Autoficción (XV)

¡Eres un huevón! Así es como mi hermano, Alberto, empieza deliciosamente la carta que me escribió desde Palma de Mallorca ese año. El vivía con Aída y sus hijos Fernando y Cristóbal en Bielefeld en ese tiempo, y parece que les había resultado una invitación de mi madre para visitar esos lugares asoleados.

Continuamos entonces con esta autoficción; aquí va la carta que me escribió mi hermano desde Palma de Mallorca. Habla de unos chilenos que Isabel Allende inmortalizó en uno de sus libros, chilenos que se colgaban de las cabinas telefónicas con desperfectos–que ya no existen- para llamar a sus amigos y conocidos de la madre patria. No recuerdo en que consiste ese 99 que menciona al final. Pero aquí va su carta:

 

 

Mallorca 10/5/83

¡Eres un huevón!

Te estuve llamando tres días seguidos por teléfono, pero no contestó nadie.

Fíjate que aquí en un hospital psiquiátrico de Bethel hay un loco chileno-alemán que de puro obsesivo se dedica a buscar cabinas telefónicas defectuosas, es decir aquellas que permiten llamar a cualquier parte del mundo por el tiempo que quieras por veinte pfennig. ¡Y hasta que encontró una cabina! Él le pasó el dato a la colonia de chilenos y todos nos abalanzamos a hablar con los papás, mamás, tíos, tías, amigos, etc…. El de más mala suerte fui yo que llamé a Chile y me salió una máquina grabadora que decía que el Dr. Fierro no está en casa y que si se trata de una urgencia puedo llamar al número tanto y cuanto. Y esto de la máquina me salió cada día (parece que los papás estaban en Algarrobo) hasta que los de la compañía se avivaron y arreglaron la cabina telefónica. Además ni tú ni Gonzalo estaban en casa. En la casa de mi amigo Pilowski (NY) me salió una gringa y no entendí ni “cuete” y por último no pude encontrar el número de Cavalla en México, así que mientras otros se colgaban por horas del teléfono con sus seres queridos, a mí me tocó pura mala suerte.

Pero así la compenso maltratándome en Mallorca con Aída y los imbunches que ya están súper grandes. Nos vinimos por quince días porque ya no aguantaba más a mi jefe provisional –hasta Octubre estoy en la radiología- que feliz habría sido lugarteniente de Hitler. Con razón Hitler surgió en Alemania. Con gente como esta se dan todas las condiciones.

¿Y cómo estás tú? ¿En qué va lo de la refinería del cobre? Hace un par de meses se fue a vivir a Salt Lake City un matrimonio amigo de nosotros. Ella, brasilera, él griego, pero ambos hablan español. Cuando les conté que tu vivías en USA les interesó la idea de conocerte. Él hace una promoción en química inorgánica. Entiendo que él estudia en ese campo borroso ubicado entre la química y la física, si quieres te mando su dirección.

¿Y qué cuenta la colombiana? ¿Te he contado que nosotros allí también tenemos buenos amigos? Los Morales, Jairo y Zoraida. Pero si te sigo contando no acabaría nunca; además que se me acabó el papel.

Un gran abrazo de Aída, Cristóbal, Fernando y mío.

Esperando su respuesta se despide 99, atentamente el profesor 99.

¿Le conoces?

Alberto

 

 

Por otro lado mi madre felizmente logra utilizar esa pasaje regalado que mencionaba en cartas anteriores. Y visita a mi hermano mayor, Alberto, que vivía en Bielefeld, Alemania. Nos cuenta también de Isabel Allende que por esos años empezaba a hacerse conocida con su “Casa de los Espíritus”. En esos años las comunicaciones eran lentas y la globalización, lo bueno de la globalización y sus comunicaciones rápidas, todavía no llegaba; pero el libro de Isabel Allende estaba en todas partes:

 

Bielefeld, 31 Octubre 83

Cristiancito de oro

No creí nunca que me iría a quedar más tiempo aquí. La verdad es que Fernandito (nieto, hijo de mi hermano mayor, Alberto, que ahora vive en USA y cuidando a su propio cachorro) me ha conquistado….porque aún Tati (Juan Cristóbal. Otro nieto que vive en Brasil) no se entrega demasiado…. Y me ha gustado, esta vez y la anterior, estar en casa de Juan Alberto y Aída. Me siento cómoda. Me gusta la inmensa pieza que tienen arriba de este departamento con TV y radio + todos los libros y lavatorio y bien amoblada. Así es que tengo harta independencia. Aunque los niños no la respetan mucho. Fernando se ha cachiporreado con todas sus amistades y en el kinder, donde dice que él tiene su “oma”, y se asomaban las profesoras el primer día que fui a buscarlo al colegio.

