Autoficción 34…..….que Dios nos pille confesados y opere un milagro..

Siguiendo la huella, el ejemplo de mi amigo Ignacio Carrión, aquí todo se larga sin censura, abierto como en una ventolera, o completamente desnudos, como si recién llegáramos al mundo; casi solos y sin nadie más al lado, o solitarios, sin que nadie nos entienda, como nos puede ocurrir poco antes de morir, poco antes de mandar el último suspiro. A medida que me distancio de la fecha de la muerte de Ignacio, me doy cuenta que para él, el escribir y plasmar algo en palabras, era como entrar en otra dimensión, un lugar bien especial donde existían otras leyes, otras convenciones y donde lamer el pasamanos, el “agachar cabeza” –ceremonias que a veces resultan tan efectivas en el trabajo diario- aquí no funcionaban, no ejecutaban nada.

En esta autoficción, la número 34, nos despedimos del año 85 con dos cartas de ese entonces. Una es de mi querido ex profesor de física en la universidad y la otra de mi madre. En su carta mi profe nos cuenta lo difícil que le resultaba moverse en un ambiente donde no se podía expresar; lo más urgente fue conservar su trabajo y explorar otras posibilidades. Fue así como incursionó secretamente en el periodismo deportivo. Yo lo ayudaba mandándole revistas periódicamente, como The Ring. En la universidad su trabajo se le hacía cada vez más insoportable:

 

“…aquí, Cristián, ni hablar. Cada vez peor. No entiendo cómo se puede llegar a tanto sin que esto reviente. No tiene explicación. Me parece ilógico e irracional y sin destino cuerdo. Esto va camino irreversiblemente a la locura y al desquiciamiento total. Qué Dios nos pille confesados, o se apiade y opere un milagro….”

 

Mi madre continua combatiendo los espíritus siniestros del cáncer y sus huellas, y periódicamente se somete al altar supremo de las ecografías por si nuevamente la hubiesen escogido a ella. Frente a los sacerdotes de la ecografía la perseguían las dudas: ¿Seguía salvándose? ¿Continuaba esquivando la condena definitiva? ¿Prorrogándola? ¿Chuteando el tarro?:

 

“…. todo sigue igual para mí, porque anteayer me hicieron otra ecografía y salió normal. Hace más de un mes, no recuerdo, que bajé a sólo 34 gramos de vitamina C y suspendí el lisado de corazón…”

 

Pero la amenaza de la enfermedad la empujaría siempre a no solo rastrear sus huellas en su organismo pero también en el de amigos y conocidos con potenciales problemas de salud. A mí me escoge sin motivo y me sugiere:

 

“….me tinca que a ti también te han encontrado algo al colágeno. Cuídate tomando vitamina C. En el aeropuerto de NY puedes comprar frascos grandes con Rose Hips (entre 18 y 20 dólares). En las farmacias aceptan America Express. Toma siempre un gramo diario….”

 

Y en su casa, los problemas con las empleadas -algo que resulta cada vez más difícil de entender o de aceptar- se propagaban en el tiempo. Le mandan una “que vive en una casa de tablas en un sitio vacío”:

 

“…la empleada anterior se fue porque no le gustan los maestros que están pintando. La verdad es que Juan la despidió, y entonces la Oriana (hermana mayor) me mandó esta niña que vive en una casa de tablas en un sitio vacío y que tiene una madre con manía depresiva. Le pago 500 pesos al día. Llega a las 9 y se va a las seis, después de servirle onces a los maestros….”

 

Y sucede algo divertido cuando mis padres leen esa carta-experimento que les había mandado antes y que reproduje en Autoficción 32. Mi padres al principio se complican, pero se calman después de una llamada telefónica:

 

“….tu papá está a mi lado leyendo tu carta ensayo con los ojos redondos, sin entender nada. Por suerte al casi terminar la carta, lo explicas…..Ahora hablamos contigo y estoy más contenta….…¿es verdad lo de los alemanes adoptantes?….lo malo es que pueden vivir demasiados años y ella quedar sirviéndoles por el resto de su vida….”

Mi hermano Alberto con Aída y sus hijos se incorporan lentamente a la vida diaria santiaguina (después del regreso de Alemania) donde mi madre tiene también que aprender a ser abuela:

 

“….Fernando (hijo mayor de Alberto) es muy compinche mío, me parece verlos a ustedes en él, de nuevo niños….tiene el mismo entusiasmo tuyo por los juguetes. Ayer lo trajo Juan Alberto, mientras J. Cristóbal estaba en una fiesta infantil, y fuimos con él a comprarle lo que el Viejo les traerá para Pascua….….Juan Cristóbal (hijo de Alberto) es un regalón fundido de Juan Alberto, y Francis (hija) es muy amorosa, aunque la verdad es que cuando vienen a dormir a esta casa, me canso un poco y así encuentro estupendo cuando estamos solos.”

