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En mi Tercio Final

Relato no ficción

Cristián Fierro*

  • Los nombres y las situaciones que se presentan en este relato son ficticias. Cualquier parecido con la realidad es solo una buena y agradecida coincidencia
  • El rompimiento con la familia BASF

No sé si les ha ocurrido algo parecido; pero todo empezó así, o mejor dicho todo terminaría así. Me llegó un email de Heiko Urtel, el VP de BASF en Norteamérica, diciéndome que me presentara a su oficina esa mañana porque necesitaba hablar conmigo. Apenas llegué, y sin muchos miramientos me indicó que planeaban cerrar la planta piloto que yo dirigía, ubicada en Troy, Michigan, en dos meses más, y que desde ese día mi cargo en BASF se terminaba, sería eliminado. Me presentó el papel que debía firmar, donde se decía todo eso y mucho más, pero debía guardar completo silencio sobre esos planes. Es decir no podía contar nada de lo ocurrido a las cinco personas que trabajaban para mí. Como yo los estaba ayudando en la planta piloto que BASF construía en Finlandia, en Harjavalta, le pregunté si todavía necesitaban que yo fuera para allá, como lo tenía planeado con anterioridad. Miró hacia el papel que tenía que firmar y me contestó que sí, que todavía tenía que ir y colaborar en el proyecto. Fue como si me largara una patada. En el documento se indicaba que si yo seguía colaborando y guardaba el secreto me compensarían con un año de salario; esa fue la tremenda zanahoria que me ofrecieron.

Ahora que redacto esta nota salgo a buscar mi diario. Noto que cuando me va mal escribo, y que cuando todo me está saliendo bien dejo de escribir. Imagino que es como una manera de lamerme las heridas.  Esto fue lo que anoté ese día:

Viernes 31 de agosto 2018

Ayer cayó otra sorpresa, pocos días antes de partir hacia Finlandia, me anuncian que Troy se cerrará. Heiko me había mandado un email pidiéndome que fuera a su oficina. Ahí me contó que no había podido montar una defensa exitosa para salvarnos, que probablemente en el futuro se necesitaría una planta piloto como la nuestra y ahí habrían todo tipo de recriminaciones. Me dijo que se sentía como un sepulturero de BASF. Estaba gentil, y con su actitud -aunque él no se diera cuenta- me mostró que realmente era un sepulturero. Todo fue trámites y firmas. Al final tuve que firmar un documento donde me comprometía a no contarle a nadie. Lo firmé. Respiró aliviado. Tenía unos cuantos meetings que atender, me dijo, así que lo dejáramos hasta ahí. Afuera, cuando salí del edificio, estaba caluroso y todo me parecía distinto, como de mentira. Me costó reconocer mi auto. Al menos respiré con algo de tranquilidad porque felizmente me había enterado de todo esto antes de firmar el préstamo para la nueva casa que pensábamos construir con Pilar. Pero imaginé que a lo mejor me estaba empezando a fallar el juicio, porque viendo los números del préstamo nos estábamos metiendo en un forado peligroso. Y ahora con este despido, con este degollamiento, se postergaba nuestra futura casa.

Ahora espero hablar una segunda vez con Haiko, a las 2:30 tengo el meeting.

Ya la tuve, y le pedí que viera cuando les podía hablar sobre nuestra situación a la gente que trabaja para mí, en Troy. Mientras más pronto se enteraran de los planes de BASF sería mejor para ellos porque tendrían tiempo para encontrar otro trabajo. Le pregunté si podrían ofrecer un desahucio para los que no quisieran moverse de ciudad, porque existía una pequeña posibilidad de continuar en BASF pero en otras latitudes. No me dijo nada, y me encontró relajado para la situación en que nos movíamos, frente a ese el pastel que le tocó manejar a él al trasladarse a Norteamérica desde Alemania hacía pocos meses. En su pantalla del computador tenía las fotos de microscopía electrónica de nuestro precursor que había dado buenos resultados en el laboratorio; el componente activo que se usa en el cátodo de las baterías de litio era excelente. Pero la decisión ya estaba tomada; Troy se termina, me dijo, pese a los buenos resultados, Troy se acaba. Me preguntó qué cuando podía ir gente de BASF para catalogar los equipos que teníamos, los que habría que remover. Querían ir un sábado, me dijo, cuando no hubiera nadie. Yo le dije que los podía ayudar en caso de que necesitaran ayuda ese día. Me miró asustado. Necesitamos remover todo me dijo, dejarlo completamente vacío, los equipos no pueden caer en manos de la competencia. Aunque esto último no me lo dijo claramente.

En el meeting anterior Heiko ya me había dado a entender que le faltó ayuda adentro de la organización para protegernos. El grupo de investigación en Alemania, no nos apoyó más allá de las buenas palabras, no nos apoyó contribuyendo con dinero adicional para mantenernos.

Ayer, Tim, mi brazo derecho en Troy, ya había sido contactado por Avi Zallen para que lo ayudara en su empresa. Avi trabajó con nosotros hace varios años. Se quedó sin trabajo cuando BASF decidió no instalar una planta productora de material catódico en Norteamerica. Esa planta estaba basada en el proceso que teníamos en Troy. Pareciera que alguien le filtró a Avi la noticia de nuestra desaparición inminente, probablemente desde la otra planta, Rochester Hills, donde trabaja Mike Fetcenko, mi antiguo jefe antes que BASF nos adquiriera en el año 2012. Rochester Hills y Troy son las únicas dos plantas que sobrevivieron de las muchas instalaciones y proyectos del legendario Stan Ovshinsky (Energy Convertion Devices/ Ovonic Battery Company). Tim al menos me mencionó de inmediato su contacto con Avi. De Fetcenko no he sabido nada, pero tampoco deseo saber mucho. Él con su estilo arrogante ha ayudado a lo que está ocurriendo. Lo único que logra con su actitud de emperador romano es alienar a la gente, sobre todo a los ejecutivos de BASF. Sabíamos que una reestructuración se avecinaba, y en un principio creí que nos estábamos salvando, pero Rochester Hills, con Mike a la cabeza, nos terminó absorbiendo en su tragedia.

En el último meeting con Heiko, le pedí que nos ofrecieran un package, y que mientras más pronto eso ocurriera sería mejor, sobre todo para la gente que trabaja para mí, así tendrían más tiempo para encontrar otro trabajo.

Lo que ocurre parece un cuento malo, porque por el momento tenemos que prepararnos con Tim Hicks para ir a Finlandia donde todavía tenemos que ayudar con la planta piloto que recién empieza. Se ha terminado de construir y ahora llega la hora de la verdad, ¿funcionará como estaba previsto? Me parece extraño, casi esquizofrénico lo que nos ocurre, es un vivir en dos mundos paralelos. El lunes 3 de septiembre, es decir en pocos días más, tenemos una teleconferencia con el grupo de Alemania, de Ludwigshafen, para afinar detalles y que todo salga bien. Es el primer test de la planta piloto que empezará a funcionar el lunes 3 con Thomas Ryll a cargo de las decisiones, nosotros llegamos el jueves 6 y tomamos el control del proceso. En Finlandia nada saben sobre nuestra nueva situación, solo la conocen algunos escogidos. Nos incorporamos pocos días después de comenzar la operación para tener tiempo de cancelar nuestro viaje si ocurrieran imprevistos o fallos evidentes, como una bomba que falle, o un sensor mal ajustado que lo retrasara todo. 

Lo bueno, lo realmente feliz, es que no firmamos el préstamo para construir la casa nueva. Nos salvamos por unas pocas horas cuando me enteré de nuestra eliminación, mi ajusticiamiento.

Es interesante comprobar que en momentos como este, donde uno es puesto a prueba, busca y sigue luces, intuiciones, cuesta mucho saber qué hacer y cómo hacerlo. ¿Me niego ir a Finlandia, por ejemplo? ¿Me niego? ¿Es esta encrucijada la última trampa que me han puesto? ¿Si ocurre un problema en el proceso, incluso un error humano de mi parte, me acusarán de sabotaje? Fierro es el traidor, siempre lo supimos, y ahora nos ha saboteado el proyecto. Duermo mal, y pierdo el tiempo urdiendo contraataques, venganzas, futuras amenazas. ¿Me niego a ir hacia Finlandia? Creo que no, creo que iré, aunque una parte de mí dice que sí, que a lo mejor sería bueno negarme a todo esto y batallar de otra manera. Sé que el proyecto es importante, en Finlandia interaccionamos con Norilks Níquel (Nornickel) , una compañía minera Rusa que se ha asociado a BASF para encauzar su materia prima (cobalto y níquel) hacia el área de la baterías, donde se presume un gran crecimiento. Lo curioso es que BASF trata de enfatizar su respeto por el medio ambiente, pero sin embargo se une con Nornickel, una compañía minera localizada en la ciudad de Norilsk que ha causado un daño tremendo en el ártico al liberar libremente gases sulfuroso que lo queman todo. La relación entre las dos compañías tiene bastante sentido, BASF no tiene la intención de transformarse en una compañía de baterías, pero desea proveer el producto que se usa en el cátodo a la industria de las baterías. BASF no es una compañía minera, no produce níquel ni cobalto, elementos que se necesitan en los cátodos, por eso ha buscado asociarse con una compañía minera. Norilsk Niquel, por otro lado, tiene la materia prima, pero no saben producir el material catódico.

En Troy producimos como máximo 200 toneladas de ese material catódico CAM (Cathode Active Material) al año. El CAM es uno de los materiales más importantes en las baterías de litio porque dicta la capacidad de la batería, o el rango máximo que un auto puede alcanzar. El proceso consiste de dos etapas, en la primera se prepara el precursor (lo que sabemos hacer bien en Troy), y después, en una segunda etapa, se hace reaccionar el precursor con el litio. Mi especialidad está en la preparación del precursor de última generación o máximo alcance. Nuestra planta piloto en Troy fue importante porque legitimó un proceso que antes solo se había demostrado en menor escala, en un laboratorio que producía pequeñas cantidades (unos pocos kilos diarios).  La planta piloto en Harjavalta es el siguiente paso donde se espera producir mil toneladas al año. Para el año 2022 se espera terminar otra planta (también ubicada en Harjavalta) que finalmente producirá más de 100 mil toneladas al año para el mercado europeo, asiático y norteamericano. La planta piloto en la que estamos involucrados ahora, en Harjavalta, es crítica para BASF y su futuro negocio en el área de las baterías; el Board of Directors de BASF está pendiente de nuestros resultados. Si la nueva planta piloto es exitosa, se continua con el siguiente paso, la producción masiva de material CAM en otra planta con una capacidad de 100 mil toneladas al año. BASF busca desesperadamente este negocio para reemplazar el  área del convertidor catalítico donde participan activamente produciendo los metales preciosos, pero que como buen negocio tiene los años contados.

Mi situación es difícil. Tampoco deseo independizarme para empezar un “start-up” tecnológico, de esos que prometen el mundo por delante para atraer el dinero de los inversionistas; algo que hizo exitosamente Stan Ovshinsky toda su vida, y donde trabajé antes. Stan nunca perdió, los inversionistas sí, y mucho; hubo demasiado humo y espejos, marketing, falsas impresiones donde los inversionistas habrían sus chequeras basados en fantásticas promesas y en la fe ciega que le tenían a Stan que al final enriqueció hasta a sus amantes.

La Pili en un mensaje texto me escribe:

-Ayer tenía el corazón tan destrozado al ver el sueño de nuestra nueva casa sin salida, que no le dije lo mucho que siento lo que está pasando en su trabajo.

-Estoy bien, le contesto. Lo que no puedo creer es que a lo mejor mi propio juicio me está abandonando con los años. Eso me preocupa. No sé cómo no me di cuenta.

-No, nuestro juicio está bien, me dice ella. Nunca pensé que algo malo pudiera pasar en su trabajo.

            -Sí, le digo, pero incluso con trabajo, la deuda de la nueva casa hubiese sido muy grande, sin relación con nuestros años. Con más de 60 no nos deberíamos poner en una situación así. A los 20 o 30 uno se puede recuperar, pero a los 60 ya se ha terminado el tiempo, estamos más cerca del cajón.

Sábado 1 de septiembre, 2018

Hoy a las 2 PM nos juntamos con Martin Clarke, nuestro constructor, para ver cómo podríamos continuar con el proyecto de la casa. Una manera de hacerlo, dice, es en varias fases. Eso nos daría tiempo para pagar a medida que avanzáramos en la construcción.

Domingo 2 de septiembre, 2018

Temprano por la mañana me encuentro escribiendo en la cocina y mordiendo el polvo de la derrota. Noto que tampoco logré convencer al grupo de investigación en Alemania, a Markus Hölzle, por ejemplo, Director of Battery Materials Development,  sobre el valor que aportábamos a BASF. Y todo eso ocurrió, pese a que cuando me divisaba por los pasillos en Ludwigshafen, me perseguía y rogaba para que le mandáramos materiales producidos por nosotros en Troy. Y lo mismo puedo decir en producción; también fallé en presentar un buen caso para que el grupo de producción, comandado por Bryan Sun, percibiera el valor nuestro en BASF. Y todo este descalabro, este divorcio, ocurrió, pese a que en poco días más vamos a Finlandia para prestar ayuda en la planta piloto que se ha terminado de construir ahí. He fracasado; pero por ahora tengo que continuar con los buenos modales como si no hubiese ocurrido nada. En el fondo, Troy es caro, cuesta dinero y no podemos competir en costos frente a las grandes producciones que tienen una economía a gran escala; somos simplemente una planta piloto que produce producto de gran calidad, es cierto, pero en cantidades limitadas, doscientas toneladas al año y no 10 mil. Por otro lado, en investigación pareciera que es suficiente lo que hacen en Ludwigshafen donde está Thomas Ryll y Simon Schroedel. Tampoco nos ayuda la situación precaria de Rochester Hills, a cargo de Mike, junto a sus deseos de vivir como un oligarca ruso, gastando de manera desenfrenada, y saboreando los más esquicitos bajativos en los hoteles de lujo que utiliza en sus viajes por el mundo, ese comportamiento tampoco nos ha ayudado. Su manera indiscriminada para consumir dinero ha sido única y se me hace difícil entender cómo lo ha logrado hacer por tanto tiempo. Le encantan los viajes y los hoteles, y le fascinan las comidas fastuosas y los tragos de excelencia. A lo mejor lo hace para arrancar de su señora.

