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Lector, químico y lector Me gusta todo lo que se lee fácil y sin pedanterías. Relatos autobiográficos ocupan por ahora mi interés

Déjame que lo cuente con cartas: la transición hacia la democracia en Chile en los 80

Afuera amanece. Estamos en los Estados Unidos, en el pequeño pueblo de Northville, Michigan, lejos de Chile y sus trajines y después de muchos años de haber dejado el país. Ya no vivimos en Santiago o Talca, pero Chile es una página que se niega a que le impongan otra página encima. Tampoco creemos en el olvido; o dicho de otra forma, nos asusta el olvido y por eso el esfuerzo de resumir algunos años con esta versión parcial y subjetiva de un período importante en la vida nuestra. Lo escribo al calor de esa chispa que encendió hace algunos meses mi querida tía Oriana al regalarme una petaquita, una especie de chauchera antigua y que perteneció a mi bisabuelo, don Agustín Ramírez Gómez, médico de Quilpué, un pueblo cerca de Santiago:

 

-Tómala -me dijo antes de subirme al avión -perteneció a tu bisabuelo y yo pronto voy a partir, voy a morir, Cristián, y a nadie le importará nada, ni sabrán a quien perteneció esta petaquita.

 

Se la acepté con la ilusión de aprender algo sobre ellos, sobre mis bisabuelos y su tiempo. Una vez en el avión, en el asiento, la abrí con cuidado, y con mis dedos torpes intruseé los cueros desgastados por el uso y los años, hasta toparme con alegría con unos papelitos escritos por él. Fue un 14 de diciembre de 1885 cuando mi bisabuelo decidió averiguar cuan gordo estaba y nos anuncia que pesó 70 kilos, y que su señora Emma Ossa había llegado a los 60. Busqué entonces con urgencia más detalles sobre su vida, pero fue muy poco lo que nos logró decir. En la página siguiente escribió: Tabla de Dosis, 1884. Los números enteros indican gramos, y nos hace un listado de substancias aparentemente medicinales, que él mezclaba para dárselas a sus enfermos. Pero esa es solo una suposición, porque nunca sabremos para qué se usaba esa receta. Más adelante, el 29 de Noviembre del año 1988, nos escribió “tomé del Banco de Valparaíso 250.00 a seis meses plazo.” ¿Para qué pidió ese préstamo? ¿Por qué se dio el trabajo de escribirlo? En otra página del 11 de octubre de 1888 hay algo más personal que dice:

“….me han robado en mi casa 5 cucharas de plata, 1 alcuza, una lechera de plaqué, un gorro de ceda, 3 cucharas de plaqué”.

Pero tristemente más adelante no agrega nada sobre el robo. ¿Encontraría a los culpables? ¿Recuperó al menos una cucharita de plaqué? Finalmente en otra página y con la hoja casi rota y desprendida se puede leer: “1888, Diciembre 23. Nació la niñita Nora Elbira”. ¿Quién fue Nora? ¿Por qué lo escribió? ¿Por qué no escribió más? ¿Fue esa la hija de alguien que él amó entrañablemente? ¿La hija de una amigo o una amante? ¿Estuvo relacionado con el préstamo?

Y todavía quedan otros papelitos amarillos escondidos entre el cuero tieso y trajinado de la petaquita, pero solo sirven para iluminar la imaginación del que los lee porque ahí no hay nada escrito, solo líneas vacías que nadie utilizó. Las tomo entre mis manos, pero tristemente no logro encontrar nada.

Si alguien en esos años se hubiese acercado al oído de mi bisabuelo para contarle que de su vida, de toda su larga vida, solo esas famélicas palabras y números perdidos serían lo único que un descendiente en el año 2005, sentado en un avión y cruzando la cordillera, lograrían conocer de su vida –el robo, las cucharitas de plaqué, su peso, el préstamo, la niñita Nora Elbira- él se habría largado a escribir como un desesperado, como un hambriento de palabras recordando nombres y apellidos, ciudades enteras para que nosotros, para que ustedes, tú que estás leyendo en el asiento de otro auto, en tu cama, o quizás en un avión que ahora despega hacia la luna, conocieran algo de su vida. Por eso escribo este borrador, para que estas vivencias subjetivas y parciales no se pierdan, para saber que existieron y para que todo lo que aquí se muestra sobreviva otro poquito, y para imaginar que en muchos años más, los hijos de los hijos encontrarán estos papelitos y aprenderán de su pasado, de este presente grande que ahora tenemos por delante y que pronto será también historia. Se enterarán sobre las cucharitas de plaqué y de algunos sustos y esperanzas que nos tocaron vivir en ese tiempo en Chile.

Fue en el año 1973 cuando entré como estudiante a la Universidad de Chile. Un año que todos recordaríamos porque el 11 de Septiembre nos cambiarían el país y la forma de vida que conocíamos hasta ese entonces. Ese día, temprano en la mañana, nos llegaría con fuerza el golpe de estado al comando del general Pinochet y la junta que lo acompañaría por 17 largos años. Muchos chilenos perdieron la vida, y a nosotros, los sobrevivientes, nos cambió el estilo de vida y los horarios, porque después de ciertas horas ya no se podía salir a las calles; se había instaurado el Toque de Queda. Incluso nos trataron de cambiar nuestra manera acostumbrada a responder a las consultas, donde en lugar de un breve “sí” o un “no”, nos llovía un “positivo”, “negativo”. Nuestra familia se vio fuertemente afectada, porque nuestro padre asumiría como director del Instituto de Neurocirugía, representando al nuevo gobierno, mientras mi hermano, Alberto, a los pocos meses se asilaba en la embajada Alemania para escapar de la represión y tantos militares afiebrados. Nuestro padre sería director del Instituto hasta el año 1976. Fue partidario de la junta de gobierno hasta que decide renunciar, distanciarse, y finalmente oponerse a lo que hacían los que ostentaban el poder en ese entonces. Ingenuamente, y como muchos, creyó que los militarse entregarían el poder en pocos meses. No ocurriría así.

Recuerdo claramente la noche en que mi madre me anunció “anda a ver a tu hermano que mañana se asila, se va de Chile”: Recuerdo que me asomé a su cuarto y simplemente nos miramos. Él estaba acostado en su cama, medio sentado y apoyado en el respaldo. Las manos se le caían hacia los lados y miraba fijamente hacia delante como buscando un horizonte, aunque no tenía más que la pared blanca de enfrente. Desde ese día ya nos vimos poco, solo en los viajes que haríamos para verlo en Alemania y luego, muchos años después, cuando ya pudo retornar a Chile, y nosotros viajábamos desde los Estados Unidos para ver a la familia.

Llegó el año 1981 y Pinochet todavía seguía en el poder. Ahí fue cuando decidí partir de Chile para sacar un doctorado en química, en la Universidad de Case Western Reserve, en Cleveland, Ohio; había que buscar otros horizontes. Mi madre resume mi partida en una carta:

 

23 de Enero, 1982

“…. Partiste cargado como árbol de Pascua y apretado en ropa interior –imaginé irías olvidando todo para llegar libre a Cleveland. Dime, ¿en verdad llegaron la radio, los dos chalecos, la bolsa al cuello, etc.? Por aquí nada nuevo, el tiempo caluroso. Frei se agrava y estoy leyendo a Teilhard de nuevo (necesito creer que algún día nos humanizaremos). Cómprate algunas cosas con color para alegrar tu pieza durante el invierno. Naranja, verde manzana, blanco, transforman, dan alegría.”

Mamá

 

 

Un año después en otra carta, mi querido profesor de Física, Hernán V., miembro de mi antigua Facultad de Química y Farmacia donde obtuve mi Licenciatura en Química, resume la vida que se respiraba en las universidades de ese entonces: desánimo, frustración y mucho desencanto.

 

 

Marzo, 1983

…”me alegró mucho saber que estás trabajando a pleno gusto y con cariño por lo que estás haciendo. Aquí en Chile no creas que existe un lugar donde pudieras haber encontrado lo que tienes a tu alcance donde estás. Puedes considerarte un privilegiado que ha tenido la suerte de llegar a un lugar en donde saben apreciar el trabajo serio y la dedicación responsable.

No te preocupes por regresar. Lo que debes tener en claro es que mientras más y mejor te prepares, más y mejor podrás servir a Chile cuando las circunstancias lo hagan posible. Y esa oportunidad llegará, no te quede la menor duda, y será el momento en que la gente capaz deberá entregar todo su valioso aporte a la reconstrucción gigantesca, moral y material, que el país tendrá que enfrentar. Lo que estás haciendo es también una tarea que te imponen tus principios y tus ideas. Eres perfectamente idealista cuando estás trabajando con tanta dedicación y entusiasmo.

Tú sabes que aquí sólo estarías acumulando frustraciones y desencanto. Esto, Cristian, no da para más y tendrá que venir “algo” que lo reemplace. Mientras tanto se ha llegado a limites que jamás nadie pudo imaginar. El país necesitará años para recuperarse, tal vez más de una generación se perderá lastimosamente.

En lo que a mí respecta, estoy dedicado simplemente a vegetar aquí en la Universidad. Me interesa hacer bien mis clases, explotando una condición natural de buen expositor y aprovechando mi larga experiencia docente, y procuro también formar conciencia en los futuros profesionales. Pero nada más. Estoy convertido en un “funcionario” sin alma y sin inquietudes por crear. Por lo demás, yo sé que cualquier idea o iniciativa que sugiriese, sería rechazada por su origen “político.”

Por otra parte, ocurre que pasé tantos años trabajando y luchando limpiamente por mis ideas que tuve que sacrificar un mejor nivel científico y postergar una solidez económica que no tengo y me hace falta. Eso me obliga ahora a tratar de ganar, aunque sea un poco tarde el dinero que necesito para vivir como me corresponde. Mi sueldo en la Universidad no me lo permite.

Por esa razón he tenido que buscar otros derroteros y he encontrado en el periodismo deportivo uno que me rinde proporcionalmente más que mi trabajo en la universidad y me gusta. Siempre me gustó mucho. Era mi hobby y ahora es parte de mi trabajo. La verdad es que no todo me gusta en deporte: el boxeo, por ejemplo, no me satisface, pero igual tengo que prepararme en él.

Por el momento, hago estas funciones en forma casi anónima para no interferir con mi trabajo aquí en la Universidad, pero me estoy preparando muy concientemente para el momento en que incursione más plenamente en esa actividad. Me bastaría con lo que tengo, pero quiero llegar con un gran bagaje. Pienso que el periodismo deportivo en Chile es muy deficiente y deseo elevar su nivel. Por eso me estoy preparando, estudiando y procurándome material de documentación por todos lados.

Cristián, te agradezco tu gentileza de ayudarme en esto. Cuando me envíes el libro de boxeo, hazme saber su precio. De vuelta te enviaré los dólares dentro de una revista, que es la forma más segura de que te lleguen. En cuanto a la revista The Ring me la traerán unos tripulantes de LAN, desde Miami. Ellos no encontraron el libro a la venta. Cristián, otra vez te agradezco tu excelente buena voluntad, te deseo el mejor de los éxitos y te aplaudo por tu trabajo que he visto sólo superficialmente hasta ahora, pero que tiene pinta de ser muy bueno…. por algo lo han publicado.

Algunos de estos días podré retribuirte en parte tu ayuda y dar debida respuesta al afecto que sientes por mí. Siempre recuerdo que en un momento importante te ayudé a tomar la decisión correcta. Eso siempre me llena de alegría.”

Hernán

 

Al año siguiente me escribió otra carta donde las noticias eran parecidas o más tristes:

 

“… aquí, Cristián, ni hablar. Cada vez peor. No entiendo cómo se puede llegar a tanto sin que esto reviente; no tiene explicación. Me parece ilógico e irracional y sin destino cuerdo. Esto va camino irreversiblemente a la locura y al desquiciamiento total. Qué Dios nos pille confesados, o se apiade y opere un milagro.”

Hernán

 

 

Un amigo corajudo de esa época fue Gustavo Rayo, que en esos años dirigía la Confederación de Derechos Juveniles (CODEJU) que activamente luchaba contra el dictador. Una carta escrita por Gustavo, que con el tiempo llegaría a ser asesor del Ministro de Planificación Nacional del gobierno democrático, resume muy bien la situación que en ese entonces se vivía en las universidades chilenas y el país:

 

20 de Abril de 1981

“….con mucha alegría recibí tu carta. Desafortunadamente por error de Lucho Toro no pude llegar a tu despedida en casa de Juan Pablo Cárdenas. Lucho me aseguró que era en tu casa. Esa noche llamé a tu casa para avisar que llegaría más tarde y me entero por tu papá que había de ser en casa de Juan Pablo Cárdenas, y me resultó en verdad imposible conseguir su dirección….. probablemente 1982 sea el año de mi eventual salida a estudiar fuera. Me interesa algún programa de Post-grado en Ciencia política y Planificación de Políticas Públicas, aquello que los gringos llaman Policy Sciences. Ya habré dejado mis responsabilidades de CODEJU. Mi periodo supuestamente dura hasta Noviembre del 81.

Acabamos de concluir una huelga de hambre de 100 horas, un grupo de jóvenes en solidaridad con siete estudiantes detenidos injustamente en el Pedagógico. El rector llamó a carabineros y ordenó la detención de ellos; cinco finalmente fueron relegados.

El clima de temor que se ha impuesto en los esparcidos departamentos del ex campus Macul es impresionante. Los funcionarios de seguridad ya ni siquiera disimulan su facha con corbatas, sino que son roperos de dos metros vestidos con polera estrechas, como imponiendo su musculatura. Un estudiante fue pateado en el suelo hace unos días por no querer mostrar su carnet al ingreso del Pedagógico. Los dirigentes procuran no entrar solos. Hoy detuvieron en la propia Universidad a Claudio Riveros, máximo dirigente estudiantil de la Universidad Técnica del Estado (presidente de las Convenciones de fines del 80).

Son demostraciones de fuerza, previas al 1o de Mayo. Luego te despacharé otro parte. Por ahora corto.”

Gustavo

 

Mucha gente en Chile resistía e imaginaba un futuro en democracia. Se reunían en algunas parroquias protegidas por la Iglesia Católica, como fue la Parroquia Universitaria ubicada a un costado de la Plaza Pedro de Valdivia, en Santiago. Y en muchos círculos todavía se pensaba que la política tradicional retomaría pronto su camino rutinario. Pero no ocurriría de ese modo. Si en ese tiempo alguien hubiese sugerido que ciertos políticos de oposición a Pinochet terminarían siendo víctimas de atentados terroristas y baleados en las calles, o mutilados por bombas instaladas en sus autos, habría sido catalogado como un perfecto loco, un chiflado. Pero así fue como Eduardo Frei Montalva terminaría siendo envenenado en la Clínica Santa María después de una inocua intervención quirúrgica. Algo parecido le ocurriría a Bernardo Leighton, que sería baleado junto a su señora en una calle de Roma, o a Orlando Letelier asesinado en Washington.. y…..y….

Recuerdo que al poco tiempo de llegar a los Estados Unidos, crucé la calle Euclid Avenue, en Cleveland, donde me enteré sobre la muerte de Eduardo Frei Montalva por el titular del The New York Times que ofrecían en la vereda. Ese día no compré el periódico, no me alcanzaron las monedas y seguí triste caminando hacia mis clases. Luego me llegaría la carta de mi padre donde me contaba los detalles:

 

26 de Enero, 1982

“…acá como habrás sabido el acontecimiento que ha impactado al país es el fallecimiento de Eduardo Frei. Realmente todo pasó como en una pesadilla. Cuando tú estabas en Chile, antes de partir a los Estados Unidos, fue operado de una hernia al hiato, que después se complicó en una serie de cosas increíbles y que terminaron por matarlo. A la distancia las cosas se ven más tranquilas, quizás en su verdadera dimensión, pero la repercusión que ha temido aquí en Chile ha sido brutal. Eso de escuchar “murió Frei”, y oírlo bruscamente el viernes 22 a las 5 de la tarde, fue algo así como cuando escuchamos murió Kennedy. Yo no me di cuenta cuan honda era su presencia entre todos los chilenos. Eso de ver y oír a un hombre en la plenitud de sus facultades físicas e intelectuales y de repente que deje de existir, da una sensación de caos y de incredulidad. Creo que todo el país se normalizó y se puso de pie y alerta. Incluso aquellos que días antes no cesaban de llamarlo un “político demagogo”, “ambicioso de poder’, “débil de carácter”, etc. No sé si sinceramente o hipócritamente decretaron tres días de duelo nacional, pero eso no impidió que todas las estaciones de televisión continuaran transmitiendo canciones y programas triviales; los goles de Caszelli tuvieron más difusión. La esposa de Frei, doña María y toda su familia, se portaron extraordinariamente bien. Nada de lágrimas. Cuando el gobierno negó el permiso para que Jaime Castillo, Fuentealba, Zaldívar y un diputado estuvieran presentes en los funerales, toda la familia le pidió a Pinochet que no se hiciera presente, que no fuera a la misa. Pero Pinochet, sin una pizca de dignidad asistió con todo su gabinete a su responso. No había nadie de la familia, excepto un hijo que lo hizo por respeto al cuerpo diplomático. La juventud debió ser convencida por el Cardenal Silva Henríquez para que durante el responso los restos no fueran sacados de la urna y llevados al Sagrario para que no estuviera mientras Pinochet estaba en la Catedral. Los funerales se realizaron el lunes 25 a las 16 horas. Cientos de miles de personas asistieron; durante tres días una cola de personas desfilaron frente al ataúd de Frei. A pesar de su calidad de ex presidente constitucional, la familia pidió que no se rindieran honores militares. En fin, Cristián querido, con los Mercurios que te mandó tú mamá, te podrás dar una idea de lo que pasó. Podrás observar que en la primera página de ese diario del día 24, un poquito más abajo del anuncio de la muerte de Frei, está la noticia sobre la clasificación del corredor Salazar en una carrera de autos.

