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Mis países

Antes de volar a USA vendí el Fiat 600, blanco, y por algún motivo extraño, simplemente partí de Chile como si encaminara mis pasos hacia una sala de clases. Partí como estudiante y sin esa idea inicial de largarme para no regresar nunca más. Era un paso, no un salto como el que dio mi hermano Gonzalo al partir hacia Canadá. Lo mío fue más solapado, no parecía una partida, un corte, era simplemente un paréntesis; me iba para ir a estudiar lejos y prepararme mejor, ya se vería. Mi hermano Gonzalo, por otro lado, se fue más de frentón, casi de portazo. Ya había estudiado en USA donde había obtenido su flamante título de ingeniería comercial, y simplemente en Chile no se acostumbraba, y pocos lo supieron comprender. Lo amordazaban las costumbres, los trámites, las reuniones, los cafecitos. Tenía trabajo, no le iba mal, pero algo le picaba, y decidió volar y buscar nuevos horizontes con Anita y sus dos hijas. Chile y su estilo de vida lo asfixiaban.

A mí me ocurrió algo parecido, también estaba asfixiado y me sentía como un extranjero en Chile, en mi propio país. Pero ahora me doy cuenta que era culpa mía, porque eso es algo que me ocurre en casi todos los lugares. Incluso en mi propia familia a veces me sentía extraño; me molestaba esa manera oblicua de decirnos las cosas, no te preguntaban “a”, pero te preguntaban “b” de una manera que implicaba “a”, aunque no directamente. Había mucho claro-oscuro, mucha danza para decirnos las cosas por su nombre. También, sobre todo mi madre, recurría mucho al mensajero, al “dile a tu hermano que bla-bla-bla-bla”, en lugar de ir ella directamente a decirlo. Los temas peliagudos eran siempre borrosos, poco claros. Éramos –¿somos todavía?- poco transparentes para decirnos las cosas, había mucho mensaje velado, escondidos para tratar los temas y decirnos las cosas por su nombre. Quizás por eso estas notitas me salen más directas, aunque duela, aunque me duele y nos duela un poco a todos.

En esos años, también era callado y eso me ayudó porque tengo la impresión que a los callados les va mejor en USA. En Chile hay que ladrar mucho, demasiado, y en esa época era malo para eso. Con Gonzalo teníamos edades parecidas, éramos jóvenes, y cuando emigramos aprendimos a generar nuevas raíces a costalazo limpio, dándonos de culo sobre el pavimento. Pero así ocurre cuando uno es joven, donde nos sentimos invencibles y corremos riesgos, viajamos, nos tiramos al río, saltamos. Me fui de Chile como estudiante y me fueron a dejar sin problemas al aeropuerto. Cuando me despedí, me abracé con los papás, los hermanos y los amigos; pero a Gonzalo no le ocurriría así. A él no lo iría a dejar casi nadie de la familia –con excepción de nuestro hermano Álvaro, el menor- porque nadie lo entendió, sobre todo nuestra madre que estaba hecha un trompo. ¿Por qué se iba de esta maravilla para buscar nuevas aventuras? Lo fue a dejar el chofer de la Cepal, donde trabajaba en ese entonces.

En un principio Gonzalo había tratado de emigrar hacia Australia, donde tenemos un pariente, una prima de nuestra madre. Fue así como hizo todos los trámites rutinarios, como visitar el Consulado, llenar formularios, entrevistarse, y cuando ya lo tenía casi todo listo, a pocas semanas de su partida, lo llamaron por teléfono para contarle que su madre había conversado con ellos para informarles de algo grave. ¿Qué era eso? ¿Que les había dicho? Les había largado la noticia-bomba y teledirigida de que en su familia, en la familia de él, de Gonzalo, habían muchos miembros con problemas mentales –lo que no era cierto- y que basado en esa información ya no lo podían aceptar como inmigrante. De más está decir que hasta ahí llegaron los preparativos de su inminente partida. Todo reventó y no le quedó otra alternativa que pensar en Canadá; pero antes, siguió los consejos del consulado: “la próxima vez”, le dijeron, “cuando trate de aplicar en otro consulado, no se lo cuente a nadie y hágalo solito.” Por una extraña coincidencia, nuestro padre le dio el mismo consejo cuando llegó a casa, pero con un agregado de color: “no se lo cuentes a nadie, mijito, no se lo cuentes a tu madre hasta que lo tengas todo listo. Ella está ta-ta-ta-ta-ta.” Y así fue como lo hizo, no se lo contó a nadie, ni siquiera a nuestra madre y por eso fue que partió sin ninguna despedida porque cuando ella se enteró, lo desaprobó con rabia y dio la orden perentoria de que nadie lo podía ir a dejar. Así fue como partió con su señora, Anita, y sus dos hijas, solos a buscar nuevos horizontes a Canadá. En el aeropuerto de Montreal lo esperaba un amigo de nuestro padre que lo llevó a un Hotel de mala muerte donde comenzó su nueva vida. A las pocas semanas ya aprendería algo de francés para conseguir trabajo.

En mi caso llegué a USA a la Universidad de Georgetown, en Washington, para aprender inglés. Tenía recomendaciones del cura Patricio Cariola lo que me ayudó bastante. Así fue como conecté con José Zalaquett (que Pinochet había expulsado pocos años antes) que me ofreció todo su apoyo. Recuerdo que llegué totalmente perdido a su oficina, ubicada en la Universidad de Georgetown donde trabajaba en un proyecto. Después de saludarlo, de inmediato tuve la seguridad de que me ayudaría, porque al ofrecerme café, lo hizo generosamente y sujetando una servilleta enorme, blanca, del porte de una bandera. Mi inglés no era bueno, y me preguntó a donde pensaba ir a estudiar. A Cleveland, le dije. De inmediato me corrigió el acento, me enseño a pronunciar “Cleveland” como los gringos, y me dio nuevos consejos. Al menos tendrás una buena orquesta, me dijo, al mencionar la Orquesta Sinfónica de Cleveland. Al final, no solo me abrió generosamente las puertas de su departamento, pero terminaría jugando ajedrez con sus amigos, todos verdaderas luminarias que después he visto como grandes personajes, escribiendo editoriales en los diarios y revistas más importantes de Washington. Él sería el que me terminaría escribiendo la carta que mandé a Case Western Reserve University, donde explicaba las razones por las que me gustaba la química, y los motivos por los que quería continuar con el doctorado. Y resultó, pero ahora que lo escribo veo un poco la locura de toda esa empresa: me había ido de Chile sin mucha claridad y cuando ni siquiera me habían aceptado. Pero me largué; esas son las aventuras que uno emprende cuando joven. Por eso me cuido –espero- cuando critico a algunas de mis hijas. En todo caso de ahí para adelante no tuve más remedio que acostumbrarme a vivir en un país extraño. Vivía en departamentos de torres altas y olor a encierro.

A los pocos meses, cuando finalmente aterricé en Cleveland, llegué primero a la oficina del departamento de química, de Case, donde las secretarias me ayudaron, me indicaron donde me tenía que alojar, comprar pan, leche y me presentaron a una estudiante de Colombia, Rosario Neira, que me siguió ayudando, mostrándome el departamento y algunos profesores. Es increíble la generosidad con que uno a veces se topa y sin ninguna planificación. Lo curioso es que el edificio donde pasé mis primeros meses –Clark Towers– lo había conocido antes mi hermano, Alberto, cuando vino a Ohio como estudiante de intercambio en las secundarias. Lo sé por una filmación que él hizo en esos años. A lo mejor un miembro de la familia que lo acogió en ese entonces se enroló como estudiante en mi universidad.

Me demoré varios años en acostumbrarme. Y me convencí que a lo mejor aquí, en USA, finalmente me podría sentir a gusto, cuando leí a algunos de sus escritores que más me gustaron. Y desde ese entonces noto que pertenezco a esas tierras que describen en sus textos escritores peruanos, argentinos, chilenos, sirios, gringos. Siento que pertenezco a esas casas, a esas familias, y ahí definitivamente no me siento un extranjero. Esas son mis patrias, ahí me siento en mis países.

No se te olvide, tú te vas a morir.

No han sido solamente los olores los que me transportan hacia otros mundos y otros años, porque mucho más efecto me produce la música. Bobby Goldsboro, por ejemplo, y su fantástica melodía “Honey”, donde recuerda a su novia o esposa que ya no está con él, me empuja hacia mi niñez. Y claro, ahora que entiendo la letra de la canción, me hace recordar la muerte, algo que vagamente percibía cuando niño. Ahora que entiendo mejor el inglés, noto que la canción completa es un poema recordándola a ella en gestos cotidianos, simples, como cuando lloraba viendo una teleserie en la TV, o cuando le chocó el auto y pensó que él la recibiría con rabia, pero ocurriría todo lo contrario. Y hasta que llega ese día de primavera y pájaros cuando partió para no verla nunca más. Estaba sola cuando se la llevaron los ángeles, nos canta Bobby, dejándolo a él sin compañía para comprobar solitariamente como crecería vigoroso y también solo un árbol frente a la casa que habían compartido. Y después -como no- llegó “Love Story” a Chile. Otra historia de amor pujante y mucha muerte, donde ella es nuevamente la que fallece debido a un cáncer fulminante. Fue un dramón previsible, pero que me hizo llorar y me acercó la muerte a mi ventana, la llegué a tocar. Recuerdo que era la época de la Unidad Popular y el país estaba tremendamente dividido y convulsionado, donde todos se peleaban, pero curiosamente comunistas y gentes de derecha hicieron cola para salir juntos y conmovidos del cine. Ahí me quedó bien claro que uno se podía morir, y que la gente se moría. Todavía era una película, la muerte era de película, pero había mucha realidad en ese drama, y uno salía contento de estar todavía vivo. Creo que el tema de la muerte y los recuerdos es algo que siempre me ha interesado, me atrae.

En un The New York Times de esta semana, leo sobre un App para usar en los celulares. Consiste en que te manda un mensaje texto cinco veces al día, y sin previo aviso, para recordar tu mortalidad, tu futura e inexorable muerte. “No se te olvide, tú te vas a morir” lee el texto. Y te invita, al presionar con el dedo, a leer una frase o un poema relacionado con la muerte. Al principio la idea me pareció macabra, pero después, pasado el primer susto, leí otro poco más y la idea me intrigó. El App, conocido como, WeCroak, fue creado por Hansa Bergwall, un publicista de 35 años, junto con Ian Thomas, de 27, un desarrollador freelance que vive en Nueva York. Bergwall cuenta que la idea le nació del folklore bhutanés, que aconseja contemplar la muerte cinco veces al día para ser feliz. Hasta el momento cuenta con 9 mil usuarios, y la mayoría –eso es lo curioso- entre los 20 y 30 años de edad. Por supuesto que al final instalé el App en mi celular después de comprarlo por un dólar. El problema es que no me acordaba de esa transacción, cuando por la mañana, despistado y con sueño, tomé el celular entre mis manos. Lo primero que leí fue horrible: “no se te olvide, tú te vas a morir”. Todavía adormilado, me acordé aliviado de la compra anterior y moví la pantalla con los dedos para leer el texto siguiente que me tranquilizó bastante:

“La muerte es el sonido de un trueno distante en un día de picnic.”

W. H. Auden

No está mal como para empezar el día, pensé. Y como siempre le dije a Pilar, ahora más convencido, que tuviera cuidado al manejar por la autopista hacia el trabajo porque había mucha nieve y hielo. Al poco rato me llega otro de Borges. Pero antes, “no se te olvide, tú te vas a morir”:

“Nosotros olvidamos que todos somos hombres muertos conversando con otros hombres muertos.”

Llego feliz a destino después de presenciar innumerables accidentes y más conciente de los peligros, pero feliz de estar literalmente vivo, muy vivo. Noté que en el trabajo aproveché de otra manera el café que tenía entre mis manos, y toqué feliz la taza caliente que me entibió los dedos y obligó a percibir más concientemente el aroma del café, los ruidos, la nieve blanca del invierno.

Todavía no han pasado suficientes días; pero percibo que es bien útil esa idea de recordar mi futura muerte de manera sorpresiva; le da otra dimensión a mi jornada laboral. Así fue como me siguieron bombardeando con otros recordatorios parecidos. Me gustó el que me llegó al final del día de hoy, un viernes, cuando llegaba a casa y estacionaba el auto: “no se te olvide, tú te vas a morir”. Para leer después un texto del escritor chileno (ya muerto) Roberto Bolaño:

“La vida es una sucesión de malos entendidos que nos llevan hacia la verdad final, la única verdad.”

En el fondo el App nos regala pequeños Love Story, pequeñas melodías “Honey”. Lo seguiré usando.

¿Hasta cuando?

Hasta que no quede nada IV: ¿Qué habría pensado el papá de todo esto?

Afuera, a través de las ventanas, se ve la nieve blanca, y el sol de un día de invierno en Northville, Michigan. Adentro, nuestro perro patagónico, el Copo, espera pacientemente a que lo saquen a pasear, a dar su vuelta por el vecindario. Es una tranquilidad que contrasta con lo que está ocurriendo en el seno de mi familia en Chile, donde todo se ve menos tranquilo.

La distancia y estos problemas, me empujan y ayudan también a ver y a examinar a mi padre, a mirarlo con otras lupas y espejos. ¿Fue realmente un buen médico? ¿O fue nuevamente otra farsa, producto del marketing y la política que muchas veces florece en los hospitales o cualquier otro lugar de trabajo? Recuerdo que siempre hubo mucho conflicto en ese ambiente médico donde él trabajó, mucho Superman dispuesto a imitar al jefe máximo, y a caminar con ese disfraz de Batman por los pasillos del Instituto de Neurocirugía donde habían tremendas rivalidades y mucho ego. Creo que ese ambiente le impidió crear escuela; si vislumbraba a un médico joven que se insinuaba como sobresaliente había que neutralizarlo a tiempo antes de que se transformara en competencia. El mundo claramente se dividía entre ganadores y perdedores. ¿Y donde estaba uno? ¿Donde se ubicaba uno? Esos rumbos y alternativas siempre me molestaron y las rechacé, creo que por eso me esforcé concientemente en tomar otro camino. Recuerdo que mi padre se asombraba cuando alguien consultaba sobre qué hacía uno, qué estudiaba su hijo. Y uno contestaba con un “soy químico, estudié química,” sin mencionar el doctorado en química o cosa parecida (y sin mencionar tampoco que el puntaje no me alcanzaba para estudiar medicina). Mi padre se asombraba, y creo se preguntaba con bastante curiosidad –por sus gestos, su mirada, una sonrisa escondida- cómo era que lo hacía uno para sobrevivir y ganarse la vida. Mi tía Oriana, por otro lado, era más divertida, porque además de preguntarme “¿y cuando vas a tener polola, Cristián?”, me interrogaba sobre el famoso doctorado, para agregar con más confianza y fuerza: ”¿pero cuando vas a ser un médico de verdad?” A lo mejor añorando un rocío de las glorias de mi padre, pero que yo no quería y tampoco buscaba.

En ese tiempo las esposas también ayudaban, sobre todo si eran buenas mozas como mi madre, una especie de “esposa-trofeo”. Pero ahí también tomé un rumbo diferente porque me casé con una mujer “de esfuerzo”, como lo indicó mi madre años atrás, y que ha trabajado toda su vida afuera y adentro de la casa, que usa sus manos sin vergüenza y también su intelecto; y claro, con esfuerzo. Y con ella hemos tenido dos hijas amantes también del trabajo, y querendonas de los animales y la naturaleza.

Me he tocado con antiguos pacientes de mi padre –incluso aquí en Washington- y  siempre se han mostrado agradecidos. Nuevamente: ¿fue realmente un buen médico? Yo creo que sí. Y la otra pregunta difícil y más complicada: ¿fue realmente un buen padre? También creo que sí.

Recuerdo los viajes en auto, en un fin de semana cualquiera cuando nos dirigíamos hacia Algarrobo. Por la radio se escuchaba a Leonardo Favio junto al ruido de la carretera; eran otros tiempos. Al llegar a Melipilla ofrecían liebres a la orilla del camino, y en algún momento nos deteníamos en La Montina para comprar fiambres, y quizás probar un lomito o “un montino”. Los años parecían eternos e inmutables, y mi padre manejaba a paso seguro, como un chofer convincente y eterno. Casi al llegar, cruzando El Quisco y sentados en el asiento de atrás, todos gritábamos al superar una piedra que estaba a la entrada del balneario, al principio de un glorioso túnel de eucaliptos. Hace algunos años se robaron esa piedra y poco tiempo después, muchos se esmeraron en destruir una isla que protegía unos maravillosos pingüinos. Por eso ya no me interesa visitar Algarrobo; solo me queda la memoria, el aroma salado de una playa y muchos recuerdos. Mirando a la distancia, noto que una de las cualidades importantes de mi padre fue esa seguridad que siempre nos supo regalar a destajo; no nos defraudó, no desertó. Cuando sucedía algo malo en nuestro entorno, sabíamos que podíamos contar con él, era la roca firmemente adosada a la orilla de la playa a donde siempre podíamos arrimarnos para buscar ayuda. Como médico, conoció a mucha gente, hombres y mujeres que fueron sus pacientes y que muchas veces ocuparon posiciones claves en distintas oficinas públicas y de administración. Por eso, si uno necesitaba un papel firmado, un trámite, un timbre, él lo sabía encauzar de manera rápida y eficaz. Cuando llegaba de regreso a casa, después de uno de esas diligencias, siempre me preguntaba: “¿y cómo te atendieron, cristiancito? ¿cómo te recibieron?” Y uno, un tanto avergonzado, le contaba la firme, que todo había salido bien, muy bien papá, no joda. Claro que cuando contestaba, no le mencionaba ese final, ese no joda, pero se lo daba a entender de múltiples maneras con la mirada, los gestos, los silencios. Lo veía ahí sentado, e imaginaba que en algún momento él lo había pasado mal. Nunca se lo pregunté, pero me parecía intuir un momento difícil, donde fue tremendamente rechazado por algo, por alguien, y donde lo habían recibido bien mal. Vivía para su trabajo, y cuando llegaba a la casa al final del día, la comida tenía que estar lista porque devoraba como si pronto tuviera que partir apurado a la guerra. Los fines de semana a veces nos armaba panoramas, como fue ir a andar a caballo con un teniente Carmona.

