Mi Vida en el Tercio Final

No sé si a les ha ocurrido algo parecido; pero todo empezó así, o mejor dicho todo terminaría así. Me llegó un email de Heiko Urtel, el VP de BASF en Norteamérica, diciéndome que me presentara a su oficina esa mañana porque necesitaba hablar conmigo. Apenas llegué, y sin muchos miramientos me dijo que planeaban cerrar mi planta piloto, ubicada en Troy, Michigan, en dos meses más, y que en ese día mi cargo en BASF se terminaba, sería eliminado. Me presentó el papel que debía firmar, donde se decía todo eso y mucho más, pero debía guardar completo silencio sobre esos planes a futuro. Es decir no podía contar nada de lo ocurrido a las cinco personas que trabajaban para mí. Como yo los estaba ayudando en la planta piloto que BASF construía en Finlandia, en Harjavalta, le pregunté si todavía necesitaban que yo fuera para allá, como lo tenía planeado con anterioridad. Miró hacia el papel que tenía que firmar y me contestó que sí, que todavía tenía que ir y colaborar en el proyecto. Fue como si me largara una patada. En el documento se indicaba que si yo seguía colaborando y guardaba el secreto me compensarían con un año de salario; esa fue la tremenda zanahoria que me ofrecieron.

Ahora que redacto esta nota salgo a buscar mi diario. Noto que cuando me va mal escribo, y que cuando todo me está saliendo bien dejo de escribir. Imagino que es como una manera de lamerme las heridas.  Esto fue lo que anoté ese día:

Viernes 31 de agosto 2018

Ayer cayó otra sorpresa, pocos días antes de partir hacia Finlandia, me anuncian que Troy se cerrará. Heiko me había mandado un email pidiéndome que fuera a su oficina. Ahí me contó que no había podido montar una defensa exitosa para salvarnos, que probablemente en el futuro se necesitaría una planta piloto como la nuestra y ahí habrían todo tipo de recriminaciones. Me dijo que se sentía como un sepulturero de BASF. Estaba gentil, y con la actitud -aunque él no se diera cuenta- me mostró que realmente era un sepulturero. Todo fue trámites y firmas. Al final tuve que firmar un documento donde me comprometía a no contarle a nadie. Lo firmé. Respiró aliviado. Tenía unos cuantos meetings que atender, me dijo, así que lo dejáramos hasta ahí. Afuera, cuando salí del edificio, estaba caluroso y todo me parecía distinto, como de mentira. Me costó reconocer mi auto. Al menos respiré con algo de tranquilidad porque felizmente me había enterado de todo esto antes de firmar el préstamo para la nueva casa que pensábamos construir con Pilar. Pero imaginé a lo mejor me estaba empezando a fallar el juicio, porque viendo los números del préstamo nos estábamos metiendo en un forado peligroso. Y ahora con este despido, con este degollamiento, se postergaba nuestra futura casa.

Ahora espero hablar una segunda vez con Haiko, a las 2:30 tengo el meeting.

Ya lo tuve. Le pedí que viera cuando les podía hablar sobre nuestra situación a la gente que trabaja para mí, en Troy. Mientras más pronto se enteraran sería mejor porque tendrían tiempo para encontrar otro trabajo. Le pregunté si podrían ofrecer un desahucio para los que no quisieran moverse de ciudad, porque existía una pequeña posibilidad de continuar en BASF pero en otras latitudes. No me dijo nada, y me encontró relajado para la situación en que nos movíamos, frente a ese el pastel que le tocó a él al trasladarse a Norteamérica. En su pantalla del computador tenía las fotos de nuestro precursor que había dado buenos resultados. El componente activo que se usa en el cátodo de las baterías de litio era excelente. Pero en todo caso la decisión estaba tomada; Troy se termina, me dijo, pese a todos los buenos resultados, Troy se termina. Me preguntó qué cuando podía ir gente de BASF para ver los equipos que teníamos, los que habría que remover. Querían ir un sábado, me dijo, cuando no hubiera nadie. Yo le dije que los podía ayudar en caso de que necesitaran ayuda ese día. Me miró asustado. Necesitamos remover todo me dijo, dejarlo completamente vacío, los equipos no pueden caer en manos de la competencia.

En el meeting anterior Heiko ya me había dado a entender que le faltó apoyo para protegernos. El grupo de investigación en Alemania, no nos apoyó más allá de las buenas palabras, no nos apoyó poniéndose con dinero adicional para mantenernos.

Continuará…..