La mamá y todos tus hermanos te mandan saludos….”

Papá

 

Mi madre me lo anunciaría también en otra carta:

 

28 de Enero, 1982

“…Aquí casi no pasa nada; la gente llenó la Catedral y sus alrededores para ver a Frei y/o sentirse en grupo, en masa (estoy leyendo a Canetti; fascinante). Tu papá más viejo y regañón. Escribe.”

Mamá

 

Con los años, quedaría cada vez más en evidencia que Eduardo Frei Montalva había sido asesinado. Irónicamente su hijo, Eduardo Frei Ruiz Tagle, como presidente de un Chile posdictadura, ayudó a Pinochet y logró su liberación en el año 2000, después de su detención en Londres, en el 98 por violación a los derechos humanos. Pasaba el tiempo y a muchos todavía les costaba registrar que Chile era otro, distinto, cambiado, y donde habían ocurrido y seguirían ocurriendo crímenes abominables; incluyendo el magnicidio.

Ese mismo año, en el 82, mi querido profesor de física me escribió nuevamente para darme cariñosamente unos últimos consejos:

 

Mayo, 1982

“… hay algo que debo decirte a modo de consejo y que deberás regular y manejar en tu trabajo de USA. Los gringos son muy explotadores del trabajo científico de los becarios. Conozco más de un caso de chilenos que fueron extenuados por sus jefes en alguna Universidad Americana. Eso es así. Se logra sin duda un gran adiestramiento y capacitación; pero corriendo el riesgo de quedar embrutecido, o con problemas mentales (Jaime Blanché se llamaba un colega muy querido al que le ocurrió esto último) así que, ¡ojo!, apenas veas que el asunto pasa de lo normal ponle atajo de cualquier manera, por si te toca un chief que te quiera explotar.”

Hernán

 

En esos años, a mi padre se le hacía difícil continuar con su trabajo en el Instituto de Neurocirugía. Desde hacía tiempo, y después de haber renunciado a la dirección del Instituto en el año 76, estaba claramente tachado como un opositor a Pinochet y continuamente era fastidiado por las autoridades y se le hacía muy complejo su trabajo. Por otro lado, la situación económica empeoraba, y el milagro económico pregonado por la dictadura estaba por los suelos y no tomaba vuelo.

En el mes de Agosto del 82, el presidente mejicano, José López Portillo, dejó de pagar las deudas a la banca internacional después de intervenir la banca privada. De inmediato todas las economías latinoamericanas empezaron a sufrir. El Fondo Monetario Internacional suspendió un crédito a Chile y las malas medidas implementadas por el ministro de economía sembró la desconfianza frente a la banca internacional.

 

5 de Abril, 1982

“….comienza el despelote en la economía. A los “Cuescos Cabrera” los llaman Ulloa, por …. “huyó-a”.

Mamá

 

1 de Julio, 1982

“….Juan atenderá su consulta en la oficina de Huérfanos. En dos meses más se retira del Instituto de Neurocirugía y ahí tendrá a la secretaria (compramos un teléfono) para atender urgencias neuroquirúrgicas. Este mes de Junio ha estado en casa por vacaciones. Está contento, lleno de proyectos que a veces yo freno, como iniciar un seguro de atención médica general….. Lo de urgencias neuroquirúrgicas está bien, hace falta y opera en cualquier Clínica.

En dos meses más deja el Instituto y queda como Profesor de Neurocirugía en la Posta Central, creo.”

Mamá

 

5 de Julio, 1982

“….Ya presenté los papeles para jubilar así que creo tendré más tiempo para organizar mi trabajo en forma más conveniente. Voy a continuar con algunas horas como profesor en la Facultad de Medicina. El trabajo privado quirúrgico lo centraré en Indisa. La consulta la tendré en lo que eran las oficinas de Jumbo Tour, en Huérfanos con Ahumada.

Papá

 

15 de Julio, 1982

“…¿Qué más puedo contarte que no lo sepas tú mejor que nosotros aquí? Subió el dólar a $47 y cada mes subirá algo más. Se permite reimportar mercadería debido a lo poco que la gente aquí puede gastar. La gente ha retirado sus ahorros de miedo a que los congelen. Ha habido grandes festejos con motivo del centenario de la batalla de Concepción; trajeron el corazón de varios oficiales. A Enrique Lafourcade, el escritor, lo sacaron del canal 7 (en el Teatro Municipal de Viña del Mar, cuando le entregaban el premio Luisa Bombal, US$10,000, reclamó por el apagón cultural) y no sabemos qué más porque solo radio Cooperativa ha comentado el asunto….. Hasta discuten si deben entregarle el premio…. Y de la inoportunidad de protestar en esa oportunidad, sigue El Mercurio…

“….recién supimos que lo más grave fue que Lafourcade pidió la vuelta urgente a la democracia.”

Mamá

 

23 de Julio, 1982

“….Y aquí no pasa nada nuevo. Me decidí a tener ‘sin cuenta’ años ayer… al fin. Hoy viene a almorzar Santiago Marshall y en la noche vamos a comer donde Bernardo y Anita Leighton (baleados en Roma por agentes de la DINA, la policía secreta de Pinochet), el trabajo que les daremos…. pero se entretienen. Tienen más invitados.”

Mamá

 

3 de Agosto, 1982

“…Ya he renunciado definitivamente al Servicio Nacional de Salud a contar del 1º de Septiembre próximo; espero continuar solo con pocas horas universitarias. La oficina donde funcionaba Jumbo Tour la he transformado en mi consulta y ha quedado muy bonita.”

Papá

 

17 de Enero, 1983

“…Juan está como roble, contento, con enfermos y trabajando. Casi seguro que en Indisa ponga su cuartel general.”

Mamá

 

 

24 de Enero, 1983

“…felicitaciones por el cuento que nos ha parecido muy interesante. Lo encuentro tan bueno que me da un poco de miedo que sigas escribiendo en desmedro de la electroquímica.

Acá en Chile las cosas van de mal en peor. Hay tres Bancos que deben cerrar por falta absoluta de solvencia económica y hay otros cinco Bancos intervenidos. Los grupos económicos de Javier Vial y Cruzat Larrain están llevando a la quiebra a cerca de un centenar de empresas, muchas de las cuales son las más importantes del país. No se vislumbra ningún proceso de reactivación. Si antes existía crisis económica ahora existe el caos económico. El dólar se esta cotizando sobre los $100.”

Papá.

 

En el año 1983 y en medio de la crisis económica, se organizaron protestas nacionales en oposición a Pinochet donde pacíficamente la gente metía bulla a una hora determinada golpeando cacerolas. Los políticos de oposición se agruparon en una sociedad llamada Proyecto de Desarrollo Nacional (Proden) liderada por Jorge Lavandero, valeroso ex Diputado, ex Senador, que tristemente y de manera muy extraña, en el año 2005 terminaría en una cárcel acusado de pedófilo….. luchaba para que las mineras extranjeras pagaran un royalty más digno.

La primera protesta nacional se organizó el 11 de Mayo de 1983. La idea consistía en que las gente se retirara temprano a sus casas, los niños no asistieran a clases, se evitaran las compras, y los vehículos fueran conducidos lentamente por las avenidas. Por la noche se intentaría un gran cacerolazo y se apagarían las luces de las casas. El éxito fue total y quedaron todos sorprendidos, incluso los propios organizadores. Algo parecido ya había ocurrido antes, con los cacerolazos contra el régimen de Allende y la Unidad Popular. Y algo parecido y de gran simbolismo le estaba ocurriendo ahora al mismo Pinochet.

La segunda protesta se organizó el 14 de Junio, y nuevamente la respuesta fue multitudinaria. Para la tercera protesta, el 12 de Julio, se decidió anunciarla derechamente a través de la Democracia Cristiana, el partido político percibido como de centro y por eso mismo con más posibilidades de actuar en la semiclandestinidad a que estaban sometidos los partidos bajo la bota de Pinochet. Pero, ¿cómo anunciarla si en ese entonces el gobierno le prohibía a la prensa anunciar “hechos ilegales”? Esa vez la represión por sí misma ayudó a que se desarrollaran los hechos de manera natural, cuando Jorge Lavandero la anunció al ser citado a declarar frente al ministro sumariante, Hernán Cereceda. Su anuncio casi queda nuevamente en el silencio, pero rebalsó a la calle cuando el Ministerio del Interior anunció el estudio de acciones legales contra Lavandero. ¿Cual era el motivo?: La protesta que Lavandero estaba instigando para el 12 de Julio.

 

16 de Mayo, 1983

“..Hubo un paro el 11 de Mayo; éxito según la oposición, fracaso según el gobierno; “solo” dos muertos de 15 y 21 años por balas perdidas. Con 50 detenidos o 250. Radio Cooperativa terminó con prohibición de transmitir noticias desde el 13 de Mayo….. dicen que todos los 11 de cada mes habrá protestas.

Juan está trabajando en Indisa desde el 1 de mayo. Está feliz ,de 8 de la mañana a las 6 de la tarde; almuerza allá. Tiene enfermos, está contento en un ambiente hospitalario. Se llevó a su secretaria y está preocupado de hacer propaganda. Son seis en el equipo de urgencia y se turnan. Juan no hace noche. Él y otro médico están durante el día.

Y pensar que pude escribirte tres páginas y ahora no sé qué más contarte, quedé vacía…. Es como si ya supieras todo… es que no hay nada nuevo…. Sí, fue nueva la cara de tu hermano, Álvaro, al sentir los bocinazos a las 8 de la noche (era demasiado chico en el 73). No creo que resulten los paros (la gente no puede perder su trabajo), lo importante es que el gobierno entienda que debe cambiar su política económica y dar más libertad…

El Obispo de La Serena, Fresno, un señor muy momio, quedó en lugar del Cardenal Silva Henríquez…. espero que sea un Juan XXIII.”

Mamá

 

9 de Junio, 1983

“… Las cosas en Chile están de mal en peor y creo que se están agudizando tanto que pienso van a tener consecuencias políticas. Ojalá que las cosas se hagan pacíficamente, sin violencia y víctimas. El próximo 14 se ha fijado como fecha de protesta pacífica; cuando esta carta te llegue a tu poder seguramente ya habrás tenido noticias de su resultado. Te envío la revista Hoy, que te dará una idea aproximada de cómo se desarrollan los acontecimientos en Chile….. Yo estoy trabajando muy bien en Indisa, claro que con las dificultades y limitaciones de iniciar algo nuevo pero que está teniendo mejor éxito que el que se podría imaginar.”

Papá

 

Junio, 1983

“.. En Chile las cosas de mal en peor, como te habrás informado por algunos diarios chilenos y extranjeros. Hoy día ha habido paro de camiones cuyo resultado lo ignoramos totalmente porque lo único que se sabe son las noticias oficiales que da la radio y la televisión. La mano dura se ha impuesto en el gobierno, tratando de atenuar con algunas medidas que mejoren su imagen internacional tal como es el regreso del jet-set de los exiliados. Pero la gente a pesar de los pesares le ha ido perdiendo el miedo y a pesar de la mano dura se hace más difícil controlar a la población. Creo honestamente que no es más del 15% de la población la que apoya al gobierno. La noche del 14 de Junio fue un ruido de cacerolas como en los mejores tiempos de la Unidad Popular. Dios quiera que se imponga la racionalidad y se llegue a alguna solución que beneficie el sentir mayoritario del país. La crisis económica aun no ha tocado fondo y el éxito del que se habla se traduce en que nos hemos endeudado en dos mil millones más de dólares, llegando la deuda oficialmente reconocida a casi los 20 mil millones. Sin programas de reactivación creo que es absolutamente imposible salir de este hoyo económico. Sólo la solidaridad y el esfuerzo común podrá recuperarnos de esta crisis política, económica y moral.”

Papá

 

21 de Junio, 1983

“…En la noche medio extrañada vi como Juan atendía varias leseras, ordenaba su ropa, se acostaba, y luego con una gran cara de satisfacción se daba el lujo de leer tus dos cartas, y releerlas para saborearlas más…. Creo que fue su gran alegría del día…. ya se siente el padre de un famoso…gozaba comentando el paseo campestre… el no entender lo que investigas… en fin, también yo casi me contagio. No sé por qué, a veces pienso que haces esfuerzos por alegrarnos. Es verdad que ahora en Chile el clima síquico se ha empeorado aún más que cuando tú estabas. Lo bueno es que la gente se adapta, como que se acostumbra al smog, al humo. Es un proceso lento (y solo nos damos cuenta de lo que hemos perdido cuando salimos fuera de Chile). Los chiquillos jóvenes en la calle no saben qué futuro les espera, y sin embargo están contentos, se enamoran, se ríen. Los más viejos esperamos con serenidad que transcurra la vida…”

Termino de copuchas para contarte lo que más me interesa –aunque tú sabes más que nosotros– del día de la segunda protesta, en que dicen casi no había carabineros en la noche y hubo algunos desmanes harto magnificados. El General habló por cadena nacional, muy, pero muy molesto por el mal comportamiento de este regimiento que es Chile. Prometió “mano dura” (ya hay despidos, con más de 2800 del cobre, aunque dicen que serán incorporados los que fueron a la protesta casi obligados…), han detenido a Seguel, al que le sigue, y preventivamente a cinco más, según ellos podían seguir tomando presos porque siempre habrían dirigentes para el reemplazo…. Hay orden de dar la menos noticias (en el programa 525 Líneas del domingo, ni se tocó entre las actualidades el día de la protesta). Nosotros no salimos en todo el día. Solo tocamos cacerolas de 8 a 9, creo que en este barrio empezamos nosotros y siguió toda la gente desde el patio interior, por supuesto. Asomarse a la ventana era escuchar a todo Santiago tocando cacerolas…. A nosotros se nos abollaron las tapas de tanto golpearlas. Juan gozaba y todos en general nos reíamos golpeando tanto. Ese día no se compró nada…. ahora, en las noches, la ciudad está “protegida” por los militares. De dos a cinco de la mañana hay toque de queda. Mañana te pondré al correo la revista Hoy; quizás puedan publicar algo. Todos los colegios profesionales están por repetir el paro. Inglaterra y EEUU quieren que todo siga igual, eso dicen… Está lloviendo casi sin parar desde el Sábado, hoy es Martes, por supuesto hartas calles anegadas y el Canal San Carlos sube peligrosamente.

Incluso radio Cooperativa apenas da noticias, tomaron preso al periodista que cubría Chuquicamata. Perdona, cristiancito, que te escriba tan deshilvanado, desde que empecé a escribirte han llamado cuatro veces por teléfono. La Guillermina le ha traído comida a Juan, que tiene encendida la radio por si dan noticias….”pueden volver más de cien exiliados, entre ellos Zaldívar, Gumucio, Huepe”; mejor te agrego el diario de mañana.

En general, cristiancito, estamos tranquilos, estoy segura que pronto gonzalito tendrá trabajo, y que Álvaro no se meterá en disturbios, tiene tanto que estudiar que no le queda tiempo (era el que me preocupaba en el día de la protesta). Fue bueno que medio Chile viera la película Gandhi, lástima que ese medio Chile no incluya a las poblaciones.”