Con mi madre tengo menos recuerdos de ese tipo. Y sus historias eran estrambóticas y más descabelladas. En unos de mis tantos viajes de visita a Chile, por ejemplo, mi madre en una oportunidad me recibió alarmada. Había tenido una pesadilla como muchos de los malos sueños y conjeturas que a veces la asaltaban. Que yo llegaba de visita a Santiago, me dijo angustiada, que caminaba por sus calles, me cruzaba con familiares, pero no los saludaba, y claramente la evitaba a ella, mi madre. Qué tremendo, cristiancito, me dijo. Y nos pareció tan ridícula esa pesadilla, tan disparatada, que ella misma no siguió explicando nada y yo preferí no preguntarle más detalles. ¿Por qué la rechazaba?

Lo complicado es que trato de recordar esa pesadilla, cuando creo que eso es justamente lo que nos ocurre ahora, pero no encuentro los detalles, los datos, las cifras, los olores. Salgo a caminar y no resulta, no logro penetrar hacia esos días, no encuentro el código…..

¿Donde está esa roca a la orilla de la playa? ¿Quién me la movió?

¿Que habría pensado el papá de todo esto?

¿Que ya no queda casi nada?

Hasta que no quede nada III: Con qué cara viene al entierro de mi marido si usted fue su amante?

En la contribución anterior contaba que mi madre había escogido compartir su vida con mi padre para mejorar el pull genético que afectaba a su familia. Una familia de altos apellidos y mucho rango, pero de capa caída y condenada por la naturaleza, al emparejarse demasiado entre primos y parientes, entre “gente como uno”. A ella misma la tenían en línea para casarla con un primo hermano, pero al final se decidió por “el roto” de mi padre. En general pareciera que acertó con eso del pull genético “mejorado”, porque los hijos no le llegaron al mundo con cola de cerdo, pero conmigo no tuvo tanto éxito porque desde chico fui muy callado y bueno para fijarme en detalles, detalles tristes y buenos para el olvido; pero que yo no olvido, no puedo olvidar. Esa es mi falla genética.

Por ejemplo, cuando mi padre comenzó a ser derrotado por la vejez y los años, mi madre nos mandó a todos sus hijos (hija incluida) una carta diciendo que ya no daba más, y que nosotros teníamos que hacernos cargo de él; sobre todo los hijos que vivían en Chile, y que ellos debían aceptarlo en sus respectivas casas por períodos largos. Nunca se habló de atención especializada, o de vender algo para ayudarlo; eso nunca se discutió. Así fue como el experimento propuesto por mi madre se implementó de inmediato, pero no funcionó; fracasó no solo porque mi padre se paseó como un perdido por las diferentes casas que no eran las suyas, por camas que le eran ajenas, pero sobre todo falló cuando mi padre, el Profesor Extraordinario de Neurocirugía, se sentó en la taza del water (en la casa de mi hermana) y defecó sin darse cuenta que tenía la tapa cerrada…… nunca le pregunté a mi hermana cómo limpió. ¿Ocupó un paño mojado? ¿papeles absorbentes? ¿Pañales? ¿Le contó a alguien más en su casa?

Finalmente mi padre falleció solo y sin atención especializada, sin enfermeras o cuidadoras. Mi madre le confidenció a mi hermano, Gonzalo, como había ocurrido todo. Le contó que cuando vio que mi padre se precipitaba hacia su final inevitable, salió del departamento por unas horas porque era muy estresante verlo morir, escuchar los sonidos, los espasmos, las súplicas. Muchas veces, en esos momentos previos a la muerte, uno entra en un sopor, interrumpido por breves momentos de mucha lucidez y angustia, donde uno percibe que ya se muere y lo resiste con mucha fuerza, lo pelea y batalla. Es ahí cuando se hace necesario administrar medicamentos, calmantes, a los que mi padre no tuvo acceso. Ella, mi madre, se quedó por un largo rato afuera, esperando, para que al regresar estuviera muerto. Lo que ocurrió tal como había sido planificado.

 

-¿Cómo? ¿Qué? ¿Te entendí bien? –le pregunté a mi hermano, Gonzalo.

-Claro. Así. Tal cual. Ella debe haber pensado que como yo en ese entonces era monje budista, me lo podía contar sin problemas…..

 

Mi hermano, Gonzalo, entonces le volvió a preguntar qué había pasado, cómo había ocurrido todo, pero ella no se lo repitió, y simplemente le dijo que había pedido un vaso de jugo de naranjas y había muerto.

Y a mí, que siempre me han gustado ese jugo, desde ese entonces ya no me gusta tanto.

 

Luego en la Iglesia mi madre se notaba radiante, liberada, y nunca nadie la vio derramar una sola lágrima. Y hubo un encontrón que desgraciadamente no presencié. Ocurrió cuando mi madre divisó a una señora que trataba de saludarla, pero que ella rechazó sin miramientos con las siguientes preguntas que dejaron a muchos mudos, temblando:

 

-¿Y usted quién es? ¿Cómo viene al entierro de mi marido? ¿Cómo se atreve? ¿Con qué cara viene, si usted fue su amante?

 

Desgraciadamente en ese momento yo estaba en otro lugar de la Iglesia y no lo pude ver en persona, pero me lo contaron mis hermanos. Me habría encantado escucharla….. haber podido hablar con esa señora, y quien sabe, a lo mejor darle las gracias por el mucho bien que le pudo haber causado a mi padre.

 

Al final del servicio, nos subimos a un auto negro, con el cadáver de mi padre en un ataúd ubicado atrás. Fue ahí cuando mi mamá repentinamente se puso a hablar del médico que pocos minutos antes le había dedicado unas palabras muy cariñosas a mi padre. “A ese no lo nombraron director del Instituto de Neurocirugía”, nos dijo, “porque tenía los dientes feos. Y todavía los tiene horribles”. Y entonces miró a su alrededor para ver el efecto que provocaban sus verdades, sus latigazos de conocedora del mundo. Y yo miré al pobre chofer que seguía haciendo lo que dictaba el contrato: manejar y estar atento a los otros autos, llegar a destino. La verdad es que no lo podía creer; y aunque uno no había firmado ningún contrato, guardé silencio, y no me atreví a decir una sola palabra. Desgraciadamente yo tampoco manejaba; me habría gustado poder hacerlo, por hacer algo, al menos. Solo guardé silencio y me quedé mudo. Y sentí pena, vergüenza, porque mi madre claramente no podía cambiar de marcha, no sabía como mover la palanca de cambio y olvidarse por un momento de las intrigas, las conversaciones de pasillo, las maquinaciones siniestras. Sentí cierta envidia por el chofer, que seguía mirando hacia el frente como si no hubiese escuchado nada, impertérrito, sordo, cuadrado con las obligaciones de su contrato. Sentí curiosidad por las historias que debe haber conocido de tantas otras familias como la nuestra, por los cuentos y recriminaciones que debe haber escuchado al moverse adentro de su auto, encerrado en esa burbuja, inmutable, entre el torbellino de Santiago para llegar hasta un cementerio. Cuando finalmente llega a su casa al final del día, me pregunté, ¿hablará con su pareja sobre todo lo que había escuchado? ¿Repetirá esos diálogos, esas historias inconexas, esas recriminaciones, al sentarse a la mesa, cuando ya no maneja, y sin la necesidad de obedecerle a un contrato?

Me he dado cuenta que el drama en que estamos últimamente inmersos en el corazón de nuestra familia, encaja perfectamente con esta narrativa de vida de adulto….. hasta que no quede nada.

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Termino de corregir y leer este texto en la librería Barnes & Noble aquí en Northville, Michigan, a las 1 PM de un viernes 29 de Diciembre del 2017. A mi lado pasa un viejito ayudándose con un “burrito”. Su señora, otra viejita, lo acompaña. Los dos tienen un libro “Tenth of December: Stories” de George Saunders, en sus manos, un libro que quiero leer, que deseo conocer. Ellos no se dicen una palabra, pero se entienden; uno los ve y parece una danza. Así me gustaría llegar a viejo. ¿Resultará?

Hasta que no quede nada II: “me casé con un roto, tu padre.”

¿Por qué será que ciertos hechos y cometarios que uno ha escuchado cuando niño, en el seno de la familia, demoran tanto en salir a la luz? ¿Será por nuestra necesidad de buscar cierta normalidad dentro de un mundo que no era, que casi nunca fue normal? ¿Será por rehuirle al conflicto? ¿Será por esa cierta vergüenza ajena que llegamos a sentir al ver lo que ha sucedido y lo que está pasando? Por ejemplo, me he dado cuenta que mi padre, el afamado neurocirujano, Juan Fierro, el “macanudo”, “el mejor médico de Chile” -como me aseguró en su día el mecánico de Davis, asombrado con su nuevo descubrimiento, cuando fuimos a reparar nuestro Chevrolet Impala rojo, uno bien aletudo- ese gran médico, parece que no era tan “macanudo” en su propia casa. Esa sensación de grandeza también me la inoculaban ciertos amigos de mis padres, cuando al saludarme me empujaban a un futuro glorioso: “¿Y? ¿Qué piensas seguir, qué piensas estudiar? ¿Serás tan macanudo como tu padre?”

Fue triste, pero nuestro padre, aparentemente tan afamado afuera, el Profesor Extraordinario de Neurocirugía “afuera”, fue poco afamado “adentro”, en su casa, porque en nuestra propia casa casi nunca tuvo el mismo prestigio, sobre todo enfrente a mi madre. Recuerdo cuando niño, cuando mi madre tomaba café en su cama y se pintaba y movía sus cremas adentro de un necessaire celeste que se había traído de un viaje a Europa, me hablaba de su familia y sus grandes apellidos, los Cuevas, los Ossa, los Correa, los Donoso, para repentinamente saltar a la historia de mi padre donde era poco lo que podía agregar, aunque era bien contundente y me caía como un mazazo. Se daba el último toque en una mejilla, se pintaba los labios, y me repetía sin ningún rubor o espanto, como si estuviera probando el agua de un vaso:

-Me casé con un “roto”, tu padre. Por susto a tener hijos tontos, fallados, con problemas genéticos, me casé con él porque en Chile y en nuestra familia todos se casan entre ellos.

¿Y qué hace un niño cuando escucha algo así? ¿Llora? ¿Se enoja? ¿Sale corriendo? No, no ocurre eso, uno simplemente se toca las manos pequeñas, abre los ojos pequeños pero que ya parecen de niño grande y entonces escucha, sigues escuchando y miras a tu alrededor, al necessaire, las cremas y los cepillos y sobre la superficie pareciera que no ocurre nada. Pero entonces llega tu padre al final del día y corres a abrirle la puerta como para decirle que lo quieres, que pese a ser un “roto” lo quieres y lo abrazas. Y apretando esos brazos grandes, enormes, que te regalan seguridad, ahí escondes tu rostro porque el mundo ahí es tibio y sientes que alguien te quiere, que alguien te protege.

Me he dado cuenta que esto que me pasa últimamente con mi familia, encaja perfecto con esta narrativa de mi infancia….. hasta que no quede nada.

Hasta que no quede nada

Todo comenzó de a poco, como empiezan los dramas, los asuntos importantes y los temporales trágicos. Mi madre, con 90 años, sufrió una caída frente al Hotel Hyatt de Santiago de Chile cuando porfiadamente se arrancó, literalmente se arrancó de su departamento para ir a tomarse un café. Por suerte la vieron caer unos mozos que salieron de inmediato a prestarle ayuda. Mi pobre hermana no supo de ella por varias horas. Llamaba a su celular sin muchos resultados. Salió entonces a buscarla en los distintos sitios que ella siempre acostumbra, como el McDonald de avenida Kennedy cerca del Parque Arauco, el Parque Arauco donde a veces come algo, y en su departamento, donde olfateó el baño, y la buscó incluso debajo de la cama; todo sin ningún resultado. A lo mejor, en la desesperación, mi hermana se asomó también por el balcón pensando que se habría caído (siempre conversamos sobre eso; los peligros de un balcón en un piso tan alto). Solo cuando a mi hermana ya no le quedaban escondites por descubrir y toda esa zona ya le parecía más familiar que el patio de su casa, se le ocurrió ir al Hyatt, donde la encontró sentada en una mesa de tres patas, rígida, y con una taza de café fría al frente. Luego de los exámenes de rigor (que pagó mi hermano, Alberto), le encontraron una trizadura en la pelvis. Por suerte nada muy grave, pero estaba claro que necesitaría cama y atenciones especiales por un tiempo largo. Fue ahí, al conversar con mi hermana, que salió el tema del dinero. ¿Cómo afrontar la nueva situación, los gastos? Ella sugirió que sería bueno que conversáramos todos los hermanos para ver como se pagaría. Eso gatilló el siguiente e-mail que removió más nubes y soltó algunos truenos:

 

                                                Diciembre 8, 2017 5:55 PM

Queridos, Alberto, Gonzalo, Mónica y Álvaro (¡Plito!)

Cc: copia a las respectivas parejas (Marlen, Pilar, Aída)

Pareciera que la mamá está llegando al final de su largo camino. Creo que a veces fallecemos muy pronto o demasiado tarde. ¡Yo a veces me engaño pensando que no me tocará! Lo triste es que tengo la impresión que la mamá finalmente está en esos descuentos que se precipitan después de una caída.

…. y claro, ahora vendrán gastos que hay que solventar y prontamente. Siempre me acuerdo que cuando falleció el papá, me parece que fue Alberto el que corrió con todo. Yo no puse un peso para comprar el cajón, por ejemplo.

Sería triste que en esta etapa de la vida siguiéramos el mal ejemplo que nos dieron nuestros padres al pelearse con tanto hermano, hermana y parientes. Espero que eso no ocurra entre nosotros. También creo que los papás han hecho mal al no dejar sus asuntos más arreglados de antemano. ¿Qué se hará con las pocas cosas materiales que han dejado en este mundo, por ejemplo? Sería triste si al toparnos por casualidad en un supermercado del futuro, en un aeropuerto, nos tuviéramos que hacer los lesos y escondernos, doblar el rostro y mirar hacia otro lado para no tener que saludarnos. Creo que para evitar malos entendidos sería bueno saber y conocer que fue lo que decidieron ellos. Y para no seguir con rodeos…sería bueno saber si ellos, por ejemplo, decidieron –y aquí estoy siendo bastante hocicón-, pero sería bueno saber si ellos decidieron no dejarle nada a uno de nosotros. Si ese fuese el caso, creo que lo justo sería que ese alguien no se sienta con la necesidad de contribuir con nada por ahora. Sería lindo poder transparentar entre nosotros eso que ellos desgraciadamente no supieron hacer bien en su momento

Un fuerte abrazo

Cristian

 

Después de una reunión de mis hermanos Alberto, Álvaro y mi hermana Mónica, ella mandó el siguiente e-mail:

 

Diciembre 8, 2017 7:53 PM

Hoy en la mañana quedé de buscar y escanear los documentos que tenga o pueda encontrar de los papás, y enviárselos a cada uno de ustedes.

Me tomará unos días hacerlo, pero imagino que será dentro de la semana.

Que tengan un buen fin de semana. Ya llegué hace poco del departamento de la mamá, y está mejor de cuando partimos hoy en la mañana. Quiso sentarse para comer, y le preparé espinaca con crema y papas cocidas. Se lo comió todo.

Cariños

Mónica

 

El 18 de Diciembre mi hermana Mónica finalmente “encontró” y nos mandó las escrituras de solamente tres departamentos, junto con los testamentos y sobre todo el último testamento, el más importante, el válido, y que firmó mi madre un 8 de Agosto de este año, hace pocas semanas cuando la llevaron en andas para que lo hiciera. Los documentos venían sin ninguna explicación, sin ningún texto. El 19 de Diciembre a las 3:38 PM, después de leer y conversar con un buen amigo, de esos que duran, le mandé el siguiente e-mail a mis hermanos (incluida mi esposa, Pilar):

 

Estoy triste porque finalmente leí el último testamento que hizo la mamá donde beneficia a la Mónica en términos demasiado absolutos. Le deja el departamento de la Calle Cerro la Parva, más el 50% del resto (el 50% de la casa de Algarrobo y el departamento de Manquehue). El otro 50% restante (de la casa de Algarrobo y el departamento de Manquehue) también sigue beneficiando a la Mónica porque hay que dividirlo por 5. Es decir no queda casi nada para el resto….. y considerando que antes ya le habían traspasado otros departamentos a mi hermana. Al menos sé de uno, en la calle Agustinas, porque el papá lo había puesto primero a nombre mío y después me lo pidió.

Por lo general los abogados aconsejan no hacer nunca un testamento tan inclinado hacia un lado, favorecer a un hijo o hija en términos tan absolutos, porque nunca se sabe la suerte que pueden correr estos. Uno puede enfermarse, perder el trabajo, etc. Al menos yo jamás haré algo así con mis hijas.

Encuentro que la mamá estuvo muy mal informada al escribir su último testamento donde tampoco respetó la intención final del papá (su propio testamento).

Copio al menos a Pilar, como la persona extra a este grupo, porque los temas importantes, aunque sean tristes, siempre los converso con ella.

Cristian

 

Mi hermano Gonzalo, que ha sobrevivido a un cáncer desde hace cinco años mandó una breve respuesta desde Canadá, donde vive. El 19 de diciembre, a las 7:28 PM escribió:

 

La realidad supera la fantasía. Las novelas de García Márquez son verídicas.

Buenas noches.

Gonzalo

 

¿Qué puedo decir?

Que me siento más viejo y también más cansado. Cuando leía el nuevo testamento firmado por mi madre hace pocas semanas, pensé que estaba equivocado, que no sabia interpretar los números, que “una cuarta de libre disposición” es el 25%, y que una “cuarta de mejoras” es otro 25%….. y que la suma de los dos no daban un 50%. Pero yo estaba errado. Los testamentos no son documentos que se largan sin preparación previa; sin un estudio detallado.

Ese día martes 8 de agosto de este año, mi madre se debe haber levantado nerviosa porque tenía que ir a firmar. Eso también necesitaba preparación, coordinar con los testigos y juntarse todos frente al notario, a la hora agendada y rápido, “ya firma, firma, firmemos.” Pero mi hermana, por el teléfono, no recordaba detalles de ninguna transacción (?). No entiendo cómo puede ocurrir algo así: a mí me regalan un sándwich y lo celebro como si fuese una fiesta y me acuerdo. Por otro lado, ¿sabían los testigos lo que estaban haciendo, lo que estaban firmando? Lo sabía Paulina Buhler, compañera de colegio de mi hermana, Inés María Angélica Petit Tirapegui, y María del Pilar Aylwin Ostalé, amiga de mi hermana. ¿Sabían que Mónica todavía estaba legalmente casada, pero separada por más de 10 años? ¿Sabían que bajo ciertas condiciones mucho de todo eso puede quedar en las manos de su ex marido? Por teléfono Mónica me insinuaba que iba a quedar la embarrada, todos peleados, cuando “encontrara los papeles”, pero nunca me dio detalles (no se “acordaba”). Lo que finalmente forzó la situación y no quedó más remedio que recordar y mostrar esos papeles firmados pocas semanas atrás (y no cuando mi madre falleciera, como estaba programado), fue la necesidad de dinero para ayudarla ahora, después de esa caída.