Ayer, Tim, mi brazo derecho en Troy, ya había sido contactado por Avi Zallen para que lo ayudara en su empresa. Avi trabajó con nosotros hace varios años. Pareciera que alguien le filtró la noticia de nuestra desaparición, probablemente desde la otra planta, Rochester Hills, donde trabaja Mike Fetcenko, mi antiguo jefe antes que BASF nos adquiriera en el año 2012. Tim al menos me lo mencionó de inmediato. De Fetcenko no he sabido nada, pero tampoco deseo saber mucho. Él con su estilo arrogante ha indudablemente ayudado a todo lo que está ocurriendo. Lo único que logra con su actitud de emperador romano es alienar a la gente, sobre todo a los ejecutivos de BASF. Yo sabía que una reestructuración se avecinaba, y en un principio creí que nos estábamos salvando, pero finalmente creo que Rochester Hills, con Mike a la cabeza, nos terminó absorbiendo en su tragedia.

En el último meeting con Heiko, le pedí que nos ofrecieran un package, porque mientras más pronto eso ocurriera sería mejor, sobre todo para la gente que trabaja para mí, así tendrían más tiempo para encontrar otro trabajo.

Lo que ocurre parece un cuento malo, porque mientras tanto tengo que prepararme con Tim Hicks para ir a Finlandia donde todavía tenemos que ayudar con la planta piloto que recién empieza. Se ha terminado de construir y ahora llega la hora de la verdad, ¿funcionará como estaba previsto? Me parece extraño, casi esquizofrénico, es un vivir en dos mundos paralelos. El lunes 3 de septiembre, incluso, tenemos una teleconferencia con el grupo de Alemania, de Ludwigshafen, para afinar detalles y que todo salga bien. Es el primer test de la planta piloto que empezará a funcionar el lunes 3, nosotros llegamos el jueves 6 y tomamos el control del proceso. Nada saben de nuestra nueva situación, solo la conocen algunos escogidos. Nos incorporamos pocos días después de comenzar la operación para tener tiempo de cancelar el viaje si ocurrieran imprevistos o fallos evidentes, como una bomba que falle, o un sensor mal ajustado que lo retrasara todo.  

Lo bueno, lo realmente bueno, es que felizmente no firmamos el préstamo para construir la casa nueva. Nos salvamos por unas pocas horas cuando me enteré de nuestra eliminación, mi ajusticiamiento.

Es interesante comprobar como en momentos como este, donde uno es puesto a prueba, busca y sigue luces, intuiciones, porque cuesta mucho saber qué hacer y cómo hacerlo. ¿Me niego ir a Finlandia, por ejemplo? ¿Me niego? ¿Es esta encrucijada la última trampa que me han puesto? ¿Si ocurre un problema en el proceso, incluso un error humano de mi parte, me acusarán de sabotaje? Fierro es el traidor, siempre lo supimos, y ahora nos ha saboteado el proyecto. Duermo mal. Así es como pierdo el tiempo urdiendo contraataques, venganzas, futuras amenazas. ¿Me niego a ir hacia Finlandia? Creo que no, creo que iré, aunque una parte de mí dice que sí, que a lo mejor sería bueno negarme a todo esto y batallar de otra manera. Sé que el proyecto es importante, en Finlandia interaccionamos con Norilks Níquel (Nornickel) , una compañía minera Rusa que se ha asociado a BASF para encauzar su materia prima (cobalto y níquel) hacia el área de la baterías, donde se presume un gran crecimiento. BASF no tiene la intención de transformarse en una compañía de baterías, pero quiere ser proveedor del producto que se usa en el cátodo. BASF no es una compañía minera, no produce níquel ni cobalto que se usan en los cátodos, por eso necesita asociarse con una compañía minera. Norilsk Niquel, por otro lado, tiene la materia prima, pero no saben producir el material catódico. En Troy producimos como máximo 200 toneladas de CAM (Cathode Active Material) al año. El CAM es uno de los materiales más importantes en las baterías de litio porque es el material que dicta la capacidad de la batería, o el rango máximo que un auto puede alcanzar. Primero se prepara el precursor que luego se hace reaccionar con el litio. Mi especialidad está en la preparación del precursor de última generación o máximo alcance. Nuestra planta piloto en Troy fue importante porque legitimó un proceso que antes solo se había demostrado en un laboratorio, y produciendo pequeñas cantidades al día (unos pocos kilos).  La planta piloto en Harjavalta es el siguiente paso donde se espera producirá mil toneladas al año. Para el año 2022 se espera terminar otra planta (también ubicada en Harjavalta) que finalmente producirá más de 100 mil toneladas al año para el mercado europeo, asiático y norteamericano. La planta piloto en la que estamos involucrados ahora, en Harjavalta, es crítica para BASF y su futuro negocio en el área de las baterías; el Board of Directors de BASF está pendiente de nuestros resultados. Si la nueva planta piloto es exitosa se continua con el siguiente paso, la producción masiva de material CAM en otra planta con una capacidad de 100 mil toneladas al año. BASF busca desesperadamente este negocio, para reemplazar el  área del convertidor catalítico donde participan activamente produciendo los metales preciosos, pero que tiene los años contados.