Mamá

 

Julio, 1983

“…Aquí las cosas siguen de mal en peor. El gobierno está apelando a todos los medios para contener la protesta que aparece en todas partes. Según el gobierno, el cuenta con la inmensa mayoría de los chilenos, un 99% según ellos, lo que haría suponer que no hay necesidad de medidas restrictivas para nadie porque el gobierno interpretaría a los chilenos. Sin embargo no es así. La primera protesta pacífica se realizó el 11 de Mayo y reveló que la inmensa mayoría de la gente está en desacuerdo con el gobierno militar. La segunda protesta el 14 de Junio, fue aún más intensa y el gobierno hizo detener a los dirigentes sindicales más activos. Para la protesta de este mes, el 12 de Julio, no solo se combatió a los sindicalistas sino que se ha encarcelado e incomunicado a Gabriel Valdés, Jorge Lavandero, José de Gregorio y otros. Pero como el gobierno ha visto que a pesar de esto la protesta pacífica iba a ser muy intensa declaró al mediodía toque de queda desde las 20 horas hasta las 24. Como de las dos de la madrugada se inicia el “toque de queda”, es decir prácticamente volvimos a como estábamos en Octubre de 1973. Desde las 18 horas la gente empezó a retirarse a sus casas y antes de las 20 horas, Santiago era un desierto. A pesar de las fuerzas de Carabineros y el Ejercito, a las 20 horas empezó el sonar de las cacerolas que se extendió por toda la ciudad. Hubo dos muertos, numerosos heridos, y cientos de detenidos. Pienso que con esos procedimientos el Gobierno no está logrando la unidad nacional si no que por el contrario las posiciones cada vez se polarizan más. Pienso que dividir a los chilenos en buenos y malos es sumamente peligroso para el futuro del país.”

Papá

 

El 6 de Agosto se crea la Alianza Democrática que derechamente llamó a la cuarta protesta nacional para el 11 de Agosto; ya los partidos políticos operaban a la luz pública y era muy difícil desconocerles el protagonismo político que ya tenían. La cuarta protesta fue la más fuerte, duró dos días y dejó al menos 26 personas muertas. El espiral de la violencia se desencadenaba vigorosamente sobre la capital; ya la etapa alegre de las cacerolas quedaba perdida en los recuerdos. Los problemas económicos y las muertes aumentaban.

 

3 de Agosto, 1983

“… a mí en Indisa me va bastante bien y tengo varios proyectos para mejorar aún más. La situación en Chile de mal en peor, y el 11 de Agosto es la cuarta protesta. Se ha negociado la deuda externa en condiciones verdaderamente horrendas para el futuro de Chile. Se ha prácticamente hipotecado el país por más de una generación. El mayor endeudamiento, que ahora pasa los 20 mil millones de dólares, es para pagar y postergar deudas. No existe, me parece, posibilidad alguna de reactivación. Pienso que la racionalidad debe imponerse y se logre un acuerdo político y democrático que creo es el único que podrá superar este verdadero caos en que vivimos.”

Papá

 

17 de Agosto, 1983

“…Ayer te mandé una revista, que ojalá te haya llegado. Aquí el ambiente algo agitado y nadie sabe a ciencia cierta cómo terminará. Lo que no hay duda, el prestigio y la autoridad de Pinochet ha caído a límites increíbles. Lo que ahora está ofreciendo el Gobierno habría parecido una panacea hace seis meses. Sin embargo, parece que la oposición no cree en la apertura política y pide lisa y llanamente que se vaya Pinochet, y que se restablezca la democracia. Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, ojalá no haya violencia y las cosas se resuelvan racionalmente. Aquí estamos viviendo días primaverales….”

Papá

 

Después de la cuarta protesta hubo agotamiento en todos los sectores políticos. La oposición a Pinochet discutía cómo continuar la lucha, mientras en el gobierno los civiles de derecha trataban de organizar un diálogo con la oposición para buscar una salida política. Estaba claro que Pinochet mostraba sus pies de barro y una gran debilidad. Los partidos políticos quedaban cada día en evidencia y activos. Fue ahí cuando la extrema izquierda cargó su mano organizando el asesinato del intendente de Santiago, el General Carol Urzúa, un primo de mi madre. Lo mataron usando dos fusiles de asalto FAL y dos ametralladoras checoslovacas SHE-M 25 en la esquina de Apoquindo con La Cordillera cuando llegaba a su trabajo. Iba con un chofer y un escolta que también murieron acribillados a balazos en sus asientos. Por varias semanas todos quedaron descolocados y se consumió mucho tiempo y esfuerzo por el incidente diplomático que se presentó cuando los sobrevivientes del atentado al General Urzúa –la DINA los tenía identificados y mató a varios de ellos- decidieron asilarse en la Embajada de la Santa Sede.

Todavía habría espacio para una quinta protesta a la que Lavandero y el Prodem querían convocar para Septiembre, pero la Alianza Democrática lo desautorizó y llamó a un acto público que se realizó en la Plaza Italia. Ahí Gabriel Valdés, Lavandero y políticos de oposición fueron arrestados y golpeados por la policía. Hubo bombas lacrimógenas, carros lanza aguas y violencia.

Habría todavía una sexta protesta convocada para Octubre por el Movimiento Democrático Popular (MDP) que reunía al partido socialista, comunista y el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Es decir ya todos salían al baile en forma muy pública. El 14 de Octubre murieron cinco civiles y fue asesinado un carabinero.

Pese a que Pinochet ya había prometido una transición convocando a un plebiscito para el año 88, hubo varias protestas en el 84. El 4 de Septiembre estallaron nuevamente bombas, la represión aumentó y murieron ocho civiles y un teniente de Ejército. La muerte más triste fue la del sacerdote André Jarlan que vivía en la Población La Victoria. Subió al segundo piso de la parroquia, abrió la Biblia en el Libro de los Salmos, cuando una bala de 9 milímetros, disparada por una subametralladora UZI le perforó el cráneo chorreando con sangre sus papeles y su Biblia. Se comprobó después que Carabineros había disparado balas de fusil y de subametralladoras en esa área. La violencia hacía peligrar al centro político y el posible diálogo, favoreciendo las soluciones extremas. Pero estaba claro que Pinochet y los militares estaban a la defensiva y con pocos balones de oxígeno para sobrevivir.

El 30 de Octubre, bajo la presidencia rotativa de la Alianza Democrática, Ricardo Lagos llamó a otra protesta nacional que duró dos días y donde murieron nueve personas. Ricardo Lagos llegaría, con los años, a ser el tercer Presidente de la República elegido democráticamente después de terminada la dictadura. Él fue el primero en decirle a Pinochet, apuntando con los dedos, “usted tortura”, en un programa en televisión que vio todo el país.

En ese mismo año, finalmente tomarían preso al periodista y amigo Juan Pablo Cárdenas, al quedar desamparado y sin el apoyo de la Iglesia Católica. En Mayo de ese año el Vaticano le había aceptado la renuncia al Cardenal Silva Henríquez tras cumplir los 75 años de edad. Lo reemplazaría el arzobispo de la Serena, don Juan Francisco Fresno, que canceló el apoyo que la Iglesia le brindaba a la Revista Análisis, dirigida en ese entonces por Juan Pablo.

 

31 de Agosto, 1983

“….Ayer fue un día …. no se definirlo. Asesinaron a un pariente tuyo (su bisabuelo era hermano de tu bisabuela, doña Milagro Urzúa Labbé, casada con Nicolás Correa Ruiz de Gamboa). Carol Urzúa Ibáñez era hijo de Miguel Ángel Urzúa, primo hermano de mi papá…. a la larga somos todos parientes.

Ayer (1:30 PM) partió a Roma Juan Ochagavía quien (hasta El Mercurio lo publicó) podría ser elegido General de los jesuitas. Cerraron caminos y aeropuertos, aún no sé cómo llegó a Pudahuel ‘Juanocha’. Con Mónica íbamos a ir al aeropuerto, pero eso de que revisaran todos los autos nos hizo desistir.

Juan contento en Indisa. Y yo más porque no está esperando saber quién entra y sale de la casa. Se queda hasta las 6:30 de la tarde en que lo reemplaza el turno de noche. Desde Septiembre (a mediados, creo) otro médico irá después de almuerzo.

En política lo veo todo algo lento. La DC desautorizó al Proden con lo que Lavanderos quedó colgando de la brocha… pero muy respetuoso dijo que acataba las ordenes DC, que era una cuestión generacional (ahora mandan los viejos).

El arzobispo Fresno decidió quitarle el respaldo de la Academia de Humanismo Cristiano a la revista Análisis. Anoche habló Fresno por la TV para condenar el asesinato del general Carol Urzúa. ¿Por qué no lo hizo cuando gente fue baleada adentro de sus casas días atrás? ¿Es que esos muertos –por pobres- no eran personas?

Tengo una foto histórica….. haciendo un “sit-in” frente a la Biblioteca Nacional. Estuvimos como cinco minutos unas treinta mujeres con un cartel pidiendo democracia ahora. Cantamos la canción nacional y nos disolvimos cuando ya venían camiones de carabineros. Tomé el Metro ida y vuelta (fue el 10 de Agosto). Fue bueno el sit-in, rico sentir esa mezcla de miedo-orgullo-valentía al cantar la canción nacional y que harta gente nos mirara algo asustadas.”

Mamá

 

Septiembre, 1983

“…… Aquí las cosas bastante enredadas. Pero por lo que veo, los diarios americanos están mucho más informados que nosotros. Al padre Juan Ochagavía lo acaban de elegir Consejero permanente del nuevo General de los jesuitas, así que vivirá en Roma casi seguramente el resto de su vida.”

Papá

 

1 de Septiembre, 1983

“……aquí las cosas como habrás leído en la prensa, están muy confusas. Por un lado el ministro del interior parecería que tiene buena disposición para llegar a una democracia en un término más o menos breve. El asesinato del general Carol Urzúa ha puesto en peligro las conversaciones oposición gobierno, pero parece que el buen sentido se ha impuesto y el diálogo continuará. Muchas gracias por los recortes de diarios de USA porque resultan muy interesantes para nosotros.”

Papá

 

 

7 de Septiembre, 1983

”……Juan ahora más contento porque trabaja solo hasta las tres de la tarde. Le gusta su trabajo…. menos mal que no tenemos deudas como otra gente. Los que se endeudaron en UF están sin poder pagar. Dicen que el alza de la vida   va en este año en el 25% y que los sueldos han bajado en un 15%.”

Mamá

 

20 de Octubre, 1983

“….respecto a Juan Pablo Cárdenas, que había sido detenido, no te lo había comentado para no darte noticias tristes. El nuevo arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Fresno, le quitó el auspicio a la revista Análisis; inmediatamente después de eso, al mes siguiente, fueron detenidos Juan Pablo Cárdenas y Pedro Felipe Ramírez por atentar contra el orden público, etc, etc. Cárdenas permaneció detenido 20 días pero ya ha recuperado su libertad y sigue un juicio en los Tribunales de Justicia que creo se resolverá favorablemente para él. Aquí sigue hablándose mucho de la apertura política. Se ha visto con los hechos que esta apertura política no es producto de un buen deseo del gobierno sino obligado por el gran descontento, la acentuación de la crisis económica y la influencia de USA. Creo que USA no quiere que Chile se transforme en una guerrilla como en Centroamérica.”

Papá

 

La noche del 20 de Marzo de 1984 Lavandero llamó apurado a Emilio Filippi, director de la revista Hoy, para informarle que ya tenía en su poder todos los antecedentes sobre el caso Melocotón para su publicación en el Fortín Mapocho, y que se dirigía a la casa de Jorge Donoso, director de ese periódico. El caso Melocotón involucraba a Pinochet y su familia en un escándalo económico de proporciones donde se mostraba la compra fraudulenta de ese predio. Frente a la Iglesia Santa Marta y con el semáforo en luz roja, Lavandero se alcanzó a bajar del auto para no morir acribillado adentro, pero con un fierro le dieron sin miramientos en la cabeza y el cuerpo. Lavandero se alcanzó a arrastrar hasta quedar debajo del auto para que no le siguieran pegando y perdió el conocimiento. Una señora buena persona llamó a una ambulancia. Su estado era grave y se mantuvo en estado critico por varios días. Mi padre lo atendió en la Clínica Indisa y le puso un guardia especial para que no lo fueran a rematar en la noche. Entre las muchas lesiones tenía una hematoma subgaleal temporal izquierdo, fractura lineal en el hueso temporal, compromiso del meato acústico interno y otras variedad de lesiones que hicieron muy difícil su recuperación. Su gran estado físico lo libró de algo peor. Finalmente se recuperó, pero perdió definitivamente la audición en el oído izquierdo.

Con el tiempo llegaría también de Alemania nuestro hermano Alberto, junto a su señora, Aída, y sus hijos, nuestros sobrinos nacidos fuera de Chile.

 

12 de Mayo, 1984

“…..Juan está de moda con la golpiza a Lavandero. Sale en la TV y se le llena la consulta. Aunque por aquí no se supo de la protesta del 11. Hasta Marusa (hermana de mi padre) vino a ver a tu hermano Juan Alberto (llegado de Alemania). También lo invitó a tomar desayuno Radomiro Tomic. A comer con nosotros los Aylwin. Lucho Pareto también lo invitó con nosotros y también lo invitaron cada uno de los primos Brunet y Correa.”

Mamá

 

22 de Mayo, 1984

“…..Fuimos solos de sábado a domingo a Algarrobo, almorzando en el restorán la Juanita junto a la lluvia y soledad de la playa. Almorzamos en la casa de los Aylwin el domingo. Patricio se veía optimista….. volvimos en la tarde, suerte que llamaron a Juan de Indisa a Algarrobo.”

Mamá

 

30 de Mayo, 1984

“…..Tu papá entusiasmado con los enredos de Indisa, lleno de proyectos de ganar una elección de Directorio. Sigue escuchando radio Cooperativa con lo que uno cree que algo va a suceder. El gobierno que llegue va a tener que imponer restricciones fuertes a las importaciones, crear de no sé de donde trabajo y apretar los cinturones de Plaza Italia para arriba, y para que eso sea posible necesitarán de todas las fuerzas.

Aquí no pasa nada nuevo, quizás lo más entretenido es comer. En política no entendemos nada, nada extraña, asusta, ni conmueve. Te acompaño las dos mejores páginas del diario de ayer. Prohibieron la fabricación de un lote de remedios. Vi vocearlos a 10 en la calle Ahumada.”

Mamá

 

11 de Junio, 1984

 

“…La elección la ganaron ayer el equipo de Juan por lo que están llenos de proyectos.”

Mamá

 

El año 85 se hundió en violencia y muertos. Se trataron de reavivar las protestas nacionales y el 27 de Marzo el Movimiento Democrático Popular llamó a un paro general. Atentados del Frente Patriótico Nacional y del propio gobierno hicieron que se abortara la protesta. En la noche del 29 de Marzo, Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada fueron degollados por agentes de Pinochet. Los detuvieron frente a nuestra casa, en Santiago, cuando iban a cumplir sus labor de profesores en el colegio Latinoamericano ubicado en la avenida Los Leones con El Vergel. El padre de José Manuel, Roberto Parada, fue uno de los grandes amigos de Neruda y era el que mejor lo recitaba. Antes de salir de Chile tuvimos la suerte de ir a verlo a una casona oscura, donde recitó poemas de su gran amigo en una sala pequeña y repleta de estudiantes.

El país estaba nuevamente en Estado de Sitio y oscilaba entre la esperanza de una transición pacífica y un enfrentamiento con violencia y muertes. A fines de Agosto del 85 se firmó El Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia. Los hombres de la junta ya empezaban a tener distintas opiniones sobre el futuro del país; pero Pinochet era el que tenía el mando supremo y lo hacía sentir a través de todo el territorio. Rechazó el Acuerdo y se lo dijo derechamente al Cardenal en una audiencia donde prefirió tratar el tema de la visita Papal que estaba preparándose.

La investigación sobre los degollados apuntó derechamente hacia Carabineros de Chile, forzando la renuncia del General Mendoza, miembro de la Junta de Gobierno. En las cartas mi padre se refiere a Pinochet como el Capitán General, porque en el 81 modificó el escalafón militar donde el Presidente de la República tendría el cargo de Generalísimo y el Comandante en Jefe del Ejercito se llamaría Capitán General.

 

5 de Julio, 1985

“…..las cosas en el país siguen de mal en peor; crímenes, degollados, secuestros, etc. Sin que se de con los autores. Espero que esta pesadilla termine pronto.

Papá

 

7 de Agosto, 1985

“…..Aquí las cosas surgen iguales, con muertos y secuestros todos los días. Las protestas siguen aumentando y aunque hay represión igual la gente protesta. Ojalá todas las cosas se arreglen y pacíficamente.”

Papá

 

4 de Diciembre, 1985

“….Yo estoy en Indisa trabajando satisfactoriamente y con la esperanza de desarrollar nuevos planes de expansión. La situación general del país la debes conocer mejor que nosotros. Dios quiera que se logre una solución antes de que sea demasiado tarde.”

Papá

 

1985

“…Ayer por ejemplo, fueron los médicos los que trataron de protestar en el cine Oriente por las políticas de salud, pero los disolvieron con bombas lacrimógenas cuando marchaban de dos en dos por avenida Providencia tratando de llegar a su local de calle Esmeralda. Desde el Mercado Providencia volvieron a sus autos armando tacos por los bocinazos que provocaban en todas partes. También el director de Mensaje, Renato Hevia, está declarado reo, no sé si preso por un lote de leyes y sus escritos en la revista.”

