Autoficción 36: ¿Por qué se alegra el arco iris si el cielo está llorando?

Algunos salen a trotar a la calle, otros arreglan el jardín de su casa o le dan comida a los pajaritos que vuelan cerca de los ventanales. A mí me dan deseos de contar, de mirar hacia esos años para ver como ha ocurrido todo esto, para ver si lo recuerdo bien, o para ver cómo lo recuerdo, o para entender por qué se ha quedado para siempre conmigo ese portazo a la entrada de la que fue nuestra casa, o los bocinazos del Chevrolet cuando llegaba mi padre para que le abrieran el portón de entrada, o por qué ha permanecido siempre conmigo la fragancia de los cardenales en un día de calor.

María Jesús Duato, viuda de mi querido amigo Ignacio Carrión comenta por email desde una playa en España, algo que me pareció bien cierto y que me sorprendió, que me llegó como un tirón de orejas, o como una bandera roja, o como mi gato, el Diego, que repentinamente salta sobre mi cama por la noche:

 

“…..me impresiona tu madre, pero no debió ser fácil ser su hijo….”

 

La primera carta que transcribo es de mi padre, donde me comenta la ayuda que me prestó don Guillermo Trejo a un texto (como 150 páginas) que le mandé ese año:

 

“……espero ya hayas recibido las 10 páginas que nos devolvió Guillermo Trejo. Creo que Trejo está mejor como profesor de gramática que como escritor, pero se las hemos dado a leer a él, porque ese era tú deseo….”

 

Allan Lathrop, un amigo que me presentó mi hermano Gonzalo, me comentó desde de Santiago -donde pasa sus vacaciones porque vive en Canadá- algo que concuerda con la opinión de mis padres sobre Guillermo Trejo:

 

“…era de mis tiempos de periodista de El Mercurio y estaba catalogado como un escritor de poco calibre mercurial. Ese es mi recuerdo de los comentarios que escuchaba en la sala de redacción de los editores de la época….”

 

A lo mejor todo eso fue cierto, pero siento que Trejo le ponía mucho empeño a lo que hacía, y siempre, cuando te hablaba, lo hacía como si fuese una verdad dolorosa y descubierta por casualidad, y muy recientemente. Pero fue cierto lo que me contó mi padre, porque Trejo fuera de indicarme con precisión analítica donde estaban las faltas de ortografía no me supo ayudar más. A través de mis padres, ese mismo texto llegó a las manos del escritor Guillermo Blanco. El generosamente me lo comentó; era una persona seria, de una personalidad que lo hacía aparecer distante, un tanto tímido, o quizás demasiado respetuoso. A lo mejor por eso no me atreví a conversar con él durante mis visitas a Chile para comentar su crítica. Creo que estábamos en una onda parecida, yo era también tímido, y quizás –a veces- demasiado respetuoso. Leyendo nuevamente las cartas que incluyo en esta autobiografía, lo recuerdo con especial cariño, y reanudo mi rutina de bajar al subterráneo de mi casa para buscar escritos adicionales que me pudieran iluminar mejor ese pasado. Después de remover carpetas, álbumes con fotos desteñidas, postales, encontré la crítica que don Guillermo me hizo al texto que le entregaron mis padres en ese entonces. Pero como decía nunca hablé con él sobre ese texto. A lo mejor el problema fue que la interacción con él fue siempre por intermedio de mis padres que lo conocían, que conversaban con él, que se juntaban a comer, y nosotros –don Guillermo y yo- no los quisimos importunar; ¿les teníamos temor? No supe como interrumpir ese círculo, retirar el filtro de mis padres para contactarlo directamente a él, sin ellos de por medio. Gentilmente, pero siempre a través de mis padres, don Guillermo me mandó la nota que transcribo más abajo. Su comentario no fue malo, todo lo contrario, pero en ese tiempo no hice nada, ni siquiera le mandé una nota de agradecimiento. Pero dejemos que él nos hable:

 

Mi comentario se va a centrar sobre el aspecto que creo muy importante para el funcionamiento del relato entero y, también, de sus personajes.