Cuando leí el testamento de mi madre creo que me enojé, es cierto, mi hermana tenía razón; pero lo que nunca imaginé fue la pena que me iba a caer encima. Eso ha sido más doloroso. Y ahora me siento como si estuviese de duelo, como si hubiese perdido a una hermana. ¿Cuanto vale eso? ¿Una hermana? ¿Vale un cuarto de departamento amoblado? ¿Vale un departamento completo en Calle Cerro la Parva? ¿La casa de Algarrobo? ¿Vale los departamentos que ni se mencionan? No creo, porque ahora veo que valía un edificio completo, entero… y me lo han robado. Valía una ciudad entera, completa, de la que no queda nada, no me interesa Santiago. ¿Y cuanto valía el recuerdo de mi madre? Ahí creo que perdí menos, no sé cuanto valía, pero creo que ese recuerdo vale muchísimo menos. ¿Valdrá un sofá? ¿Un sillón chino que siempre recuerdo en el living de la casa nuestra, en Santiago, cuando éramos niños? ¿Tendrá más valor que un cuadro pintado al óleo donde sale solamente ella, mi madre, siempre ella? ¿Valdrá más que el estacionamiento del departamento de Calle Cerro la Parva?

A veces pienso que nos estamos portando de la manera en que fuimos programados por nuestros padres; y que desgraciadamente fallamos, no logramos romper el código.

Envejecer es eso, es ir quedándonos paulatinamente más solos. Cada día que pasa nos deja menos recuerdos, menos cosas en común….. hasta que no quede nada.

Jugando al Fútbol

La diferencia está en que ahora ya sé y estoy conciente de que me voy a “terminar”. A lo mejor por eso me gusta mirar hacia esos años donde esa posibilidad parecía un imposible porque vivía en un estado de permanente eternidad. Desgraciadamente eso ya se terminó, y quizás por eso trato de mirar hacia esos años, para “desenterarme” de que algún día “eso” también me va a ocurrir a mí; me voy a terminar.

Mirando hacia esos años me doy cuenta que he estado poco preparado para muchas cosas, pero de alguna manera sobreviví. No estaba preparado para ir al colegio, por ejemplo, pero fui al colegio. Sufría cuando tenía que hablar en público en las clases de francés, y frente a mis compañeros apenas me salía el habla -tiritaba de susto- pero no me quedaba más remedio que intentarlo, y lo hice. En esos años se jugaba mucha fútbol en los recreos, y claro, le tenía terror a la pelota; y en este caso no solo temblaba pero arrancaba de los pelotazos. Por eso nunca jugué al fútbol. Salí del colegio porque había que salir. Recuerdo que en nuestra casa sorprendentemente no celebramos nada (?); lo que me gustó. Pero me perdí un lindo crucifijo de bronce que le daban a cada alumno durante la ceremonia de graduación. Después me recibí como licenciado en química de la Universidad de Chile y tampoco fui a ninguna graduación. Ya estaba en USA, pero mi padre me guardó los diplomas y me los entregó en uno de mis viajes.

Y así me ha ocurrido siempre. Los aparentes triunfos que he tenido en este peregrinar por la vida y por los años, la verdad es que me los he tomado como poca cosa, casi cercanos al fracaso. Después obtuve el título de doctor en química, aquí en Cleveland, pero ahí atendí a la ceremonia porque la verdad es que todos los que se graduaban asistían y no tenía otro panorama. Recuerdo que me puse una ropa rara, como disfrazado de algo, y me hicieron caminar por una tarima larga y alfombrada donde al final me dieron la mano y entregaron un diploma. Ya estaba instalado en Cleveland, lejos de Chile y de Santiago. Teníamos amigos gringos así que algo tenemos que haber hecho para celebrar, ya no lo recuerdo bien. Imagino que nos juntamos en nuestro departamento para compartir con hamburguesas y cervezas enlatadas. La verdad es que en ese tiempo nos conformábamos con pocas cosas para sentirnos como verdaderos millonarios. Éramos dueños, eso sí, de lo más importante y poderoso, esa completa ilusión de perpetuidad que nos ayudaba tanto.

Tiempo después de que me ocurre algo importante, re-visito los eventos y me doy cuenta que podría haberme preparado mejor, lo podría haber planeado de manera diferente. Y quizás eso me ha ayudado a no bajar la guardia, a no dormirme frente a los aparentes triunfos y logros; y cuando las cosas no resultan, absorbo el golpe de mejor manera.

Ya se cuela el sol entre las plantas del jardín. Es de madrugada y nace otro día que también terminará. El Copo espera su deliciosa vuelta matinal mientras los gatos esperan su comida. Tengo que terminar esta notita pronto. En el fondo toda mi vida se puede resumir en que he tratado de aprender a jugar fútbol, o he tratado de hablar sin susto frente a mis compañeros de colegio en una clase de francés. Pero como ya estoy demasiado conciente de que me voy a terminar, eso cada vez me importa menos; y lo miro todo como si ya estuviese afuera, es decir no muy diferente a como me sentía en mi sala de clases del colegio hace ya tantos años….

Como perdonando al tiempo

Me incomoda esta época del año. Los junios son así en este país, donde uno ve muchos animales atropellados en las autopistas; ciervos reventados, mapaches muertos, conejos, oposums, zorros, ardillas aplastadas; de todo encima de la carretera. Cuando empieza a mejorar el clima en Michigan, es normal que ocurra así, se nos va el invierno, y son muchos los animales que salen con sus crías en busca de alimentos y a enfrentar esa dolorida carnicería del camino.

 

El lunes pasado fue bien triste. Como de costumbre, salí apurado de la casa como a las 6:30 de la mañana. Al empalmar con la autopista 275 vi que hacia el norte y a los pocos metros, a la orilla del camino, había una pareja de aves rapaces, halcones de cola roja (red tailed hawk). Uno de ellos estaba claramente atropellado, muerto, mientras su pareja trataba de acercársele, pero de manera intermitente, atemorizado de los autos veloces que pasaban cerca, indiferentes, rugiendo y buscando nuevas víctimas. El pobre trataba de acercarse, y se movía para adelante y para atrás como el péndulo de un reloj antiguo, pero lento, “como perdonando al tiempo” (¡Piero! ¿Cierto?).

 

Los halcones tienen fama de poseer una visión muy buena, vuelan alto y pueden ver una pequeña rata a grandes distancias; son óptimos observadores. A mí me entusiasman por su agilidad, por sus vuelos rasantes y esa determinación tan grande que muestran cuando han escogido una presa a la distancia: se las juegan. Cuando uno se topa con accidentes como ese, y nota la resolución de la pareja solitaria, sospecha que ellos pueden llegar a sufrir tanto como uno frente a las tragedias. Al llegar a la casa, leí sobre las costumbres de esas aves en un libro que tenemos cerca de unos anteojos de larga vista. Todo adquiere más sentido cuando leo que esos halcones se emparejan de por vida, siempre juntos. Noto que ya me entero de costumbres que a lo mejor preferiría no conocer con tanto detalle. Dejo el libro a un lado. Siempre me ocurre así cuando compruebo de esas costumbres y ritos que se parecen tanto a las nuestras. Me intranquilizo, me molesto, me preocupa, como me ocurrió cuando leí algo sobre un santuario de elefantes, aquí en USA. Era un elefante rescatado de un circo y que entabló un fuerte lazo emocional con un perrito. Hasta ahí todo bien, todo normal. Siempre los veían juntos como dos compadres; cuando se movía el elefante para un lado el perrito lo seguía, como si los dos se hubieran adoptado, el uno al otro. Hasta que algo trágico ocurrió con el perrito. Los cuidadores solo se enteraron cuando el pobre elefante llegó con su querido amigo enrollado en la punta de la trompa. Ya nada se podía hacer, estaba muerto, pero de todas maneras el elefante lo trajo de regreso.

 

 

Por la tarde, después del día de trabajo, no quería enfrentarme nuevamente con ese halcón desamparado a la orilla del camino, y ver al único sobreviviente moviéndose de manera tan inútil; pero cuando enfrenté la curva en la autopista 275, todavía estaba ahí el pobre halcón, moviéndose como un péndulo de reloj viejo y acompañando porfiadamente a su pareja fría y tiesa, con sus plumas de colores rojos y cafés sobre el cemento caliente y gris del pavimento. Miré hacia otro lado, aumenté la velocidad del auto, moví el volumen de la música; pero sin muchos resultados. Estaban claramente ahí los dos, todavía los dos juntos. Llegué a la casa molesto, cansado, y no le dije nada sobre la muerte del halcón a la Pili; ¿para qué decirle nada si ella sabe mucho más de pájaros y animales que uno? Además ella también se topa con la misma carnicería cuando sale hacia el trabajo.

 

Al día siguiente, cuando me levanté de la cama, salí preocupado. ¿Qué hacer si encontraba al pobre halcón todavía esperando algún milagro? ¿Detenía el auto? ¿Me bajaba? ¿Llamaba a algún servicio de rescate? Pasé rápido para no mirar, para no enterarme. Felizmente ya no estaban, no quedaban rastros, ni siquiera habían plumas desparramadas sobre el pavimento. ¿Los atropellarían a los dos? ¿Llegó un coyote hambriento a banqueteárselos sin misericordia?

 

A la vuelta, como a las 5 de la tarde, pasé bien despacio para cerciorarme de que ya no hubiera nada, y felizmente así ocurrió. Había solamente un auto en pana, detenido, pero sin señales de algún problema serio.

 

En la casa, como de costumbre, hablamos sobre los asuntos simples del trabajo diario con la Pili; que Mike, mi jefe, seguía igual que siempre, amargado por el poco reconocimiento que le daban, que Trump no cambiaba, y que la pobre Hillary todavía se veía abofeteada después de su derrota. Al final lavé los platos. Cuando terminábamos de limpiar todo, de repente vimos volar un enorme halcón de cola roja que se instaló sobre el gancho de un árbol alto, como a 25 metros del suelo, en la casa del vecino. Nos miraba detenidamente. “Se va a comer a todos los pajaritos pequeños”, le dije a la Pili, preocupado, “se los va a comer”. “No, no te preocupes,” me contestó con voz segura, “se va a quedar ahí, quietecito, a pasar la noche. Mañana bien temprano volará. Cuando bajemos, no va estar; ya verás.” Tomé el anteojo de larga vista y lo observé por varios minutos. Se balanceaba encima de la rama como esperando, sin saber qué hacer, hasta que poquito a poco, después de varios minutos se empezó a acomodar, como arranchándose arriba de ese gancho.

 

Por la noche y ya en la cama, traté de leer otro poco, pero no lograba concentrarme en nada. Hacía varios días que tenía deseos de terminar el último libro de Richard Ford, pero me perseguía la imagen de ese halcón solitario, colgado arriba del árbol del vecino y observando hacia la cocina nuestra. ¿Era acaso el halcón de la pareja atropellada? ¿Era el mismo halcón de la autopista? ¿Cómo se sienten los halcones cuando les atropellan a la pareja? ¿Sufren? ¿Se olvidan pronto? Felizmente me duermo, apago la luz, dejo el libro y me duermo. Sueño que me bajo de la cama, lentamente, sin meter ruido para no despertar a la Pili (le carga cuando la despiertan) y bajo hacia el primer piso. Abro la puerta del family room, mientras le doy una galleta al Copo para que no ladre, y escapo hacia al jardín oscuro y silencioso de la noche. Miro hacia arriba y veo que el halcón ya se había ido. Imagino que estoy viviendo un sueño, y que todo lo que hago es un sueño y que lo mejor sería despertarme. ¿Me despierto o continúo? ¿Te ha sucedido a ti algo parecido? Sabes que es un sueño, y te debates sobre si vale la pena continuar o despertarte. Me decido por el sueño, por la exploración, por el halcón. Me acerco al árbol y me encaramo por el tronco, me entierro varias espinas pero continúo. Subo hasta bien arriba, hasta donde estaba el halcón, y ahí me quedo quieto, quietecito colgando de la rama alta. Era majestuosa la vista que tenía el ave; la disfruto. Y así me quedo por varias horas, hasta que veo que la Pili baja sola a tomar su desayuno. La miro y me pregunto cómo se sentirá preparándose el café. Parece absurdo, pero no logro entender por qué está sola. ¿Por qué bajó sola a prepararse el desayuno? Yo soy el que le preparo su café por las mañanas. La veo revolver el café con leche como si rezara, y por varios minutos no se mueve. De repente, sin probar el café, se levanta del asiento y afirma sus manos sobre el mesón de cocina y empieza a hacer unos stretching moviéndose para adelante y para atrás, como el péndulo de un reloj antiguo, pero lento, como perdonando al tiempo. Fue en ese momento, que sentí una soledad bien grande, profunda, y la imaginé también muy sola, bien desamparada. Cuando estamos solos como que nos da miedo sentirnos así, pero ahora percibo una cierta aceptación de pájaro, una cierta aceptación de halcón colgando de una rama.

 

Miré hacia abajo y afiné la vista hasta ver detalles increíbles, como las ramitas del suelo que se agitaban contra la brisa de la madrugada, o unas ratitas diminutas que jugaban persiguiéndose en el suelo. Me dieron unos deseos tremendos de volar y de transformarme en un halcón…… nunca imaginé que los halcones fueran tan inteligentes y que sintieran tanto.

Reconócelo, eres tú.

En una nota anterior mi primo, Nicolás Correa, me comentó algo sobre mi apellido y un especial juego de palabras que resulta cuando a Fierro se le come una “r”. ¿Le estoy haciendo una desconocida a un tal “Fiero” me consulta? Creo que su comentario tiene mucho de verdad. Es interesante porque nos muestra el poder del inconciente, esa sombra, ese amigote que nos conoce bien pero que calla, se tapa la boca y no nos dice mucho. Mi primo comentaba lo siguiente:

 

“….si “Fierro” es el apellido de tu padre, que no reconoces como “Fiero” podemos pensar que no reconoces que dentro de “Fierro” está contenido el “Fiero”, ¿no? Se puede interpretar aquí –con tu permiso querido primo- que no reconoces lo “fiero” de tu padre en ti, sino que ese aspecto (que se metió en la cabeza del otro para sacarle algo, o un Goodenough que te sometería como médico para que le abrieras la boca) está más conectado a una suerte de “deterioro” cuando se quiere ser alguien muy especial como estando por sobre las leyes de la termodinámica.”

 

Cuando me ocurrió todo eso y le hice la desconocida a “Fiero”, mi amigo Peter Faguy, estaba sentado en la oficina y me escuchó decir que ahí no había ningún “Fiero”. Fue entonces cuando me gritó: “That was you, Fiero, that was you!”, justo cuando ya colgaba el fono. Peter siempre lo recuerda y se ríe, pese a que él nunca se ha enterado de su significado.

 

Y ahora retrocedo muchos años: me encuentro parado a la entrada del cuarto de mis padres en la casa de ese tiempo, en avenida Suecia 1521. Es difícil reconocer cuan urgente es la llamada telefónica, pero pocos minutos antes ya había llegado la alerta principal; un accidente, un golpe en la cabeza y las indicaciones de irse de inmediato al Instituto de Neurocirugía (en Santiago, Chile) después de las consultas de rigor: ¿vomitó? ¿Perdió el conocimiento? Mi padre cuelga el fono y llama de inmediato al Instituto. “Déme con el médico de turno, señorita”. Se lo pide urgentemente. La frustración va en aumento cuando ella se demora y comienza a hacer sus propias consultas. Ahí empiezan los gritos, las demandas perentorias, los plazos, y a los pocos segundos el golpe fuerte del teléfono al colgar después de las preguntas de rigor:

-¿Qué con quien habla, señorita?…….. ¿Con quien cree usted que está hablando?……… ¿Y no me deje esperando en la línea, señorita, qué se cree?……….. ¡Déme con otra telefonista, usted no tiene idea! -y cuelga el teléfono que golpea como una bofetada, un látigo de plástico encima de la mesa, muy cerca de su cama.

 

No quiero ser injusto, a lo mejor ese paciente, ya situado adentro de una ambulancia estaba grave, con la masa encefálica chorreando sobre los latones grises del suelo, y necesitado de una urgente atención médica. No había mucho tiempo que perder:

-¡Déme con el médico de turno, señorita!

Y uno lo escuchaba a la entrada del cuarto como celebrando la suerte de no estar al otro lado de la línea, o sobre la camilla chorreando todo con sangre; estaba simplemente ahí parado a la entrada del cuarto, mirando y mironeando como lo he hecho tantas veces.

 

A lo mejor mi padre se sacrificó y gritó todo lo que había que gritar, pero por nosotros, para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. De todas formas ese “Fiero” nunca me gustó, y ahora que lo veo, ahora que casi lo toco a la distancia, me atrae incluso menos. Pienso que cuando uno se acostumbra a gritoneo en el trabajo, cuesta pasar de la primera a la segunda en esa caja de cambios, y la transición para abandonar el griterío se nos hace muy difícil. Por eso me esfuerzo, concientemente, -y a veces con poco resultado- en no ponerme emocional frente a situaciones de conflicto, me esfuerzo por no gritar y perder el control aunque a veces grite y patalee. Trato de no ser “Fiero” al rechazar ese apellido que también está adentro de mí, pero concientemente, y le doy la mano al inconciente para contarle que no se ha equivocado.