Mamá

 

Después que Pinochet sepultara el Acuerdo Nacional, la oposición buscó reactivar las protestas. El año 86 empezó con la visita de Edward Kennedy a Santiago. Tuvo que movilizarse en helicóptero por los problemas que le impuso el gobierno durante su estadía. Ese año surge la Asamblea de la Civilidad que unía a numerosas organizaciones como el Colegio Medico y otras asociaciones de profesionales. De ahí salió la demanda de Chile que le fue entregada al gobierno en Abril, exigiendo una respuesta en treinta días o nuevamente habría un paro nacional. Surgió también la Unidad Fundamental Antisubversiva (UFA), unidades de represión callejera de enmascarados con camuflaje de guerra. Se fija el paro para el 2 y 3 de Julio. Los estudiantes universitarios con la escusa del cometa Halley llaman a una concentración “para ver el paso del cometa por los cielos de Chile.”

El 20 de Mayo la sesión, en Santiago, de La Asamblea Parlamentaria Internacional por la Democracia en Chile resultó en uno de los peores atochamientos de tránsito que Santiago tenga memoria. La ciudad quedó cercada por el despliegue de dos mil soldados a lo largo de la capital y sus grandes avenidas. El desorden fue provocado por el gobierno quizás en un vano intento por asociar el caos con los movimientos democráticos.

Muere quemado Rodrigo Rojas de 19 años y Carmen Gloria Quintana resulta con heridas y quemaduras graves en el rostro después de haber sido capturados por una patrulla militar.

El 7 de Septiembre del año 86 se produce el fallido atentado contra Pinochet en la famosa “Operación Siglo XX”, organizada por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Pinochet sobrevivió, pero murieron cinco guardaespaldas. Como represalia se asesinaron a seis personas en dos noches de recorridos siniestros por las casas de algunos opositores que fueron sacados en pijamas para ser encontrados horas después muertos a balazos en potreros o carreteras desiertas. Luis Toro que en ese tiempo era abogado de la Vicaría de la Solidaridad se libró por poco porque tenía planeada una defensa: apenas sintió ruidos extraños a altas horas de la madrugada, activó su aparato de seguridad. Llamó a quien pudo por teléfono, y abrió la ventana del segundo piso de su casa desde donde se puso a gritar, “Coronel, Coronel”. El vecino encendió las luces y empezó a preguntarle, “¿Qué pasa, Lucho, qué pasa?” Y así se unieron en coro otros vecinos que ya habían sido alertados, de manera que los asesinos al escuchar que Lucho llamaba a un supuesto Coronel, y que surgía un coro de vecinos cantando ¿“qué pasa, Lucho, qué pasa?”, escondieron sus armas, se subieron a sus autos y abandonaron el lugar a toda marcha.

Ese año se afinan los preparativos para la visita del Papa que finalmente se produce en el año 87.

 

22 de Febrero, 1986

“….Ya pasó el boom del Festival de la Canción de Viña del Mar. Empieza el festival del Papa, hasta con planos de los arreglos a su avión papal. Y la Virgen del San Cristóbal tendrá más coronas de luces…. Y las callampas de Pudahuel serán pintadas con entusiasmo de hormigas por los concursos a cargo de las municipalidades. Y la TV nacional sólo quiere transmitir selecciones de los actos papales para todo Chile. Y el canal 13 tendrá que ser la TV oficial pero sólo llega a algunas ciudades…. Y tendremos una santa nueva que se llama Sor Teresa de los Andes…. (no el padre Hurtado por pobretón y jesuita)”. [Este último sería finalmente canonizado el 23 de Octubre del año 2005].”

Mamá

 

9 de Mayo, 1986

“….Alberto luego del reconocimiento del título está empezando en Indisa a hacer sus primeras diálisis con éxito. Yo continúo trabajando en Indisa. Próximamente se hará la elección del Directorio y es muy probable que me reelijan; ya te lo comunicaré oportunamente.

La situación política en Chile es muy crítica y parece que al Sr. Pinochet se le están poniendo muy difíciles las cosas. Pueda ser que la transición a la democracia se haga en forma pacífica y que pronto terminen los atentados, muertes y atropellos a la dignidad humana.”

Papá

 

1986

“… Este viernes se inaugura el Departamento de Diálisis en Indisa. Recién me llama Juan Alberto para que le consiga teléfono. Hay tres años de demora en la Cia y particulares los revenden a empresas que piden 100 mil al contado y no son serias; se pagan y solo quizás tengan teléfono.”

Mamá

 

6 de Junio, 1986

“…Estoy esperando la carta prometida, pero pienso que ustedes estarán bien de salud y realizándose desde el punto de vista profesional. A pesar de que ustedes seguramente tendrán buena información sobre Chile les comentaré algunas cosas. La situación general mala. El Sr. Capitán General está en guerra, en guerra contra los propios chilenos. En relación con una reunión de parlamentarios extranjeros, las tropas del ejercito “ocuparon la ciudad”, sin permitir la circulación de vehículos y personas en gran parte de Santiago. Como consecuencia de ello, durante todo el día se produjo una congestión vehicular terrible y las personas no sabían, al salir del trabajo, cómo regresar a sus casas. Los automóviles casi no podían circular. Yo que salí de Indisa como a las 6 de la tarde, para llegar a la casa tuve que subir a Vitacura-Manquehue y me demoré más de una hora, en lugar de los siete minutos habituales.

Hoy en la mañana, en el momento de escribirte, siento el ruido de las sirenas, el paso de algún militar. Si tú estuvieras en Chile tendrías tema para escribir cualquier realidad, más grande que la mejor fantasía. En realidad querido cristiancito, es gran felicidad que trabajes en USA. Hace dos días hubo elecciones en Indisa y me reeligieron presidente de la Clínica. Tú hermano Alberto está trabajando en diálisis y espero que le vaya bien. Él está muy bien preparado y es muy serio en su trabajo, con la disciplina alemana. Hace pocos días inauguró el servicio de diálisis a cuya ceremonia concurrió el Cardenal y muchas personas. Te envío el recorte del diario de esa ceremonia.”

Papá

 

16 de Junio, 1986

“…Estuve muy feliz con el llamado telefónico para el día del padre. En verdad que resulta rico que se acuerden de uno en un día que a lo mejor lo inventaron los comerciantes, pero que uno lo toma por el aspecto bueno y sano de esta idea. Tus hermanos también me llamaron, pero nada de regalos, porque ahí si que es hacerle el juego al otro aspecto que te señalaba. En Santiago hace 24 horas que llueve y eso ha provocado una verdadera catástrofe, calles inundadas, locomoción interrumpida, damnificados por decenas, etc. Para colmo colocaron una bomba en el Metro, en tal forma que este medio también se interrumpió. La situación no se ve buena, porque el Sr. Capitán General, está jugando a la guerra, y Chile es un país ocupado por las fuerzas armadas. Espero que aún perdure la racionalidad y se pueda llegar a una salida lógica, que la gran mayoría desea. Es muy parecido al tiempo de la Unidad Popular, pero en sentido inverso. En Chile creo que nunca prosperará ni el partido comunista ni los partidos autoritarios. La violencia crea la violencia y no se sabe a donde llegará. El 12 de Junio se llevaron a efecto las elecciones en Indisa y fui nuevamente elegido Presidente. Es una responsabilidad que trato de cumplir en la mejor forma posible. Alberto organizó entre el 12 y 14 de Junio unas jornadas de actualización en Nefrología y resultó un verdadero éxito. Asistieron más de 70 especialistas de todo el país, desde Iquique hasta Punta Arenas. Esto contó con todo el apoyo logístico de la Clínica.

“…Mientras escribo estas líneas escucho el ruido de los helicópteros que están cumpliendo seguramente una campaña de “pacificación”. Tú que tienes facilidad para escribir, si yo te contara alguna de las realidades a que nos enfrenta la medicina, quizás tendrías material para más de un artículo. Si te interesa que te cuente algunas de esas historias reales –que parecen mentiras- hazme saber y te las iré contando en diferentes cartas.”

Papá

 

1987

“…Y dejo para el final lo que más me ha dolido. A Juan Pablo Cárdenas lo condenaron a tres años de reclusión nocturna por cinco editoriales de su revista Análisis insultantes para Pinochet.”

Mamá

 

25 de Febrero, 1987

“…Juan Pablo Cárdenas fue absuelto, así que no tendrá que cumplir los tres años de cárcel nocturna porque las críticas son ‘intrínsicamente una forma de disentir que demuestra la manifiesta intención de encontrar otros caminos de expresión democrática en esta etapa de reconstrucción nacional’. El 17 de Marzo sale el diario La Época; les enviaré el primer número.

Parece que se destapa el asunto Letelier [ex ministro de Allende asesinado en Washington]. Ayer enviaron la confesión de Fernández Larios a la Corte Marcial. Y en el asunto quemados [Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana] va a justicia militar un Coronel…”

Mamá

 

1987

“…Aquí estamos bastante entretenidos por una entrevista que le hizo Raquel Correa al obispo Camus; pero mejor es que se las envíe, voy a buscarla entre los diarios viejos..el cura dice lo que no nos atrevemos a decir nosotros.

Ahora te pongo al correo el primer número del diario La Época y recortes [dirigida por Emilio Filippi, y que había sido recientemente autorizada para salir a circulación]. Aunque la prensa del gobierno festeja mucho la venida del Papa, no se siente un clima de interés real. Van a suspender el transito por Pudahuel desde el día antes de su llegada. Y por el San Cristóbal 4.000 personas lo recorrerán buscando terroristas, y no habrá transito desde muchas horas antes por donde pase el Papa.”

Mamá

 

24 de marzo, 1987

“…Hace tiempo que no les escribo y trataré de darles más noticias. Acá las cosas políticas siguen fundamentalmente igual pero con algunas esperanzas derivadas de la dictación de algunas leyes políticas, como la inscripción electoral, circulación del diario La Época, levantamiento del Estado de Sitio, viaje del Papa, etc., etc., que pueden producir algunos cambios favorables a mediano plazo.”

Mamá

 

El atentado fallido en contra de Pinochet, el descubrimiento de armas y la escalada de violencia en el país empujan a la mayoría de la oposición a una salida negociada con el régimen. Así fue como en el año 87 aumentó bastante la actividad política; sobre todo por los preparativos al plebiscito que se realizaría el año 88. Si se aprobaba el “No” se llamaba a elecciones al año siguiente, de lo contrario, con el “Sí” a sus espaldas, Pinochet seguiría al mando de la nación por nueve años más. Se accidenta el Cardenal Silva Henríquez quien es atendido en Indisa por mi padre. Felizmente se recupera.

 

5 de Mayo, 1987

“…Ahora tengo que ir a un té donde Leonor Aylwin. La semana antepasada juntamos treinta y cinco mujeres y vino Carmen Frei [hija de Frei Montalva y futura senadora] a contarnos sobre su experiencia en un Congreso Internacional en EEUU que lideró Geraldine Ferraro. El mismo “rollo” feminista derivado a la forma de hacer política.”

Mamá

 

Mayo, 1987

“…Y tengo dos matrimonios, uno de Francisco Tomic [hijo del ex candidato presidencial Radomiro Tomic] en la Iglesia de San Francisco con medio Chile presente y un traguito de champagne ahí mismo…. además estoy juntándome con los democratacristianos (en la semana vinieron treinta y cinco a esta casa). Las feministas están buenas para de vez en cuando por lo extremistas…. Ya no puedo ir a las protestas porque aparte del guanaco [carro lanza agua] tienen otros camiones que tiran piedras (¿serán piedrecillas?).

La semana pasada decían que había que guardar azúcar, té, aceite, etc., que esto ya no daba para más… ahora dicen que hasta Junio…. Lo que yo veo es que la democracia cristiana arma las protestas pero estas se rellenan con otras gentes. Anoche, en la televisión, el Almirante Merino trató de intruso, insolente, a Ronald Reagan, y dijo que para tapar sus problemas internos EEUU elegía un chivo expiatorio: Chile. Los tiene atizados el informe Volio a las Naciones Unidas [contrario a Chile y sus derechos humanos], están sentidos porque lo atendieron tanto y ahora él habla mal de Chile…. pero que mal agradecidos, con auto a la puerta y hartos traguitos y banquetes y criticar ahora los derechos humanos en Chile.”

Mamá

 

1987

“…Ayer fuimos a comer donde Coco (todo el directorio de Indisa) Ostras, corvina, torta, etc., Todos muy corteses hablando de cualquier tema apolítico, pero como estaba Genaro Arriagada [futuro Secretario General de gobierno de los gobiernos democráticos] derivó a críticas y hasta los derechistas hablaron bien de Mónica Madariaga, la ex ministra de justicia que ahora está contra el gobierno. Y también de lo humillante para todos, del cierre de noticias por varios días de radio Chilena, Cooperativa, Santiago y no recuerdo cual otra. ¿Sabías que hasta prohibieron leer más de dos veces al día la prohibición de dar noticias?

Los curas lanzaron una proclama cuero de diablo sobre la injusticia de que solo algunos pueden hablar y publicar, y sobre la miseria. Si la veo escrita te la envío. Pero no sufras por nosotros. La gente no lo pasa mal, se amurallan dentro de cada familia.”

Mamá

 

6 de Mayo, 1987

“…Aquí viviendo la rutina de siempre, y siempre pensando que vendrán tiempos mejores.”

Papá

 

19 de Abril, 1988

“…además, el clima sicológico en Chile es desagradable. La torta de $ que producen las exportaciones de frutas y otras, solo favorecen a unos pocos, mientras el sueldo mínimo sea $12,000 mensuales. Cuando se necesitan 30 mil para vivir por persona, 18 mil para satisfacer las necesidades mínimas en comida. Veo a futuro un mal porvenir, un enfrentamiento diferido por miedo a las fuerzas armadas. Me preocupa Chile, hay demasiada pobreza oculta, además de la que se ve vendiendo cachivaches en las esquinas.

La semana pasada enterraron a una mujer que trabajó 37 años como empleada con la Leonor Aylwin, y según me contó Leonor el cura habló sobre la vocación de “servicio” de la pobre mujer (cáncer generalizado a los 57 años) que no tuvo hijos ni nada propio. Se me estremecía la ciática al escuchar las alabanzas a una vida frustrada.

Juan entusiasmado en sus sueños de ampliar Indisa y aún operando con su equipo.”

Mamá

 

1 de Febrero, 1988

“…Esta semana viene a Algarrobo mi amiga Nelly Terrazas y Bernardo y Anita Leighton, pero Bernardo está con problemas y le harán esta semana una endoscopía, así que quizás me quede sola con Nelly. Dime qué libros tienes firmados por José Donoso para enviarte los que faltan., Pilar [Donoso] sacó una autobiografía de los personajes que ha conocido con buen éxito de critica. Te lo enviaré desde Santiago.”

Mamá

 

20 de Abril, 1988

“…Estoy bien en Indisa. En Mayo próximo habrá Asamblea General de Socios y creo que seguiré de Presidente.”

Papá

 

17 de Junio, 1988

“…Aquí las cosas siguen la rutina de siempre, con la ilusión del plebiscito, y que no sabemos si va a ser una cosa seria o un nuevo fraude.”

Papá

 

1988

“…En El Mercurio de ayer, y también en el diario La Época analizan las últimas declaraciones de las FFAA chilenas en el sentido de que no permitirán que se termine con estos años de “orden”. Te enviaré las páginas. Me preocupa si sale elegido alguien de oposición y le pongan pesada la pista entre la derecha económica y los uniformes. Huelo otro golpe si Pinochet sigue al mando del ejercito ocho años más como lo dictamina la Constitución. Patricio Aylwin volvió de Europa (dicen que fue por $, hasta la franja de propaganda, el gobierno quiere que sea pagada). Pinochet no se candidatea, pero apoya a Buchi, un economista de 40 años, autor del boom económico de unos pocos.

Estamos con ganas de irnos por el fin de semana a Algarrobo, pero aun no tenemos para pagar por un vigilante privado… y asaltan al estilo TV, con pistolas…”

Mamá

 

19 de Agosto, 1988

“…Entramos a un aburrido ciclo de monólogos televisivos, excepto ayer en que se agarraron a puñetes entre los del Partido Nacional [antiguo partido conservador]. Su presidente en pijama y bata por un resfrío dio una conferencia de prensa no aceptando su destitución. Latinoamérica con todo su sabor…”

Mamá

 

21 de Agosto, 1988

“…Ayer vimos por televisión el De Profundis de Frei Montalva [entrevista póstuma que no se había divulgado], que antes estaba prohibido. Muy bueno. Frei nos habla con toda naturalidad de su vida y de sus esperanzas, básicamente hizo como todos los gobiernos anteriores a este: educar. Habló de la interrelación entre lo económico y lo social. Esta noche lo grabaremos porque lo transmiten de nuevo en canal 5.

