Ernest Yeager (3)

Se sobresaltó y se le empezaron a caer los dientes, a salpicarme con dientes, a escupirme con dientes. Mi hermano siempre me ha dicho que al final me iba a escupir, y así estaba ocurriendo, me escupía pero nunca imaginé que iba ser un escupido de dientes, de dientes carcomidos, de dientes amarillos y carcomidos, una lluvia de dientes….

…….así terminaba un mal sueño que me asaltó hace pocos días. No logré recordarlo completamente así que es mejor continuar con los diarios de esos años, cuando trabajaba para el profesor Ernest Yeager en Cleveland.

 

Me he entretenido leyendo estas cápsulas de tiempo comprimido –que ahora comparto- y que han permanecido escondidas por muchos años en una caja de cartón grande en el subterráneo de mi casa. Es triste, pero había olvidado prácticamente todos los detalles de esa época. De manera que continúo con este diario, anécdotas de mi pasado de Cleveland, unos años donde todavía no encontraba un rumbo cierto, donde no sabía qué hacer, qué atajo tomar para encaminar mis pasos hacia un futuro mejor.

En la nota anterior (Yeager 2) mencionaba que cuando me encuentro en aprietos, cuando me siento acorralado, escribo para salir a flote; es algo bastante cierto y que siempre me ha terminado ayudando. Durante los años de estas notitas, había regresado de Alemania, donde trabajé por un año en el Fritz Haber Institute como posdoctor bajo Jurgen Sass, un Electroquímico prometedor, importante, pero que buscaba tanta ambición y reconocimiento, que simplemente perdió el rumbo y sucumbió, cayó estrepitosamente en el abismo del desorden y el alcohol. Creo que por esos eventos, más otros acontecimientos que también fueron muy importantes en mi vida, me empujaron a buscar una carrera en el mundo de la industria y no el académico. Y creo que escogí bien porque entre mis intereses no estaba el hacerme famoso, ni reconocido académicamente como miembro fuerte en alguna universidad importante. Creo que no solo me faltaba “crema” en el segundo piso, pero también habían (y todavía los hay), tipos muchísimo más capaces. Por suerte lo noté y no seguí invirtiendo más tiempo precioso viajando hacia otros laboratorios, institutos distantes o países lejanos. Pero como decía, leyendo estos pequeños diarios que ahora comparto, y que en realidad son pequeñas confesiones que en su momento me salvaron de algo, noto con claridad que siempre me importó la gente, sus historias, sus dramas y sus problemas. Tribilin, por ejemplo, era un personaje notable. En todos los grupos de investigación existe siempre alguien que no obtiene su doctorado porque simplemente no supo realmente terminar nada, no saben concluir capítulos, es como si sufrieran atención deficitaria, donde todo los distrae, cualquier acontecimiento los descarrila, y por eso mismo entran en una fase de estudiantes eternos, donde los despiden o por necesidad del grupo se incorporan y los contratan porque tienen una buena técnica, saben usar bien un instrumento, ayudan a solucionar problemas. Ese fue el caso de Wess Aldridge, o Tribilin, como le decíamos, porque caminaba igual que ese personaje de Walt Disney. Todas las mañanas llegaba con una bolsa plástica donde acarreaba un sándwich, una banana, y un huevo duro. Gracias a él pude terminar mi doctorado porque sabía preparar los mejores electrodos que usábamos en las celdas de combustible, esas baterías de hidrógeno/oxígeno que se usan en el programa espacial. Era un consumado artista que conocía esos secretos artesanales tan necesarios para coronar con éxito las investigaciones. Venían incluso de la NASA a consultarlo o a verlo trabajar para reproducir unos resultados importantes. Claro que los visitantes se tenían que tragar los dramas y problemas íntimos que Tribilin compartía a gusto cuando se sentía en confianza.

Otro personaje que se menciona bastante en el texto es Daniel Scherson, un electroquímico chileno que en ese tiempo encaminaba sus pasos en el mundo académico. Ha hecho una buena carrera, se hizo conocido y ha llegado a ser presidente de la Electrochemical Society de este país. Él junto a otro profesor le dirigieron la tesis de doctorado a Pilar.

Otto Sensor fue una pequeña compañía de micro-sensores electroquímicos que nunca logró prosperar. Fue fundada por Otto Prohashka, que renunció a su flamante trabajo en el departamento de Ingeniería Biomédica de Case Western Reserve University para lanzarse por esos caminos. No tuvo éxito, fracasó estrepitosamente, y en el intento casi pierde la vida porque se quedó en la calle: sin fama, sin dinero y muy pocos amigos. La última vez que lo vi estaba en los huesos; lo único que le faltó hacer fue estirar el sombrero. Trágico, triste espectáculo. Pero aquí están los diarios:

 

Miércoles 27 de Febrero de 1991

Afuera nieva y corre un viento helado de invierno. Camila está en la casa con Pilar, resfriada y aprovechando la tele.