 Antes, sin embargo, lo primero: creo que hay aquí una “buena mano” para narrar. Siento cierta intuición de la trama, el conflicto, los sentimientos. Todo eso es extremadamente positivo, y no lo diría si no lo pensara. Uno se ve frente a un mundo posible –salvo la salvedad que haré en seguida-, dentro del cual transcurren hechos coherentes.

 Creo que el “pero” está en un intento injustificado (a mi manera de ver) de disimular que se trata de Chile o de disfrazarlo con un disfraz transparente. Lo complicado no deriva de la transparencia del disfraz. Deriva, más bien, de que el disfraz perturba la coherencia.

 Voy a tratar de explicarlo en palabras más sencillas, aunque no será fácil. Un narrador puede inventar una realidad equis. Incluso puede inventar un país. Alguien le llamó Fandanguia a una nación centroamericana que es todas ellas y ninguna a la vez. Eso es posible. Pero cuando se hace así, entonces se construye “todo el país de mentira”. Debe ser verosímil, a diferencia de la verdad. La verdad es, no necesita ser creíble, ni ser demostrada ni, a menudo, convencer.

 Aquí, la mezcla entre Chile y el país “imaginario” –que no es suficientemente imaginario- perjudica el conjunto, a mi modo de ver. El lío del tomate y la naranja resulta casi burlón, y se trata de asuntos más bien trágicos. Pero lo que más complica es la mezcla de lo real y lo imaginario, cuando todo, incluso y especialmente lo real, debería ser imaginado: o sea, vuelto imágenes. Imágenes de un mismo estilo, que sean coherentes entre sí. Es el gran problema de la novela histórica.

 Yo sería partidario de llamarle al pan,, pan y al vino, vino. Situar las cosas en Chile, imaginar el conjunto y partir de allí, re-narrarlo. No es mucho más que una “sacada en limpio” y sin embargo, puede ser vital. Literalmente vital, porque puede agregar vida. 

Guillermo Blanco

 

Interesante como don Guillermo agrega esa advertencia adicional….. “a mi manera de ver”, como una forma sencilla y humilde de decirme que uno podía perfectamente mandar su comentario al gran carajo. Espero que frente a mi silencio no se haya imaginado algo parecido.

 

Pero regresemos a la carta de mi padre donde, como siempre, le pasa revista a su gallinero completo, mencionando a cada uno de mis hermanos y hermana. También, el espectro, el acecho del cáncer, está continuamente presente:

 

“…la mamá en general bien, y los exámenes no revelan ningún tumor, pero a veces se siente decaída y cualquier cosa nos asusta….”

 

Dejemos que mi padre finalmente nos hable sin mis filtros:

 

Santiago, Marzo 06 de 1986

 Querido Cristiancito

 Estamos felices que hayas sido contratado por la Universidad y que tengas un año por delante para solucionar en forma definitiva tu trabajo en USA. Ayer llamó el doctor Contreras (amigo nuestro que conocimos en Cleveland), y hoy día irá a la casa a buscar 3 pares de zapatos que la mamá le eligió a Pilar. Esto es nuestro regalo y lo hacemos con mucho cariño. ¿Cómo está el clima en Cleveland? Espero que lentamente vaya arreglándose el tiempo y pronto llegue la primavera y el verano. ¿Cómo has estado de salud, Cristiancito? ¿Cómo está, Pilar? Espero ya hayas recibido las 10 páginas que nos devolvió Guillermo Trejo. Creo que Trejo está mejor como profesor de gramática que como escritor, pero se las hemos dado a leer a él, porque ese era tú deseo.

 La mamá en general bien, y los exámenes no revelan ningún tumor, pero a veces se siente decaída y cualquier cosa nos asusta. En todo caso está bien, y confiamos en Dios y la medicina que se recuperará definitivamente.

