Autoficción 60: El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal Silva Henríquez…. comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini….

En la siguiente carta tu padre menciona tangencialmente el conflicto que habían tenido con Anita, y que aclaró tu hermano en la autoficción anterior (59). Aparentemente, tus padres le pidieron a tu hermano que su señora, Anita, escribiera unas pocas líneas de disculpas para borrar todo el bochorno y empezar de nuevo. Eso da entender su carta. Sin embargo, al conversar con tu hermano hace pocos días, te contó que no recuerda nada de eso, y que jamás le escribieron una carta de disculpas a nadie. Disculparnos, ¿de qué?, te gritó por la línea, mientras manejaba su auto por algún lugar de Canadá acompañado de su amigo Allan Lathrop. Pero tu padre lo escribió claramente….. o a lo mejor esas cenizas ya se han enfriado demasiado y ya nadie lo recuerda:

 

“…..ojala la Anita mande cuatro letras para superar esta situación tan absurda….”

 

Te menciona también el cáncer de tu tío Manuel (casado con tu tía Mónica, hermana de tu madre) que trágicamente lo sacó violentamente de este mundo en corto plazo; el Pac-Man lo agarró sin soltarlo más. Tu padre intenta también ayudar a tu amigo Rodrigo García, o “García los buenos”, como les decías tú, un médico chileno que exploraba posibilidades de quedarse a trabajar en USA en esos años, después de una estadía en la Cleveland Clinic. Fue un proyecto que finalmente les resultaría, pero no recuerdas cual fue el mecanismo por el cual lograron emigrar para quedarse en USA.

En septiembre de ese año, en el 88, ya casi llegaba la fecha del importante plebiscito en Chile, donde los ciudadanos decidieron si Pinochet seguía en el poder (ganando el Sí) o llamaba a elecciones para el año 89 (ganando el No). Ese 5 de Octubre, Pinochet perdería el plebiscito, y por un porcentaje bien parecido al pronosticado por tu padre:

 

“…el plebiscito lo ganará la oposición, creo, por un 60%, siempre que no haya fraude….”

 

 

Stgo 14 Sept 88

 Querido Cristián

 Recibimos ayer una carta y copia de 2 cuentos y un apartado de un trabajo científico. Gozamos como siempre de tus escritos, que son muy inteligentes y entretenidos. Este fin de semana iremos a Viña porque se casa Rodrigo, el menor de la tía Tata y amigo de Alberto.

 Te voy a dar una mala noticia. El tío Manuel, el marido de la tía Mónica, presenta un cáncer en la próstata que parece muy maligno. En todo caso lo ha tomado con mucha fuerza de voluntad y está siguiendo un tratamiento que ojala de buen resultado.

 Otra cosa que quería contarte es referente al Dr. García. Alberto tenía un compañero médico que se fue a EE.UU. donde tomó contacto con un abogado especialista y logró quedarse trabajando allá. La síntesis de cómo logró esto es meas o menos en base a lo siguiente: la ley en EE.UU. para darle un trabajo en EE.UU. tiene que poder, a través de avisos publicados en la prensa, que no haya ningún candidato norteamericano para hacerlo. La ley no dice en qué diarios, ni en qué sección del diario debe publicarse este aviso. Este abogado que conoce todas las artimañas elige el diario y la sección del diario, que conviene, y que da por resultado que nadie lea el aviso y nadie se presente a postular al trabajo. Con eso logrado, todo lo demás resulta fácil. Si tu amigo García quiere, le consigo el nombre y dirección de este abogado que es de Nueva York. Aquí el clima ha ido muy bien y ya tenemos días de primavera.

 El plebiscito lo ganará la oposición, creo, por un 60%, siempre que no haya fraude. Le escribí a Gonzalito y ojala la Anita mande cuatro letras para superar esta situación tan absurda. Averigua y mándanos información anticipada para ir a algún lugar de veraneo en Cleveland.

 Recibe Camila, Pilar, y tú un cariñoso abrazo y beso de tu mamá y hermanos y mío.

 Juan

 

 

Y finalmente llegamos a otra carta memorable de tu madre. Primero menciona a Pilar Serrano, la esposa del escritor José Donoso. Aparentemente iban a una manifestación para apoyar el No, donde debían presentarse con escobas. En esos años se organizaban protestas bien singulares:

 

“….estoy sentada ante un café en el Copelia. Son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano a una manifestación con escobas (pero se me olvidó traer escoba….)….”

 

¿Existirá el Copelia todavía? O también se enfrió y pasó de moda, dejándole el paso a otros lugares de encuentro, otros restoranes.

Tu madre pronto se refiere a una comida en Punta de Tralca, en el refugio veraniego perteneciente a la Iglesia y donde el Cardenal Silva Henríquez había establecido su lugar de vacaciones. Ya estaba aparentemente recuperado del accidente de auto sufrido unas semanas antes donde lo atendió tu padre (leer autoficción 54) y parecía estar con ánimos de celebrar. Tu madre, como siempre, se desdobla en detalles apetitosos, escribiéndolo todo como si garrapateara un cuento:

 

“….había empanadas y filete. Comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini…”

 

Y las manos, se fija deliciosamente en las manos con ojo de “escribidora”::

  

“….la monja bien anciana que nos servía tenía las manos rugosas de lejía y las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor de hilo….Gran servilleta blanca con que limpiaba los restos de su boca…”

 

Asistían al almuerzo con Reynaldo Sapag, el mismo que después escribiría un libro sobre el Cardenal (leer autoficción 54) y….:

 

“…también estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje….”

