Escribo para llorar acompañado

La frase siguiente tiene poco de original, necesito buscar al autor del libro para darle el crédito que se merece. Cuando  lo leí, me identifiqué, me iluminó el día, o quizás la noche porque era de noche y llovía, hacía frío. Recuerdo que dice algo así como que escribir da la oportunidad de seguir hablando una vez que uno se muere. Quizás por eso cuando escribo, me asumo muerto, terminado, donde la censura se diluye y pierde importancia, pierde protagonismo. En ese sentido, creo que escribir combate un poco la mortalidad, nuestra completa desaparición que con los años crece y gana en importancia. Primero nos empiezan a llegar noticias de amigos enfermos. Algunos sanan, pero otros, muchos, fallecen, se terminan. Uno los ve marcharse pero muchas veces decide continuar con el engaño, con ese juego o esa idea de que lo ocurrido fue una excepción y no el desenlace natural de haber gozado una vida por varios años.

Escribir me ayuda también a conocerme, a descubrir quién soy, porque pese a los años que he vivido todavía muchas veces me desconozco. Puede ser un esfuerzo inútil porque lo que ya no pude ver a lo largo de mi vida, durante tantos años, durante todos esos domingos estirados y aburridos, puede que no lo termine de ver nunca, sobre todo al considerar los años que me quedan que ya son menos.

Escribo para recordar a los que ya no están, para recordar lo que hice y no me resultó, o lo que hice y me resultó mal porque hice daño. Escribo para usar otra ropa o para caminar sin ropa. Escribo para decir lo que no me atrevía a decir o a contar.

Escribo para volver a escuchar las voces de mi infancia, para volver a escucharlos teniendo ya otra edad donde a lo mejor los entiendo mejor, o me puedo esforzar por entenderlos mejor porque ahora tengo tiempo. Escribo para conversar con mi padre como si ahora tuviera la edad mía. Escribo para ver si todo me pudiera resultar de otra manera, usando otros caminos, otras conversaciones. Escribo para ver si puedo volver a ver a mi tía Maruza, esa tía misteriosa de la cual los adultos me hablaron tan poco o casi nada. Escribo para poder ver de otra manera. Escribo porque me queda poco tiempo. Escribo para ver si ahora me resulta. Escribo para ganar otra oportunidad. Escribo para usar mejor el tiempo que me queda, para saber si todo fue verdad, si todo ocurrió así. Escribo para llorar acompañado.

6 comentarios en “Escribo para llorar acompañado”

  1. Cristian me parece genial este texto. Me recuerda tanto a Ignacio. Un abrazo enorme. Sufriendo el día de elecciones y temiendo que pase lo peor

  2. Gracias querida Chus! Siempre, cuando me siento a escibir, lo trato de hacer lo mejor posible porque imagino que lo leerá Ignacio. Imagino que donde quiera que se encuentra lo podrá leer. Y cuando tú lo lees, imagino que se lo vas a contar, o se lo vas a leer…..

    Que lindo saber que lo has leído!

    Un fuerte abrazo desde Michigan!

  3. ¡Buena, primo! Uno como lector se siente acompañado por tus textos y especialmente por éste, que nos regala una suerte de confesión, una reflexión profunda buscando sobrevivir en quien está del otro lado, que somos nosotros buscando lo mismo…

    1. Gracias primo. Tus cometarios siempre me han ayudado o me han alumbrado el camino a seguir; me han ayudado a vencer el miedo, el susto que me da al escribir una frase, y después otra y otra hasta que sale un párrafo y otro párrafo y veo o descubro -a medias- lo que trataba de ver. Y entoncrs empiezo de nuevo……

      Un fuerte abrazo desde Michigan

Deja un comentario