Y no entiendo el motivo (¿será música que escucho?), pero aquí me acuerdo de un bar en Cleveland, casi despoblado, donde llegó mágicamente el grupo folklórico chileno, Congreso, y me cantaron casi de manera única y privada, “Donde Estarás”. Era tarde, de noche, y el bar estaba desolado. Todavía me quedaban muchos años por vivir, pero sentí que me moría. Así fueron los 80.

Siento que alguien canta….

¿Y dónde estás ahora?

 

 

Querido Cristián

 Te hago llegar aunque sean unas pocas palabras para saludarte muy afectuosamente y para conservar nuestra comunicación.

 Espero que, Dios mediante, te siga yendo muy bien en tu estadía en Alemania y que lo que ahí hagas te sea de mucha utilidad para tu perfeccionamiento.

 Hace algún tiempo tuve el agrado de escribirle a tu señora acusando recibo de algunas revistas “The Ring” y agradeciendo la molestia que se tomó al enviármelas. Espero que haya recibido mi carta.

 Aquí, Cristián, ni hablar. Cada vez peor. No entiendo cómo se puede llegar a tanto sin que esto reviente. No tiene explicación. Me parece ilógico e irracional y sin destino cuerdo. Esto va camino irreversiblemente a la locura y al desquiciamiento total. Qué Dios nos pille confesados, o se apiade y opere un milagro.

 Un gran saludo y mi aprecio y afecto de siempre,

 Hernán

 

 

Santiago, Jueves 11 de Diciembre 85

 Cristiancito amor del mundo

 Son las cuatro 45 minutos, recién te llamé y tú me contestaste….te siento tan cerca, aunque estés en Berlín. Volviste a llamar ayer. Me tinca que a ti también te han encontrado algo al colágeno. Cuídate tomando vitamina C. En el aeropuerto de NY puedes comprar frascos grandes con Rose Hips (entre 18 y 20 dólares). En las farmacias aceptan America Express. Toma siempre un gramo diario. Esta mañana desperté tarde porque nos quedamos anoche conversando con Juan, haciendo mil y un proyectos. Le traje un pisco sour que lo pone conversador.

 Mónica y yo hicimos las compras en el día de la verdura en el Jumbo Kennedy. Almorzamos con Juan, Pato (esposo de mi hermana Mónica en ese tiempo), Álvaro (hermano) y la Marlen (polola de mi hermano Álvaro en esos años). Nos sirvió Verónica, una chica de 27 años que está de reemplazante. La empleada anterior se fue porque no le gustan los maestros que están pintando. La verdad es que Juan la despidió, y entonces la Oriana(hermana mayor de mi madre) me mandó esta niña que vive en una casa de tablas en un sitio vacío y que tiene una madre con manía depresiva. Le pago 500 pesos al día. Llega a las 9 y se va a las seis, después de servirle onces a los maestros. Entonces después de almuerzo me quedé dormida y me despertó tu carta (ver autoficción 32) de geniecillo alegre, dentro de tus penas. Eso es lo bueno contigo, te sabes mirar desde afuera…con un dejo de sonrisa. ¿Es verdad lo de los alemanes adoptantes?….lo malo es que pueden vivir demasiados años y ella quedar sirviéndoles por el resto de su vida….y ahora recién empiezo a sentirme más despierta porque como si tu carta hubiera sido parte de mi sueño….Lo bueno de todo es que vayas a EE.UU. Quizás, si todo sigue igual para mí, porque anteayer me hicieron otra ecografía y salió normal. Hace más de un mes, no recuerdo, que bajé a sólo 34 gramos de vitamina C y suspendí el lisado de corazón. Me sentía como intoxicada, ahora estoy muy bien, quédate tranquilo, aunque Juan quisiera que siguiera con los 60 gramos diarios….voy a ir bajando la dosis a 10 gramos diarios. He engordado demasiado y eso me hace sentir muy pesada, tengo 70 kilos! El lisado me engordaba medio kilo por semana. Te envío un trabajo sobre vitamina C Este fin de semana vamos a Viña. No te preocupes por mí, estamos todos muy bien (yo tuve cáncer, ya no tengo). Y respecto a Gonzalo (hermano) y Anita , es cuestión de ellos, llegar a una estabilización rutinariamente agradable.

