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Lector, químico y lector Me gusta todo lo que se lee fácil y sin pedanterías. Relatos autobiográficos ocupan por ahora mi interés

Ser desheredado es más de lo mismo (XII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Estas notas pueden llegar a ser un relato que desemboque en una historia personal, subjetiva y repleta de errores, pero al fin un relato mío, mi propia narrativa. A lo mejor interesará poco afuera del círculo íntimo, ese que también incluye a los gatos y a nuestro perro regalón, el Copo, pero espero que sea mi tejido, mi trama, (nótese, no “mí drama,” aunque nada se puede predecir). Sobre todo están basadas en las cartas que me escribió mi madre en esos años, que fueron muy abiertas, insolentes, muy subjetivas y sujetas a su propia realidad. Cuenta sin tapujos, sin “pelos en la lengua” lo que ella sentía, pero lo hacía solo cuando se decidía a hacerlo, porque desgraciadamente pronto se chantó (o felizmente se chantó), o a lo mejor se dio cuenta que no valía la pena, o que era mejor firmar por el olvido, “dejar a los muertos tranquilos con los muertos”, como le escuché decir tantas veces: “ya no me importa, no hablemos de eso, Cristiancito, ya están todos muertos.” Pero aquí se abre una oportunidad para implementar una simulación –como hacen los ingenieros con sus cálculos, o los químicos teóricos con sus investigaciones- para contarnos las cosas, los dramas, como si ya estuviésemos todos muertos, bajo tierra, y presenciar o buscar los resultados de todo eso.

En las siguientes entregas, seguiré componiendo estas notas con la ilusión de descubrir algo. Y si no descubro nada, o poco, o casi nada, y si más encima aburro, al menos me quedará un resumen de unos años que creo fueron importantes.

En la siguiente carta mi madre cuenta que mi papá, ya jubilado, continuaba como un “roble”, como un petrolero y trabajando sin cesar; pero esta vez en la Clínica Indisa. La consulta que implementó en la calle Huérfanos la utilizó muy poco.

No sé, no tengo claro si a mi padre le gustaba realmente trabajar de esa manera y por tantas horas; pero mi madre se notaba feliz porque la dejaban sola, sin vigilancia, sin ese marido absorbente que le seguía los pasos por los pasillos de una casa, por el baño, la cocina. Y a nosotros, nuestro padre también nos mantenía felices porque nos “salpicaba” y seguía apoyando nuestras necesidades a la distancia. A mí, por ejemplo, me mandó dólares y me ayudó a viajar a mi primer Meeting científico en este país, en San Francisco. Ahí me encontré con Ernest Yeager, mi futuro director de Tesis, que se paseaba como un obispo rodeado de acólitos, que en ese tiempo eran unos estudiantes chinos que apenas hablaban inglés pero que se doblaban en cuatro y te sonreían por cualquier motivo, para decirte que sí o para decirte que no, o para decirte que eras un imbécil o un genio, quien sabe, daba lo mismo. Y por ahí yo continué mandando unos relatos que ahora desgraciadamente no recuerdo. Mi madre los celebraba y mi padre se preocupaba un poco, sobre todo cuando mandé uno donde el protagonista, ya viejo y enfermo, se parecía a él, y terminaba meándose y caminando descerebrado por los pasillos de una casa muy parecida a la nuestra, pero que él sentía ajena. Recuerdo que durante una visita a Chile recorrimos juntos y en pijamas la casa, y se sonreía cuando me mostró un pasillo largo y oscuro que teníamos en el segundo piso. Me abrazó feliz cuando me demostró que estaba limpio. Todos vamos a terminar de alguna manera, pensé; aunque espero no sea así, meándonos…. y también espero –ahora me doy cuenta- que mi hija tampoco me mande un cuento parecido.

En la última carta mi madre me cuenta sobre la situación política del país. En sus descripciones ella era bien entretenida, y muy bocona. En ese tiempo mi hermano Gonzalo junto a su esposa, Anita Kuschel, regresaban al país, a Chile, después de que él obtuviera un master en los Estados Unidos. Vivieron (¿o sobrevivieron?) un tiempo viviendo con mis padres. La carta tiene buenos momentos, sobre todo cuando sin tapujos mi madre describe lo que ve a su alrededor, como cuando se topa con esos escritores de todos los días, sin ese glamour de un exitoso García Márquez o un Cortázar, y que se juntaban en la FECH donde funcionaba su Taller Literario. Me aconseja también que aproveche mi juventud, que esos serán mis mejores años. Pero nunca le creí, ni en ese tiempo ni ahora, porque para mí nunca lo fueron, para mí esos fueron los peores años; no sabía cómo escoger, qué estudiar, qué decir, me sentía solo, extraño, un perfecto pelotudo…… lo divertido es que ahora me siento parecido, pero ya me importa menos. No conozco los mecanismos que me dejan así, como estampado en la pared, realmente no lo entiendo, no lo sé. ¿Lo sabe usted?

Aquí van las cartas:

 

Santiago 20 de Enero de 1983

Cristiancito

Recién llegó tu carta. Tu cuento lo he leído tres veces. Estupendo. No te lo digo por halagarte. En realidad es muy bueno. Sigue escribiendo cada día un poco. La semana pasada te mandé un recorte y una carta (apartes). El lunes (Juan se lo llevó hoy a Algarrobo) te pongo al correo un libro muy útil para saber como García Márquez prepara sus libros, aunque exagera, como Neruda, al dar su mejor imagen personal.

En el Taller usamos para analizar varios aspectos con sus ponderaciones. Al tuyo yo le pondría 110 puntos. ¡Recontra bueno! Lo haces muy bien. Tienes “ángel” para que el lector sienta lo que tu esperas, ese pasar de lo latino a lo sajón (al mundo de arriba).

Un gran abrazo

Ximena

Perdona el desorden. Salgo a Algarrobo. A tu papá le llevo carta y cuento tuyo.

 

 

Santiago, Abril 7 de 1983

Querido Cristián

Tus cartas siempre nos llenan de alegría y creo que tu has sido un excelente apoyo para Gonzalo en Estados Unidos. Cuídate mucho para preservar la salud. Te envío el itinerario para tu viaje a San Francisco. Partes el sábado 7 de Mayo y regresas el sábado 14 de mayo de 1983. El pasaje reclámalo en las Oficinas de Eastern en Cleveland, fono 86173000. En Junio o Julio, si no quieres venir a Chile arregla para ir a Europa y veas a Juan Alberto. A pesar de que el dólar está caro, Dios proveerá y podremos financiar este viaje. No ahorres en comer y lleva una vida agradable porque el exceso de trabajo y la falta de distracción son negativas para la salud.

Encontramos preciosas las fotografías de tu paseo por las Cataratas del Niágara. ¿Cómo va desarrollándose la Tesis de doctorado?

Escribe pronto. Recibe un cariñoso abrazo y beso de la mamá, tus hermanos y mío.

Juan

 

 

Santiago, 16 de Mayo de 1983

Querido Cristiancito

Te escribí tres páginas detallando todo lo que veo en Chile, en Santiago, en la casa…..y hecha la necesaria catarsis, la rompí y ahora te resumo…

Hubo un paro el 11. Éxito según la oposición y fracaso según el gobierno, sólo dos muertos de 15 y 21 años por balas perdidas. 350 detenidos (600 en todo Chile). Radio Cooperativa con prohibición de transmitir noticias desde el 13 de Mayo…..dicen que todos los 11 de cada mes habrá protestas….

Ya acepto más serenamente el que Gonzalito tendrá que cuidarse siempre. Trataré de que se sientan contentos aquí. Tu papá y yo, ya arreglamos tu pieza para nosotros. Gonzalo y Anita necesitan más privacidad, así que ocuparán nuestra pieza. Mónica se fue a la pieza de Plito (sobrenombre de mi hermano menor, Álvaro) y Plito a la de Mónica.

El departamento de Huérfano se arrendó sin muebles en 30 mil pesos, y espero que ya pintado, por el de Agustinas me den más de 40 mil. Entonces, al tiro de compro dólares. Me preocupa porque vives con muy poca $$$ y desde que vi a Juan Albertito enfermo en Alemania….. (y tú estabas flaco en Diciembre).

Mi hermana Mónica ya de vuelta de Europa, (no pudo ir a ver a J. Alberto porque tomó un tour que recorría casi todas las capitales….) sólo habló con él por teléfono. (creo que ahora están los cuatro en Palma de Mallorca). Les llamaré para el cumpleaños de Cristóbal el 19. Juan Alberto y Aída y los niños (dice Mónica) que vienen a fines de año….me emociona pensar en ver a los niños aquí y sobre todo a Juan Albertito. Siento que ya no tengamos pasajes Lan, que ya no tienen ruta a Europa. Me hubiera gustado enviarles dos pasajes y así solo gastarían en los niños; quisiera tanto ver vivir aquí a J. Alberto…

Juan está trabajando en la Clínica Indisa desde el primero de Mayo. Está feliz, de 8 de la mañana a 6 de la tarde, y almuerza allá. Tiene enfermos, está contento en un ambiente hospitalario. Se llevó su secretaria, y está pensando en hacer propaganda. Son seis médicos en el equipo de urgencia y se turnan. Juan no hace noche. Él y otro están durante el día. (Me gusta a mí también sentir la casa silenciosa en las mañanas). Tengo serenidad para leer, porque ya escribir no me gusta mucho desde que vi a los vejestorios de la Fech (Federación de Escritores de Chile), donde ahora tenemos el Taller los martes. El edificio ya es un poco oscuro, y al atardecer empiezan a llegar unos cadáveres ambulantes, que parecen salidos de un film de Fellini, hombres y mujeres, flacos y viejos, que deben haber sido antes grandes personajes, pero que ahora sólo se arrastran, no exagero. Así que estoy yendo una vez a la semana a la piscina de Colina. Quiero ser una vieja asoleada sobre y bajo la tierra…es bien real el miedo a esos fantasmas…

Y pensar que pude escribirte tres páginas y ahora no sé qué más contarte, quedé vacía….es como si ya supieras todo…es que no hay nada nuevo….sí, fue nueva la cara de Plito al sentir las bocinas a las 8 de la noche contra Pinochet (era demasiado chico para el 73). No creo que resulten los paros (la gente no puede perder su trabajo), lo importante es que el gobierno entienda que debe cambiar su política económica y dar más libertad….

El Obispo de La Serena, un señor algo momio, quedó en lugar del Cardenal Silva….espero que sea un Juan XXIII…

Y me cansé y estoy disconforme, y el día está nublado y viene más lluvia. Perdona la lata de carta, si rompí la otra era por lo quejumbrosa….aprovecha de pasear, Cristiancito, porque de repente, uno se mira y el tiempo ha pasado y se ha gozado poco, se ha conocido poco. Que no te pase, sé consciente de que estos son tus mejores años, aprovéchalos, vive, cada día hace algo distinto, que no te coja la rutina. Estira los días. Conoce gente, búscate los lugares en que puedas hacerte de conocidos para elegir amigos. La gente más rica en todo aspecto, he ido aprendiendo, son los que bien jóvenes supieron que hay que tener gente y $$$ y conocimientos, y saber tomar la vida con humor, buscarle siempre el lado humorístico a la vida, eso atrae a la gente, y la gente variada trae más vida a la vida (creo que la seriedad con que han tenido que vivir Alberto y Aída les hace vivir aislados, poco al tanto del pensamiento mundial).

Averíguate que lugares frecuenta la gente de tu nivel intelectual, hácete de amigos surtidos, de todas las ideas, de todas la religiones. Acércate a la gente, a todo tipo de gente. Y ya dejo de escribir porque se termina la página.

Te quiero

Ximena

….Juan Alberto ni contesta las cartas.

 

 

Santiago 30 de Mayo de 1983

Cristiancito

Recién llegó tu foto y los 8 dólares, perfecto (y aquí tengo tu carta que no te he puesto al correo). La última semana, al fin con Gonzalito y Anita aquí ha sido menos movida. He gozado viéndolo, me había pasado un lote de películas (!!!). Está bien, ni gordo ni hinchado, y además se ve contento. Les arreglé mi pieza (tuve que sacar y lavar todo). Están contentos y eso es lo importante porque se quieren.

Me asusté un poco con tu “pelada” al gobierno por teléfono (claro que lo que decías era verdad). Gozamos tu carta larga de San Francisco.

Un gran abrazo

Ximena

Ser desheredado es más de lo mismo (XI). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Aquí va otra carta de mi madre donde me cuenta mucho, quizás demasiado. Ya ella había regresado de Palma de Mallorca hacía pocas semanas y me cuenta sobre lo que ocurre en su entorno. Mi padre por otro lado, cuenta menos y me pregunta sobre mis planes de estudio. Se preocupa un poco cuando le mando un cuento. Para él, estar saludable era lo más importante porque todo lo otro tenía solución.

El escritor, Richard Ford, cuenta que él a veces guarda sus manuscritos en el refrigerador. No recuerdo los motivos o de donde le vino esa costumbre, esa idea, pero al leer estas cartas he sentido que las he sacado de mi propio refrigerador, o de un lugar donde eso que ocurrió hace tantos años se mantienen guardado, suspendido, inmune al tiempo, inmune a los temblores, a las enfermedades; pequeñas cápsulas de un tiempo que ya partió, pero que nuevamente, al abrirlas, al acariciarlas, sale y escapa para mezclarse con nosotros, sale para tocarnos levemente como en esos tiempos. Aquí van; son dos cartas. Al leerlas es imposible no querer a todos esos personajes que mencionan mis padres, en lo bueno y en lo malo, y en lo que sufrieron, donde creo se esconde la verdadera belleza. La carta de mi madre habla de mi tía Oriana (su hermana) que sufría unas depresiones que combatía con las piernas ya casi dobladas. A lo mejor paralizada por el qué dirán, mi tía nunca se matriculó con un compañero, una pareja, o a lo mejor lo hizo, lo encontró, pero no se atrevió a consumar el paso por ese juicio social y familiar tan prevalente en ese tiempo. Hasta poco antes de morir atesoró una nota de despedida que un antiguo amor le escribió el año 41. Cuesta descifrar su verdadero nombre:

Oriana

Lo quiso así, tu voluntad de hielo

y yo tu helada voluntad acato

Deseo sinceramente seas feliz sin mí.

Servidor

Jaluelt Duercy

21-XI-41

 

¿Se había enamorado también de un supuesto “roto”, como le ocurrió a mi madre con mi papá? ¿Un periférico sin apellido, un Duercy? ¿Era el recuerdo de lo que pudo ser, de lo que pudo ocurrir o florecer, lo que la amargó? ¿Era esa otra vida que imaginaba junto a su querido “roto”, y que todavía vislumbraba en sus momentos de claridad, lo que la hundía en terribles depresiones que luego le borraban aplicándole electroshocks? Y sin preguntarle, sin consultarle nada…. “La Naranja Mecánica”, como menciona mi madre en su carta (!).