Trataremos en lo posible de terminar nuestra futura casa pero ahora tomará tiempo, espero que eso sea todo. Ayer le mostré la carta de BASF a Martin, nuestro constructor, y creo que entendió el motivo nuestro de frenar el proceso de la construcción.

Sobre el mesón de la cocina los gatos me piden su comida. Los pájaros del jardín despiertan mientras Copo, nuestro perro patagónico, espera pacientemente a que lo saquen a pasear. Es decir la vida continua, somos nosotros los que le ponemos trancas, barreras, valles. Por ahora estoy muy interesado en encontrar a unos autores que escriban como a mí me gusta, autores de libros breves y que no se vayan por las ramas, que sean directos.

Felizmente con Pilar no hemos sido extravagantes en nuestros gastos, y la universidad de Camila y Sofía están pagadas. Pero mi edad ayuda poco. Probablemente en BASF han visto los números y fácilmente han llegado a la conclusión de que quizás bien pronto podría retirarme. Por la radio escucho a Bruce Springsteen. Me parece estar viviendo una de sus canciones, metido en sus letra, en su ritmo, en su guitarreo.

Aquí convendría agregar que la carnicería no es un fenómeno extraño adentro de las grandes corporaciones, o adentro de la “familia” BASF. Dos años antes, BASF ya había descabezado quirúrgicamente al VP de la División de Baterías, Ralf Maixner, el encargado inicial de ese gran impulso que BASF  había dado en esa área. Ralf era un alemán simpático, bueno para comer, bien intencionado y que después de los banquetes fumaba unos puros gordos y bien hediondos. Su gran error fue imaginar que el cerebro alemán y su capacidades técnicas, serían suficientes como para ponerse a la cabeza en el área de las baterías. Por ese motivo destinó millones de dólares en investigaciones y proyectos tratando de encontrar el componente químico más activo para el cátodo, el mejor del mundo y el que daría el mayor kilometraje al ser usado en un auto eléctrico. Así fue como durante dos años nos reunimos en Ludwigshafen, por una semana completa, para analizar los últimos resultados de esas investigaciones. Las reuniones eran interesantes, con resultados y datos muy bien elaborados y explicados con rigor; pero que nunca resultaron en un “salto de rana” donde se dejaba atrás, pulverizada, a la competencia. La capacidad técnica ya no florece en un solo país, en el mundo ya son muchos, demasiados, los hombres y mujeres capaces que forman un tejido global de excelencia, y que pueden producir grandes resultados. En el último meeting al que asistí, Ralf Maixner, ofuscado, se peleó a gritos con Kirill Bramnik, encargado de las investigaciones, porque a pesar de la intensidad, apoyo económico y trabajo intenso, BASF no había logrado nada milagroso, nada que dejara a la competencia transformada en polvo. Ralf se jugaba la vida porque a los pocos meses sería removido de su cargo de manera limpia y quirúrgica. La última vez que lo vi, estaba sentado en una silla, solo y silencioso, y donde muchos le arrancaban como si tuviera peste. Ya tampoco fumaba esos puros gordos, de excelencia, cubanos, que adquiría en sus numerosos viajes por el mundo. Recuerdo que me acerqué sin susto y le ofrecí ayuda por un potencial viaje a la Patagonia chilena que el había mencionado antes. No entiendo el motivo, pero siento mucha más atracción por los derrotados de este mundo que los hombres y mujeres de éxito.

 Tiempo después Kirill nos visitaría en Troy. Y en una gran comida que le ofreció Mike Fetcenko, nos confesaría amargamente que Ralf, pocos minutos antes de su degollamiento, lo había apuñalado por la espalda -y nos hacia el gesto con una cuchilla de gran brillo que agarró de la mesa y que pocos minutos antes había utilizado para trozar un feroz pedazo de carne cruda- acusándolo de la falta de progreso. Kirill para ese entonces ya no formaba parte de la división de baterías, lo habían asignado como CEO, en EnerG2, una subsidiaria de BASF en Seattle, pero ya con escasas posibilidades de escalar posiciones dentro de la familia BASF. Estaba básicamente terminado, pero todavía no era un muerto; era un hombre vivo que camina.

Lunes 3 de septiembre, 2018

Hoy es feriado y desperté a las tres de la mañana con un tremendo  dolor de cabeza. Bajo a tientas hacia la cocina donde me esperan los gatos pidiendo comida y sus cariños. Enciendo el celular del trabajo y veo que un grupo importante de BASF, en Ludwigshafen, pide que Troy produzca rápidamente una tonelada de producto catódico (el 622) para un cliente de importancia. ¿En qué quedamos? Pareciera que Troy aporta algo de valor a la organización, ¿cierto? Veo los platos con restos de comida sobre el lavatorio y por un rato los lavo. Empiezo con los tenedores y sigo con los platos. Pienso en el reactor de Harjavalta, en cómo empezar el proceso sin producir demasiado material desechable. Vuelvo a sentir que el proceso por el cual tomo decisiones me abandona, cojea, ya no me funciona bien como antes. La nueva casa necesita de dinero, y vender la casa actual ayuda, es cierto, pero no es suficiente. Nuestra hija habló con Pilar y de rebote me ha forzado a recapacitar la situación. A la edad nuestra no es prudente embarcarse en el préstamo que estábamos pidiendo……y creo que tiene toda la razón. Estábamos tomando decisiones basadas en esa imagen interior de nosotros mismo y que atesoramos, que nunca nos abandona, una imagen imborrable de los 30 años vigorosos, eternos, musculares, que un día tuvimos. Distinto a los 60 actuales, donde ya se percibe y se anuncia la caída, el deterioro biológico y mental.

Está bastante claro que el miércoles partimos a Finlandia, no hay vuelta. A lo mejor estoy escribiendo demasiado y toco otras áreas de uno mismo, y las invado de palabras, frases, ritmo de palabras. ¿Será ese el precio que se tiene que pagar?

Regresamos de una buena comida en la casa de nuestro querido amigo Tyler Allman. Según él, debería seguir la corriente y no actuar emocionalmente frente a BASF, eso solo me causaría daño. Según Tyler estoy en el asiento del conductor, y mantener la cabeza fría es lo importante. Le hago caso.

De Rochester Hills me llegan noticias de Mike Fetcenko. Kathy Miller, su secretaria, le preguntó por qué había sacado todos sus objetos personales de la oficina. La respuesta de Mike fue poco clara, como siempre: “no deduzca nada importante de todo eso”. Chad, que trabaja para mí, se enteró cuando tuvo que ir a Rochester Hills por un entrenamiento.

Ahora me encuentro en el aeropuerto de Detroit, pronto a partir hacia Finlandia. Conversé con Thomas Ryll que ya está en Harjavalta. Viajó desde Ludwigshafen. Me cuenta que ha tenido problemas con la concentración de amonio, pero no ha sido tan importante como para cancelar el test final y nuestro viaje. El reactor no ha dado sorpresas. Thomas no sabe nada de mi situación, sabe lo mismo que la gente de Troy. Al regreso de Finlandia espero tener la situación más clara, por ahora no puedo decir nada, todo es sigilo, escondidas, silencios. ¿Seré coronado como el gran saboteador?

Domingo 9 de septiembre, 2018, 1 AM (En el Hotel Sokos, de Pori, a pocos kilómetros de Harjavalta)

Me acuerdo de Stan Ovshinsky que en oportunidades difíciles y complicadas, como las reorganizaciones de última hora que implementaba en su compañía, cambios de responsabilidades, pedía un gran almuerzo para apaciguar el dolor y las resistencias. Mientras mejor y abundante era la comida, más cuidado había que tener porque se avecinaba un cambio grande y peligroso. Por eso ahora trato de comer bien, al menos aquí en Pori y Harjavalta, pero no me ha sido fácil debido al tremendo resfriado que me ha golpeado duro. A lo mejor es el resultado de las malas noticias que me han bajado las defensas. Me ha costado acostumbrarme al cambio de horario. Llegamos vía Frankfurt y Helsinki, donde arrendamos un auto para manejar hasta Pori. Ayer eran las dos de la madrugada o las ocho de la noche en Michigan, mi hora natural, y no podía, no lograba conciliar el sueño. Miré a través de la ventana y me consolé, o me acompañé al ver una pareja en la vereda de enfrente que por largos minutos se consolaban, se acompañaban o sufrían juntos de algo. Ella lo abrazaba mientras él agachaba la cabeza; así estuvieron por un rato largo, unos 15 minutos, hasta que lentamente se dejaron de abrazar para irse caminando por la vereda ya vacía. Por el celular escucho radios de Chile, como la radio U de Chile, Bío-Bío y también de Michigan, la National Public Radio. A veces eso me genera confusión. Me despierto y me pregunto, ¿dónde estoy? Ya se pierde la pareja por la vereda de enfrente y todo queda desierto, terminado. Siento frío, estoy en Pori.

En mi hotel todo está tranquilo; a lo mejor ha sido como resultado de pedir un cuarto alejado de los elevadores y del ruido. ¿La insistencia de un viejo? Mi amigo Tyler me comenta que en su industria de Software, a los 50 años ya te consideran un viejito, un desechable. Si te quedas sin trabajo a los 49, ya estás liquidado, consumido y sin un futuro laboral. ¿Qué edad habrá tenido esa pareja de abrasados en la vereda helada del hotel? ¿Por qué sufrían?

  • Hombre muerto que camina

Noto que no escribí casi nada en mi diario mientras trabajábamos en la planta piloto de Harjavalta, pero aquí van algunos recuerdos rescatados dos años después, aquí en mi casa de Michigan.

Cuando llegamos a Finlandia, en la que sería nuestra última visita, una ingeniera de Norilsk Niquel, Arja Haanpaa, amante de sus perros y la naturaleza, nos tenía de regalo unas barras de chocolate finlandés. Fue reconfortante ver como nos recibían, amistosos y agradecidos de la ayuda que prestábamos. No sabían nada de nuestra suerte final y yo tampoco les podía contar algo. Llegábamos como un relevo, ya que Thomas Ryll partía de regreso a Ludwigshafen para cedernos a nosotros el asiento del conductor en el proceso. Nos entendíamos y nos entendimos bien con los colegas de Norilsk. En los almuerzos y durante las horas que pasamos juntos, nos confesaron que la interacción con nosotros era franca y fluida, y que desgraciadamente les era más difícil comunicarse de la misma manera con los compañeros de Ludwigshafen, muy orientados a la investigación, a lo teórico, no como nosotros, que teníamos intereses comunes, producíamos un producto químico, estábamos involucrados en la cosa práctica. Las pocas horas libres que tuve las ocupé en recorrer farmacias para combatir el tremendo resfriado que me golpeó fuerte.  Tim, al final del día, disfrutaba de las cervezas, pero a mí no me quedaba tiempo, simplemente me tiraba sobre la cama tratando de recuperarme y descansar. Un día, por la noche, nos llamaron desde la planta por un problema que tenían con el tamaño de las partículas que producía el proceso, estaban saliendo del reactor muy pequeñas. Lo complicado fue que Tim, sin darse cuenta del peligro que corríamos si algo salía mal, se lo tomó en forma casual, que estaba cansado y que simplemente no iría, ya era tarde, así de simple. Tomé nota y partí solo hacia la planta, pero sabiendo perfectamente que nada le ocurriría a Tim una vez que regresáramos a Michigan; estábamos liquidados, medidas disciplinarias ya no tenían sentido. Un día de producto de baja calidad significaba la pérdida de unos 50 mil dólares.

Y aquí, en los últimos dos días retomé mi diario:

Miércoles 12 de Septiembre, 2018

Ya estoy con menos resfriado y esperando que esta estadía en Pori se termine pronto. Por suerte el proceso funciona y se está cumpliendo nuestro plan, las bombas y los controles han operado bien, el chequeo analítico de las partículas también. Se han tomado muestras del proceso cada hora y la información ya está tabulada.  Como despedida mañana nos invitan a comer. Uno de los operadores le preguntó a Tim que cuando vendríamos nuevamente a trabajar. Tim lo asustó cuando le dijo que teníamos los días contados. Eso me hizo pensar que Tim ya ha sido alertado, ya sabe lo que nos ocurrirá, alguien le contó, quizás por eso se molestó cuando ya tarde por la noche le pedí que fuéramos a la planta, que necesitábamos ir, pero él se negó rotundamente. La respuesta de Tim sobre nuestra suerte lo dejó descolocado, porque ese colega de Norilsk estaba estudiando la posibilidad de trabajar para BASF cuando se construyera la planta productora grande. Veo el tremendo impacto negativo que se formarán nuestros colegas de Norilsk (o Norniquel) cuando se enteren de nuestra suerte final. Si eso ocurre con nosotros, ¿que calamidad mortífera podría ocurrir con ellos a futuro, que ni siquiera son empleados de BASF? ¿Y para qué imaginar siquiera la posibilidad de cambiar y saltar hacia BASF como empleado?

Por email me llega un texto de Heiko para concertar un meeting donde quiere analizar mi desempeño anual, si he cumplido o no con las tareas que me asignó durante el año; es un rito anual, un paso importante que determina subidas de salario o promociones, cosa que ya no funcionará conmigo porque para todos los efectos prácticos soy un “hombre muerto que camina”. De seguro lo hace porque ha sido alertado por los abogados de que hay que cumplir con esa tarea para que no queden cabos sueltos en caso de que esto termine en los tribunales. Como se puede ver la situación es bastante esquizofrénica; nos eliminan, pero sin embargo todo parece seguir un curso natural, preescrito, preestablecido, como diciendo aquí no ha sucedido nada.

Jueves 13 de septiembre, 2018

Antes de partir mando por email una nota de tres páginas, un resumen ejecutivo con los resultados de esta primera producción, y que responde a preguntas básicas como, ¿funcionó el reactor? ¿Cuantos días se demoró en producir material de calidad? ¿Cuales serían los puntos que se necesitarían corregir en un futuro reactor? Desde el hotel se lo mandé a Heiko, a Thomas, a Simon, a Bryan Sun y a varios ingenieros y VP’s de importancia. Thomas Ryll se impacientó porque no le consulté, y ni siquiera lo conversé con él. A lo mejor imaginó que yo buscaba congraciarme con los ejecutivos y robarle el puesto; pero el problema era otro, no me quedaba tiempo y necesitaba divulgar -sin filtros de nadie- lo que habíamos logrado, y enfatizando que el test había resultado bien. No copié a nadie de Norilks Niquel, porque ellos también estaban a prueba, ellos también tenían que cumplir con su parte en el proyecto.