Mi situación es difícil. Tampoco deseo independizarme para empezar un “start-up” tecnológico, de esos que prometen el mundo por delante para atraer el dinero de los inversionistas; algo que hizo exitosamente Stan Ovshinsky toda su vida, y donde trabajé antes. Stan nunca perdió, los inversionistas sí, y mucho; hubo demasiado humo y espejos, marketing, falsas impresiones donde los inversionistas habrían sus chequeras basados en falsas promesas y en la fe ciega que le tenían a Stan que al final enriqueció hasta a sus amantes.

La Pili en un mensaje texto me escribe:

-Ayer tenía el corazón tan destrozado al ver el sueño de nuestra nueva casa sin salida que no le dije lo mucho que siento lo que está pasando en su trabajo.

-Estoy bien, le contesto. Lo que no puedo creer es que a lo mejor mi propio juicio me está abandonando con los años. Eso me preocupa. No sé cómo no me di cuenta.

-No, nuestro juicio está bien, me dice ella. Nunca pensé que algo malo pudiera pasar en su trabajo.

            -Sí, le digo, pero incluso con trabajo, la deuda de la nueva casa sería muy grande, sin relación con nuestros años. Con más de 60 no nos deberíamos poner en una situación así. A los 20 o 30 uno se puede recuperar, pero a los 60 ya se ha terminado el tiempo, estamos más cerca del cajón.

Sábado 1 de septiembre, 2018

Hoy a las 2 PM nos juntamos con Martin, nuestro constructor, para ver cómo podríamos continuar con el proyecto de la casa. Una manera de hacerlo, dice, es en varias fases. Eso nos daría tiempo para pagar a medida que avanzáramos en la construcción.

Domingo 2 de septiembre, 2018

Temprano por la mañana me encuentro escribiendo en la cocina y mordiendo el polvo de la derrota. Noto que tampoco logré convencer al grupo de investigación en Alemania sobre el valor que aportábamos a BASF. Y lo mismo se puede decir en producción; también fallé en presentar un buen caso para que el grupo de producción percibiera el valor nuestro en BASF. Pese a que en poco días más vamos a Finlandia para prestar ayuda, he fracasado; pero tengo que continuar con los buenos modales como si no ocurriera nada. En el fondo, Troy es caro, cuesta dinero y no podemos competir en costos frente a las grandes producciones que tienen la defensa de una economía a gran escala; somos simplemente una planta piloto que produce producto de gran calidad, es cierto, pero en cantidades limitadas, doscientas toneladas al año y no 10 mil. Y en investigación ya pareciera que es suficiente lo que hacen en BASF Ludwigshafen donde está Thomas Ryll y Simon. Por otro lado la situación de Rochester Hills y esos deseos que tiene Mike Fetcenko de vivir como emperador romano, gastando de manera desenfrenada, tampoco nos ha ayudado. Su manera indiscriminada para consumir dinero ha sido única y se hace difícil entender cómo lo ha logrado hacer por tanto tiempo. Le encantan los viajes y los hoteles, las comidas fastuosas y los tragos caros. A lo mejor lo hace para arrancar de su señora.

Trataremos en lo posible de terminar nuestra futura casa pero ahora tomará tiempo, espero que eso sea todo. Ayer le mostré la carta de BASF a Martin, nuestro constructor, y creo que entendió el motivo nuestro de frenar el proceso de la construcción.

Sobre el mesón de la cocina los gatos me piden su comida. Los pájaros del jardín despiertan mientras Copo, nuestro perro patagónico, espera pacientemente a que lo saquen a pasear. Es decir la vida continua, somos nosotros los que le ponemos trancas, barreras, valles. Por ahora estoy muy interesado en encontrar a unos autores que escriban como a mí me gusta, autores de libros breves y que no se vayan por las ramas, que sean directos.

Felizmente con Pilar no hemos sido extravagantes en nuestros gastos, y la universidad de Camila y Sofía están pagadas. Pero mi edad ayuda poco. Probablemente en BASF han visto los números y fácilmente han llegado a la conclusión de que quizás bien pronto podría retirarme. Por la radio escucho a Bruce Springsteen. Me parece estar viviendo una de sus canciones, metido en sus letra, en su ritmo, en su guitarreo.