También se me había olvidado completamente lo ocurrido con mi abuelita María, madre de mi papá, y sus depresiones que parece también la llevaron al callejón sin salida de los electroshocks….. pero ahora sin anestesia (!). Quince en total, como lo menciona también mi madre en su carta. Es increíble comprobar como esos hechos tan importantes apenas los conversamos. Yo lo leí y lo supe -ahí está la carta- pero nunca pregunté, nunca quise saber más, conocer más. A lo mejor esa tristeza tremenda de mi abuelita, esa amargura que la empujó hacia la depresión pudo ser genética, algo hereditario, o a lo mejor se relacionó con ese N.N. descubierto recientemente (leer las notas anteriores tituladas “La familia…. o secretos de familia, o simplemente los secretos”) y que se encuentra junta a ella en el mausoleo de la familia Morales Puelma, en el Cementerio General. Un N.N. que ya nadie recuerda, un niño fallecido a temprana edad, pero que está ahí, que vivió y murió a temprana edad. Sus huesos es lo único que nos ha dejado. ¿Brotaba de ahí, era esa la fuente de la tristeza de mi abuelita que al final se transformó en una enfermedad? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Aquí va la carta de mi madre:

 

Santiago, 14 de Enero de 1983

Cristiancito

Rico despertar un lunes con tu voz. GRACIAS

Acuérdate -todos los días al despertar- que la vida es una magnífica aventura demasiado corta. Que es un privilegio ser “el elegido” para vivir (¡cuantos huevos fecundados no pueden nacer!). Y que es en el aquí y en el ahora con lo que hay que gozar! No hay que aceptar pensamientos tristes o decadentes para no hacerlos costumbres, como ha pasado con Oriana (hermana mayor de mi madre). La depresión anula la inteligencia y la vida útil….. Estoy haciéndome sicoterapia porque en los próximos cuatro días me toca ir a ver a la Oriana, mientras Mónica (hermana menor de mi madre) está en Guayacán descansando. La pobre ha ido todos los días a ver a la Oriana. Hasta le sacó los $830,000 que tenía Oriana en BanChile, antes de que fuera intervenido y los puso en el Banco del Estado (ya no tendría los $30,000 mensuales de interés). El viernes todos los Bancos cerraron por el día, mientras intervenían y cerraban varios (va el detalle en un recorte aparte). En el Banco de Estado, aunque con menos interés mensual no perderá su $ (a mi hermana Mónica le pasaron el dato antes).

Me amarga ver a Oriana, aunque ella se siente más serena. Le ponen una inyección tres veces por semana que la hace dormir inmediatamente (ahí yo creo que le hacen electroshock). Está muy desmemoriada de lo reciente. Mónica dice que son unos comprimidos. Ella prefiere creer eso. Juan dice que no existen tales comprimidos ni tampoco inyecciones que hagan perder la memoria; solo se produce eso con golpes de corriente. Se de gente a las que se los han hecho, y siempre con anestesia para que no sufran. ¿Quedará como la mamá de Juan, a la que le hicieron 15 electroshocks, sin anestesia?… Yo la conocí ya bien simple….. No sé, pero no puedo intervenir. La Clínica en que está Oriana es controlada por una congregación religiosa. Pero encuentro que es poner en vigencia “La Naranja Mecánica” si digo algo. Creo que yo debería tener a Oriana conmigo en Algarrobo, pero, ¿y si se suicida? Según la otra doctora es muy probable que lo hiciera, si no se la trata…. Y este otro médico le ha dicho a Mónica cualquier cosa. No entiendo. Rara vez los familiares saben cual es el verdadero tratamiento porque no lo aceptan. Claro que como dice Mónica, entre que viva angustiada mejor está internada…. (Le llevé un vestido la semana pasada, y estaba feliz, como una niña chica).

Alvarito (mi hermano menor) ha tenido el peor verano. No me atreví a decírtelo por teléfono. El papá de Valeria (su polola de ese entonces) se pegó un tiro (tenía colección de armas). A pesar de elegir un gran revolver y que la bala le entró por un lado de la cabeza y le salió por el otro, aún está vivo, lleva 7 días en Neurocirugía atendido por el doctor Palma. Lo encontró a las 8 a.m. su propio padre al oír el balazo. El viejo tiene 73 años, poca plata y tiene que correr con la desgracia. El papá de Valeria había quebrado, había terminado con su amiga, estaba anulado desde hace meses, etc. etc. Había estado en tratamiento psiquiátrico por depresión y unos días internado (antenoche Juan atendió a un señor de 68 años que también se pegó un balazo pero con mejor suerte (¿peor?), sin tocar órganos vitales. Como esto parece contagioso en Chile, prefiero creerle a Mónica de que a Oriana no le hacen electroshocks y dejarla donde está.

Alvarito ha tenido que pasar toda la semana acompañando a Valeria. Parece el “hombre” de esa casa. Aunque por días de Año Nuevo quería terminar con Valeria…. Mónica (mi hermana, no mi tía Mónica) también vino por unos días desde Reñaca a acompañar a Valeria y Carola, su hermana. La más chiquita está en Algarrobo sin saber nada, con los abuelos maternos. ¡Pobre Alvarito!, primero no salió por el examen que Valeria debía repetir el 7 de Enero (aún no se sabe el resultado), y ahora quizás por cuanto tiempo tienen que vivir entre los pasillos de Neurocirugía y la casa de Valeria…. se ve cansado. Las amigas de Valeria, Carola, y las de la mamá de ellas, se han hecho humo. Alvarito y Mónica hasta han tenido que ir a la fabrica del papá de Valeria, para ayudar a hacer inventario y ver que no se roben lo poco que queda. Quizás vendan todo en 3 a 5 millones de $.

Juan está como un roble, contento y trabajando con sus enfermos. Casi seguro que en Indisa ponga su cuartel general.

Yo también trato de no hacerme “mala sangre” yendo a nadar a la piscina de Pocuro, con Juan.

En fin, espero hayas desenredado mi caligrafía. Te la pongo al tiro al correo. Todo esto lo escribí en minutos…. para no pensar en lo triste.

Espero recibir hoy o mañana tu cuento y carta tuya.

Te quiero de aquí a los satélites

Ximena

 

Aquí sigo ahora con la carta de mi padre, escrita a los pocos días de la anterior, donde se lee mucho, quizás demasiados Cristiancitos. Menciona un cuento que les mandé, pero que no recuerdo cual pudo haber sido. Menciona también los problemas económicos de esos años en Chile. Parece que en esos días, ya jubilado, mi padre había abandonado su flamante nueva consulta ubicada en centro de Santiago para trasladarse a la Clínica Indisa. Las posibles vacaciones en Florida que menciona nunca se realizaron, y no recuerdo qué pudo haber ocurrido. En general las cartas de mi padre fueron siempre bien concretas, con menos información personal, de la familia y más concentradas en la salud nuestra y los pasos a seguir. Si la salud nos acompañaba, todo lo otro se podía solucionar. Aquí va su carta:

 

Santiago, Enero 24 de 1983

Querido Cristián

Felicitaciones por el cuento, que nos ha parecido muy interesante. La mamá está encantada. Yo encuentro el cuento tan bueno que me da un poco de miedo que sigas escribiendo en desmedro de la Electroquímica. Pero te conozco tan equilibrado que sé que sabrás distribuir tu tiempo adecuadamente. ¿Cómo te sientes en la Universidad, en esta nueva etapa de estudios? Pienso que las cosas difíciles ya han pasado y que mucho del trabajo que estás realizando serán agradables para tu inquieto espíritu. Sentimos mucho que tu estada en Chile haya sido muy breve pero esperamos que para las vacaciones que crees debes tener en Julio u Agosto puedas volver a vernos un tiempo más prolongado. Lo que has resuelto sobre Colombia, sé que dado tu buen criterio debe ser lo adecuado. Nosotros anhelamos para ti lo mejor porque eres un muchacho casi “perfecto”.

Mi querido Cristián, tú nos has dado muchas felicidades y satisfacciones, que no han sido logradas por el azar. Tú te has trazado un destino a costa de inteligencia, esfuerzo y moral. Acá en Chile las cosas van de mal en peor. Hay tres Bancos que deben cerrar por falta absoluta de solvencia económica y hay otros cinco Bancos intervenidos. Los grupos económicos de Javier Vial y Cruzat Larraín están llevando a la quiebra cerca de un centenar de empresas, muchas de las cuales son las más importantes del país. No se vislumbra ningún proceso de reactivación. Si antes existía crisis económica ahora existe el caos económico. El dólar se está cotizando sobre los $100. Gracias a Dios a mi no me ha faltado el trabajo y estoy saliendo de todos los problemas económicos. Tengo en proyecto que nos juntemos para Navidad toda la familia en Florida. Juan Alberto está muy entusiasmado con esta idea. Podríamos ir a Daytona o a un lugar similar desde aproximadamente el 22 de Diciembre del 83 al 6 de Enero del 84. Trata de buscar información al respecto para arrendar una casa de cuatro dormitorios o buscar moteles adecuados. Acá el verano ha estado muy malo, ha habido unos días muy calurosos pero la mayor parte del tiempo la costa ha estado nublada.

Con la esperanza de verte pronto, recibe un cariñoso abrazo de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

Ser desheredado es más de lo mismo (X). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Aquí va otra carta de mi madre que se me traspapeló en el envío anterior. Me la escribió el 18 de Octubre del año 1982, pocos días antes de la carta que reproduje en la nota anterior donde me anunciaba su regreso a Chile. El traspapeleo fue culpa de los gatos, culpa del Diego que a lo mejor apoyaba su trasero en esta carta y no me la dejaba ver. Pero aquí va. En la carta me invitaba a visitar Mallorca y me empujaba a ese lugar de confidente. De eso me alertó -lo de confidente- una querida amiga que después de leer las cartas de las notas anteriores, me preguntó intrigada: “¿Tu madre trataba igual que a ti al resto de tus hermanos?” Yo creo que no, le contesté. Y la verdad es que fue extraño todo eso, y realmente no lo entiendo, no lo tengo claro, no sé por qué ella me escogió de confidente, no sé por qué me tenía que enterar de tantas encrucijadas personales de ella. ¿A lo mejor por lo callado que yo era en ese entonces? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

 

Illetas, 18 de Octubre, 1982

9 a.m. Lindo día de sol, con vista a un mar color aguamarina. ¡Qué redundancia!

Querido Cristiancito

Espero hayas recibido mi carta de la semana pasada. Agregué un papelito, después seguí recorriendo dos o tres agencias más de turismo…. de Nueva York sale otro charter Air Florida por 35,900 pesetas, más 400 pesetas de tasa de aeropuerto (da risa con que seriedad agregan las 400 pesetas como si fueran tanto dinero como los 35,900….) Bueno, un vuelo NY-Madrid-NY (vuelo charter) vale 35,900 pesetas (por veinte dólares más 2,200 pesetas, te adjunto el vale de un cambio en el representante de A. Express). Spantax después de sus accidentes está bastante desprestigiada, además su personal está entre que ya van a la huelga y se calman…. (en algunas agencias el vuelo Spantax vale 439 dólares más un tres por ciento no sé por qué….. también en un DC. Entretén algún tiempo libre preguntando por vuelos charter, se pagan con A. Express…. Desde Madrid hay vuelos charter a tres mil pesetas ida y vuelta o algo más (en estos días cambian horarios y precios) pero es mejor tomar vuelo regular desde Madrid, los charter a veces demoran en salir, un pasaje Iberia siempre hay desde Madrid con estas islas, a más o menos 14 mil pesetas ida y vuelta….así es que en el hipotético de que quieras venir no es nada de caro. Y tengo un lindo departamento, sin lujos pero cómodo. ¿Te decides? Cuéntame qué piensas de mi proyecto…. Sé que hay pasajes desde EE.UU. más baratos, porque la hermana de Aída (casada con mi hermano Alberto) fue con marido e hijo hasta Barcelona por 600 dólares, pagados por Aída (y J. Albertito, supongo) desde N. York. Hay vuelos para menores de 30 años, estudiantes, muy baratos; dice que US$ 300 ida y vuelta.

Me llegó carta de Anita (casada en ese entonces con mi hermano Gonzalo que sacaba un master en Phoenix. Desgraciadamente ella falleció) con otra foto de los dos paseando por Phoenix. Realmente con su gentileza Anita me está conquistando… También me llegó carta de Juan. Está esperando la $ del desahucio para el 17 de noviembre, no sé si convendría comprar algo chiquito aquí (que sería un poco la casa de todos) o si tendrá, que creo sería lo más lógico, comprar dólares antes de que suban para Gonzalo, o para una emergencia). Aquí se arrienda barato por año corrido, es en verano que las propiedades suben por Julio – Agosto…. ¿qué te parece a ti? En Chile ahora sólo permiten comprar 1,000 dólares al mes por persona y quizás eso se termine. Con juntar a un lote que los compren y a guardarlos debajo del colchón…. siempre es negocio. Estoy tan entusiasmada con una casona en Bendinat… pero son sueños. ¿Qué diría un siquiatra de mi afición a los grandes espacios?

Llegué a Palma con la firme intención de dedicarme a ser escritora del tres al cuarto. IMPOSIBLE. Los días tan ricos y una playa a quinientos metros, con tibia agua trasparente….. (lástima que esto sólo durará unas tres semanas más, después vendrá el frío) así es que parto a la playa sola o en la semana con Nancy, y los fines de semana con Ángeles Rey, la enfermera jefe de Son Dureta (tan mandona la pobre, que me llevo todos los diarios del día para leer mientras ella saca los puzzles). Ya vendrán los días nublados y me dedicaré a la catarsis escrita.

Aquí en todo su esplendor la campaña por las elecciones. Dicen que sale el socialista Felipe González, se ven las multitudes celebrándolo, (quizás le estén llenando los estadios, mientras la gente vota por la vuelta a lo conocido…). Los políticos se dedican más a criticarse entre ellos que a presentar programas concretos. Comprensible; ya no hay programas nacionales en ningún país, todos tienen que contar con que la jungla internacional los ayude…

Hay viajes Palma- París- Palma tres días por 15,400 pesetas y otros a Barcelona para ver al Papa con salida el 4 en Barco y vuelta el 7 también en barco con pensión completa y hoteles por 14,500 pesetas. Si tuviera tres años menos iría.