Durante la comida de despedida, Tim tomó demasiado trago, y llegó a un punto donde se puso eufórico y subió el tono de su voz, -yo temblaba- y donde casi gritaba y no dejaba hablar a nadie. Traté desesperadamente de encauzarlo por otros territorios pero no tuve éxito. Llegué a pensar que ahí mismo, frente a todos, confesaría nuestra tragedia, que estábamos despedidos, liquidados, pero felizmente nada de eso ocurriría…. a lo mejor le faltó trago. Mientras me llevaba a la boca un pedazo de prosciutto crudo, recordé nuevamente a Stan, porque la comida fue organizada en uno de los mejores restoranes de Pori, el Ravintola Torget, a orilla del río que bordea la ciudad y donde nos ofrecieron los bocados y vinos más esquicitos. Fue realmente la cena de un condenado, pero de igual forma la disfruté, ya me había acostumbrado a caminar con la soga al cuello, ya había aprendido a aceptar esa caricia y mi destino, y felizmente se me había pasado el resfriado.

Durante la despedida recordé también la gran comida que nos había dado Simon junto a Alexei Volkov (Site Development/Businesses Development Manager) en el lujoso casino de BASF unos meses antes. Ahí Alexei me había confidenciado que no me preocupara, que Heiko era un buen tipo.

  • Bryan Sun y su maleta rota

Sábado 13 de octubre, 2018

Ha pasado casi un mes y me he sumergido en un estado de parálisis bien fuerte; pero todo sigue su curso. Troy cierra el primero de noviembre y sin apelaciones, CCB (la división de Baterías) ya largó la noticia por email a todos sus miembros. En el intertanto hemos producido y mandado las últimas muestras de precursor NCM 622 y NCA (el componente activo del cátodo que usan las baterías de los autos Tesla) a BASF Beachwood, Ohio, y también a BASF Battle Creek. Pronto ya no habrá más actividad fuera del desmantelamiento de Troy. Muchos en CCB están sorprendidos con la noticia porque contaban con nuestra ayuda, con nuestras muestras que sabemos producir en toneladas. Los que trabajan para mí en Troy están asustados, corren, planifican venganzas, hablan, vuelven a correr….

Ayer me llamó mi hija Camila con muchas energías para ayudar. Que le mandara mi resume para que ella le echara un vistazo y me aconsejara. Qué cómo lo iba a hacer si no encontraba trabajo, me repetía asustada. La pobre no se da cuenta que el tiempo pasa, se quema, transcurre y los números están ahí, y ya son 63 y sumando. Pero fue lindo ver que para ella somos eternos, casi inmortales, los jóvenes de siempre. Quiere también que la vayamos a ayudar en su potencial movida desde Nueva York a Seattle el próximo mes. Espero le resulte el cambio de trabajo y que por ese lado todo siga su buen curso.

Noto que mirando hacia atrás mi sentencia irrevocable la firmé cuando por teléfono, y después por email, le dije a Jerry Flood -(VP Senior Project – European Battery Material Investment), un importante VP que decide donde invertir los dineros de BASF, – que no, no quería irme a China para trabajar en una planta piloto más grande que la de Troy. Se molestó con mi negativa, algo que él pudo interpretar como poca sintonía de mi parte con la “familia BASF”. Jerry se presentó siempre como un buen tipo, está casado con una mejicana y eso me despertaba simpatías. Una de sus glorias era que le había estrechado la mano a tres presidentes mejicanos. Me caía bien, Jerry, gesticulaba como un latino cuando hablaba, era expresivo y fumaba como mejicano; parecía un tipo con el cual uno podía hacerse amigo, casi un confidente. Cuando nos visitaba en Troy, se disculpaba y salía a fumar a la calle. Ahí uno se le podía acercar para comadrear de cualquier tópico secreto. Pero a los pocos meses de mi negativa, me llegaría el mazazo final. Mi rechazo a ese trabajo lo concentré en lo que ocurriría con Troy y los que trabajaban para mí si yo me iba; pero no lo supe expresar bien, y ahora ya está todo decidido, terminado, finito. Quizás el problema se acentuó también cuando en ningún momento me mencionaron el salario que me pagarían, Jerry solo me dijo que sería Technology Manager en China. ¿Suficiente? ¿Con ese título debía sentirme satisfecho y dispuesto a partir lejos?

Aquí van eventos del pasados que ahora cobran sentido y dirección:

-Cuando Bryan Sun (Global Operation Manager), ese día en el Mall, al despedirse, me pregunta si estoy bien de salud.

-Jerry Flood enojado durante la conversación telefónica al enterarse que yo no deseaba irme a China. Él me daba como seguro en esa posición, incluso ya me había puesto en contacto con alguien para que procesara urgentemente mi visa a China. En dos días más anunciarían mi nombre como Technology Manager, me dijo. Estaba todo preparado; pero lo raro y extraño es que Jerry nunca discutió el salario conmigo, y nunca me dijo una palabra sobre lo qué ocurriría con Troy si yo partía. Si yo aceptaba habría quedado como el sepulturero de Troy, el enterrador de Troy. ¿Y qué haría yo en China, a los 63 años empezando otra vida en un país que no conozco?

Domingo 14 de octubre, 2018

Todavía tengo en mi poder el celular que me asignó BASF. Hoy, al levantarme, como de costumbre lo enciendo y noto que no me ha llegado ningún email, nada. En otra época habría leído varios, pero ahora no, no en estas circunstancias en que me muevo como un “hombre muerto que camina”.

Necesito recuperar el email de Jerry Flood con su respuesta cuando le dije que no, que no podía irme a China por razones de familia; ahí, molesto, me preguntó por el teléfono de Avi Zallen (que antes había trabajado con nosotros) y sobre Tim Hicks que trabaja actualmente para mí. Según él, ya tenían el anuncio listo para la nueva posición de Technology Manager, pero sin divulgar mi nombre todavía. ¿Debía celebrarlo? ¿Debía estar contento, Jerry?

Lunes 15 de octubre, 2018

Solo me quedan dos semanas como empleado de BASF, en la “familia” BASF. Hoy amanecí con dolor de cabeza, de manera que me quedé en casa. Reviso los emails que me podrían haber llegado y no veo nada, igual que ayer. Mi buzón está prácticamente vacío y seco, se han quedado muy lejos esos días en que los mensajes no cesaban de llegar. Es algo así como si el SIDA sorpresivamente me hubiese tocado con sus manos. Veo al menos un email de Klaus Kuehling, un buen amigo que trabaja en Ludwigshafen:

Hola Cris

Acabo de llegar de vacaciones y leo este email. ¿Qué significa esto para nuestros proyectos y para ti personalmente y tu equipo?

Estoy sorprendido.

Klaus

Le acabo de contestar dándole las gracias y agradeciéndole nuestra interacción previa. ¿Qué más se puede hacer?

Miércoles 17 de octubre, 2018

Almuerzo con David Pawlik. Parece que en Rochester Hills están logrando organizar algo, una pequeña oficina-laboratorio que funcionaría con dineros de la compañía de baterías Gold Peak, donde Mike Fetcenko sería el amo y señor de las operaciones, un Batman eterno que no muere, ni siquiera con la criptonita que le ha tirado BASF. ¡Buena suerte! La verdad es que no deseo verle nunca más la cara. Con Dave Pawlik nos vemos en el estacionamiento de Rochester Hills para yo no tener que saludar a Fetcenko si lo divisábamos paseando por las oficinas, reconociendo su tropa, farsanteando.

Sábado 27 de octubre, 2018

Esta es mi última semana como miembro de “la familia” BASF. Me llega un email de Bryan Sun, el ejecutivo a cargo de producción en CCB, donde me explica lo sorprendido que él está por mi rechazo a seguir en BASF y mudarme a China y después a Finlandia:

Hola, Cristian,

Me sorprendió saber de Heiko que rechazaste la oferta de venir a Battle Creek y luego unirte al equipo de pCAM en Finlandia. Planeé enviarte un correo electrónico para preguntar los antecedentes, pero fui un poco vacilante y no me decidí a llamarte.

¿Sucedió algo que desencadenó tu cambio de opinión?

Saludos

Bryan Zhiyang Sun

Jefe Global de Operaciones CCB

 Le contesto explicándole que yo también estoy sorprendido, porque la oferta era difusa, era una oferta donde ni siquiera se mencionaba mi salario, por ejemplo:

Desafortunadamente, no había nada muy concreto en Battle Creek, Bryan. Y para mí fue una decisión difícil porque me requerirá mudarme a Battle Creek. Entiendo la intención honesta de tratar de ayudarnos; sin embargo, el salario, por ejemplo, nunca fue mencionado (?). Yo también estoy confundido.

Gracias

Cristian

Después de ese email no me ha vuelto a contactar, no ha dicho una palabra. A lo mejor como miembro de la “familia” BASF esas preguntas no se hacen, se entiende que BASF se hará cargo generosamente de uno y mi familia. Pero todo indica que mis nuevas responsabilidades serían bajo otras condiciones, y lo más seguro con un salario igual al actual que no compensaría el sacrificio; pero en “la familia” BASF a lo mejor ese es un detalle porque todo se hace por y para la familia, incluso los sacrificios más dudosos. Tengo entendido que cuando a uno lo trasladan del país de origen, le pagan todos los gastos, como los arriendos, transporte, educación, pero eso sería una subida de salario solo si uno deja de pagar aquí, en Michigan, donde tengo mi casa y donde trabaja Pilar.

Ahora me resuena en la memoria el meeting misterioso al que me llamó Bryan Sun, hace varias semanas, y justo el día antes de mi meeting con Heiko donde me anunció el cierre de Troy. De seguro ya habían decidido cerrar la planta, pero probablemente habían acordado que Heiko, mi supervisor, sería el encargado de darme la noticia, dar el corte quirúrgico a la situación. Ahí en el mall, lejos de Troy, lejos de la infección de Troy, y probando un café barato en una tienda de comida rápida, y apurado, bien apurado porque Bryan estaba comprando una maleta, me recitó los planes a futuros de CCB, pero curiosamente no me dijo nada sobre el papel que Troy podría jugar ahí, y yo tampoco se lo pregunté por temor a conocer esa verdad; mágicamente imaginé que si no preguntaba nada a lo mejor no ocurriría nada,  a lo mejor nos salvábamos. Fue al despedíamos, que me preguntó de manera bien extraña que cómo estaba mi salud, cómo me sentía. De seguro, al discutir las posibilidades de Troy, mi edad, mis 63 años tienen que haber salido a colación. Mantener nuestra planta piloto costaba un millón de dólares al año. ¿Invertir a futuro? ¿Para qué?, si el que estaba a la cabeza de esa planta ya se estaba quedando sin tiempo, y los cuatro colegas que trabajaban para él tenían pocos títulos profesionales que mostrar, poca educación universitaria. Puedo parecer elitista, pero la calidad intelectual de los que trabajaban para mí no lucía mucho. Nick es un analfabeto funcional, sabe leer palabras, pero le muestran un párrafo completo y se pierde, y hasta ahí llega su entendimiento; me alegrará no verle más la cara. Nick está completamente desconectado de la realidad, no conoce cuales son los salarios que ofrece el mercado. Ni siquiera se da cuenta que lo que nosotros le pagamos no se lo pagaría nadie. Chad es otro a los que se le soltó la pelota de las manos y también abusó del sistema. Hacía lo mismo y no tuvo nunca interés en progresar, en educarse. Aparte de sus video juegos es mínimo su interés por otros temas. Me alegra que hayamos logrado contratar a Andrew Wheeler para el grupo. Él sabe lo que tenía y lo que le ofrecía Troy. No perdió ninguna oportunidad para aprender y progresar. No es sorpresa que Andrew sea el único que ha logrado encontrar trabajo adentro de BASF.

Lunes 29 de octubre, 2018

Andrew definitivamente encontró trabajo en otra división de BASF, él me lo confirmó.

Estamos en los descuentos, nuestra última semana de trabajo, el último lunes. Nuestra amiga Carole Porambo me dice que nos descabezaron por no ser alemanes, si hubiésemos sido alemanes nos habríamos librado. En todo caso ya no hay vuelta. Recuerdo a mi amigo Simon Schroedle (ex amigo. Un buen químico de BASF en Ludwigshafen) cuando me visitó la última vez, en que de seguro ya conocía nuestro destino final, el matadero final, donde no pudo o no quiso decir nada. Recuerdo que cuando llegó a nuestra casa, rápidamente terminó hablando de jubilación al escuchar a Pilar decir que ella tenía ganas de hacerlo, y que teníamos intenciones de construir una casa. Desde ese momento, Simon, y de manera muy extraña, no dejó de hablar sobre mi jubilación. A él lo admiraba por su capacidad, su talento; pero tristemente ahí me desilusionó, en esta fase final se comportó como un prolijo funcionario, un buen administrador, un talentoso burócrata. Recuerdo que me acompañó a pasear al Copo, y ahí tampoco dijo nada, ni una palabra sobre el cierra de nuestra planta, ningún indicio. Y ahora se me aclara también la visita de Bryan Sun y la sugerencia de que nos juntáramos en un Mall para compartir un café. Me explicó los planes futuros de la división, pero nada concreto para mí. Que a lo mejor en BASF de Battle Creek, me dijo, pero que ahí hacían algo diferente a lo nuestro, y que probablemente no me sería fácil. Y también recuerdo a Heiko Urtel cuando se ponía una mano en el corazón para aconsejarme que Finlandia no me resultaría; quedaba muy lejos, sería difícil mantener una relación, y que probablemente lo mejor sería BASF en Battle Creek, a 100 millas de aquí, pero que probablemente tampoco me sería fácil porque ahí hacían algo diferente a lo nuestro. Y todo se complica cuando en la carta de desahucio leo que el pago de un año de trabajo se elimina si continuo trabajando para BASF. Es difícil negarse a una oferta como esa. Si acepto algún traslado interno, tendría que renunciar a ese año de salario que me pagarían de una sola vez.

Avi Zallen me manda un mensaje texto diciendo que en Australia me podrían necesitar para ayudar en la producción de cátodos para las baterías de litio…..pero nuevamente eso significaría emigrar por un año. Lindas playas, me cuenta;, pero ya a mi edad he conocido muchas playas, le digo, y que esas iniciativas se emprenden cuando uno tiene 40 o 50 años, pero no a los 60 de ahora.

Martes 30 de octubre, 2018 11:30 AM

Nuevo desarrollo. Heiko Urtel me acaba de llamar por teléfono. Me ofrece quedarme por otros meses más mientras cerramos la planta piloto. Al principio le dije que no, pero después le contesté que sí. Veremos que sucede.