Tribilin parece que continúa con sus dolores de espalda porque no he sabido nada de él. Me he enterado que un estudiante de Daniel Scherson salió mal en el examen para ser aceptado en el programa de doctorado. A Yeager hoy no lo hemos visto porque está trabajando en las oficinas y laboratorios de Otto Sensor como consultor. A veces, cuando solicito un meeting con él, parece que se relaja tanto que a veces se duerme y la cabeza se le cae hacia un lado. Hoy tuve una reunión con él, donde además de los dolores de espalda y los problemas en el estómago, ahora está resfriado, y tanto, el pobre, que apenas puede toser o sacar el aliento con algo de tranquilidad. Tribilín se ha mejorado, pero esta vez fue su señora la que tuvo problemas. Vive en Arizona, me dijo, y ella está mal. Nos cuenta que la historia empezó cuando en el subterráneo de la casa donde vive su señora, la casa que arrienda, encontraron termitas. El dueño llamó entonces a una compañía exterminadora de insectos que le llenó la casa de químicos, trampas, venenos mortíferos. Y así fue como la pobre terminó con espasmos epilépticos, incontrolables y apenas alcanzó a llamar a Tribilín que no podía hacer nada desde Cleveland. Cuando contestó le tiritaba la mano.

 

Jueves 7 de Marzo

Yeager se mantiene activo repletando su agenda con nuevos meetings y reuniones. El domingo llega un electroquímico soviético al laboratorio. Los soviéticos fueron los que avanzaron mucho en esta área porque descubrieron la importancia que tenía en la electroquímica moderna, la pureza del agua. Pese a su enfermedad, Yeager se mantiene combativo y alerta. A veces, después del almuerzo –que para él son una pocas pasas y galletitas con queso, café, una sopa en polvo- se duerme derretido sobre su enorme silla donde se le abre la boca como una caverna desierta.

 

Martes 25 de Marzo

Yeager organiza un meeting en su oficina para hablar de su Centro Electroquímico, pero muy pocos atienden. En un punto de la reunión, su voz apenas se escucha, pero todos le siguen, le siguen sus gestos, sus manos saltonas por ese Parkinson cruel y sin miramientos que poco a poco se apodera de él. Está tratando de buscar financiamiento para su Centro, pero por el momento hay muy poco dinero y por eso poca la gente en su oficina. Parece como si todo un castillo de naipes, construido con el esfuerzo de años, ahora se le viniera abajo como un pesado ladrillo. A veces levantaba la mano y esta le temblaba, entonces recurría a la otra, y así, unidas, muy firmes, apenas evitaba los temblores claramente visibles.

 

Lunes 1 de Abril

Hsia partió a trabajar a otra universidad. Hace pocos meses terminó su doctorado bajo Yeager y desde ese entonces trabajaba como posdoctor en la detección de L-dopa –el famoso químico relacionado con el Parkinson- usando métodos electroquímicos. Y así, al igual que Yeager, el cual lentamente parece soltarle terreno a la enfermedad, el deterioro, Hsia tuvo que reconocer también que después de mucho trabajo, los métodos electroquímicos no son eficaces para detectar L-dopa en tejidos diológicos y emprendió vuelo. Como un pájaro de mal augurio se acabó el dinero, no encontró nada novedoso en su investigación y tuvo que vaciar el escritorio, archivar sus papeles y partir a buscar nuevos horizontes en otros lugares. El Parkinson y la L-dopa se quedaban aquí, con nosotros.

 

Jueves 9 de Mayo

El imperio de Yeager se derrumba. Después de una conversación donde me dijo que no tenía dinero y que por favor viera donde podría ir a trabajar, partí a Washington en auto para asistir a un Meeting de la Electrochemical Society y conocer de primera mano como está la oferta en otros lugares. Fueron siete horas de manejo desde Cleveland a Washington. Yeager en algún momento pensó asistir, pero la enfermedad y los dolores lo convencieron que quizás lo mejor sería esperar y trabajar desde aquí. Las posibilidades en la Eveready se han esfumado, pese a que el hermano de Yeager trabaja ahí. Jim Ackridge, el tipo que me entrevistó, se movió bastante bien como para asegurarse de que yo no obtuviera la posición. La entrevista fue breve, pocas preguntas, y más bien fue como pasar revista a un libreto que ya estaba escrito. La decisión estaba tomada, pero había que oficializarlo todo con una entrevista de trámite rápido. Ackridge es un tipo muy afirulado, portador de esa sonrisas torcidas donde el esfuerzo que hace lo muestra hasta en las orejas, quizás arrugando la nariz brevemente, cerrando los ojos de manera asimétrica. Unas pocas preguntas y dio por terminada la entrevista después de tan solo 15 minutos. Recuerdo que me preguntó por esos amigos que tengo en Washington y que viven en Chevy Chase; parece que eso le impresionó al muy mediocre. Que lejanos los tiempos de cuando vi llegar al tipo de la IBM al laboratorio preguntando… “¿Y donde está Fierro”? Desgraciadamente no tenía la residencia y tuve que continuar trabajando aquí, en la universidad porque ellos me estaban ayudando.