Ha habido unas muy divertidas peleas entre gente del mismo partido. Fue entretenido ver al presidente del Partido Nacional, en pijama, y sentado en su escritorio dando una conferencia de prensa. Perdieron los que entre ellos querían votar por el No en el plebiscito. El cardenal Silva sobrevive a la cantidad de antiinflamatorios y calmantes que le administran. Quizás no sepas que hace una semana el cardenal volvía de Melipilla, creo, de celebrar una misa y esperaba comer liebre donde el Dr. Luchini y con tú papá esa noche, cuando su chofer, manejando el auto de una sobrina del Cardenal porque su auto estaba en día de restricción, al patinar por la lluvia chocó a otro auto y se hundió su motor. Por suerte el Cardenal solo estuvo 20 minutos inconciente al chocar y salir disparado desde el asiento trasero chocando contra el espejo retrovisor. Le salió un moretón en la frente y en varias partes del cuerpo. Juan ha estado de moda saliendo en TV, hasta que el Cardenal, haciendo uso de su derecho a la vida decidió volver a su casa. Tiene 81 años y la aorta así no más. Juan firmaba los comunicados después del especialista en medicina interna, Dr. Luchini, y ahora va todos los días a verlo. Si se muere podría coincidir con el plebiscito y con una buena promoción de sus problemas a favor de los derechos humanos; ganaría el No y tendríamos pinochetismo por sólo un año más. A Juan le perece inmoral y casi me comió por decírselo a medias al sobrino de Hernán Larraín, Renato Hevia S.J. [director de la revista Mensaje].

Creo que la campaña por el Sí es tan abrumadora y la gente tan inconciente… Máximo Pacheco [conocido político DC] estuvo bien en el foro de TV. Sólo tocó los derechos humanos y la justicia que no puede cumplir su rol. Mañana tenemos un té para Wilma Saavedra en casa cedida por Lucy Blanco [ esposa de Guillermo Blanco, escritor]. Llevaré bebidas y al poco rato tendré que emigrar al Taller de Guillermo Blanco. Te escribo en una cafetería de Plaza Lyon. Y ya te puse al correo el Hoy último con un librito sobre los partidos políticos chilenos y páginas de diario con una entrevista a Juan a propósito de que en la Clínica Reñaca dejaron descerebrado a Sergio Silva (un locutor bien conocido] al darle o ponerle un medicamento para las taquicardias.”

Mamá

 

Finalmente Pinochet perdería el plebiscito –ganó el No- pero en las cartas no nos escriben mucho sobre lo ocurrido porque suponían que nosotros estábamos mejor informados.

 

23 de Septiembre, 1988

“…Estoy sentada ante un café en el Copelia, son las 11 de la mañana y hay sol. En un rato más iré con Pilar Serrano [esposa de José Donoso] a una manifestación con escobas (se me olvidó traer escoba). El domingo fuimos a almorzar a Punta de Tralca con el Cardenal. Él invitó a Sapag, su señora e hijo, y a Fierro señora e hijo, pero Juan Alberto estaba de turno así que no pudo ir. Sapag tiene un lado de la cara tieso y una mujer bien buena moza. La noche antes pasé vomitando las tripas, parece que por el agua…. Así es que me porté tiesa de dignidad para no caerme. Había empanadas y filete. Comida ‘di Cardinale’, bien rociada. Me sentía en un film de Fellini. La monja que nos servía, bien anciana, tenía las manos rugosas de lejía mientras que las del Cardenal eran hermosas. Usábamos servilletas de papel y monseñor, de hilo…. gran servilleta blanca con que se limpiaba los restos de su boca. A ratos tenía la sensación de estar en la isla de Elba con Napoleón exiliado. También estaban dos curas muy finos para satisfacer las necesidades verdaderas y las necesidades de halago del personaje. Ni por cortesía le ofreció la palabra al joven hijo de Sapag o a su mujer, y si yo hablaba, parecía tan conveniente como regar la alfombra. Claro que no fui simpática. Cuando él habló de que “estas cosas no sucedían antes”, recordé en voz alta la muerte en el exilio de O’Higgins, las de Manuel Rodríguez, los Carrera, Balmaceda, etc.,. Me cayó gordo (lee lo que dicen en esas páginas de La Época que estoy seleccionando).”

Mamá

 

13 de Octubre, 1988

“…No te hablo del plebiscito porque creo habrás tenido buena información.”

Papá

 

7 de Noviembre, 1988

“…Aquí a un mes después del plebiscito todavía se vive un clima de dictadura, pero que inexorablemente va a la democracia. El señor Pinochet con la derrota en el plebiscito está tocado de un ala y se va quedando solo. No es tarea fácil recuperar la democracia, pero con estos años de dictadura el pueblo ha logrado distinguir lo importante de lo supernumerario, entre saber que tiene que estar unido para derrotar al dictador. Debe haber un candidato único y en este momento se perfilan como los más probables varios amigos que tu conoces:

Patricio Aylwin, Andrés Zaldívar, Gabriel Valdés, Eduardo Frei Ruiz Tagle, y quizás Sergio Molina.

Pienso que alguno de ellos será el candidato final de la oposición. Ojalá que cuando te llegue esta carta nos hayas mandado la información de sitios cercanos a Cleveland para irlos a ver en el verano.”

Papá

 

30 de Noviembre, 1988

“…Hace dos días llegaron las dos últimas fotos donde estas tú y Camila. Ella se ve preciosa, con sus ojitos muy vivos, como que quiere hablar… hace pocos días se realizó la votación para elegir a las nuevas autoridades del partido democratacristiano y se han producido una serie de reclamos sobre el proceso y su resultado; ojalá que todo se arregle amigablemente.”

Papá

 

1989

“…Ahora tenemos al hijo de Frei Montalva buscando ser presidente. Visitó al presidente de la DC, Patricio Aylwin, a Zaldívar y a Valdés. Sólo Patricio estuvo de acuerdo, los otros dos quedaron de contestarle. En la reunión de 24 horas seguidas, en Talagante, se acordó nominar a alguien con el acuerdo de los demás por el No; sería en Diciembre. Mientras tanto Pinochet no quiere cambiar nada, se declara “derrotado pero no vencido”. La TV sigue controlada por el gobierno, y a pesar de algunos cambios de ministros todo sigue igual, no hay diálogo. Dicen que el embajador de USA impidió un auto golpe que se estaba preparando para la noche del plebiscito. Más detalles en las revistas que pondré hoy al correo terminando esta carta.”

Mamá

 

16 de Febrero, 1989

“…En Algarrobo durante el mes de Febrero está Aída con los niños; Juan Alberto va los fines de semana. Nosotros la semana pasada fuimos con la mamá a Algarrobo. Nos fuimos el viernes y regresamos el domingo; en la noche del sábado nos invitó a comer el Cardenal Silva Henríquez; comida regular, trago bueno y abundante, temas de conversación muy interesantes porque como tú sabes él dispone de Punta de Tralca y además tiene una casa en el Quisco.”

Papá

 

23 de Junio, 1989

“…No sé si te dimos la noticia del fallecimiento de la tía Cora, esto afectó mucho a Lucho Pareto y a sus hijos.

La nominación de Patricio Aylwin para la presidencia es segura, así que el próximo Presidente de Chile será nuestro amigo. Quiera Dios que tenga la inteligencia, prudencia y fuerza de voluntad para hacer un gobierno que beneficie a la mayoría del país. Tengo fe en él porque lo conocemos como hombre capaz. Acá seguimos con el problema del smog, y ayer hubo un paro de la locomoción por este motivo.”

Papá

 

4 de Septiembre, 1989

”…Te envío estos recortes sobre Andrés Sabella…. acá en plena campaña electoral; pienso que Patricio Aylwin va a sacar sobre el 50% de los votos. Escribe aunque sea unas pocas líneas. Hablé con Juan Pablo Cárdenas y creo que la suscripción a Análisis te llegará pronto.”

Papá

 

27 de Septiembre, 1989

“…Aquí en Chile todos preocupados por la próxima elección presidencial en la cual estoy seguro Patricio Aylwin será elegido Presidente. Además se eligen senadores y diputados así que el ambiente anda muy conmocionado. El tío Lucho Pareto postula a Diputado por la comuna del centro de Santiago. Para senadores postula también Andrés Zaldívar, y Eduardo Frei hijo, toda gente conocida a la cual uno quiere ayudar, así que junto con el trabajo el tiempo se hace escaso. La semana pasada asistí a una reunión de profesionales para apoyar a Patricio Aylwin y a Andrés Zaldívar. El día lunes asistimos con la mamá a una ceremonia de entrega de premio a Emilio Filippi que le dio la Academia de la Lengua. Ayer martes asistimos a la proclamación de Patricio Aylwin de intelectuales, profesionales y artistas en el Hotel Carrera. Mañana voy a una reunión del CPU para el estudio de los problemas de neurocirugía de urgencia del próximo gobierno. El viernes en la noche asistiremos con la mamá a una comida proclamación de Gutenberg Martínez que es candidato a diputado por Providencia. Escribe más seguido aunque no sean cartas tan largas, las cosas escritas uno las puede leer y re-leer y no son tan instantáneas como el hablar por teléfono.”

Papá

 

30 de Noviembre, 1989

“…Aquí todo convulsionado por el ambiente electoral. Creo que con seguridad va a ser elegido Patricio Aylwin con mayoría absoluta. A tú amigo Juan Pablo Cárdenas, los bandidos de la extrema derecha o el CNI le incendiaron la casa y actualmente están cuidándole su casa una custodia de carabineros.”

Papá

1990

“…Los expertos abundan en política y se siguen al pie de la letra sus consejos. No se les puede negar el ingenio. En televisión se hace propaganda a la revista Que Pasa donde salen estupendas fotos de Buchi, o el último libro de Buchi, en venta y más barato que el papel de WC.

Hay comidas para reunir fondos para candidatos de oposición. Se va con gusto a la primera, pero cansa repetirse el lugar varias veces. Tengo que vender 2 entradas para un té, 20 para una comida, y 20 para otra comida…. También debería ir a Talca, pero no tengo auto bueno para las dos horas de viaje.

Cuando escucho en TV hablar sobre las platas que llegan para la oposición y veo las modestas páginas con la vida de Aylwin para repartir…. es triste. Al lado de lo empapelado que está Santiago con pósters de Buchi. Si no hay trampa ganará Aylwin quien ha dicho y repetido que no puede prometer un gran cambio en lo económico, sino más justicia social. Cuatro años, el tiempo mínimo indispensable para que la civilidad vuelva a la democracia. Hay gente que empieza a vender sus casas (¿?). ¿Propaganda o miedo verdadero?

Estoy por la unidad dentro de la DC. Algo he ayudado llevando a Olaya Tomic al comando de Frei [Frei Montalva ayudó poco a su camarada, Radomiro Tomic, en la elección presidencial del año 70, cuando triunfó Allende]. Estaban emocionados de verla, nos trataron como reinas. Tienen tantas lesiones entre ellos….

Estuve en la peluquería conversando con una viejita de ojos celestes sobre Teillard de Chardin; casi una hora más tarde me preguntó si la conocía, me pareció que de Valparaíso. Hablamos de la Tata, de la María Angélica que está con cáncer en las tiroides. Al final me dijo que era la señora del Almirante Merino, de la Junta de Gobierno… nos reímos harto de lo chico que es el mundo. Le recomendé Mallorca para descansar en unos meses más.

Como siempre hoy día Juan se levantó tempranísimo a las compras superfluas de última hora. Espero le dure el período en que cree comprar todo mejor que yo. Mientras trabaje en eso, yo feliz. Desde la otra pieza Juan me recomienda que no me burle de él contigo; tiene antenas de gallo viejo, justo lo que estaba empezando a hacer ahora…”

Mamá

 

El 16 de Diciembre de 1989 asesinaron a seis jesuitas junto a dos empleadas en el Campus de la Universidad Centroamericana de San Salvador, donde vivían. Durante esos años fue común la represión contra la gente de la Iglesia católica latinoamericana.

 

Diciembre 1989

“… ahora paso a contarles de este chilito. El sábado se celebró misa en la Iglesia San Ignacio de Alonso Ovalle, por los seis jesuitas asesinados por los militares en San Salvador. Cuando leí un modesto párrafo en la vida social de El Mercurio, llamé a Olaya (Tomic) porque Juan se había ido con mi auto a Indisa. Ahí se acopló Rade (Radomiro Tomic) pero exigió llegar con media hora de anticipación porque la Iglesia estaría repleta….. me pasaron a buscar en taxi, imaginando que no habría donde estacionar por el tumulto. Llegamos a una Iglesia casi vacía. Estuvimos con el provincial, alguien que apenas conozco de apellido Bramn. Y fueron llegando jesuitas y curas de otras congregaciones, cada uno cargando su bolsita con ropa de ceremonia. Detrás de mí, como cuentas tú cristiancito, una señora cantaba con voz aguda y melodiosa. El padre Arroyo, ahora delgado por un cáncer, habló de los tres asesinados que él conoció en México, y otro jesuita español dio su testimonio de cómo sabían que serían asesinados, y de cuando eran jóvenes en España; hasta leyó una poesía de juventud de uno de ellos. También llegó un Fax del papamóvil y del General de los jesuitas. La misa se celebró a las 12 del día, a la misma hora que los sepultaban en San Salvador. A la salida, no sé si por el sol o por lo trágico de las muertes me parecía vivir aún en los tiempos de la Colonia. En el taxi de vuelta, Rade seguía analizando la realidad latinoamericana ante un chofer impresionado y que casi choca tratando de no perderse nada, mientras yo me sentía como en una carreta de bueyes en tiempos de Marco del Pont. Volví en mí a la hora de almuerzo ante el bife de filete que Juan devoraba como si fuera el fin del mundo; entonces pegué un alarido para saber si estaba viva.

La gente se está aburriendo un poco de juntarse a escuchar a tanto candidato, y no sabe por quién votar para senador y diputado. Lo importante es darle un parlamento a Aylwin para poder cambiar las leyes de última hora, y revisar las privatizaciones y las 120 leyes secretas…y ….y

Quien conquista cada día más votos, por su aspecto de David ante Goliat es Errázuriz. Su slogan “no más Bla-Bla, vote por Fra-Fra”. Por lo joven y buen mozo, conquista a las mujeres, además de un estado de salud conmovedor por una operación reciente al corazón. El gobierno ya empezó la campaña del terror. Las noticias dedican diez minutos para Buchi y dos para Aylwin, a Fra-Fra ni lo cotizan. Frei tiene un buen equipo para su campaña, pero le faltan años de circo. Sintonizo los programas en la tele solo para ver cómo han envejecido los políticos en estos años; ya les conozco el rollo, tanto los del gobierno como a los de oposición tienen el mismo programa. La diferencia está en como tratarán el problema de las violaciones de los derechos humanos. Si hasta la CNI se disuelve este mes.

Salió un libro de Patricia Verdugo, “Los Zarpazos del Pula”, en que entrevista a militares sobre el golpe y el después; claro que ha militares en retiro. Juan se lo leyó entero. Yo no pude. Se los enviaré a ustedes.”

Mamá

 

Enero 1990

“…Ya salió elegido Aylwin. Desde que la DC lo nombró como su candidato oficial, él estaba seguro de ganar. Yo no tanto, por la influencia de grupos callejeros y por Buchi.

Para la última concentración una ambulancia se estacionó detrás del escenario por si había un atentado: Juan estaba adentro. Todavía tenemos un teléfono celular aquí en casa, enviado por el equipo de Aylwin. La entrega al próximo gobierno del poder, parece tan amistosa como un ballet, quien sabe qué hay de realidad. Me encontré con mi primo Talo (pariente militar) el otro día y está tratando de conseguirse el puesto de Edecán del Presidente de la Cámara o el Congreso. El puesto ahora es vitalicio.

No salió senador Ricardo Lagos, el líder de la izquierda [futuro presidente en el año 1999]. Aylwin lo nombró ministro de educación. Ya renunció el Rector de la Universidad de Chile y los profesores exonerados han puesto avisos ofreciéndose a cuidar casas en verano. Tampoco salió elegido diputado Lucho Pareto. Juan cree que por haber cambiado de Estación Central a Santiago Centro donde es menos conocido.”

Mamá

 

15 de Enero, 1990

“…Me tinca que los Aylwin ni tendrán tiempo para ser amigos…. efectos del poder. Pero tengo una amiga en la próxima Secretaría General de Gobierno. Dicen que Belisario Velasco [ministro del interior en el año 2006] será Intendente de Santiago, que a Lucho Pareto lo habían pensado enviar de embajador a Italia, después dijeron que Alcalde de Santiago, después que Cónsul en Miami, historias de Juanita Dipp… Vilma Saavedra perdió por 330 votos. No entendió nunca en cambiar la música de los derechos humanos; a la gente de La Florida le interesa tener trabajo y ella dale con su antigua canción.