Jueves 1 de noviembre, 2018

Penúltimo día en BASF. Heiko me llamó nuevamente diciendo que si deseaba extender mi estadía en BASF por unas semanas más. Le dije que sí, pero ya sé como son las cosas en la “familia”. Todo tiene que ser aprobado por Recursos Humanos y parece que eso no ha ocurrido. Por mi parte preferiría no estar presente en Troy y estar obligado a presenciar ese deshuesamiento, no lo necesito.

Tim se había conseguido una entrevista de trabajo en BASF-Wyandotte, pero no fue. Me deja tranquilo, él se está haciendo su propia suerte, ya no me siento tan mal por todo lo que le pudiera suceder. Nick Ellul está despertando poco a poco a la nueva realidad de los verdaderos trabajos y los verdaderos horarios de trabajo.

Viernes 2 de noviembre, 2018

Hoy es mi último día en Troy, en el trabajo. Brandie Baker, la especialista en medio ambiente y seguridad vino a despedirse. Lo mismo Franz Gingle. No quise ir a Rochester Hills para no verle la cara al Batman Fetcenko. Espero no verle nunca más el rostro, espero no saber más de él. Llamé a la secretaria por teléfono, Kathy Miller, para explicarle que me habría gustado ir a despedirme de ella, haberle dado la mano, pero le expliqué que no quería ver a Fetcenko. Luego apagué mi computador, lo dejé en mi oficina que ya estaba vacía, toda limpia, impecable, sin los retratos de mi familia, luego dejé el celular sobre un escritorio lustroso, cerré la puerta por fuera y partí. Felizmente no me extendieron mi estadía en la “familia” BASF.

Me acaba de llegar un email de Mike Wixom, que trabaja en Navitas, aquí en Michigan, donde me dice que está interesado en que trabaje para él; me ha subido la moral pero me duele el ego, lo sufro, lo escondo.

Sábado 3 de noviembre, 2018

Un día después.

Tyler es un buen amigo, me invitó a probar vinos y a comer ayer por la noche para pasar el mal día, o lo que quedaba de ese día. Tomamos bastante y hoy como a las 2 AM tuve que tomarme dos aspirinas para pasar el dolor de cabeza. Pilar viajó con su amiga Carole a Chicago. Le dije que por supuesto fuera, y que sin problemas tratara de pasarlo bien.

Fue simpático ver a Brandie Baker cuando pasó a despedirse. Ella todavía parecía sorprendida por lo rápido con que había ocurrido todo. Desde Rochester Hills me dijeron que algunos se juntarían en algún restorán para decirse adiós. No fui y tampoco visité Rochester Hills para no verle la cara a Mike Fetcenko, el pequeño Batman que ahora se asemeja a un Napoleón exiliado. De seguro lo contratarán en otra compañía como un buen vendedor de humos y espejos, o a lo mejor de enciclopedias, de esas que ya nadie lee.

Domingo  4 de noviembre, 2018

Pilar me pregunta si la dejaba ir a Chicago porque le daba pena dejarme solo estos primeros días en que me había quedado sin trabajo. Por supuesto, le dije, qué fuera, que “eso” no tenía mayor importancia. Además de mi ego dañado creo que me hicieron un favor y me irá bien. Tengo tiempo y no necesito apresurarme, de seguro pronto saldrá algo.

Poco a poco he tenido tiempo para leer cartas antiguas, del año 1982 y sobre todo de mi madre.

  • Energizer vs. Duracell

Viernes  9 de noviembre, 2018

El martes me llama Tim, que Mike Fetcenko quiere hablar conmigo, que a lo mejor me puede interesar una oportunidad en Westlake, Ohio, en la antigua compañía Eveready que ahora es conocida como Energizer. Por ese motivo me quería ubicar. El miércoles lo llamé al celular que yo había bloqueado para no saber más de él. Ahí Mike me conversó como en los años anteriores, receptivo, empático, donde me escuchaba y no dictaba cátedra, con una actitud totalmente distinta a esa pose imperial que había desarrollado últimamente. Si algo positivo florece de este fiasco debido a BASF será la voltereta que está ejecutando Mike, que parece más humanizado y lejano a Batman; veremos cuanto le dura la transformación. Me contó que mi amigo Simon Schroedle, Head of Production Technology, no era realmente mi amigo, y que él jugó un papel importante en nuestra debacle final. Todo eso pudo ser cierto, y en ese sentido hubo traición porque lo consideraba un amigo, y de esos que van a la casa a compartir una comida.  Al final me dijo que BASF era un “agente del demonio”, “evil people, evil people”. Que incluso a él no lo habían dejado desvincularse de BASF para ser adquiridos libremente por otra empresa como Gold Peak, donde él tiene buenos contactos. Se notaba reflexivo, como el Mike de otros tiempos, no el Batman con que me había topado últimamente y que yo trataba de evitar.

Después, el jueves, llamé a Mike Wixom para ver si todavía le interesaba hablar conmigo. Era en respuesta al email del viernes pasado donde me alertaba sobre posibilidades en la compañía local donde él trabaja, Navitas, ubicada en Ann Arbor. No me contestó y todavía no he sabido nada de él. Estoy consiente que no es fácil conseguirse dinero y mantenerse a flote con una compañía pequeña como esa, y siempre sometida a los vaivenes emocionales de sus dueños. En el sitio Internet, la foto más importante que muestran es la de los fundadores de la empresa bajándose de un Tesla. No me da confianza un retrato así, deberían mostrarse acompañados de sus productos, las baterías que ellos fabrican, por ejemplo, pero no frente a un Tesla que ellos no producen. A lo mejor lo hacen para darse ínfulas de grandeza, de que algunos de sus productos son utilizados por Tesla, pero dudo que algo así sea remotamente cierto. Por el momento no pienso contactar a Mike Wixom.

Lo más doloroso es mi ego, porque el ego sufre y duele, es algo físico, pero sé que poco a poco saldré adelante. Me duele lo que ha sucedido con mi ex amigo Simon y quizás con Mike Wixom, aunque con este último todavía no lo sé, pareciera que el deseo de ofrecerme ayuda es genuino. En todo caso ahora adquiere más sentido la reunión con Bryan Sun en septiembre pasado, una reunión que no olvido. Como escribí antes, me contactó para que nos viéramos en un Mall. Eso fue rarísimo, no había tratado concretar una visita a Troy como lo había hecho siempre antes. Todo fue misterio. Tenía una maleta en sus manos que le habían destruido en el aeropuerto, y estaba buscando una barata para reemplazarla. Con el café caliente en una mano, en un vaso de papel, me preguntó el motivo por el cual yo no había aceptado la oferta de Jerry Flood, esa posibilidad de ir a China y luego a Finlandia. Pero me lo preguntó sin esperar una respuesta, porque de inmediato me explicó los planes que la división de baterías tenía en Europa y Asia, incluida la planta piloto en la que yo participaba en Harjavalta, y que produciría mil toneladas al año. Luego, me insistió, vendría otra planta que produciría 10 mil y 40 mil toneladas al año. Lo invité a otro café, y caminamos perdidos buscándolo. Cerca a una salida de emergencia encontramos uno y ahí nos sentamos, un local de dulces baratos y que ofrecía un café aguado y de ocasión. Pero todo era muy raro, nos habíamos sentado por un rato y todavía no me quedaba claro por qué me había invitado a conversar en un Mall, y mientras buscaba una maleta nueva. A lo mejor esa maleta dañada era más urgente, pensé, acorralada bajo la mesa, escondida cerca de una pata de la mesa. Miro a la distancia, y veo que Bryan simplemente me visitó para quedarse en paz y tranquilo por las decisiones que estaba tomando la familia BASF. Claramente ya se había decidido nuestro cierre final aunque él no me digiera nada. Al recordar ese encuentro, noto que me trató como si ya me hubiese llegado la fecha de vencimiento. Por las preguntas que me hizo, me queda claro que fueron interrogantes destinadas para justificarse a si mismo, para quedarse tranquilo, porque había sido yo el que había rechazado una oferta fabulosa…..pese a que esa oferta era difusa, sin números, sin datos que indicaran lo que realmente significaba, sin mencionar el salario, por ejemplo. Uno simplemente debería haber partido como un escolar cualquiera, y confiando en la familia BASF, porque ellos conocen mejor que uno lo que nos conviene. En situaciones como esa uno no sabe qué hacer, ¿empujar por detalles para quedar catalogado como hambriento de dinero? ¿Acaso no confiaba en BASF, en la familia BASF? Al final Bryan me sugirió que le mandara mi resume, pero sin decirme para qué, o por qué lo necesitaba. Recuerdo que casi no probó el café, y al despedimos en el estacionamiento, todavía continuaba con su maleta destruida colgándole del brazo. Partíamos siguiendo nuestro propio camino; él sabiendo que esa sería la última oportunidad en que nos veríamos, y yo con un futuro incierto y atiborrado de interrogantes, dudas, temores. Me queda claro que Bryan ya conocía nuestro destino final y simplemente necesitaba soplarme unas palabras finales, una breve extremaunción al “hombre muerto que camina”. Fue claramente un adiós, una visita para recordar, como lo estoy haciendo ahora, en mi casa de Michigan, en el invierno de Michigan. Al día siguiente tendría la reunión con Heiko donde procedería con el degollamiento final, limpio y metódico, quirúrgico, y sin salpicar mucha sangre. La reunión previa con Bryan había sido solo una biopsia.

Reviso las notas de agosto 27 y noto que escribí brevemente sobre ese encuentro con Bryan Sun. Después de mi ajusticiamiento, le mandé un email de despedida. Me contestó rápidamente sorprendido -y esto parece que ya lo conté, pero no importa-, extrañado por mi negativa a otra buena oferta que ahora me había llegado de BASF Battle Creek, y que me habían mandado después de mi degollamiento. Estaba confundido, me escribió. Le contesté que esa oferta me llegó sin nada concreto, ninguna mención sobre el salario, mis futuras responsabilidades, mi nuevo título, y terminé diciéndole que yo también estaba sorprendido. No me contestó, y ese sería nuestro último intercambio. Todavía recuerdo la maleta que le colgaba de su mano; parado ahí, en el estacionamiento, parecía más desamparado que uno, más desahuciado que “el hombre muerto que camina”.

 ¿Hacia dónde encaminaba sus pasos, Bryan Sun con esa maleta destruida en una mano? ¿Y por qué me he fijado tanto en esa maleta destruida?

  • BASF vs. Johnson Matthey

Lunes 10 de diciembre, 2018

Este miércoles tengo un primer contacto con Johnson Matthey, la compañía química competidora de BASF. El Chief Technology Officer, Allan Nelson, hablará por teléfono conmigo a las 8 AM desde Inglaterra.

Pero pasa el tiempo y todavía me resuena, duele, ese último meeting que tuve con Bryan Sun en ese miserable Mall de Michigan, en las afueras de Detroit. Se estaba despidiendo, pero no me lo podía decir, o no me lo podía indicar. Caminamos como dos huérfanos buscando una cafetería abierta. Él llevaba en su mano una maleta destruida y yo un cuaderno para tomar notas. Cuando nos sentamos me habló del futuro, del proyecto Halti -en BASF todos los proyectos importantes llevan nombres especiales. Gastan tiempo y dinero escogiendo nombres para sus proyectos, como buscando buena suerte- donde producirían de 10 mil a 40 mil toneladas de precursor al año. Pero a veces titubeaba y me preguntaba por qué no había aceptado la fabulosa oferta inicial de Jerry Flood. Y que el Technology Manager que me había reemplazado, pronto se mudaría de China a Finlandia; y me lo decía con cierta nostalgia y sin soltar la maleta destruida que le colgaba de la mano.

Me resuena también con claridad la última visita de Simon a nuestra casa. Venía de examinar la planta en Battle Creek de BASF -a cien millas de aquí- y anunció visita para el final del día. Lo curioso es que sin esperar una respuesta y sin mayores preparativos sobre la hora de llegada, simplemente se presentó en nuestra casa como hacen los amigos, a las cuatro de la tarde. Al menos le doy crédito porque no me sugirió que nos juntáramos en un Mall perdido compartiendo junto una maleta rota y un café quemado. Simplemente llegó a la casa bien temprano, y cuando yo todavía no había llegado del trabajo.

Recuerdo las caminatas junto a Simon en Ludwigshafen, cuando me invitó a conocer un pequeño refugio que tenía donde sembraba plantas e incluso a veces también dormía. Son sitios muy pequeños que la ciudad cede para que los ciudadanos siembren y aprecien la naturaleza. Recuerdo la felicidad en su rostro cuando comentó el gusto que sentía al probar un rábano fresco en la época de las cosechas. Incluso tenía un panel solar que le servía para ver televisión y encender algunas luces. Simon es experto en electrónica, y cuando estuvo en Nueva York, instaló un equipo con el cual rastreaba a los aviones que llegaban y partían de JFK y que me mostró con mucho orgullo. También diseñó un programa que grababa los clics del teclado en un computador. Lo diseñó para un colega que no confiaba de su pareja, sospechaba de algo. Nunca supe en qué había terminado ese espionaje, y desgraciadamente no le pregunté esos detalles tan sabrosos, nos faltó tiempo. Simon es tartamudo, pero cuando habla, y sobre todo sobre ciencia y tecnología, todos lo escuchan. Tiene también peculiaridades especiales, como encontrar monedas en los lugares más inesperados, sobre las veredas y en huecos sorprendentes; él siempre las recoge. Tiene también una memoria prodigiosa, lo recuerda todo, cifras, números, estadísticas, sin ninguna demora o confusión. Yo le admiraba su capacidad, su ética de trabajo. Pero ahora ya no sé qué detalle admirarle, se me borró.