 Mónica (hermana) y Pato, ambos están cesantes; probablemente consigan una beca en Italia. Es posible que también trabajen libremente en su profesión.

 Álvaro (hermana menor) consiguió la remodelación de un edificio y que le significó ganar más de $200.000 en un mes.

 Gonzalito (hermano que ahora vive en Canadá) trabajando en la UNICEF, pero con incertidumbre de no tener un trabajo seguro.

 Alberto (hermano mayor, recién llegado de Alemania) ha tenido dificultades en que le reconozcan si título español, porque los papeles que debían enviarle desde Madrid se han atrasado por la burocracia. En todo caso, eso se debe resolver favorablemente. Su trabajo en Indisa, será muy estimulante, porque será el mejor Servicio Diálisis del país.

 Yo en Indisa estoy muy bien, hago un trabajo estimulante e interesante. Próximamente habrá renovación del Directorio y así podremos realizar una labor más de acuerdo con los intereses de Indisa y de los médicos.

 Escribele a la mamá con más frecuencia porque tus cartas las leemos todos y son motivo de mucha alegría. Recibe tú y Pilar un cariñoso abrazo de la mamá, los hermanos y mío.

 Juan

 

 

En la siguiente carta de mi madre, ella graciosamente habla del cometa Halley que ya la tenía bien enferma:

 

“….¡Y de Chile y del Haley no te cuento nada porque me tienen hasta la coronilla!….”

 

Me devuelve cien dólares por intermedio de un cheque escrito por el cura Renato Poblete (ya fallecido, pero actualmente investigado por abusos de todo tipo). Él manejaba los recursos de la Compañía en ese entonces y tenía una cuenta bancaria en el extranjero. Mis padres simplemente le pasaron un billete de cien dólares y él me escribió un cheque que me llegó por correo.

Parecido a mi padre, ella también le pasa revista a su propio gallinero. Mi hermano, Álvaro, por ejemplo, ya se había recibido de arquitecto, pero no encontraba trabajo:

 

“….Álvaro me preocupa. Se siente cesante y eso es doloroso. Pero por mientras, lee y escribe estupendos epigramas…”

 

¿Epigramas?

Interrumpo la lectura y bajo nuevamente al subterráneo de mi casa, aquí en Michigan, y felizmente encuentro sus epigramas escondidos adentro de una carpeta añeja y desteñida. Son muchos, perfectamente alcanzarían para un libro. En una página suelta veo que copié a mano algunos de los que me gustaron más:

 

 

Dios nos expulsó del paraíso

por un pecado poco original 

 

Segunda ley de gravedad

un espíritu en vuelo pesa más que su cuerpo

  

El niño soñador permanece despierto

El hombre soñador permanece dormido

 

La tierra es una esfera que gira

en torno a un universo de pelotas

  

Escribo con doble sentido

pero en una misma dirección

 

¿Por qué se alegra el arco iris

si el cielo está llorando?

 

 

A veces siento deseos de contarle a mi hermano que fue una verdadera lástima que encontrara finalmente un trabajo…..

Mi madre también nos habla de una excursión que organizó con dos de sus hermanas a la tierra de sus antepasados, a Curicó y Talca. Brevemente menciona algo de ese viaje. Vagamente recuerdo otra carta suya, y mucho más larga, donde agregaba detalles interesantes y sabrosos de ese viaje. Al visitar los registros de una Iglesia, por ejemplo, descubren que una tía soltera y que ellas recordaba desde niña, había tenido un hijo del que nadie nunca les había hablado nada…… ¿otro secreto de familia que se ha quedado por ahí colgando? Desgraciadamente no he logrado encontrar esa extensa carta suya. Bajo en repetidas ocasiones a mi subterráneo, pero ya no me funciona el mismo mecanismo, no me acompaña la misma suerte…….en todo caso me consuela imaginar que pronto, con la ayuda de mis gatos, en algún momento lograré encontrarla. Por ahora nos recuerda que:

 