Y lo de “Fiero” va mucho más allá de un encontrón con la telefonista, porque mi padre profesionalmente tenía fama de peleador, de “Fiero”. Y aquí se hace necesario aclarar de nuevo por qué y por quien luchaba mi padre: peleaba por nosotros, para protegernos a nosotros. ¿Cual fue el precio que tuvo que pagar? No lo sé; espero no haya sido demasiado alto, pero trabajaba en un ambiente donde los médicos pretendían ser verdaderos supermans, ese era el ambiente que el Dr. Asenjo promovía en el Instituto donde él y solo él era el Dios supremo que gobernaba sobre un regimiento de súbditos. En el Instituto había un culto a su personalidad que impregnaba los muros, las oficinas, los pasillos. Recuerdo que la madre de una amiga, que trabajó en esos años en el Instituto, me contó tiempo después, aquí en Michigan, que por los pasillos circulaba el rumor que cuando Asenjo falleciera, le removerían el cerebro para estudiarlo detenidamente y averiguar de donde provenía tanta inteligencia extraordinaria. Había mucho marketing, y habían también leyendas épicas construidas en torno a su figura.

Las rivalidades y la competencia entre los médicos era también tremenda, fueron verdaderas “fieras” entre ellos. En la punta, bien en las alturas, estaba el doctor Asenjo y después, mucho más abajo, los aspirantes a las migajas que Asenjo les pudiera dar. Así fue como los amigos médicos casi no existieron y nunca pasaron por la casa nuestra; eran simplemente “relaciones”, pero nunca verdaderos amigos, nunca verdaderos compadres. ¿Fue ese uno de los precios que tuvo que pagar, mi padre? El ambiente era competitivo, sanguinario y solo para “fieras”, de eso no cabían dudas. Recuerdo la única ocasión en que el doctor Asenjo nos fue a ver a la casa de Algarrobo, ahí en la playa. Venía llegando de uno de sus tantos viajes al exterior, de un importante Congreso de Neurocirugía, y del cuello le colgaba una cámara Polaroid que recién había irrumpido en el mercado. Nos tomó una foto y después con gran pompa contó los tres minutos que necesitaba para mostrar el resultado. Durante esos minutos, caminó con mucha ceremonia mirando su reloj, y repasando los segundos como un mago, dirigiendo y concitando toda la atención. Frente a la quebrada que teníamos al frente, en el living de nuestra casa, el doctor Asenjo se paseaba y contaba los segundos mientras movía la futura fotografía como un vidente pronto a largarnos un conejo. Su señora también lo aplaudía y esperaba ansiosa el resultado, con expectación. Terminado el plazo, se produjo una exclamación de sorpresa cuando el doctor Asenjo desprendió un papel hediondo y mojado que tenía una crema azul adherida encima, para mostrarle la foto primero a mi padre. Él, al verla, abrió los ojos y la boca sorprendido y confirmó el hallazgo: fantástico, realmente fantástico (aunque no creo que realmente lo sintiera así). Después cada uno de nosotros la miramos siguiendo un turno que aparejaba la importancia de cada uno de nosotros en el living. A mí me tocó verla al último y al final nos abrazamos llenos de felicidad; habíamos participado de un descubrimiento prodigioso, no cabían dudas, una foto mágica había “aparecido” sobre un pedazo de papel (pero me pareció, por la bulla que metíamos, que debería haber sido todavía más espectacular el descubrimiento; como que exagerábamos). Pese a mis cortos años, pese a ser pequeño, me pareció que la celebración había sido excesiva, larga, y quizás algo forzada, poco común; tanto, que desconocí el comportamiento de mi padre. Ya a esa edad, uno había conocido la importancia de una fiesta de cumpleaños, o un diente que perdía para la felicidad de los conejos; pero esa celebración había sido especial, habíamos celebrado una fotografía, y mi padre no había sido el mismo frente a ese gran jefe que nos visitaba. Fue un doble descubrimiento, el de la foto y el comportamiento de papá.

Poco antes de fallecer el gladiador, mi padre-gladiador, me confesaría en una carta:

 

“Yo aparezco generalmente como un hombre duro, pero no es más que una defensa para no mostrarme débil, porque los débiles son arrasados por los fuertes.”

 

¿Será cierto eso que escribió mi padre?

Aquí solo he tratado de recordar en voz alta una parte de ese pasado que me tocó vivir en Chile para entender mejor por qué, con el transcurso de los años, he buscado otros derroteros para construir y descubrir mi propia ruta; siendo menos “Fiero” aunque topándome también con “fieras” y enemigos que buscaban sangre….. y de la tibia. A lo mejor mi situación no se presentó tan “fiera” gracias a ese gladiador, mi padre, que nos abrió el camino; no lo sé. Por otro lado puede ser que Chile es un país difícil, donde para sobresalir tienes que portarte como un gladiador debido a la falta de oportunidades que se te presentan. No lo sé. En todo caso, desde aquí, desde los Estados Unidos, aquí en Northville, Michigan, he podido darme el lujo de continuar siendo menos “Fiero”, hasta el punto de desconocer esa otra parte enquistada en mi apellido. En este país he tenido peleas memorables, pero sin el marketing, y una vez despejado el polvo de batalla he logrado regresar, como esos perros callejeros y mañosos, a la misma ruta de antes. Con los años y con el paso del tiempo puede que haya llegado a asociar a ese “Fiero” con un ser deteriorado, decadente, y por eso lo he dejado abandonado a la orilla del camino……. pese a que mi amigo Peter, aquí en USA, me lo recordara sorprendido: That was you, Fiero, that was you! ¡Reconócelo, eres tú!

Déjame que lo cuente con cartas: la transición hacia la democracia en Chile en los 80

Afuera amanece. Estamos en los Estados Unidos, en el pequeño pueblo de Northville, Michigan, lejos de Chile y sus trajines y después de muchos años de haber dejado el país. Ya no vivimos en Santiago o Talca, pero Chile es una página que se niega a que le impongan otra página encima. Tampoco creemos en el olvido; o dicho de otra forma, nos asusta el olvido y por eso el esfuerzo de resumir algunos años con esta versión parcial y subjetiva de un período importante en la vida nuestra. Lo escribo al calor de esa chispa que encendió hace algunos meses mi querida tía Oriana al regalarme una petaquita, una especie de chauchera antigua y que perteneció a mi bisabuelo, don Agustín Ramírez Gómez, médico de Quilpué, un pueblo cerca de Santiago:

 

-Tómala -me dijo antes de subirme al avión -perteneció a tu bisabuelo y yo pronto voy a partir, voy a morir, Cristián, y a nadie le importará nada, ni sabrán a quien perteneció esta petaquita.

 

Se la acepté con la ilusión de aprender algo sobre ellos, sobre mis bisabuelos y su tiempo. Una vez en el avión, en el asiento, la abrí con cuidado, y con mis dedos torpes intruseé los cueros desgastados por el uso y los años, hasta toparme con alegría con unos papelitos escritos por él. Fue un 14 de diciembre de 1885 cuando mi bisabuelo decidió averiguar cuan gordo estaba y nos anuncia que pesó 70 kilos, y que su señora Emma Ossa había llegado a los 60. Busqué entonces con urgencia más detalles sobre su vida, pero fue muy poco lo que nos logró decir. En la página siguiente escribió: Tabla de Dosis, 1884. Los números enteros indican gramos, y nos hace un listado de substancias aparentemente medicinales, que él mezclaba para dárselas a sus enfermos. Pero esa es solo una suposición, porque nunca sabremos para qué se usaba esa receta. Más adelante, el 29 de Noviembre del año 1988, nos escribió “tomé del Banco de Valparaíso 250.00 a seis meses plazo.” ¿Para qué pidió ese préstamo? ¿Por qué se dio el trabajo de escribirlo? En otra página del 11 de octubre de 1888 hay algo más personal que dice:

“….me han robado en mi casa 5 cucharas de plata, 1 alcuza, una lechera de plaqué, un gorro de ceda, 3 cucharas de plaqué”.

Pero tristemente más adelante no agrega nada sobre el robo. ¿Encontraría a los culpables? ¿Recuperó al menos una cucharita de plaqué? Finalmente en otra página y con la hoja casi rota y desprendida se puede leer: “1888, Diciembre 23. Nació la niñita Nora Elbira”. ¿Quién fue Nora? ¿Por qué lo escribió? ¿Por qué no escribió más? ¿Fue esa la hija de alguien que él amó entrañablemente? ¿La hija de una amigo o una amante? ¿Estuvo relacionado con el préstamo?

Y todavía quedan otros papelitos amarillos escondidos entre el cuero tieso y trajinado de la petaquita, pero solo sirven para iluminar la imaginación del que los lee porque ahí no hay nada escrito, solo líneas vacías que nadie utilizó. Las tomo entre mis manos, pero tristemente no logro encontrar nada.

Si alguien en esos años se hubiese acercado al oído de mi bisabuelo para contarle que de su vida, de toda su larga vida, solo esas famélicas palabras y números perdidos serían lo único que un descendiente en el año 2005, sentado en un avión y cruzando la cordillera, lograrían conocer de su vida –el robo, las cucharitas de plaqué, su peso, el préstamo, la niñita Nora Elbira- él se habría largado a escribir como un desesperado, como un hambriento de palabras recordando nombres y apellidos, ciudades enteras para que nosotros, para que ustedes, tú que estás leyendo en el asiento de otro auto, en tu cama, o quizás en un avión que ahora despega hacia la luna, conocieran algo de su vida. Por eso escribo este borrador, para que estas vivencias subjetivas y parciales no se pierdan, para saber que existieron y para que todo lo que aquí se muestra sobreviva otro poquito, y para imaginar que en muchos años más, los hijos de los hijos encontrarán estos papelitos y aprenderán de su pasado, de este presente grande que ahora tenemos por delante y que pronto será también historia. Se enterarán sobre las cucharitas de plaqué y de algunos sustos y esperanzas que nos tocaron vivir en ese tiempo en Chile.

Fue en el año 1973 cuando entré como estudiante a la Universidad de Chile. Un año que todos recordaríamos porque el 11 de Septiembre nos cambiarían el país y la forma de vida que conocíamos hasta ese entonces. Ese día, temprano en la mañana, nos llegaría con fuerza el golpe de estado al comando del general Pinochet y la junta que lo acompañaría por 17 largos años. Muchos chilenos perdieron la vida, y a nosotros, los sobrevivientes, nos cambió el estilo de vida y los horarios, porque después de ciertas horas ya no se podía salir a las calles; se había instaurado el Toque de Queda. Incluso nos trataron de cambiar nuestra manera acostumbrada a responder a las consultas, donde en lugar de un breve “sí” o un “no”, nos llovía un “positivo”, “negativo”. Nuestra familia se vio fuertemente afectada, porque nuestro padre asumiría como director del Instituto de Neurocirugía, representando al nuevo gobierno, mientras mi hermano, Alberto, a los pocos meses se asilaba en la embajada Alemania para escapar de la represión y tantos militares afiebrados. Nuestro padre sería director del Instituto hasta el año 1976. Fue partidario de la junta de gobierno hasta que decide renunciar, distanciarse, y finalmente oponerse a lo que hacían los que ostentaban el poder en ese entonces. Ingenuamente, y como muchos, creyó que los militarse entregarían el poder en pocos meses. No ocurriría así.

Recuerdo claramente la noche en que mi madre me anunció “anda a ver a tu hermano que mañana se asila, se va de Chile”: Recuerdo que me asomé a su cuarto y simplemente nos miramos. Él estaba acostado en su cama, medio sentado y apoyado en el respaldo. Las manos se le caían hacia los lados y miraba fijamente hacia delante como buscando un horizonte, aunque no tenía más que la pared blanca de enfrente. Desde ese día ya nos vimos poco, solo en los viajes que haríamos para verlo en Alemania y luego, muchos años después, cuando ya pudo retornar a Chile, y nosotros viajábamos desde los Estados Unidos para ver a la familia.

Llegó el año 1981 y Pinochet todavía seguía en el poder. Ahí fue cuando decidí partir de Chile para sacar un doctorado en química, en la Universidad de Case Western Reserve, en Cleveland, Ohio; había que buscar otros horizontes. Mi madre resume mi partida en una carta:

 

23 de Enero, 1982

“…. Partiste cargado como árbol de Pascua y apretado en ropa interior –imaginé irías olvidando todo para llegar libre a Cleveland. Dime, ¿en verdad llegaron la radio, los dos chalecos, la bolsa al cuello, etc.? Por aquí nada nuevo, el tiempo caluroso. Frei se agrava y estoy leyendo a Teilhard de nuevo (necesito creer que algún día nos humanizaremos). Cómprate algunas cosas con color para alegrar tu pieza durante el invierno. Naranja, verde manzana, blanco, transforman, dan alegría.”

Mamá

 

 

Un año después en otra carta, mi querido profesor de Física, Hernán V., miembro de mi antigua Facultad de Química y Farmacia donde obtuve mi Licenciatura en Química, resume la vida que se respiraba en las universidades de ese entonces: desánimo, frustración y mucho desencanto.

 

 

Marzo, 1983

…”me alegró mucho saber que estás trabajando a pleno gusto y con cariño por lo que estás haciendo. Aquí en Chile no creas que existe un lugar donde pudieras haber encontrado lo que tienes a tu alcance donde estás. Puedes considerarte un privilegiado que ha tenido la suerte de llegar a un lugar en donde saben apreciar el trabajo serio y la dedicación responsable.

No te preocupes por regresar. Lo que debes tener en claro es que mientras más y mejor te prepares, más y mejor podrás servir a Chile cuando las circunstancias lo hagan posible. Y esa oportunidad llegará, no te quede la menor duda, y será el momento en que la gente capaz deberá entregar todo su valioso aporte a la reconstrucción gigantesca, moral y material, que el país tendrá que enfrentar. Lo que estás haciendo es también una tarea que te imponen tus principios y tus ideas. Eres perfectamente idealista cuando estás trabajando con tanta dedicación y entusiasmo.

Tú sabes que aquí sólo estarías acumulando frustraciones y desencanto. Esto, Cristian, no da para más y tendrá que venir “algo” que lo reemplace. Mientras tanto se ha llegado a limites que jamás nadie pudo imaginar. El país necesitará años para recuperarse, tal vez más de una generación se perderá lastimosamente.

En lo que a mí respecta, estoy dedicado simplemente a vegetar aquí en la Universidad. Me interesa hacer bien mis clases, explotando una condición natural de buen expositor y aprovechando mi larga experiencia docente, y procuro también formar conciencia en los futuros profesionales. Pero nada más. Estoy convertido en un “funcionario” sin alma y sin inquietudes por crear. Por lo demás, yo sé que cualquier idea o iniciativa que sugiriese, sería rechazada por su origen “político.”

Por otra parte, ocurre que pasé tantos años trabajando y luchando limpiamente por mis ideas que tuve que sacrificar un mejor nivel científico y postergar una solidez económica que no tengo y me hace falta. Eso me obliga ahora a tratar de ganar, aunque sea un poco tarde el dinero que necesito para vivir como me corresponde. Mi sueldo en la Universidad no me lo permite.

Por esa razón he tenido que buscar otros derroteros y he encontrado en el periodismo deportivo uno que me rinde proporcionalmente más que mi trabajo en la universidad y me gusta. Siempre me gustó mucho. Era mi hobby y ahora es parte de mi trabajo. La verdad es que no todo me gusta en deporte: el boxeo, por ejemplo, no me satisface, pero igual tengo que prepararme en él.

Por el momento, hago estas funciones en forma casi anónima para no interferir con mi trabajo aquí en la Universidad, pero me estoy preparando muy concientemente para el momento en que incursione más plenamente en esa actividad. Me bastaría con lo que tengo, pero quiero llegar con un gran bagaje. Pienso que el periodismo deportivo en Chile es muy deficiente y deseo elevar su nivel. Por eso me estoy preparando, estudiando y procurándome material de documentación por todos lados.

Cristián, te agradezco tu gentileza de ayudarme en esto. Cuando me envíes el libro de boxeo, hazme saber su precio. De vuelta te enviaré los dólares dentro de una revista, que es la forma más segura de que te lleguen. En cuanto a la revista The Ring me la traerán unos tripulantes de LAN, desde Miami. Ellos no encontraron el libro a la venta. Cristián, otra vez te agradezco tu excelente buena voluntad, te deseo el mejor de los éxitos y te aplaudo por tu trabajo que he visto sólo superficialmente hasta ahora, pero que tiene pinta de ser muy bueno…. por algo lo han publicado.

Algunos de estos días podré retribuirte en parte tu ayuda y dar debida respuesta al afecto que sientes por mí. Siempre recuerdo que en un momento importante te ayudé a tomar la decisión correcta. Eso siempre me llena de alegría.”

Hernán

 

Al año siguiente me escribió otra carta donde las noticias eran parecidas o más tristes:

 

“… aquí, Cristián, ni hablar. Cada vez peor. No entiendo cómo se puede llegar a tanto sin que esto reviente; no tiene explicación. Me parece ilógico e irracional y sin destino cuerdo. Esto va camino irreversiblemente a la locura y al desquiciamiento total. Qué Dios nos pille confesados, o se apiade y opere un milagro.”

Hernán

 

 

Un amigo corajudo de esa época fue Gustavo Rayo, que en esos años dirigía la Confederación de Derechos Juveniles (CODEJU) que activamente luchaba contra el dictador. Una carta escrita por Gustavo, que con el tiempo llegaría a ser asesor del Ministro de Planificación Nacional del gobierno democrático, resume muy bien la situación que en ese entonces se vivía en las universidades chilenas y el país:

 

20 de Abril de 1981

“….con mucha alegría recibí tu carta. Desafortunadamente por error de Lucho Toro no pude llegar a tu despedida en casa de Juan Pablo Cárdenas. Lucho me aseguró que era en tu casa. Esa noche llamé a tu casa para avisar que llegaría más tarde y me entero por tu papá que había de ser en casa de Juan Pablo Cárdenas, y me resultó en verdad imposible conseguir su dirección….. probablemente 1982 sea el año de mi eventual salida a estudiar fuera. Me interesa algún programa de Post-grado en Ciencia política y Planificación de Políticas Públicas, aquello que los gringos llaman Policy Sciences. Ya habré dejado mis responsabilidades de CODEJU. Mi periodo supuestamente dura hasta Noviembre del 81.

Acabamos de concluir una huelga de hambre de 100 horas, un grupo de jóvenes en solidaridad con siete estudiantes detenidos injustamente en el Pedagógico. El rector llamó a carabineros y ordenó la detención de ellos; cinco finalmente fueron relegados.

El clima de temor que se ha impuesto en los esparcidos departamentos del ex campus Macul es impresionante. Los funcionarios de seguridad ya ni siquiera disimulan su facha con corbatas, sino que son roperos de dos metros vestidos con polera estrechas, como imponiendo su musculatura. Un estudiante fue pateado en el suelo hace unos días por no querer mostrar su carnet al ingreso del Pedagógico. Los dirigentes procuran no entrar solos. Hoy detuvieron en la propia Universidad a Claudio Riveros, máximo dirigente estudiantil de la Universidad Técnica del Estado (presidente de las Convenciones de fines del 80).