Salí el domingo, pasando y bajando una hora en Río y Lisboa, y después cambio en Copenhagen para Frankfurt. Y como viajo con un pasaje regalado (funciona si hay hueco) por suerte hasta ahora ha habido…

Juan Albertito está bien enterado de la verdadera situación chilena, quizás mejor que nosotros. No se irá a Chile si tiene que volver a estudiar para recibirse de nuevo (médico), después de todo aquí ya tienen su casa, su status, ciertas comodidades, etc… Aída es la que menos interés tiene en volver por las mismas razones. Además quienes van a Chile sólo hablan de la pobreza….

Junto con esta carta te pongo al correo el libro tan famoso de Isabel Allende. Lo traje de Chile como la gran novedad, y aquí ya hay tres ejemplares. Espero no suceda lo mismo contigo (gente que va a España lo trae de regalo).

Con Aída nos llevamos recontra bien. En estos años han tenido tiempo de apreciar a la familia.

Al principio sentí a Juan Alberto un tanto añorante de Chile, por eso me quedé más tiempo, porque si lo hubiera seguido sintiendo desarraigado dolorosamente, muevo cielo y tierra para arreglarle algo en Chile, pero he ido convenciéndome de que eso no es necesario. Con tantos años aquí creo que difícilmente se acostumbrarán en Chile (sin embargo, regresaron). Están –como toda la gente que ha conocido otros países- queriendo lo mejor para sus hijos y eso no está en Chile.

Después te escribo más, ahora entiendo que Juan Alberto y Aída escriban poco….con los niños no hay hueco….

Un gran abrazo y te esperamos el 16 de Diciembre

Ximena

…hay un viaje a París desde Stuttgart, creo, con 6 noches de Hotel y desayuno, y vuelo ida y vuelta, por 608 marcos. Creo que voy el viernes. Te llamo desde allá. Cariños

….realmente Chile está asfixiante

 

 

Interesante esos encuentros sorpresivos que menciona mi madre en su carta siguiente, y que escribió durante su última semana de visita en Bielefeld. Cuenta que su anunciado viaje a París le había resultado. El euro todavía no existía y el periodista Gonzalo Cáceres –“un chileno periodista casi sin trabajo (corresponsal de Hoy)”- era todavía un perfecto desconocido. Es interesante y triste comprobar que pasan los años y el problema con los inmigrantes salpica periódicamente el discurso público como si fuese algo novedoso, algo recién descubierto….. y que parece no tener una solución:

 

 

Bielefeld, última semana

Cristiancito

Y aquí estoy todavía. Este sábado (si Dios quiere) vuelo a Chile desde Copenhagen (este es un pasaje “stand-by”, es decir siempre que haya hueco).

Estuve una semana en París vagando a gusto (608 marcos + 140 por pieza sola + pasaje y hotel + desayuno por 6 días). O sea menos de lo que vale el pasaje solo (no era charter). Es que estos alemanes viajan tanto hace que todos los tours sean más baratos. En Dusseldorf estaba tratando de meter mi maleta en esos compartimientos para hacer la hora de tiempo hasta Bielefeld y dio la casualidad que me ayudó un chileno periodista casi sin trabajo (corresponsal de Hoy) Gonzalo Cáceres, poco mayor que Juan Alberto. Estaba con una periodista alemana, la que escribió el artículo que te acompaño (alguien te lo podrá traducir). Era una chiquilla encantadora que fue y recorrió Chile (sin credenciales). Va a volver. Le entusiasma la espontaneidad chilena. Después el periodista se fue a su ciudad, Bremen, y me quedé conversando con ella. Dice que el problema aquí es grave. Aún, como en otra época, cuando los alemanes culpaban de todo a los judíos, ahora creen que la crisis de desempleo es a causa de los extranjeros….cuando los mismos alemanes los trajeron hace años (por mano de obra barata). Ahora se han reproducido y el gobierno les paga para que se vuelvan. Ella también veía gravísimo el problema chilensis.