Jueves 20 de diciembre, 2018

Heiko Urtel me manda un email deseándome un feliz año. ¿Cómo es eso? Se me hace difícil entender para qué me contacta, para BASF ya soy un cadáver, donde incluso superé la etapa del “hombre muerto que camina”. Me escribe que lo siente mucho, que lo ocurrido con Troy fue muy triste….pero que de todas maneras me desea un feliz año, y después, al final me pregunta, y aquí viene la verdadera intención de su saludo, si he encontrado trabajo. De seguro trata de averiguar algo sobre potenciales competidores que me pudieran contactar. Por supuesto que le contesté deseándole lo mismo, un delicioso feliz año, pero nada más. Realmente no entiendo esos contactos de Heiko, como si todo continuara normalmente. De seguro está preocupado, y desea asegurarse que mi desvinculación de BASF ha salido quirúrgicamente limpia, inodora, sin líos legales que lo pudieran afectar. De esa manera el podrá continuar con su ascenso por las resbaladizas escaleras de la familia BASF y aspirar a más y mejores cargos; prerrequisitos no le faltan, además de ser un alemán de buena facha, de lucir un corte de pelo ganador, una dentadura comercial y siempre impecable, el tipo es agradable. Si todo este proceso de cierre sale bien, él podrá decir con mucho orgullo adentro de la familia BASF que él estuvo a cargo de esa “reorganización” (carnicería), algo que él ejecutó sin contratiempos, limpiamente, y donde los cadáveres fueron retirados con sigilo y delicadeza. Será un ejemplo de como ejecutar acciones delicadas adentro de la familia.

Lo interesante  es que poco antes del contacto con Heiko, y como me había ido bien en la entrevista con Allan Nelson, me llegó otro email de Johnson Matthey, concertando una tercera reunión telefónica para ver cómo se podía hacer para que yo trabajara para ellos. La tenemos concertada para principios de enero. La verdad es que esa lealtad con BASF se me terminó. Tiempo atrás, Simon, me mandó un email personal para que siguiéramos en contacto. No le contesté y no pienso hacerlo. Dentro de toda su grandeza, Simon tiene también un área de gran mediocridad. Conversé con mi hermano Gonzalo, él me dice que simplemente los de BASF están improvisando. De seguro les preocupa el que yo termine trabajando para un competidor. Mi estrategia será no contar una palabra, nada. Es decir mostraré el mismo comportamiento frío y quirúrgico que mostró Heiko cuando me anunció que cerrarían Troy.

Lunes 24 de diciembre, 2018

Desperté con la buena noticia de que Johnson Matthey desea volver a conversar conmigo el 6 o 7 de enero. Creo que poco a poco algo me resultará.

Sábado 12 de enero, 2019

Johnson Matthey me ha contactado y desean que trabaje para ellos. Pero el proceso se complica porque puedo haber firmado un non-compete agreement con BASF, un documento que apenas recuerdo y que pude haber firmado cuando BASF adquirió nuestra compañía en el año 2012. Es un documento donde uno se compromete a no competir con BASF, es decir no puedo irme a trabajar para un competidor, incluso cuando ellos sean los causantes de la ruptura como ha ocurrido ahora. No he encontrado nada entre los papeles que conservo. Consulté con un abogado para que me ayude a navegar por estas aguas. Lo primero que me dijo es que debía investigar si había firmado ese documento. Si lo había hecho, debía sacármelo de encima. Tendré que pedir información a BASF. El abogado, por otro lado, pedirá también los documentos que firmé. En todo caso trataré de demorar ese pedido hasta que me den el desahucio, no quiero poner en riesgo ese dinero.

Lunes 14 de enero, 2019

Confirmado. El dinero de mi desahucio me debería llegar mañana. Apenas lo haya recibido, contactaré al abogado de BASF para que me muestren los papeles que firmé con ellos anteriormente.

Como era de esperar, de Mike Fetcenko no he sabido nada; pero la verdad es que no deseo saber nada de él tampoco. Avi Zallen ha sufrido consecuencias serias después de perder su trabajo con BASF. Se divorció y ahora trabaja en su propia compañía que se relaciona con la marihuana legal, o recreacional. Avi llamó a Tim Hicks ofreciéndole trabajo, pero Tim se asustó porque siente que es un trabajo peligroso. La oficina de Avi está ubicada en un barrio de poca reputación y en la oficina manejan mucho dinero suelto, en billetes. Le asusta verse envuelto en un asalto.

Lunes 21 de enero, 2019

El asunto trabajo se pone color de hormiga. Johnson Matthey todavía desea trabajar conmigo, pero el abogado de apellido Corriveau, con el que hablé la semana pasada, me estafó; bajo presión, bajo el tremendo estrés en que me encontraba le pasé dinero -siete mil quinientos dólares- sin haber firmado ningún contrato claro. Apenas le pasé el cheque, lo hizo desaparecer en su bolsillo mientras me hablaba de sus hazañas legendarias. Realmente me porté como un bobo, un abuelito. Hoy a las 2:30 PM hablaré con él para pedirle que me devuelva el dinero. Le diré que se pague por el tiempo que invirtió y que me devuelva el resto. Ya me conseguí otra abogada, Shara Prescott, que lo está haciendo muy bien.

De Johnson Matthey me acaban de contestar, dicen que todavía están interesados en trabajar conmigo, pero antes quieren ver el non-compete agreement que tuve que firmar cuando BASF adquirió nuestra división en el año 2012. Tengo que conversar con Sarah para ver cómo lo hacemos, en un caso como este no se puede mentir o inventar que no he firmado nada. Quizás ahora se hace imperativo presentarla a ella para ver cómo continuar con el proceso. Tengo la impresión que el non-compete está vigente y BASF no me dejará trabajar para Johnson Matthey. Aparentemente el documento dice que no puedo competir por un período de al menos dos años. Si recibo una oferta, tengo que mostrársela a BASF y ellos deciden si me dejan trabajar. Si me niegan la oportunidad, según el contrato, BASF me tendría que pagar el salario que me ofrecen. Mi abogada menciona que podríamos tratar de rebajar ese período de dos a un año, que es más razonable.

Martes 22 de enero, 2019

Me fue bien con Sarah. Me ha dicho que Corriveau se pasó de la línea con los siete mil quinientos dólares que me cobraba. Me cuenta que justamente los abogados tienen que ser cuidadosos cuando cobran porque muchas veces trabajan con clientes bajo estrés. Y que como abogados, ellos trabajan para el cliente, no contra el cliente como me ha ocurrido a mí. Que no me preocupara, me dijo, porque lo que hizo Corriveau estuvo mal. Me ha mandado un texto para que se lo mande a Corriveau. Ahí le pido que me diga qué fue lo que hizo con el dinero que le pagué, a quién contactó en BASF, y que me mande los documentos. Veremos qué sucede. Mi impresión es que simplemente no ha hecho nada.

Lunes 28 de enero, 2019

Contacté a David Wightman, de Johnson Matthey, nuevamente. Dice estar preparando un contrato para mí. Ese documento lo tengo que presentar a BASF para comprar mi libertad. De seguro que BASF no me dejará trabajar para la competencia, pero si así ocurriera, me tendrían que pagar por no hacerlo, es lo que se estipula en el contrato. Realmente todo lo veo bien extraño, poco creíble, pero es algo que está entre las posibilidades a considerar. En la práctica estoy seguro que BASF no me liberará frente a un competidor que está haciendo lo mismo que ellos, incluso el departamento de baterías de Johnson Matthey depende también del departamento de catalizadores, lo mismo que en BASF. Veré como lo haré con Johnson Matthey, deseo ayudarlos, están bien comprometidos con la electromovilidad y energías alternativas. Ellos han sido los primeros en darme una luz de esperanza cuando todavía no sabía qué hacer, cómo continuar con mi carrera, con mi futuro.

Domingo 10 de febrero, 2019

Heiko, mi antiguo jefe en BASF, me manda un email preguntando por qué contraté a un abogado, ¿para qué lo había hecho?, y prontamente me invita a compartir una pipa de la paz preguntando si deseo volver a trabajar para ellos como consultor (?). Una oferta como esa no la había imaginado, para BASF ya soy simplemente un cadáver, ni siquiera un hombre muerto que camina, ¿por qué todavía me prestan atención? Seguramente Heiko le teme a los potenciales líos legales que pudieran comprometer su meteórica carrera y ascenso en BASF, por eso me contacta, porque necesita mantener la situación bajo control. Le contesté diciendo que contraté a un abogado simplemente porque no entendía el lenguaje legal y sobre todo ese confidentiality agreement que firmé. Y que sí, que me gustaría participar como consultor. Él me mencionó esa posibilidad en su email del miércoles pasado. Le contesté el viernes, veremos qué sucede.

Febrero 11, 2018

Finalmente me llegó una oferta oficial de Johnson Matthey. La presentaremos a BASF, no tengo alternativa, hay que hacerlo, ellos mismos me lo preguntaron. Aquí va la oferta que recibí por email del Director de Recursos Humanos de la División de Baterías. Pero no me quedan dudas, sé que BASF no me dejará trabajar libremente para Johnson Matthey porque me piden que haga algo similar a lo que hacía antes. Es decir, están compitiendo, derechamente están compitiendo con BASF:

Hola Cristian

¿Espero que hayas tenido un buen fin de semana?

Lo que nos gustaría proponerle es inicialmente un compromiso de consultoría temporal de 4 semanas como Consultor Técnico. Durante este compromiso nos gustaría consultar con usted sobre:

  1. Seguridad de procesos y gestión operativa de la fabricación de materiales de batería
  2. Técnicas de escalado de procesos, incluida la optimización de parámetros en los procesos anteriores
  3. Fabricación, incluidos los métodos de síntesis y caracterización de lo anterior

Para este compromiso, lo llevaríamos al Reino Unido y cubriríamos los gastos de hotel, desayuno y cena. Proponemos una comisión de consultoría de 10.000 GBP brutos para este compromiso.

Espero que esta sea suficiente información para que pueda obtener la autorización de su empleador anterior y comprometerse con nosotros. Si es así, entonces podemos proceder a un contrato formal de consultoría.

Sujeto a la finalización exitosa de este compromiso, y a una alineación de la cultura de trabajo, expectativas, etc., nos gustaría discutir con usted un compromiso a más largo plazo.

Esperamos tener noticias suyas.

Saludos

David

David Wightman

HR Director, Battery Materials

Johnson Matthey

Lunes 25 de febrero, 2019

Me ha llegado un email de Energizer diciendo que no me necesitan. Después de la entrevista que tuve hace pocos días por teléfono y donde participaron Dave Jones, Gerente de Open Innovation and Emerging Technology, Emily Riley, Directora de Investigación y Desarrollo, y Michael Mansuetto, Gerente de Tecnología, me han mandado un email para decirme que mi experiencia no se adapta bien a las necesidades de ellos:

Cristian,

En nombre de mis colegas, nos gustaría darle las gracias por su interés en nuestro programa, pero creemos que su experiencia no se adapta bien a nuestras necesidades de investigación en este momento.

Le tendremos en cuenta si otras oportunidades las presentan en un futuro próximo.

Gracias una vez más por su consideración.

Atentamente

Dave

David Jones

Associate Manager Open Innovation & Emerging Technology

No me extraña la respuesta, simplemente agendaron la entrevista anterior para tratar de obtener información gratis, sin necesidad de contratarme. La semana pasada, cuando después de firmar un documento donde comprometía mi confidencialidad, me entrevistaron por teléfono; parecía que todo andaba bien, pero vi fuertes nubarrones. El proyecto que tenían entre sus manos y que querían implementar era idéntico a un proyecto de Duracell y donde BASF había participado. Yo supe de ese proyecto porque parte de su ejecución requirió de nuestra ayuda, en Troy. No me involucré oficialmente, de manera que a lo mejor podría haber declarado con algunos resquemores que no sabría cómo pasar secretos de Duracell a un competidor. Pero en la entrevista tuve la clara impresión de que los técnicos de Energizer querían ganar información inmediata, ahí mismo, en la entrevista, y que no tenían mayor interés en contratarme. ¡Justos socios de Fetcenko!

Les contesté muy cortésmente:

No hay problema, Dave. Disfruté la conversación con usted y sus colegas.

Si la situación cambia en el futuro por favor no dude en ponerse en contacto conmigo de nuevo sin ningún problema.

Gracias nuevamente, Dave.

Cristian

El proyecto con Duracell  fue muy interesante y lo conocí bien. Es sabido que la competencia entre las distintas compañías, y sobre todo la carrera por aumentar la capacidad de sus respectivas baterías es feroz. Al principio esa batalla se centró en ocupar lo más eficientemente posible los espacios vacíos del cilindro (en las baterías cilíndricas, por ejemplo, donde las dimensiones externas son standard y no pueden ser modificadas), rellenando al máximo todos los espacios con el material activo que dicta la capacidad de una batería. Una vez logrado eso, las compañías se han centrado en aumentar la capacidad energética de estas baterías no recargables (conocidas como baterías primarias) utilizando al máximo e incluso mejorando el componente activo que se usa en el cátodo, modificando o mejorando su química. La idea novedosa de Duracell se concentró en justamente modificar químicamente el componente activo del cátodo utilizando un pequeño porcentaje del componente activo que se usa en las baterías de litio. Fue algo de complicada implementación porque esos dos tipos de baterías (baterías primarias y no recargables y las baterías de litio que son recargables y conocidas como baterías secundarias) son muy  distintos, poseen diferente química; las baterías no recargables, por ejemplo, funcionan en un medio acuoso, mientras las baterías de litio, recargables, funcionan en un medio orgánico, dos medios que son incompatibles. Pero en las investigaciones se descubrió que tratando químicamente el componente activo del catado en las baterías de litio, un pequeño porcentaje de este podía ser incorporarlo en la batería no recargable aumentando así su capacidad, y superando en capacidad a las baterías de Energizer. 

Me quedó claro que los ingenieros y científicos de Energizer no tenían ninguna novedad técnica entre sus manos para combatir esa mejora de Duracell, pero conocían y deseaban copiar ese proyecto. De seguro ya habían adquirido baterías Duracell para analizar milímetro a milímetro cada componente, y habían también escuchado noticias propagadas por agentes como Mike Fetcenko, sobre la maravilla tecnológica que Duracell había implementado.

Copiar ideas es algo común en la industria tecnológica. ¿De dónde sacarían la idea los técnicos de Duracell? No lo sé, pero dudo de que haya sido una idea original nacida de ellos mismos; probablemente lo escucharon de otra compañía, o por alguien que les pasó el soplo. Lo positivo del rechazo de Energizer es que ya no me expongo a potenciales problemas legales si comparto secretos tecnológicos de Duracell, pero siento que navego en un océano plagado de tiburones hambrientos, dispuestos a mandar el primer tarascón frente a mis titubeos, tanteos y descuidos.