Son demostraciones de fuerza, previas al 1o de Mayo. Luego te despacharé otro parte. Por ahora corto.”

Gustavo

 

Mucha gente en Chile resistía e imaginaba un futuro en democracia. Se reunían en algunas parroquias protegidas por la Iglesia Católica, como fue la Parroquia Universitaria ubicada a un costado de la Plaza Pedro de Valdivia, en Santiago. Y en muchos círculos todavía se pensaba que la política tradicional retomaría pronto su camino rutinario. Pero no ocurriría de ese modo. Si en ese tiempo alguien hubiese sugerido que ciertos políticos de oposición a Pinochet terminarían siendo víctimas de atentados terroristas y baleados en las calles, o mutilados por bombas instaladas en sus autos, habría sido catalogado como un perfecto loco, un chiflado. Pero así fue como Eduardo Frei Montalva terminaría siendo envenenado en la Clínica Santa María después de una inocua intervención quirúrgica. Algo parecido le ocurriría a Bernardo Leighton, que sería baleado junto a su señora en una calle de Roma, o a Orlando Letelier asesinado en Washington.. y…..y….

Recuerdo que al poco tiempo de llegar a los Estados Unidos, crucé la calle Euclid Avenue, en Cleveland, donde me enteré sobre la muerte de Eduardo Frei Montalva por el titular del The New York Times que ofrecían en la vereda. Ese día no compré el periódico, no me alcanzaron las monedas y seguí triste caminando hacia mis clases. Luego me llegaría la carta de mi padre donde me contaba los detalles:

 

26 de Enero, 1982

“…acá como habrás sabido el acontecimiento que ha impactado al país es el fallecimiento de Eduardo Frei. Realmente todo pasó como en una pesadilla. Cuando tú estabas en Chile, antes de partir a los Estados Unidos, fue operado de una hernia al hiato, que después se complicó en una serie de cosas increíbles y que terminaron por matarlo. A la distancia las cosas se ven más tranquilas, quizás en su verdadera dimensión, pero la repercusión que ha temido aquí en Chile ha sido brutal. Eso de escuchar “murió Frei”, y oírlo bruscamente el viernes 22 a las 5 de la tarde, fue algo así como cuando escuchamos murió Kennedy. Yo no me di cuenta cuan honda era su presencia entre todos los chilenos. Eso de ver y oír a un hombre en la plenitud de sus facultades físicas e intelectuales y de repente que deje de existir, da una sensación de caos y de incredulidad. Creo que todo el país se normalizó y se puso de pie y alerta. Incluso aquellos que días antes no cesaban de llamarlo un “político demagogo”, “ambicioso de poder’, “débil de carácter”, etc. No sé si sinceramente o hipócritamente decretaron tres días de duelo nacional, pero eso no impidió que todas las estaciones de televisión continuaran transmitiendo canciones y programas triviales; los goles de Caszelli tuvieron más difusión. La esposa de Frei, doña María y toda su familia, se portaron extraordinariamente bien. Nada de lágrimas. Cuando el gobierno negó el permiso para que Jaime Castillo, Fuentealba, Zaldívar y un diputado estuvieran presentes en los funerales, toda la familia le pidió a Pinochet que no se hiciera presente, que no fuera a la misa. Pero Pinochet, sin una pizca de dignidad asistió con todo su gabinete a su responso. No había nadie de la familia, excepto un hijo que lo hizo por respeto al cuerpo diplomático. La juventud debió ser convencida por el Cardenal Silva Henríquez para que durante el responso los restos no fueran sacados de la urna y llevados al Sagrario para que no estuviera mientras Pinochet estaba en la Catedral. Los funerales se realizaron el lunes 25 a las 16 horas. Cientos de miles de personas asistieron; durante tres días una cola de personas desfilaron frente al ataúd de Frei. A pesar de su calidad de ex presidente constitucional, la familia pidió que no se rindieran honores militares. En fin, Cristián querido, con los Mercurios que te mandó tú mamá, te podrás dar una idea de lo que pasó. Podrás observar que en la primera página de ese diario del día 24, un poquito más abajo del anuncio de la muerte de Frei, está la noticia sobre la clasificación del corredor Salazar en una carrera de autos.

La mamá y todos tus hermanos te mandan saludos….”

Papá

 

Mi madre me lo anunciaría también en otra carta:

 

28 de Enero, 1982

“…Aquí casi no pasa nada; la gente llenó la Catedral y sus alrededores para ver a Frei y/o sentirse en grupo, en masa (estoy leyendo a Canetti; fascinante). Tu papá más viejo y regañón. Escribe.”

Mamá

 

Con los años, quedaría cada vez más en evidencia que Eduardo Frei Montalva había sido asesinado. Irónicamente su hijo, Eduardo Frei Ruiz Tagle, como presidente de un Chile posdictadura, ayudó a Pinochet y logró su liberación en el año 2000, después de su detención en Londres, en el 98 por violación a los derechos humanos. Pasaba el tiempo y a muchos todavía les costaba registrar que Chile era otro, distinto, cambiado, y donde habían ocurrido y seguirían ocurriendo crímenes abominables; incluyendo el magnicidio.

Ese mismo año, en el 82, mi querido profesor de física me escribió nuevamente para darme cariñosamente unos últimos consejos:

 

Mayo, 1982

“… hay algo que debo decirte a modo de consejo y que deberás regular y manejar en tu trabajo de USA. Los gringos son muy explotadores del trabajo científico de los becarios. Conozco más de un caso de chilenos que fueron extenuados por sus jefes en alguna Universidad Americana. Eso es así. Se logra sin duda un gran adiestramiento y capacitación; pero corriendo el riesgo de quedar embrutecido, o con problemas mentales (Jaime Blanché se llamaba un colega muy querido al que le ocurrió esto último) así que, ¡ojo!, apenas veas que el asunto pasa de lo normal ponle atajo de cualquier manera, por si te toca un chief que te quiera explotar.”

Hernán

 

En esos años, a mi padre se le hacía difícil continuar con su trabajo en el Instituto de Neurocirugía. Desde hacía tiempo, y después de haber renunciado a la dirección del Instituto en el año 76, estaba claramente tachado como un opositor a Pinochet y continuamente era fastidiado por las autoridades y se le hacía muy complejo su trabajo. Por otro lado, la situación económica empeoraba, y el milagro económico pregonado por la dictadura estaba por los suelos y no tomaba vuelo.

En el mes de Agosto del 82, el presidente mejicano, José López Portillo, dejó de pagar las deudas a la banca internacional después de intervenir la banca privada. De inmediato todas las economías latinoamericanas empezaron a sufrir. El Fondo Monetario Internacional suspendió un crédito a Chile y las malas medidas implementadas por el ministro de economía sembró la desconfianza frente a la banca internacional.

 

5 de Abril, 1982

“….comienza el despelote en la economía. A los “Cuescos Cabrera” los llaman Ulloa, por …. “huyó-a”.

Mamá

 

1 de Julio, 1982

“….Juan atenderá su consulta en la oficina de Huérfanos. En dos meses más se retira del Instituto de Neurocirugía y ahí tendrá a la secretaria (compramos un teléfono) para atender urgencias neuroquirúrgicas. Este mes de Junio ha estado en casa por vacaciones. Está contento, lleno de proyectos que a veces yo freno, como iniciar un seguro de atención médica general….. Lo de urgencias neuroquirúrgicas está bien, hace falta y opera en cualquier Clínica.

En dos meses más deja el Instituto y queda como Profesor de Neurocirugía en la Posta Central, creo.”

Mamá

 

5 de Julio, 1982

“….Ya presenté los papeles para jubilar así que creo tendré más tiempo para organizar mi trabajo en forma más conveniente. Voy a continuar con algunas horas como profesor en la Facultad de Medicina. El trabajo privado quirúrgico lo centraré en Indisa. La consulta la tendré en lo que eran las oficinas de Jumbo Tour, en Huérfanos con Ahumada.

Papá

 

15 de Julio, 1982

“…¿Qué más puedo contarte que no lo sepas tú mejor que nosotros aquí? Subió el dólar a $47 y cada mes subirá algo más. Se permite reimportar mercadería debido a lo poco que la gente aquí puede gastar. La gente ha retirado sus ahorros de miedo a que los congelen. Ha habido grandes festejos con motivo del centenario de la batalla de Concepción; trajeron el corazón de varios oficiales. A Enrique Lafourcade, el escritor, lo sacaron del canal 7 (en el Teatro Municipal de Viña del Mar, cuando le entregaban el premio Luisa Bombal, US$10,000, reclamó por el apagón cultural) y no sabemos qué más porque solo radio Cooperativa ha comentado el asunto….. Hasta discuten si deben entregarle el premio…. Y de la inoportunidad de protestar en esa oportunidad, sigue El Mercurio…

“….recién supimos que lo más grave fue que Lafourcade pidió la vuelta urgente a la democracia.”

Mamá

 

23 de Julio, 1982

“….Y aquí no pasa nada nuevo. Me decidí a tener ‘sin cuenta’ años ayer… al fin. Hoy viene a almorzar Santiago Marshall y en la noche vamos a comer donde Bernardo y Anita Leighton (baleados en Roma por agentes de la DINA, la policía secreta de Pinochet), el trabajo que les daremos…. pero se entretienen. Tienen más invitados.”

Mamá

 

3 de Agosto, 1982

“…Ya he renunciado definitivamente al Servicio Nacional de Salud a contar del 1º de Septiembre próximo; espero continuar solo con pocas horas universitarias. La oficina donde funcionaba Jumbo Tour la he transformado en mi consulta y ha quedado muy bonita.”

Papá

 

17 de Enero, 1983

“…Juan está como roble, contento, con enfermos y trabajando. Casi seguro que en Indisa ponga su cuartel general.”

Mamá

 

 

24 de Enero, 1983

“…felicitaciones por el cuento que nos ha parecido muy interesante. Lo encuentro tan bueno que me da un poco de miedo que sigas escribiendo en desmedro de la electroquímica.

Acá en Chile las cosas van de mal en peor. Hay tres Bancos que deben cerrar por falta absoluta de solvencia económica y hay otros cinco Bancos intervenidos. Los grupos económicos de Javier Vial y Cruzat Larrain están llevando a la quiebra a cerca de un centenar de empresas, muchas de las cuales son las más importantes del país. No se vislumbra ningún proceso de reactivación. Si antes existía crisis económica ahora existe el caos económico. El dólar se esta cotizando sobre los $100.”

Papá.

 

En el año 1983 y en medio de la crisis económica, se organizaron protestas nacionales en oposición a Pinochet donde pacíficamente la gente metía bulla a una hora determinada golpeando cacerolas. Los políticos de oposición se agruparon en una sociedad llamada Proyecto de Desarrollo Nacional (Proden) liderada por Jorge Lavandero, valeroso ex Diputado, ex Senador, que tristemente y de manera muy extraña, en el año 2005 terminaría en una cárcel acusado de pedófilo….. luchaba para que las mineras extranjeras pagaran un royalty más digno.

La primera protesta nacional se organizó el 11 de Mayo de 1983. La idea consistía en que las gente se retirara temprano a sus casas, los niños no asistieran a clases, se evitaran las compras, y los vehículos fueran conducidos lentamente por las avenidas. Por la noche se intentaría un gran cacerolazo y se apagarían las luces de las casas. El éxito fue total y quedaron todos sorprendidos, incluso los propios organizadores. Algo parecido ya había ocurrido antes, con los cacerolazos contra el régimen de Allende y la Unidad Popular. Y algo parecido y de gran simbolismo le estaba ocurriendo ahora al mismo Pinochet.

La segunda protesta se organizó el 14 de Junio, y nuevamente la respuesta fue multitudinaria. Para la tercera protesta, el 12 de Julio, se decidió anunciarla derechamente a través de la Democracia Cristiana, el partido político percibido como de centro y por eso mismo con más posibilidades de actuar en la semiclandestinidad a que estaban sometidos los partidos bajo la bota de Pinochet. Pero, ¿cómo anunciarla si en ese entonces el gobierno le prohibía a la prensa anunciar “hechos ilegales”? Esa vez la represión por sí misma ayudó a que se desarrollaran los hechos de manera natural, cuando Jorge Lavandero la anunció al ser citado a declarar frente al ministro sumariante, Hernán Cereceda. Su anuncio casi queda nuevamente en el silencio, pero rebalsó a la calle cuando el Ministerio del Interior anunció el estudio de acciones legales contra Lavandero. ¿Cual era el motivo?: La protesta que Lavandero estaba instigando para el 12 de Julio.

 

16 de Mayo, 1983

“..Hubo un paro el 11 de Mayo; éxito según la oposición, fracaso según el gobierno; “solo” dos muertos de 15 y 21 años por balas perdidas. Con 50 detenidos o 250. Radio Cooperativa terminó con prohibición de transmitir noticias desde el 13 de Mayo….. dicen que todos los 11 de cada mes habrá protestas.

Juan está trabajando en Indisa desde el 1 de mayo. Está feliz ,de 8 de la mañana a las 6 de la tarde; almuerza allá. Tiene enfermos, está contento en un ambiente hospitalario. Se llevó a su secretaria y está preocupado de hacer propaganda. Son seis en el equipo de urgencia y se turnan. Juan no hace noche. Él y otro médico están durante el día.

Y pensar que pude escribirte tres páginas y ahora no sé qué más contarte, quedé vacía…. Es como si ya supieras todo… es que no hay nada nuevo…. Sí, fue nueva la cara de tu hermano, Álvaro, al sentir los bocinazos a las 8 de la noche (era demasiado chico en el 73). No creo que resulten los paros (la gente no puede perder su trabajo), lo importante es que el gobierno entienda que debe cambiar su política económica y dar más libertad…

El Obispo de La Serena, Fresno, un señor muy momio, quedó en lugar del Cardenal Silva Henríquez…. espero que sea un Juan XXIII.”

Mamá

 

9 de Junio, 1983

“… Las cosas en Chile están de mal en peor y creo que se están agudizando tanto que pienso van a tener consecuencias políticas. Ojalá que las cosas se hagan pacíficamente, sin violencia y víctimas. El próximo 14 se ha fijado como fecha de protesta pacífica; cuando esta carta te llegue a tu poder seguramente ya habrás tenido noticias de su resultado. Te envío la revista Hoy, que te dará una idea aproximada de cómo se desarrollan los acontecimientos en Chile….. Yo estoy trabajando muy bien en Indisa, claro que con las dificultades y limitaciones de iniciar algo nuevo pero que está teniendo mejor éxito que el que se podría imaginar.”

Papá

 

Junio, 1983

“.. En Chile las cosas de mal en peor, como te habrás informado por algunos diarios chilenos y extranjeros. Hoy día ha habido paro de camiones cuyo resultado lo ignoramos totalmente porque lo único que se sabe son las noticias oficiales que da la radio y la televisión. La mano dura se ha impuesto en el gobierno, tratando de atenuar con algunas medidas que mejoren su imagen internacional tal como es el regreso del jet-set de los exiliados. Pero la gente a pesar de los pesares le ha ido perdiendo el miedo y a pesar de la mano dura se hace más difícil controlar a la población. Creo honestamente que no es más del 15% de la población la que apoya al gobierno. La noche del 14 de Junio fue un ruido de cacerolas como en los mejores tiempos de la Unidad Popular. Dios quiera que se imponga la racionalidad y se llegue a alguna solución que beneficie el sentir mayoritario del país. La crisis económica aun no ha tocado fondo y el éxito del que se habla se traduce en que nos hemos endeudado en dos mil millones más de dólares, llegando la deuda oficialmente reconocida a casi los 20 mil millones. Sin programas de reactivación creo que es absolutamente imposible salir de este hoyo económico. Sólo la solidaridad y el esfuerzo común podrá recuperarnos de esta crisis política, económica y moral.”

Papá

 

21 de Junio, 1983

“…En la noche medio extrañada vi como Juan atendía varias leseras, ordenaba su ropa, se acostaba, y luego con una gran cara de satisfacción se daba el lujo de leer tus dos cartas, y releerlas para saborearlas más…. Creo que fue su gran alegría del día…. ya se siente el padre de un famoso…gozaba comentando el paseo campestre… el no entender lo que investigas… en fin, también yo casi me contagio. No sé por qué, a veces pienso que haces esfuerzos por alegrarnos. Es verdad que ahora en Chile el clima síquico se ha empeorado aún más que cuando tú estabas. Lo bueno es que la gente se adapta, como que se acostumbra al smog, al humo. Es un proceso lento (y solo nos damos cuenta de lo que hemos perdido cuando salimos fuera de Chile). Los chiquillos jóvenes en la calle no saben qué futuro les espera, y sin embargo están contentos, se enamoran, se ríen. Los más viejos esperamos con serenidad que transcurra la vida…”

Termino de copuchas para contarte lo que más me interesa –aunque tú sabes más que nosotros– del día de la segunda protesta, en que dicen casi no había carabineros en la noche y hubo algunos desmanes harto magnificados. El General habló por cadena nacional, muy, pero muy molesto por el mal comportamiento de este regimiento que es Chile. Prometió “mano dura” (ya hay despidos, con más de 2800 del cobre, aunque dicen que serán incorporados los que fueron a la protesta casi obligados…), han detenido a Seguel, al que le sigue, y preventivamente a cinco más, según ellos podían seguir tomando presos porque siempre habrían dirigentes para el reemplazo…. Hay orden de dar la menos noticias (en el programa 525 Líneas del domingo, ni se tocó entre las actualidades el día de la protesta). Nosotros no salimos en todo el día. Solo tocamos cacerolas de 8 a 9, creo que en este barrio empezamos nosotros y siguió toda la gente desde el patio interior, por supuesto. Asomarse a la ventana era escuchar a todo Santiago tocando cacerolas…. A nosotros se nos abollaron las tapas de tanto golpearlas. Juan gozaba y todos en general nos reíamos golpeando tanto. Ese día no se compró nada…. ahora, en las noches, la ciudad está “protegida” por los militares. De dos a cinco de la mañana hay toque de queda. Mañana te pondré al correo la revista Hoy; quizás puedan publicar algo. Todos los colegios profesionales están por repetir el paro. Inglaterra y EEUU quieren que todo siga igual, eso dicen… Está lloviendo casi sin parar desde el Sábado, hoy es Martes, por supuesto hartas calles anegadas y el Canal San Carlos sube peligrosamente.