“…tuvimos experiencias tipo García Márquez. En Sagrada Familia, ex hacienda de mi abuelo hasta 1911, el cuidador del cementerio, un tal Jumín, sacaba los cadáveres antiguos para vender los sarcófagos y lapidas. Nos mostraron un hoyo tapado con tablones donde tiraba los restos humanos…”

 

Y aquí retiro los filtros para dejarlos solamente con mi madre:

 

Stgo, 11 de Abril 86

 Cristiancito querido

Mil gracias por los regalos, pero tengo que devolverte los $100. Te acompaño el cheque, si algo está mal escrito, devuélvemelo para que Renato Poblete lo extienda de nuevo. Aún no ha llamado tu amigo por el abrigo (si me das su teléfono lo hago yo. Debe ser dejación chilensis).

 Aquí todos bien. Mónica (hermana) y Pato trabajan en un stand del papá de Pato en la Feria del Hogar ($100.000 les pagará a los dos por 15 días de 10 a 10 de la noche). Se entretuvieron mucho. Hoy viernes van a Viña. Esperan ver el cometa Halley desde el yate.

 Álvaro (hermano menor) me preocupa. Se siente cesante y eso es doloroso. Pero por mientras, lee y escribe estupendos epigramas.

 Alberto (hermano mayor) ya puede ejercer. Espero que a la Clínica Indisa le entre $ y no solo pobres.

 Estamos soñando con Juan en ir a Mallorca, quizás en Junio. Está empezando el otoño y al ver caerse las hojas volando me tienta viajar. Escribe. Uno de estos días te cuento largo de nuestros tres días en Curicó y Talca con Oriana y Mónica Correa. Volvimos agotadas y contentas. Tuvimos experiencias tipo García Márquez. En Sagrada Familia, ex hacienda de mi abuelo hasta 1911, el cuidador del cementerio, un tal Jumín, sacaba los cadáveres antiguos para vender los sarcófagos y lápidas. Nos mostraron un hoyo tapado con tablones donde tiraba los restos humanos. También estuvimos en el fundo Rauquén de un primo del papá que tiene hartos hijos. Su señora tiene el testamento de mi bisabuela, Clarisa Labbé Silva (ni sabía cómo se llamaba la mamá de mi abuela Milagros Urzúa Labbé).

 ¡Y de Chile y del Haley no te cuento nada porque me tienen hasta la coronilla!

 Un gran, gran abrazo a los dos y no sean tan flojos como yo. Otro día les escribo largo.

 Tu mamá

 Ximena

 

Leo nuevamente, una y otra vez el comentario de ese tipo serio, callado, y quizás demasiado respetuoso, para finalmente intentar escribirle una nota de agradecimiento, para darle las gracias por su tiempo, por su interés….. aunque sea tarde, aunque ya sea a destiempo; pero así es la vida -así es mi vida, don Guillermo- repleta de recovecos irreversibles donde ya no me está permitido reescribir la historia para cambiarla a la pinta mía; eso es hacer trampa, es tomarse la vida de manera muy liviana. A lo mejor en el futuro, después de estos largos años, bajaré nuevamente al subterráneo de mi casa, don Guillermo, aquí en Michigan, para encontrar el texto original que le mandé y para finalmente arreglarlo.

No entiendo por qué siento tristeza al no haberlo contactado antes, cuando todavía nos quedaba tiempo, cuando todavía estábamos los dos aquí (porque pronto a mí también me va a llegar el turno). Creo que esas conversaciones habrían resultado interesantes, me habrían enriquecido, no monetariamente, por supuesto, pero habría “agarrado” otros valores, habría podido conocer otros territorios, las tierras vastas y escarpadas exploradas por usted, don Guillermo…..

 

Un comentario en “Autoficción 36: ¿Por qué se alegra el arco iris si el cielo está llorando?”

  1. Querido Cristian hoy siguiendo atentamente el resultado de las elecciones y muy contenta! Gracias por tu correo. Y por citarme! Te contestaré ! Un abrazo

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