Tribilin me cuenta de su amigo esquizofrénico mientras me ayuda con un electrodo. Es un veterano de la guerra de Vietnam, me dice, que trabajando en ferrocarriles, le llegó la época de la modernización y empezaron los despidos. Al final quedó trabajando en un turno de noche donde se volvió loco porque no podía dormir. Entretanto su madre falleció en un hospicio, y el hermano le quitó la casa y unos cuantos dólares de herencia al falsificar el testamento. Al final la poca plata que recibía del Social Security (el fondo público de jubilación), un gran porcentaje lo usaba el hermano mayor para comprar vino. Lo mandaba a comprar vino y después lo abusaba físicamente. Al final abandonó esa casa que lentamente se inundaba de botellas vacías para vivir con Tribilin. El hermano del amigo esquizofrénico, que está en permanente tratamiento de drogas, tomó la posición efectiva y le robó unos 200 mil dólares, los que perdió haciéndose pasar por corredor de la bolsa. Su amigo enfermo ahora vive de los intereses que le dan unos 20 mil dólares que logró salvar del hermano. Por otro lado la señora de Tribilin vive en Arizona y gasta casi toda su sueldo llamándolo por teléfono a Cleveland…. no entiendo cómo al pobre Tribilin le resultan tan bien los electrodos….

 

Viernes 31 de Mayo

Yeager cada día aguantando con más dificultad los dolores. Ayer escuché que posiblemente pediría una silla de ruedas para moverse en el futuro. No sé si tendrá que tomar pronto un test para renovar su carnet de manejar; seguro que no lo aprobaría. Arrastra los pies de manera muy notoria y se le nota en el gesto que ya apenas se aguanta. Bien triste.

Denisse, la secretaria, a veces lo abusa verbalmente, le grita y le falta el respeto. Tribilin está bastante asustado porque le faltan 5 años para jubilar y al paso en que todo se está moviendo, puede ser forzado a retirarse antes. Sandy y Gupta (otros dos posdoctores del grupo) siguen escribiendo propuestas, pero ahora ya no las puede firmar Yeager como investigador principal. Klopman, el jefe del departamento, se las firma como un favor. Mientras tanto Scherson toma palco y me parece que espera tranquilamente como se derrumba el imperio para lograr la herencia de algún equipo costoso (de Yeager), más espacio para sus laboratorios, o algún dinero que sobre, o quizás papeles o algunas migajas.

Todavía no han podido encontrar un nuevo director para el Centro. Mike Weber dijo que no; parece que utilizó la oferta que le hicieron como una posibilidad de subir en el escalafón de su actual trabajo. Joe Gordon me parece que tampoco aceptará la oferta. Gordon recientemente obtuvo un buen ascenso en su compañía y creo difícil que se mueva a Cleveland. Le dije eso a Yeager, pero apenas me escuchó, se le caía la sopa de la boca.

Mi contrato vence a fines de Junio, en un mes más, y todavía no tengo nada concreto. He conversado con gente de NASA y con Otto Sensors, pero un trabajo concreto todavía no se materializa. La semana pasada en la General Motors solo fueron malas noticias; no tienen dinero. Los investigadores están haciendo lo más aplicado y punto. En la Eveready la cosa no resultó porque Ackridge se las ingenió para estirar el proceso y así ganar más postulantes y rechazar mi posible posición en la empresa.

 

Lunes 3 de Junio

Mañana viene la doctora Osteryang a dar una charla en el departamento. Es la nueva candidata al cargo de Yeager. Es mujer y por lo tanto es muy querida por la administración. Finalmente una mujer a cargo; no sería una mala idea. Yeager con un bastón acompaña Peter Faguy y lo invita a almorzar. Jim, el secretario del Centro, está buscando trabajo al ver que Yeager se ha quedado seco y sin dinero. Scherson se soba las manos y espera, espera y espera a que la fruta le caiga madura. Yeager creo que lo sabe; pero igualmente lo ayuda y todavía le da consejos y lo apuntala. Mi posible trabajo con Otto Sensor puede cristalizar en cualquier momento. Hablé el sábado con Otto y hoy lunes por teléfono nuevamente. Existe la posibilidad de encontrar algo de dinero a través de la NASA lo que aumenta mis posibilidades. La crisis en la universidad creo que se acentúa. Los salarios son malos y realmente no hay dinero para hacer investigación. Los profesores de contrato permanente circulan con cierta inmunidad y una tranquila displicencia que se les nota al abrir la correspondencia que pasan a recoger a la 10 de la mañana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s