Qué mundo éste, con un presidente actor (Reagan), un Papa también actor, y que tiene a un cardenal encerrado en sus habitaciones de miedo a la mafia por los actos sucios. Marcinkus, principal administrador, y el de más alto rango clerical del Vaticano fue detenido y acusado de complicidad en estafas y bancarrotas fraudulentas. El cardenal Tisserant encargó 900 millones de dólares fraudulentos. El Papa se ve obligado con el Opus Dei, que le hizo la campaña y le ayuda a financiar los problemas financieros…. y esto viene desde 1971….. y el hombre y la mujer de la calle se reúnen donde vaya el Papa a recibir su bendición…. voy a comprar el libro de Richard Hammer, “Conexión Vaticano”….. y lo peor es que uno se indigna no por lo que hacen los poderosos….sino de no pertenecer a su clan. Me encantaría recibir una millonada con sólo idear traspasos de dineros de unos bancos a otros. Pero con los grupos vaticanos….. la fe es respetable, fue lo primero en obtener el hombre después de su transformación de las manos posteriores en pies, de crear utensilios para prolongar la utilidad de las manos. Después de la fe vino la inteligencia, creo yo….y en eso estamos…tratando de llegar a un acuerdo armónico entre mente y necesidades corporales que en nuestra arrogancia ignoramos, lo que se traduce en enfermedades verdaderas…bueno y no te lateo más con elucubraciones….estoy viendo una pareja de extranjeros, alemanes supongo, paseando hacia la playa. Se cerró el cielo y empieza a chispear…. Ahora pasó de moda aquí el jogging, empieza la era del stretching, eso de apretar músculos, adoptar posturas tensas, dicen que eso alarga y afina los músculos, un poco la gimnasia de los gatos, estirarse. A propósito de gatos nunca había visto tanto gato como aquí en Illetas, de todos los colores, no se dejan tocar por nadie, se sientan a ronronear solos, pasean, son los reyes de estos terrenos cubiertos de pinos que bajan al mar…

Escríbeme luego, cuéntame de lo que te pase por la cabeza. Este rato que he estado escribiéndote esta miscelánea inconexa ha sido como tenerte aquí, en el diván-cama que tengo afrente de esta mesa, sólo que faltas tú.

Aquí han escrito dos o tres artículos sobre Missing, pero aún no llega la película de Madrid. Aquí tienen tan frescas noticias de todo el mundo que lo de Chile es solo otro poco de espumita…. Vi una muy buena de Woddy Allen, “El Dormilón”, lástima el español que se habla le hace perder la sal…

Bueno, Cristiancito. Un gran abrazo de tu mamá

Ximena

P.S. Anoche me entretuve en pensar cuántas veces uno tiene enfrente una oportunidad y no la capta sino cuando es demasiado tarde, Entre otras cosas recuerdo que allá por los años sesenta, a la salida del Banco Sudamericano, en el centro, pasé a comer un sándwich a la cafetería de enfrente, un español muy buen mozo, más o menos de mi edad, me preguntó cosas para visitar Santiago, nos entretuvimos conversando más de una hora, era chispeante, inteligente, bueno, al despedirnos me dio su tarjeta (estaba en el Carrera). El año pasado en el fondo de unos papeles encontré su tarjeta amarillenta, era Pérez Yorca el ministro de relaciones exteriores de España ahora, entonces trabajaba en alguna firma española…. Y así tantas veces que uno dejó escapar oportunidades de conocer más a gente interesante, simplemente por no ser interrumpido en su monotonía diaria. Que no te pase a ti. Júntate con otros, pregunta, relaciónate, crea las oportunidades, invéntalas. Por lo menos yo, tengo demasiada tendencia a entretenerme conmigo misma…. lo ideal sería conocer y mantener la amistad con todo tipo de gentes….. sólo que para eso hay que perder algo de tiempo que no es perdido….

Ser desheredado es más de lo mismo (IX). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Aquí van dos nuevas cartas de esos años, 1982. Una que mi padre le mandó a mi mamá mientras ella estaba en Palma, y que ella después me mandó escribiendo su propia carta en el reverso. Fijándome en las fechas (1982) noto que mi padre tenía 65 años en ese tiempo y jubilaba; pero, sin embargo, se matriculó en una nueva iniciativa, la consulta que organizó en una oficina ubicada en el centro de Santiago. A lo mejor por los aprietos que sufrió cuando fue niño -de “padres separados”, como lo tarjetea mi madre en las cartas anteriores- por esos apuros económicos y emocionales que pudo haber sufrido, creo que se esforzó hasta en sus últimos momentos de “salpicarnos”, de prestarnos continuamente ayuda porque para él eso fue siempre de importancia primordial; se esforzó para que nosotros no pasáramos por los apuros y humillaciones que probablemente sufrió él. Trabajaba y trabajaba mucho; por eso no pudo o no supo jubilar. Gustos onerosos no le conocí ninguno; más bien era de gastos restringidos y poco rimbombantes. Para las navidades o festejos era un cliente fácil, y nunca quiso ni pidió nada de valor. Lo único que logré regalarle varias veces fueron corbatas, que felizmente no las podía o no sabía rechazar. Recuerdo claramente una excepción, cuando trató de darse un gusto final, cuando ya era un poco tarde y a pocos meses de morir. Lo describí en una nota anterior hace ya varios años; aquí transcribo la sección que muestra el aparente lujo con que mi padre soñó antes de partir:

 

En mi excursión de fin de semana paso por la librería Barnes & Noble (como se puede ver cambio poco, soy un tipo previsible) a hojear algunos libros y a tratar de no tentarme. Sucumbí frente a un libro de cuentos de una desconocida escritora afroamericana, pero me tenté con otro de relatos de Tess Gallagher, la viuda del cuentista y poeta Raymond Carver (últimamente me está gustando mucho su poesía). Hace pocos días leí una entrevista que le hicieron en un diario local. Ahí describe con nostalgia los últimos días de Carver, que murió de cáncer al pulmón y al cerebro, a los 50 años de edad, 30 años atrás. Tocó la gloria sólo al final de su vida, cuando ya había dejado de alcoholizarse, y cuando ya había dejado de darse de bofetadas con su ex y se establecía como una gran figura en el relato breve de este país. Poco antes de fallecer fue en bata de levantarse y con pantuflas a comprarse un Mercedes Benz, el más caro del mercado, como simbolizando que después de vivir bajo tantas pellejerías y miserias, había logrado una posición sólida en este mundo y en la sociedad, en la literatura. Había llegado a ser finalmente “alguien”.

Su viuda cuenta que todavía usa el mismo auto y que cuando lo estaciona por las calles de su pueblo, sus lectores le dejan papelitos con mensajes cariñosos ofreciéndole comprar el auto. Algo parecido le ocurrió a mi padre, pero con otro Mercedes más barato, más pequeño, cuando poco antes de fallecer también se compró un Mercedes Benz que después, tristemente, tuvo que devolver…… claro que él fue a la distribuidora de cuello y corbata y sin pantuflas. Nunca consulté cómo lo hicieron para que lo devolviera; no quise conocer esos detalles.

Ahora vemos en la televisión un show donde cantan Simon and Garfunkel en un concierto reciente. La voz de ellos felizmente es la misma, el mismo ritmo que me lleva a mis días en Santiago, cuando los escuchaba en esos discos como platillos negros en un tocadiscos de aguja, en la supuesta pieza de las plantas, pero que en ese entonces ya no tenía ninguna planta. Ahí, a veces, estudiaba antes de un examen. Prefiero escucharlos y escribir esta nota sin mirar hacia la pantalla, pues están pelados y viejos, demasiado distantes de los tiempos de esa pieza de las plantas.

Y la pregunta de los cincuenta dólares, como dicen los gringos, cuándo me llegue la hora, poco antes de partir, poco antes de chutear el tarro, ¿me compraré un Mercedes Benz, como mi padre?

 

Las dos cartas que siguen a continuación hablan por si solas, no es necesario un comentario extra. Esta vez no bajé al subterráneo para leerlas, o lo hice pero brevemente porque he querido leer las cartas al sol, a todo sol junto a los gatos, y también junto al Copo, que en pocos meses más a lo mejor nos sorprenderá leyendo, o también investigando cartas. Como verán, estas no creo que tengan valor literario, pero nos muestran una época, otra forma de vida que poco a poco ya olvidamos. Por eso las transcribo, para que algo sobreviva, para que algo, porfiadamente, dure un poco más. ¿Cierto, Ignacio Carrión, amigo de siempre?

Mi padre tenía 65 años en ese entonces, en el año 82, (mi madre unos 56) y recuerdo que yo lo percibía como un viejo de miéchica…. pese a que ahora, en el 2018, tengo prácticamente la misma edad de él (solo dos años menos). Por eso, con esfuerzo, trataré de sentirme como el viejo de miéchica que percibía en mi padre en ese entonces, nacido hace 63 o 65 años atrás; con dolores a la espalda, o con molestares a la “guata” después de probar un plato de porotos o lentejas. ¿Indigestión, molestias?

Mi padre nació un primero de Agosto del año 1917, pero nunca le celebramos un cumpleaños; él prefería celebrarse para el día de San Juan, le tenía terror a los números. A lo mejor por eso escogió su santo porque ahí nadie le tocaba el tema de los años, la edad, la vejez y el consiguiente deterioro. Recuerdo con claridad que durante su último año de vida, tuve la intención de llamarlo por teléfono para desearle un feliz día para su cumpleaños. Corría el año 2001 pero no lo supe recordar y ese primero de agosto simplemente se me fue, se me quemó. Y después me quedé corto, o sin tiempo, porque el 14 de Enero del 2002, al año siguiente, a los 85 años de edad, falleció y nunca más pude celebrarle nada. Lo tenía planificado para el 2002; pero no me resultó, o no nos resultó. Pero aquí van las dos cartas, desgraciadamente repletas de muchos Cristiancitos; es mejor cambiar de tema. Aquí va la primera:

 

Querida Ximenita                           Santiago, 18 de Octubre de 1982

Tuve gran alegría de recibir tu carta que fue bien noticiosa. Me gustó mucho saber que el viaje en primera te fuera cómodo; así al regreso podrás viajar más tranquila. Saca las cuentas cuando regresarás para no tener problemas de reserva. A Cristiancito le reservé New York-Santiago para el 20 de Diciembre. Conversé con él por teléfono y me dijo que había hablado contigo, que estaba muy bien. Me asustó que hayas estado resfriada; cuídate mucho para que puedas disfrutar algo de ese magnífico clima. Por lo que me cuentas las cosas han subido en España, pero aún así siguen siendo más baratas que en Chile. Precioso el Hotelito de Bendirrat. La casa que me hablas y que se vende debe ser muy linda, una mansión. Me contagié de tu entusiasmo y me he puesto en campaña otra vez para ver si se puede vender Algarrobo. Aquí las cosas siguen iguales; aún el clima que continúa nublado. El sábado 16 llovió todo el día torrencialmente. Las cosas en la casa todo bien. La Guillermina muy contenta con tus saludos, se porta en general bien y si no lo hace mejor es porque no le da más su cabeza. La consulta regular, como todas las cosas económicas. Creo que la organización definitiva se la daré cuando tú llegues. En la Facultad de Medicina las cosas van encaminadas para que haga clases y asesoría neuroquirúrgica en el Hospital J. J. Aguirre. Allí pasan 200 estudiantes e internos al año. En el J. J. Aguirre hay más estudiantes que en las otras tres sedes juntas.

Álvaro se había enojado con la Valeria (polola antes de Marlen, su actual esposa) pero parece que ahora están bien. La Moniquita muy bien con Pato (futuro esposo y ahora separados). Este fin de semana vino Pato a Santiago y estuvieron muy contentos. Yo no fui a Algarrobo porque tuve molestias a la guata por unos porotos y lentejas que comí; pero ahora estoy bien. Escribe más seguido. Estoy preocupado de no mandarte más dólares. El desahucio lo pagarán el 17 de Noviembre. Otros enfermos me han cancelado, pero con cheques y letras; en todo caso no hay problemas, excepto que quisiera tener más para que estés más cómoda. En todo caso si tienes problemas mándame decir que yo podré mandarte más dólares. Quiero que esta carta salga hoy y por eso me despido. Cariños de las (no se entiende) y beso y abrazo mío.

Juan

Cristiancito                                     Palma, 24 de Octubre de 1982

Ayer me llegó esta carta de tu papá (reproducida arriba). Esas líneas que subrayé de la segunda página, me hacen pensar que tiene problemas con sus ayudantes (doctores Palma y Hoyser… no sé cómo se escribe este último). Tengo desde hace tiempo la impresión que “sobrevuelan” esperando quedarse con la “clientela” (entiéndase “carnada”) que Juan debería dejar. Pero sucede que Juan se ha ido poniendo cada vez mejor con la libertad de tiempo que dispone ahora. A ellos les gustaría amarrarla con cláusulas, con estatutos. Pienso que quien más pone (oficina, secretaria, clientela) es Juan, así que no le conviene amarrarse por ahora, hasta que no vea funcionando la maquinaria por un tiempo. Conocerlos más a fondo en estas nuevas experiencias, por algún tiempo. Ya verá más adelante. Así es que creo que debo ir a Chile. Hoy en la mañana reservé vuelo Madrid-Frankfurt para el 11 de Noviembre (en LAN) y Frankfurt – Santiago para el 22 de Noviembre. ¡Así es, Cristiancito, que nos veremos en Chile en Diciembre! Y llamé a Juan. Estaba feliz de que volviera el 23 a Chile. Pero se me hizo tarde para llamarte a ti. Había dos horas de demora a los EEUU. En Bielefeld llegaré al Hotel que voy siempre. ¡Voy a gozar a los nietos!

El otro día llamé a Juan Albertito (mi hermano mayor). Me invitó mucho. En Noviembre (a fines) le entregan un departamento arriba del de ellos. Lo dejarán para que jueguen los niños. Me propone arreglarlo para mí. Prefiero el Hotel. Me contó que los papás de Aída terminaron con sus asuntos de Chile y estarán indefinidamente con ellos. Por ahora pensaban viajar por unas islas griegas. Así que siento que debo volver a casa. Me siento obligada a ayudar a Juan en los comienzos de su vejez. Y aquí, en España, la cuestión política está como que vuelven a los años 40. Hay mucha inestabilidad. Dicen que si gana el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) no duraría mucho. La otra noche, en el Palacio del Rey, se dio alerta general por un convoy militar que se acercó mucho. Han tomado preso (arrestos domiciliarios) a algunos oficiales y a otros los han trasladado (a uno de Madrid a Canarias, por ejemplo). Te escribo en esta carta al no haber podido llamarte temprano.

Siento que se quede en nada mi ilusión de verte en Mallorca.