Juan Alberto y Aída saben más de Chile que nosotros allá. Y no piensan volver a pasar sustos y/o miserias. Por ahora Juan Alberto quiere revalidar en España, porque el título de médico español es válido en Chile. Aída está contenta en Alemania, ni añora Chile. Viven bien-bien, gastando todo lo que ganan. Este mes Juan Alberto sacó 4.600 marcos y Aída 1.600 por ser solo medio día y el segundo sueldo de la familia. Ahora Juan Alberto se tiene que ir en bicicleta al hospital porque el auto de Aída se enmoheció por abajo y ella trabaja más lejos. Siempre viene por las mañanas la mamá de un médico chileno y arregla todo en la casa (700 marcos al mes).

Me he sentido contenta aquí. Aída de los más contenta también y Juan Alberto tal como era con nosotros cuando chico, por eso me he quedado más tiempo. ¡Fernandito no me deja escribir! Estos nietos me han conquistado.

Un gran abrazo

Cristian

…..tengo un departamento aparte, arriba de Juan Alberto y Aída, pero si subo los niños me siguen. Ahora entiendo que no escriban más seguido.

 

 

Y mi padre en la siguiente carta habla de mi amigo Juan Pablo Cárdenas, y también de una potencial fama que nunca me llegó. Como lo hizo siempre, lo vemos preocupado de todos sus cachorros. Aquí va:

 

Santiago, Octubre 20 de 1983

Querido Cristiancito

Muchas gracias por los recortes de revistas que enviaste con tu última carta. Estoy muy feliz que te vaya bien en tus estudios y que el próximo año puedas recibir tu doctorado. Lo más importante es que lo que estás haciendo te gusta, porque así todos los esfuerzos resultan agradables. He visto que el nuevo premio Nobel de química lo obtuvo una persona que está ligada a la “onda” de las investigaciones que tú estás realizando. A lo mejor en algunos años más vamos a tener un hombre famoso en Chile.

Respecto a Juan Pablo Cárdenas, que había sido detenido, no te lo había comentado para no darte noticias desagradables. El nuevo arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Fresno, le quitó el auspicio a la revista Análisis; inmediatamente después de esto, al mes siguiente, fueron detenidos Juan Pablo Cárdenas y Pedro Felipe Ramírez por atentar contra el orden público, etc, etc.. Cárdenas permaneció detenido 20 días pero ya ha recuperado su libertad y sigue un juicio en los Tribunales de Justicia que creo se resolverá favorablemente para él.

Aquí sigue hablándose mucho de la apertura política. Se ha visto con los hechos que esta apertura política no es producto de un buen deseo del gobierno sino obligado por el gran descontento, la acentuación de la crisis económica y la influencia de USA. Creo que USA no quiere que Chile se transforme en una guerrilla como en Centroamérica.

La mamá regresará posiblemente a Chile el próximo fin de semana. Estamos felices que tu vuelvas el viernes 16 y estés varias semanas con nosotros; ya te estamos esperando con tu pieza lista. Espero también que las playas de Algarrobo te reciban con mucho sol y con buenos mariscos. A Gonzalo (mi hermano regresado de USA) le está yendo muy bien en el trabajo, aunque las jornadas son largas, desde las 7:30 hrs. y a veces hasta después de las 20:00. A la Mónica y Álvaro (hermana y hermano) también les va muy bien en sus estudios. Yo trabajando en la Clínica Indisa.

Con los deseos de verte pronto por acá, recibe un cariñoso abrazo y beso de tus hermanos y mío.

Juan

 

La siguiente carta viene de mi amigo Marcos Estévez. Recuerdo que estudiábamos juntos en mi casa y también jugábamos al ajedrez en los intermedios. La reproduzco porque da una idea de cómo se vivía en esos años, en mi ambiente, y porque muestra esas constantes, que donde sea que me encuentre, me han dado un sentido de continuidad, de que no todo es tan distinto o diferente en otros lugares, viviendo bajo otras banderas. Me han ayudado el ajedrez, los gatos y los libros. Aquí va la carta de Marcos. No sé que sucedió con él, eso es algo que habría sido interesante incorporar en la autoficción: ¿murió, sufrió, tuvo éxito?

 

Santiago, Octubre 25 de 1983

Cristián

Primero que nada te saludo, esperando que te encuentres muy bien de salud y que tu trabajo esté hacia buen éxito.

