Cual es tu Pac-Man?

Julio 4 14

Nuestro perro, Copo, soportando el verano.

Esto fue ayer:

Hoy se celebra la independencia de este país, USA, y tendremos dos partidos de fútbol memorables, Alemania-Francia y a las 4 de la tarde Brasil-Colombia. Nuestra hija, Camila, que está en Cartagena, Colombia, puede llegar a tener un gran día; veremos que pasa.

Esto es ahora:

Pasó y pasó mucho. Colombia quedó desclasificada. Camila nos cuenta que todos lloraban en Colombia, lloraban en la calle, lloraban frente a la tele donde estaba ella, y lloraba también el goleadeor James Rodríguez (de pena) y Neymar (de dolor físico por la lesión). Los dos nos recuerdan que los hombres también lloran. ¿Se estará poniendo de moda todo eso? No tiene nada de raro, pero sería triste si ahora las mujeres dejaran de hacerlo, dejaran de llorar. “Las mujeres no lloran”, se podría decir.

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En el trabajo, esta semana, recuerdo a Gabriel Benet que todavía vive; al menos eso es lo que escucho de sus amigos y conocidos. Años atrás, cuando nos vino a ver le pregunté cómo estaba.

-Bien, todavía bien, pero ocurre como en los Pac-Man. ¿Conoces ese jueguito? ¿Donde uno siempre pierde, Cristián?

Gabriel es químico, refugiado cubano, y me contestó con esa ironía sarcástica y ácida que ha sido siempre su sello. Padece la temible “esclerosis lateral amiotrófica”, comúnmente conocida como la enfermedad de Lou Gehring, donde las neuronas encargadas de trasmitir el comando para mover los músculos se mueren, se atrofian, hasta que al final el paciente no se mueve ……. ni tampoco puede respirar; se asfixia. Es decir, finalmente ganan los Pac-Man, y el juego se completa, llega a su fin, la aventura se termina.

La penúltima vez que lo vi fue hace varios años, cuando visitó nuestra fábrica ubicada aquí en Michigan como despidiéndose de este mundo activo que él había conocido toda su vida. El día era de un sol radiante, y llegó bien temprano por la mañana. Caminaba solo y se ayudaba de un bastón. Recorrió las instalaciones y largaba feliz un par de palabrotas que nos hacían reír de buen gusto. Pero en esta última ocasión, hace cuatro años, estaba nublado, era tarde, y llegó acompañado de su señora en un mini-van blanco, y donde la parte trasera la habían transformado en una gran cama blanda para que él pudiera tenderse a sus anchas en el largo trayecto que va desde aquí hasta Florida; se iban donde vivía su hijo. Ella había sido operada hacía poco del cerebro, pero se veía bien, manejaba y cuidaba a Gabriel. Y él ya no caminaba apoyándose en un bastón de madera para moverse apenas, ahora usaba un carrito eléctrico que lo trasladaba a gran velocidad -como un muñequito de trapo-, por los distintos rincones de la fábrica. A veces se detenía y miraba nostálgico el proceso que habíamos diseñado con su ayuda. Al frente teníamos las columnas de fibra de vidrio repletas de pellets de níkel metálico, listas para ser procesadas. Gabriel las miró con cariño, casi acariciándolas con la vista, mostrándoselas a su señora, despidiéndose, y pronto agregó:

-Lástima no habernos conocido antes, habríamos podido hacer tantas cosas……

Me habría gustado hacerle la pregunta, esa que muchos nos hacemos una vez que conocemos la enfermedad que sufre Gabriel. Pero uno se queda callado, habla poco, y prefiere imaginar que esas enfermedades no existen, o le ocurren al vecino lejano, a un pariente distante. En cualquier momento lo puedo llamar para conversar, pensé en ese entonces. Pero ahora estábamos en Mayo del 2014 y no he sabido nada de él.

Hace pocas semanas, un chofer que todavía trabaja en la compañía donde trabajó Gabriel antes, tuvo problemas con el camión que nos traía níkel. Me llamaron para que viera lo que estaba ocurriendo. Una vez que terminó de revisar unas conexiones en sus mangueras, unas válvulas, le pregunté por Gabriel. ¿Ha sabido algo de él?

-Esta vivo, pero ya no se mueve. Cuando hablé por teléfono hace como un año me contó que meaba con una felicidad tremenda –me cuenta, Isidro, chofer mejicano.

-Y su señora murió –agregó- tenía un cáncer a la cabeza. Parece que ahora lo cuida su hijo.

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Y en este sábado radiante, de un 5 de Julio, Argentina está a punto de jugar con Bélgica para ver si pasa a las semifinales. Los gatos disfrutan en su jaula de afuera, en el jardín, el Copo se pasea feliz y sin mucho calor. Y sentado aquí en Michigan, tecleando en el computador, me pregunto, ¿cual será mi Pac-Man? A lo mejor por eso no he llamado a Gabriel. Isidro me dejó su número telefónico; se lo pedí con la esperanza de que no lo encontraría por ningún lado. Pero revisó su celular y ahí estaba……. algún día, muy pronto, lo llamaré antes de que sea ya muy tarde. ¿Cual será mi Pac-Man?

                                                                                                            Julio 5 2014

3 comentarios en “Cual es tu Pac-Man?”

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