¿Recibiste una carta agradeciendo tu regalo? (pero anulé el cheque; tú necesitas más la $). Eres un amor. Te quiero un montón. Escríbeme a la dirección de Albertito, aunque si lo haces al tiro me alcanzaría a llegar aquí.

Un gran abrazo

Ximena

….te escribo de pie en el mesón del correo. Sorry el desorden.

 

 

Siempre me he preguntado cómo lo hizo mi padre para comprarse ese Mercedes. ¿Esperó otro viaje de mi madre? ¿Salió escondido? ¿Le mintió? ¿Le tenía susto?

¿Y cómo terminar esta nota? ¿Con un feliz cumpleaños aunque sea a destiempo, absurdo, sentimental?

Ser desheredado es más de lo mismo (VIII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Me ha sorprendido esa opinión tan negativa que tenía mi madre sobre mi papá, demasiado repleta de prejuicios, como esa mala idea de que los hijos de padres separados arrastraban mala vida. Pero sin embargo, intelectualmente, ella olvidaba a la velocidad del rayo esos prejuicios cuando tomaba un libro y lo leía. Ahí le florecía con furia la apertura de mente y el libre pensamiento.

De mi padre aprendí la disciplina y el ejemplo del trabajo duro, la dedicación a los detalles y los horarios. Aprendí a ponerle el hombro frente a las adversidades, a no achicarme pese a que un edificio entero se me desmoronara encima, y me machucara los dedos, el estómago, todo. Recuerdo con mucha claridad la canción de cuna que él me cantaba cuando no me podía dormir:

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón

Este niño lindo se quiere dormir

Y el picaro sueño no quiere venir….

 

Y qué se puede decir sobre ellos dos, de mi padre y de mi madre juntos. El matrimonio de ellos creo que tristemente fue un matrimonio de conveniencia, y donde desgraciadamente mi madre tuvo razón, a lo mejor mi padre se casó con ella porque la vio como un trofeo y de los buenos, una esposa-trofeo, una “trofy wife”. Por otro lado ella lo escogió porque intuyó que la naturaleza condena y no tolera tanto matrimonio y tanto amor entre parientes, entre “gente como uno”. Por eso se casó y toleró a un “roto”, como mi padre, para que le mejorara los genes heredados de una familia de apellidos, pero de capa caída, alérgicos al esfuerzo y al trabajo duro. Y aquí recuerdo el comentario de una hermana de mi madre cuando vio a mi hermana, Mónica, lavando platos. La miró y con esa dignidad de otro siglo, de otro tiempo, le confesó con mucha calma y elegancia que ella no usaba las manos, “yo no uso mis manos, Moniquita”. Yo no lo vi, me lo contaron, pero ahora que lo escribo veo saltar el polvo de telarañas y aire estancado y rancio y radioactivo que incluso desde lejos me hace daño.

Mirando hacia atrás creo que mi salida de Chile fue inevitable, fue lo que me salvó, o lo que me ventiló. Es interesante analizar “los datos” de esa vida. Los datos no mienten, son objetivos. De nosotros, los cinco hermanos o los cinco hijos, tres partimos lejos de la casa, y dos nos hemos quedado permanentemente afuera, lejos. ¿Por qué fue eso? De los festejos matrimoniales de mis hermanos y hermana no asistí a ninguno…. y eso que la distancia de por medio era un pasaje simple y miserable. Creo que eso sucedió porque siempre al escoger esos eventos, o al planificarlos, a mis padres se les hacía doloroso, y se complicaban, se les doblaban las piernas de manera triste y embrollada; les era difícil, estresante. Se exponían mucho, y creo que le tenían terror a los comentarios. En mi caso, cuando nos casamos, lo hicimos rodeado de amigos que no prejuzgaron nada y que simplemente estuvieron ahí para acompañarnos. Lo pasamos bien; eso fue todo.

Usando los parámetros de mi madre, creo que el matrimonio de ellos, esa “transacción”, funcionó, o algo de eso funcionó. Ella se casó con un médico de mucho potencial, que “tiraba para arriba”, que le dio un buen “status” en su mundo, en su universo, mientras que mi padre consiguió su título de nobleza, el otro “status”, el del apellido, o el comodín que él percibía no le había alcanzado a llegar en esta repartija de la vida. Pero hubo mucha tensión entre ellos, siempre hubo tensión en esa transacción porque en determinados momentos, cuando inconscientemente y con tiempo revisaban el contrato, uno de ellos podía llegar a sentirse estafado, un perdedor, un engañado, y ahí reventaban los conflictos. Por eso entiendo las escapadas de mi madre al extranjero, cuando dejaba a mi padre solo en Chile que, por otro lado, orgullosamente podía declararle a sus amigos, “Ximenita está en Palma”, “Ximenita está en París”, “Ximenita está de visita en Alemania”. Tiene que haber sido un drenaje emocional bien grande, para los dos, cumplir con un contrato así, un contrato donde constantemente uno de los dos podía leer la letra chica y reventar, exigir ajustes, reparaciones, cambios. Por eso entiendo también la tranquilidad (¿liberación?) que percibí en mi madre cuando mi papá finalmente largó su último suspiro. Finalmente el contrato caducaba, se anulaba todo para empezar de nuevo, otra vida con otros colores, otros sabores, otros amigos. A lo mejor, por qué no, podría incluso explorar otra relación.

¿Qué nos faltó? ¿Estoy siendo injusto con mis padres cuando miro hacia esos años? Sé que mi padre se preocupaba mucho de que guardáramos una buen recuerdo, una buena opinión, una buena imagen de él en el futuro, cuando ya no estuviera con nosotros. Y la tengo, atesoro imágenes, y sé que genuinamente lo trató de hacer lo mejor que pudo, como lo menciona mi primo, Nicolás Correa, en su comentario a la nota anterior (y donde nos invita a bajar a nuestros propios subterráneos). Lo mismo se puede decir de mi madre, pero encuentro que a los dos les faltó preparación, les faltaron más y mejores amigos, compadres y no solo conocidos o relaciones sociales de gente influyente, o de gente importante, o de gente inteligente. Los dos apreciaban mucho esto último, la inteligencia. Recuerdo que los mejores comentarios, sobre alguien que se había sentado a la mesa con nosotros, eran destinados a la inteligencia, “es bien inteligente”, decían, o, “es muy inteligente”. Nunca escuché, “es buen tipo” , o, “es un buen amigo”. Más que nada ser un buen tipo era parecido a ser un poco “pelotudo”, o un perdedor, o un poco de todo lo otro.

Creo que mis padres lo pasaron mejor cuando nosotros todavía éramos pequeños, ahí creo que manejaron más acertadamente las distintas situaciones. Después, creo que se complicaron porque siento que nosotros, al crecer, no fuimos nunca considerados como adultos, y a los ojos de ellos seguíamos siendo unos mocosos, unos equivocados, perdidos en el puzzle de la vida. Todavía recuerdo el test de iniciación que me hizo tomar mi padre antes de salir con mi madre a una comida. Estaban apurados arreglándose, ubicando una corbata, un anillo y se veían atrasados echándose la culpa, cuando, más apurado todavía, mi padre me pidió que usara la guía telefónica de ese entonces, enorme, pesada, y ubicara la dirección de ese amigo que los había invitado, usando su nombre y apellido. Apenas me podía esa guía enorme y fracasé, fallé el test, me tupí completamente y sentí con todo su peso lo poco preparado que estaba para la vida, para el éxito, lejos, muy lejos del éxito de mi padre, de sus laureles y conquistas. Uno todavía seguía siendo un mocoso que se movía por el mundo a ras del suelo y sin un rumbo fijo. Ese era yo, eso era uno. Poco tiempo después mis padres, preocupados, me preguntarían con bastante sigilio si acaso me gustaban las niñas. ¿Te gustan, Cristian? A lo mejor mi excesiva timidez los empujó a que me lo preguntaran con algo de temor y susto. ¿Tenía ellos un hijo, gay? Nunca les pregunté que habrían pensado, o qué habrían hecho si eso hubiese sido cierto. Por eso, creo, (como se ve en las cartas) mi madre planificó con felicidad minuciosa posibles encuentros con esa supuesta polola colombiana. Largaba planes, viajes, hipótesis; qué bochorno (!), pero no queda más remedio que contarlo sin censura, o con poca censura, como si ya estuviésemos todos muertos o listos para la partida. Creo que para ella existían la niñas “decentes” (y malas para el sexo) y “putas” (buenas para el sexo); esas eran las dos categorías que ella manejaba, y eran bien inapelables. ¿Con cual te quedarías tú?

Y aquí sigue la carta de mi madre reproducida sin censuras, nada, como si ya estuviésemos al otro lado, o casi listos para saltar hacia otro lado:

 

 

Illetas 13 de Octubre de 1982

Cristiancito de oro

Perdona que te llame así, pero para mí sigues siendo el segundo hijito……Cuando te llamé por teléfono estaba empezándome una gripe maquiavélica incubada en Chile…… y me ahogaba en la cabina telefónica tan cerrada, y no soltaba mi carterón de miedo a dejar algo olvidado, como otras veces los anteojos, y no me sabía de memoria el número del apartamento. Lo alquilé por meses sin compromiso de año corrido (en verano es carísimo). Yo pago 16.000 pesetas al mes (110 a 114 pesetas = un dólar). Mi dirección es: Edificio Príncipe, 6º piso, apartamento C, Illetas, Palma de Mallorca, España. Pero es más seguro escribir a American Express. Anoche vi sobre el mesón del conserje de este edificio las cartas expuestas para que las saquen sus dueños. Como esta es la isla de la calma, el conserje trabaja de 8 a 3 de la tarde y después que se las arreglen solos…

Esta tarde vi en la vitrina de una agencia de Turismo, vuelos charter Palma-NYork, directo, en 49.000 pesetas. Mañana en la mañana al ir a poner esta carta al correo pasaré a preguntar más detalles de fechas, salidas y llegadas N. York-Palma-N. York. Sería lindo si pudieras venir por unos días. Yo te mandaría tu pasaje ida y vuelta, y tú allá podrías comprar con la tarjeta American Express Cleveland- N York. Por si acaso pregunta tú allá si hay charters directo N York o Cleveland, N York, Palma, Cleveland, y cuanto cuestan. Aunque no creo que sean más baratos que aquí. Eso no quita que para Navidad vayas a Colombia-Chile.

Los papás de Aída (los Becker) están en Bielefeld. A Juan Albertito (hermano mayor, casado con Aída Becker. Vivían en Bielefeld en ese entonces) solo le he enviado una tarjeta desde aquí. Los Becker se quedarán un buen tiempo en Europa y no quiero verlos aparecer en este departamento. Ya una vez, cuando el papá de Aída iba a llegar a Münster, Eduardo Rodríguez (sacerdote jesuita, ya fallecido) me pidió le tuviera abastecido el refrigerador y la despensa, y él no invitó ni a un café, después que yo gasté en filetitos y vinos; si hasta el pobre Eduardo le pagaba las cervezas si salían, y tampoco olvido que para el matrimonio de Gonzalo (hermano) no le mandaron ni un telegrama….

Este apartamento tiene un dormitorio con dos camas, baño, cocina, comedor y un living con dos camas más, con vista panorámica al mar, enteramente amoblado, claro que estamos como en un febrero de Algarrobo, aunque no se necesita chaleco en la tarde. Tengo la playa de Illetas al lado, linda de árboles.

Quisiera estar el mayor tiempo posible sin moverme de Palma. De pensar en Chile se me encoge el alma. Desde Julio, con Juan jubilado no tenía: ni cama, ni pieza, ni tiempo para mí…. un día me dí cuenta que se me caían las lágrimas caminando por la calle; STOP; Desde que Juan dejó definitivamente el hospital ya no tuve la más mínima privacidad. Ni para escribir una carta. Estaba todo el día con ese absorbente marido encima. Dormía tensa de disgusto controlado, aunque desde el matrimonio de Gonzalo no he tenido ninguna pelea con él. Hubo un mes relativamente más suelto, el que estuvo Ángeles Rey en Chile. Creo que inconcientemente Juan me prefiere enferma en la cama, atendiendo el teléfono y escuchándole (ya le organicé la consulta, etc. etc).

Aquí estoy un poco sola, es verdad que los extraño a ustedes; fueron durante tanto tiempo mi razón de vivir. Ahora estoy sola –pero serena- dueña de mi tiempo, sin necesidad de cortisonearme, engordo de puro comer con gusto, paellas…. Esto de tener todo el día para mí es el mayor lujo, leo, veo televisión, salgo con Nancy, sus amigas, Ángeles Rey (ahora que me he resfriado este departamento siempre tiene visitas), vivo sin sobresaltos. Necesito vivir en un ambiente de sinceridad, de libertad, de honestidad. Al verme poner la máquina de escribir en la maleta, Juan debe haber presentido que no quisiera volver a vivir con él. No me atrevo a decírselo. Le haría la vida imposible a Mónica y Alvarito (hermana y hermano) para obligarme a volver. Sin embargo son tantos los años en común que le tengo ternura y lástima, es tan incapaz de honestidad consigo mismo, sufrió tanto cuando chico que sólo vivir para lograr metas y metas exteriores, nada de crecimiento personal. Siempre me he sentido usada por él, para tener un “status”. A mí no me ha querido nunca. Por favor Cristiancito, esto es muy confidencial, le tengo miedo a Juan si se molesta conmigo…. rompe esta carta.

Pasando a tu pololeo. Sabiendo lo tradicionales que son los colombianos. ¿No crees necesario poner luego las cartas sobre la mesa?… hablando son la niña y sus papás de tus intenciones matrimoniales, podrían sentir, si no, que tú podrías escabullir responsabilidades, claro que una vez que se conozcan más. Allá se acostumbra “pedir la mano de la novia”. No será que ellos esperen formalizar un compromiso matrimonial yendo tu papá y/o yo a conocerles en Colombia. ¿Por qué no se lo escribes? Cuando me vine de Chile a Juan le estaba yendo muy bien económicamente, creía que no habría necesidad de gastar el millón de pesos del fondo de retiro para enviárselo a Gonzalito (hermano que vivía en USA. Estudiaba para un master). No perderías nada escribiéndole a tu amor, creo yo. Recuerda que el que la quiere la consigue. Las mujeres decentes son difíciles de conquistar, como las ciudades. Hay que sitiarlas con arte, ciencia, y paciencia de guerra. Claro que por otro lado….. ¿qué apuro tienes en casarte? Generalmente el matrimonio es un ancla (tan bien lo saben los gobiernos). Pienso que es mejor navegar harto antes, siempre que no dejes de agregar, cada año, nuevas amistades. Eso enriquece en todo sentido, sobre todo conocer nueva gente joven, entre los que puedes conocer más chiquillas. En asuntos de amor cada vez es algo distinto, a pasar aprendiendo siempre!