A Ernesto Livacic le encargaron el programa cultural, pero aún no se lo aprueban y ni sabe para quien trabaja.

Como que no me gusta la aparente amistad entre los que se irán y los próximos ocupantes. Aylwin le pidió al General Mathei (aviación) quedarse un año más, y al general Stagne, de carabineros que continuara por los cuatro años siguientes. En salud, de ministro va Jiménez. La rectoría de la Universidad de Chile se la pelean entre Lavados y Goic, (pero Lavados es médico de Aylwin).

Estuvieron en nuestra casa de Algarrobo la familia Cárdenas, parece que además de los seis niños tuvieron invitados. Patricia (¿así se llama?) está tan delgada que un día, al tener otro hijo, puede volar al cielo… es bien simpática.”

Mamá

 

5 de Abril, 1990

“…novedades muchas y pocas. La mamá te envía hoy la grabación de dos casettes con los principales actos de la transmisión del mando. Nosotros fuimos invitados al Tedeum de la Catedral, a la fiesta del Estadio Nacional, a la recepción al Palacio de la Moneda, y a otra recepción en el Palacio Cousiño. Todas esa invitaciones se han hecho por indicación del Presidente de la República, como amigos personales de él. Patricio sigue igual que antes, no se le han ido los humos a la cabeza y sus amigos siguen siendo igualmente sus amigos. Sigue viviendo en su casa de Arturo Medina, la casa de siempre. No ha querido cambiarse a una mansión. Cuando sale en auto va obligado con una escolta de radiopatrullas y dos autos de protección. No se va con sirenas o algarabías, respeta todos los semáforos en rojo, y mucha gente se extraña de tanta sencillez. Es el reverso de la medalla del dictador que oprimía al país. A mí me hicieron varias insinuaciones de algunos trabajos, pero realmente no tengo mayor interés que mi trabajo de neurocirugía y de Presidente de la Clínica Indisa. He aceptado un cargo que me gusta y me satisface, porque en realidad es más que nada una distinción ser médico del Presidente de la República. Junto a otros tres médicos somos los que tenemos la responsabilidad de su salud y estar al alcance ante cualquier emergencia. Si viaja lejos de Santiago, uno de nosotros, los médicos, va en la comitiva presidencial. El fin de semana pasado –viernes, sábado y domingo- fuimos a Pucón, Villarrica, y Temuco. Se desarrolló una gran actividad, inauguración de Policlínicos, inauguración de la Convención de Jueces de Chile, donde Patricio pronunció un discurso que recién está teniendo profundas consecuencias, esbozándose una crisis entre gobierno y Corte Suprema. También se hicieron visitas a poblaciones modestas, visita a la Gobernación, Alcaldía, Obispo, etc., En todas partes Patricio fue recibido con inmenso cariño. Los tres días llovieron, pero eso no fue obstáculo para que la gente en todas partes lo esperara, aunque fuera para verlo pasar. Realmente es emocionante ver tantas esperanzas puestas en él. Él me ha dicho que siente una terrible responsabilidad por no defraudar a la gente y poder satisfacer las inmensas necesidades de nuestro pueblo.”

Papá

 

8 de Agosto, 1990

“…Me alegro que te haya llegado la fotografía de Patricio.”

Papá

 

1990

“….. lo bueno es que al fin le ofreceremos un té homenaje a Leonor Aylwin por haber creado ya 13 Centros Familiares (5 están en Santiago) donde los pobladores encuentran un espacio amistoso. Va a ser en el Club Providencia. A ratos tenemos miedo de que vayan más de 300 personas (capacidad máxima del local) y otras veces de que no llegue nadie si llueve.”

Mamá

 

Y hemos llegado al final de este carteo. Con los años Patricio Aylwin seguiría siendo amigo de mi padre, llamándolo personalmente por teléfono para las celebraciones de los fines de año. Pero tristemente la posdictadura no resultó fácil ni tampoco milagrosa. Muchos ingenuamente creíamos que bastaría con remover a Pinochet para solucionar tantos problemas y vivir en democracia. No ocurriría así, no bastó con su remoción para proclamar una democracia plena porque muchos de los civiles y militares de esos años quedaron participando y trabajando en forma activa por muchos años más. Las leyes promulgadas por Pinochet en ese entonces, por otro lado, especialmente su Constitución, continuarían sin ser alteradas mayormente, y la influencia del dinero en la política llegaría a borronearlo todo. Durante los gobiernos sucesivos la pobreza extrema poco a poco fue disminuyendo, pero el gap económico entre los que tienen y los que tienen menos, desgraciadamente aumentó llegando hasta niveles insultantes.

Recuerdo con cariño ese día en que visitando Chile, fuimos con mi padre al destartalado galpón donde había funcionado la Parroquia Universitaria. Ya no quedaba nada de ella, ya había cumplido su misión y los amigos estaban todos dispersos; pero mi padre subiendo los escalones de cemento confesó ilusionado su gran esperanza que no se marchitaba:

 

-Con Patricio, mijito, se termina el subdesarrollo en Chile.

 

No se cumpliría tampoco ese anhelo; los problemas de Chile no terminarían con la elección de Patricio Aylwin ni con la elección de los sucesivos presidentes.

……. en todo caso mi intención al escribir y preservar estos recuerdos, no ha sido juzgar una época ni tampoco a una familia, simplemente, como decía mi amigo Ignacio Carrión, quiero que estos recuerdos sobrevivan otro poco y no se mueran con tanta rapidez; “hay que escribirlo”, me decía, “si no se escriben es como si no hubiesen existido.” Es simplemente una versión muy parcial y subjetiva, y contada en cartas, de un período que nos afectó a todos con bastante fuerza….. a lo mejor ayuda imaginar que hemos leído estos recuerdos desde la perspectiva liberadora de la muerte, considerándonos todos desaparecidos por el paso de los años, todos muertos, fallecidos….. (nuevamente recuerdo aquí a mi amigo Ignacio y sus ideas).

Al terminar este relato, en el año 2016, y después de varios años de esa petaquita que me regaló mí tía Oriana (no me trates de tía, me decía), miro hacia atrás de la misma manera con que miro hacia la nieve a través de la ventana de mi casa, en Michigan, muy lejos de Chile, e imagino el nacimiento de una niñita……… me cuentan que hoy nació la nieta de un amigo. Están dichosos. Les sugiero un nombre por WhatsApp: Nora Elbira. Se ríen. Cierra un círculo, les digo. Se vuelven a reír y me preguntan, ¿Qué círculo? Ya lo sabrán, les contesto, es un nombre que resuena, que trae recuerdos y pone un sello….. aunque todos terminemos olvidados como Nora Elbira. Pero esto último no lo repito, no lo digo, no me gusta repetir algo que es tan evidente, irreversible…..

Momento Mágico

Estábamos descansando a la orilla del camino, frente al paisaje majestuoso que nos ofrecía el Cañón del Colorado, cuando sorpresivamente nos llegó compañía. Nos habíamos bajado del auto para estirar las piernas, queríamos caminar un poco porque pronto teníamos que seguir camino al norte –¡vacaciones!- cuando Camila, chiquitita y entusiasmada, salió corriendo y apuntó con sus dedos hacia un horizonte de colores invitando a ese extraño, un tipo ya maduro y solo, que recién se había bajado de su auto, a que mirara. El tipo le hizo caso y de inmediato, sin mirarnos a nosotros, ignorándonos completamente, le respondió como si ella fuese la personita más importante del universo en ese instante: “yes, yes little angel, yes” (sí, sí, angelito, sí). Siempre me acuerdo de esa imagen, de la arcilla amarilla, de la brisa, el sol, las grandes cumbres rojas, y ese extraño que por breves segundos entabló una comunicación secreta con Camila, nuestra pequeña hija que estaba entusiasmada.

Recuerdo que cuando el desconocido subió a su auto y partió, me quedé pensando que algo parecido tendría que ocurrirme en el futuro, un momento mágico, era asunto de esperar y estar alerta. En unos años más me llegaría el turno a mí, pensé, me bajaría de un auto como lo había hecho ese desconocido, a la rápida, mientras alguien, un niño muy pequeño, o una niña como Camila en ese entonces, me invitaría a conocer otro paisaje. Y yo le contestaría de la misma manera, pensé: “yes, yes, little angel, yes”, como encontrando una llave maestra, terminando un puzzle, encontrándo un sentido mientras entre la bruma de los recuerdos volvería a ver a Camila de cortos años, a Sofía y todo ese paisaje. Pero han pasado los meses y los años demasiado rápidos y nada de eso me ha ocurrido…. (las esperanzas no se pierden). Imagino que no he sabido estar atento, que a lo mejor esa oportunidad me llegó pero no supe atajarla entre mis manos, fui lento, torpe, quizás muy ocupado y no lo supe hacer …..…. la verdad es que así me muevo.

A lo mejor en pocos años más, cuando me empiecen a cojear las esperanzas, me daré definitivamente cuenta que no me la pude, simplemente no logré ganarle al puzzle.

Hasta Aquí Llegamos Juntos

Historia que relata los últimos años de la relación entre un padre y su hijo (el autor), al emigrar este último a los Estados Unidos. Por intermedio de cartas y visitas periódicas al país de origen se repasa la vida de ellos mostrando la vida del padre, sus logros, su actuar en una época dicicil para la sociedad chilena bajo Pinochet, junto a la búsqueda que emprende el hijo por reencontrarse con sus raíces al visitar continuamente Chile. Ese intercambio, esa despedida entre un padre y su hijo, a medida que transcurren los años, se mueve en paralelo con las vivencias del hijo al asimilarse a su nueva vida en los Estados Unidos, desligándose paso a paso y lentamente de la vida que transcurre sigilosamente en Chile. El relato explora las dificultades paralelas que s le presentan al autor al despedirse simultáneamente de su padre, cuando este finalmente fallece, y un país, Chile, que finalmente también abandona, pero sin perder completamente sus raíces y su identidad.

El Libro se encuentra en Amazon (amazon.com). Se puede buscar buscando por autor.

 

Prólogo………………………………..3

 

Adiós Hijos……………………….…5

Querido hijo   ……………………….5

Cuando era niño………………………6

Nuestro barrio……………………….7

Como viajábamos…………………………8

Estudiante en el Instituto Nacional…10

Mis primeros años de hospital………11

El primer edificio del Instituto de Neurocirugía…12

Victoriano falleció cuando murieron los muertos..16

El edificio actual……………..………17

Nuestra rutina……………..………….18

Elena Tapia………………..……………19

La tesis…………………..…………….20

Las tertulias literarias……..………..…21

Nos sentíamos pioneros de algo grande..22

El Dr. Valladares…………….………..24

El Dr. Mario Contreras………….……..25

El Dr. Carlos Villavicencio….………….26

El maestro Barraza…..…….…………..27

Los becados……………..……………..29

Una flor para Corales…..….……………31

El golpe de estado del 73 y sus preparativos..33

Una bandera y una joya…………………36

Un hijo en silla de rueda…….……………37

 

Adiós Papá…………… ………………..39

No encuentras todo tan viejo……………39

Te tengo la carta……………….………..43

Sabes tú que me perdí……………………44

Tía Euligia y el mar………………………45

A concho a concho…………………………46

Están destruyendo todo lo que creía permanente…51

Yo ya estoy en otra…………..…………..52

 

 

 

Prólogo:

 

A los Estados Unidos llegué como estudiante el año 82. En ese entonces todavía me sentía inmortal y permanente, donde la edad, el transcurso del tiempo y la vejez no me preocupaban, por eso jamás imaginé que veinte años, los veinte años que he vivido en el extranjero se resbalarían fáciles, como por un colador desportillado.

Acortamos las distancias abonando esos lazos que todavía nos unen fuertemente a Chile viajando cada dos o tres años para ver a nuestros padres, hermanos, hermana, y los amigos fieles. Y estábamos en eso, habíamos regresado hacía pocas horas en un viaje largo y pesado de Santiago, estaba de pie frente a la ventana de la cocina, intruseando en el refrigerador con la secreta esperanza de encontrar sorpresas, quizás una mermelada chilena, un poco de manjar blanco, acostumbrándome a ese invierno crudo de Míchigan que nos recibía sin demora, cuando sonó el teléfono. Al contestarlo una voz conocida me despabiló:

-Tu papá murió, Cristián, acaba de morir.

No entendí bien el motivo, pero al escuchar a mi madre anunciándome: “tu papá murió, Cristián, acaba de morir,” imaginé a mi padre muriéndose de a poco, tomándose su tiempo para perderse lentamente en un túnel de años y recuerdos, de tangos; zambulléndose en esa vejez que le llegó como un piedrazo, un capote negro que no lo soltó más. Finalmente nuestra despedida en Santiago había sido nuestra última y él lo supo, lo supo en el abrazo que nos dimos esa noche hacía pocos días, lo notó en esos temblores que nos recorrieron los huesos mientras me agachaba sobre su cama para despedirnos. Recuerdo que lo estaba tocando con mis manos cuando nuevamente me hice la pregunta con que siempre había terminado mis visitas previas: ¿Sería esta la última vez que lo abrazaba, la última vez que lo veía? Mientras me acercaba vi como sus brazos se extendían, los vi largos y delgados, como las dos extensiones de un pulpo que trataban de alcanzarme, que trataban de acortar distancias para encontrarse con los míos.

Y ahora estábamos de regreso en Santiago, asistiendo a su funeral en la Iglesia Nuestra Inmaculada Concepción. Nos costaba mirarnos a la cara para comprobar el rostro de sorpresa, de dolor y desencanto; pero fue reconfortante ver a los amigos, ver a Pedro, a Javier, Juan Pablo, Francisco, Andrés, y a los amigos de mi padre, a don Fernando, a Jorge, a Román, Alejandro, Guillermo, y también a sus pacientes y a nuestros tíos y tías, primos, Nicolás, familiares que no veíamos hacía tiempo. Debería haber conversado con ellos, sobre todo con los pacientes de mi padre que nunca conocí para que me contaran de él, para que habláramos, pero teníamos que continuar, ya estábamos atrasados después de recordarlo durante el servicio religioso. La ceremonia fue larga, tanto que al final lo sacamos de la Iglesia acompañados por el estrépito del campanario que llamaba a misa de doce.

Habíamos participado de esa misa inusual donde hablamos de mi padre como celebrándole un aniversario. Pero ahora, en este minuto preciso, empujábamos su féretro y costaba darnos cuenta que ya no lo tendríamos, que ya no estaría compartiendo entre nosotros. La chaqueta me apretaba y me sentía gordo, hinchado, el sol de un día de enero, a la salida de la Iglesia, me chicoteaba el rostro trasnochado y acostumbrado al frío del invierno en Míchigan.

Ya no estaba con nosotros pero de alguna manera todavía lo sentíamos presente, sobre todo porque muchas veces nos habló de este día, cuando lo fuéramos a despedir, y nos indicaba el lugar preciso donde lo íbamos a depositar apuntándolo con los dedos: ahí, en el Parque del Recuerdo. Y nosotros le escuchábamos, pero no le creíamos o no se lo tomábamos en serio, todavía pensábamos que a los padres, esos seres que un día conocimos vibrantes de salud, vigorosos, no les sucedía eso, no morían, eran inmortales. Pero ahora terminaba la misa y nos levantábamos apresurados, atropellándonos para encontrar un sitio al lado suyo para sacarlo hacia la calle. Nos daban ganas de llorar, pero ya lo habíamos hecho antes. Lo empujábamos con los pies apuntando hacia el altar, pero pronto alguien nos corrige. La gente silenciosa nos miraba y costaba creer que sí, que había fallecido. Desfilaban los rostros de algunos conocidos, amigos, mientras todavía lo sentíamos hablar, quizás reírse, conversar con ellos. Al empujar su féretro pensé en sus cartas, las cartas que nos escribimos y que estábamos organizando como en una larga historia. Fueron cartas donde se presentó casi desnudo, con una naturalidad que pocas veces floreció cuando estuvimos los dos juntos, sanos, radiantes de salud, en un cuarto de la casa y frente a frente. Al escribirnos fue como si inventáramos otra realidad que manteníamos distante, protegida de la vida diaria y sus trajines. Sujeté con fuerza la manija helada de su féretro y recordé también nuestras conversaciones telefónicas, esos encuentros donde tuvimos la posibilidad de despedirnos y mirar hacia atrás, la posibilidad de abrazarnos y decir hasta aquí llegamos juntos.