Incluso radio Cooperativa apenas da noticias, tomaron preso al periodista que cubría Chuquicamata. Perdona, cristiancito, que te escriba tan deshilvanado, desde que empecé a escribirte han llamado cuatro veces por teléfono. La Guillermina le ha traído comida a Juan, que tiene encendida la radio por si dan noticias….”pueden volver más de cien exiliados, entre ellos Zaldívar, Gumucio, Huepe”; mejor te agrego el diario de mañana.

En general, cristiancito, estamos tranquilos, estoy segura que pronto gonzalito tendrá trabajo, y que Álvaro no se meterá en disturbios, tiene tanto que estudiar que no le queda tiempo (era el que me preocupaba en el día de la protesta). Fue bueno que medio Chile viera la película Gandhi, lástima que ese medio Chile no incluya a las poblaciones.”

Mamá

 

Julio, 1983

“…Aquí las cosas siguen de mal en peor. El gobierno está apelando a todos los medios para contener la protesta que aparece en todas partes. Según el gobierno, el cuenta con la inmensa mayoría de los chilenos, un 99% según ellos, lo que haría suponer que no hay necesidad de medidas restrictivas para nadie porque el gobierno interpretaría a los chilenos. Sin embargo no es así. La primera protesta pacífica se realizó el 11 de Mayo y reveló que la inmensa mayoría de la gente está en desacuerdo con el gobierno militar. La segunda protesta el 14 de Junio, fue aún más intensa y el gobierno hizo detener a los dirigentes sindicales más activos. Para la protesta de este mes, el 12 de Julio, no solo se combatió a los sindicalistas sino que se ha encarcelado e incomunicado a Gabriel Valdés, Jorge Lavandero, José de Gregorio y otros. Pero como el gobierno ha visto que a pesar de esto la protesta pacífica iba a ser muy intensa declaró al mediodía toque de queda desde las 20 horas hasta las 24. Como de las dos de la madrugada se inicia el “toque de queda”, es decir prácticamente volvimos a como estábamos en Octubre de 1973. Desde las 18 horas la gente empezó a retirarse a sus casas y antes de las 20 horas, Santiago era un desierto. A pesar de las fuerzas de Carabineros y el Ejercito, a las 20 horas empezó el sonar de las cacerolas que se extendió por toda la ciudad. Hubo dos muertos, numerosos heridos, y cientos de detenidos. Pienso que con esos procedimientos el Gobierno no está logrando la unidad nacional si no que por el contrario las posiciones cada vez se polarizan más. Pienso que dividir a los chilenos en buenos y malos es sumamente peligroso para el futuro del país.”

Papá

 

El 6 de Agosto se crea la Alianza Democrática que derechamente llamó a la cuarta protesta nacional para el 11 de Agosto; ya los partidos políticos operaban a la luz pública y era muy difícil desconocerles el protagonismo político que ya tenían. La cuarta protesta fue la más fuerte, duró dos días y dejó al menos 26 personas muertas. El espiral de la violencia se desencadenaba vigorosamente sobre la capital; ya la etapa alegre de las cacerolas quedaba perdida en los recuerdos. Los problemas económicos y las muertes aumentaban.

 

3 de Agosto, 1983

“… a mí en Indisa me va bastante bien y tengo varios proyectos para mejorar aún más. La situación en Chile de mal en peor, y el 11 de Agosto es la cuarta protesta. Se ha negociado la deuda externa en condiciones verdaderamente horrendas para el futuro de Chile. Se ha prácticamente hipotecado el país por más de una generación. El mayor endeudamiento, que ahora pasa los 20 mil millones de dólares, es para pagar y postergar deudas. No existe, me parece, posibilidad alguna de reactivación. Pienso que la racionalidad debe imponerse y se logre un acuerdo político y democrático que creo es el único que podrá superar este verdadero caos en que vivimos.”

Papá

 

17 de Agosto, 1983

“…Ayer te mandé una revista, que ojalá te haya llegado. Aquí el ambiente algo agitado y nadie sabe a ciencia cierta cómo terminará. Lo que no hay duda, el prestigio y la autoridad de Pinochet ha caído a límites increíbles. Lo que ahora está ofreciendo el Gobierno habría parecido una panacea hace seis meses. Sin embargo, parece que la oposición no cree en la apertura política y pide lisa y llanamente que se vaya Pinochet, y que se restablezca la democracia. Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, ojalá no haya violencia y las cosas se resuelvan racionalmente. Aquí estamos viviendo días primaverales….”

Papá

 

Después de la cuarta protesta hubo agotamiento en todos los sectores políticos. La oposición a Pinochet discutía cómo continuar la lucha, mientras en el gobierno los civiles de derecha trataban de organizar un diálogo con la oposición para buscar una salida política. Estaba claro que Pinochet mostraba sus pies de barro y una gran debilidad. Los partidos políticos quedaban cada día en evidencia y activos. Fue ahí cuando la extrema izquierda cargó su mano organizando el asesinato del intendente de Santiago, el General Carol Urzúa, un primo de mi madre. Lo mataron usando dos fusiles de asalto FAL y dos ametralladoras checoslovacas SHE-M 25 en la esquina de Apoquindo con La Cordillera cuando llegaba a su trabajo. Iba con un chofer y un escolta que también murieron acribillados a balazos en sus asientos. Por varias semanas todos quedaron descolocados y se consumió mucho tiempo y esfuerzo por el incidente diplomático que se presentó cuando los sobrevivientes del atentado al General Urzúa –la DINA los tenía identificados y mató a varios de ellos- decidieron asilarse en la Embajada de la Santa Sede.

Todavía habría espacio para una quinta protesta a la que Lavandero y el Prodem querían convocar para Septiembre, pero la Alianza Democrática lo desautorizó y llamó a un acto público que se realizó en la Plaza Italia. Ahí Gabriel Valdés, Lavandero y políticos de oposición fueron arrestados y golpeados por la policía. Hubo bombas lacrimógenas, carros lanza aguas y violencia.

Habría todavía una sexta protesta convocada para Octubre por el Movimiento Democrático Popular (MDP) que reunía al partido socialista, comunista y el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Es decir ya todos salían al baile en forma muy pública. El 14 de Octubre murieron cinco civiles y fue asesinado un carabinero.

Pese a que Pinochet ya había prometido una transición convocando a un plebiscito para el año 88, hubo varias protestas en el 84. El 4 de Septiembre estallaron nuevamente bombas, la represión aumentó y murieron ocho civiles y un teniente de Ejército. La muerte más triste fue la del sacerdote André Jarlan que vivía en la Población La Victoria. Subió al segundo piso de la parroquia, abrió la Biblia en el Libro de los Salmos, cuando una bala de 9 milímetros, disparada por una subametralladora UZI le perforó el cráneo chorreando con sangre sus papeles y su Biblia. Se comprobó después que Carabineros había disparado balas de fusil y de subametralladoras en esa área. La violencia hacía peligrar al centro político y el posible diálogo, favoreciendo las soluciones extremas. Pero estaba claro que Pinochet y los militares estaban a la defensiva y con pocos balones de oxígeno para sobrevivir.

El 30 de Octubre, bajo la presidencia rotativa de la Alianza Democrática, Ricardo Lagos llamó a otra protesta nacional que duró dos días y donde murieron nueve personas. Ricardo Lagos llegaría, con los años, a ser el tercer Presidente de la República elegido democráticamente después de terminada la dictadura. Él fue el primero en decirle a Pinochet, apuntando con los dedos, “usted tortura”, en un programa en televisión que vio todo el país.

En ese mismo año, finalmente tomarían preso al periodista y amigo Juan Pablo Cárdenas, al quedar desamparado y sin el apoyo de la Iglesia Católica. En Mayo de ese año el Vaticano le había aceptado la renuncia al Cardenal Silva Henríquez tras cumplir los 75 años de edad. Lo reemplazaría el arzobispo de la Serena, don Juan Francisco Fresno, que canceló el apoyo que la Iglesia le brindaba a la Revista Análisis, dirigida en ese entonces por Juan Pablo.

 

31 de Agosto, 1983

“….Ayer fue un día …. no se definirlo. Asesinaron a un pariente tuyo (su bisabuelo era hermano de tu bisabuela, doña Milagro Urzúa Labbé, casada con Nicolás Correa Ruiz de Gamboa). Carol Urzúa Ibáñez era hijo de Miguel Ángel Urzúa, primo hermano de mi papá…. a la larga somos todos parientes.

Ayer (1:30 PM) partió a Roma Juan Ochagavía quien (hasta El Mercurio lo publicó) podría ser elegido General de los jesuitas. Cerraron caminos y aeropuertos, aún no sé cómo llegó a Pudahuel ‘Juanocha’. Con Mónica íbamos a ir al aeropuerto, pero eso de que revisaran todos los autos nos hizo desistir.

Juan contento en Indisa. Y yo más porque no está esperando saber quién entra y sale de la casa. Se queda hasta las 6:30 de la tarde en que lo reemplaza el turno de noche. Desde Septiembre (a mediados, creo) otro médico irá después de almuerzo.

En política lo veo todo algo lento. La DC desautorizó al Proden con lo que Lavanderos quedó colgando de la brocha… pero muy respetuoso dijo que acataba las ordenes DC, que era una cuestión generacional (ahora mandan los viejos).

El arzobispo Fresno decidió quitarle el respaldo de la Academia de Humanismo Cristiano a la revista Análisis. Anoche habló Fresno por la TV para condenar el asesinato del general Carol Urzúa. ¿Por qué no lo hizo cuando gente fue baleada adentro de sus casas días atrás? ¿Es que esos muertos –por pobres- no eran personas?

Tengo una foto histórica….. haciendo un “sit-in” frente a la Biblioteca Nacional. Estuvimos como cinco minutos unas treinta mujeres con un cartel pidiendo democracia ahora. Cantamos la canción nacional y nos disolvimos cuando ya venían camiones de carabineros. Tomé el Metro ida y vuelta (fue el 10 de Agosto). Fue bueno el sit-in, rico sentir esa mezcla de miedo-orgullo-valentía al cantar la canción nacional y que harta gente nos mirara algo asustadas.”

Mamá

 

Septiembre, 1983

“…… Aquí las cosas bastante enredadas. Pero por lo que veo, los diarios americanos están mucho más informados que nosotros. Al padre Juan Ochagavía lo acaban de elegir Consejero permanente del nuevo General de los jesuitas, así que vivirá en Roma casi seguramente el resto de su vida.”

Papá

 

1 de Septiembre, 1983

“……aquí las cosas como habrás leído en la prensa, están muy confusas. Por un lado el ministro del interior parecería que tiene buena disposición para llegar a una democracia en un término más o menos breve. El asesinato del general Carol Urzúa ha puesto en peligro las conversaciones oposición gobierno, pero parece que el buen sentido se ha impuesto y el diálogo continuará. Muchas gracias por los recortes de diarios de USA porque resultan muy interesantes para nosotros.”

Papá

 

 

7 de Septiembre, 1983

”……Juan ahora más contento porque trabaja solo hasta las tres de la tarde. Le gusta su trabajo…. menos mal que no tenemos deudas como otra gente. Los que se endeudaron en UF están sin poder pagar. Dicen que el alza de la vida   va en este año en el 25% y que los sueldos han bajado en un 15%.”

Mamá

 

20 de Octubre, 1983

“….respecto a Juan Pablo Cárdenas, que había sido detenido, no te lo había comentado para no darte noticias tristes. El nuevo arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Fresno, le quitó el auspicio a la revista Análisis; inmediatamente después de eso, al mes siguiente, fueron detenidos Juan Pablo Cárdenas y Pedro Felipe Ramírez por atentar contra el orden público, etc, etc. Cárdenas permaneció detenido 20 días pero ya ha recuperado su libertad y sigue un juicio en los Tribunales de Justicia que creo se resolverá favorablemente para él. Aquí sigue hablándose mucho de la apertura política. Se ha visto con los hechos que esta apertura política no es producto de un buen deseo del gobierno sino obligado por el gran descontento, la acentuación de la crisis económica y la influencia de USA. Creo que USA no quiere que Chile se transforme en una guerrilla como en Centroamérica.”

Papá

 

La noche del 20 de Marzo de 1984 Lavandero llamó apurado a Emilio Filippi, director de la revista Hoy, para informarle que ya tenía en su poder todos los antecedentes sobre el caso Melocotón para su publicación en el Fortín Mapocho, y que se dirigía a la casa de Jorge Donoso, director de ese periódico. El caso Melocotón involucraba a Pinochet y su familia en un escándalo económico de proporciones donde se mostraba la compra fraudulenta de ese predio. Frente a la Iglesia Santa Marta y con el semáforo en luz roja, Lavandero se alcanzó a bajar del auto para no morir acribillado adentro, pero con un fierro le dieron sin miramientos en la cabeza y el cuerpo. Lavandero se alcanzó a arrastrar hasta quedar debajo del auto para que no le siguieran pegando y perdió el conocimiento. Una señora buena persona llamó a una ambulancia. Su estado era grave y se mantuvo en estado critico por varios días. Mi padre lo atendió en la Clínica Indisa y le puso un guardia especial para que no lo fueran a rematar en la noche. Entre las muchas lesiones tenía una hematoma subgaleal temporal izquierdo, fractura lineal en el hueso temporal, compromiso del meato acústico interno y otras variedad de lesiones que hicieron muy difícil su recuperación. Su gran estado físico lo libró de algo peor. Finalmente se recuperó, pero perdió definitivamente la audición en el oído izquierdo.

Con el tiempo llegaría también de Alemania nuestro hermano Alberto, junto a su señora, Aída, y sus hijos, nuestros sobrinos nacidos fuera de Chile.

 

12 de Mayo, 1984

“…..Juan está de moda con la golpiza a Lavandero. Sale en la TV y se le llena la consulta. Aunque por aquí no se supo de la protesta del 11. Hasta Marusa (hermana de mi padre) vino a ver a tu hermano Juan Alberto (llegado de Alemania). También lo invitó a tomar desayuno Radomiro Tomic. A comer con nosotros los Aylwin. Lucho Pareto también lo invitó con nosotros y también lo invitaron cada uno de los primos Brunet y Correa.”

Mamá

 

22 de Mayo, 1984

“…..Fuimos solos de sábado a domingo a Algarrobo, almorzando en el restorán la Juanita junto a la lluvia y soledad de la playa. Almorzamos en la casa de los Aylwin el domingo. Patricio se veía optimista….. volvimos en la tarde, suerte que llamaron a Juan de Indisa a Algarrobo.”

Mamá

 

30 de Mayo, 1984

“…..Tu papá entusiasmado con los enredos de Indisa, lleno de proyectos de ganar una elección de Directorio. Sigue escuchando radio Cooperativa con lo que uno cree que algo va a suceder. El gobierno que llegue va a tener que imponer restricciones fuertes a las importaciones, crear de no sé de donde trabajo y apretar los cinturones de Plaza Italia para arriba, y para que eso sea posible necesitarán de todas las fuerzas.

Aquí no pasa nada nuevo, quizás lo más entretenido es comer. En política no entendemos nada, nada extraña, asusta, ni conmueve. Te acompaño las dos mejores páginas del diario de ayer. Prohibieron la fabricación de un lote de remedios. Vi vocearlos a 10 en la calle Ahumada.”

Mamá

 

11 de Junio, 1984

 

“…La elección la ganaron ayer el equipo de Juan por lo que están llenos de proyectos.”

Mamá

 

El año 85 se hundió en violencia y muertos. Se trataron de reavivar las protestas nacionales y el 27 de Marzo el Movimiento Democrático Popular llamó a un paro general. Atentados del Frente Patriótico Nacional y del propio gobierno hicieron que se abortara la protesta. En la noche del 29 de Marzo, Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada fueron degollados por agentes de Pinochet. Los detuvieron frente a nuestra casa, en Santiago, cuando iban a cumplir sus labor de profesores en el colegio Latinoamericano ubicado en la avenida Los Leones con El Vergel. El padre de José Manuel, Roberto Parada, fue uno de los grandes amigos de Neruda y era el que mejor lo recitaba. Antes de salir de Chile tuvimos la suerte de ir a verlo a una casona oscura, donde recitó poemas de su gran amigo en una sala pequeña y repleta de estudiantes.

El país estaba nuevamente en Estado de Sitio y oscilaba entre la esperanza de una transición pacífica y un enfrentamiento con violencia y muertes. A fines de Agosto del 85 se firmó El Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia. Los hombres de la junta ya empezaban a tener distintas opiniones sobre el futuro del país; pero Pinochet era el que tenía el mando supremo y lo hacía sentir a través de todo el territorio. Rechazó el Acuerdo y se lo dijo derechamente al Cardenal en una audiencia donde prefirió tratar el tema de la visita Papal que estaba preparándose.

La investigación sobre los degollados apuntó derechamente hacia Carabineros de Chile, forzando la renuncia del General Mendoza, miembro de la Junta de Gobierno. En las cartas mi padre se refiere a Pinochet como el Capitán General, porque en el 81 modificó el escalafón militar donde el Presidente de la República tendría el cargo de Generalísimo y el Comandante en Jefe del Ejercito se llamaría Capitán General.

 

5 de Julio, 1985

“…..las cosas en el país siguen de mal en peor; crímenes, degollados, secuestros, etc. Sin que se de con los autores. Espero que esta pesadilla termine pronto.

Papá

 

7 de Agosto, 1985

“…..Aquí las cosas surgen iguales, con muertos y secuestros todos los días. Las protestas siguen aumentando y aunque hay represión igual la gente protesta. Ojalá todas las cosas se arreglen y pacíficamente.”

Papá

 

4 de Diciembre, 1985

“….Yo estoy en Indisa trabajando satisfactoriamente y con la esperanza de desarrollar nuevos planes de expansión. La situación general del país la debes conocer mejor que nosotros. Dios quiera que se logre una solución antes de que sea demasiado tarde.”

Papá

 

1985

“…Ayer por ejemplo, fueron los médicos los que trataron de protestar en el cine Oriente por las políticas de salud, pero los disolvieron con bombas lacrimógenas cuando marchaban de dos en dos por avenida Providencia tratando de llegar a su local de calle Esmeralda. Desde el Mercado Providencia volvieron a sus autos armando tacos por los bocinazos que provocaban en todas partes. También el director de Mensaje, Renato Hevia, está declarado reo, no sé si preso por un lote de leyes y sus escritos en la revista.”