Martes 26 de febrero, 2019

Fetcenko parece que se impacientó. Me alertó y ayudó en el contacto inicial con Energizer, y me confidenció que el proyecto podía relacionarse con algo muy parecido a lo que estaba haciendo Duracell. Pero, ahora, por email, cuando le expliqué lo que Energizer intentaba hacer, rápidamente me contó que lo que él me había confidenciado antes, había sido solo una sugerencia suya, pero que él realmente no tenía idea sobre los proyectos de Energizer. Claramente se está cubriendo las espaldas porque él estuvo muy involucrado en ese proyecto y de seguro trata de evitar problemas legales con BASF o Duracell. Por eso mismo, pienso que para mí es mejor no tocar ese proyecto. Claramente tengo información privilegiada sobre lo que ahí se hizo, y esa información me puede traer problemas legales serios si la comparto como consultor. Una teoría bien plausible, indicaría que Mike Fetcenko, derechamente habló con Energizer y les mencionó la idea Duracell que se había implementado en el proyecto común BASF/Duracell, donde él participó directamente.

Sábado 2 de marzo, 2019

Después del contacto inicial y el rechazo de Energizer, no he tenido ninguna noticia nueva. Creo que será mejor así, lo pienso y noto que lo que me tratan de ofrecer es derechamente un trabajo de espionaje industrial, y ese es un tema delicado. La próxima semana almorzaré con Benny Reichmann ex colega de BASF que estuvo y todavía está trabajando para Duracell como consultor. Trataré de no tocarle el tema, no deseo saber más y no quiero trabajar en espionaje; al menos no todavía. Imagino que por ahora no necesito volar a esas alturas; espero.

Ayer me tomé una taza de café en Barnes & Noble con Tim Hicks, que todavía es empleado de BASF hasta fin de mes mientras se encarga del desmantelamiento de Troy. Me cuenta que nuevamente usaron la planta piloto de Finlandia, pero todo salió mal, las partículas que produjeron estaban quebradas por la mitad, es decir fue una perdida de dinero y tiempo. Lo incluyeron en unos emails donde Simon, Thomas Ryll y los otros genios a cargo, discutían el problema y proponían soluciones. Tim se corrió elegantemente diciendo que él no había participado en esa producción, de manera que era poco lo que podía aportar a la conversación. Por otro lado, a nosotros nunca nos ocurrió algo así en Troy. Tim me cuenta que no volverán a utilizar la planta piloto de Finlandia hasta encontrar las causas del desastre. Le recuerdo que cuando nosotros fuimos y producimos 622 nada de eso ocurrió, y los problemas que se iban presentando los solucionamos de inmediato porque estábamos ahí, en la planta misma, y bien atentos. Tengo la impresión que una de las debilidades de BASF es que enfatiza demasiado la buena calidad de los equipos, la adquisición de los sistemas más caros y seguros, pero descuida el grupo humano, a las personas, a la “familia”……pese a que hablan tanto de ella. Lo más probable es que el encargado de esa producción reciente hizo algo extraño, modificó una variable que produjo el descalabro, pero como estaba solo, ahora guarda silencio y se protege, no dice una palabra para que finalmente todo quede en el olvido. Pero como decía Mike Fetcenko, de seguro BASF ya localizó a una víctima, un culpable que será acusado de todos los males imaginarios y por venir….”evile people”….

Lunes 4 de Marzo, 2019

Ayer me llamó Sarah, mi abogada, para contarme que después de amenazar a Corriveau con una demanda, me ha devuelto el dinero que le pagué…..aunque se dejó mil dólares que me duelen. Lo más importante que me cuenta Sarah, es que BASF me ha liberado, y que me dejarán trabajar para Johnson Matthey. Me cuesta creerlo. Tuvimos que probarle a BASF que había un interesado mostrándoles la carta con el contrato, desgraciadamente teníamos que ser transparentes, no quedaba otro camino. Pero la respuesta de BASF me ha sorprendido y no la entiendo, porque francamente esperaba más negociaciones tratando de evitar que trabajara para la competencia. Johnson Matthey es claramente un rival serio, no es imaginación, se ve en la oferta que me hicieron y donde me pedían trabajar en áreas muy conocidas por mí y por BASF; por eso no entiendo cómo es posible que me dejen trabajar para la competencia. Si BASF considera que es un peligro el que yo interaccione con la competencia me deberían pagar; eso era lo que yo esperaba. Hoy mandé un email a Johnson Matthey dándoles a conocer la noticia, pero no he escuchado nada de ellos todavía, mudos:

Hola, David

¡Muy buenas noticias!

Mi abogado me informó, durante el fin de semana, que BASF aprobó mi interacción con Johnson Matthey. ¡Soy libre! Le pediré que le envíe lo que tiene (en su correo electrónico) como confirmación.

¡Gracias de nuevo por toda tu ayuda, David!

Cristian

 Si para mañana no escucho una respuesta creo que es un buen indicio de que algo anda mal. Creo que BASF es perfectamente capaz de aplicar presiones secretas para evitar que me contraten, decirme que sí, que tengo la luz verde, y por otro lado contactar a Johnson Matthey para darles a entender que no, que no me toquen por ahora, y a cambio de esa cooperación ofrecerles un cliente, algún otro negocio incluso en otra área. Sería categóricamente una maniobra ilegal, pero muy difícil de probar, no tengo pruebas. A lo mejor estoy exagerando, pero veremos, veremos si el trato con Johnson Matthey, por ejemplo, ha cambiado.

Miércoles 6 de marzo, 2019

Ninguna noticia todavía de Johnson Matthey. Es difícil saber qué es lo que sucede, pero el silencio dice mucho, grita. Lo interesante es que mi abogada me ha informado que en el email de BASF, me han liberado del non-compete en general, y que de ahora en adelante puedo trabajar sin informar a BASF. Eso me puede servir mucho en el futuro. Ayer justamente, Navitas, la compañía de Ann Arbor, me ha llamado para un potencial trabajo. Tengo que presentarme mañana a las 1 PM; veremos que sucede.

Al contactar a Sarah, ella me señaló que todavía había transcurrido muy poco tiempo desde que le informé a Johnson Matthey, que les diera más tiempo y que después, sin ningún problema, les aplicara más presión. Pero ahora con la posibilidad en Navitas, creo que no voy a llamar a Johnson Matthey; la verdad es que si Navitas me ofrece algo, sería muchísimo mejor, me queda cerca.

Viernes 8 de marzo, 2019

Pocos minutos antes de mi entrevista en Navitas, a las 11:30 AM y mientras probaba un café en Morgan and York, el local de nuestro amigo Tomy York, en Ann Arbor, me llegó un email de Dave, el director de Recursos Humanos en Johnson Matthey, pidiendo que le mandara un email donde se estipulara que BASF me autorizaba a trabajar. Aquí va:

Hola Cristian

Son buenas noticias. ¿Puede enviarme el correo electrónico de confirmación?

¡Gracias!

David

David Wightman

HR Director, Battery Materials

Ese email me ha dado esperanzas adicionales, y renovado mis fuerzas para ir más “protegido” a la entrevista con Navitas, con más alternativas en la mano.

La entrevista estuvo bien, pero creo que me mostró los puntos débiles de ellos, sus problemas, su falta de recursos. Conversé con Mike Wixom quien me confesó -al menos fue transparente, en eso le doy crédito- que el postulante que tenían seleccionado con anterioridad, no había aceptado la oferta. Me dijo que el tipo quería más dinero. Por suerte días atrás en LinkedInn vi el panfleto donde Navitas buscaba a un Director de Investigación y Desarrollo. El candidato tendría que hacer de todo un poco, un verdadero genio por los cien mil dólares al año que ofrecían. Basado en las obligaciones que requería el cargo, el salario era mas bien bajo; por ese salario nadie aplicaría, imaginé. Pero algunos lo hicieron, y cuando llegó el momento de aceptar la oferta, parece que el candidato ganador intentó renegociar el contrato y pidió un mejor sueldo, pero sin buenos resultados. Mike me lo contó un tanto molesto, y mientras probaba un poco de agua para aliviar la sequedad de su boca, una secuela que le dejó un tratamiento contra el cáncer que casi lo mata. Se ve a maltraer mi amigo, Mike; siempre sentado frente a su computador, rodeado de papeles, gráficos, inventando soluciones, escribiendo propuestas, y mojándose la boca de manera intermitente. Me confesó que por eso me llamaron, ya que simplemente no tienen a nadie y necesitan urgentemente a alguien. Para mí, lo positivo de ese trabajo es la cercanía a nuestra casa; pero eso sería todo. Navitas no tiene más de 100 empleados y son básicamente mercenarios de la ciencia. Buscan problemas que otras compañías no pueden solucionar en el área de las baterías y ofrecen un proyecto donde estudian una posible solución. De eso viven, además de otros proyectos importantes que les financia el Departamento de Energía, donde trabaja mi amigo Peter Faguy. Salí preocupado del meeting. La compañía se ve débil, siempre compitiendo por fondos que cada día son más escasos, y después presentando resultados optimistas que tienen que defender o presentar con energía. Johnson Matthey se ve una alternativa más sólida e interesante.

Martes 12 de marzo, 2019

Nada, ninguna noticia todavía de Johnson Matthey, y tampoco de Navitas. Trato de no llamar a ninguno de los dos para no provocarles el deseo de ver sangre y se imaginen de que estoy muy necesitado.

En unos minutos más iré a Royal Oak para almorzar con algunos antiguos colegas como Ben Chao, David Pawlik y Benny Reichmann. Veremos que noticias tienen de sus vidas después del desastre.

Miércoles 20 de marzo, 2019

Ninguna noticia de Navitas todavía. Como dice Pilar, pareciera que Navitas no ofrece mucho, se parece demasiado a la antigua ECD de Stan Ovshinsky, donde se necesitan muchos milagreros para de alguna manera avanzar en las promesas técnicas que ofrecen, y que tienen muy poco asidero en la realidad concreta. Todavía recuerdo el concepto del desorden acuñado por Ovshinsky, donde prometía cualidades especiales en ciertos materiales debido al desorden de sus átomos. Todo, prácticamente todo era analizado desde esa óptica. Recuerdo con un poco de vergüenza, como tenía que explicar ese modelo sin mayores pruebas a los visitantes de esos años. Navitas es una compañía parecida, donde necesitan bomberos de la ciencia, guerrilleros de la ciencia, pero no a alguien como uno.

Johnson Matthey me contactó, pero todo se ve lento. Según ellos me están preparando un contrato y me preguntan si soy ciudadano norteamericano. Estoy optimista, todavía muy extrañado, pero no debo llamarlos. Si huelen sangre fresca, estoy perdido, no debo mostrarme muy necesitado.

La comida con los antiguos colegas que mencioné en la nota anterior fue interesante. Me sorprendió Benny Reichmann. Me preguntó bastante sobre los procesos en los que yo había estado involucrado, y me dijo sin un pelo de remordimiento, que en el futuro esperaba poder trabajar para los competidores de Duracell; así de simple, sin problemas.

David Pawlik se veía contento, relajado gozando su retiro. Ben Chao lo mismo, aunque un poco desconectado, pero todavía haciéndose el entendido. Su hijo se había comprado un Nissan Leaf, eléctrico, y después de dos años apenas le quedaba batería. Le expliqué que eso no estaba bien, que algo malo le había ocurrido a la batería de ese auto. Le costó trabajo creerme, como si los productos de Nissan fueran parecidos a los de la ex ECD de Ovshinsky, donde casi todo era marketing con humo y espejos.

Viernes 15 de marzo, 2019

Finalmente algo de Johnson Matthey; pero considero que todo avanza demasiado lento:

Hola Cristian

Hemos recibido las garantías que necesitábamos de su abogado. Ahora le he pasado esto a Ashleigh Beath, de mi equipo, que estará en contacto con usted para establecer el contrato, NDA, arreglos, etc.

Espero conocerte cara a cara en el Reino Unido.

Saludos

David

David Wightman

HR Director, Battery Materials

Miércoles 3 de abril, 2019

Johnson Matthey se mueve perezosamente, como hacienda tiempo, quemándolo. Finalmente me contactó, Ashleigh:

Hola Cristian,

Muchas gracias, ¡espero que tú también estés bien!

Es probable que te podamos traer a través de una agencia que es la proveedora y que utilizamos para incorporar contratistas y consultores en todo JM. Me disculpo por el retraso – están tratando de establecer en este momento lo que usted podría necesitar en términos de una visa (si la necesita), cualquier implicación fiscal, etc. a través de sus abogados.

No me han pedido más detalles personales en este momento- si hay algo que necesitan, se lo haré saber.

Pediré plazos y te avisaré lo antes posible

Ashleigh Beath

HR Business Partner – Battery Materials

Martes 26 de mayo, 2019

Hoy a las 2 PM tengo un meeting con Sarah Prescott, la abogada que me está ayudando. Johnson Matthey se está pareciendo a un puzle que no puedo resolver. De Navitas no he escuchado una sola palabra. Mi amigo Mike Wixom se quedó mudo.

Sábado 6 de abril, 2019

Definitivamente puedo trabajar, pero por el momento solo con Johnson Matthey. Se demoran porque están viendo cómo hacerlo con los impuestos, al menos eso es lo me han contado por email. Veremos que sucede. Creo y confío que algo resultará por esos lados. Pero todo lo veo muy lento, una danza que ya pasó a cámara lenta.

Martes 16 de abril, 2019

Nada, ninguna noticia de Johnson Matthey; pero no los debo contactar nuevamente para no dar la impresión de que estoy muy necesitado. En el Financial Times analizan las tres industrias químicas que intentan meterse en el negocio de las baterías ya que se espera que el negocio de los catalizadores, usados en los motores de combustión interna y del cual participan predominantemente tres compañías, disminuya grandemente en el futuro. Las tres industrias que mencionan son Umicore, BASF y Johnson Matthey, donde Umicore lleva la iniciativa en el área de las baterías porque fue la primera en seguir ese camino.

Miercoles 17 de abril, 2019

Johnson Matthey se ha enfriado, y no entiendo los motivos. Hace más de un mes que me dijeron que estaban estudiando el asunto de los impuestos. Sin embargo, misteriosamente, dos días después de modificar mi página en LinkedIn, donde digo que soy el director  de CFiero Battery Consulting LLC, Heiko me felicita desde Shanghai, donde está de viaje. El 17 de Abril me escribió:

Hola, Cristian

Felicitaciones por tu nueva compañía. ¡Muchos saludos desde Shanghai!