 

Y lo remata con una frase lapidaria porque el Cardenal, después de participar tanto del debate público, después de defender con tanta fuerza y energía los derechos humanos, ya estaba en retirada, y….:

 

“…..a ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado…..”

 

 

Stgo, 23 Sept 88

 Cristián querido

 Estoy sentada ante un café en el Copelia. Son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano a una manifestación con escobas (pero se me olvidó traer escoba….).

 El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal. El invitó a Sapag Sra. e hijo, y a Fierro Sra. e hijo, pero Juan Alberto(tu hermano) estaba de turno. Sapag tiene un lado de la cara tieso y una mujer bien buena moza y que no abrió la boca. La noche antes pasé vomitando las tripas, parece que por el agua….así es que me porté tiesa de dignidad para no caerme. Había empanadas y filete. Comida “di Cardinale”, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini. La monja bien anciana que nos servía tenía las manos rugosas de lejía y las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor de hilo….Gran servilleta blanca con que limpiaba los restos de su boca. A ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado. También estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje. Ni por cortesía le dirigió la palabra al joven hijo de Sapag o a su mujer, y si yo hablaba parecía tan conveniente como regar la alfombra. Claro que no fui simpática. Cuando el habló de que “estas cosas antes no sucedían”, recordé el voz alta la muerte en el exilio de O’Higgins, las de Manuel Rodríguez y los Carrera, Balmaceda, etc..

 Me cayó gordo (lee lo que dicen en esas páginas de La Época que estoy coleccionando).

 Se casó Rodrigo, hijo de la Tata y René (38 años) con la hija de un médico (19 años y linda). Fuimos a la fiesta gran fiesta. Me gustó volver a ver primas.

 Cuéntame las gracias de Camila y las que le inventas a Pilar.

 Un gran abrazo

 Ximena

 

Tu padre te escribe nuevamente un 15 de Octubre, pocos días después del plebiscito del 5, pero desgraciadamente no toca el tema porque te cree bien informado:

 

“….no te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información….”

 

Te has perdido lo más sabroso, Cristián, y tendrás que esperar otra carta de tu madre para saber cómo ocurrió todo eso. Mientras tanto, en la carta actual, tu padre te aconseja que no seas muy prejuicioso al atender meetings relacionados con tu especialidad….. meetings que sin embargo, con el pasar los años, todavía miras con desconfianza, porque sientes que muchos científicos establecidos, “famosos”, se construyen trabajosamente una plataforma, un andamiaje, “una marca”, para después explotarla y sacarle provecho como si fuera una mina de oro; eso es todo, y ocurre en casi todas las profesiones sin excepción. Pero te gusta el consejo de tu padre (y que curioso, ahora que lo relees, notas que lo escribiste en el tiempo presente, como si tu padre todavía viviera):

 

“……en esos encuentros, no todo es ironía querido, Cristián. En esas reuniones salen cosas interesantes. Nos guste o no, el progreso científico se muestra en esas reuniones. Habrá gente tonta y superficial pero también hay gente de verdadero valor. Es problema tuyo descubrir a esas personas….”

 

Y las descubriste, descubriste a esa gente valiosa, las encontraste, pero fueron excepciones, y sobre todo te gustó conversar y conocer a esos desconocidos que formaron parte de los cimientos de lo que crecería después, los que acarreaban la antorcha por subterráneos apartados, lejos del aplauso organizado, el papel picado y el reconocimiento en diarios chillones.

Y el lugar de veraneo con que tu padre soñaba, desgraciadamente nunca llegó:

 

“…..no te olvides de mandarnos información sobre lugares de veraneo, porque sería muy lindo que pudiéramos juntarnos en Julio o Agosto próximo. Todos en casa muy bien….”

 

Santiago, Octubre 13 de 1988

Queridos Cristián, Pilar y Camila;

Ayer recibimos tu carta y me apresuro a contestarla. En la noche te llamamos y tu andabas en Chicago, de lo cual me alegro mucho porque en esos encuentros, no todo es ironía querido, Cristián. En esas reuniones salen cosas interesantes. Nos guste o no, el progreso científico se muestra en esas reuniones. Habrá gente tonta y superficial pero también hay gente de verdadero valor. Es problema tuyo descubrir a esas personas.

US$ 1,350 como tu nos señalas, no es un sueldo fabuloso, pero si estás en algo que te gusta, ese sueldo es muy gratificante. Cuando Pilar entre a trabajar a la NASA, ustedes se podrán “reír de los peces de colores”. Ojala que a ti te salga el permiso de trabajo y después la residencia, y que Pilar logre su doctorado. Son lindos desafíos que a futuro te darán muchas alegrías y satisfacciones. La cuota del computador, cancélala con la tarjeta American Express y todos aquellos gastos indispensables como los que has señalado en tu carta.

La foto de Camila, muy lindas y ojala nos mandes nuevas fotografías, pues ya estará más grande. No te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información.

Estamos felices que se cambien a la nueva casa, que por lo que dices es muy barata en relación a las comodidades que les ofrecerá. No te olvides de mandarnos información sobre lugares de veraneo, porque sería muy lindo que pudiéramos juntarnos en Julio o Agosto próximo. Todos en casa muy bien.

Recibe tú, Pilar y Camila, cariñoso abrazo y beso de la mamá, los hermanos y mío.

Juan

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