Mamá

 

Después que Pinochet sepultara el Acuerdo Nacional, la oposición buscó reactivar las protestas. El año 86 empezó con la visita de Edward Kennedy a Santiago. Tuvo que movilizarse en helicóptero por los problemas que le impuso el gobierno durante su estadía. Ese año surge la Asamblea de la Civilidad que unía a numerosas organizaciones como el Colegio Medico y otras asociaciones de profesionales. De ahí salió la demanda de Chile que le fue entregada al gobierno en Abril, exigiendo una respuesta en treinta días o nuevamente habría un paro nacional. Surgió también la Unidad Fundamental Antisubversiva (UFA), unidades de represión callejera de enmascarados con camuflaje de guerra. Se fija el paro para el 2 y 3 de Julio. Los estudiantes universitarios con la escusa del cometa Halley llaman a una concentración “para ver el paso del cometa por los cielos de Chile.”

El 20 de Mayo la sesión, en Santiago, de La Asamblea Parlamentaria Internacional por la Democracia en Chile resultó en uno de los peores atochamientos de tránsito que Santiago tenga memoria. La ciudad quedó cercada por el despliegue de dos mil soldados a lo largo de la capital y sus grandes avenidas. El desorden fue provocado por el gobierno quizás en un vano intento por asociar el caos con los movimientos democráticos.

Muere quemado Rodrigo Rojas de 19 años y Carmen Gloria Quintana resulta con heridas y quemaduras graves en el rostro después de haber sido capturados por una patrulla militar.

El 7 de Septiembre del año 86 se produce el fallido atentado contra Pinochet en la famosa “Operación Siglo XX”, organizada por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Pinochet sobrevivió, pero murieron cinco guardaespaldas. Como represalia se asesinaron a seis personas en dos noches de recorridos siniestros por las casas de algunos opositores que fueron sacados en pijamas para ser encontrados horas después muertos a balazos en potreros o carreteras desiertas. Luis Toro que en ese tiempo era abogado de la Vicaría de la Solidaridad se libró por poco porque tenía planeada una defensa: apenas sintió ruidos extraños a altas horas de la madrugada, activó su aparato de seguridad. Llamó a quien pudo por teléfono, y abrió la ventana del segundo piso de su casa desde donde se puso a gritar, “Coronel, Coronel”. El vecino encendió las luces y empezó a preguntarle, “¿Qué pasa, Lucho, qué pasa?” Y así se unieron en coro otros vecinos que ya habían sido alertados, de manera que los asesinos al escuchar que Lucho llamaba a un supuesto Coronel, y que surgía un coro de vecinos cantando ¿“qué pasa, Lucho, qué pasa?”, escondieron sus armas, se subieron a sus autos y abandonaron el lugar a toda marcha.

Ese año se afinan los preparativos para la visita del Papa que finalmente se produce en el año 87.

 

22 de Febrero, 1986

“….Ya pasó el boom del Festival de la Canción de Viña del Mar. Empieza el festival del Papa, hasta con planos de los arreglos a su avión papal. Y la Virgen del San Cristóbal tendrá más coronas de luces…. Y las callampas de Pudahuel serán pintadas con entusiasmo de hormigas por los concursos a cargo de las municipalidades. Y la TV nacional sólo quiere transmitir selecciones de los actos papales para todo Chile. Y el canal 13 tendrá que ser la TV oficial pero sólo llega a algunas ciudades…. Y tendremos una santa nueva que se llama Sor Teresa de los Andes…. (no el padre Hurtado por pobretón y jesuita)”. [Este último sería finalmente canonizado el 23 de Octubre del año 2005].”

Mamá

 

9 de Mayo, 1986

“….Alberto luego del reconocimiento del título está empezando en Indisa a hacer sus primeras diálisis con éxito. Yo continúo trabajando en Indisa. Próximamente se hará la elección del Directorio y es muy probable que me reelijan; ya te lo comunicaré oportunamente.

La situación política en Chile es muy crítica y parece que al Sr. Pinochet se le están poniendo muy difíciles las cosas. Pueda ser que la transición a la democracia se haga en forma pacífica y que pronto terminen los atentados, muertes y atropellos a la dignidad humana.”

Papá

 

1986

“… Este viernes se inaugura el Departamento de Diálisis en Indisa. Recién me llama Juan Alberto para que le consiga teléfono. Hay tres años de demora en la Cia y particulares los revenden a empresas que piden 100 mil al contado y no son serias; se pagan y solo quizás tengan teléfono.”

Mamá

 

6 de Junio, 1986

“…Estoy esperando la carta prometida, pero pienso que ustedes estarán bien de salud y realizándose desde el punto de vista profesional. A pesar de que ustedes seguramente tendrán buena información sobre Chile les comentaré algunas cosas. La situación general mala. El Sr. Capitán General está en guerra, en guerra contra los propios chilenos. En relación con una reunión de parlamentarios extranjeros, las tropas del ejercito “ocuparon la ciudad”, sin permitir la circulación de vehículos y personas en gran parte de Santiago. Como consecuencia de ello, durante todo el día se produjo una congestión vehicular terrible y las personas no sabían, al salir del trabajo, cómo regresar a sus casas. Los automóviles casi no podían circular. Yo que salí de Indisa como a las 6 de la tarde, para llegar a la casa tuve que subir a Vitacura-Manquehue y me demoré más de una hora, en lugar de los siete minutos habituales.

Hoy en la mañana, en el momento de escribirte, siento el ruido de las sirenas, el paso de algún militar. Si tú estuvieras en Chile tendrías tema para escribir cualquier realidad, más grande que la mejor fantasía. En realidad querido cristiancito, es gran felicidad que trabajes en USA. Hace dos días hubo elecciones en Indisa y me reeligieron presidente de la Clínica. Tú hermano Alberto está trabajando en diálisis y espero que le vaya bien. Él está muy bien preparado y es muy serio en su trabajo, con la disciplina alemana. Hace pocos días inauguró el servicio de diálisis a cuya ceremonia concurrió el Cardenal y muchas personas. Te envío el recorte del diario de esa ceremonia.”

Papá

 

16 de Junio, 1986

“…Estuve muy feliz con el llamado telefónico para el día del padre. En verdad que resulta rico que se acuerden de uno en un día que a lo mejor lo inventaron los comerciantes, pero que uno lo toma por el aspecto bueno y sano de esta idea. Tus hermanos también me llamaron, pero nada de regalos, porque ahí si que es hacerle el juego al otro aspecto que te señalaba. En Santiago hace 24 horas que llueve y eso ha provocado una verdadera catástrofe, calles inundadas, locomoción interrumpida, damnificados por decenas, etc. Para colmo colocaron una bomba en el Metro, en tal forma que este medio también se interrumpió. La situación no se ve buena, porque el Sr. Capitán General, está jugando a la guerra, y Chile es un país ocupado por las fuerzas armadas. Espero que aún perdure la racionalidad y se pueda llegar a una salida lógica, que la gran mayoría desea. Es muy parecido al tiempo de la Unidad Popular, pero en sentido inverso. En Chile creo que nunca prosperará ni el partido comunista ni los partidos autoritarios. La violencia crea la violencia y no se sabe a donde llegará. El 12 de Junio se llevaron a efecto las elecciones en Indisa y fui nuevamente elegido Presidente. Es una responsabilidad que trato de cumplir en la mejor forma posible. Alberto organizó entre el 12 y 14 de Junio unas jornadas de actualización en Nefrología y resultó un verdadero éxito. Asistieron más de 70 especialistas de todo el país, desde Iquique hasta Punta Arenas. Esto contó con todo el apoyo logístico de la Clínica.

“…Mientras escribo estas líneas escucho el ruido de los helicópteros que están cumpliendo seguramente una campaña de “pacificación”. Tú que tienes facilidad para escribir, si yo te contara alguna de las realidades a que nos enfrenta la medicina, quizás tendrías material para más de un artículo. Si te interesa que te cuente algunas de esas historias reales –que parecen mentiras- hazme saber y te las iré contando en diferentes cartas.”

Papá

 

1987

“…Y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna por cinco editoriales de su revista Análisis insultantes para Pinochet.”

Mamá

 

25 de Febrero, 1987

“…Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque las críticas son ‘intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional’. El 17 de Marzo sale el diario La Época; les enviaré el primer número.

Parece que se destapa el asunto Letelier [ex ministro de Allende asesinado en Washington]. Ayer enviaron la confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y en el asunto quemados [Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana] va a justicia militar un Coronel…”

Mamá

 

1987

“…Aquí estamos bastante entretenidos por una entrevista que le hizo Raquel Correa al obispo Camus; pero mejor es que se las envíe, voy a buscarla entre los diarios viejos..el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros.

Ahora te pongo al correo el primer número del diario La Época y recortes [dirigida por Emilio Filippi, y que había sido recientemente autorizada para salir a circulación]. Aunque la prensa del gobierno festeja mucho la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender el transito por Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terroristas, y no habrá transito desde muchas horas antes por donde pase el Papa.”

Mamá

 

24 de marzo, 1987

“…Hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, como la inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., etc., que pueden producir algunos cambios favorables a mediano plazo.”

Mamá

 

El atentado fallido en contra de Pinochet, el descubrimiento de armas y la escalada de violencia en el país empujan a la mayoría de la oposición a una salida negociada con el régimen. Así fue como en el año 87 aumentó bastante la actividad política; sobre todo por los preparativos al plebiscito que se realizaría el año 88. Si se aprobaba el “No” se llamaba a elecciones al año siguiente, de lo contrario, con el “Sí” a sus espaldas, Pinochet seguiría al mando de la nación por nueve años más. Se accidenta el Cardenal Silva Henríquez quien es atendido en Indisa por mi padre. Felizmente se recupera.

 

5 de Mayo, 1987

“…Ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana antepasada juntamos treinta y cinco mujeres y vino Carmen Frei [hija de Frei Montalva y futura senadora] a contarnos sobre su experiencia en un Congreso Internacional en EEUU que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política.”

Mamá

 

Mayo, 1987

“…Y tengo dos matrimonios, uno de Francisco Tomic [hijo del ex candidato presidencial Radomiro Tomic] en la Iglesia de San Francisco con medio Chile presente y un traguito de champagne ahí mismo…. además estoy juntándome con los democratacristianos (en la semana vinieron treinta y cinco a esta casa). Las feministas están buenas para de vez en cuando por lo extremistas…. Ya no puedo ir a las protestas porque aparte del guanaco [carro lanza agua] tienen otros camiones que tiran piedras (¿serán piedrecillas?).

La semana pasada decían que había que guardar azúcar, té, aceite, etc., que esto ya no daba para más… ahora dicen que hasta Junio…. Lo que yo veo es que la democracia cristiana arma las protestas pero estas se rellenan con otras gentes. Anoche, en la televisión, el Almirante Merino trató de intruso, insolente, a Ronald Reagan, y dijo que para tapar sus problemas internos EEUU elegía un chivo expiatorio: Chile. Los tiene atizados el informe Volio a las Naciones Unidas [contrario a Chile y sus derechos humanos], están sentidos porque lo atendieron tanto y ahora él habla mal de Chile…. pero que mal agradecidos, con auto a la puerta y hartos traguitos y banquetes y criticar ahora los derechos humanos en Chile.”

Mamá

 

1987

“…Ayer fuimos a comer donde Coco (todo el directorio de Indisa) Ostras, corvina, torta, etc., Todos muy corteses hablando de cualquier tema apolítico, pero como estaba Genaro Arriagada [futuro Secretario General de gobierno de los gobiernos democráticos] derivó a críticas y hasta los derechistas hablaron bien de Mónica Madariaga, la ex ministra de justicia que ahora está contra el gobierno. Y también de lo humillante para todos, del cierre de noticias por varios días de radio Chilena, Cooperativa, Santiago y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta prohibieron leer más de dos veces al día la prohibición de dar noticias?

Los curas lanzaron una proclama cuero de diablo sobre la injusticia de que solo algunos pueden hablar y publicar, y sobre la miseria. Si la veo escrita te la envío. Pero no sufras por nosotros. La gente no lo pasa mal, se amurallan dentro de cada familia.”

Mamá

 

6 de Mayo, 1987

“…Aquí viviendo la rutina de siempre, y siempre pensando que vendrán tiempos mejores.”

Papá

 

19 de Abril, 1988

“…además, el clima sicológico en Chile es desagradable. La torta de $ que producen las exportaciones de frutas y otras, solo favorecen a unos pocos, mientras el sueldo mínimo sea $12,000 mensuales. Cuando se necesitan 30 mil para vivir por persona, 18 mil para satisfacer las necesidades mínimas en comida. Veo a futuro un mal porvenir, un enfrentamiento diferido por miedo a las fuerzas armadas. Me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas.

La semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor el cura habló sobre la vocación de “servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada.

Juan entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo.”

Mamá

 

1 de Febrero, 1988

“…Esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo está con problemas y le harán esta semana una endoscopía, así que quizás me quede sola con Nelly. Dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan., Pilar [Donoso] sacó una autobiografía de los personajes que ha conocido con buen éxito de critica. Te lo enviaré desde Santiago.”

Mamá

 

20 de Abril, 1988

“…Estoy bien en Indisa. En Mayo próximo habrá Asamblea General de Socios y creo que seguiré de Presidente.”

Papá

 

17 de Junio, 1988

“…Aquí las cosas siguen la rutina de siempre, con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria o un nuevo fraude.”

Papá

 

1988

“…En El Mercurio de ayer, y también en el diario La Época analizan las últimas declaraciones de las FFAA chilenas en el sentido de que no permitirán que se termine con estos años de “orden”. Te enviaré las páginas. Me preocupa si sale elegido alguien de oposición y le pongan pesada la pista entre la derecha económica y los uniformes. Huelo otro golpe si Pinochet sigue al mando del ejercito ocho años más como lo dictamina la Constitución. Patricio Aylwin volvió de Europa (dicen que fue por $, hasta la franja de propaganda, el gobierno quiere que sea pagada). Pinochet no se candidatea, pero apoya a Buchi, un economista de 40 años, autor del boom económico de unos pocos.

Estamos con ganas de irnos por el fin de semana a Algarrobo, pero aun no tenemos para pagar por un vigilante privado… y asaltan al estilo TV, con pistolas…”

Mamá

 

19 de Agosto, 1988

“…Entramos a un aburrido ciclo de monólogos televisivos, excepto ayer en que se agarraron a puñetes entre los del Partido Nacional [antiguo partido conservador]. Su presidente en pijama y bata por un resfrío dio una conferencia de prensa no aceptando su destitución. Latinoamérica con todo su sabor…”

Mamá

 

21 de Agosto, 1988

“…Ayer vimos por televisión el De Profundis de Frei Montalva [entrevista póstuma que no se había divulgado], que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei nos habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas, básicamente hizo como todos los gobiernos anteriores a este: educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos porque lo transmiten de nuevo en canal 5.

Ha habido unas muy divertidas peleas entre gente del mismo partido. Fue entretenido ver al presidente del Partido Nacional, en pijama, y sentado en su escritorio dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No en el plebiscito. El cardenal Silva sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran. Quizás no sepas que hace una semana el cardenal volvía de Melipilla, creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini y con tú papá esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor. Por suerte el Cardenal solo estuvo 20 minutos inconciente al chocar y salir disparado desde el asiento trasero chocando contra el espejo retrovisor. Le salió un moretón en la frente y en varias partes del cuerpo. Juan ha estado de moda saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más. Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna, Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo. Si se muere podría coincidir con el plebiscito y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos; ganaría el No y tendríamos pinochetismo por sólo un año más. A Juan le perece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larraín, Renato Hevia S.J. [director de la revista Mensaje].

Creo que la campaña por el Sí es tan abrumadora y la gente tan inconciente… Máximo Pacheco [conocido político DC] estuvo bien en el foro de TV. Sólo tocó los derechos humanos y la justicia que no puede cumplir su rol. Mañana tenemos un té para Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy Blanco [ esposa de Guillermo Blanco, escritor]. Llevaré bebidas y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo Blanco. Te escribo en una cafetería de Plaza Lyon. Y ya te puse al correo el Hoy último con un librito sobre los partidos políticos chilenos y páginas de diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva (un locutor bien conocido] al darle o ponerle un medicamento para las taquicardias.”

Mamá

 

Finalmente Pinochet perdería el plebiscito –ganó el No- pero en las cartas no nos escriben mucho sobre lo ocurrido porque suponían que nosotros estábamos mejor informados.

 

23 de Septiembre, 1988

“…Estoy sentada ante un café en el Copelia, son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano [esposa de José Donoso] a una manifestación con escobas (se me olvidó traer escoba). El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal. Él invitó a Sapag, su señora e hijo, y a Fierro señora e hijo, pero Juan Alberto estaba de turno así que no pudo ir. Sapag tiene un lado de la cara tieso y una mujer bien buena moza. La noche antes pasé vomitando las tripas, parece que por el agua…. Así es que me porté tiesa de dignidad para no caerme. Había empanadas y filete. Comida ‘di Cardinale’, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini. La monja que nos servía, bien anciana, tenía las manos rugosas de lejía mientras que las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor, de hilo…. gran servilleta blanca con que se limpiaba los restos de su boca. A ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado. También estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje. Ni por cortesía le ofreció la palabra al joven hijo de Sapag o a su mujer, y si yo hablaba, parecía tan conveniente como regar la alfombra. Claro que no fui simpática. Cuando él habló de que “estas cosas no sucedían antes”, recordé en voz alta la muerte en el exilio de O’Higgins, las de Manuel Rodríguez, los Carrera, Balmaceda, etc.,. Me cayó gordo (lee lo que dicen en esas páginas de La Época que estoy seleccionando).”

Mamá

 

13 de Octubre, 1988

“…No te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información.”

Papá

 

7 de Noviembre, 1988

“…Aquí a un mes después del plebiscito todavía se vive un clima de dictadura, pero que inexorablemente va a la democracia. El señor Pinochet con la derrota en el plebiscito está tocado de un ala y se va quedando solo. No es tarea fácil recuperar la democracia, pero con estos años de dictadura el pueblo ha logrado distinguir lo importante de lo supernumerario, entre saber que tiene que estar unido para derrotar al dictador. Debe haber un candidato único y en este momento se perfilan como los más probables varios amigos que tu conoces:

Patricio Aylwin, Andrés Zaldívar, Gabriel Valdés, Eduardo Frei Ruiz Tagle, y quizás Sergio Molina.

