solo una persona para traspasar noticias, al sacudirlas a los cuatro vientos, al mostrarlas después de tantos años, se transforman en confesiones. Aquí va la siguiente:

 

Cristiancito querido                         Santiago, 18 de Agosto de 1982

Me pasa como a ti, las cartas ya escritas como que se me traspapelan y no las pongo al correo sintiendo que ya las escribí…… Juan y yo hemos gozado tus cartas, son tan sabrosas…. pero lo mejor fue conocer a la Cristiancita de Colombia, es linda, parece muy tierna. Me encantó su aspecto estudiantil. El amor es como la jardinería, arte y paciencia dan belleza a la relación.

El 4 de Agosto llegó de Mallorca mi amiga española, allá no podían creer que viniera al último rincón del mundo…. es enfermera, jefa de docencia en la Universidad de Mallorca. De mi edad, y soltera por exceso de cerebro. Ahora fue a Buenos Aires por 5 días. Ha sido buena su venida, es alegre y sin complicaciones, crea un clima simpático, nos hacía falta aire fresco…. vuelve a Palma en los primeros días de Septiembre. Siento no poder irme con ella, aunque tengo pasajes, necesitaría unos mil dólares; no sé, si me los consigo sería bueno un mes de nadar y guatita bajo los árboles de las playas de Palma…. Me hacen falta vacaciones. Desde Junio que Juan no trabaja, ya renunció al hospital. Atiende su consulta en la linda oficina ex Jumbo, y opera en Indisa o Clínica Alemana. En ese edificio de Huérfanos hay como 7 o 9 oficinas que se arrendarían a cualquier precio ($25.000). Las quiebras siguen silenciosamente. Te envío la revista Hoy, que detalla más. El dólar está a $60 pesos, me da rabia haber comprado sillas y la mesa para la secretaria de la oficina en donde los encontré más baratos, y pagué con American Express, ahora llegaron las cuentas traducidas al nuevo precio del dólar….y el vestido mío de madrina del matrimonio y otras cosas más que se pagan a EE.UU. en American Express, por suerte no es mucho, otras personas tienen feroces deudas en dólares. Dicen que este es el principio del fin, pero ya lo han dicho tantas veces…. Lo que sí es grave es el desempleo y la falta de seguridad para emprender algo. Sería bueno que ustedes vieran la posibilidad de no trabajar en Chile, en cualquier parte estarán mejor pagados, por lo menos yo, creo que me adaptaría en cualquier parte, con tal de no ver esa pobreza que no puedo remediar. Vivimos desilusionados, tratando de pasarla en lo grisáceo…quizás de lejos se aprecien la amistad chilensis, lleno de silencios, pero aquí impresiona la pobreza. Hoy fui al centro en micro (libertad tarifaria) junto a la mugre, el mal olor, y entre gritos de venta de Ambrosoli…llegué rendida a la oficina de Juan, tengo que pensar “consulta”.

Dile a Gonzalo que vea, desde ya, algo para trabajar fuera de Chile. Aquí ya nadie ocupa ni para “junior” a un economista, están totalmente desprestigiados….y para ti….ya sabes…ser profesor, porque de investigación sólo se investiga lo qué hace la demás gente. Por suerte para nosotros, ya conseguimos con el Banco parte de los dólares para Gonzalo, y lo demás los compraremos con el desahucio que le entregarán en unos meses más, y ahí también pagaremos el préstamo. Pero estoy contenta de que se haya casado, así Anita cuida de él, ya le hicieron el diagnostico de fiebre reumática y eso me suena a falta de defensas, algo como lo de mi hermana Mónica y mío…mejor que no viva solo. Pero que no vuelva a Chile a pasar pellejerías. Tu hermana Mónica me dice que la mayoría de los egresados se van. Marcelita (Marcela Brunet, hija de su hermana Mónica) con su marido y la guagua viven con la Mónica. Tuvieron que vender la casa al fracasar la importadora.

Juan mirando a su alrededor se siente privilegiado. Cobrando más barato tiene siempre operaciones y el decano le ofreció, desde el próximo año, docencia donde él elija. Será seguramente en la Asistencia Publica. También dictó en Junio un curso sobre enfermedades de la columna, se llenó el aula del Colegio Médico, con más de cien inscritos para la semana. En Octubre dictará otro curso sobre enfermedades vasculares del encéfalo.

Como ves no todo es triste, o todo está más o menos normal. Sólo yo soy la que tengo unas ganas locas de ver a tu hermano, a Juan Albertito. No sé por qué lo he extrañado mucho estos últimos meses, creí estar ya acostumbrada a que viviera lejos. Recuerdo la angustia de esos primeros meses de 1974; era como si lo hubiera abortado. De repente me quedé sin hijo. En las noches iba a ver su pieza vacía. Ahora ya no queda nada de él aquí. Me gustaría verlo subir la escaleras corriendo, quizás por eso no quiero dejar esta casa. De ti y de Gonzalo sé que están a la distancia de un telefonazo y la comunicación se restablece. Con Albertito algo intangible nos separa, somos como desconocidos, con miedo de acercarnos. Y lo quiero tanto. Y corto. Me estoy poniendo cebollera…son los cincuenta…

Junto con dos revistas Hoy, te envío Muerte en el Vaticano, una novela, dicen verídica, de autores desconocidos….chamullo

Le voy a escribir a Gonzalito y Anita para que vayan planificando sus gastos cuidadosamente (ni han llegado más de US$20 en American Express, no son gastadores, parece). Apenas tengamos algo de $ te mandaremos, aunque dices que te alcanza lo que tienes, sé que eso da para vivir apenas (este mes nos costó juntar los US$ de Gonzalito). Pero de repente llegan un lote de enfermos caros y se arregla la situación de $. Desde que nos casamos ha sido así. Si tienes cualquier urgencia, por favor llama, ya sabremos de donde sacar $$$.

En cuatro meses te vamos a ver aquí, eso me alegra ya. Gracias por llamar el 16 y felicitaciones por la Cristiancita de Colombia, tienes buen gusto.

Un gran, gran abrazo de tu mamá.

Ximena

 

…… y me tengo que censurar con la carta siguiente. No la he podido re-escribir para mandarla porque un gato apoya su trasero encima de la carta. Y no me he sentido lo suficientemente muerto como para mandarla ahora, lo suficientemente encerrado en un cajón como para mandarla ahora. A lo mejor otro día, en otro momento, cuando ponga la carta al sol por un tiempo, o cuando la lea varias veces, porque ahora me siento demasiado vivo, demasiado bueno para los puñetes, las patadas y eso no está bien.

¿Qué debo hacer? No lo sé. ¿Lo sabe usted?