 No sé que contarte que sea nuevo….ya sé, de la casa de Juan Alberto (hermano mayor) y Aída. Es un DFL 2 al final de Simón Bolívar, cerca del aeropuerto de La Reina. Son cuatro casas parecidas, construidas por los papás de Aída, quienes esperan obtener 50 mil dólares por cada una. Difícil, creo yo, por la lejanía y la calle, la de Aída tiene solo la entrada de autos. Hubiese sido fabuloso que en ése sitio construyesen sólo una o máximo dos casas con más jardín. Si uno se aleja, el lujo es el espacio, creo yo. Pero la casa es linda por lo nueva y la cocina estupenda en luz y espacio. Al no tener persianas o rejas, la casa no se puede dejar sola. También es buena en locomoción y hay una plaza nueva cerca y un teléfono público. Alberto y Aída están felices, al fin solos. Fernando (nieto de ella) es muy compinche mío, me parece verlos a ustedes en él, de nuevo niños….tiene el mismo entusiasmo tuyo por los juguetes. Ayer lo trajo Juan Alberto, mientras J. Cristóbal (otro nieto) estaba en una fiesta infantil, y fuimos con él a comprarle lo que el Viejo les traerá para Pascua. Eligió un rifle para él y otro igual para J. Cristóbal. A mí me engatusa con su manera de hablar: “Oye Ximena, sucede que tengo un problema”….y así empieza a contar sus grandes tragedias, como que tiene quince compañeros amigos y cuatro o cinco enemigos que le rompieron su He-man (un muñeco que le compré de una colección). He-man vive en un castillo de Dreiskoll (que también les compré) y tiene muchos enemigos de la ciudad y también defensores. Sueñan por horas enteras y luchan con enemigos invisibles. Tati (Juan Cristóbal) también se interesa aunque no con tanto brío. Así es que cualquier cosa tiene que ser por partida doble. Juan Cristóbal es un regalón fundido de Juan Alberto, y Francis (nieta) es muy amorosa, aunque la verdad es que cuando vienen a dormir a esta casa, me canso un poco y así encuentro estupendo cuando estamos solos.

 Juan Alberto compró un auto Datsun del año 77, en estupendo estado. Ahora creo que lo entiendo un poco mejor. Creo que pasó demasiados años cuidando cada una de sus palabras y gestos, y con muy poca $ en un país con demasiadas cosas que hacen agradable vivir, entonces, su personalidad se perdió. Además Aída tiene una personalidad de maestra militar, al acecho del enemigo…lo importante es que tiene una linda familia y un trabajo que le gusta por delante apenas llegue el papel desde España. No entiendo que se haya venido sin un recibo provisorio de que obtuvo si título español, con lo que podría estar haciendo algo en la Clínica Indisa.

 En este rato Mónica (mi hermana) se va con Pato a Reñaca, porque Pato tiene a cargo el discurso al recibir el título. Tu papá está a mi lado leyendo tu carta ensayo con los ojos redondos, sin entender nada. Por suerte al casi terminar la carta, lo explicas…..Ahora hablamos contigo y estoy más contenta. Me gusta que hayas ido a Cleveland y estés con Pilar.

 Y ahora paso al pelambre party….me llegó una tarjeta de Liliana (su hermana menor) pidiendo perdón por las ofensas reales o imaginarias que me hubiese inferido en toda su vida. Se la devolveré muy cariñosamente pero acentuándole que el perdón es asunto entre ella y Dios, y que a mí nunca me ha ofendido el escucharle sus tragedias sexuales, pero que prefiero vivir apartada para conservar mi amor a la vida ….(o algo por el estilo). En serio debe estar programando solucionar su necesidad económica cuando yo muera…ja, ja, cuando una mujer tiene cáncer las amigas en busca de pareja sobrevuelan la casa para quedarse con los restos…por eso, antes de un año, las viudas están casadas de nuevo. Según Oriana (hermana mayor), la Liliana anda con viejos y con la Javierita (hija de Lilinana)…vive en Pedro de Valdivia Norte en un departamento que compró con Javierita. Y Danielito (hijo de Liliana) sigue con su padre, que ya tiene unas cuatro niñas más. Ayer le leí a Juan la tarjeta, quizás por eso salió (tan agradecido que yo no le armara un boche) a comprar con Fernando los rifles…A estas horas descendentes hay cosas que me producen sonrisa…También los topones del auto; esto pensando en Gonzalito(hermano) que chocó el auto de Juan frente a Unicef. Poca cosa, los faroles delanteros sueltos y el capó abollados y algo los tapabarros. Juan le prestaba el auto y Gonzalo en las mañanas lo dejaba en Indisa. Es que no daba pena que tuviera que tomar dos micros, desde Lyon a Isidora Goyenechea. Anita (ahora desgraciadamente fallecida. Esposa de Gonzalo en esos años) estuvo un mes en su casa del sur, en Octubre, y ahora se va para Pascua con su hija, y se va donde sus padres, que ni siquiera le mandan la plata del pasaje, y Gonzalo pasó ese mes comiendo pescado para ahorrar y pagarle la vuelta en avión. Es un buen leso al darle el libreto de cheques y trabajar que se pone verde, y ella se va dejándolo con la empleada….Y ahora tendremos que gastar unos cien mil pesos en el arreglo del auto. En unos días más se me olvidará ese topón, porque lo importante es que no ha habido heridos.

 Ahora te corto porque tu papá quiere tomar onces, con quesito y tostadas….

 Te quiero mi amor

 Ximena

2 comentarios en “Autoficción 34…..….que Dios nos pille confesados y opere un milagro..”

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