Heiko

Al día siguiente, el 18 le contesto con un saludo breve y bien insípido. Me siento como en una partida de ajedrez por correspondencia. Intuyo que no es hora de atacar, no tengo pruebas de que me trampearon con Johnson Matthey. Seguro que intervinieron para detener mi interacción, pero lo han hecho de manera solapada porque sería ilegal. Si BASF no deseaban que trabajara para Johnson Control, me deberían haber pagado el salario que me ofrecían aunque me quedara en casa.  Simplemente les contesto con una jugada de espera, necesito que Heiko muestre sus cartas, que las saque a la luz, por eso le contesto con algo breve donde no digo nada, como si no sospechara nada. Fierro sigue tan bobo como siempre, eso sería todo porque no tengo pruebas:

Gracias, Heiko!

¡Espero que todo vaya bien en Shanghai! La lluvia llega a Michigan.

Cristian

Pronto, el 24 de abril, finalmente Heiko me contesta con una jugada interesante. Tengo que agregar que estos contactos con alguien que ha sido terminado por BASF, sacado quirúrgicamente de BASF, son inauditos. Algo así simplemente no ocurre, para BASF ya me transformé desde un “hombre muerto que camina” a un cadáver nauseabundo. ¿Qué busca, qué desea el CEO de BASF en Norteamérica conversando con un muerto?:

Hola, Cristian

¿Estás todavía interesado en trabajar como consultor para BASF? Tengo algunas ideas en cómo podrías ayudar a mejorar nuestros manuales de producción en Battle Creek. Se necesita presencia en la planta, pero muchas cosas se pueden hacer desde la casa. Si estás interesado puedo organizar una conferencia contigo, Ivor Bull y yo.

Muchos saludos

Heiko

Interesante el saludo de Heiko, decididamente me ha contestado con una jugada de importancia, porque ahora invita a ese “muerto que ya no camina, un simple cadáver”, a conversar con él y con Ivor Bull, encargado de Battle Creek y las finanzas de BASF en Norteamérica. Seguro que Heiko arroja frazadas para que esta pequeña llamita, esta pequeña molestia que soy yo, no vaya a transformarse en un incendio, o cause ruido y él se vea forzado a dar explicaciones a los más poderosos de BASF, a sus superiores, a los que lo cuidan como una estrella ascendente adentro de la familia BASF.

Una hora después le contesto de manera positiva, aunque con reducidas esperanzas de que algo concreto me resulte:

Gracias, Heiko. Sí, estoy interesado. Conozco también a Ivor, el nos visitó en Troy varias veces.

Dime cuando es un buen momento para que Ivor, tú, y yo podamos conversar.

Gracias nuevamente

Cristian

Así es como continúa la danza con BASF, pero sin mencionarnos en ningún momento la importante oferta que he recibido de Johnson Matthey, sin tocar ese tema, y sin invitarlos públicamente al baile, pese a que junto a mi abogada ya los habíamos alertado, ya le habíamos mandado ese jaque a BASF. Esa oferta de trabajo, Heiko la conoce, mi abogada les informó de manera categórica para que me dejaran trabajar. Y lo han hecho, que estoy libre, nos respondieron, que podía trabajar…..pero misteriosamente Johnson Matthey ahora se ha enfriado, se ha retirado de la sala de baile; todavía no me mandan una rotunda negativa, pero la interacción se ha entibiado, y se ha hecho tremendamente lenta. Tampoco los puedo acusar de nada; no tengo pruebas.

¿Qué ha ocurrido? De seguro BASF los contactó y hablaron. BASF asustado, les pidió que me dejaran tranquilo, que ellos todavía tenían algo para mí. Y para que Johnson Matthey no gritara demasiado, probablemente le han ofrecido algún negocio sabroso en otra área, las dos son compañías químicas globales; esa es la única explicación que logro imaginar. Y eso empujó a que  repentinamente BASF concreta una consultoría para mí, un miserable peón en esta partida de ajedrez. Pero he decidido continuar con la danza, necesito saber de qué se trata, necesito conocer qué estamos bailando. Ivor me mandó un email diciendo que mañana miércoles tendría algo concreto para mí. Continuaré con el sigilo, y no mencionaré a Johnson Matthey, pero en pocas semanas volveré a contactarlos para saber qué ha sucedido. De seguro ellos tampoco desean terminar conmigo de manera sospechosa, donde yo los pudiera acusar de sucumbir a las presiones de BASF. Tampoco desean enemistarse con BASF. A lo mejor en el futuro se puede abrir nuevamente otra posibilidad con Johnson Matthey, no lo sé.

Miércoles 8 de mayo, 2019

Supuestamente Ivor me iba a mandar un email con la oferta de consultoría; pero hasta el momento no he recibido nada. Ya averigüé con mi abogada sobre la posibilidad de que BASF esté ejerciendo presión sobre Johnson Matthey para que no me contraten; si eso ocurriera, según ella se estaría violando el non-compete agreement, pero que necesitaría pruebas para combatir esa novela.

En el email que le mandé el viernes a Heiko y a Ivor, les digo que para mí es difícil decidir cuanto cobrarles por mi trabajo. Veremos qué sucede; por ahora solo escucho silencios de Johnson Matthey. De BASF, por el contrario, escucho demasiados gestos de buena voluntad y percibo algo de temor, sigilo. Se ve todo bien misterioso.

Miércoles 15 de Mayo, 2019

Espero pacientemente algo de Johnson Matthey; la consultoría con BASF también se mueve lenta. La semana pasada les indiqué que estaba interesado en trabajar para BASF, pero que no sabía cuanto cobrarles. El jueves pasado hablé por teléfono con Ivor; me contó que el rate que se usa para un trabajo como ese es de $40 dólares la hora, es decir por las 18 semanas ganaría 40 mil dólares. Les dije que sí, que estaba bien y lo aceptaba. Me dijo que el viernes o el lunes recibiría una oferta de HR. Como el martes todavía no había recibido nada, le pregunté que ocurría, a lo mejor tenían mi email equivocado. De inmediato me contestó diciendo que faltaba una firma, que alguien estaba de vacaciones, pero que dentro de dos o tres días tendrían la oferta lista para mí.

La Pili no cree que resulte nada, no entiende o no quiere saber de todo este secretismo, de este juego de escondidas, de este baile y de estas máscaras.

4 de Junio, 2019

Finalmente me llegan noticias de Johnson Matthey, pero todo lo veo demasiado sospechoso, con muchas complicaciones que no deberían ser complicaciones:

Hola Cristian,

¡Espero que estés bien!

Disculpas por el retraso en la confirmación de los plazos, etc. con respecto a la oferta de trabajar con Johnson Matthey. Según mis correos electrónicos anteriores – hemos tenido que buscar asesoramiento externo sobre cómo involucrarlo de una manera que cumpla con la regulación de visados, etc. ¡Parece que ahora hemos llegado a una solución viable! Implicará que usted se comprometa a través de una agencia a Johnson Matthey en los EE.UU., lo que le permitirá venir al Reino Unido con una visa de visitante de negocios.

Sólo quería dejarte una línea para preguntarte si podemos compartir tus datos de contacto con esta agencia – People2.0, para que puedan conseguir los documentos y estés listo para venir.

Una vez hecho esto podremos confirmar plazos, logística, etc. con respecto a su visita.

Atentamente

Ashleigh Beath

HR Business Partner – Materiales de batería

8 de Julio, 2019

Les contesté que por supuesto, que podían compartir mis datos personales sin ningún problema.

Y prácticamente tuvo que pasar otro mes para que me mandaran el siguiente email, donde continúan descubriendo trabas imaginarias, dudosas, que lo complican todo:

Hola Cristian,

Espero que estés bien.

¿Tienes algún momento hoy o mañana donde pudiéramos hablar? Estamos teniendo algunos problemas con los requisitos de Visa, así que mirando alternativas sería bueno chatear contigo

Atentamente

Ashleigh Beath

Ashleigh Beath

HR Business Partner – Materiales de batería

9 de Julio, 2019

Me llamaron y me presentaron lo siguiente torta; quieren mandar a un emisario para que converse conmigo por cuatro días seguidos:

Martes 9 de Julio, 2019

¡Gracias por llamarme, Ashleigh!

Sí, durante la semana del 29 de julio estoy disponible (en Michigan u otra ciudad), no hay problema. Si lo desea, también puede enviarme un Acuerdo de No Divulgación si cree que es necesario un NDA.

Gracias de nuevo

Cristian

Jueves 11 de Julio, 2019

Hola Cristian,

Espero que estés bien.

Stuart se unirá a usted durante 4 días a partir del 29 julio. El se contactará con usted para organizar la reunión en Detroit.

Stuart discutirá la logística con usted directamente

Si necesitas ayuda, ¡avísame!

Ashleigh Beath

HR Business Partner – Materiales de batería

Jueves 11 de Julio, 2019

Hola Christian,

Espero poder conocerte en persona.

Llegaré a Detroit el domingo 28 para que podamos celebrar nuestras reuniones desde el lunes 29 de julio al jueves 1o de agosto.

Sugiero que nos encontremos en mi hotel – no lo he reservado todavía, pero te mandaré la dirección más cerca de la fecha.  Voy a tratar de reservar en algún lugar cercano a tu casa, ¿tiene alguna recomendación?  Si pudiéramos llegar a un hotel que tenga salas de reuniones sería lo ideal.

¿Tienes un número de celular en el que pueda ponerse en contacto con usted?  El mío es +44 7792 361236.

Muchas gracias,

Stuart

Johnson Matthey

Viernes 12 de Julio, 2019

Las posibilidades de trabajo siguen moviéndose por lugares que no me imaginaba. BASF ha seguido empujando pero lento. Me hicieron la oferta, pero me pagan bastante menos que antes, cuando trabajaba en Troy; aunque me ofrecen 40 mil dólares por algo fácil, algo así como un trabajo para tranquilizarme, creo. El problema es que pasa el tiempo y todavía no firmo contrato. Primero me exigían un seguro profesional y otro comercial. Me he conseguido los dos seguros y todavía no firmamos el contrato. El último contacto que tuve fue la semana pasada, donde me aceptaban el seguro, que estaba todo bien según ellos y que ahora se lo mandarían al departamento legal para finiquitar el contrato.

Lo interesante es que en el intertanto, el competidor de BASF, Johnson Matthey que habían perdido el habla, que se habían quedado mudos, ahora han despertado. Me visitan a fines de mes, por cuatro días, para conversar conmigo. Gracias a esa noticia me calmo y no contacto, no pienso en BASF, no me muestro impaciente. Ahora que Johnson Matthey se entibió nuevamente puedo darme el lujo de no mirar hacia las luces, juegos y espejos de BASF

Martes 23 de Julio, 2019

Han ocurrido muchas cosas desde la última nota. BASF parece que está definitivamente interesado en que yo trabaje para ellos como consultor. Realmente no lo entiendo y lo tengo poco claro. Después de varios emails, y luego de haber adquirido un seguro profesional y otro general, firmamos el contrato. Me llamó el Site Manager de Battle Creek para que nos pusiéramos de acuerdo en la fecha de inicio. Querían que empezara el lunes 29 de Julio, pero desgraciadamente esa semana -¡sorpresa, sorpresa!- viene un ingeniero de Johnson Matthey, Stuart Johnson, que ya había tratado por teléfono cuando me entrevistaron. Ya tiene reserva de Hotel a una milla de mi casa, en el Radisson Inn ubicado en la Milla 6 y Hagerty.

Y mañana Jean Nei contratada por Gold Peak (después de que cerraran Troy y Rochester Hills), quiere hablar conmigo para que los ayude. Su marido trabaja en Michigan y ella tiene que forzadamente compartir su tiempo entre Michigan y Hong Kong, donde están las oficinas de Gold Peak. Necesitan implementar un proceso de precipitación que es justamente lo que yo conozco, esa es mi área:

Hola Cristian,

Tuve una conversación con mis colegas sobre tu situación. Creemos firmemente que tu experiencia es esencial para el éxito de este proyecto, por lo que propusieron una posible solución. Podríamos ofrecerte el contrato, y tú podría utilizar el contrato para contratar a Tim para configurar físicamente el laboratorio y ejecutar los experimentos mientras que usted podría trabajar como consultor a través de correo electrónico y conferencia telefónica (un viaje a HK podría ser necesario durante el período de 20 meses). ¿Qué te parece? Podríamos averiguar los detalles si esto te suena razonable. Por favor, hazme saber tus pensamientos. ¡Gracias!

Saludos

Jean

Gold Peak

Se ve una posibilidad interesante, sobre todo que no tendría que viajar tan a menudo. Eso es bueno, pero también un tanto complicado porque la interacción personal y en el terreno es bien importante en este tipo de proyectos.

Viendo unos emails anteriores, me topé con los de mi ex amigo, Simon, el químico que yo consideraba un genio, pero que desgraciadamente frente a mi situación se portó como un mediocre; no me ayudó y guardó silencio cuando cerraron Troy, en una actitud muy distinta a la de años anteriores, en que me dijo que lo sentía mucho cuando una expansión de nuestra planta piloto (proyecto Z-mon, como se llamó) se había cancelado. Probablemente esta vez se vio sin alternativas, o a lo mejor trató de ayudarnos, pero pueden haberle contestado que cómo justificaba una ayuda a Troy si con su grupo, en Alemania, habían ya invertido tanto esfuerzo y dinero; ¿realmente necesitaban todavía a los enanos de Troy? Lo triste es que no me dijo nada como amigo, ninguna alerta fuera de hablar sobre jubilaciones. Aunque le doy algo de crédito; no llegó a mi casa con una maleta rota. Solamente después, cuando ya se divulgó la noticia de nuestro cierre, por email me sugirió que siguiéramos en un contacto bien seguido. No lo he hecho. No le quiero pasar ningún tipo de información sobre mis intenciones a futuro.

Espero que BASF no crea que gracias a ese contrato que me han ofrecido, imaginen que han comprado mi silencio y lealtad.

Viernes 9 de agosto, 2019

Finalmente me reuní con los competidores de BASF. Uno de ellos, Stuart Johnson, que participó en la entrevista telefónica inicial, vino a Michigan para conversar conmigo, y juntos nos comunicamos por video con Inglaterra. Es un ingeniero alto, joven, y que en Inglaterra maneja un auto eléctrico, un Nissan Leaf, según me dijo. Conversamos de lunes a jueves, desde la mañana a la tarde. Fue interesante comprobar, por las preguntas que me hicieron, que ellos están técnicamente retrasados con respecto a BASF. Cobré solamente 80 dólares la hora, algo realmente barato. Era tanta la molestia con BASF que hasta lo abría hecho gratis. Si no son tontos me contactarán nuevamente porque en esta área necesitan ayuda. Por la consultoría me pagarán un total de $2.400. Si se hacen los vivos pueden intentar no hacerlo; pero perderían mi ayuda para siempre. El último día fuimos a tomarnos un café en un Starbucks que quedaba cerca. Stuart se puso nervioso y largo una mueca que no pudo disimular cuando le insinué que en el futuro podríamos interaccionar de la misma manera, por video conferencia. Espero no se imaginé que los utilicé para comprar mi libertad con BASF.