Gracias por tu carta, mañana iré a Palma a ver vuelos para que vengas unos días, ¿quieres? Podrías traer un amigo para pasar con gente de tu generación, aunque también solo harás amistades…..

Vi en Bendinat, cerca de aquí, una casa maravillosa. De 1.900 metros cuadrados de terreno, 500 construidos, con cuatro dormitorios, separados en departamentos, y cada uno con su terraza privada con vista al mar, tres chimeneas, amoblado de lujo…. se vendía en 225 mil dólares, hasta vendería la casa de Suecia para tenerlo, dan rebajas y facilidades…. es gente muy rica de Barcelona. Miedo al socialismo. La casa es de piedra, cemento y forrada interiormente en maderas nórdicas. Un sueño…. le escribí a Juan. Total, soñar no cuesta nada.

Me pasaría la noche escribiéndote de esta isla tan maravillosa. Debes venir. Escríbeme. En unos quince días más te llamaré por teléfono, para oír tu voz y saber si puedes venir. Desde Chile hablé con Albertito. Ellos no pueden dejar Bielefeld hasta el próximo año. Mañana le escribiré a Juan diciéndole que quiero quedarme aquí más tiempo, esto me hace bien, es tan lindo y además barato. La lesera es que no traje antibióticos de Chile y he gastado cerca de 100 dólares en vit. C y antibióticos para un oído que ya sanó. Se me ocurrió nadar en un lugar lindo con escalas al mar profundo… gocé, pero esa noche se me abrió el resfrío. Ya sané, pero ahora, aunque veo a los gringos rojos, ni los pies al agua hasta unos tres días más….

Devolví el auto (cien dólares los 11 días) es más cómodo andar en buses desde Illetas, además tenía malo el brazo con los cambios.

Aquí estoy zambullida en otro mundo. En Chile toman presos más estudiantes cada día y aquí bombardean por radio y TV con las elecciones del 28 de Octubre. Unos están seguros que sale Felipe González, socialista y otros, un cachorro de Franco que terminaría con la ETA. No entiendo nada. También se habla mucho del Tylenol, de que el 12 de Octubre los británicos ofendieron a España, celebrando ese día la victoria en la Malvinas. Transmitieron un desfile desde los EE.UU. pero no lo vi, era en los días que todavía tenía el horario chilensis con seis horas de diferencia… mas la gripe.

Bueno Cristiancito. Te quiero. Escribe.

Ximena

 

Como escribía más arriba, de mi infancia también tengo recuerdos buenos; y necesito, por salud mental, necesito terminar esta nota con algo breve y más optimista, más alegre, escrito al sol; además no haría justicia imaginando que todo fue tan malo, o analizando las cartas o hechos tan antiguos desde el subterráneo de mi casa. Como decía más arriba, nuestra vida creo que se complicó cuando nuestros padres, con muy buenas intenciones, una vez crecidos no nos supieron tratar como adultos verdaderos. Tiempo atrás hablé de mis padres en una nota que titulé “Como un Suspiro, Mijito”. Aquí la reproduzco para terminar con imágenes más alegres, optimistas, escritas frente al calor del verano, frente a la fuerza de las primaveras, y que hablan del amor y el tiempo, el paso del tiempo….

Aquí va la nota:

Nos trasladábamos en nuestro Chevrolet aletudo, rojo, en una carretera antigua camino hacia Algarrobo. Era verano y pasábamos frente a una casa que en ese entonces llamábamos “la casa pelá” porque estaba siempre vacía, pelada, cuando en la radio del auto empezaron a tocar a Leo Dan y su “…….el amor que sentimos cuando a veces el amor”….. Mi madre distraídamente comenzó a tararear la melodía mientras sostenía el volante del auto desde la parte inferior, como acariciando la cantilena que escuchábamos. ¿Qué era eso? ¿Qué ocurría? Había sol y entraba una ventisca fresca y vigorosa por las ventanas del auto, era verano, y por un momento breve, sentí que ocurría algo importante. Luego miré nuevamente a través de las ventanas y me golpeó el aroma de los eucaliptos, y por efímeros segundos sentí algo fuerte que a lo mejor pudo ser felicidad. Mi madre todavía cantaba cuando de sopetón la interrumpí y le pregunté por qué todas las canciones hablaban del amor:

-¿Por qué, mamá?

Ella entonces dejó de cantar, se quedó quieta, muda, y dejó también de acariciar el volante, pero siguió escuchando a Leo Dan. Pensó otro tanto y después me contestó como si ya hubiese sido un niño grande, un adulto:

-Es búsqueda, Cristiancito, es búsqueda.

Y me siguió hablando por un rato largo, como si afuera no hubiese ningún árbol y estuviésemos adentro de una sala de clases con todo el tiempo disponible por delante. Siguió manejando, pero me di cuenta que había ocurrido algo importante; claramente, por un momento se transportó hacia otros lugares, hacia otros recuerdos, y quien sabe, a lo mejor revisitó su propia vida, sus amores y divisó a su primo con el cual la habían tratado de casar. ¿Vislumbró otra vida? ¿Vislumbró otros hijos? ¿Otra familia?

Con mi padre me ocurrió algo parecido. En otra ocasión nos bajábamos del mismo auto y cuando me ofreció la mano creo que sentí seguridad y calor; siempre tenía las manos tibias. Temí perder todo eso y me lo imaginé tremendamente enfermo y viejo, y que se podía morir pronto. Todavía no llegaba a la ancianidad, era incluso más joven que yo ahora (!), pero por algún motivo lo imaginé como un abuelo en mal estado. Y le pregunté si el tiempo se le había pasado muy rápido:

-¿Se te pasó todo muy rápido, papá?

-¿Qué, mijito…?

-El tiempo, papá, el tiempo. ¿Se te pasó todo muy rápido?

Nuevamente se quedó muy serio, mudo, se detuvo, y por un momento estoy seguro que olvidó lo que teníamos que hacer: ¿por qué nos habíamos bajado del auto? Yo tampoco lo recuerdo, pero afuera había mar, el ruido de las olas, gaviotas y nuevamente mucho sol. Miró hacia el frente, me miró fijamente a mí y con algo de angustia y tristeza, me confesó:

-Como un suspiro, mijito, como un suspiro- Y se quedó mudo nuevamente.

De ahí para adelante a mí también el tiempo se me ha pasado rápido. Y escucho no tanto a Leo Dan, pero a Bruce Springsteen, Leonard Cohen, Eduardo Gatti, y también se me ocurre pensar en otras vidas, en otras situaciones. Pero siempre regreso, siempre vuelvo (“voy y vuelvo”, como nos recuerda Parra) y sigo sentado en un auto, uso muchos autos, aunque ya no vea el mar, las gaviotas y no sienta el aroma de los eucaliptos de ese entonces….

Y me quedé, también, con la canción de cuna que me regaló mi padre en múltiples noches de insomnio y de temor. Esas palabras y ritmos se han quedado para siempre conmigo, no las tuve que heredar….. me las robé:

 

Arroró mi niño

Arroró mi sol

Arroró pedazo de mi corazón….

Ser desheredado es más de lo mismo (VII). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez desciendo al subterráneo de la casa acompañado de los gatos que felices me cortejan. Bajo y me dirijo como un autómata hacia esa carta de mi madre que no me había atrevido a largar antes. Escucho truenos, ¿los estaré imaginando? Leo nuevamente la carta, la dejo sobre la mesa, al lado de los gatos, y escucho ecos, me mareo, pierdo un poco la noción del tiempo y vuelvo a escuchar el portazo tan característico de nuestra antigua casa en avenida Suecia 1521, en Santiago de Chile. Es mi padre que llega al final del día, y yo todavía tengo la carta entre mis manos. La escondo, otro portazo, ¿se fue? Los gatos parece que saltan asustados…. como si hubiesen escuchado o leído, o como si alguien les hubiese hablado de esos años y esos portazos de la puerta de entrada, el “portazo seco y campanilleo de la chapa suelta”.   Subo corriendo al primer piso, pero en la casa actual, aquí en Michigan, después de muchos años y transcribo la carta, la leo y la repaso, dejo que entre el aire fresco, aunque sea aire de tormenta y truenos.

No estoy de acuerdo con mi madre cuando en la carta se refiere al pasado como algo muerto. El pasado y nuestra historia no están muertos, y lo que hemos hecho durante ese pasado es de suma importancia y vive, está vivo. Aquí va un poco de ese pasado vivo, ya no me lo aguanto, no lo soporto, quema, es como una confesión, ¿son así las confesiones? Y aquí me acuerdo de mi amigo Ignacio. En poco tiempo más vamos a estar todos muertos, decía, y por eso él lo escribía todo y sin concesiones, sin tomar prisioneros, sin callar. Hay que confesarse, hay que escribirlo, hay que contarlo, como lo cuentan las nuevas generaciones que son mucho más honestas, auténticas, directas y transparentes para vivir su vida, para contarnos sobre sus vidas y su pasado….

 

Palma, Lunes. No se que fecha, 18 -creo- de Octubre de 1982

Cristiancito

Después de poner tres cartas al correo a ti, a tu papá y a Anita, pasé a American Express y encontré la tuya.

Te escribo en la terraza del café Miami (de americano no tiene nada) donde pasan turistas, se escuchan trinar los pajaritos en los antiguos árboles mientras un pianista toca música de principios de siglo. Me emocionaste tato , Cristiancito, que tuve que pedir un chocolate caliente (tan espeso que la cuchara se para en la taza).

Me emocionó tu cheque. Ya lo anulé, ¡pero lo guardaré para siempre de recuerdo! Bueno el artículo que me enviaste, y verdadero. En Santiago vivimos un clima pre-enfermedad. No hay culpa de nadie, todos somos un poco el resultado de las más tempranas vivencias. Por eso yo no quise darle a Juan Alberto la vida triste que tuvo su padre (hijo de padres separados). Estaba embarazada de siete meses cuando supe del “forro” en que me había metido. En esos tiempos creía que la ternura podía curar a Juan, y cuando Albertito tenía poco más de un año lo dejé con mi mamá para acompañar a Juan en el año de estudios en París. No recuerdo haber sufrido tanto como ese año, aunque lo tapaba estudiando francés y su civilización. Entonces empecé a tener fiebres. Me sentía muy sola. Por favor rompe esto. Estas cosas no se las había contado a nadie. Además el pasado es lo más muerto que hay, solo existe el presente y hasta ahora me siento harto realizada con ustedes cinco, y Juan es y ha sido harto más feliz que antes de conocerme.

Por eso me da pena Albertito, elegir por quizás qué razón (¿genética?) a Aída (actual esposa de mi hermano), tan parecida a Juan en su necesidad de “absorber” a los demás y en su incapacidad de “querer” verdaderamente.

Pero quédate tranquilo por mí, Cristiancito. Estoy más contenta aquí que en Chile. Gozo nadando. Me gusta tanto la playa a la sombra, que apenas sí escribo cartas. Tampoco estoy necesitada de dinero. Hago uso de la tarjeta American Express que aquí funciona por todos lados. Y de Chile traje 1.500 dólares. Por el departamento que arrendé pago 16.000 pesetas al mes, amoblado, y como hay buses, desde la puerta del edificio al centro de Palma cada 20 minutos, he devuelto el auto (además me costaba estacionarlo aquí en Palma), aunque tampoco es caro arrendar. A mí me hacen precio especial, con todos los seguros 1.000 pesetas al día (110 pesetas el dólar). Cuando haga frío arrendaré de nuevo el auto.

Cuando des el examen y estés libre de preocupaciones ven por unos días a Palma en esos charter (¿Air Florida?) usando la tarjeta American Express. ¿O te lo compro yo y te envío los pasajes en carta certificada? Piensa qué fechas.

Aunque anulé tu cheque, me emocionaste. Gracias Cristiancito. Me gustaría llamarte por teléfono, pero seguro que no estarás en casa. Aquí son las 6 de la tarde. Y por favor Cristiancito, no te preocupes, me encanta saber la “verdad verdadera” de las vivencias de mis hijos. Es peor no saber o imaginarlas. Por ejemplo, sé que Moniquita en alguna deslealtad pilló a Pato (actualmente separado de mi hermana). Estuvieron peleados unos dos meses en que salió con José Godoy (terror de Juan). Pato le escribía todos los días, y ahora es él el que va a verla a Santiago. He observado que Moniquita ha perdido su ingenuidad respecto a Pato. Lo ve (creo yo) lúcidamente. Pero como ella no cuenta nada tampoco lo hago yo. Y es su vida, ella tiene la inteligencia para resolver lo que desee. A mí me gusta más José Godoy, aunque los años de trabajo como garzón, para pagarse los estudios, le doblaron el espinazo. Carmen (sobrina del poeta Antonio Machado y madre de José Godoy) debería vender hasta la camisa para que el chiquillo se vaya a trabajar a Venezuela. Aunque tiene $ y evita trabajar en una agencia de turismo, creo que prefiere tenerlo viviendo con ella en Santiago. Por cuarenta mil pesos al mes, José está a cargo de la Enoteca. En Venezuela podría dirigir un Hotel y tendría más posibilidades…. Pero cada uno debe arreglar su vida. En Madrid, hace años, vi a José ponerse rojo de emoción al ver a Moniquita. Desde entonces la quiere. Pero con Pato, Mónica tendrá más “status” y seguridad familiar, y además , ella quiere a Pato. Eso es lo importante.

Gracias Cristiancito, se me terminó el papel que siempre tengo conmigo.

Te quiero

Ximena

 

¿Me equivoqué, me arrepentiré al haber largado estas confidencias? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (VI). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Otra vez estoy en el subterráneo de la casa. Los gatos me acompañan al bajar las escaleras porque se imaginan que les voy a abrir la pequeña ventana que tenemos conectada a una jaula ubicada en el jardín. Ahí los dejamos escapar sin ese peligro de que maten pájaros o mueran atropellados. Pero no les abro la ventana por el frío que hace ahora, en el otoño. Se quedan alegando frente a la ventana, pero al final, al mover las cartas, me acompañan en la lectura y me miran como si les fuera a dar comida.