Pienso que alguno de ellos será el candidato final de la oposición. Ojalá que cuando te llegue esta carta nos hayas mandado la información de sitios cercanos a Cleveland para irlos a ver en el verano.”

Papá

 

30 de Noviembre, 1988

“…Hace dos días llegaron las dos últimas fotos donde estas tú y Camila. Ella se ve preciosa, con sus ojitos muy vivos, como que quiere hablar… hace pocos días se realizó la votación para elegir a las nuevas autoridades del partido democratacristiano y se han producido una serie de reclamos sobre el proceso y su resultado; ojalá que todo se arregle amigablemente.”

Papá

 

1989

“…Ahora tenemos al hijo de Frei Montalva buscando ser presidente. Visitó al presidente de la DC, Patricio Aylwin, a Zaldívar y a Valdés. Sólo Patricio estuvo de acuerdo, los otros dos quedaron de contestarle. En la reunión de 24 horas seguidas, en Talagante, se acordó nominar a alguien con el acuerdo de los demás por el No; sería en Diciembre. Mientras tanto Pinochet no quiere cambiar nada, se declara “derrotado pero no vencido”. La TV sigue controlada por el gobierno, y a pesar de algunos cambios de ministros todo sigue igual, no hay diálogo. Dicen que el embajador de USA impidió un auto golpe que se estaba preparando para la noche del plebiscito. Más detalles en las revistas que pondré hoy al correo terminando esta carta.”

Mamá

 

16 de Febrero, 1989

“…En Algarrobo durante el mes de Febrero está Aída con los niños; Juan Alberto va los fines de semana. Nosotros la semana pasada fuimos con la mamá a Algarrobo. Nos fuimos el viernes y regresamos el domingo; en la noche del sábado nos invitó a comer el Cardenal Silva Henríquez; comida regular, trago bueno y abundante, temas de conversación muy interesantes porque como tú sabes él dispone de Punta de Tralca y además tiene una casa en el Quisco.”

Papá

 

23 de Junio, 1989

“…No sé si te dimos la noticia del fallecimiento de la tía Cora, esto afectó mucho a Lucho Pareto y a sus hijos.

La nominación de Patricio Aylwin para la presidencia es segura, así que el próximo Presidente de Chile será nuestro amigo. Quiera Dios que tenga la inteligencia, prudencia y fuerza de voluntad para hacer un gobierno que beneficie a la mayoría del país. Tengo fe en él porque lo conocemos como hombre capaz. Acá seguimos con el problema del smog, y ayer hubo un paro de la locomoción por este motivo.”

Papá

 

4 de Septiembre, 1989

”…Te envío estos recortes sobre Andrés Sabella…. acá en plena campaña electoral; pienso que Patricio Aylwin va a sacar sobre el 50% de los votos. Escribe aunque sea unas pocas líneas. Hablé con Juan Pablo Cárdenas y creo que la suscripción a Análisis te llegará pronto.”

Papá

 

27 de Septiembre, 1989

“…Aquí en Chile todos preocupados por la próxima elección presidencial en la cual estoy seguro Patricio Aylwin será elegido Presidente. Además se eligen senadores y diputados así que el ambiente anda muy conmocionado. El tío Lucho Pareto postula a Diputado por la comuna del centro de Santiago. Para senadores postula también Andrés Zaldívar, y Eduardo Frei hijo, toda gente conocida a la cual uno quiere ayudar, así que junto con el trabajo el tiempo se hace escaso. La semana pasada asistí a una reunión de profesionales para apoyar a Patricio Aylwin y a Andrés Zaldívar. El día lunes asistimos con la mamá a una ceremonia de entrega de premio a Emilio Filippi que le dio la Academia de la Lengua. Ayer martes asistimos a la proclamación de Patricio Aylwin de intelectuales, profesionales y artistas en el Hotel Carrera. Mañana voy a una reunión del CPU para el estudio de los problemas de neurocirugía de urgencia del próximo gobierno. El viernes en la noche asistiremos con la mamá a una comida proclamación de Gutenberg Martínez que es candidato a diputado por Providencia. Escribe más seguido aunque no sean cartas tan largas, las cosas escritas uno las puede leer y re-leer y no son tan instantáneas como el hablar por teléfono.”

Papá

 

30 de Noviembre, 1989

“…Aquí todo convulsionado por el ambiente electoral. Creo que con seguridad va a ser elegido Patricio Aylwin con mayoría absoluta. A tú amigo Juan Pablo Cárdenas, los bandidos de la extrema derecha o el CNI le incendiaron la casa y actualmente están cuidándole su casa una custodia de carabineros.”

Papá

1990

“…Los expertos abundan en política y se siguen al pie de la letra sus consejos. No se les puede negar el ingenio. En televisión se hace propaganda a la revista Que Pasa donde salen estupendas fotos de Buchi, o el último libro de Buchi, en venta y más barato que el papel de WC.

Hay comidas para reunir fondos para candidatos de oposición. Se va con gusto a la primera, pero cansa repetirse el lugar varias veces. Tengo que vender 2 entradas para un té, 20 para una comida, y 20 para otra comida…. También debería ir a Talca, pero no tengo auto bueno para las dos horas de viaje.

Cuando escucho en TV hablar sobre las platas que llegan para la oposición y veo las modestas páginas con la vida de Aylwin para repartir…. es triste. Al lado de lo empapelado que está Santiago con pósters de Buchi. Si no hay trampa ganará Aylwin quien ha dicho y repetido que no puede prometer un gran cambio en lo económico, sino más justicia social. Cuatro años, el tiempo mínimo indispensable para que la civilidad vuelva a la democracia. Hay gente que empieza a vender sus casas (¿?). ¿Propaganda o miedo verdadero?

Estoy por la unidad dentro de la DC. Algo he ayudado llevando a Olaya Tomic al comando de Frei [Frei Montalva ayudó poco a su camarada, Radomiro Tomic, en la elección presidencial del año 70, cuando triunfó Allende]. Estaban emocionados de verla, nos trataron como reinas. Tienen tantas lesiones entre ellos….

Estuve en la peluquería conversando con una viejita de ojos celestes sobre Teillard de Chardin; casi una hora más tarde me preguntó si la conocía, me pareció que de Valparaíso. Hablamos de la Tata, de la María Angélica que está con cáncer en las tiroides. Al final me dijo que era la señora del Almirante Merino, de la Junta de Gobierno… nos reímos harto de lo chico que es el mundo. Le recomendé Mallorca para descansar en unos meses más.

Como siempre hoy día Juan se levantó tempranísimo a las compras superfluas de última hora. Espero le dure el período en que cree comprar todo mejor que yo. Mientras trabaje en eso, yo feliz. Desde la otra pieza Juan me recomienda que no me burle de él contigo; tiene antenas de gallo viejo, justo lo que estaba empezando a hacer ahora…”

Mamá

 

El 16 de Diciembre de 1989 asesinaron a seis jesuitas junto a dos empleadas en el Campus de la Universidad Centroamericana de San Salvador, donde vivían. Durante esos años fue común la represión contra la gente de la Iglesia católica latinoamericana.

 

Diciembre 1989

“… ahora paso a contarles de este chilito. El sábado se celebró misa en la Iglesia San Ignacio de Alonso Ovalle, por los seis jesuitas asesinados por los militares en San Salvador. Cuando leí un modesto párrafo en la vida social de El Mercurio, llamé a Olaya (Tomic) porque Juan se había ido con mi auto a Indisa. Ahí se acopló Rade (Radomiro Tomic) pero exigió llegar con media hora de anticipación porque la Iglesia estaría repleta….. me pasaron a buscar en taxi, imaginando que no habría donde estacionar por el tumulto. Llegamos a una Iglesia casi vacía. Estuvimos con el provincial, alguien que apenas conozco de apellido Bramn. Y fueron llegando jesuitas y curas de otras congregaciones, cada uno cargando su bolsita con ropa de ceremonia. Detrás de mí, como cuentas tú cristiancito, una señora cantaba con voz aguda y melodiosa. El padre Arroyo, ahora delgado por un cáncer, habló de los tres asesinados que él conoció en México, y otro jesuita español dio su testimonio de cómo sabían que serían asesinados, y de cuando eran jóvenes en España; hasta leyó una poesía de juventud de uno de ellos. También llegó un Fax del papamóvil y del General de los jesuitas. La misa se celebró a las 12 del día, a la misma hora que los sepultaban en San Salvador. A la salida, no sé si por el sol o por lo trágico de las muertes me parecía vivir aún en los tiempos de la Colonia. En el taxi de vuelta, Rade seguía analizando la realidad latinoamericana ante un chofer impresionado y que casi choca tratando de no perderse nada, mientras yo me sentía como en una carreta de bueyes en tiempos de Marco del Pont. Volví en mí a la hora de almuerzo ante el bife de filete que Juan devoraba como si fuera el fin del mundo; entonces pegué un alarido para saber si estaba viva.

La gente se está aburriendo un poco de juntarse a escuchar a tanto candidato, y no sabe por quién votar para senador y diputado. Lo importante es darle un parlamento a Aylwin para poder cambiar las leyes de última hora, y revisar las privatizaciones y las 120 leyes secretas…y ….y

Quien conquista cada día más votos, por su aspecto de David ante Goliat es Errázuriz. Su slogan “no más Bla-Bla, vote por Fra-Fra”. Por lo joven y buen mozo, conquista a las mujeres, además de un estado de salud conmovedor por una operación reciente al corazón. El gobierno ya empezó la campaña del terror. Las noticias dedican diez minutos para Buchi y dos para Aylwin, a Fra-Fra ni lo cotizan. Frei tiene un buen equipo para su campaña, pero le faltan años de circo. Sintonizo los programas en la tele solo para ver cómo han envejecido los políticos en estos años; ya les conozco el rollo, tanto los del gobierno como a los de oposición tienen el mismo programa. La diferencia está en como tratarán el problema de las violaciones de los derechos humanos. Si hasta la CNI se disuelve este mes.

Salió un libro de Patricia Verdugo, “Los Zarpazos del Pula”, en que entrevista a militares sobre el golpe y el después; claro que ha militares en retiro. Juan se lo leyó entero. Yo no pude. Se los enviaré a ustedes.”

Mamá

 

Enero 1990

“…Ya salió elegido Aylwin. Desde que la DC lo nombró como su candidato oficial, él estaba seguro de ganar. Yo no tanto, por la influencia de grupos callejeros y por Buchi.

Para la última concentración una ambulancia se estacionó detrás del escenario por si había un atentado: Juan estaba adentro. Todavía tenemos un teléfono celular aquí en casa, enviado por el equipo de Aylwin. La entrega al próximo gobierno del poder, parece tan amistosa como un ballet, quien sabe qué hay de realidad. Me encontré con mi primo Talo (pariente militar) el otro día y está tratando de conseguirse el puesto de Edecán del Presidente de la Cámara o el Congreso. El puesto ahora es vitalicio.

No salió senador Ricardo Lagos, el líder de la izquierda [futuro presidente en el año 1999]. Aylwin lo nombró ministro de educación. Ya renunció el Rector de la Universidad de Chile y los profesores exonerados han puesto avisos ofreciéndose a cuidar casas en verano. Tampoco salió elegido diputado Lucho Pareto. Juan cree que por haber cambiado de Estación Central a Santiago Centro donde es menos conocido.”

Mamá

 

15 de Enero, 1990

“…Me tinca que los Aylwin ni tendrán tiempo para ser amigos…. efectos del poder. Pero tengo una amiga en la próxima Secretaría General de Gobierno. Dicen que Belisario Velasco [ministro del interior en el año 2006] será Intendente de Santiago, que a Lucho Pareto lo habían pensado enviar de embajador a Italia, después dijeron que Alcalde de Santiago, después que Cónsul en Miami, historias de Juanita Dipp… Vilma Saavedra perdió por 330 votos. No entendió nunca en cambiar la música de los derechos humanos; a la gente de La Florida le interesa tener trabajo y ella dale con su antigua canción.

A Ernesto Livacic le encargaron el programa cultural, pero aún no se lo aprueban y ni sabe para quien trabaja.

Como que no me gusta la aparente amistad entre los que se irán y los próximos ocupantes. Aylwin le pidió al General Mathei (aviación) quedarse un año más, y al general Stagne, de carabineros que continuara por los cuatro años siguientes. En salud, de ministro va Jiménez. La rectoría de la Universidad de Chile se la pelean entre Lavados y Goic, (pero Lavados es médico de Aylwin).

Estuvieron en nuestra casa de Algarrobo la familia Cárdenas, parece que además de los seis niños tuvieron invitados. Patricia (¿así se llama?) está tan delgada que un día, al tener otro hijo, puede volar al cielo… es bien simpática.”

Mamá

 

5 de Abril, 1990

“…novedades muchas y pocas. La mamá te envía hoy la grabación de dos casettes con los principales actos de la transmisión del mando. Nosotros fuimos invitados al Tedeum de la Catedral, a la fiesta del Estadio Nacional, a la recepción al Palacio de la Moneda, y a otra recepción en el Palacio Cousiño. Todas esa invitaciones se han hecho por indicación del Presidente de la República, como amigos personales de él. Patricio sigue igual que antes, no se le han ido los humos a la cabeza y sus amigos siguen siendo igualmente sus amigos. Sigue viviendo en su casa de Arturo Medina, la casa de siempre. No ha querido cambiarse a una mansión. Cuando sale en auto va obligado con una escolta de radiopatrullas y dos autos de protección. No se va con sirenas o algarabías, respeta todos los semáforos en rojo, y mucha gente se extraña de tanta sencillez. Es el reverso de la medalla del dictador que oprimía al país. A mí me hicieron varias insinuaciones de algunos trabajos, pero realmente no tengo mayor interés que mi trabajo de neurocirugía y de Presidente de la Clínica Indisa. He aceptado un cargo que me gusta y me satisface, porque en realidad es más que nada una distinción ser médico del Presidente de la República. Junto a otros tres médicos somos los que tenemos la responsabilidad de su salud y estar al alcance ante cualquier emergencia. Si viaja lejos de Santiago, uno de nosotros, los médicos, va en la comitiva presidencial. El fin de semana pasado –viernes, sábado y domingo- fuimos a Pucón, Villarrica, y Temuco. Se desarrolló una gran actividad, inauguración de Policlínicos, inauguración de la Convención de Jueces de Chile, donde Patricio pronunció un discurso que recién está teniendo profundas consecuencias, esbozándose una crisis entre gobierno y Corte Suprema. También se hicieron visitas a poblaciones modestas, visita a la Gobernación, Alcaldía, Obispo, etc., En todas partes Patricio fue recibido con inmenso cariño. Los tres días llovieron, pero eso no fue obstáculo para que la gente en todas partes lo esperara, aunque fuera para verlo pasar. Realmente es emocionante ver tantas esperanzas puestas en él. Él me ha dicho que siente una terrible responsabilidad por no defraudar a la gente y poder satisfacer las inmensas necesidades de nuestro pueblo.”

Papá

 

8 de Agosto, 1990

“…Me alegro que te haya llegado la fotografía de Patricio.”

Papá

 

1990

“….. lo bueno es que al fin le ofreceremos un té homenaje a Leonor Aylwin por haber creado ya 13 Centros Familiares (5 están en Santiago) donde los pobladores encuentran un espacio amistoso. Va a ser en el Club Providencia. A ratos tenemos miedo de que vayan más de 300 personas (capacidad máxima del local) y otras veces de que no llegue nadie si llueve.”

Mamá

 

Y hemos llegado al final de este carteo. Con los años Patricio Aylwin seguiría siendo amigo de mi padre, llamándolo personalmente por teléfono para las celebraciones de los fines de año. Pero tristemente la posdictadura no resultó fácil ni tampoco milagrosa. Muchos ingenuamente creíamos que bastaría con remover a Pinochet para solucionar tantos problemas y vivir en democracia. No ocurriría así, no bastó con su remoción para proclamar una democracia plena porque muchos de los civiles y militares de esos años quedaron participando y trabajando en forma activa por muchos años más. Las leyes promulgadas por Pinochet en ese entonces, por otro lado, especialmente su Constitución, continuarían sin ser alteradas mayormente, y la influencia del dinero en la política llegaría a borronearlo todo. Durante los gobiernos sucesivos la pobreza extrema poco a poco fue disminuyendo, pero el gap económico entre los que tienen y los que tienen menos, desgraciadamente aumentó llegando hasta niveles insultantes.

Recuerdo con cariño ese día en que visitando Chile, fuimos con mi padre al destartalado galpón donde había funcionado la Parroquia Universitaria. Ya no quedaba nada de ella, ya había cumplido su misión y los amigos estaban todos dispersos; pero mi padre subiendo los escalones de cemento confesó ilusionado su gran esperanza que no se marchitaba:

 

-Con Patricio, mijito, se termina el subdesarrollo en Chile.

 

No se cumpliría tampoco ese anhelo; los problemas de Chile no terminarían con la elección de Patricio Aylwin ni con la elección de los sucesivos presidentes.

……. en todo caso mi intención al escribir y preservar estos recuerdos, no ha sido juzgar una época ni tampoco a una familia, simplemente, como decía mi amigo Ignacio Carrión, quiero que estos recuerdos sobrevivan otro poco y no se mueran con tanta rapidez; “hay que escribirlo”, me decía, “si no se escriben es como si no hubiesen existido.” Es simplemente una versión muy parcial y subjetiva, y contada en cartas, de un período que nos afectó a todos con bastante fuerza….. a lo mejor ayuda imaginar que hemos leído estos recuerdos desde la perspectiva liberadora de la muerte, considerándonos todos desaparecidos por el paso de los años, todos muertos, fallecidos….. (nuevamente recuerdo aquí a mi amigo Ignacio y sus ideas).

Al terminar este relato, en el año 2016, y después de varios años de esa petaquita que me regaló mí tía Oriana (no me trates de tía, me decía), miro hacia atrás de la misma manera con que miro hacia la nieve a través de la ventana de mi casa, en Michigan, muy lejos de Chile, e imagino el nacimiento de una niñita……… me cuentan que hoy nació la nieta de un amigo. Están dichosos. Les sugiero un nombre por WhatsApp: Nora Elbira. Se ríen. Cierra un círculo, les digo. Se vuelven a reír y me preguntan, ¿Qué círculo? Ya lo sabrán, les contesto, es un nombre que resuena, que trae recuerdos y pone un sello….. aunque todos terminemos olvidados como Nora Elbira. Pero esto último no lo repito, no lo digo, no me gusta repetir algo que es tan evidente, irreversible…..