En Chile y en Europa, Asia o Latinoamérica han sido muchos los que partieron sin poder hacerlo, sin poder despedirse y hacer un recuento de sus vidas. Lo que sigue es un inventario de esa despedida, de esas cartas y conversaciones que nos acompañaron a través de la distancia que hay entre Santiago y Northville, y que ahora me acompañan mientras lo llevamos a su último reposo. No hay sentimiento más tremendo y triste que el olvido; estas pocas líneas son sólo un intento, un modesto borrador que trata de rescatar recuerdos, imágenes que acompañaron a mi padre, y que ahora, un poco desteñidas, perdidas por una memoria que flaquea, me hacen compañía cuando cruzo la autopista 696 en Northville y manejo hacia el trabajo. Espero que a ti -tú que estás leyendo- y pese a que vivas en otra geografía, en otro tiempo y haciendo tareas aparentemente tan distintas, en algún momento también logres convivir con ellos, con alguno de los personajes, y espero que de alguna manera todavía los sientas vivos y despiertos y te acompañen cuando vayas temprano a tus trajines.

Mi padre falleció, hace ya meses, años, lo dejamos en El Parque del Recuerdo; ese oso grande que uno creía indestructible ya no está, pero al menos nos dejó emociones, chispas, fuegos que en su época ocuparon toda su existencia y que ahora tú puedes leer, aunque acaso distorsionados por los años y desfigurados por las letras que muchas veces tiemblan y se niegan a salir.

Estados Unidos, Northville, Octubre 2002

Patricio Aylwin

Me llama mi hermano Gonzalo por teléfono para preguntarme si me he enterado de la noticia. Sí, le digo, murió Patricio Aylwin. Al día siguiente hablo con mi hermana, Mónica. Me dice que tratará de ir a alguna de las ceremonias. Me acuerdo del papá, le digo. Yo también, me dice.

…..y es como si nuestro propio padre continuara muriéndose poquito a poco, una etapa más, otro año más y otro amigo, un contemporáneo, que también desaparece. Veo homenajes y recuerdos por la radio y los periódicos, pero siento que Aylwin también será olvidado. Lo pienso, pero no lo digo. Al poco rato florecen los recuerdos, los momentos de otros años que la memoria todavía guarda de manera selectiva. Ese día era un fin de semana veraniego y la ocasión no era especial. Simplemente la intención era similar a las otras; juntarse periódicamente los fines de semana para hablar sobre lo que sucedía en el Chile de ese entonces. Uno, al oírlos conversar, los imaginaba practicando la oratoria, argumentos que pronto usarían en los debates públicos porque este solo era un receso temporal, un paréntesis en la actividad política tradicional porque en cualquier momento todo volvería a ser igual que antes, y los volverían a llamar para ocupar un cargo público. Por supuesto que eso no sucedería así de fácil, pero ellos todavía se lo imaginaban, y no sabían que tendrían que pasar largos años para que algo así ocurriera. Muchos de ellos todavía anidaban esa esperanza; un regreso rápido a la vida política chilensis que antes habíamos conocido con tanta naturalidad.

Creo que a mi padre le gustaban esas juntas de fin de semana en la playa, porque ellos, esos políticos amigos, hacían cosas tan distintas a las de él. Recuerdo un fin de semana particular donde, frente a la chimenea de nuestra casa en Algarrobo, Patricio Aylwin, Lucho Pareto y otros ‘políticos en receso’, recordaban a Salvador Allende, que también había tenido una casa en el balneario. Todavía estaba fresca la tragedia y resonaba el fuego, el humo, y el bombardeo a La Moneda, y a lo mejor, sin poder convencerse de que su antiguo colega, ese Salvador Allende que ellos habían conocido durante tantos años de chuchoqueo político había entrado ya en los libros de historia, conversaban sobre él y comentaban episodios de su vida junto a anécdotas sabrosas; como que no querían convencerse de que ya no estaba ahí con ellos. En un momento le tocó la palabra a Héctor Valenzuela Valderrama, que hasta hacia poco había sido diputado. Mientras me dormía entre esas sábanas impregnadas con la humedad de la costa, -ya era tarde-, contó que Allende había sido un político hábil y rápido. Recordó cómo en una ocasión, cuando se encontró con él en los pasillos del Senado (todavía no llegaba a ser Presidente de la República) le recomendó un libro que recién había leído y que le había gustado, indicándole un poco la trama y el desenlace del relato. Cuan sería la sorpresa de Valderrama, cuando esa misma tarde, a las pocas horas, Allende se largó con un florido discurso donde citó el libro, y trató al autor del relato como si hubiese sido su compadre o uno de sus autores entrañables (!).

Como decía, en esos años uno los veía hablar y conversar sin imaginar jamás que uno de ellos llegaría a ser nuevamente una figura relevante en el futuro de Chile. “Voy a ver a Patricio”, me decía mi papá. O de repente era Patricio que llegaba a verlos con su señora. Sin entender mucho de la vida, uno los percibía como perdedores, con algo de linaje y un poco de historia, pero unos fracasados, sin futuro. Recuerdo claramente el día en que me encontré con Patricio Aylwin en la verdulería de Algarrobo, y recuerdo que hicimos cola juntos, antes de pagar. Por timidez no lo saludé y no le di mucha pelota, pero él me miraba intrigado. La verdad es que no sabía cómo saludarlo, “hola tío” o “cómo está, don Patricio”. El tenía un billetito arrugado en su mano igual que yo.

Pero dentro de todo ese ambiente de “políticos retirados” ocurrían hechos esporádicos que insinuaban un potencial cambio en el “status” de estos aparentes fracasados. Recuerdo, por ejemplo, cuando un amigo de mi padre, un gringo del Servicio Exterior de USA (amigo de Ken Guenther, un antiguo paciente de mi padre) lo llamó por teléfono porque estaba de paso en Chile y quería conversar con “políticos”. “¿Conocía a alguien, con que le pudiera conversar, para informarse mejor de la realidad chilena?” Y así fue como llegó Patricio Aylwin a la casa a conversar con el gringo. No recuerdo su nombre. Mi padre simplemente los dejó conversar por varias horas solos en el living….. de manera que desgraciadamente tampoco me pude enterar sobre lo conversado.

Y así fue como Aylwin continuó siendo y portándose como siempre, incluso cuando ya era presidente. En uno de mis viajes a Chile, recuerdo que era Noviembre del 92, fuimos por el día a Algarrobo. Siempre me ha gustado ver o caminar por esos lugares que un día tanto conocí para compararlo con lo actual. Ese día en Algarrobo estaba casi todo vacío, era un día de semana, y esas calles de arcilla, los eucaliptos, la Iglesia, los boliches del pueblo se parecían a lo de antes, a lo mejor por el efecto de la poca gente de ese día. Y ahí fue cuando manejando por esas calles pasamos a ver la casa de “Patricio”……. y como estaba abierta, entramos. Afuera había solo un auto de carabineros. Era el día de su cumpleaños y estaba celebrándolo con su señora, alejados del ajetreo de la Moneda. Me dejó filmarlo con una cámara de video, pero fui yo el que me puse nervioso y no supe qué decirle. Ni siquiera le deseé feliz cumpleaños…. pero al menos, esta vez lo saludé. Pocos días después mi padre me diría: “Con Patricio, mijito, Chile saldrá del subdesarrollo,” recuerdo que me lo volvió a repetir mientras caminábamos por la vereda vacía. Ya se había cruzado el chaquetón y yo lo seguía a su lado. Casi le creí cuando lo escuché, o tuve grandes deseos de creerle. Tiempo después supe que su amigo, Aylwin, lo pensaba nombrar ministro de salud, algo que no ocurriría porque fue vetado por el partido socialista y por la responsabilidad que le atribuyeron por el trato dado al doctor Asenjo, su antiguo mentor y jefe, al ser despedido con una patada en el trasero el 11 de Septiembre del 73. Años después, en el ocaso de su vida, y mientras Chile continuaba construyéndose trabajosamente un futuro promisorio, mi padre confesaría con tristeza:

-¡Pinochet nos jodió a todos!

 

Recuerdo que cuando Aylwin ya había terminado su mandato, llamaba como un ciudadano cualquiera a mi padre, sin intermediarios de secretarias o ayudantes. Muchas veces le contestó un despistado que cuando escuchaba que un tal Patricio Aylwin llamaba por teléfono, simplemente le cortaba después de largarle una pachotada graciosa ….. o a veces insultante.

Me he acordado de esos años ahora que murió Aylwin. ¿Qué es lo que aprendí de todo eso que me tocó vivir? Entre muchas otras cosas prendí y comprobé en carne propia “las vueltas que nos da la vida”. Lo importante que es saludar y darle la mano a alguien sin fijarse en los cargos, en su importancia o rango. Lo importante que es conversar y genuinamente interesarse en esos aparentes fracasados de turno, a los que aparentemente viven en los márgenes, a los poco exitosos que uno se topa en los trajines de la vida…….. como me ocurriría a mi en esa tarde veraniega de Algarrobo, en una verdulería vacía y desamparada. En cada uno de ellos hay un poco de Aylwin escondido.

La Foto de mi Padre

Se levantó del asiento con la foto en la mano derecha y encaminó sus pasos hacia el baño que tenía la luz apagada. Encendió la luz, y ahí, frente al espejo, vio el reflejo de su rostro que pronto lo comparó con la foto que tenía en su mano. No cabían dudas, era realmente un viejo. Se tocó la cara, se estiró el pelo, pero nada cambiaba esa realidad de la foto y el espejo frío del baño: estaba viejo, era un anciano.

Eran las nueve de la mañana de un día de trabajo cualquiera; pero donde él ya no trabajaba aunque todavía tenía proyectos. En su maletín de cuero café acarreaba planos y documentos con los que todavía intentaba hacer algo útil. Desde afuera le llagaba el ruido del tráfico, la sirena de un policía, y el grito de alguien que corría en la calle. Pensó en su hijo Alberto, su hija Mónica, y quiso llamarlos, pero después no lo hizo. Estarán ocupados, pensó. Regresó entonces a la cocina y volvió a sentarse. Miró nuevamente la foto. Qué manera de parecerme a mi padre, pensó asustado. Buscó un lápiz. Pensó en su hijo, en Cristián, que ahora vivía tan lejos. Ni siquiera lo podía llamar porque no recordaba los cambios de horario. La última vez que lo vio ya había pensado en eso y le dijo “..y tú te vas a morir en otro país, Cristián?” Y su comentario me llegó como si le hubiesen hablado al vecino. Qué le pasa a este viejo, pensé; acaso no sabe que esas cosas no le ocurren a nadie.

Miró nuevamente a la foto y sintió la estafa, el paso del tiempo que se le había escurrido …”como un suspiro, mijito, un suspiro.” Revisó una libreta que tenía como ayuda memoria porque era cierto; con el tiempo los nombres, que antes se le quedaban clavados como con alfileres, ahora se le escapaban y jugaban a la escondida. Nadie lo estaba mirando, pero por un motivo que no entendió empezó a escribir con un lápiz de pasta azul los nombres de sus hijos y nietos. Hizo un listado donde también incluyó a los cuñados. ¿Estaban todos? ¿Se le escapaba alguno? Los numeró cuidadosamente. Luego hizo otro listado donde incluyó nombres que no reconozco, nombres de gente que nunca he conocido, y mezclados con los nombres familiares de siempre, con nuestros nombres; pero no quiso seguir, sintió nuevamente la estafa, sintió angustia, quiso llorar al escribir el último nombre… pero no lo hizo; se acercaba mi madre que le cerró la ventana de la cocina.

Escondió su libreta ayuda-memoria y miró rápidamente la foto que se había tomado recientemente en el puerto de San Antonio. Finalmente escribió en el reverso de la foto que después me mandó por correo:

Las canas del viejo, que como dice el tango, platearon mis sienes y arrugaron mi frente”.

Las Goteras

Parece que me aviejo irreversiblemente al notar la poca paciencia que guardo frente a situaciones que antes me habría mamado sin chistar. En ocasiones como esa me acuerdo de mi abuelo, el tata Augusto, cuando se quejaba del mundo moderno recordando sus años de juventud donde todo había sido mejor y distinto. Una muestra clara de esa modernidad sin rumbo se la daban las braguetas de los pantalones de hombre donde ya no se usaban botones y venían con cierres; un invento para mujeres, como nos decía. Cuando vaya de visita a Chile tengo que ir a la casa donde vivían antes, cerca de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y donde ahora parece que funciona un bar que casi no tiene luz. A la calle le cambiaron el nombre, antes se llamaba Siglo XX y por eso no la pudimos ubicar cuando la buscamos en una de mis visitas a Chile. Recuerdo que en el centro de la casa había un tejado de vidrio bien alto, y que durante los días de lluvia chorreaba agua sobre tiestos y ollas que mi abuelo distribuía sobre un suelo de madera y baldosas. Por las tardes de primavera y verano sacaba una silla de madera para sentarse en la vereda y ver pasar a la gente y los autos. Era una rutina que guardaba misterio y que yo encontraba de locos, no entendía. A veces los íbamos a ver –al tata y a mi abuelita Oriana- y mi madre le entregaba a ella unos billetes arrugados como si también fueran goteras, y que ella recibía rozándole las manos, confundiendo esas entregas con saludos o despedidas. Nadie decía mucho ni se hablaba de números, pero uno, un pendejo chico, presenciaba esa transacción sin entender mucho de lo que se trataba. Pese a mi niñez, en variadas oportunidades creo que logré olfatear entre ellos una antigua gloria y un linaje de capa caída, de familias grandes y mucha historia, pero con apellidos que ya se hacían inútiles, que ya no habrían ninguna puerta. Muy cerca de la entrada, pasando por una tragaluz alto y estrecho, había un piano destartalado que alguna vez le vi tocar a mi abuela como recordando sus mejores tiempos, o a lo mejor rememorando bailes de salón, como de aceptación hacia esa sociedad santiaguina de antes. Estaba claro que no tenían mucho dinero y que esos tiempos mejores ya se habían pasado, pero ella no perdía oportunidades para contarnos historias y chismes de gente con apellido a los cuales ella les  “conocía la historia”. En esos años mis padres eran furibundos partidarios de Eduardo Frei Montalva, pero entones mi abuelita Oriana, como ordenando las cosas para ponerlas en su lugar y darles su perspectiva, les recordaba a viva voz y levantando la vista de su tejido a palillos, el día que había visto al padre de Eduardo Frei Montalva, sí el mismísimo padre del Presidente de la República, vendiendo peinetas; sí señor, peinetitas de plástico y en la calle, como recordándonos a todo volumen que ahora el hijo se las podía dar de Presidente de la República o lo que quisiera, pero a ella no le contaban historias, no la engañaban, no le contaban cuentos, lo había visto vendiendo peinetitas de plástico en el mercado. Y creo que tiene que haber sido cierto porque mis padres no se lo discutían y se quedaban callados.

 

Afuera, en abril y en el año 2016, ya nuevamente empieza la primavera en Michigan…. pero tenemos nieve. Enciendo la tele y entre los candidatos a la presidencia del partido Republicano el tema del cambio climático simplemente se ignora. Es un verdadero desastre y Trump, el candidato que ahora lidera el grupo, trata en lo posible de discutir asuntos personales y mundanos basado en slogans, en frases prefabricadas y rápidas. Es bien triste el espectáculo. En el New York Times ya le pusieron un nombre: el candidato zombie, es decir un candidato dañado, que ya no puede vencer pero que nadie sabe como detener. A medida que pasan las semanas, Trump se ha visto forzado a tratar temas que no conoce, que no le son familiares y por eso comete errores tremendos.

No sé, es triste, pero cada día que pasa me convence que los políticos de antes eran mejores, estaban mejor preparados. Frei Montalva, Alessandri y tantos otros. Por otro lado mi apellido aquí tampoco abre puertas, pero en mi casa al menos no tengo goteras y los pantalones no me molestan con cierres. Sé que en mi barrio, aquí en Michigan, nadie lo hace y Pilar creerá que estoy loco, pero un día de estos, muy pronto, y pese a que no tenemos vereda, sacaré una silla de madera para sentarme en el pasto, afuera de la casa, para ver pasar la gente y los autos….

Cuando El Aliento se Torna Aire

¿Y cómo es el libro?, ese que mencioné en la notita pasada, (When Breath becomes Air, o “Cuando el Aliento se Torna Aire”, de Paul Kalanithi), me pregunta por email un querido amigo, ex compañero de colegio.

En el libro, Paul nos cuenta que primero sintió dolores, y que perdía peso de manera alarmante. Paul era médico y por eso mismo sabia lo que le estaba ocurriendo, pero no se atrevían a conversarlo con su señora….. hasta que llegó ese día fatídico donde no les quedó más remedio que romper la burbuja, afrontar la situación y tocarla. Con los exámenes en su mano y sin perder la calma ya tenía la sentencia ahí enfrente: padecía de un cáncer al pulmón y le quedaba poco tiempo.