Lunes 3 de septiembre, 2018

Hoy es feriado y desperté con dolor de cabeza a las tres de la mañana. Bajo a tiendas hacia la cocina donde me esperan los gatos pidiendo comida y sus cariños. Enciendo el celular del trabajo y veo que un grupo importante de BASF, en Ludwigshafen, pide que Troy produzca rápidamente una tonelada de producto catódico (el 622) para un cliente de importancia. ¿En qué quedamos? Pareciera que algo de valor aportamos. Veo los platos sucios sobre el lavatorio y por un rato los lavo. Empiezo con los tenedores y sigo con los platos. Pienso en el reactor de Harjavalta, en cómo empezar el proceso sin producir demasiado material desechable. Vuelvo a sentir que el proceso por el cual tomo decisiones me abandona, cojea, ya no me funciona bien. La nueva casa necesita de dinero, y vender la casa actual ayuda, es cierto, pero no es suficiente. Nuestra hija habló con Pilar y de rebote me ha forzado a recapacitar la situación. A la edad nuestra no es prudente embarcarse en el préstamo que estábamos pidiendo……y creo que tiene toda la razón. Estábamos tomando decisiones basadas en esa imagen interior de nosotros mismo y que atesoramos, que nunca nos abandona, una imagen imborrable de los 30 años vigorosos, eternos, musculares, que un día tuvimos. Distinto a los 60 actuales, donde ya se percibe y se anuncia la caída, el deterioro biológico y mental.

Está bastante claro que el miércoles partimos a Finlandia, no hay vuelta. A lo mejor estoy escribiendo demasiado y toco otras áreas de uno mismo, y las invado de palabras, frases, ritmo de palabras. ¿Será ese el precio que se tiene que pagar?

Regresamos de una buena comida en la casa de nuestro querido amigo Tyler Allman. Según él, debería seguir la corriente y no actuar emocionalmente frente a BASF, eso solo me causaría daño. Según Tyler estoy en el asiento del conductor, y mantener la cabeza fría es lo importante. Le hago caso.

De Rochester Hills me llegan noticias de Mike Fetcenko. Kathy Miller, su secretaria, le preguntó por qué había sacado todos sus objetos personales de la oficina. La respuesta de Mike fue poco clara, como siempre: “no deduzca nada importante de todo eso”. Chad, que trabaja para mí, se enteró cuando tuvo que ir a Rochester Hills por un entrenamiento.

Ahora me encuentro en el aeropuerto de Detroit, pronto a partir hacia Finlandia. Conversé con Thomas Ryll que ya está en Harjavalta. Viajó desde Ludwigshafen. Me cuenta que ha tenido problemas con la concentración de amonio, pero no ha sido tan importante como para cancelar el test final y nuestro viaje. El reactor no ha dado sorpresas. Thomas no sabe nada de mi situación, sabe lo mismo que la gente de Troy. Al regreso de Finlandia espero tener la situación más clara, por ahora no puedo decir nada, todo es sigilo, escondites, silencios. ¿Seré coronado como el gran saboteador?

Domingo 9 de septiembre, 2018, 1 AM (En el Hotel Sokos, de Pori, a pocos kilómetros de Harjavalta)

Me acuerdo de Stan Ovshinsky que en las oportunidades difíciles y complicadas, como las reorganizaciones de última hora en su compañía, cambios de responsabilidades, pedía un gran almuerzo para apaciguar el dolor y las resistencias. Mientras mejor y abundante era la comida, más cuidado había que tener porque se avecinaba algo grande y peligroso. Por eso ahora trato de comer bien, al menos aquí en Pori y Harjavalta. No me ha sido fácil debido al tremendo resfriado que me ha golpeado duro. A lo mejor es el resultado de las malas noticias que me han bajado las defensas. Me ha costado acostumbrarme al cambio de horario. Llegamos vía Frankfurt donde arrendamos un auto para manejar pasta Pori. Ayer eran las 2 de la madrugada o las 8 de la noche en Michigan, mi hora natural, y no podía, no lograba conciliar el sueño. Miré a través de la ventana y me consolé, o me acompañé al ver una pareja en la vereda de enfrente que por largos minutos se consolaban, se acompañaban o sufrían juntos de algo. Ella lo abrazaba mientras él agachaba la cabeza; así estuvieron por un rato largo, unos 15 minutos, hasta que lentamente se dejaron de abrazar para irse caminando por la vereda ya vacía. Por el celular escucho radios de Chile, como la Bío-Bío y también de Michigan, la National Public Radio. ¿Confusión?  ¿Dónde estoy? Ya se pierde la pareja por la vereda y todo queda desierto, terminado. Siento frío.

Continuará….