Al fin he decidido escribirte. Recuerdo con mucho afecto aquellos días de estudio en tu casa y esas partidas de ajedrez que regularmente te dejaba ganar.

He podido, después de muchos meses, perdonarte tu “huída” hacia el extranjero y que no tuviste la delicadeza de haberme llamado por teléfono (te estoy cobrando “sentimientos caducos”).

Pero ya te he mandado tantos garabatos de todo los tonos y colores que ya se me pasó. Te cuento un poco de lo que estoy haciendo, pero me imagino que José (Zagal. Miembro de la Facultad de Química en la Universidad de Santiago) te tiene al día. En estos momentos soy candidato al Magíster de esta universidad. El semestre pasado no pude inscribirme pues me faltaron dos fotos (sic) para reunir todos los documentos (por supuesto el encargado de estos papeleos no fue capaz de recordármelo). El tema de la tesis está más o menos cocinado, sería el estudio electrocatalítico de la oxidación anódica de aminoácidos. Aparte de eso, hago docencia en esta universidad y en la Central, es decir, gracias a Dios tengo dos trabajos, sino, como están las cosas, no sabría como subsistir, pero por otra parte el tiempo se me escurre por entre los dedos.

Recuerda que tengo familia, responsabilidad muy grata pero absorbente, y por otra parte tengo mis estudios filosóficos.

Bien, querido amigo, espero que todavía aceptes este título de mi parte. Si tu tiempo lo permite, responde esta carta contándome un poco como te va, qué haces en este momento, si el grado académico de doctor te ha subido los humos a la cabeza o eres el mismo Cristian que recuerdo (si no respondes me daré por enterado de lo primero). Me despido de ti deseándote muchas felicidades.

Fraternalmente

Marco (Estévez)

…saludos a Pilar de mi nombre. Puedes dirigir la carta a la casilla de la universidad

Parece que la crisis personal, o la depresión de mi querida tía Oriana (mencionado en la carta del 14 de Enero de 1983 en Autoficción XI o Ser Desheredado es más de lo mismo XI) ya se había diluido, o mejorado bastante a finales del 82, y principio del 83. A lo mejor la crisis se le precipitó porque, como cuenta ella en la siguiente carta, había dejado de ir a su oficina y entraba en otra etapa de su vida, el gran cambio del retiro y la jubilación. La carta la escribió el 24 de Abril de 1983. Pocos meses antes yo había visitado Chile para Navidad y la había pasado a saludar. Lo curioso y triste es que cuando la vi no le toqué el tema de sus dificultades, ni tampoco le pregunté cómo se sentía, cómo estaba de salud, no le pregunté nada porque para mí, la tía Oriana estaría siempre ahí, era inmortal. Y a lo mejor como un mecanismo de defensa, uno no habla o no conversa sobre temas dolorosos en tiempo real, cuando estos están en pleno desarrollo. Mi madre en su carta anterior mencionaba incluso el electroshock como tratamiento, y a lo mejor escondido en mi propia ignorancia, atrincherado en mi mundito, no le quise tocar el tema a mi tía, ni siquiera con mi madre, con nadie, era más importante caminar como un feliz desenterado por las calles de Santiago; total estaba de vacaciones, eran mis vacaciones en Santiago.

En su carta, mi tía me hace una pregunta muy suya, y muy iluminada de inocencia, pero fue una pregunta que acarreaba ruidos, terremotos y piedras:

 

“¿Aunque tú estás empezando tu vida, me podrías dar una idea para el final de ella?”

 

Por suerte creo que no le contesté porque no supe qué decirle. Y la verdad es que todavía no lo sé, no me he podido imaginar “el final de ella”, (aunque es un tema apasionante). La única diferencia de ese “antes” con lo que me ocurre ahora, en este preciso momento, es que en esos años la pregunta me golpeó como ridícula, porque me sentía completamente inmortal, permanente, incrustado para siempre en esta vida. Ahora que estoy más viejo, que he pasado los “dos tercios”, sé que voy a morir, sé que tengo fecha de vencimiento. Me lo recuerdan los muchos amigos muertos, enfermos y suicidados; suicidados a balazos o ahogados en una sopa de cianuro…….. De manera que no sé que decirte, querida tía Oriana (o “Ninanana”, como te decíamos en ese entonces). Pero pensándolo por un rato largo, aquí en este café de la librería Barnes & Noble, en Michigan, muy cerca de mi casa y rodeado del murmullo de los comensales, las risas, alguna música de celular, un mensaje texto, creo que me gustaría morir cuando llegue a la edad de la insignificancia completa. Y no porque ahora me considere importante, tía, nunca lo he sido, pero cuando nuestras dos hijas estaban pequeñas, para ellas uno era un ser tan imprescindible que realmente no me podía “pasar algo”, tenía que ser inmortal, tenía que creerlo. Ya no tanto, ahora que ellas están grandes uno respira más tranquilo, y es así como creo asomarme con serenidad al descubrimiento, a la exploración del “último tercio”, donde a lo mejor –espero, realmente espero- encontraré la paz de la insignificancia completa y absoluta. Y creo que eso fue lo que te ocurrió a ti, querida tía Oriana, donde al final estoy seguro que encontraste ese “Shangri-La” tan anhelado que mencionas en tu carta.