Paul y su señora estaban recién empezando a construir una vida juntos, una familia, una profesión –él como neurocirujano y ella como doctora en otra especialidad-, cuando los exámenes y los datos que tenía entre sus manos y en la pantalla del computador, le anunciaban de manera inapelable que se había quedado sin tiempo, se le acababa un proyecto de vida porque se iba a morir bien pronto, y con apenas 36 años de edad. No sabía mucho de fechas, nadie le prometía plazos ciertos, pero intuía que sería bien rápido. Al final duró como dos años, un tiempo precioso donde logró tener una hija y terminar su libro.

A Paul siempre le había gustado la literatura y por eso había obtenido un master en la Universidad de Yale. Pensó continuar con un doctorado, pero después imaginó que podría aprender más de la vida y sobre nuestra mortalidad, estudiando medicina en Stanford. Cuando se enteró de su suerte ya era un flamante neurocirujano y junto a su señora planificaban un promisorio futuro. Sin embargo, al conocer el diagnóstico médico, dejó a un lado los gruesos volúmenes técnicos relacionados con su especialidad y volvió a reencontrarse con sus novelas y cuentos de su impulso inicial. Su viuda cuenta que antes de partir por primera vez al hospital, buscó las novelas y cuentos más queridos para refugiarse entre ellos. Eso lo dice en una entrevista que le concedió al The New York Times hace pocos días. Ahí también da opiniones generales sobre la medicina y la muerte. Opina que hemos llegado a un punto donde tenemos mucha tecnología a nuestra disposición, y los impulsos nos mueven a seguir usándola, incluso cuando a veces no sea más que para generarnos sufrimientos adicionales. Dice –y me imagino que basada en su propia experiencia- que en esas enfermedades terminales pronto se llega a un punto donde la muerte no es un evento médico, pero desgraciadamente nosotros lo seguimos tratando como si así lo fuera.

Bueno, pero, ¿y cómo es el libro?, me pregunta mi querido amigo, ex compañero de colegio, Antonio. La verdad es que todavía no lo termino, Antonio, tú sabes que leo despacio, pero la primera parte, donde Paul habla de su infancia y adolescencia, despega floja y me desilusionó un poco. Por suerte lo seguí leyendo y no me arrepiento; de no haberlo hecho así, me habría perdido lo que menciona un crítico literario (reseñado por su viuda)… me habría impedido conocer esas páginas “salpicadas de vida” y tanta valentía. Y lo curioso es que pese a que Paul se estaba muriendo, pese a que su señora le conseguía guantes especiales para protegerlo del dolor en sus manos y pudiera seguir escribiendo (la piel la tenía destruida por los tratamientos), en el libro se respira vida, mucha vida, coraje, y más que nada una tremenda valentía y honestidad. Ella recuerda que fue increíble ver como su marido, pese a que se le iba y moría, y que apenas lograba arrastrarse frente a su computador encendido, consiguió mostrarnos tanta vida, ese “salpicón de vida” entre las páginas del libro.

Hace pocos días leí otra entrevista que nuevamente le hicieron a su viuda porque el libro, en pocas horas, se ha transformado en un superventas; número uno en el listado del The New York Times. Ahí entendí por que la primera sección del libro, donde menciona sus años de infancia, ahí flaquea un poco. Ella nos cuenta que esa sección, Paul la escribió al final, cuando ya tenía casi todo el texto del libro terminado…. y cuando la metástasis le invadía el cerebro y le impedía concentrarse. Pero de este lado y desde Michigan, me aventuro a pensar que al escribir esa primera sección, Paul se acordó de su hija, esa que no podría ver crecer y tocar, y se decidió a narrarle a ella sus primeros años, hablarle sobre sus padres y compañeros de colegio…. a pesar de la metástasis, la fatiga y el desamparo. Pero como nos dice su viuda y hablando de su experiencia…… “la vida no consiste en evitar el sufrimiento, se trata más bien de crear un significado.” Y creo que Paul definitivamente lo hizo. Una vez enfermo, decidieron tener una hija y lo hicieron, y él, heroicamente, le dejó ese texto escrito con tanta vida y anécdotas. Quizás ahora me ocurra, después de conocer la verdadera historia de cómo escribió la primera sección del relato, que al releerla de nuevo le encuentre otro ángulo…. y la redescubra como la mejor sección de su libro (¡). Se las mandó el Paul, realmente.

Afuera es invierno, en Michigan hace frío. Una ardilla come frente a nuestra ventana mientras salen los primeros rayitos del sol del invierno. Toco su libro, veo su foto en la contratapa…… y realmente no entiendo cómo, cómo a veces surgen esos seres tan capaces, valientes y honestos. Refrescante, realmente refrescante.

¿Cómo leerá el libro, su hija?

Mi Disculpa

Estuvo bueno el libro de Mary Karr (The Art of Memoir). Termina mencionando la biografía de G. H. Hardy, un matemático inglés, de Cambridge, que de manera muy honesta escribió sobre “su arte”, su profesión, su matemática, publicando un libro en el año cuarenta, titulado “La Disculpa de un Matemático”. El gran problema se le presentó cuando a los 60 años notó que lo mejor de si mismo, en el campo de la matemática, ya se le había terminado. Desolado comprobó que pese a ser un matemático reconocido, de los mejores en su tiempo, no logró encumbrarse y sentarse a la mesa con los gigantes… y fue entonces cuando trató de suicidarse, de terminarlo todo ahí mismo. Por suerte no tuvo éxito, sobrevivió, y un amigo suyo, C. P. Snow, (un profe bien conocido, de Cambridge, y que escribió un libro importante, “Las dos Culturas”, que trata sobre el aparente choque entre el campo humanístico y el científico) lo fue a ver al hospital, lo reconfortó y lo animó a que escribiera una pequeña memoria para explicarse. Eso fue lo que hizo, y como dice Karr, lo que resultó es una verdadera joyita, un tesoro de honestidad al contar su realidad (¿la realidad de un artista?) sin censura y sin egos.
A los 60 años la suerte de un matemático ya está dada, nos dice, Hardy, y el juego ya se ha terminado. Menciona que Newton descubrió la ley de la gravedad cuando tenía 24 años, Ramanujan cuando tenía 33. Y que el mismo Newton reconoció que a los 40, sus años creativos ya estaban terminados. Después de eso Newton simplemente pulió sus ideas, y a los 50 ya había abandonado la matemática por completo. En Wikipedia leo que uno de los hechos importantes en la vida de Hardy fue el descubrimiento de un indio, Ramanujan, un gran matemático autodidacta que logró importantes avances en la matemática moderna. Me imagino que Hardy siempre se comparó con él, un pobre tipo casi sin educación formal que desde una abandonada aldea en India lo aventajaba en el área de la matemática. Hardy fue el que lo invitó a Cambridge para que trabajaran juntos… me imagino que lo único que hizo Hardy fue mirarlo….
Karr nos cuenta que pese a que Hardy no se pudo sentar a la mesa de los gigantes, junto a Newton, Rieman, Ramanujan –a eso aspiró cuando joven- al menos perteneció a esa raza de grandes, de hombres y mujeres, que en el fondo fueron del mismo tipo, de la misma especie. Hardy no logró ese éxito medido a la manera nuestra, pero estuvo en la misma arena de Newton y Ramanujan, su esfuerzo fue similar, y solo se diferenciaron en grados menores.
Karr nos cuenta que cuando sus estudiantes se gradúan, ella les regala unos párrafos escogidos del libro de Hardy, y sobre todo a esos estudiantes que están embarcados en un gran sueño y ambición. Ella cuenta que les menciona a Hardy porque el solo hecho de intentar algo así de grande, y tremendamente ambicioso, ya los pone en buena compañía, junto a la mejor tradición del espíritu humano, independiente del éxito que pudieran alcanzar en el mercado.
En esos años, cuando ya terminaba mis secundarias, simplemente no sabía cual era mi fuerte. Mas bien conocía y detectaba mis debilidades… donde realmente no era bueno para nada. A mi padre le hubiese gustado que estudiara medicina, por ejemplo, pero yo me disculpaba diciendo que le tenía miedo a la sangre, sin reconocer jamás que la explicación era mucho mas sencilla y práctica: con mis notas y rendimiento el puntaje no me alcanzaba ni para portero en una clínica de pueblo chico. Pero al final estudié química, y en el fondo la estudié no porque fuera bueno para la química, la verdad es que podría haber estudiado cualquier cosa, cualquier carrera que no necesitara puntajes demasiados altos. Lo raro es que pese a todo eso, pese a toda esa sequedad y miseria tuve ambición, y al principio fue solo de la buena, no ese tipo de ambición mal entendida donde uno se ubica como jefe o millonario. Fue una ambición ingenua (?) y que iba a galope con mi edad, era un tratar de poder cambiar las cosas y contribuir hacia un mundo mas igualitario, mejor. Con el tiempo, y cuando me vine a USA y me empezó a ir bien –aprobaba mis cursos- empecé a despertar, y la ambición se concentró más en mi carrera, en mi profesión, y mi apetito fuerte se concentró en curiosidad intelectual, en encontrar, descubrir como funcionaban ciertos mecanismos químicos, y todo eso mezclado con lograr cierto reconocimiento profesional, cierto “status” que también se tradujera con lograr algo de poder de decisión y claro, dinero, reconocimiento, fama…. que por lo demás también estuvo presente en Hardy. Como nos dice Hardy en su pequeño libro, el que no reconoce eso no está contando la verdad. Y ese es uno de los motivos por lo que aprecio su libro, un texto que a lo mejor podría haber escrito con una prosa mas entretenida, pero al menos el tipo no mintió y uno como lector se lo agradece; recuperándose de su suicidio fue honesto y derecho, y ese es el gran valor del libro.
En algún momento de mi carrera –¡y aquí intento mi disculpa!- en mis inicios, tuve la osadía, imaginé que a lo mejor podía llegar a ser un gran científico, un miembro de alguna facultad importante descubriendo cosas nuevas. Pero esa idea realmente no prosperó, y creo que no ocurrió así porque tempranamente y con objetividad veía lo difícil que eso podía llegar a ser; y además notaba que me faltaba algo. A veces, cuando un profe quedaba contento con algún resultado que obtenía en el laboratorio -por ahí me salieron unos pedos meritorios, bastante olorosos, pero nunca el tope máximo- o cuando en la industria hacía avances que alguien consideraba dignos, loables, como que los miraba con incredulidad y decía, de qué cresta están hablando.
Y aquí recuerdo a mi tía Oriana que en cada uno de mis viajes a Chile, cuando iba de visita por unas pocas semanas, me obligaba a pensar en la fama y el reconocimiento cuando incrédula me preguntaba sin entender bien, en qué consistía ser doctor en química: ¿Qué es eso, Cristián? Y ahí le trataba de explicar algo, como disculpándome, y entonces ella intentaba otra pregunta: “Pero, y entonces, Cristián, ¿cuando vas a ser un médico de verdad?” Y ahora que lo escribo, ahora que recuerdo sus interrogantes, tengo que reconocer que me gustaba que lo hiciera, porque me recordaba que el status todavía no llegaba, y me empujaba a verme nuevamente en la sala de clases del colegio, en mis secundarias, cuando todo me sobrepasaba y los edificios, los profes, incluso mis compañeros de curso me quedaban grandes. Pero algo bueno –creo- me ha sucedido con los años, y es que siento que nunca me ha abandonado la curiosidad, siempre me acompaña una maquinita incomoda que me muestra y me recuerda y me empuja hacia todo eso que no entiendo y que a lo mejor puedo aprender mejor. Creo que de eso se trata.
Durante mis 60 años tuve sueños grandes donde traté de entender muchas cosas… aunque no llegara ni siquiera a las patas de esa mesa donde estaba Newton (!). Sin embargo, espero, imagino, que la Karr me habría regalado uno de sus párrafos cuando terminaba un curso de química. Creo que me dice -y la escucho hablar- que al menos lo intenté.

Los Mejores Días de mi Vida

El invierno nos cayó con crudeza tremenda este año, por eso con Pilar estábamos ansiosos de arrancarnos al campo para ver como llegaban las aves migratorias del sur. Queríamos planificar algo donde todo nos resultara como lo habíamos previsto, nada de sorpresas de última hora o cambios que nos golpearan de manera imprevista. Para eso ya sufrimos suficientes cambios de planes en el trabajo y en nuestra vida diaria. Por eso queríamos planificar unos días a futuro y ser totalmente dueños de esos días, de esa agenda, completamente en control; es decir, felices. Ya empezaba la primavera y, en el norte de Michigan se anunciaba la llegada anual de los pájaros que vienen volando de tierras lejanas, incluso desde Chile.

A Pilar siempre le han interesado las aves, y a mí también, pero creo que a mí me interesan incluso más por el grupo, por ver y conocer a ese grupo de gente que disfruta al ver esas aves que cuando tocan tierra, aturdidas después de una travesía tan larga, aplauden y gritan como si estuviesen viendo un partido de futbol.

La noche anterior salimos a caminar porque Pilar quería ver a un búho en su hábitat natural. Y quizás ahí estuvo el error, porque nos desviamos del plan original, planificado cuidadosamente la semana anterior. Decidimos a última hora encaminar nuestros pasos por un sendero de árboles nativos, buscando a ese búho que teníamos identificado por una foto que Pilar tenía en su mano. Subimos por la colina abriéndonos camino a través de la espesa vegetación hasta que bien a lo lejos pudimos ver algo de color rojo escondido cerca de un árbol. Y creo que ahí fue cuando cometimos el error final y definitivo, porque cambiando nuevamente de planes decidimos acercarnos para ver de qué se trataba todo eso. Después de caminar una hora divisamos claramente el bulto rojo. “Es una mochila”, exclamó, Pilar. Corrimos para ver de que se trataba. Al llegar comprobamos con estupor que era un tipo como de treinta años que no se movía, estaba muerto y tieso. De pura curiosidad abrí su mochila. Me topé con un chaleco, un sándwich de queso ya duro y añejo, y una postal que ya estaba lista para poner al correo. La tomé entré mis manos y la leí:

“Pasándolo de manera espectacular. Los mejores días de mi vida”

La Foto

Pocos meses antes de morir se sentó en una silla –¿en la cocina?- y comenzó a escribir notas breves en el reverso de algunas fotos recientes; de alguna manera supo que se iba a morir y que le quedaba poco tiempo. Se dio cuenta lo triste que resultaban las fotos antiguas, de antepasados lejanos que ya no nos pueden decir nada porque están muertos, vaporizados, idos para siempre y por eso quiso explicar algo escribiendo esas pequeñas reseñas. Después encontró un sobre y me las mandó certificadas a Cleveland, donde vivíamos en ese entonces.

En las fotos antiguas los personajes se quedan ahí, congelados en el tiempo, pero asumiendo su mejor pose. Nos miran desde el papel como tratando de contar algo, lo que hicieron o lo que dejaron de hacer, pero ya no sacan nada, están muertos, y nos están mirando desde el otro lado. Ni siquiera les recordamos por sus nombres. Cuando falleció mi abuela Oriana, por ejemplo, recuerdo que pusieron muchas fotos de la familia sobre una mesa destartalada para que los visitantes sacaran las que más quisieran. Las mejores se fueron con rapidez para, a lo mejor, terminar nuevamente escondidas en otra cajonera. Por supuesto que la parentela que llegó primero se llevó los mejores retratos, aumentando así las divisiones y rencores que, en nuestra familia, también se pasaban de mano en mano como si fueran monedas calientes. Recuerdo que mi abuelo, Augusto, el marido de Oriana y que falleció antes, le sacaba mejor provecho a las fotografías porque siempre tenía una en su bolsillo que mostraba orgulloso al que lo quisiera oír. Las guardaba en el bolsillo de su chaqueta y la sacaba tantas veces que ya parecían fotos de periódicos por el manoseo contante y los trajines. A lo mejor estaban salpicadas de saliva porque cuando las mostraba hablaba mucho y orgullosamente las apuntaba con los dedos.

Recuerdo que mi hermano Alberto me contó que un día fue a recorrer un departamento en Plaza Italia donde había vivido la hermana de mi padre. El lugar funcionaba como un hostal para estudiantes, pero lo invitaron a pasar sin ningún problema. Recorrió los cuartos, y parece que le creyeron la historia de su antigua familia porque al final le entregaron un álbum de fotos que había sido de nuestra tía. Eran muchas fotos y hasta el día de hoy alguien trata de darles nombre a esos antepasados que se ríen, que se sientan, que se abrasan. Cuando ella falleció a nadie se le ocurrió ofrecer sus fotos a la parentela.

En esos retratos a veces nos esforzamos por mostrar una gloria o alegría falsa, que a lo mejor existió de manera breve y muy fugaz. Quizás por eso mi padre escribió en el reverso de la foto donde también estaba él:

“Tus antepasados con cara de satisfacción. Los recuerdos penosos no se ven; los tratamos de olvidar poniendo caras alegres. Foto tomada desde nuestro departamento en Santiago. Abril 2001.”