Un querido amigo me cometa que estas notas se parecen a un confesionario. Y esa idea tiene mucho de verdad. A lo mejor han sido los años transcurridos los que le dan otra dimensión a las cartas, donde algo que originalmente fue privado, dirigido a solo una persona para traspasar noticias, al sacudirlas a los cuatro vientos, al mostrarlas después de tantos años, se transforman en confesiones. Aquí va la siguiente:

 

Cristiancito querido                         Santiago, 18 de Agosto de 1982

Me pasa como a ti, las cartas ya escritas como que se me traspapelan y no las pongo al correo sintiendo que ya las escribí…… Juan y yo hemos gozado tus cartas, son tan sabrosas…. pero lo mejor fue conocer a la Cristiancita de Colombia, es linda, parece muy tierna. Me encantó su aspecto estudiantil. El amor es como la jardinería, arte y paciencia dan belleza a la relación.

El 4 de Agosto llegó de Mallorca mi amiga española, allá no podían creer que viniera al último rincón del mundo…. es enfermera, jefa de docencia en la Universidad de Mallorca. De mi edad, y soltera por exceso de cerebro. Ahora fue a Buenos Aires por 5 días. Ha sido buena su venida, es alegre y sin complicaciones, crea un clima simpático, nos hacía falta aire fresco…. vuelve a Palma en los primeros días de Septiembre. Siento no poder irme con ella, aunque tengo pasajes, necesitaría unos mil dólares; no sé, si me los consigo sería bueno un mes de nadar y guatita bajo los árboles de las playas de Palma…. Me hacen falta vacaciones. Desde Junio que Juan no trabaja, ya renunció al hospital. Atiende su consulta en la linda oficina ex Jumbo, y opera en Indisa o Clínica Alemana. En ese edificio de Huérfanos hay como 7 o 9 oficinas que se arrendarían a cualquier precio ($25.000). Las quiebras siguen silenciosamente. Te envío la revista Hoy, que detalla más. El dólar está a $60 pesos, me da rabia haber comprado sillas y la mesa para la secretaria de la oficina en donde los encontré más baratos, y pagué con American Express, ahora llegaron las cuentas traducidas al nuevo precio del dólar….y el vestido mío de madrina del matrimonio y otras cosas más que se pagan a EE.UU. en American Express, por suerte no es mucho, otras personas tienen feroces deudas en dólares. Dicen que este es el principio del fin, pero ya lo han dicho tantas veces…. Lo que sí es grave es el desempleo y la falta de seguridad para emprender algo. Sería bueno que ustedes vieran la posibilidad de no trabajar en Chile, en cualquier parte estarán mejor pagados, por lo menos yo, creo que me adaptaría en cualquier parte, con tal de no ver esa pobreza que no puedo remediar. Vivimos desilusionados, tratando de pasarla en lo grisáceo…quizás de lejos se aprecien la amistad chilensis, lleno de silencios, pero aquí impresiona la pobreza. Hoy fui al centro en micro (libertad tarifaria) junto a la mugre, el mal olor, y entre gritos de venta de Ambrosoli…llegué rendida a la oficina de Juan, tengo que pensar “consulta”.

Dile a Gonzalo que vea, desde ya, algo para trabajar fuera de Chile. Aquí ya nadie ocupa ni para “junior” a un economista, están totalmente desprestigiados….y para ti….ya sabes…ser profesor, porque de investigación sólo se investiga lo qué hace la demás gente. Por suerte para nosotros, ya conseguimos con el Banco parte de los dólares para Gonzalo, y lo demás los compraremos con el desahucio que le entregarán en unos meses más, y ahí también pagaremos el préstamo. Pero estoy contenta de que se haya casado, así Anita cuida de él, ya le hicieron el diagnostico de fiebre reumática y eso me suena a falta de defensas, algo como lo de mi hermana Mónica y mío…mejor que no viva solo. Pero que no vuelva a Chile a pasar pellejerías. Tu hermana Mónica me dice que la mayoría de los egresados se van. Marcelita (Marcela Brunet, hija de su hermana Mónica) con su marido y la guagua viven con la Mónica. Tuvieron que vender la casa al fracasar la importadora.

Juan mirando a su alrededor se siente privilegiado. Cobrando más barato tiene siempre operaciones y el decano le ofreció, desde el próximo año, docencia donde él elija. Será seguramente en la Asistencia Publica. También dictó en Junio un curso sobre enfermedades de la columna, se llenó el aula del Colegio Médico, con más de cien inscritos para la semana. En Octubre dictará otro curso sobre enfermedades vasculares del encéfalo.

Como ves no todo es triste, o todo está más o menos normal. Sólo yo soy la que tengo unas ganas locas de ver a tu hermano, a Juan Albertito. No sé por qué lo he extrañado mucho estos últimos meses, creí estar ya acostumbrada a que viviera lejos. Recuerdo la angustia de esos primeros meses de 1974; era como si lo hubiera abortado. De repente me quedé sin hijo. En las noches iba a ver su pieza vacía. Ahora ya no queda nada de él aquí. Me gustaría verlo subir la escaleras corriendo, quizás por eso no quiero dejar esta casa. De ti y de Gonzalo sé que están a la distancia de un telefonazo y la comunicación se restablece. Con Albertito algo intangible nos separa, somos como desconocidos, con miedo de acercarnos. Y lo quiero tanto. Y corto. Me estoy poniendo cebollera…son los cincuenta…

Junto con dos revistas Hoy, te envío Muerte en el Vaticano, una novela, dicen verídica, de autores desconocidos….chamullo

Le voy a escribir a Gonzalito y Anita para que vayan planificando sus gastos cuidadosamente (ni han llegado más de US$20 en American Express, no son gastadores, parece). Apenas tengamos algo de $ te mandaremos, aunque dices que te alcanza lo que tienes, sé que eso da para vivir apenas (este mes nos costó juntar los US$ de Gonzalito). Pero de repente llegan un lote de enfermos caros y se arregla la situación de $. Desde que nos casamos ha sido así. Si tienes cualquier urgencia, por favor llama, ya sabremos de donde sacar $$$.

En cuatro meses te vamos a ver aquí, eso me alegra ya. Gracias por llamar el 16 y felicitaciones por la Cristiancita de Colombia, tienes buen gusto.

Un gran, gran abrazo de tu mamá.

Ximena

 

…… y me tengo que censurar con la carta siguiente. No la he podido re-escribir para mandarla porque un gato apoya su trasero encima de la carta. Y no me he sentido lo suficientemente muerto como para mandarla ahora, lo suficientemente encerrado en un cajón como para mandarla ahora. A lo mejor otro día, en otro momento, cuando ponga la carta al sol por un tiempo, o cuando la lea varias veces, porque ahora me siento demasiado vivo, demasiado bueno para los puñetes, las patadas y eso no está bien.

¿Qué debo hacer? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (V). No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Bajo nuevamente al subterráneo de mi casa, aquí en Northville, Michigan. Me ayuda bajar físicamente al subterráneo, es como si me preparara para entrar a los otros subterráneos, los de mi familia, los de mi pasado, ese pasado que olvido con tanta facilidad, pero que de alguna manera uno cree recordar en sus detalles más íntimos. Quizás por eso, muchos a veces tratamos de reescribir la historia. Parece posible, porque de verdad es bastante poco lo que uno parece recordar, lo que uno guarda en esa cajonera del cerebro. Lo bueno es que ahora me acompañan los gatos, esos animales preguntones que me regalan cierta continuidad con el pasado, con lo vivido, con Santiago, con el cuarto de mi infancia.

Ya en el subterráneo noto que no he sido eficiente al ordenar los papeles, no los he situado por orden cronológico, por ejemplo. Escribía en una nota anterior sobre un relato de mi madre, pero solo ahora lo encuentro. Creo que es justamente el relato que ella comentaba en una nota anterior porque hacía referencia a una oración de San Ignacio, y este relato contiene esa oración. Leo también en otra página -esa que Diego, mi gato que ya entró a la tercera edad, ahora usa como cuna, bien sentado sobre esa página, con su enorme trasero y su larga cola apoyados sobre esa página- que el cuento lo mandó mi madre bajo el seudónimo de Emma Ossa (su abuela) en Junio de 1982 al Certamen Literario Internacional 1982, Macedonio Fernández. El plazo de entrega vencía …… pero no alcanzo a terminar la lectura porque la cola del Diego no se mueve y lo cubre todo; sorry. El Taller Literario lo dictaba Antonio Montero Abt. Por la Internet me entero que su especialidad era la ciencia ficción y que falleció en el año 2013.

Reproduzco “El Encuentro”, aunque el relato no está bueno, la oración de San Ignacio ya la conocía. El cuento anterior, “Vivir con un Recuerdo”, está mejor logrado; pero incorporo “El Encuentro” para evitar la censura y porque uno a veces se equivoca. En el área de los gustos, como los colores, puedo estar errado.

Más adelante reproduzco algunas cartas sabrosas y bastante boconas, y donde espero nadie se enoje, o se moleste. Al menos no mucho, ya no vale la pena enfurecerse demasiado, total pronto vamos a estar todos muertos…. de manera que es recomendable leerlas sin chistar, como si ya estuviéramos a la altura del cajón, o casi listos para conocer ese cajón.

En otra cartas -y qué bochorno, pero no queda más remedio que contarlo sin censuras- mi madre me aconsejaba sobre cómo tratar a las niñas, y me lo escribía a mí, un grandulón de casi 30 años en ese entonces….. pero la verdad es que conocía poco esos territorios, eran vírgenes; ahí fui siempre un principiante, y creo que mis padres también fueron principiantes, siempre lo fueron… y lo más triste es que yo lo sigo siendo. Por otro lado, para mi madre, nadie, ninguna de nuestras respectivas parejas fueron suficientes, nadie llegó a las alturas de sus príncipes o su princesa, y sobre todo a las alturas de Cristiancito. Pero dije que las cartas irían sin censuras, como asumiendo que ya todos hemos emprendido vuelo. Aquí van, aquí las suelto, el Diego ya las ha leído apoyando su trasero. A lo mejor a algunos les recordará una época, otra manera de vivir.

Diego acaba de mover la cola y ahora sí, me deja leer la página; el plazo de entrega de ese relato vencía el 10 de Agosto de 1982. Creo que mi madre lo mandó finalmente al concurso literario, pero en cartas posteriores no lo menciona. Probablemente no sucedió nada. Aquí va.

 

El Encuentro

“Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos señor lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta….” una vez más “Tomad , señor y recibid…

He dormido repitiendo la oración jesuita….está amaneciendo o quizás empieza la noche…. Señor, Tú sabes cuanto cuesta aceptar la realidad….Cuando ves el sol entre los visillos, te daré las gracias….Me gusta el agua fresca si alguien moja mi boca reseca…Te doy las gracias por el brazo firme con que la enfermera levanta mis piernas lacias al cambiar las sábanas. Tengo el cuerpo muy cansado. Falta aire, la ventana está cerrada.

Mi mamá me lleva de la mano. El perro ladró. Me escondí dentro de su abrigo, ella se ríe….Señor, envuélveme Tú, ahora. Te quiero llamar a gritos, la voz no me sale, se detiene en mi horror. Nadie me querrá paralítica…. Llévame contigo….Sólo Tú puedes ver que aún soy, por dentro, la niña sana, la mujer joven, la madre trabajadora. Dame tu amor y gracia… que ésta me basta…

Tengo el pecho apretado, falta el aire. Estoy abriendo la ventana. No. No es verdad, solo lo imagino….

Mi papá sonríe, está aquí con el abuelo. ¿No murieron, entonces?….. Me voy con ellos de pesca… no me esperan…. quiero llamarlos…. mi voz no sale. Me siento flotar…. estoy cansada, tengo sueño….Tomad, Señor, y recibid… tengo que ahorrar el aire….

Me envuelven en algo. Con ruedas de goma corren conmigo por curvas, estoy tapada hasta la cabeza con una frazada. Ahora es el tintineo del ascensor. Me aprieta el pecho más fuerte…. el aire está quieto, no sale ni entra. Voy a estallar…. ¿Dónde estoy?.. ¿Dónde me meten?… parece un tubo inmenso…. Ya puedo respirar… doy un alarido…

Alguien pasa su mano por mi frente..

Ya, ya… tranquila…. tranquila….. tranquila…. Ahora está segura en el pulmón artificial…. No volverá a ahogarse…

Puedo abrir los ojos. La luz me ciega….. No fue hoy el encuentro contigo, Señor…

Tomad, señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento, y toda mi voluntad…

 

********

En las cartas que siguen a continuación mi madre menciona a mis hermanos Alberto, Gonzalo y Álvaro y a mi hermana Mónica. Gonzalo acababa de llegar de los Estados Unidos y vivía transitoriamente con Anita, su futura esposa, en la casa de mis padres en Santiago. Parece que también les usaba el auto, y comía rico, y a lo mejor los dos veían harta tele y dejaban platos con restos de pizza helada en cualquier rincón; es decir todo eso, todo eso junto y revuelto, desencadenaría algunos fuegos artificiales y petardos memorables.

 

 

Cristián querido                                             5 de Abril, 1982

Entre que Gonzalo no termina sus estudios por casarse y trabajar aquí –¿donde, en qué?- ahora hemos preferido que se casen y vuelvan a los Estados Unidos por el master.

Comienza el despelote en la economía. A los “Cuescos Cabrera” los llaman Ulloa, por lo de “huyó a”.

Gonzalo con los días en Algarrobo se ve más recuperado. Llegó harto flaco y agotado. Anita avisó a sus padres del matrimonio. No parecen alegrarse mucho. Vienen recién saliendo de la gran fiesta gran del matrimonio de su hermana y están con poca $. Anita quiere por lo menos un cóctel en Frutillar. Su mamá le mandaría el traje de novia de su hermana para que lo transforme.

Me tiene desorientada esto de querer hacer todo “comme il faut”. ¿Visita de estilo?, o sea pedir la novia, no lo haremos, demasiado gasto ir al sur y algo ridículo. Esperamos baste con que vayamos dos o tres días, los de la boda, todos.

Mónica resfriada como todos los lunes. Gonzalo medio histérico; dice que Juan lo hace sentirse culpable, le deja la borra revuelta al ir a dejarlo al hospital en la mañana para quedarse con el auto…. Álvaro también agotado. Creo que la neurosis ataca esta casa. ¿Será inseguridad? ¿Falta del sentido del humor? ¿Cómo generar un clima más alegre? No sé, siento que vivo dando vueltas a la rueda de un molino…. hacer compras, ordenar un poco la casa, etc. Pienso que mañana sí, voy a jardinear, pero llega el otro día, y otro, y prefiero aislarme leyendo… y engordando. Ahora Juan se va a medianoche, o antes, a dormir a tu pieza. He descubierto que despierto muy bien en las mañanas durmiendo con la ventana entreabierta y sin sus ronquidos.