Y claro, todavía me gustan los gatos, tía; no podía ser de otra manera, ¿cierto? Y me gustan también los perros, los pumas, los caballos, los pájaros, las ballenas…..

Pero aquí va tu carta. No más rodeos:

 

Santiago, 24 de Abril de 1983

Querido Cristián

¿Como estás tú? Hace pocos días que estuviste aquí la última vez. Te diré que tanto me acuerdo de ti que en Febrero le pedí tu dirección a tus papás para escribirte y recién lo hago; no porque no te quiera y no me acuerde de ti; sino por hacer otras cosas en vez de sentarme a escribir. ¿Te sientes solo a veces? Ojalá que no porque tienes que estudiar y pon tal motivo tendrás que tratar con muchas personas; yo si que me siento sola, ahora que no voy a la oficina, pero pocas veces, porque salgo; estoy metida en varias cosas. Los martes en la mañana, los miércoles de 3 a 5, los jueves de 10:30 a 12:30 “Amac” (Asociación de Mujeres de Acción Católica): ahí habemos un grupo que estamos tratando de juntar $$ para hacer una casa donde vayamos a envejecer graciosamente. Yo soy pro-tesorera hasta ahora. Tenemos juntos en una libreta de ahorro del Banco del Estado alrededor de $4.000. ¿Qué te parece lo poco? La casa se llamará Shangri-La = Lugar de Felicidad. Habrá pieza con baño exclusivo y una sala de estar para matrimonios, señoras solas que los hijos se han casado y están viudas o solteras como yo. Habrá salas de dibujo y otras salas de entretenciones; el marido médico de una de las señoras, dice que se ofrece de director y médico tratante, después traerán enfermeras y demás. Claro que yo lo veo verde y distante y ahora con la situación en que estamos es más difícil; se hacen tecitos, rifas, tejidos que se venderán, etc. Lo bueno es que todas tenemos la misma espiritualidad, la misma base: Dios, si El quiere resultará. Dicen que aquí en Santiago, la mejor es la de los israelitas, también están el hogar de ancianos franceses, españoles, etc., pero chilenos nada. ¿Qué te parece? ¿Aunque tú estás empezando tu vida, me podrías dar una idea para el final de ella? ¿Cuando te vienes? ¿Que título estás sacando allá? ¿Cómo lo pasas? ¿Siempre te gustan los gatos? Cuéntame de tu vida por esos lados, solo tengo una tarjeta de ti, aunque muy linda; pero decía poco. ¿Estás pololeando? ¿Te ves o te escribes con Gonzalo y Anita? ¿Y con Juan Alberto te escribes? Me imagino que ya estarán pasando los fríos allá. ¿Fueron muy grandes? Aquí anoche llovió con truenos y relámpagos; a cántaros fue la primera lluvia. Mónica Correa (hermana de mi madre) con Mónica Brunet (su hija, mi prima) andan por Europa hasta el 5 de Mayo, se fueron el 30 de Marzo; tomaron un tour por España, ojalá no se cansen mucho, porque en tan pocos días son muchos los países que van a ver.

Otra novedad. La Loreto Correa (otra prima) espera su tercer hijo para Noviembre y lo va a tener en Antofagasta porque viven en C Moreno y no pueden venir todos. Manuelito (primo) tuvo un hijo el 21 de Febrero/83. Se llama Manuel Enrique; es blanco y tiene tremendos ojos; es lindo.

Esperando me contestes con muchas buenas noticias y que me disculpes por la letra porque me acosté.

Te abraza con el cariño de siempre

Oriana

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