Imagino que mi contacto con ellos ayudó a que BASF me ofreciera una consultoría. Será interesante trabajar nuevamente para BASF Battle Creek; aprenderé de otro proceso que me puede ayudar en el futuro. Ahora ya estoy más seguro que BASF les indicó en términos bien claros (a Johnson Matthey) que no me tocaran. Por eso los retrasos, y simplemente vinieron ellos apurados, de espaldas a BASF, a verme aquí. Lo triste es que me enteré por ellos que mi ex amigo Simon, después de criticarnos un proceso que habíamos implementado en Troy, lo perfeccionó y aplicó a una patente. Stuart, me la mostró. Trata sobre cómo disolver cobalto metálico, un elemento importante que se usa en el cátodo de las baterías de litio. Tampoco había sido idea mía. Me la propuso un cubano, Javier, que trabajaba para Univertical Corporation en esos años. Ya estaba viejo y anciano cuando hablamos de eso. Antes de partir de este mundo se despidió diciendo que había sido una pena no habernos conocido antes. Lo recuerdo con cariño.

Jueves 15 de agosto, 2019

Finalmente. Hace pocos días, JM me dijo que me pagarían después que yo les mandara la factura ($2.500). Realmente poca cosa, ninguna suma estratosférica, y si no me cancelan se estarán disparando hacia los pies. Lo sé por las preguntas que me hicieron. En el futuro les cobraré el doble; si son baratos o ignorantes no me llamarán.

Esta semana empecé a ir a Battle Creek. El mismo lunes me topé con Heiko que me recibió con la sonrisa de siempre, pero más helada, y como si nada hubiese ocurrido entre nosotros me estiró su mano que recibí como extendida por un computador entumecido, programado para eso.

Lo que me ocurre es bien extraño, porque cuando estos monstruos de las grandes corporaciones te cancelan el contrato y te echan, se aseguran de no verte nunca más la cara. Lo normal es que después de anunciarte el despido, de inmediato te acompañen dos tipos maceteados, de seguridad, hacia la puerta de salida donde ni siquiera tienes oportunidad de retirar tus objetos personales. Eso ocurre otro día, cuando después de pedir hora te entregan tus fotos, tus recuerdos, en una caja de cartón cerrada. Eso le ocurrió a mi amigo Steve Sheargold que trabajó para BASF en Beachwood, Ohio, por varios años. A Steve lo recuerdo con aprecio. Él fue mi primera contacto con BASF, lo conocí cuando asistíamos a un meeting del Departamento de Energía en Washington, donde tuvimos la oportunidad de conversar y donde le prometí una muestra del material catódico que producíamos en Troy. Los buenos resultados que obtuvieron con esa muestra inició nuestra interacción con BASF y finalmente la adquisición de Troy y Rochester Hills (lo que había sobrevivido después de Stan Ovshinsky) por BASF en el año 2012.

Pero estaba hablando de los despidos. Creo que con nosotros, el despido fue diferente, no nos escoltaron hacia la puerta de salida, por ejemplo, porque necesitaban nuestra ayuda para desmantelar la planta que conocíamos íntimamente, necesitaban nuestra ayuda.

Lo que tengo que hacer en Battle Creek no parece difícil; sin embrago noto una desconexión entre Heiko y Ivor, que me ofrecieron el trabajo y el manager de operaciones, Roger Sutherland, que simplemente no sabe nada de mí y trata de exprimirme, trata de conseguir el máximo provecho a la situación que se le presenta y que a lo mejor no entiende. Me ve como la solución a un problema que arrastra por años en la planta; no han logrado redactar las instrucciones para los distintos equipos que usan los procesos de Battle Creek. Eso es algo bien importante sobre todo para entrenar a los nuevos empleados. Tengo la impresión que Roger me pedirá no solo la escritura minuciosa de esos procesos, pero un manual completo de cómo funciona la planta. No lo acuso, él simplemente trata de sacarle el máximo provecho a la situación que a lo mejor no entiende.

Sábado 17 de Agosto, 2020

Ayer me llegó finalmente un email de Johnson Matthey donde me dicen que los disculpe por la demora, pero que necesitan saber cómo me hacen llegar el dinero.

Por otro lado sigo trabajando para BASF, pero no entiendo muy bien el motivo por el cual me han contratado. Cada día me parece más como una maniobra para mantenerme alejado de Johnson Matthey. Sin embargo, de todos modos he logrado contactarme con Johnson Matthey. Para BASF será muy difícil enterarse de esa interacción que ocurrió aquí en Michigan.

Lunes 9 de septiembre, 2019

Veremos que sucede. Roger Sutherland, uno de los managers, me quiere eliminar de BASF, Battle Creek. El martes pasado le dije a Ivor Bull que era mejor que yo partiera. Me pidió que no, y luego me llamó por teléfono para que fuera a verlo a su oficina. Me dijo que Roger no manejaba el proyecto, que continuara, pero que habláramos antes.

Miércoles, 11 de Septiembre, 2019

Tuve la reunión con Ivor donde me pidió que continuara trabajando, y en una actitud un poco arrogante me dijo que si me iba no me contratarían nunca más en una planta de BASF.  Entiendo poco lo que sucede, pero por ahora continuaré.

Miércoles 9 de octubre, 2019

Yo mismo me terminé eliminando de BASF en Battle Creek. Y en esta oportunidad no fue necesario hablar personalmente con Ivor Bull, simplemente le mandé el siguiente email a Ivor y Wir:

30 de septiembre

Estimado Ivor, Wir

Ha sido difícil medir el número de horas que mi trabajo requerirá. Inicialmente facturé a la empresa (y esa ha sido mi única factura) por cuatro días o 36 horas de trabajo. Comprensiblemente, eso no salió bien porque no pude mostrar el producto de mi trabajo. Mencioné a Wir y Roger que la próxima vez, facturaría a la empresa sólo después de producir cuatro “Instrucciones de Trabajo” y que esos cuatro documentos representarían una semana de trabajo (o 40 horas independientemente de mi tiempo). Desafortunadamente, he estado tratando de lograr esa línea de tiempo sin mucho éxito.  La razón principal es que a medida que avanzaba, esas “Instrucciones de Trabajo” iban evolucionado (como lo requería Roger) en un documento muy completo que ahora está dedicado a más de una tarea o instrucción.  Para cargar polvo precursor, por ejemplo, donde sólo uno o dos operadores están involucrados, las instrucciones de trabajo ahora requieren un conocimiento íntimo sobre cómo se maneja el precursor cuando llega a la instalación (ver adjunto en formato pdf). Me dijeron que una “Instrucción de Trabajo” debe incluir cómo se recibe, almacena, distribuye, etc. La búsqueda de esa información requiere mucho más esfuerzo porque la información está fragmentada y es difícil de obtener por alguien que no tiene un conocimiento íntimo sobre cómo se ejecuta y organiza la instalación.  Basándome en esos hechos, creo que las “Instrucciones de Trabajo” deben ser escritas por un empleado que ha trabajado en las instalaciones durante al menos un año, y que pueda dedicarse a tiempo completo a esa tarea.

Aprecio la oportunidad, Ivor, pero incluso después de pasar la mayor parte de mi tiempo en la Sala de Control, interactuando con excelentes trabajadores, muy comprometidos con su trabajo, no logré mi objetivo.

Gracias nuevamente

Cristian

  • La pandemia como epílogo

Y llegó la pandemia que nos cambió el mundo. Jean Nei, de Gold Peak, fue una luz de esperanza, pero pronto se apagó por la pandemia; realmente no tengo intención de viajar a lugares remotos y apartados en una época como esta.

Me llegó también otra oferta de BASF, pero que también rechacé hace pocos meses, el 1 de septiembre de 2020. Provenía de Bill McPhee, Senior Manager de BASF. Bill pertenece al departamento de Catálisis (CCM), fue uno de los ejecutivos que tampoco nos ayudó a evitar el cierre.  Jugó un papel importante en nuestro degollamiento. Aquí va el texto que me mandó:

Hola Cristian

Me gustaría hablarte sobre qué consultoría podrías darnos para una planta piloto de P-CAM que BASF está patrocinando en Australia. Esto es independiente de las actividades internas y esta patrocinado por CCM no CCB.

Cheers

Bill

Y aquí va mi respuesta, que fue bien medida y también bastante hipócrita, pero que está a la altura del virus, de la pandemia y todo eso que nos ha cambiado la manera de vivir:

Hola, Bill.

Realmente aprecio la oportunidad que me ofreces. Sólo tengo buenos recuerdos de mis amigos de BASF, pero por el momento hago muy poca consultoría. ¡Espero todo lo mejor para ti y para los proyectos de BASF en Finlandia y Australia!

Gracias nuevamente, Bill

Cristian

Creo que finalmente todo lo que me ocurrió repercutió para mejor. Probablemente mi eliminación de la familia BASF evitó que me invadiera el virus durante mis numerosos viajes que habría tenido que emprender, y evitó a que me tuviera que pudrir aislado en un país remoto, quizás en un cuarto de hotel helado, o un hospital periférico, y sin poder hablar con nadie por los problemas del idioma.

¿Qué ha ocurrido con los personajes que menciono en estas notas? Todos ellos están bien, y la verdad es que agradezco haberlos conocido. Hicieron de mi mundo un lugar más miserable y en otras oportunidades, más fecundo, entretenido, con más dramas, más rico en humanidades y donde solo faltó el asesinato.

Heiko Urtel, por ejemplo, lo ha hecho bien, y continua con su meteórica carrera ascendente. Usa el mismo corte de pelo, y en septiembre del año 2020 fue promovido a VP de Research and Development en la división de Battery Materials. Claro que es un cargo delicado porque los éxitos en investigación son pequeños, fraccionarios, y se consume mucho dinero; no es barato. Espero no lo cuelguen.

Ivor Bull tomó el puesto dejado por Heiko, y ahora es el COO de  BASF Toda America. Ya está en franco control de su carrera profesional, y tampoco se parece a ese niño tímido que recibíamos en Troy cuando nos visitó junto a sus superiores. Cuando lo vi en Battle Creek, se notaba relajado. Hablaba más y se paseaba contando chistes públicos que sus subalternos le celebraban mientras él no lograba detener su propia carcajada.

Jerry Flood dejó de fumar y me cuentan que ahora usa cigarrillos electrónicos. Sigue en el mismo cargo desde el año 2018, como VP Senior Project – European Battery Materials Investment. Desde esa torre poderosa dirige las inversiones de BASF en Europa, en el área de las baterías. Es una buena posición ya que si BASF fracasa en esa área, podrá moverse sin muchos problemas hacia otros departamentos adentro de BASF para dirigir otras y mejores inversiones.

Thomas Ryll logró quedarse en Ludwigshafen sin que lo penalizaran por no trasladarse hacia Finlandia; creo que resistió exitosamente esa posibilidad porque de Production Technology Manager fue promovido a Global Product Launch and Qualification Manager en Agosto del año 2020. Realmente le deseo lo mejor.

Mike Fetcenko continua como vendedor de humo y espejos. Me enteré que ahora es miembro del directorio de una empresa pequeña, PolyJoule, Inc y de Sion Power Corporation. Creo que si le permiten viajar a cargo de la empresa estará siempre contento y satisfecho, pero la pandemia lo tiene miserablemente atrincherado adentro de su propia casa, y acompañado solamente de su esposa y los vecinos. Siempre recordaré su sonrisa, que se asemeja demasiado a un quejido, a un susto.

Simon Schroedle continua viajando por el mundo. Fue promovido en octubre del año 2020 a Head of Production Technology y Opex. Antes era Senior Manager Global Assets and Production Technology. Pese a todo lo ocurrido, no le guardo rencor. Me abría gustado conocer a su pareja, la que él siempre mantuvo a una estudiada distancia. Sería lindo si en el futuro, antes de que se nos termine este último tercio, pudiéramos saborear un rábano fresco producto de sus plantaciones.

Alexei Volkov Project Manager Site Development/Businesses Development Manager se compró un perro y vive ahora en Hargavalta, Finlandia. No logró resistir el traslado o a lo mejor lo buscó. Está a cargo de desarrollar el sitio de BASF que albergará la futura planta de productos catódicos.

Bryan Sun. ¿Qué puedo decir de Bryan? Espero haya conseguido otra maleta. Le deseo lo mejor.

Ralf Maixner todavía no ha viajado a Chile a explorar la Patagonia. De Senior Executive en BASF, a cargo de la Battery Division hasta el año 2017, ahora trabaja como inversionista privado; fundó su propia empresa. A lo mejor recibió un mensaje texto de Heiko felicitándolo efusivamente por su nuevo emprendimiento y quizás también, por qué no, le ofreció consultorías.

Avi Zallen fundó su propia compañía, SteadFast Analytical Labs, donde le presta servicios a la industria de la marihuana. Se encarga de medir la calidad de los productores locales ya que ahora se puede consumir de manera recreacional en Michigan. Me imagino que le ha ido bien, pero no le ha resultado fácil. Su laboratorio, después de mucho esfuerzo, logró acreditación en el Estado de Michigan. 

Nick Ellul consiguió trabajo en la industria química donde me imagino tiempo libre no le sobra. Tim Hicks unió fuerzas con amigos y ayuda a refaccionar casas. Chad Drittler trabaja en la compañía de Avi, donde probablemente no le pagan suficiente, pero también hacen vista gorda con la marihuana que se le puede caer en un bolsillo. 

Steven Sheargold, nuestro primer contacto con BASF, disfruta de su retiro y regularmente nos hablamos por teléfono. La última vez celebramos la aparición de Tony Thurston que trabajó para él en BASF Beachwood, cuando salió en la última teleconferencia de Elon Musk en el día de las baterías.

Después de la visita de Stuart Johnson, no he sabido nada de Johnson Matthey. Pero tristemente me enteré que Alan Nelson, mi primer contacto con esa compañía se dio un vuelco milagroso y desde mayo del año 2019 trabaja para una compañía petrolera, es el Chief Technology Officer de Abu Dhabi National Oil Company, muy lejos, tremendamente lejos de la movilidad eléctrica y las baterías. Pareciera que el dinero, el salario gordo lo tentó y ya no lo pudo resistir. Muy humano.