Hoy el día está precioso. Voy a salir a caminar a Providencia o al centro; no pienso hacer mío este clima de tensión. Anita y Gonzalo abajo todo el día, siento que esperan les haga ricos almuerzos o algo por el estilo. Estoy un poco decepcionada de atender a medio mundo; ya llevo años en eso. Ya es tiempo de jubilar. La Mónica no arregla su pieza y la tiene destartalada; debe ser su problema (ayer quedé agotada lavando las alfombras del los baños).

Voy a poner esta carta al correo y a mirar los árboles y caminar al sol. Mañana invitaré a Gonzalo y Anita a Colina, y si no quieren iré sola. Me gusta nadar.

Ayer fuimos con Juan a la Feria del Hogar (en FISA). Fue agotador, más exponentes que público, y mal atendido y caro. Dormimos hasta las 5 de la tarde de lo rendidos.

Cristiancito lindo estoy un poco “depre”. Me cansa este Chile, quisiera un camino con todas las marcas del juego bien expuestas. ¡Feliz tú que estás afuera! Perdona este desorden.

Te quiero

Ximena

…cada vez que salgo, Gonzalo echa a volar su imaginación.

A Gonzalo se le fueron los $2.000 en el fin de semana aquí. Juan se enoja si no le doy más $.

Me inscribí en el Instituto de Providencia en un curso de narrativa contemporánea ($3.600). Ahora avisan que lo postergan. No dan motivo

Cristiancito                                             Santiago 1 de Julio 1982

Me dio tanto gusto hablar contigo por teléfono. ¿Es verdad que no tienes foto de la chica colombiana? Me la imagino delgada, blanca, de pelo ondulado y tierna, ¿es así?

El cerdo de Cerda (un ex diputado DC) entregó la oficina de Huérfanos con Ahumada prácticamente desguazada, sin ni siquiera las luces, y hasta vendió los muebles. El hijo de la Luz Vidal ha tenido que construir dos murallas, arreglar baños, pintar, etc. Esta semana se alfombra y la próxima la amueblo y Juan atenderá su consulta. En dos meses más se retira y ahí tendrá a la secretaria (compramos un teléfono) para atender urgencias neuroquirúrgicas. Este mes de Junio ha estado en casa por vacaciones. Está contento, lleno de proyectos que a veces yo tengo que frenar, como iniciar un seguro de atención médica general…. Imagínate, qué lío sería. Más o menos $2.000 al mes por persona y que si se enferman vean médico gratis. Se necesitaría una infraestructura enorme para contratar, controlar médicos y clientes. ¿Y qué familia chilena podría pagar por persona ese seguro, y que no incluiría exámenes de laboratorio y hospitalizaciones? Por suerte ha visto que es difícil entenderse con cada médico….. Lo de las urgencias neuroquirúrgicas está bien –hace falta- y operarían en cualquier clínica privada.

En dos meses más deja el hospital y queda como profesor de neurocirugía en la Posta Central, creo.

Pasamos el San Juan en el Miramar, mirando el temporal. Se han salido esteros, el de Lo Curro inundó hartas casas y también se salió el Mapocho por Plaza Italia. Y otro estero en Lo Hermida. Tuvieron que ubicar a la gente en colegios y clubes. El mundial ha sorbido los sesos a canal 7 y 13. Ahora quieren liquidar a Santibáñez, el entrenador.

Te envío la revista Hoy. Es triste ver tanto puente destruido y siembras inundadas. Colocan unos puentes militares de metal, transitorios. Creo que algo habrás visto en la TV. Es una sensación de horror y de emoción ver el desborde de la naturaleza. No te escribo más, tengo que poner esta al correo. El día está precioso, el sol inunda la casa.

Un gran abrazo y escribe.

Ximena

 

 

Y en la carta que sigue se puede leer más de lo mismo. Me pregunta sobre esa presunta “polola” que fui a ver a Colombia, donde me imagina incluso casado con ella y viviendo con ella…… lo más triste es que ni siquiera nos besamos; era tan cortado (!)…… pero aquí va el texto, y mandado sin censura, como si ya estuviésemos bajo tierra, como le ocurrió a Antonio Montero Abt en el año 2013.

 

Querido Cristiancito                                   23 de Julio de 1982

Llegó el suplemento del New York Times, y tu carta dos días antes. Me encanta leerlo, aunque cada vez me cueste más leer el inglés.

Aquí siguen los días entero nublados y lluviosos, con peligro que si sube la temperatura venga el deshielo y las inundaciones. El barro que cubrió Vitacura era fétido a meca…… La gente de Lo Hermida aún está en lugares de emergencia.

Estoy esperando foto de tu polola. Ayer llamé a Juan Alberto, me preguntaba si la conocía por fotografías, le mentí que sí. Te debe resultar un poco triste esto de no poder verla. ¿Sigue estudiando? Me los imagino jóvenes, los padres, y no tan etiquetados como la mayoría de los colombianos. ¿Cierto que él es siquiatra? ¿Cuantos hermanos son? Tú, si se casaran, crees poder trabajar en Colombia, o en los Estados Unidos? No contestes ninguna pregunta si no quieres. ¿Cómo te recibieron? Me los imagino con una inmensa, inmensa, lupa para examinarte mejor. Una comida con mantel de damasco blancos, los abuelos y hartos tíos y tías, observando como coges la cuchara para ver que educación tienes, tratando de no preguntar directamente sobre tu familia…. ¿pasaste por algo así? Una enfermera que se casó con un médico colombiano, al principio vivía asustada, no estaba acostumbrada a manejar sirvientes de guantes. Ahora está hecha una colombiana. Claro que se casó cuando tu naciste….. y ella era totalmente de provincia.

Y aquí no pasa nada nuevo. Ayer me decidí a tener “sin cuenta” años…. al fin. Hoy viene a almorzar Santiago Marshall y en la noche vamos a comer donde Bernardo y Anita Leighton, el trabajo que les daremos…. pero se entretienen. Tienen más invitados.

Se me ha pasado la hora y ya llegó Chago, y no me he vestido. Juan ya no va más al hospital, eso quiere. Jubilar. Y yo por suerte me ha salido este nuevo hobby, escribir. Tengo que sobrevivir.

Un gran abrazo, escríbeme, nos hacen tan felices tus cartas. Dile a Gonzalo que envíe su número de cuenta bancaria. Juan tiene que mandarle los dólares del semestre. Dime si te llegaron los pobres doscientos dólares. Trataré que sean todos los meses.

Aun sigo soñando con comprar una casa en Mallorca y venir acá de visita… pero creo que extrañaría a Mónica, y a Álvaro

Ximena

 

…….como pueden ver sufrí cuando joven; sufrí y creo que esa fue mi peor época. Y la mujer que me despercudió para descubrir el mundo juntos, para descubrir otras culturas juntos, otras banderas, otras comidas juntos, otra manera de vivir y de pensar juntos, fue Pilar; pero siempre me ha quedado flotando esa triste sensación, esa gran nostalgia de que invariablemente llegó tarde a todo. Y ahora, ahora que se me acaba el tiempo, ahora que han pasado tantos años, noto que llego cada vez menos atrasado a todo. ¿Me llegará la muerte cuando sienta que ya estoy listo, cuando sienta que ya no llego tarde a nada? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (IV)….o antes de que ‘eso’ sucediera

Cristiancito                                                   Palma, 1 de Septiembre, 1981

Debes seguir escribiendo sobre lo que te pasa, sobre lo que te impresiona. Tienes la cualidad de dar con la frase justa, la que en un solo trazo define lo que ves. Escribe, escribe, mejor si es algo como diario (es lo que aconseja Alone). El dice que un escritor es oficio, el talento se perfecciona en la práctica. Hace falta gente objetiva, clara, limpia de prejuicios anquilosantes. Alguien como tú. Se puede –se debe tener dos profesiones- una para ganarse la vida y apreciarla y otra para vaciar lo personal, la propia visión de las cosas.

Me imagino como estarás en estos primeros días, la sensación de transpirar ante lo desconocido; es bueno, para contrarrestar, pensar ante el miedo que es un desafío…. que hay que ganar o al menos que no importa si se mete la pata a veces.

Anteayer, aquí en España, a un rector universitario se le cayeron los pantalones mientras leía un discurso de bienvenida. Se los subió y explicó frente al micrófono que estaba a régimen y siguió dictando su cátedra…

Al cierre de TV española, riéndose, contaba que en Chile, en la exposición de invenciones juveniles habían presentado un estudio sobre cabras con dientes postizos que daban mejor leche. Me dio pena y rabia.

Pienso encontrarme con tu papá en Río de Janeiro en Octubre y volver juntos a Chile. Juan está invitado con gastos pagados.

¡Lo pasamos bien aquí holgazaneando! En Octubre entrego este departamento. Juan Alberto y Aída con los niños quieren arrendar un yate en Holanda, para sus próximas vacaciones. Ya no se justifica seguir pagando por la casa de Algarrobo.

Voy a rebuscarme algo entre Viña y Valparaíso, con vista al mar, por si vendemos Algarrobo. Ya no tengo tantas ganas de deshacerme de esa casa si da renta. No lo sé.

Anda a Chile en Diciembre aunque solo puedas por seis días. Hay pasajes. Ya devolvimos el mío LAN. Fue horrible venir en el avión repleto bote a bote. Me vuelvo en Lufthansa por Jumbo Tour. ¿Exactamente qué le han diagnosticado a mi hermana, Mónica? ¿Tienes su teléfono para llamarla?

Cuéntame lo que se te pase por la cabeza, ten por ahí cerca papel y lápiz siempre, y de vez en cuando lo metes en un sobre y la envías, ¿quieres?

Perdona la letra, estoy llena de crema “post-sun” y no quiero manchar. Con el aire me seco y tengo que embadurnarme.

Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.

Un abrazo

Ximena

 

Cristiancito                                            Palma, 11 de Septiembre, 1981

El cinco de Octubre voy a Frankfurt y Bielefeld. El 15 Frankfurt-Río, donde me encontraré con tu papá que está invitado el 22 de Octubre a Río, y de ahí volamos a Chile.

Espero en estos días tener una carta tuya (por teléfono como que me confundo y después me siento arrepentida de lo qué no pregunté). Quisiera saber cómo es donde vives. ¿Es terrorífico dar clases? ¿Qué tipo de clima síquico se vive allá? ¿Qué experiencias nuevas tienes ahora? Hay tantas cosas que quisiera saber de ti. Es que saber de tus experiencias es como vivir el doble.

Ya me estoy lateando aquí, hay demasiada gente en el verano, casi prefiero el otoño/invierno. Hay mucho gigoló, prostitutas de lujo, quiero decir de blue jeans y aspecto estudiantil…. pero el mar es delicioso, tibio, puedo pasar horas flotando en el agua….lo malo es que la mitad mía está en mis hijos, y estoy siempre pensando en lo que ustedes gozarían con tantas playas como hay aquí. Sin embargo en los cafés hay chiquillos jóvenes sentados solos, medio tristes y chiquillas parloteando solas en otras mesas. Me entretiene ver vivir la gente, los viejos en shorts con la clásica carterita y caras de adolescentes encandilados. Las viejas con pechugas al aire y “michelines” de grasa…. Y los vendedores de uvas que les tiran granos a la gente tendida en la arena. Los alemanes se queman como jaibas y felices. Los ingleses son más “comme il fant”, más corteses, y los franceses igual a los chilenos, van siempre en grupo.

Escríbeme luego, tengo ansias de saber como lo pasas, qué haces.

Te quiero

Ximena

 

 

A Cristiancito amor del mundo           Palma, 14 de Septiembre, 1981

El otro día tenía antojo de oírte, así que a las 9 am estaba en la Compañía de Teléfonos de Palma en la colita…. Hay una cantidad de gringos jóvenes que llaman a sus novias yanquis. Como a las 12 conecté con tu cuarto, pero al sentir otra voz, me chupé entera y no me salió nada inteligible ….además el humo y el calor de la casucha, y si esperaba buscar lápiz, papel, anotar, terminaría KO.

Hay demora en la correspondencia, recién me llegó carta de Juan del 31 de Agosto, y antes una de cada hijo.

El 5 de Octubre vuelo a Frankfurt, duermo ahí para seguir en tren a Bielefeld (no quiero que Alberto vaya en auto a esperarme, los caminos son peligrosos y hay lluvias).

Cuéntame de ti. Espero estés aprovechando el tiempo no sólo en acumular conocimientos sino sobre todo en pasarlo bien, en conocer gente, saber qué piensan, qué sienten, qué esperan. Eso enriquece mucho, porque además relativiza la vida. Mientras más conocimientos vividos, más diferentes combinaciones intelectuales. Y escribe, escribe, tú tienes ese don desde chico, sabes tamizar y expresar tus descubrimientos porque tienes una mirada muy personal de las cosas, y recuerda que “ahora”, siempre “ahora” empieza todo. El pasado es algo terminado y el futuro es el camino siempre presente.

Perdóname –nada más lejos de mí que intentar dictar cátedra-. Vivo tan insegura de qué es lo justo. Sé qué nada es perfecto (por suerte), ninguna sociedad. Apenas se crea algo hay que recrearlo de nuevo; pienso en el mundo actual como una cocinería. La miseria, el resentimiento, la maldad, han existido siempre. El gran error de este siglo fue darle a la gente la ilusión loca de que las imperfecciones podrían desaparecer.

Trata de conocer chiquillas hasta que en una encuentres que tiene eso especial que te haga salir de este mundo regido por la $, por el reloj, o por el trabajo. No le temas al sufrimiento ni al desastre que pudieras tener –ni a la espera-, son parte de la felicidad de amar. Es difícil vivir. Por un lado se desea la intimidad, la serenidad, y por el otro lado se anhela la inquietud del cambio, de la pasión absorbente. Queremos ser mundo aparte y también se espera de las relaciones íntimas la intensidad de una comunión religiosa.

Y no te lateo más. ¿Cuando vas a Chile? Quiero tanto verte y oírte…. Por ahora, escribe, aunque sea algo tan desordenado como en esta carta.

Te quiero

Ximena

……el 5 de Octubre me voy. Escribe. No me atrevo a convivir sola con Aída.. Iré a un Hotel. Necesito ver a Alberto. Es lesera seguir siendo mamá…duele. El 15 vuelo a Río a encontrarme con Juan y volver a Chile.

 

 

Epílogo

Y regresamos a un día de Octubre del año 2018, aquí en Michigan, lejos de mi madre, lejos de la silla de ruedas de mi madre, de las ropas de mi madre, lejos de la sordera de mi madre, alejado también de su ceguera y de sus sufrimientos, de sus comidas, alejado de sus cafés con leche tendida en una cama, y los ruidos que se filtran, como esa televisión a todo volumen para cubrirlo todo con una falsa compañía. ¿Qué pasó? ¿Por qué el cambio? ¿Por qué ese desencuentro? ¿Ese descariño? ¿Esa indiferencia? ¿Por qué esa desconocida tan helada? ¿Acaso será simplemente la vejez de mi madre, ese descalabro que ocurre con los años? Espero no me ocurra a mí algo parecido. Ojala me pase como le ocurrió a mi padre, que durante su vejez se abrió y buscó sus tangos y su radio portátil para internarse y perderse entre las calles de su niñez y de su infancia. Algunos decían que se había puesto tonto…..

Estas cartas, la re-lectura de estas cartas, para mí son como una exploración que con suerte, me podría ayudar a descubrir, a desentrañar qué fue lo que ocurrió, qué pasó. Hasta el momento no lo sé, todavía no lo entiendo. Pero me resuenan algunas palabras, algunas frases tomadas de sus cartas:

 

“Hay tantas cosas que quisiera saber de ti….”

“Te quiero tanto cristiancito y estoy tan orgullosa de tu capacidad, de tu talento.”

“La mitad mía está en mis hijos…..”

“Cristiancito amor del mundo”

….. y entonces, ¿qué paso?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?

Ser desheredado es más de lo mismo (III)…o, “vivir con un recuerdo”

Vivir con un Recuerdo  

Los grandes terremotos ya no me impresionan. Viví el primero a los nueve años y caminé entre los escombros que después supe cubrían los cadáveres.

Las atrocidades de la naturaleza nos hacen dar gritos de espanto, pero no nos alcanzan con esa puntada en el pecho, ese escalofrío que nos recorre el espinazo cuando observamos en apenas unos minutos toda una vida.

La muerte de un hijo es una tragedia cruel, la más penosa que le puede ocurrir a una mujer; sin embargo, el tiempo cubre ese sufrimiento de la misma manera con que se cubren las heridas sangrantes, tapándolas con vendas, forrándola. En cambio, los hechos pequeños, realidades apenas advertidas, apenas adivinadas, secretos pesares, como maldades del destino, remueven en la profundidad de nosotros mismos todo un mundo de dolorosos pensamientos que a veces los años y el tiempo no pueden cubrir. Los sufrimientos morales, tan complejos como incurables, tan vivos como profundos, persisten en hundirnos en un mar depresivo, amargo, como un desencanto imposible de alejar.

Recuerdo un hecho hondo, pequeño, palpitante, como si lo viviera ahora mismo. Ya tengo cuarenta años, pero entonces no era más que una chiquilla, una niña algo soñadora sumergida en la filosofía y en la historia. En ese entonces no me gustaba compartir con mis compañeros el café de la escuela, ni me interesaban los alborotos al terminar las clases. Me levantaba temprano y recorría el parque solitaria camino a la escuela. Los jóvenes de ahora ya no parecen caminar bajo los árboles, ¿verdad? El parque era como parte de un bosque olvidado, con claros luminosos, y las avenidas anchas y rectas de los costados fueron mis preferidas. Grupos de flores crecían aquí y allá, y algunas abejas doradas zumbaban al sol de la mañana. A menudo me sentaba a contemplarlas, y gozaba el sosiego de ese mundo.

Una mañana no fui la única. Un viejo flaco y encorvado, reescribía y recopilaba páginas afirmando las hojas sueltas sobre sus rodillas. Me interesó la enigmática postura del anciano. Lo espié durante horas escondida entre el macizo de plantas de la orilla. Me alejaba finalmente silenciosa, esperando no ser vista, cuando repentinamente el anciano me llamó por mi nombre: Ximena, Ximena. Por un instante me paralizó la sorpresa. De inmediato sus ojos vivos parecieron palpitar al entregarme sus hojas manuscritas. A los pocos minutos, sentados ya muy juntos en la piedra helada, comencé a leer. En lenguaje pomposo explicaba en pormenores el trabajo y los problemas que habían tenido un grupo de personas. Mientras leía, el miraba hacia los lados, inquieto de que alguien más conociera su secreto. Me sentí turbada, intrusa, al conocer las humillaciones que el pobre viejo había sido víctima, hasta ser obligado a jubilar de su propia empresa, una empresa dirigida por él durante 25 años.

-Y para que sepas hijita –me aseguró- esto lo publicaré bien corregido, y entonces ellos sentirán vergüenza de lo que hicieron, vergüenza, y me devolverán mi trabajo.

Un ligero viento desprendió de mis manos la última página de su manuscrito. Los hechos narrados estaban fechados treinta años atrás.

Ese viejo, escribiendo su defensa tantos años más tarde, me tortura, y ese recuerdo se me ha quedado adentro como una herida sin curar.

Mi abuelo era un hombre sereno, tranquilo. Gustaba pasar sus horas leyendo en su sillón preferido frente a la chimenea y a su silenciosa biblioteca. ¿Por qué lo encontré escribiendo esa mañana? ¿Por qué esta herida no se cura? No lo sé. ¿Lo sabe usted?

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Que bien escrito está ese cuento de mi madre. Toca dos o tres temas que me picanean, me rasguñan: primero, el transcurso inexorable del tiempo y la memoria; segundo, los recuerdos indelebles…. y tercero; como no, esa herida que no cura nunca, que se esconde, y que uno a veces logra cubrir con trámites, con obligaciones, con tareas, con gatos, pero que siempre está presente y duele. Me gusta ese dolor final del cuento, esa como irreversibilidad dolorosa con que se nos presenta la vida. Encuentro además que el relato está bien escrito porque narrador es invisible, el ego de mi madre no se encuentra por ningún rincón del relato. Está claro que ese texto lo escribió porque algo le molestaba, le dolía, y no lo hizo para lucirse frente a Alone, el venerado crítico y amigo, o frente a sus conocidos, o frente a sus hijos, es decir no lo escribió para asombrarnos; ella está invisible. Al relato tampoco le faltan ni le sobran palabras; está escrito con lo justo y sin esos fuegos artificiales innecesarios que distraen, que te roban, te sacan del relato. Y uno al final queda remecido por ese paso inexorable del tiempo (¿hacia la muerte?) y donde se regurgitan costras hirientes, desencuentros.

No cabe dudad que mi madre escribía bien, y por eso mi crítica; ella pudo, ella debió escribir mejores y numerosos relatos, y fue una lástima que no lo hiciera, y no para publicar o hacerse conocida, o exitosa, o famosa; simplemente que hubiese escrito más para que su memoria perdurara otro poquito entre nosotros, entre sus hijos, entre sus nietos y nietas. Como decía antes, pese a su talento, no se tomó esta disciplina en serio y perdió ella y perdimos todos.

Por e-mail, mi querido tío Lalo comenta la nota anterior. Escribe lo siguiente:

Cristian

Me cayó bien tu mamá. Es auténtica, simple en apariencia pero profunda en el decir. Tal vez un poco adelantada a su época, pero admirable en su vitalidad. Me gustó “tu, en otro momento histórico, con una visión formada en USA”. Me da la impresión que no llegaste a fondo con ella, pero a mí me gusta su carta.

Un abrazo

Lalo

 

A mí también me gustó la carta de mi madre, tío Lalo. De manera que recordándolo a usted aquí va otra, y rodeado de gatos y rescatada del subterráneo de la casa, del subterráneo de las historias de familia, del subterráneo de los recuerdos. Dígame si lo lee junto a sus amigos en la cafetería del Jumbo mientras comparten un “ave palta”. O a lo mejor la lee solitariamente y mientras se filtra el ruido de la calle, pero con un café caliente en la mano y justo cuando un niño chico corre y se golpea la cabeza al lado suyo. Creo que la carta ensambla bien con la anterior. La copio sin censura previa, imaginando que ya, a estas alturas, nos podemos considerar todos muertos (como escribía mi amigo Ignacio Carrión), o casi muertos, o casi moribundos. A estos niveles de la vida nuestro libro ya está escrito y está abierto, y no lo podemos reescribir aunque tratemos, aunque hagamos trampa; ya no vale la pena escondernos más. Espero nadie se ofenda:

 

Querido Cristiancito                                    Santiago, 21 de Julio de 1982

Esta es la tercera vez que te escribo sin poner la carta al correo. Una ya está muy añeja; y la otra y esta, van junto a las revistas que te envío.

Estoy preocupada que estés con poca $. ¡No sé como puedes vivir con 500 dólares al mes! El mes pasado tu papá te envió un cheque por doscientos dólares. Es poco. Hubiéramos querido mandarte más, o lo que te dije por teléfono, pero aquí la recesión va y los enfermos no pagan porque tampoco tienen $. Aunque con la nueva consulta estamos más optimistas (otra vez tuve que acarrear muebles al centro). Solo gastamos en lo indispensable, en muebles. Claro que del traslado se encargó Juan… y está bien contento con el resultado. Creo que se me va al hoyo mi viaje a Palma en Septiembre, era mi sueño. No tanto por $ sino porque tengo que acompañarlo. Es difícil ver la llegada del retiro. Ahora pidió permiso sin sueldo otro mes, mientras le sale la jubilación. El pobre se siente desambientado. Me da ternura, y es muy duro sentir que hay cosas que ya no se vivirán.

El clima en la casa ha mejorado. La nueva empleada es serena y sabe su trabajo. Está contenta. Tiene tres hijos grandes y una chiquitita de cinco años. Mónica (mi hermana) volando entre un trabajo y otro, siempre asegurando que le va a ir mal. Es demasiado perfeccionista, y baraja al mismo tiempo demasiadas ideas sin decidirse por una, y hasta última hora.

Ha sido bueno inscribirme en el Taller Literario. Me ha entretenido conocer gentes tan diferentes; hay una bióloga, un abogado, una estudiante, y un técnico en electrónica. La única sin profesión soy yo. La semana pasada comimos y bebimos dos botellas a la hora de almuerzo arreglando el mundo en la Sociedad de Escritores. Y lo que me ha pasmado es que mis cuentos los han encontrado tan buenos que el conductor del taller me ha dado orden de enviarlos a un concurso literario argentino. Te envío los cuentos. Me he dado cuenta que es lo más fácil escribir, me largo nomás y después quito lo superfluo. Hay gente que escribe regio en el taller y solo una lo hacía tipo novelita rosa, pero ahora descubrí sus poesías y eso sí que es bueno. Si continúo en esto, podría pertenecer a la Sociedad de Escritores no publicados. Hasta tienen una sigla y entregan sus manuscritos al grupo en tapas con dibujos….. estoy maquineando una novela. Lo malo es que tengo la obligación de escribir un cuento semanal, con el título que después te dan.

A Álvaro (hermano menor) lo siento como si fuera un extraño. Creo que vive muy presionado en la universidad, y siempre está preocupado. A veces pienso que somos jugadores frente al tablero de ajedrez y con solo referencias de cómo se juega; me gustaría que supiera que nada es demasiado importante como para vivir en continua tensión. Si puedes escríbele algo sobre lo que se te ocurra, que lo haga sentirse un poco más tomado en cuenta. El 30 de Septiembre es el cumpleaños de Mónica y el 25 de Noviembre el de Álvaro. Si puedes envíales algunas letras a cada uno…. (y dile a Gonzalo y Álvaro).

Albertito (hermano mayor) no ha escrito desde su vuelta de España. Los papás de Aída (esposa de mi hermano, Alberto) no fueron a Europa. Y no los he llamado ya que no dieron señales de vida para el matrimonio de tu hermano, Gonzalo. Les envié parte con invitación y los invité además por teléfono…

Mientras te escribo tu papá me pregunta cómo redactar un aviso del curso que va a dictar sobre neurocirugía en el Colegio Médico. Ahora para él soy una escritora…. ja, ja, ja (así es que no sé, ni qué te cuento).

Me tomaron presa el lunes y me llevaron a la 1ª comisaría, creo en Santo Domingo. Esperé que Juan se fuera al hospital a las 2pm, para ir con la Guillermina, la empleada, en mi Chevrolet a su consulta en el edificio Carlos V, llevándole plantas y otros detalles. Lo malo es que mientras la Guillermina cuidaba el auto en el paseo peatonal de Huérfanos, y mientras yo llevaba plantas, muebles, sillas y de “un-cuanto-hay” al noveno piso, me dieron las tres de la tarde. Se empezó a llenar el paseo de gente y no pude retroceder por Bandera, y preferí seguir por Huérfanos hacia Estado, y ahí me pescaron. Era un joven oficial, más otros de tropa que no sabían qué hacer. Se armó un círculo de gente, y la Guillermina, creyendo que las “canastillas” y los insultos que llegaban desde un edificio cercano eran para ella, les contestó igualito, con sus “canastillas” propias, gritos y sacadas de madre. Preferí despacharla bien apurada para que llamara por teléfono a Juan para pedirle auxilio. El oficial no sabía qué hacer en medio de la trifulca. Habían fotografiado la patente del auto, a él, y a mí por suerte no, por estar adentro del auto. Y el vehículo de carabineros no llegaba nunca y se acumulaba más gente. El pobre con su walkie-talkie reclamaba y pedía refuerzos. Total, con un sargento adelante y otro bien sentado atrás, yo misma me fui manejando a Santo Domingo. Media hora después salí libre y manejando mi auto. Las infracciones fueron: 1. manejar por paseo peatonal, 2. manejar con los documentos vencidos desde Abril (no lo sabía), y 3. no usar lentes al conducir. Pero funcionó perfectamente el mecanismo de los amigos….. como el ex capitán de Algarrobo que conocíamos. Juan me esperaba comiéndose las uñas en la casa y hasta se olvidó de su consulta. Estaba tan contento de verme enterita que solo se fue a su consulta después de tomar té. Los enfermos esperaron. Después me llamó desde su oficina. Le encantó el arreglo de plantas y la disposición de muebles (esa tarde iban a llegar más de 40 detenidas, escuché que le decían al guardia…. y uno que ni sabe de eso por los medios de comunicación).

Ahora se armó un corto circuito en la pieza de Álvaro. El electricista hizo mal la instalación de un enchufe…. Juan duerme siesta, más tarde lo invitaré a dar una vuelta y te pongo esto al correo. Hay que hacerle más fácil la transición del hospital a su nueva vida. Es cuestión de tomárselo con “Andina”.

Escríbeme, y dile que lo hagan Alberto y Gonzalo (dos hermanos que también vivían en el extranjero). Juan espera cartas como el “maná”. Es tan dependiente de eso el pobre.

Te quiero desde aquí a donde te encuentres

Ximena

 

Para Terminar….y este epílogo es el mío:

¿Por qué me gusta escribir?

¿Por qué escribo?

¿Por qué cuento?

¿Por esa herida que no cura? ¿Por eso escribo?

¿Fue esa la herencia de mi madre?

No lo sé.

¿Lo sabe usted?